Santos Fausta y Probo, dos cuerpos santos venerados en Walderbach

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Fausta, mártir romana, venerada en este altar de Walderbach,

Santa Fausta, mártir romana, venerada en este altar de Walderbach,

Introducción
La historia de la Iglesia, de todos los tiempos y de todos los lugares, desde la edad apostólica hasta nuestros días, ha señalado el testimonio de innumerables cristianos que han sido arrestados, torturados y asesinados en odio a Cristo. El martirio ha sido siempre considerado por los cristianos como un don, una gracia, un privilegio, la plenitud del bautismo, porque se es “bautizado en la muerte de Cristo”. El Concilio Vaticano II así lo enseña: “Ya desde los primeros tiempos, algunos cristianos han sido llamados, y otros lo serán siempre, a dar este máximo testimonio de amor ante los hombres, y especialmente ante los perseguidores. Por eso el martirio, con el cual el discípulo se asimila a su maestro que libremente acepta la muerte por la salvación del mundo, y con el cual se asemeja a él en el derramamiento de sangre, es apreciado por la Iglesia como don insigne y suprema prueba de caridad. Aunque a pocos se les concede, todos deben estar, sin embargo, prestos a confesar a Cristo ante los hombres y a seguirlo por el camino de la cruz durante las persecuciones, que nunca faltan a la Iglesia” (LG 42).

Los “cuerpos santos”
Las catacumbas romanas, abandonadas durante un largo período a causa de las invasiones bárbaras, fueron redescubiertas a partir del año 1578, suscitando un enorme entusiasmo en el pueblo cristiano. Debe saberse que las catacumbas son los cementerios de la primitiva comunidad cristiana, en las cuales fueron enterradas también muchos mártires: ellos fueron testimonio vivo y concreto de los cristianos, pues vivieron tan profundamente su fe, que aceptaron la muerte antes que traicionar al Señor.

San Probo, mártir romano, venerado en este altar de Walderbach.

San Probo, mártir romano, venerado en este altar de Walderbach.

De ahí que muchas iglesias hayan deseado tener un signo de este testimonio heroico, siguiendo algunos criterios de identificación y con el consenso de los sumos pontífices, por lo que extrajeron de las catacumbas muchos “cuerpos santos” destinados a la pública veneración. El redescubrimiento de las catacumbas en el siglo XVI fue considerado un suceso providencial para la Iglesia, capaz de subrayar fuertemente el culto de los Santos y de sus reliquias en un momento en que era fuertemente cuestionado. El pueblo cristiano acogió siempre estas sagradas reliquias en un clima de fiesta y con gran devoción: éstos constituían, de hecho, para los fieles, señal de la fidelidad al Señor, hasta el extremo del sacrificio, y la expresión de la comunión con la Iglesia de Roma “que precede en la caridad a todas las Iglesias”.

Con la donación de un cuerpo santo se ofrecían también indicaciones precisas sobre qué culto darle: el cuerpo santo debía ser custodiado en la iglesia con respeto y con decoro, sus reliquias debían ponerse en veneración con la posibilidad de celebrar su recuerdo únicamente durante la misa en honor de todos los santos mártires.

Fausta y Probo: dos cuerpos santos venerados en Walderbach
En el caso específico de los cuerpos santos de Walderbach, ¿qué podemos decir? En primer lugar, que no se han conservado datos específicos al respecto. La iglesia de Walderbach ciertamente es una iglesia monástica de la orden cisterciense entre los años 1143-1803. Ciertamente hay que atribuir a los monjes cistercienses la llegada de las reliquias de los mártires de las catacumbas romanas (¡supongo!). En 1808 la iglesia se convirtió en la iglesia parroquia de la ciudad de Walderbach.

Detalle de las reliquias de Santa Fausta.

Detalle de las reliquias de Santa Fausta.

Las dos santas reliquias se conservan en los altares laterales, y son los primeros altares que flanquean el altar mayor: a la derecha está el mártir Probo y a la izquierda la mártir Fausta. Esto en relación a la ubicación respecto al altar donde se conserva la presencia real de Cristo: el Santísimo Sacramento. Ellos son, de hecho, un signo de la sequela Christi, el martirio como camino de fidelidad valiente, de adhesión al mensaje cristiano.

Existen otros cuerpos santos venerados en Italia que llevan el mismo nombre, pero que no tienen nada que ver con estas reliquias:

– Fasta (Fausta) – iglesia de San Antonio – Salandra (MT)
– Fausta – Santuario Virgen de las Nieves – Frosinone
– Mártires (Carísima, Venerando, Leto, Victorio y Probo) – capilla de San Jorge en el Santuario de las Siete Iglesias – Monselice (PD)
– Probo – capilla patronal de Carnate (MI) – siglo XVII
– Probo – cartuja de Padula (SA)
– Probo – parroquia de los Santos Pedro y Pablo – Monasterolo (CN)

¿Qué más cabe decir? Concluyo con el poema de Juan Bautista Marino (1569-1625):

Detalle de las reliquias de San Probo.

Detalle de las reliquias de San Probo.

¡Saludos, flores de los mártires!
Mártires generosos, almas bellas,
Embellecidas por llagas ásperas e hirientes,
Casi antes que el sol, el cielo visteis;
Pisasteis la tierra ante que las estrellas,
Plantas olorosas y delicadas,
Que por lozanía, distéis la primera flor;
Piedras, que en la gran fábrica celestial,
Fuisteis elegidas para fundar historias nuevas:
Luchasteis ya con bárbaros furores:
Como las primeras plantas, como los dolores de madre
Vertisteis la sangre como si fuera leche.
¡Oh!, en el triunfo, acogisteis lo inmortal,
De vuestras victorias y de vuestros honores
Bandas insignes rasgadas y descubiertas.

Damiano Grenci

Bibliografía y sitios:
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2015

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