Santos Crispín y Crispiniano, mártires

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Conjunto escultórico de los Santos. Iglesia de San Nicolás, Bilbao (España).

Conjunto escultórico de los Santos. Iglesia de San Nicolás, Bilbao (España).

Introducción
El culto a los Santos consiste, primeramente, en imitar los ejemplos de sus vidas y luego pedir su intercesión en las necesidades de la vida. Hay una gran cantidad de Santos cuya verdadera historia se ha perdido y la leyenda ha venido a ocupar su lugar. Así pues, los datos conocidos no ofrecen mucho de fiar y la piedad de sus devotos prefiere quedarse con algunos datos que si bien no son seguros, tampoco son improbables. Y es de estas historias donde provienen los patronazgos y las protecciones.

El gremio de los zapateros tiene como protectores a los Santos Crispín y Crispiniano, de quienes se dice que ejercieron este oficio. Los datos precisos de estos Santos son menos de los que se quisiera, pero sin duda el patronazgo que ellos tienen sobre los que trabajan el calzado lo ejercen con esmero y caridad desde el cielo, particularmente sobre aquellos que los veneran sinceramente.

Biografía
Según la passio, Crispín y Crispiniano eran tal vez hermanos, de origen noble y de ciudadanía romana, quienes radicaron en la ciudad de Soissons y donde ejercieron el oficio de zapateros, distinguiéndose por su habilidad y también con su generosidad, atrayendo por ello a mucha gente a la que luego atraían a la fe. Al enterarse el emperador Maximiano de su éxito como propagadores del cristianismo, los hizo apresar mediante su ministro Riziovario, quien luego de encadenarlos y tratar de hacerlos abjurar frente al mismo emperador, fracasó en el intento, ya que allí mismo reafirmaron su fe y trataron de convertir al propio Maximiano. Por ello, el emperador los condenó a sufrir atroces tormentos: encajarles espinas bajo las uñas, que luego se lanzaban sobre sus verdugos, hirieron a unos y matando a otros.

Martirio de los Santos. Vidriera del siglo XV, iglesia de San Esteban de Arcis, Francia.

Martirio de los Santos. Vidriera del siglo XV, iglesia de San Esteban de Arcis, Francia.

Se les arrojó luego a un río con una piedra atada al cuello, pero se soltaron las sogas y ellos pudieron llegar a la orilla. Capturados nuevamente, fueron introducidos en plomo derretido y luego en una mezcla de pez ardiendo con grasa y aceite, siendo entonces liberados por ángeles. Riziovario los hizo arrojar con furia en el fuego, pero también resultaron ilesos. Entonces, Maximiano los hizo decapitar, sus cuerpos no se sepultaron para que los perros y aves de rapiña los consumieran, pero estos no los tocaron. Al concluir la persecución fueron depositados en sendos sepulcros donde realizaban muchos milagros y sobre los cuales se edificó una iglesia.

Análisis
Aunque esta passio tiene muchos datos objetables, sobre esta historia y la de su culto podemos sacar algunas pautas para tener información fiable. Son dos mártires históricos, pues San Gregorio de Tours refiere que el s.VI ya tenían culto en una basílica a ellos dedicada. Su parentesco tampoco puede asegurarse, así como si procedían de Roma y se avecindaron en Soissons; lo que sí pudo deducirse es que fueron dos creyentes que murieron por dar su testimonio en esta ciudad, de donde tal vez sean originarios y por lo que se les considera oriundos de este lugar en otras fuentes.

Culto
Soissons celebra a los Santos Crispín y Crispiniano como patronos, y en Osnabrück tienen cierto culto por algunas reliquias que hizo llegar allí Carlomagno. Está de más referir cómo, donde quiera que florezca el oficio de zapatero, tendrán allí culto donde ejercer su protección, por considerarse que en vida ejercieron ese trabajo. En Inglaterra su culto tiene otro origen, pues la batalla de Azincourt y su victoria sucedió un 25 de octubre de 1415. En la ciudad de Guadalajara, Jalisco (México), en la Colonia Oblatos, tienen una parroquia dedicada.

Relicario de los Santos. Museo Diocesano de Osnäbruck, Alemania.

Relicario de los Santos. Museo Diocesano de Osnäbruck, Alemania.

La iconografía los representa en su taller trabajando como zapateros y los instrumentos de su profesión: trinchete, lezna, meza, etc., sirven de atributos para reconocerlos.

Humberto

Bibliografía
– VVAA, Diccionario de los Santos, Volumen I, Ediciones San Pablo, Madrid, pp. 581-582.

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