Santos Gurias, Samonas y Abibos, mártires sirios de Edessa

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Icono ortodoxo ruso de los Santos.

Icono ortodoxo ruso de los Santos.

Estos tres santos mártires son también conocidos por los nombres de Gurya, Smuna y Habib. No murieron juntos, pero sí fueron sepultados juntos. Sus “passios” nos han llegado a través de diversas opiniones críticas, por lo que es necesario comenzar dándole un rápido vistazo a estas fuentes, aunque quizás nos decepcionemos, dada la escasez de datos históricos ciertos que finalmente podamos extraer. En primer lugar digamos que hay que distinguir dos grupos: el de Gurias y Samonas por un lado y el de Abibos por otro. Aunque se de sobras que la lectura de esta primera parte del artículo puede ser tediosa, no podemos obviarla, porque el tema de las fuentes en las que basar la existencia y el culto de unos mártires tan antiguos, es fundamental en hagiografía, máxime cuanto estamos hablando de santos reales.

Redactada en principio en siríaco, la “passio” de Gurias y Samonas no ha llegado hasta nuestros días en su redacción original en esta lengua, sino en una versión armena y otra griega muy parecidas a su redacción original. Hay además otra versión escrita también en griego, pero que no es una traducción de la original siríaca, sino de una copia de la misma, algo retocada, pero que también se ha perdido. Sin embargo, en siríaco si nos ha llegado un texto, que es una tercera reelaboración atribuida a un tal Teófilo que dice ser un funcionario romano testigo del martirio. De este texto deriva una tercera redacción griega.

Por lo que respecta a la “passio” de Abibos, tenemos más o menos el mismo problema en cuanto a la transmisión del texto: la original siríaca se ha perdido, existe una copia escrita en griego, una reelaboración atribuida al mencionado Teófilo y una segunda traducción al griego de este texto. Sin embargo, en lo referente al culto a estos tres mártires, el tema es distinto ya que estuvo unificado desde el primer momento como nos lo atestigua la obra “El milagro de Eufemia y Goth”, atribuido a la intercesión de los tres mártires.

Mosaico bizantino de San Gurias de Edessa.

Mosaico bizantino de San Gurias de Edessa.

Fue San Simeón Metafraste, mucho más tarde, posiblemente en el siglo X, el primer autor que de este milagro sacó dos “passios” distintas, cosa nada extraña en él ya que estaba habituado a hacer este tipo de distingos. Este “Milagro”, en su versión griega fue publicado en el año 1911 por el hagiógrafo Ernesto von Dobschütz, el cual no hizo nada más que sacar a la luz el trabajo realizado por G. von Gebhart, cuya muerte había impedido el que se publicara el fruto de sus largos años de investigación sobre este tema. Dos años más tarde, Burkitt hizo una nueva edición de las dos “passios” siríacas del mencionado Teófilo y una traducción a esa lengua de la mencionada obra del “Milagro”. Como he dicho antes, yo sé que este tema acerca de las fuentes en las que nos basaremos, es engorroso y de tedia lectura y por eso, lo dejo aquí y no sigo mencionando historias de otras ediciones al georgiano, árabe, etc.

Yendo al grano, resumamos diciendo que los historiadores y hagiógrafos defienden que estos documentos fueron redactados entre los años 340 al 360 (o sea, que son muy antiguos), lo que quiere decir que fueron muy cercanos al desarrollo de los hechos que narra el escritor, quien incluso pudo ser testigo ocular de los mismos. Sin embargo existe el detalle de que la cronología que se nos propone es un poco fantasiosa, ya que la coincidencia en el tiempo por parte de emperadores, obispos y otros personajes, nos revela que no existen posibles concordancias entre ellos, es más, da la impresión de que algunos nombres son inventados. Por eso nos será útil el pasar al contenido de estas fuentes.

Confrontemos los nombres de estos tres mártires con los nombres de los Siete Hermanos Macabeos, que el Martirologio Siríaco del siglo IV, dice que son hijos de alguien llamado Samonas. Los sinaxarios griegos los llaman Abibos, Antonino, Gurias, Eleazaros, Eusebonas, Samonas y Marcelo (ahí están los tres nombres) y dice que su madre era Solomonis. Como he señalado con negrilla, podemos descubrir que en esta serie de “Hermanos Macabeos” están nuestros tres mártires de Edessa: Gurias, Abibos y Samonas, siendo este último utilizado dos veces: como hijo y como padre. Este tema fue estudiado detenidamente por el tantas veces mencionado Delehaye, pero no nos metamos en ese berenjenal, aunque sí digamos que es oportuno que se siga estudiando esta “eventual dependencia” de nuestros mártires de Edessa con el mencionado elenco de los Siete Hermanos Macabeos.

Martirio de San Abibos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Martirio de San Abibos. Menologio de Basilio II (s.X). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Pero, ¿cómo fueron sus vidas y martirios? Pues según estos textos, Gurias era un asceta que vivía en las proximidades de Edessa y Samonas era un cristiano seglar y aunque los nombres de sus localidades de origen vienen señalados en el texto, no ha habido forma de identificarlas, ni siquiera por los arqueólogos. Durante la persecución de Galerio y Maximiano, fueron arrestados y llevados ante el prefecto Musiano, quien después de someterlos a diversos suplicios, los suspendió o colgó por las manos amarrándoles pesadas piedras en los pies a fin de descoyuntarlos. Fueron encarcelados durante un período de tiempo bastante largo, después del cual, Samonas fue sometido a un segundo interrogatorio y atrozmente torturado, mientras que Gurias se salvó de esto debido a su avanzada edad. Finalmente, el 15 de noviembre del año 306, fueron condenados a morir decapitados a las afueras de la ciudad y sus cuerpos fueron sepultados en la colina de Bethalahqiqla.

Abibos era diácono y su martirio sucedió durante la breve persecución del emperador Licinio. Habiendo fracasado en un primer intento para escapar a la persecución del gobernador de Lisania, se presentó espontáneamente ante este y después de haber sufrido un largo interrogatorio y diversos tormentos, entre ellos la hoguera, finalmente fue decapitado. Antes de decapitarlo le permitieron que besara a su madre, familiares y amigos que lo habían acompañado hasta el lugar de la ejecución. Era el 2 de septiembre del 322 y fue sepultado junto a Gurias y a Samonas.

El mismo icono que encabeza el artículo, revestido en plata para su culto.

El mismo icono que encabeza el artículo, revestido en plata para su culto.

Según el “Chronicon Edessenum”, en el año 350 – más o menos en la época en la que se redactaron las “passios” -, el obispo Abrahán de Edessa construyó una iglesia sobre la tumba de los tres mártires, iglesia que fue incendiada en el año 530 durante el asedio de Edessa por parte del rey persa Kawadh. Posteriormente construyeron dentro de la ciudad una segunda iglesia dedicada a los mártires, donde pusieron los cuerpos de los tres, los cuales fueron allí venerados hasta el año 1144, año en el que los cruzados tomaron la ciudad. Se dice que sus reliquias fueron traídas a Occidente, pero yo jamás he visto ni leído mención concreta alguna.

Sobre la tumba de los mártires, a finales del siglo IV en tiempos del obispo Eulogio (379-387), fue donde se verificó el famoso “Milagro de Eufemia y Goth”, el cual hemos mencionado anteriormente. Desde entonces, al polvo procedente de los alrededores de la tumba se le atribuyeron propiedades curativas. San Efrén el Sirio conocía a estos tres mártires, a los cuales dedicó unas estrofas en uno de sus himnos. También San Jacobo de Sarug, uno de los más destacados poetas y teólogos sirios, muerto en el año 521, les dedicó un himno a Gurias y Samonas y otro a Abibos.

Con respecto al culto a estos mártires tenemos que decir que el Martirologio Siríaco del siglo IV conmemora en Edessa a los dos primeros el día 15 de tisrin II (en noviembre), mientras que a San Abibos lo conmemora el 2 de ayul (en septiembre). La mayor parte de los calendarios siríacos publicados posteriormente, conmemora a los tres el mismo día (el 15 de noviembre). En unos calendarios se les citan por sus nombres mientras que en otros se les señala como “los tres confesores de Edessa”. El Martirologio de Rabban los conmemora también el 15 de noviembre.

Icono ortodoxo griego moderno.

Icono ortodoxo griego moderno.

Los sinaxarios bizantinos mencionan a los tres juntos los días 15 de noviembre y 2 de diciembre (confunden diciembre con septiembre) y como testimonio de la veneración a estos tres mártires sirios en todo el mundo bizantino, conviene recordar que existen unos cánones en su honor atribuidos al himnógrafo griego San Romano el Melodioso (siglos V-VI) y al santo arzobispo de Nicea, Teófanos Graptos. A principios del siglo X, el obispo Aretas de Cesarea también pronunció un panegírico en honor a estos tres santos.

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En el año 536 se construyó en Constantinopla un monasterio en honor de San Abibos, pero no existe certeza absoluta de que fuera dedicado a este mártir sirio o a San Abibos Nekreseli. Lo que si es absolutamente cierto que en el siglo X, en Constantinopla existía una iglesia dedicada a estos tres mártires. Alrededor del año 1190, el archidiácono Juan de Novgorod, con su propio peculio, construyó una capilla dedicada a estos tres santos dentro de su catedral.

La Iglesia Armenia los conmemora el día 7 de tre (15 de noviembre) y el Sinaxario de Ter Israel les dedica un gran elogio en el que incluye el famoso “Milagro de Eufemia y Goth”. También los calendarios georgianos los conmemoran el 15 de noviembre, pero la Iglesia Copta los ignora por completo. En Occidente, el Martirologio Jeronimiano y el resto de martirologios medievales no los mencionan, con la sola excepción del Calendario marmóreo de Nápoles, que también los conmemora el 15 de noviembre. El cardenal Baronio, basándose en los sinaxarios bizantinos, los incluyó en el Martirologio Romano el 15 de noviembre, pero en dos anotaciones separadas: Gurias y Samonas por un lado y Abibos, por otro.

He mencionado varias veces el “Milagro de Eufemia y Goth” y muchos se preguntarán qué milagro fue este. Voy a intentar relatarlo de manera somera: Un cierto hombre llamado Goth había llegado a Edessa con el ejército romano y se había hospedado en la casa de una piadosa viuda llamada Sofía. Goth le pidió a Sofía la mano de su hija Eufemia y después de resistirse durante mucho tiempo, Sofía accedió. Cuando llegó el momento de que el ejército volviera a sus cuarteles de origen, Sofía hizo jurar a Goth en la ermita de estos tres santos mártires que siempre cuidaría a Eufemia como si fuera la niña de sus ojos. Goth lo juró y se pusieron en camino, pero conforme se iban acercando a su lugar de origen, Goth reveló a Eufemia – que estaba embarazada de él -, que la había engañado porque ya tenía esposa. Eufemia se vio obligada a trabajar como esclava de la esposa de Goth, la cual, por celos, la maltrataba sin piedad. Cuando Eufemia dio a luz, nació un niño que se parecía mucho a su padre Goth, por lo cual, se confirmaron los peores temores de la esposa, quien continuó persiguiendo a Eufemia de todas las formas imaginables.

Icono ruso de los Santos.

Icono ruso de los Santos.

Finalmente, llevaba por los celos y la ira, decidió matar al bebé y para ello buscó veneno. Envió a Eufemia a hacer unos recados y cuando ésta volvió, se encontró al niño muerto y con una especie de espuma que le salía por la boca. Eufemia cogió un paño y limpió la boca del bebé, y como la esposa de Goth negaba toda participación en este acto, ella, acercándose a la esposa, le dijo: “Dejemos que Dios sea el juez” y metiendo el paño manchado en una copa de vino le dijo que lo bebiera, porque si era inocente no le ocurriría nada. La esposa de Goth bebió el vino, enfermó y murió. Los familiares de la esposa de Goth sospecharon de la esclava Eufemia y la encerraron en la misma tumba familiar donde habían sepultado a la esposa de Goth, dejándola morir. Ella, viéndose encerrada en una tumba oscura con un cadáver en descomposición, se lamentó y oró diciendo: “¿Dónde están ahora los tres santos de mi patria, que me prometieron su protección, para que me ayuden?”. Y estando orando, Eufemia fue transportada milagrosamente a Edessa, encontrándose con su madre en la ermita de los tres santos mártires. Goth, finalmente regresó a Edessa, fue llevado ante los tribunales y condenado a muerte por sus crímenes.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Burkitt, F. C., “Eufemia y Goth en las Actas del martirio de los Confesores de Edessa”, Londres, 1913.
– Chiesa, P., “El dossier hagiográfico latino de los Santos Gurias, Samonas y Abibos”, en Aevum 65, 1991.
– Dobschütz von, E., “Los archivos de los confesores de Edessa Gurias, Samonas y Abibo”, Lipsia, 1911.
– Duval, R., “La literatura siríaca”, Paris, 1907.
– Janin, R., “La geografía eclesiástica del imperio bizantino”, Bruselas, 1945.
– Saugel, J. M., “Bibhiotheca sanctorum, tomo VII”, Città N. editrice, Roma, 1988.

Enlaces consultados (06/09/2015):
– www.heiligenlexikon.de/BiographienG/Gurias_von_Edessa.html
– www.heiligenlexikon.de/BiographienH/Habib.html
– www.heiligenlexikon.de/BiographienS/Samonas_Shamuma.htm
– www.homt.ca/miracle-of-sts-shamuna-guria-and-habib-the-deacon

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