Santos Félix y Fortunato, mártires

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Lienzo de los Santos con Cristo Transfigurado en Noale, Venecia (Italia).

Lienzo de los Santos con Cristo Transfigurado en Noale, Venecia (Italia).

Hoy quiero escribir sobre dos santos mártires, históricos, reales, venerados en el norte de Italia, pero de los que se sabe bien poco: son los santos Félix y Fortunato.

San Venancio Fortunato –que como sabemos fue un hagiógrafo e himnógrafo litúrgico de los siglos VI/VII -, en su “Vita Sancti Martini” escribe que en Aquileya se veneraba la “bendita urna de Fortunato” y en su obra “De Virgínibus” completa esta indicación diciendo que: “los méritos de Félix infunde alegría en Vicentia (la actual Vicenza) y Fortunato hizo lo propio en Aquileya”. O sea, que la ciudad de Vicenza custodiaba la tumba de San Félix, mientras que en Aquileya estaba la de San Fortunato. Estos tres párrafos de Venancio Fortunato asociaron a estos dos mártires, de los que decía que a ambos se le veneraban en ambas ciudades.

Existe una “passio” de origen ambrosiana que dice que eran dos soldados hermanos originarios de Vicenza, que a finales del siglo III fueron a Aquileya, ya que esta ciudad era el centro administrativo y cultural de la “X Regio Venetia et Histria”. Allí se hicieron cristianos, padeciendo persecución y martirio en tiempos del emperador Diocleciano, siendo finalmente decapitados a las afueras de la ciudad, a orillas del río Natissa. Como esta “passio” dice que en el interrogatorio Félix dijo que eran originarios de “otro lugar no lejos de esta ciudad”, es por lo que se les atribuye ser originarios de Vicenza, cosa que no tenemos por qué deducir de los textos de Venancio Fortunato. Esto y solo esto es lo que sabemos de ellos, de sus vidas y martirios, pero del devenir de sus reliquias y de su culto si que tenemos más información y sobre este tema vamos a explayarnos un poco más a fin de darle consistencia al artículo.

En una antigua necrópolis cristiana de Aquileya se ha encontrado un pequeño templo consagrado a los dos santos, el cual en la Baja Edad Medía, fue algo parecido a lo que hoy consideramos como una colegiata, digamos que una “catedral de segunda categoría”. Excavaciones realizadas en el siglo XVIII descubrieron unas tumbas con unas inscripciones del siglo IV y posteriores y en una de ellas “se daba a entender” que allí habían descansado los restos de los dos santos ya que decía: “In hoc sanctórum loco requiescit…”. A su vez, en Vicenza existía un lugar de enterramiento con numerosas tumbas y una basílica paleocristiana, que reedificada, llegó a convertirse en una abadía benedictina puesta bajo la protección de estos dos santos. En torno a ellas se originó una leyenda en la que podríamos buscar algunos elementos históricos, leyenda que mostraba cierta preocupación acerca del por qué había reliquias de los dos santos en dos ciudades tan distintas, salvo que se supusiera que hubo un intercambio pasando algunas reliquias de Félix a Aquileya y algunas de Fortunato a Vicenza, ¿pero cuándo?

Sarcófago mencionado en el artículo y que se encuentra en Vicenza (Italia).

Sarcófago mencionado en el artículo y que se encuentra en Vicenza (Italia).

En la antigua liturgia de Aquileya (el llamado rito patriarquino) y en los martirologios antiguos se hacía mención de estos dos santos el día 14 de agosto, mientras que en la liturgia milanesa (rito ambrosiano) se conmemoraban el 14 de mayo relacionándolos con el traslado de las reliquias de San Víctor. El “Martirologio de Farfa” (que es del siglo X) y el breviario-misal de Split (Croacia) lo mencionaban el 19 de mayo. Esta relación entre ambos también lo muestra un fragmento de lápida encontrada en Padova y que está datada como del siglo VII.

Tenemos que decir también que este San Fortunato reaparece en Aquileya en otros dos grupos: el primero es el de los mártires Hermágoras y Fortunato (12 de julio) que conectan los orígenes de la iglesia de Aquileya a los tiempos apostólicos y otro grupo formado por los mártires Hermógenes y Fortunato, celebrados el 23 de agosto, pero que da la impresión de que es un grupo formado (¿casualmente?) por alguien que confundió Hermágoras con Hermógenes.

Estos dos mártires son conmemorados en el día de hoy con gran popularidad desde tiempo inmemorial y no solo en Vicenza y Aquileya, sino también en la ciudad de Chioggia, aunque en este lugar se les venera en el mes de junio. Ambas iglesias (Aquileya y Vicenza) conservan (o conservaban) reliquias insignes de los dos santos dentro artísticas urnas. En otros lugares, salvo Milán, no se conservaban reliquias insignes de ambos, ni juntas ni separadas, ni existen monumentos paleocristianos erigidos en su honor (a excepción de los mencionados de Vicenza y Aquileya).

Reliquias de los santos en Vicenza (Italia).

Reliquias de los santos en Vicenza (Italia).

Sigue diciendo la tradición que después del martirio – ya en tiempos de San Ambrosio – surgió una disputa entre las dos ciudades, por lo que en el año 381 los dos cuerpos fueron divididos, enviándose a una ciudad la mitad y la otra mitad a la otra ciudad, o sea, la mitad para Aquileya y la mitad para Vicenza. Venancio Fortunato afirma que a Vicenza se llevó el cuerpo de Félix y que en Aquileya quedó el de Fortunato. Pero en tiempos de las invasiones de los bárbaros, las reliquias de Aquileya fueron llevadas por seguridad a la isla de Grado, posteriormente a Malamocco (que es un barrio de Venecia) y definitivamente a Chioggia en el año 1080, o sea, que la parte que estaba en Aquileya es la que ahora está en Chioggia, donde se afirma tener el cráneo de Fortunato y la mayor parte de los huesos de Félix.

Los restos conservados en Chioggia fueron analizados en los años 2004-2005 por parte de un equipo pluridisciplinar al frente del cual estaba el profesor Raffaele De Caro, director del Instituto de Anatomía de la Universidad de Padua. Se hizo un estudio histórico y científico, se clasificaron los huesos resultando que había un esqueleto casi completo incluyendo el cráneo. La antigüedad de los mismos fue determinada por los laboratorios de la Universidad de Lecce mediante el método del Carbono 14, determinándose que eran de una época comprendida entre los años 120 al 350 de nuestra Era. Dadas las condiciones taxonómicas en la que se encontraban los huesos, el departamento de Biología Molecular, Antropología y Paleogenética de la Universidad de Florencia, mediante las pruebas de ADN, no pudo determinar si los restos pertenecían a una sola persona o a dos, luego no se pudo confirmar si era cierta la creencia de que el cráneo era de uno y el esqueleto era del otro.

Digamos “en román paladino” que no existía un ADN que se encontrase en buenas condiciones para confirmar esta tesis. Por si en el futuro se podrían hacer nuevos estudios, al cerrarse la urna se incluyó en ella un pergamino en el que se detallaban todos los estudios realizados a los restos óseos. En este pergamino se dice textualmente: “Pero se ha frustrado la capacidad de asegurar la congruencia entre el cráneo y el esqueleto como pertenecientes a una misma persona, así que las santas reliquias se han vuelto a poner en la urna y seguirán siendo veneradas, según la tradición, como la cabeza de San Fortunato y el cuerpo de San Félix”.

Reliquias de los santos en la Basílica Ambrosiana de Milán (Italia).

Reliquias de los santos en la Basílica Ambrosiana de Milán (Italia).

En Vicenza las reliquias fueron enterradas en el “pomerium” reservado a los cristianos en el ámbito de la necrópolis romana, en las cercanías de la vía Postumia, a unos trescientos metros al oeste de la antigua Vicentia. Recordemos que el “pomerium” era una línea imaginaria que separaba un lugar de otro. Allí fueron puestas en un sarcófago noble, de forma rectangular, hecho de mármol traído desde Grecia. El sarcófago estaba junto a una “cella memoriae” (una especie de templete), bien identificado por una estela que tenía la inscripción: “Beati Martyres Felix et Fortunatus”, datada en el siglo IV. El sarcófago fue abierto en el año 1813 y dentro de él, junto a los restos humanos, se encontraron algunas monedas acuñadas entre los años 326 al 354. La estela y las reliquias de los mártires se encuentran actualmente en la cripta de la basílica de los santos Félix y Fortunato, en Vicenza y el sarcófago en un museo de la misma ciudad.

Que los mártires fueron inmediatamente venerados lo demuestra la existencia de una antigua iglesia construida en tiempos de Constantino. Esta iglesia ha sido excavada y en ella se encuentra un atrio, el aula de la Sinaxis, un pequeño coro cuadrado y cuatro estancias también cuadradas destinadas a los servicios auxiliares. Estaba pavimentada con un rico mosaico (del que se conserva una parte) en el que estaban inscritos los nombres de algunos difuntos.

En tiempos de Teodosio el Grande, los cristianos de Vicentia construyeron una iglesia más suntuosa, dotada de un grandioso baptisterio y del “martyrium”, en el que existen tres sectores: el santuario, el nártex y un pórtico, todo pavimentado y con las paredes pintadas al fresco. En el coro estaba la tumba propiamente dicha. Esta basílica salió indemne durante las largas invasiones longobardas e incluso fue enriquecida con un iconostasio. En el año 899 los húngaros la destruyeron en parte, pero la tumba se salvó ya que estaba rodeada por unos gruesos muros a fin de protegerla.

Reliquias de los santos en la catedral de Chioggia (Italia).

Reliquias de los santos en la catedral de Chioggia (Italia).

Con la reconstrucción del siglo X y posteriormente, con la presencia de los benedictinos, las reliquias continuaron allí siendo veneradas por los fieles hasta el año 1383, cuando por diversos acontecimientos políticos, fue sustituido el patronazgo de estos dos santos por San Vicente. Aun así, como he dicho, las reliquias de los dos santos se conservan en la ciudad aunque su veneración, ciertamente, ha decaído.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Anónimo, “Storia dei santi Felice e Fortunato”, Venecia, 1925.
– Lorenzón, G., “La basílica de los santos Félix y Fortunato en Vicenza”, Vicenza, 1938
– Paschini, P., “La iglesia Aquileyense y el período de sus orígenes”, Udine, 1919.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991.

Enlace consultado (14/04/2015):
– www.webdiocesi.chiesacattolica.it

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