Los Santos de la Casa Gonzaga (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo de las Venerables con su tío San Luis Gonzaga.

Lienzo de las Venerables con su tío San Luis Gonzaga.

Venerable Cintia Gonzaga, virgen consagrada
Cintia Gonzaga, primogénita de Rodolfo, marqués de Castiglione delle Stiviere y de Elena Aliprandi, hija del acuñador de la corte, nació en Castiglione delle Stiviere, cerca de Mantova, el 7 de enero de 1589, cuando permanecía en secreto el matrimonio de su padre y su madre (celebrado clandestinamente el 29 de octubre del 1588) y aún no se había dado a conocer. La unión fue hecha pública oficialmente sólo en el mes de febrero del año 1590 por San Luís Gonzaga, el futuro santo, hermano de Rodolfo, para regularizar el nacimiento, considerado como una fuente de escándalo, porque se creía que había ocurrido fuera del sagrado vínculo matrimonial.

Con sólo cuatro años, la existencia de Cintia estuvo marcada por los trágicos acontecimientos de la revuelta de los ciudadanos de Castel Goffredo contra su padre. El levantamiento comenzó en la mañana del 3 de enero del 1593 con el asesinato del propio Rodolfo en el cementerio de la iglesia parroquial, cuando se dirigía a la iglesia con su esposa y su pequeña Cintia, raptándolas los insurgentes. Las dos mujeres fueron liberadas sólo después del pago de un rescate y la ocupación de Castel Goffredo por las tropas enviadas por el duque de Mantova, Vicente I Gonzaga, para sofocar la revuelta. Agradecida al duque por esta intervención, Elena Aliprandi se colocó bajo su protección y se fue a vivir a Mantova con los padres Camila y Juan Antonio, llevando consigo a Cintia y a las hermanas menores Olimpia y Gridonia.

En mayo de 1596, Elena Aliprandi aceptó la sugerencia del duque de casarse con Claudio Gonzaga Borgoforte, de la rama denominada de los Nobles, con quien más tarde tuvo cuatro hijos y dos hijas. Después de vivir por un corto espacio de tiempo en la casa de su padrastro, Cintia – a diferencia de sus hermanas, que permanecieron con su madre – pasó al monasterio de Santa Isabel en Mantova, a fin de ser instruida y educada.

Después de la ocupación de Castel Goffredo por el duque de Mantova, surgieron fuertes contratiempos sobre la devolución de la ciudad entre el duque Vicente I y el nuevo marqués de Castiglione, el hermano de Francisco, Rodolfo, porque el duque se negó a darle la espalda, pidiendo mientras tanto la investidura imperial. La disputa terminó en junio del 1602 con la firma de un acuerdo entre los dos contendientes y el compromiso de Francisco de asumir la patria potestad de sus sobrinas y restituir a la viuda de Rodolfo Gonzaga, a las tres hijas y a los Aliprandi, los bienes confiscados en esos años en Castiglione.

Grabado de las Venerables junto a su tío San Luis Gonzaga.

Grabado de las Venerables junto a su tío San Luis Gonzaga.

Vueltas a Castiglione delle Stiviere a finales del 1602, las tres niñas fueron confiadas al cuidado de su tío; en los primeros meses de 1605 fue nombrado tutor y cuidador de los nietos por el propio emperador, que, desde septiembre de 1603, le había conferido la responsabilidad de embajador en Roma. Durante esta misión, en octubre de 1604, Francisco quiso llevar con él a Roma, además de su esposa, a Cintia, que tenía quince años, a fin de buscarle un buen matrimonio. Sin embargo, después de una peregrinación a Loreto, Cintia comenzó a madurar en la decisión de dedicarse a la vida monástica, una opción que se consolidó después de la beatificación de su tío Luis, que se llevó a cabo el 26 de septiembre del 1605, para luego convertirse en definitiva en mayo del 1606, cuando tomó la decisión a consagrarse totalmente al Señor. Asistida espiritualmente por el padre Cepari, compañero de estudios y primer biógrafo de su tío Luis, ya durante su estancia en Roma, Cintia resolvió establecer, una vez de vuelta en su ciudad, un internado para niñas religiosas inspirada en el modelo de Hall en el Tirol, instituido en el 1569 por tres hermanas del emperador Fernando I, un instituto que fue entonces dirigido espiritualmente por los jesuitas, llamados también a Castiglione para fundar un colegio. Cintia presentó estas propuestas al Papa Pablo V, recibiendo la total aprobación en la audiencia del 27 de septiembre del 1607 antes de regresar a Castiglione.

Para llevar a cabo su proyecto, Cintia, contó con la participación de Olimpia y, más tarde, de la otra hermana Gridonia, quitándole la idea de quedarse en el convento de San Juan, donde hasta entonces había sido educada. Para guiar espiritualmente el colegio, quiso llamar al padre Cepari. De acuerdo con sus hermanas, después de la cesión de todas sus pertenencias a su tío Francisco, se comprometieron a construir en Castiglione el Colegio de las vírgenes de Jesús y el colegio de los jesuitas. El lugar elegido para la primera fue la casa de sus abuelos maternos Aliprandi, donde todavía existe y opera activamente este instituto.

Nació oficialmente el 21 de junio del 1608, el día dedicado a su tío Luis, cuando las tres hermanas hicieron allí su entrada solemne. El objetivo principal del colegio era proporcionar educación a las jóvenes honorables de buena familia, las cuales, con la dote donada a su ingreso contribuían al mantenimiento del mismo, junto con los provenientes de las actividades educativas que ofrecía la institución. Allí eran admitidas jóvenes nobles o provenientes de familias distinguidas, quienes al entrar en la comunidad se veían obligadas a pronunciar un voto de castidad y obediencia a la superiora, elegida por un período de tres años. La Venerable Cintia Gonzaga fue nombrada directora del colegio, siendo períodicamente confirmada en ese puesto hasta su muerte.

Ésta le sobrevino el 22 de abril del 1649, cuando tenía sesenta años. Su cuerpo fue colocado en una caja de cristal que aún se conserva, junto con los de sus hermanas, en la basílica de San Luis en Castiglione delle Stiviere. La Iglesia le reconoce el título de Venerable, pero no está incoada ninguna causa de canonización en este momento en la Congregación para las Causas de los Santos.

Venerable Gridonia Conzaga, virgen consagrada
Gridonia Gonzaga (Castiglione delle Stiviere, 30 de septiembre del 1592 – Castiglione delle Stiviere, 17 de julio del 1650) era hija de Rodolfo, marqués de Castiglione delle Stiviere y de Elena Aliprandi, hija de Juan Antonio, rico banquero al servicio de los Gonzaga.

Detalle de las Venerables en la portada de una obra dedicada a ellas.

Detalle de las Venerables en la portada de una obra dedicada a ellas.

Tras el asesinato de su padre Rodolfo, que se llevó a cabo el 3 de enero del 1593 en la puerta de la Iglesia Prepositural de San Erasmo en Castel Goffredo, en la que estuvo presente su hermana Cintia y su madre Elena, ésta, en mayo del 1596 se trasladó a Borgoforte con las tres hijas: Cintia, Olimpia y Gridonia y se casó con el noble Claudio I Gonzaga, con quien más tarde tuvo cuatro hijos y dos hijas, como ya dijimos anteriormente.

En el 1602 Gridonia retornó a Castiglione junto con sus hermanas y fueron puestas bajo la protección de su tío, Francisco Gonzaga, sucesor de Rodolfo y nombrado tutor de las sobrinas del emperador. Trascurrió algunos años de su vida en el monasterio de San Juan en Mantova.

El padre Virgilio Cepari (1563-1631), jesuita y compañero de estudios de su tio Luis, confesor de su hermana Cintia Gonzaga, le aconsejó fundar un colegio femenino (llamado de las Vírgenes de Jesús), del estilo del que existía en Hall en el Tirol cerca de Innsbruck. Durante su permanencia en Roma, Cintia, antes de retornar a Castiglione, expuso su proyecto en la audiencia del Papa Pablo V en el 1607, recibiendo su aprobación y convenciendo a sus otras dos hermanas, Olimpia y Gridonia.

El internado femenino abrió sus puertas en la casa Aliprandi (perteneciente a la familia de su madre Elena Aliprandi) con otras siete jóvenes – Rodomilla Tissomburga, Ana Vangioni, Lelia Petrocini, Francisca Pastorio, Paola Carminati, Catalina Stagni y Ana Bellomi – el 21 de junio 1608, teniendo lugar la ceremonia en la iglesia de San Sebastián. La institución fue aprobada civilmente por el marqués Francesco el 27 de septiembre. El objetivo principal del colegio era proporcionar educación a las jóvenes de buena familia, que, con la dote dada al colegio, contibuían al mantenimiento del mismo. Los miembros de la compañía, jóvenes nobles o procedentes de familias distinguidas, no eran religiosas en el sentido convencional del término: emitían sólo el voto de castidad, el juramento de la perseverancia y la promesa de obediencia a la superiora de la casa (que llevaba el título de prelada). La guía espiritual dependía del padre Cepari.

En el 1630, Gridonia fue contagiada de la peste, pero sobrevivió. Murió en Castiglione el 17 de julio del 1650 y su cuerpo fue puesto en una teca de vidrio que aun se conserva, junto con sus dos hermanas, en la basílica de San Luis. La Iglesia le reconoce el título de Venerable, pero no existe ninguna causa de canonización, como sucede con su otra hermana.

Venerable Olimpia Gonzaga, virgen consagrada
Olimpia Gonzaga (Castiglione delle Stiviere, 1 de septiembre de 1591 – Castiglione delle Stiviere, 23 de diciembre de 1645), era hija de Rodolfo, marqués de Castiglione delle Stiviere y de Elena Aliprandi, hija de Juan Antonio, rico banquero al servicio de los Gonzaga.

Plano del colegio fundado por las Venerables en 1608.

Plano del colegio fundado por las Venerables en 1608.

Tras el asesinato de su padre Rodolfo, que se llevó a cabo el 3 de enero del 1593 en la puerta de la Iglesia Prepositural de San Erasmo en Castel Goffredo, en la que estuvo presente su hermana Cintia y su madre Elena, ésta, en mayo del 1596 se trasladó a Borgoforte con las tres hijas: Cintia, Olimpia y Gridonia y se casó con el noble Claudio I Gonzaga, con quien más tarde tuvo cuatro hijos y dos hijas.

En el 1602 Gridonia retornó a Castiglione junto con sus hermanas y fueron puestas bajo la protección de su tío, Francisco Gonzaga, sucesor de Rodolfo y nombrado tutor de las sobrinas del emperador. Estuvo varios años de su vida en el monasterio de Santa Úrsula de Mantova, fundado en el 1599 por Margarita Gonzaga, manifestando su intención de profesar los votos como religiosa.

El padre Virgilio Cepari (1563-1631), jesuita y compañero de estudios de su tio Luis, confesor de su hermana Cintia Gonzaga, le aconsejó fundar un colegio femenino (llamado de las Vírgenes de Jesús), del estilo del que existía en Hall en el Tirol cerca de Innsbruck. Durante su permanencia en Roma, Cintia, antes de retornar a Castiglione, expuso su proyecto en la audiencia del Papa Pablo V en el 1607, recibiendo su aprobación.

El internado femenino abrió sus puertas en la casa Aliprandi (perteneciente a la familia de su madre Elena Aliprandi) con otras siete jóvenes – Rodomilla Tissomburga, Ana Vangioni, Lelia Petrocini, Francisca Pastorio, Paola Carminati, Catalina Stagni y Ana Bellomi – el 21 de junio 1608, teniendo lugar la ceremonia en la iglesia de San Sebastián. La institución fue aprobada civilmente por el marqués Francesco el 27 de septiembre. El objetivo principal del colegio era proporcionar educación a las jóvenes de buena familia, que, con la dote dada al colegio, contibuían al mantenimiento del mismo. Los miembros de la compañía, jóvenes nobles o procedentes de familias distinguidas, no eran religiosas en el sentido convencional del término: emitían sólo el voto de castidad, el juramento de la perseverancia y la promesa de obediencia a la superiora de la casa (que llevaba el título de prelada). La guía espiritual dependía del padre Cepari.

La institución sobrevivió a la represión napoleónica porque no estaba gestionado por religiosas, pero debido a las leyes revolucionarias de 1866, quedó privado de personalidad jurídica; en el 1930 fue reconocida como una organización de caridad, de acuerdo con las normas del Concordato de 1929 y 15 de enero de 1952, Las Vírgenes de Jesús obtuvieron de la Santa Sede para la institución, el reconocimiento de derecho pontificio.

Olimpia murió en Castiglione el 23 de diciembre 1645 y su cuerpo fue puesto en una teca de vidrio, aun conservada, junto con sus dos hermanas, en la basílica de San Luís. La Iglesia le reconoce el título de Venerable, pero no existe ninguna causa de canonización, como sucede con sus otras hermanas.

Oración a las Venerables
Adorable Corazón de Jesús, que en tu admirable providencia has suscitado en la Iglesia, para el beneficio de las almas, a Cintia, Olimpia y Gridonia Gonzaga y las llamaste a instituir, bajo la protección de San Luís, una familia religiosa consagrada al bien de la juventud femenina, te pedimos de todo corazón, que si es para tu gloria y para nuestro bien, quieras conceder su glorificación aquí en la tierra. Que así sea.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II apendice – Ed. Città Nuova
* Bisognin Davide – L’altro santo Gonzaga. Il venerabile frate Francesco – Ed. Lief, enero 2005
* Brunelli Roberto – L’ onore e la gloria. Vita del venerabile Francesco Gonzaga – Ed. AVE
* Brunelli Roberto – Un uomo di nome Luigi – Ed. AVE, 1990
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Giachi Gualberto – Luigi Gonzaga. Lettere e scritti – Edizioni Città Nuova
* Giachi Gualberto – San Luigi Gonzaga en I Santi nella Storia, Vol 6, Ed. San Paolo, 2006
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiográfico: 1977 – 2013
* Paganella Manlio – Cinzia, Olimpia e Gridonia Gonzaga – Ed. Cassa rurale ed artigiana di Castel Goffredo
* Papàsogli Giorgio – Ribelle di Dio. San Luigi Gonzaga – Ed- àncora (1991).
* sito web di santuariosanluigi.it
* sito web di wikipedia.org
* Tamalio Raffaele – Gonzaga Cinzia en Dizionario Biografico degli Italiani – Volume 57 (2002)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Los Santos de la Casa Gonzaga (I)

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Retrato de San Luís Gonzaga a los doce años. Museo histórico de Viena, Austria.

Retrato de San Luís Gonzaga a los doce años. Museo histórico de Viena, Austria.

“Confieso que me pierdo y me pierdo si considero la Bondad divina, mar sin orilla y sin fondo”
(San Luís a la madre Marta Tano, 10 junio 1591)

Introducción
La santidad familiar y parental no es una novedad entre los santos y beatos de la Iglesia Católica y de la Iglesia Ortodoxa. Pensemos, por ejemplo, en los beatos de la Casa de Saboya o en los santos mártires de la familia Romanov. Los Gonzaga son también una de las familias principescas más notables de Europa, protagonistas de la historia italiana y europea desde el siglo XIV al siglo XVIII.

Gobernaron Mantova, primero como señores a partir del 1328, y después como marqueses y duques hasta el 1707. Gobernaron también el marquesado y posteriormente, el ducado de Monferrato; otras ramas suyas gobernaron en Italia: el ducado de Guastalla, el ducado de Sabbioneta, los marquesados de Vescovato, Luzzara, Palazzolo y Castel Goffredo, Castiglione y Solferino, los principados de Bozzolo y Castiglione, el condado de Novellara; y en el extranjero, una rama suya gobernó los ducados franceses de Nevers, Rethel, Mayenne y el principado de Arches. En la familia nació un santo, catorce cardenales, trece obispos, de los cuales, uno es Venerable y tres “santas” vírgenes.

La familia Gonzaga ha dado a la Iglesia un santo y tres venerables: San Luís (m. 1591) religioso jesuita; tío de las Venerables Cintia (m. 1649), Gridonia (m. 1650) y Olimpia (m. 1645); pariente del Venerable Francisco Gonzaga, obispo de Mantova (m. 1620).

San Luis Gonzaga, religioso profeso de la Compañía de Jesús
Luís no era más que un paje elegante y frágil, que hacía oración y penitencia, un joven inteligente, lleno de sensibilidad y fuerza, como para reaccionar ante la herencia de los Gonzaga: la codicia, la avaricia, la insensibilidad, por el poder. El siglo de Luis está marcado por la herejía de Lutero y de Calvino y la “nueva era de regeneración” (Vasari) vive con el materialismo y el racionalismo; trabajan Rafael y Miguel Ángel, Ariosto y Tasso y resuenan las notas de Monteverdi y Pier Luigi da Palestrina.

Estampa devocional italiana de San Luis Gonzaga.

Estampa devocional italiana de San Luis Gonzaga.

Vamos a ver cómo Luís es capaz de reaccionar: él ora y ama a los pobres, se da cuenta de la corrupción de la corte, es capaz de defender su catolicismo, avergonzar a un viejo caballero que daba charlas pornográficas y sabe responder al príncipe Don Diego, que afirmó ordenar al mismísimo viento. En sus decisiones es impulsado por grandes ideales. Sus padres – Ferrante Gonzaga y Marta Tana, de Sàntena, piamontesa – conocen la corte de Felipe II y se casan en Madrid, el 15 de noviembre 1566, según las normas del Concilio de Trento. Luis nació el 9 de marzo 1568, en un parto difícil y fue bautizado el 20 de abril en Castiglione: ¡está certificado en latín! Ferrante está orgulloso de su heredero. La madre, mujer de cultura y fe, le enseña la oración y la caridad y Luís crece alegre y travieso. El padre le regala una armadura ligera en 1573 y en Casalmaggiore, hace las funciones de oficial y dispara un cañón.

Dos años antes, la bandera oro-azul de la Santa Liga había triunfado en Lepanto. Lejos de su madre Marta, Luis la echa de menos y dice “blasfemias militares.” En 1577-78, junto con su hermano Rudolfo, Luis va con su padre a Bagni di Lucca, y es recibido en la corte de Francisco de Medici en Florencia. Hace progresos en el latín y en el español y en el jardín del Palazzo Pitti juega con las princesas Eleonora, Ana y María. Pero Florencia hace madurar a Luís y delante de la Santísima Anunciata se consagra a la Virgen. Su preceptor lo conduce ante un confesor jesuita y él se desmaya en San Giovannino pensando en las palabrotas que antes había dicho.

En 1579, Ferrante, quien fue elegido príncipe del Sacro Imperio Romano, prefiere que sus hijos estén en Castiglione, donde Luis, el 22 de julio de 1580, en la iglesia de los Santos Nazario y Celso recibió la primera comunión de manos del cardenal Carlos Borromeo. Desde ahora la vida de Luis seguirá según los ejercicios espirituales de San Ignacio.

Mientras tanto, Ferrante ha sido encargado por Felipe II para que acompañe a Lisboa a su hermana María de Austria, viuda de Maximiliano II. Desde 1581 Luis vive en Madrid y su vocación va precisándose. El 29 de marzo de 1583 dará un pequeño discurso en latín ante el rey. Sin embargo, el 15 de agosto de 1583, frente a Nuestra Señora del Buen Consejo, en la iglesia del colegio de la Compañía de Jesús, Luis comprende que el Señor quiere que sea jesuita. Marta es feliz, pero Ferrante se opone. Luis está convencido, pero acuerda posponer la decisión para cuando regrese a Italia. En 1584, en Castiglione, Luis se escapa de casa y escribe al Padre General Acquaviva. Ferrante finalmente cede y el 2 de noviembre de 1585, en Mantova, Luis firma del acto de renuncia al marquesado.

Estampa devocional italiana de San Luis Gonzaga.

Estampa devocional italiana de San Luis Gonzaga.

El lunes 4 de noviembre, de la niebla de la mañana sale el sol, la carroza atraviesa el río Po en San Nicolás, el éxodo de Luis se caracteriza por “una gran alegría.” Luis llega a Roma, tal vez el 20 de noviembre del 1585. Su primo, monseñor Scipione Gonzaga, le da hospitalidad en el palacete de la Via Scrofa 117 (desde el 9 de noviembre 1991, una placa recuerda su paso por allí). Por una carta de Ferrante, sabemos que Luis fue recibido por el Papa Sixto V el 23 de noviembre, que el domingo 24 asistió a Misa en la Iglesia del Gesù y que el lunes 25, ingresó en el noviciado de Sant’Andrea al Quirinale. Su corazón gustó la paz y la alegría.

Después de una breve estancia en Nápoles por razones de salud, Luis se trasladó al Colegio Romano para terminar sus estudios de filosofía. El 25 de noviembre de 1587 en la capilla de la cuarta planta, hizo sus primeros votos religiosos. A menudo oraba en la Iglesia de la Anunciación (posteriormente absorbida por la gran iglesia de San Ignacio). Luis pasa a teología y solicita ir de misionero a la India. En 1588 recibió las órdenes menores en San Juan de Letrán. El 12 de septiembre de 1589, siguiendo el consejo del Padre Bellarmino y del Padre Acquaviva, Luis va a reconciliarse con su hermano Rodolfo, el duque de Mantova. Uno discurso suyo sobre la Eucaristía lleva a mucha gente a la confesión y a su regreso, entusiasma a los estudiantes de Siena hablándoles sobre Cristo Rey.

En febrero 1591 se desató en Roma una epidemia de tifus y Luis se encuentra entre los primeros voluntarios. El 3 de marzo, transporta a un apestado al hospital de la Consolación. Inmediatamente una fiebre alta lo envuelve y lo lleva hasta la muerte, como verdadero “mártir de la caridad.” La última carta a su madre revela la profundidad de su fe. El 21 de junio 1591, Luis ha madurado en su gran ideal, “llega a la orilla de todas sus esperanzas.” Su sagrado cuerpo se encuentra en la iglesia romana de San Ignacio, mientras que su cráneo se conserva en su santuario de Castiglione delle Stiviere desde el año 1610.

De él, el Beato Pablo VI dijo en marzo 1968: “Luis concibió su existencia como un regalo a gastar en los demás”, y, finalmente, las palabras de Juan Pablo II en junio de 1991: “El Padre misericordioso ha concedido a Luis inmolar su juventud en el servicio heroico de la caridad fraterna”. En el cuarto centenario de su muerte, en 1991, el papa San Juan Pablo II visitó Castiglione, donde dijo: “Luís pasó del egoismo a la protesta, de la protesta a la propuesta, de la propuesta a la sociabilidad y de la sociabilidad a la caridad”. Concluyamos con un pensamiento del Papa Benedicto XVI: “San Luís Gonzaga es un admirable ejemplo de austeridad y de pureza evangélica. Queridos jóvenes, invocadlo para que os ayude a construir una íntima amistad con Jesús, que os haga capaces de afrontar con seriedad vuestras vidas”.

Cráneo del Santo. Castiglione delle Stiviere, Mantua (Italia).

Cráneo del Santo. Castiglione delle Stiviere, Mantua (Italia).

Oraciones a San Luis
Oración del Papa San Juan Pablo II
“San Luís, pobre de espíritu, nos dirigimos a ti con confianza, bendiciendo al Padre Celestial, ya que en tí nos dio una prueba elocuente de su amor misericordioso. Humilde y adorador confidente de los diseños del Divino Corazón, te has despojado desde tu adolescencia del honor mundano y de toda fortuna terrenal. Tu te has revestido con el cilicio de la perfecta castidad, tu has recorrido el camino de la obediencia, haciéndote pobre para servir a Dios, ofreciéndole todo por amor.

Tú, de corazón puro, nos haces libres de toda atadura mundana. No permitas que los jóvenes caigamos víctimas del odio y la violencia, no dejes que sucumbamos a la tentación del fácil y engañoso espejismo hedonista. Ayúdanos a deshacernos de cualquier sentimiento nublado, defiéndenos del egoísmo que ciega, sálvanos del poder del Maligno. Haz que demos testimonio de la pureza del corazón.

Tú, heroico apóstol de la caridad, obten para nosotros el don de la misericordia divina, que los corazones no se endurezcan por el egoísmo y mantennos despiertos en la añoranza por la santidad. Haz que la generación de hoy tenga el valor de ir contra corriente cuando se trata de gastar la vida, para construir el Reino de Cristo. Haznos compartir la misma pasión por el hombre, reconociendo en cualquiera, la presencia divina de Cristo.

Contigo, invocamos a María, la Madre del Redentor. A Ella le encomendamos el alma y el cuerpo, toda la miseria y la angustia, la vida y la muerte, para que todo en nosotros, como ocurrió contigo, pueda hacerse para gloria de Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén”.

Oración del cardenal Carlos Maria Martini
“Señor Jesús, tú has revelado a San Luís el rostro del amor de Dios y le has dado la fuerza para seguirte, renunciando a todo lo que en el mundo aparece como prestigio y riqueza, para dedicar su vida por los demás, con alegría y sencillez de corazón; concédenos por su intercesión, que demos cabida a tu diseño en nuestras vidas y comuniquemos a todos nuestros hermanos y hermanas la alegría del Evangelio, la sonrisa de tu amorosa presencia. Haz que tu cruz sea, como lo ha sido para Luis Gonzaga, nuestro consuelo, nuestra esperanza, la solución a los oscuros problemas de la vida, la luz de todas las noches y de todas las pruebas.

Y tú, María, que has inspirado al adolescente Luis el propósito de la virginidad, refuerza en nosotros el deseo de pureza y castidad, y danos el don de la contemplación del misterio de Dios a través de la Palabra mediante la cual, Jesús nos habla, nos llama, responde a nuestras respuestas. Te lo pedimos, Padre, por Cristo nuestro Señor en la gracia del Espíritu Santo. Amén”.

Retrato del Venerable Francisco Gonzaga en el Museo histórico de Viena, Austria.

Retrato del Venerable Francisco Gonzaga en el Museo histórico de Viena, Austria.

Venerable Francisco Gonzaga, obispo y religioso professo del la Orden de los Frailes Menores
El Venerable Francisco (Anibal) Gonzaga (Gazzuolo, 31 de julio de 1546 – Mantova, 11 de marzo de 1620), quedó huérfano de padre, el marqués Carlos Gonzaga, titular de la señoría de Gazzuolo, creciendo bajo la tutela del cardenal Ercole Gonzaga. Enviado a Flandes, a la corte de Felipe II para que se dedicara a la carrera militar, fue capaz de seguir al rey en España, donde también maduró en él la vocación religiosa.

Sustituyendo el nombre de Anibal por el de Francisco, decidió entrar en la Orden de los Frailes Menores; completados los estudios en Alcalá y siendo ordenado sacerdote en Toledo en el año 1570, volvió a Italia para dedicarse a la enseñanza de la teología, no sin ocupar puestos de responsabilidad dentro de la familia franciscana de la provincia véneta, de la cual fue Ministro Provincial. En el año 1579, con solo 33 años de edad, fue elegido Ministro General de la Orden de los Frailes Menores y, como tal, se dedicó a la redacción de unas nuevas constituciones que permitieran a los Frailes Menores acogerse a las enseñanzas del Concilio de Trento.

Desde finales de 1597 fue obispo de Cefalú, empeñado en la aplicación de los decretos tridentinos antes de ser trasladado a la sede de Pavia. Su familia lo quería como obispo de la ciudad de los Gonzaga, por lo que desde 1593 hasta su muerte en el 1620, durante 27 años, fue el guía y pastor de la diócesis de Mantova, en la cual organizó seis sínodos.

En el año 1594 modificó un ala del palacio episcopal a fin de que pudiera hospedar el seminario para la formación de los sacerdotes; fueron notables sus intervenciones en la decoración interna de la Catedral de la ciudad.

En el 1596, el papa Clemente VIII lo llamó a Roma para nombrarlo Nuncio apostólico en París, puesto que ocupó por espacio de dos años: participó en la obra de reconciliación entre Francia y España (paz de Vervins, 1598). Financió la mejora de la iglesia de San Francisco en Mantova e invitó a San Camilo de Lelis para que abriese en Mantova un convento de sus frailes hospitalarios. Cedió el feudo de Ostiano, del cual era marqués, a su sobrino Scipione, primogénito del hermano Ferrante y príncipe de Bozzolo. Murió en Mantova y fue sepultado en la Catedral.

Retrato del Venerable Francisco Gonzaga. Museo diocesano de Mantova, Italia.

Retrato del Venerable Francisco Gonzaga. Museo diocesano de Mantova, Italia.

La causa de canonización, introducida el 7 de agosto del 1627 se encuentra en la Congregación de las Causas de los Santos. Del año 1924 es el decreto sobre los escritos y la Iglesia le ha reconocido el título de Venerable.

Oración al Venerable Francisco
“Adorable Corazón de Jesús, que en tu providencia maravillosa has suscitado en la Iglesia, en la escuela del Seráfico de Asís, a Francisco Gonzaga y lo llamaste para dirigir la primera familia franciscana y luego lo elevaste a la dignidad episcopal, pastor de la Iglesia de Dios en Mantova: te pedimos con todo el corazón, si esto es para tu gloria y para nuestro mayor bien, que le concedas su glorificación en la tierra. Que así sea”.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia de los Santos) – Voll. 1-12 e I-II apendice – Ed. Città Nuova
* Bisognin Davide – L’altro santo Gonzaga. Il venerabile frate Francesco – Ed. Lief, enero, 2005
* Brunelli Roberto – L’ onore e la gloria. Vita del venerabile Francesco Gonzaga – Ed. AVE
* Brunelli Roberto – Un uomo di nome Luigi – Ed. AVE, 1990
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Giachi Gualberto – Luigi Gonzaga. Lettere e scritti – Edizioni Città Nuova
* Giachi Gualberto – San Luigi Gonzaga en I Santi nella Storia, Vol 6, Ed. San Paolo, 2006
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconográfico y hagiográfico: 1977 – 2013
* Paganella Manlio – Cinzia, Olimpia e Gridonia Gonzaga – Ed. Cassa rurale ed artigiana di Castel Goffredo
* Papàsogli Giorgio – Ribelle di Dio. San Luigi Gonzaga – Ed. Àncora (1991).
* sito web di santuariosanluigi.it
* sito web di wikipedia.org
* Tamalio Raffaele – Gonzaga Cinzia in Dizionario Biografico degli Italiani – Volume 57 (2002)

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