Santos de nombre Eduardo (II)

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Estampa del Beato Eduardo Klinik.

Estampa del Beato Eduardo Klinik.

Beato Eduardo Klinik (12 junio)
Eduardo Klinik era el segundo de tres hijos. Su padre era mecánico. Terminó el colegio en la casa salesiana de Oswiecim y en Poznan superó el examen de madurez. Durante la ocupación se dedicó a trabajar en una empresa de construcción. Su hermana, sor María, profesa de las Hermanas Ursulinas de Jesús Agonizante, afirma: “Cuando Eduardo fue al Oratorio, su vida religiosa se volvió muy profunda. Empezó a participar en la misa como monaguillo. En esta vida oratoriana involucró también a su hermano menor. Era muy sereno, tímido; se hizo más vivaz a su entrada al Oratorio. Era un estudiante metódico, responsable”.

En el grupo de los cinco se distinguía porque era muy dedicado a su campo de trabajo y daba la impresión de ser el más serio y profundo. Bajo la guía de los maestros salesianos, su vida espiritual giraba en torno al culto eucarístico, una vivísima devoción mariana y el entusiasmo por los ideales de San Juan Bosco. Fue arrestado por los nazis en septiembre de 1940 con otros cuatro jóvenes oratorianos; siendo todos decapitados en Dresde el 24 de agosto de 1942. El papa San Juan Pablo II los beatificó con otros 103 polacos mártires el 13 de junio de 1999.

Beato Eduardo Oldcorne (7 de abril o 21 de febrero, York, Inglaterra, 1561-1606)
El Beato Eduardo Oldcorne es parte del grupo de mártires, eclesiásticos y laicos, que fueron víctimas de las persecuciones anticatólicas en Inglaterra, bajo el reinado de Isabel y de su sucesor Jaime I (1566-1625).

Nació en York en 1560-61, fue educado en la religión católica en una familia cuyo padre era un converso del anglicanismo. El 12 de agosto fue admitido en el Colegio Inglés de Reims y enviado al año siguiente al Colegio Inglés de Roma a proseguir sus estudios. Fue ordenado sacerdote el 23 de agosto de 1587 en la Basílica de San Juan de Letrán, solicitó y obtuvo del general de los jesuitas Claudio Acquaviva el ingresar en la Compañía de Jesús, prometiendo marchar y trabajar en las misiones inglesas.

Estampa del Beato Eduardo Oldcorne, jesuita mártir inglés.

Estampa del Beato Eduardo Oldcorne, jesuita mártir inglés.

Junto a un hermano en 1588 regresó a Inglaterra y poco después de haber recabado brevemente en Londres, se estableció en 1589 en el condado de Worcester, en el castillo de Hindlip, huésped del noble Thomas Abington. Vivió allí durante 17 años con el falso apellido de Hall, trabajando duramente por el bien de las almas, convirtiendo a numerosos protestantes a la fe católica, entre los cuales estuvo la hermana de su anfitrión, Dorotea Abington, que era una feroz anglicana, habiendo vivido durante mucho tiempo en la corte de la cismática reina Isabel y que alimentaba el odio contra los sacerdotes romanos. Mereció por ello el título de “apóstol del condado”.

En 1606 fue traicionado por un renegado que, por otra parte, había recibido sólo el bien de él, y siendo arrestado, fue conducido prisionero a Worcester y de allí a Londres, a las famosas prisiones de la Torre, donde fue torturado. Sufrió un juicio con la acusación infundada de haber participado en “la conspiración de la pólvora” organizada por los católicos ingleses contra el rey Jaime I, que pretendía hacer estallar el Parlamento en la sesión inaugural del 5 de noviembre de 1605, pero al ser descubierta falló y sus organizadores fueron ajusticiados. También Eduardo Oldcorne, en el clima persecutorio que hacía estragos contra los católicos, fue condenado a muerte, siendo ejecutado en Worcester el 7 de abril de 1606. Fue beatificado por Pío XI el 15 de diciembre de 1929.

Beato Luis Eduardo Cestac (Bayona, 6 de enero 1802 – 27 marzo 1868)
Fue considerado por sus conocidos como un “nuevo Cura de Ars” y el fundador de Obras extraordinarias. Nació en Bayona, ciudad de los Bajos Pirineos, en Francia, el 6 de enero de 1801, de Domingo y Juana Amitessarobe. Hacia los tres años sufrió una neuralgia incurable y un completo mutismo, por lo que la madre lo consagró a la Virgen de San Bernardo. Habiéndose curado, tuvo devoción a la Virgen durante toda su vida. En 1813 su familia se mudó a Puntous, en los Altos Pirineos, en tiempos de la invasión de Francia por parte de España e Inglaterra.

A los 17 años entró en el pequeño seminario de Aire, donde se encontró con Michele Garicoïts, que había conocido en Bayona, siendo también él un gran fundador. Trasladado a San Sulpicio en 1820, recibió al año siguiente, en Navidad de 1821, las órdenes menores. Al año siguiente, a causa de una enfermedad, regresó a Bayona y empezó a frecuentar el pequeño seminario de Larressorre, donde ejerció de ecónomo y profesor de matemáticas y música. Aquí se encontró con su confesor, de ideas jansenitas, que a la larga le negó la absolución, provocándole molestias y sufrimiento espiritual. El jansenismo, ya condenado por el papa Inocencio X, se basaba en el principio de que, debido a la profunda corrupción del hombre después del pecado original, era absolutamente necesario estar en gracia para salvarse, la cual sólo podía ser concedida por algunos por inescrutable designio de Dios.

Grabado del Beato Eduardo Oldcorne, jesuita inglés mártir.

Grabado del Beato Eduardo Oldcorne, jesuita inglés mártir.

Se hizo sacerdote el 17 de diciembre de 1825, siendo también profesor de filosofía, pero fue sospechoso de ser seguido del famoso sacerdote, filósofo, político y escritor Felicité-Robert de Lamennais, coautor del tradicionalismo, que era partidario de la idea de un catolicismo democrático para acercar la Iglesia a la sociedad moderna, filósofo que fue condenado por la Iglesia en 1832. Luis Cestac hubo de defenderse y afirmar su fidelidad a Roma. En 1831 el obispo local, monseñor d’Arbou, dejó a los profesores del seminario y se convirtió en vicario de la catedral hasta 1838.

En aquellos años y los siguiente comenzó la fundación de obras de notable importancia: la Asociación de Hijas de María para las criadas; la Obra de la Perseverancia para las señoritas de la buena sociedad, y el Círculo de estudio para los jóvenes; la Obra de las Huérfanas de María en 1836 que era totalmente gratuita y fue confiada el año siguiente a su hermana Elisa. En 1838 fundó la Obra de los Penitentes de María, que organizó un procedimiento a Chateauneuf en la ciudad de Auglet para poder darle la posibilidad de trabajar, institución que en 1839 tomó el nombre de “Nôtre-Dame du Refuge”, ciertamente la Obra más importante. En 1842 fundó la Congregación de las Religiosas Siervas de María con su hermana Elisa como superiora, que tomó el nombre de sor María Magdalena, cometido que ejerció durante siete años hasta su muerte, el 7 de marzo de 1849. Finalmente, el 15 de agosto de 1846 fundó la Congregación de las “Solitarias de San Bernardo” o “Silenciosas de María”, llamadas también hermanas Bernardinas, dedicadas al silencio perpetuo. También fue nombrado canónigo de la catedral de Bayona, cargo del cual, tras cinco años, en 1885, dimitió por no desatender sus Obras. Su actividad se extendió también a la organización de escuelas parroquiales: con métodos pedagógicos, compuso un Silabario y un Método para mejorar la ortografía, envió en 1854-56 a algunas hermanas a Madrid para dirigir un hospedal y una pensión para señoritas. Ya en 1860 había 900 Siervas de María, 160 Penitentes, en torno a 40 Solitarias y en torno a 60 Huérfanas.

El emperador de Francia Napoleón III, el 4 de octubre de 1865, le concedió la Légion d’honneur, el máximo galardón francés. Propagó la Medalla Milagrosa de la Virgen, celebró con solemnidad el dogma de la Inmaculada Concepción, siguió con azoramiento los eventos que acontecieron al papa Pío IX. Escribió las Notas íntimas con detalles de sus fundaciones y notas biográficas. Su santidad fue cumplimiento de sus deberes y el amor al prójimo con inmensa generosidad. Murió el 27 de marzo de 1868. La causa de su beatificación fue introducida el 7 de abril de 1908 y los procesos apostólicos referentes al mismo fueron llevados a Roma el 15 de marzo de 1916.

Fotografía del Beato Eduardo Juan María Poppe.

Fotografía del Beato Eduardo Juan María Poppe.

Beato Eduardo Juan María Poppe
Nació en Bélgica en 1890 y murió el 10 de junio en 1924. Es famosa su iniciativa de la “Cruzada eucarística”. En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Eduardo Poppe era vicepárroco de Gand, en una parroquia llena de comunistas. No esperó a las exhortaciones del Concilio para dar comienzo al diálogo con ellos, que no se basaba en argumentos políticos, sino en temas exquisitamente espirituales, así como eucarísticos. La pobreza material era la condición más evidente de los descuidados parroquianos de Gand, y era un azote que el vicepárroco trató de reparar mediante la caridad. Él se daba cuenta, sin embargo, de que la mayor miseria era de carácter espiritual, y que el hambre más devoradora se podía satisfacer simplemente con la Eucaristía.

Inició a los niños de familias ateas o indiferentes, que preparó para la Primera Comunión. Débil de salud, no escatimaba esfuerzos en la obra pastoral. “Amar a Cristo sin sufrir, escribía en su diario, es amarlo en broma”. Exhausto de fuerzas, fue trasladado a Moersette, donde se dedicó a la “Cruzada eucarística” lanzada por los Norbertinos de Averbote, y de la cual publicó opúsculos y artículos. En 1922 fue nombrado director espiritual del Centro de instrucción de los brancardiers, es decir, de los enfermeros de Bélgica, para los cuales escribió tratados y manuales.

A uno que una vez le pidió una fotografía como recuerdo, le dijo que no tenía. Luego, señalando un crucifijo, le dijo: “Quise parecerme a Él, luego ése es mi retrato”. Se exigía demasiado a sí mismo y pronto fue consumido por su ansia apostólica y su trabajo espiritual. No tenía más que 34 años cuando cayó en el lecho, y a las hermanas que le asistían, quienes quizás le reprochaban visiblemente su excesivo trabajo, les dijo, como leyéndoles el pensamiento: “Pensáis que es culpa mía, y que me he matado con demasiado trabajo. Tal vez, pero no me arrepiento, ni me apesadumbran mis excesos en el trabajo. Si me curo, todavía trabajaré más. Él me ha enseñado a morir por amar a los demás”. Y seguía señalando al Crucifijo, al qual quería parecerse en la muerte como se había parecido en la vida. Eduardo Poppe fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de octubre de 1999.

Estampa del Beato Eduardo José Rosaz.

Estampa del Beato Eduardo José Rosaz.

Beato Eduardo José Rosaz (1830-1903)
El Beato Eduardo José Rosaz nació en Susa el 15 de febrero de 1830. En 1840 su familia se trasladó de Susa a Turín. A la edad de 21 años, cuando aún era seminarista, deseó entrar en la Congregación de los Oblatos de María Virgen. Su obispo, monseñor Odone, conocía bien a los oblatos y los llamó muchas veces a predicar en la diócesis segusina y también cerca del seminario. Los Oblatos de la Consolata gozaban de mucha fama por las misiones en Birmania y en la India, que eran polo de atracción para muchos jóvenes. Rosaz fue trasladado al seminario de Nizza Marittima por motivos de salud. Aquí entró en contacto con los Oblatos. Se inscribió en la Archiconfraternidad reparadora de blasfemias de los Oblatos de Nizza.

Rosaz mostró haber asimilado del obispo de Susa el espíritu ignaciano del padre Diessbach y del padre Lanteri. La base de su espiritualidad siempre fue el estudio cotidiano de las Sagradas Escrituras mediante el método ignaciano.

Beato Eduardo Kazmierski (12 de junio)
Eduardo Kazmierski, nacido en Poznan, provenía de una familia pobre. Su padre era zapatero. Apenas terminada la escuela elemental, se vio forzado a trabajar en un negocio y después en una empresa de mecánica. Entró pronto en el Oratorio salesiano y en este ambiente pudo desarrollar insólitas dotes musicales. De él se dice que la viva religiosidad que le venía de familia lo llevó bien pronto, bajo la guía de los salesianos, a la madurez cristiana. Pasaba el tiempo libre después del trabajo en el ambiente del Oratorio y crecía en la devoción eucarística y mariana.

A los 15 años participó en la peregrinación a Czestokowa, recorriendo a pie una distancia de unos 500 km. Fue presidente del círculo San Juan Bosco y se entusiasmó por los ideales salesianos. Vivaz, constante en sus decisiones, coherente, amaba cantar en la iglesia, en el coro, o como solista. A los quince años escribió algunas composiciones musicales. Se caracterizaba por su sobriedad, su prudencia y su benevolencia. Ayudaba como voluntario a los más ancianos y fue totalmente libre de cualquier sentimiento de odio hacia sus perseguidores.

Estampa del Beato Eduardo Kazmierski.

Estampa del Beato Eduardo Kazmierski.

Fue arrestado por los nazis en septiembre de 1940 con otros cuatro jóvenes oratorianos, todos fueron decapitados en Dresde el 24 de agosto de 1942. El papa Juan Pablo II lo beatificó con otros 103 mártires polacos el 13 de junio de 1999.

San Eduardo en las parroquias de Italia
– S. Eduardo en Busto Arsizio (VA), Via Sondrio, 11, 21052 Busto Arsizio (VA)
– S. Eduardo Rey en Nichelino (TO), Via Buonarroti, 16, 10042 Nichelino (TO)
– S. Eduardo en Sestriere (TO), Via Fraiteve, 1, 10058 Sestriere (TO)

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2014
* sito web di newsaints.faithweb.com
* sito web di wikipedia.org

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Santos de nombre Eduardo (I)

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Icono ortodoxo anglorruso de San Eduardo, rey mártir de Inglaterra.

Icono ortodoxo anglorruso de San Eduardo, rey mártir de Inglaterra.

“Producirá fruto abundante”: la vocación universal a la santidad…
“El Señor Jesús, maestro y modelo divino de toda perfección, a todos y cada uno de sus discípulos de cualquier condición ha predicado la santidad de vida, de la que él mismo es autor y perfeccionador: “Sed vosotros perfectos como perfecto es vuestro Padre celeste” (Mt 5,48). Envió a todos el Espíritu Santo, que mueve internamente a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas (cfr Mc 12,30), y a amarse los unos a los otros como Cristo los ha amado (cfr. Gv 13,34; 15,12). Los seguidores de Cristo, llamados por Dios, no a título de sus obras, sino a título de su designio y de la gracia, justificados en Jesús Nuestro Señor, en el bautismo de la fe han sido hechos verdaderamente hijos de Dios y partícipes de la naturaleza divina, y por ello realmente santos. De modo que deben, con la ayuda de Dios, mantener y perfeccionar con su vida la santidad que han recibido. Les advierte el Apóstol que vivan “como corresponde a los santos” (Ef 5,3), se vistan “como conviene a los elegidos de Dios, santos y predilectos, de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia” (Col 3,12) y lleven los frutos del Espíritu para su santificación (cfr. Gal 5,22; Rm 6,22). Y puesto que todos cometemos muchas equivocaciones (cfr. Gc 3,2), tenemos necesidad continuamente de la misericordia de Dios y debemos rezar cada día: “Perdónanos nuestras deudas” (Mt 6,12). Es pues evidente para todos, que todos los que crean en Cristo de cualquier estado y rango, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad y que tal santidad promueve en la misma sociedad terrena un tenor de vida más humano. Para alcanzar esta perfección los fieles usan la fuerza recibida según la medida con la que Cristo quiere darla, de modo que, siguiendo su ejemplo y transformados a su imagen, en todo obedezcan a la voluntad del Padre, con plena generosidad se consagren a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así la santidad del pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como está espléndidamente demostrado en la historia de la Iglesia por la vida de tantos santos”.

(Lumen gentium V, 40)

Eduardo, entre los testimonios de Jesús: origen y significado del nombre
Eduardo es un nombre aristocrático y muy desafiante, como son, por otra parte, sus variantes: Eduardo, difundido sobre todo en Campania, y Odoardo, típico de la Toscana y de Emilia Romaña. Lo llevaron, de hecho, ocho reyes de Inglaterra, desde Eduardo I a Eduardo VIII que fue protagonista de una célebre historia de amor. Poco después de su coronación, en enero de 1936, Eduardo VIII quiso casarse con una burguesa, la americana Wallace Warfield Simpson, que se había divorciado dos veces. Provocó una grave crisis institucional que resolvió abdicando pocos meses después y asumiendo el título de duque de Windsor. En julio de 1937 se casó con Simpson. Esta romántica historia conmovió a todos el mundo, y en Italia muchos padres decidieron llamar a sus hijos Eduardo. Un nombre anglosajón, que en inglés moderno se dice Edward: compuesto antiguamente por ead, que significaba “propiedad, bienes”, y ward, que significaba “guardián”; lo que quiere decir literalmente “el que vigila los bienes”. El nombre, traducido a Edoardo y a Eduardo, se difundió en Italia en los siglos pasados también por motivos religiosos, puesto que dos reyes de este nombre fueron también Santos. El primero, San Eduardo mártir, asesinado en 978, se festeja el 18 de marzo. El segundo, San Eduardo III, que vivió en el siglo XI y tenía el sobrenombre de El Confesor por su profundidad religiosa, es recordado el 13 de octubre. En cambio, Odoardo, que tiene el mismo significado de Eduardo, deriva del alemán Adoward y se ha difundido en Emilia Romaña gracias al prestigio de Odoardo Farnese, duque de Parma y de Piacenza en el Secento.

Imagen de San Eduardo III el Confesor, venerada en su parroquia de Nichelino (Italia).

Imagen de San Eduardo III el Confesor, venerada en su parroquia de Nichelino (Italia).

El nombre “Eduardo” en el Martirologio Romano
1. Eduardo Bautista Jiménez, mártir, memoria 30 julio, oblato Fatebenefratelli, Beato

2. Eduardo Billotet, sacerdote mártir, memoria 18 junio, Compañía de Jesús, Siervo de Dios

3. Eduardo Bamber, sacerdote diocesano, memoria 7 agosto, clero diocesano, Beato

4. Eduardo Ambrosio Barlow, sacerdote mártir, memoria 10 septiembre, Orden de San Benito, Santo

5. Eduardo Burden, sacerdote mártir, memoria 29 noviembre, clero diocesano, Beato

6. Eduardo Campion, sacerdote mártir, memoria ?, clero diocesano, Beato

7. Eduardo Catherik, sacerdote mártir, memoria 13 abril, clero diocesano, Beato

8. Eduardo Cestac (Luis), sacerdote, memoria 27 marzo, clero diocesano, Beato

9. Eduardo Cheevers, mártir irlandés, memoria 20 junio o 5 julio, marinero mártir, Beato

10. Eduardo Coleman, mártir, memoria 3 diciembre, laico, Beato

11. Eduardo Pedro Dankowski, sacerdote mártir, memoria 3 abril, clero diocesano, Beato

12. Eduardo Detkens, sacerdote mártir, memoria 12 junio, clero diocesano, Beato

13. Eduardo Fulthrop, mártir, memoria ?, laico, Beato

14. Eduardo Grymala, sacerdote mártir, memoria 12 junio, clero diocesano, Beato

15. Eduardo José Rosaz, obispo, memoria 3 mayo, clero diocesano, Beato

Sepulcro de San Eduardo el Confesor. Al fondo, sepulcro del rey Enrique III. Abadía de Westminster, Londres (Reino Unido).

Sepulcro de San Eduardo el Confesor. Al fondo, sepulcro del rey Enrique III. Abadía de Westminster, Londres (Reino Unido).

16. Eduardo Kazmierski, joven mártir, memoria 12 junio, ex- alumno salesiano, Beato

17. Eduardo el Confesor, rey confesor, memoria 13 octubre, laico, Santo

18. Eduardo el Mártir, rey mártir, memoria 18 marzo, laico, Santo

19. Eduardo James, sacerdote mártir, memoria 1 octubre, clero diocesano, Beato

20. Eduardo Jones, sacerdote mártir, memoria 6 mayo, clero diocesano, Beato

21. Eduardo Klinik, joven mártir, memoria 12 junio, ex-alumno salesiano, Beato

22. Eduardo María Serrano Buj, religioso mártir, memoria 28 julio, Orden Carmelita, Siervo de Dios

23. Eduardo Oldcorne, sacerdote mártir, memoria 7 abril o 21 febrero, Compañía de Jesús, Beato

24. Eduardo Ortiz de Landázuri, padre de familia mártir, memoria 20 mayo, laico, Siervo de Dios

25. Eduardo Osbaldeston, sacerdote mártir, memoria ?, clero diocesano, Beato

26. Eduardo Francisco Pironio, cardenal, memoria 5 febrero, clero diocesano, Siervo de Dios

27. Eduardo Juan María Poppe, sacerdote, memoria 10 junio, clero diocesano, Beato

28. Eduardo Powell, sacerdote mártir, memoria 30 julio, clero diocesano, Beato

29. Eduardo Shelley, mártir, memoria ?, laico, Beato

30. Eduardo Stransham, sacerdote mártir, memoria 21 enero, clero diocesano, Beato

31. Eduardo Thwing, sacerdote mártir, memoria ?, clero diocesano, Beato

32. Eduardo Waterson, sacerdote mártir, memoria 8 enero, clero diocesano, Beato

Detalle de San Eduardo el Confesor en el Díptico de Wilton (ca. 1395). National Gallery, Londres (Reino Unido).

Detalle de San Eduardo el Confesor en el Díptico de Wilton (ca. 1395). National Gallery, Londres (Reino Unido).

San Eduardo el Mártir (962-18/03/978) memoria 18 marzo
Eduardo el Mártir reinó brevemente, aunque accedió al trono a muy corta edad. Fue desbancado por su madrastra, Elfrida, que prefería a su propio hijo, Etelredo, y lo acusaba de tener un carácter violento. Eduardo, por el contrario, siguió atentamente el consejo de un santo obispo de su tiempo, Dunstano, y se mostró como un soberano devoto y afable, dulce y generoso, sabio en sus decisiones y puro en su vida privada. Eso no fue suficiente para cambiar la aversión de su madrastra y los celos de su hermanastro. Y parece que a causa de un complot suyo el joven rey perdió su vida, apuñalado a traición por un un siervo contratado el 18 de marzo de 978. La madrastra trató de esconder el cadáver, haciéndolo tirar en un pantano. Pero se dice que una columna de luz indicó dónde se encontraban los restos del joven, víctima de la iniquidad y la envidia de los demás. Recogido con piedad, el cuerpo de Eduardo fue honrado como el de un mártir, en un sentido amplio, porque la sangre por él derramada no fue en testimonio de su fe. De ésta había dado testimonio con su vida entera, de soberano digno del culto reservado a los Santos.

San Eduardo el Confesor (13 octubre 1004, Oxford – 5 enero 1066)
Normando por parte de madre, en el primer período de su vida vivió exiliado en Francia para huir de la invasión danesa. Coronado rey de Inglaterra en 1043, se vio en la tesitura de mediar, con grandes dificultades y fracasos, entre los normandos y los sajones. Con espíritu de conciliación se casó con Edith, la hija culta e inteligente de su principal adversario político. El matrimonio, a pesar de que en principio se debió a una razón de Estado, se caracterizó por un profundo acuerdo. Suave y generoso, Eduardo dejó una marca indeleble en el pueblo inglés, que lo veneró no sólo por algunas medidas políticas sabias, sino principalmente por su bondad, por su caridad hacia los necesitados y por la santidad de su vida. A él se debe la restauración del monasterio de Westminster.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II-III appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2014
* sito web di newsaints.faithweb.com
* sito web di wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es