Santos Ferreolo y Ferjucio, mártires de Besançon

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Predicación de los dos santos. Obra de Charles Joseph Natoire (1700-1777).

Predicación de los dos santos. Obra de Charles Joseph Natoire (1700-1777).

Como hoy celebramos su festividad, aunque sea en un artículo corto quiero escribir sobre dos santos galos, de nombres un tanto raros, poco conocidos salvo en Francia: se trata de los santos Ferreolo y Ferjucio. Mientras la liturgia galicana los denomina Ferrucio y Ferrucius, en la diócesis francesa de Besançon, se les conoce por los nombres de Ferreolo y Ferjucio. La jerga popular les ha dado otras variantes: Frageau (a Ferreolo) y Fergeón y Ferrutio a Ferjucio, lo que ha hecho que algunos expertos en etimología hayan pensado que quizás pudiera tratarse de un solo personaje, del cual la tradición habría reduplicado su nombre, o sea, que tendríamos a un solo santo en vez de a dos. Esto no es cierto pues San Gregorio de Tours, en su obra “De gloria martyrum” nos dice claramente que son dos y que conoce sus historias.

El hagiógrafo Tillemont dice explícitamente que las “Actas” de estos dos santos “no tienen gran autoridad”, por lo que su valor histórico lo considera completamente nulo, o sea, que como en otros muchos casos que ya hemos visto, estamos tratando de santos históricos cuyas “vitas” están contaminadas por las leyendas. Estas actas, compuestas únicamente para ser utilizadas en la liturgia dicen que ambos eran griegos, que habían estudiado en Atenas donde fueron convertidos por San Policarpo de Esmirna, que posteriormente pasaron a las Galias donde llegaron a formar parte de la comunidad cristiana de Lyón y que allí, el obispo lionés San Ireneo ordenó de sacerdote a Ferreolo y de diácono a Ferrucio y los envió a evangelizar Vesontio (la actual Besançon) y sus regiones limítrofes. Recordemos que San Ireneo de Lyón fue discípulo de San Policarpo de Esmirna, quién a su vez, lo fue del apóstol San Juan.

San Ferreolo de Besançon. Iglesia de San Ferrucio, Saint-Ferjeux, Francia.

San Ferreolo de Besançon. Iglesia de San Ferrucio, Saint-Ferjeux, Francia.

En aquella zona, en Vesontio y alrededores, vivieron en unas cuevas y ejercieron su apostolado durante unos treinta años, en los cuales lograron numerosísimas conversiones, entre ellas la de la mujer de Claudio, que era el prefecto de las Galias Sequanas, o sea, el territorio más poderoso del este de la actual Francia. Fue este Claudio el que decidió arrestarlos y ordenó fueran torturados. Azotados y encadenados en una cárcel, continuaron allí predicando y orando hasta que les cortaron la lengua. Finalmente, después de sufrir otros tormentos, fueron decapitados. Una edición del Martirologio Jeronimiano del siglo VIII dice que con ellos fueron ejecutados otros compañeros cristianos y que estos acontecimientos ocurrieron al inicio del reinado de Caracalla, alrededor del año 212.

Aunque San Gregorio de Tours al hablar de Ferreolo no le atribuye la dignidad episcopal, algunos historiadores han querido ver en el apóstol de Besançon a un obispo y como tal lo han representado. Pero el catálogo episcopal más antiguo de aquella ciudad, que no es anterior al siglo XI, no lo menciona y solo a partir del siglo XVII se le ha inscrito encabezando dicho elenco. Estamos entonces ante una tradición muy tardía, debida al parecer a una mala interpretación de algunos textos litúrgicos. En realidad, la liturgia de Besançon siempre ha honrado como fundadores de su iglesia, al sacerdote Ferreolo y al diácono Ferrucio.

San Ferrucio de Besançon. Iglesia de San Ferrucio, Saint-Ferjeux, Francia.

San Ferrucio de Besançon. Iglesia de San Ferrucio, Saint-Ferjeux, Francia.

Las reliquias de estos dos mártires estuvieron perdidas durante mucho tiempo, aunque fueron encontradas en tiempos del obispo San Aniano de Besançon, el cual construyó una basílica sobre la cripta donde se encontró su tumba. Las fechas relativas a San Aniano son discutidas, porque se le enmarca entre los siglos IV al VI, pero es realmente cierto que esta basílica existía en tiempos de San Gregorio de Tours (538-594), el cual dice que un cuñado suyo fue milagrosamente curado cuando tomó una infusión realizada con algunas hojas de salvia provenientes de la cripta de los mártires.

En el siglo VI, el culto a estos dos mártires estaba ya firmemente asentado: en el año 558, San Germán consagró en su honor uno de los cuatro altares de la iglesia que el rey Childeberto había construido en París. El “Missale gothicum”, que es un sacramentario de la época merovingia, incluye delante de la fiesta de la Natividad de San Juan Bautista, una misa propia dedicada a estos dos santos, aunque es cierto que en el Martirologio Jeronimiano se le conmemora el 5 de septiembre, fecha que aun se conserva en la diócesis de Besançon, pero para celebrar no su martirio, sino la invención de las reliquias.

El culto a estos dos santos ha permanecido siempre vivo en toda la Franche Comté, que es una región oriental francesa cuya capital es Besançon. El Martirologio de Beda y, posteriormente, el Martirologio Romano, los conmemora el 16 de junio, o sea hoy, fecha de conmemoración también en Besançon y en Saint-Claude, pero en esta ocasión, como sus patronos que han favorecido con intervenciones milagrosas a estas dos ciudades a lo largo de la historia. Chifflet, en su “Histoire de Besançon”, escrita en el siglo XVII, dice que cuando la ciudad se veía amenazada por cualquier calamidad, siempre acudía a sus santos patronos “pudiéndose ver las luces que sus habitantes ponían en las paredes de sus casas solicitando esta protección”.

Reliquias de los dos santos. Besançon (Francia).

Reliquias de los dos santos. Besançon (Francia).

Como testimonio de la devoción a sus patronos nos quedan numerosas vidrieras, pinturas y esculturas, que se encuentran en numerosísimas iglesias y capillas de estas dos diócesis de la Franche Comté. Su legendario recuerdo también permanece en algunas calles antiguas, sobre todo en Lyon y Besançon, las cuales están asociadas a leyendas que en realidad no tienen ningún fundamento histórico. A principios del siglo pasado se erigió en su honor una iglesia en Besançon, que tiene el título de basílica menor y que es la que conserva las reliquias de los santos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Pidoux, A., “Vie des Saints de Franche-Comté”, Lons-le-Saunier, 1908
– Deléhaye, “Vies des Saints, IV”.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo V”, Città Nuova Editrice, Roma, 1991.

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