Nuevos beatos mártires onubenses

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografíadel Beato Pedro María Velasco Narbona, carmelita mártir.

Fotografíadel Beato Pedro María Velasco Narbona, carmelita mártir.

En la magna ceremonia celebrada en Tarragona el pasado 13 de octubre, fueron beatificados tres onubenses: dos frailes carmelitas de la Antigua Observancia y una religiosa Hija de la Caridad. De esta última, la Beata Dolores Barroso Villaseñor, va a escribir nuestra compañera Ana María mañana, por lo que hoy quiero escribir sobre los dos primeros, uno de Encinasola y el otro de Minas de Río Tinto. Nuestra diócesis suma de esta manera, tres intercesores más en el cielo a fin de que nos ayuden a difundir el mensaje del Maestro en esta mi querida provincia.

Beato Pedro María Velasco Narbona, carmelita
Fray Pedro Velasco Narbona nació en Minas de Riotinto, famoso pueblo minero de la provincia de Huelva, el día 12 de octubre de 1892, hijo de Don Francisco Velasco Gallardo y de Doña Santos Narbona García. Fue bautizado en la parroquia de Santa Bárbara de Minas de Riotinto, el día 28 de octubre de 1892. El día 11 de febrero de 1904 recibió el sacramento de la confirmación en la Parroquia de la Purísima Concepción de Alameda, diócesis de Sevilla y provincia de Málaga de manos del Beato Cardenal D. Marcelo Espínola y Maestre, Arzobispo de Sevilla (hoy Beato).

La madre de Fray Pedro María Velasco procedía de una familia de abolengo venida a menos, a la que llamaban “La Santita” por sus virtudes y por su nombre de pila, María de los Santos. Los primeros años los pasó en Riotinto, pero más tarde la familia se trasladó a Sevilla al abrigo de los familiares de su madre. Vivió después en Alameda (Málaga), de donde eran oriundos sus padres, trabajando como zapatero. Era de bondad natural, muy humilde, entró ya mayor en el convento, muy obediente, trabajador y sencillo.

Al morir su padre, la madre se trasladó con sus hijos a Málaga donde estuvieron unos años, marchándose después a Antequera pues Pedro fue solicitado como oficial zapatero. Después de la muerte de su madre y de sus hermanos, entró en contacto con los Carmelitas, surgiendo su vocación al Carmelo. Solicitó el ingreso en la Orden en calidad de postulante en 1933, residiendo durante los años 1934-1935 en la comunidad de Osuna (Sevilla) con los padres carmelitas; su estancia entre ellos le entusiasmó.

Comunidad carmelita de Osuna. El Beato Pedro Velasco, de postulante y seglar, está a la derecha según se mira la foto.

Comunidad carmelita de Osuna. El Beato Pedro Velasco, de postulante y seglar, está a la derecha según se mira la foto.

En julio de 1936 formaba parte de la comunidad de Hinojosa del Duque (Córdoba), continuando su tiempo de postulantado, sorprendiéndole allí la guerra. Sabedor del ambiente antirreligioso existente, y sabiendo que a todos los religiosos les rondaba la muerte, estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios, y aun cuando podía haber marchado a su casa, como postulante que era, quiso quedarse en el convento.

Durante el asalto al convento del 14 de agosto de 1936, se encontraba allí junto con Fray Antonio María Martín Povea, que era el portero. Ambos afrontaron la situación con valentía e incluso, como aquel día en la Orden era de abstinencia (vísperas de la Asunción de la Virgen), lo pasó de ayuno para así prepararse para el martirio, junto con Fr. Antonio María Martín Povea. Al pasar por el corredor alto del convento donde tenían a Fray Antonio Martín, tras matar a éste, le dieron un tiro a Fray Pedro y murió allí mismo junto a la puerta del coro el 14 de agosto de 1936.

Beato José María Mateos Carballido, carmelita
El P. José María Mateos Carballido nació en la villa de Encinasola (Huelva), en la calle Corchuela, el día 19 de marzo de 1902, siendo hijo de Don Manuel Mateos Rodríguez y de Doña Trinidad Carballido Brioso. Fue bautizado el día 29 de marzo de 1902 en la parroquia de Encinasola por su tío sacerdote el padre José María Mateos Rodríguez, recibiendo el nombre de Francisco.

Fotografía del Beato José María Mateos Carballido.

Fotografía del Beato José María Mateos Carballido.

La familia se trasladó a Jerez de la Frontera (Cádiz) de donde era natural su padre y allí realizó sus primeros estudios, siendo alumno del Colegio San José de los Hermanos de la Salle. Fue acólito durante tres años de la iglesia de S. Ignacio de los padres jesuitas de Jerez, y según testimonio de su madre, era muy alabado por todos, especialmente por el Hermano Ceferino. Recibió el Sacramento de la Confirmación el día 8 de junio de 1908 de manos del Arzobispo de Sevilla, Dr. Enrique Almaraz y Santos, en la iglesia citada de los padres jesuitas, que era de la feligresía de la parroquia de los Cuatro Evangelistas (San Marcos).

Aun cuando se le ofreció la oportunidad de obtener una beca para ir al Seminario diocesano de la diócesis de Sevilla, no aceptó porque decía que quería ser carmelita. A los doce años, el día de Nuestra Señora de la Merced, 24 de septiembre, patrona de Jerez de la Frontera, marchó al Seminario Carmelita de Hinojosa del Duque (Córdoba), llevado por el Padre Juan Ruiz, carmelita, el cual pocos meses después decía a su madre: “¿Dónde ha educado usted a este niño, que después de un tiempo no ha habido que reñirle ni llamarle la atención?”, y la madre le respondió que a ninguno, sino que se había educado en su casa.

A la edad de diecisiete años tomó el hábito carmelita, el día 5 de julio de 1919 en el convento de Jerez de la Frontera, cambiando su nombre de pila por el de José y en el mismo convento emitió su profesión de votos temporales el día 24 de agosto de 1920. El día 4 de febrero de 1924 hizo su profesión perpetua en el convento de Hinojosa del Duque (Córdoba). Recibió el presbiterado, previa la dispensa de edad, el 19 de diciembre de 1925 de manos del obispo de Córdoba, Don Adolfo Pérez Muñoz. Le fueron confiadas responsabilidades en la Orden que desempeñó con fidelidad: prefecto de teólogos, lector de teología y secretario del colegio de Hinojosa, examinador sinodal y profesor de teología en el convento de Hinojosa.

Cuando en 1934 se fundó el convento de Montoro, fue destinado al mismo como miembro de la nueva comunidad y con el cargo de Vicario prior de dicho convento. En el Capítulo provincial celebrado en Hinojosa del Duque (Córdoba) en 1935, se le nombró prior del mismo convento. Allí fue un celoso apóstol y director espiritual, inculcando la oración y la devoción a la santísima Virgen del Carmen, gozando de muy buena fama por su virtud y celo para la educación religiosa de los fieles de Montoro, de los cuales era muy estimado.

Colegio carmelita de Montoro. El beato José Mateos está en un círculo.

Colegio carmelita de Montoro. El beato José Mateos está en un círculo.

En el Colegio que dirigían los padres carmelitas en Montoro educó con prudencia a los jóvenes. Hacía muchas obras buenas en secreto, muy trabajador con los chicos, educándolos religiosamente, de mucha entereza y capacidad y al mismo tiempo, muy humilde. En los cargos que ocupó de Director de Hinojosa y después Superior en Montoro, se dio de lleno a su obligación, dedicándose a la dirección de almas y despertando y educando vocaciones religiosas. Era un gran predicador. Nunca se le veía enfadado, ni triste, era por el contrario muy jovial simpático y al mismo tiempo, mortificado y desprendido. Sumiso a cuanto mandasen sus superiores, practicaba las virtudes de modo sencillo. Era hombre de oración y fervoroso.

La nota más bella de su espiritualidad era la de unir el espíritu de sacrificio y fortaleza a su vida contemplativa. Favoreció a los pobres, procurando que nadie se enterará. Fundó un ropero para el reparto de ropas a los necesitados y tenía un colegio para los niños pobres, igualmente repartía ropas y alimentos a los enfermos y necesitados. Muy trabajador, organizó muy bien el colegio.

Al iniciarse la persecución religiosa en Montoro, reunió como Prior del convento a los religiosos y les dio libertad para salir, huir o salvarse. Dos de ellos salieron y se refugiaron fuera del convento, los restantes: P. Eliseo María Durán Cintas, Fray Jaime María Carretero Rojas y Fray Ramón María Pérez Sousa, se quedaron con él diciendo que lo que fuera de su Prior sería de ellos.

Comunidad de Montoro en 1935. El beato José Mateos está en un círculo.

Comunidad de Montoro en 1935. El beato José Mateos está en un círculo.

La noche del 19 al 20 de julio de 1936 fue la última noche que la comunidad pasó en el convento. A las 11 de la mañana del día 20 de julio se presentaron en el convento un grupo de milicianos. Los religiosos se encontraban en la capilla y allí fueron detenidos, fueron llevados a la cárcel y por la calle iban mofándose de ellos. La cárcel era la antigua sacristía de la parroquia del Carmen, convertida en cárcel del pueblo. La actitud del P. José María Mateos en la cárcel fue ejemplar y serena. Oía en confesión a los detenidos, junto con el P. Eliseo María Durán, dirigía el rezo de santo rosario y daban la comida a los presos.

A primeras horas de la tarde del día 22 de julio de 1936 llegó un grupo de milicianos a la cárcel, pidiendo que soltaran a los presos comunes, pues los demás estaban condenados a muerte. El P. José María Mateos quedó, junto con los otros religiosos y demás presos, en la sala que llamaban de audiencias, animándoles y atendiéndolos espiritualmente. Antes de morir dijo a los que iban a matarlo: “Venga vuestra ira sobre nosotros (refiriéndose a los religiosos) y dejad a los demás que son padres de familia”. Uno de ellos disparó sobre él, matándolo.

El Papa Benedicto XVI aprobó el Decreto de Martirio del P. Carmelo María Moyano Linares, y 9 Compañeros O. Carm., el 1 de julio de 2010 y la Beatificación se celebró en Tarragona el 13 de octubre de 2013 en unión de otro grupo grande de Mártires españoles del siglo XX.

Antonio Barrero

Bibliografía:
Positio super Martyrio: Cordubensis Beatificationis seu declarationis martyrii Servorum Dei Carmeli Mª Moyano et IX Sociorum ex Ordine Carmelitarum in odium fidei, uti fertur, interfectorum (+1936), Roma 1996 y aprobada por la Congregación para la Causas de los Santos en Roma el 9 de febrero de 1997.

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Santos y beatos de la provincia de Huelva

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Imagen procesional de San Walabonso en su ciudad natal de Niebla, Huelva (España).

Pregunta: Al igual que uno de los colaboradores de ese maravilloso blog yo también nací en la provincia de Huelva aunque por diversas circunstancias tuve que emigrar a Austria y aquí me he quedado. Pero siempre he tenido curiosidad por saber si en mi provincia ha vivido algún santo alguna vez y por eso os pido que me lo aclaréis. Alosno

Respuesta: Estimada tocaya, me ha encantado esta pregunta porque yo también en su día tuve este especial interés, tanto, que incluso le dediqué un programa en televisión. La verdad es que no han sido muchos los santos y beatos nacidos en nuestra provincia, pero los hay y además, algunos aunque no hayan nacido aquí, sí que han vivido en tierras onubenses. Procuraré no enrollarme porque este es un tema que me tienta a hacerlo. Los enumero y sólo digo algo de ellos.

San Víctor eremita
Santo cuya historicidad no está demostrada, pero que según una antiquísima tradición vivió como ermitaño en el siglo V en una cueva que se encuentra debajo de la ermita de la Virgen de los Ángeles en la Peña de Arias Montano en el municipio de Alájar. No se le rinde culto alguno, pero sí se conserva dicha cueva con una cruz que lo recuerda.

San Dúnala, mártir
Saltés, como tu bien sabes, es una isla que está en las marismas de la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel y en la que existe una ciudad islámica construida a su vez sobre unas ruinas romanas.
Pues Dúnala era un noble mozárabe, señor de la Isla Saltés que en la primera mitad del siglo X fue enviado por An Nasir como embajador a Roma y ante el emperador bizantino de Constantinopla a fin de resolver algunos asuntos religioso-políticos, pues existían malas relaciones entre los Abbasidas (sultán de Egipto) y el Califa cordobés. Una vez en Constantinopla, decidió ir en peregrinación a Tierra Santa y camino de Jerusalén, fue encarcelado en Abul Qasir junto al lago Tiberíades. En la prisión murió decapitado por profesar su fe en Cristo. Es el único santo del término municipal de la capital de la provincia y, por supuesto, es un santo histórico.

Santos Walabonso y María, hermanos mártires de Niebla.
Naturales de Elepla (la actual ciudad de Niebla), su padre era cristiano y su madre, una musulmana convertida al cristianismo. María era mayor que Walabonso. Por razones económicas marcharon a Froniano, pueblo que distaba unas diez millas al oeste de la ciudad de Córdoba.
Walabonso entró en el monasterio de Cuteclara, que era un monasterio mozárabe mixto al oeste de Córdoba y allí estudió las Sagradas Escrituras de manos del abad Frugalo. Junto con San Pedro de Écija, se ordenó de diácono y se dedicó al servicio espiritual de las monjas del monasterio. Su hermana María también entró en el monasterio de Cuteclara y allí estuvo bajo las órdenes de la abadesa Santa Artemia, que era la madre de los santos Juan y Adolfo martirizados en tiempos de Abderramán II. Existía una complicidad y veneración mutua entre Walabonso y su hermana María.

Un día, Walabonso, junto con los santos Pedro, Wistremundo, Sabiniano, Abencio y Jeremías se presentaron ante el cadí cordobés para afearle el martirio de los santos Isaías y Sancho. Preguntados quienes eran, profesaron su fe en Cristo y fueron todos degollados el domingo 7 de junio del año 851. Sus cuerpos fueron quemados y sus cenizas se echaron al río Guadalquivir. Recibieron culto desde el mismo día de su martirio.
Muerto su hermano, Maria quedó traumatizada, lloraba amargamente y se encomendó a su hermano. Salió del monasterio y se fue a la basílica de San Acisclo donde se encontró con otra virgen de nombre Flora. Ambas, se presentaron ante el cadí, hicieron profesión de su fe y fueron encarceladas. En la cárcel, fueron confortadas por San Eulogio en persona que las animó al martirio. Fueron degolladas el 24 de noviembre del año 851. Sus cuerpos fueron abandonados para que sirvieran de comida a las aves de rapiña y posteriormente, sus despojos fueron arrojados al Guadalquivir.
María se apareció a los monjes de Cuteclara que los recogieron. Hoy se encuentran en una preciosa urna de plata venerada en la parroquia de San Pedro de Córdoba capital. El mismo San Eulogio obispo mártir de Toledo escribió sus vidas. Son los santos patrones de su pueblo natal: Niebla.

Monumento al Beato Vicente de San José en su ciudad natal de Ayamonte, Huelva (España).

Beato Vicente Ramírez de San José, franciscano mártir
Es el primer onubense beatificado por decreto de la Santa Sede. Nació en Ayamonte (Huelva) en el último tercio del siglo XVI. Su familia era humilde y vivían del oficio de tejedor. Para mejorar económicamente embarcó rumbo a México, a la ciudad de Puebla de los Ángeles y allí, en el año 1615 entró en contacto con los frailes del convento de San Francisco. Profesó como hermano lego el día 18 de octubre de 1616 y se ocupó de la enfermería del monasterio. Habiendo enfermado y muerto un fraile que iba a marchar como misionero al Japón, él se ofreció para suplirle, embarcando en 1618 rumbo a Filipinas con la intención de aprender el japonés.

Dos años más tarde, llega al Japón y se dedica a cuidad de los enfermos en el hospital de Nagasaki, pero el 25 de octubre del año 1621 es descubierto como misionero y fue detenido. Estuvo encarcelado en la cárcel de Omura, dentro de una jaula, junto con otros treinta prisioneros, todos hacinados. En la jaula, ejercía como enfermero y rezaba las horas canónicas. Murió en el llamado “gran martirio de Nagasaki”, el día 10 de septiembre del año 1622. Atado a un poste y rodeado de haces de leña y paja húmedas, murió asfixiado por el humo y quemado su cuerpo a fuego lento. Los restos calcinados fueron arrojados al mar. Fue beatificado por el Beato Papa Pío IX el día 7 de julio de 1867. Su fiesta se celebra el día 10 de septiembre.

Beata Eusebia Palomino Yenes, virgen salesiana
Su biografía la publicamos en este blog el día 16 de febrero de este año.

Fotografía coloreada del Beato Manuel González.

Beato Manuel González García, obispo de Málaga y Palencia
Nació en Sevilla el día 25 de febrero del año 1877, siendo hijo de Martín y Antonia. De pequeño perteneció al Coro de los Seises de la Catedral hispalense y entró en el seminario metropolitano en octubre del año 1889. El Beato Marcelo Espínola lo ordenó de sacerdote el 21 de septiembre del 1901, ejerciendo como párroco en distintos pueblos sevillanos. En el año 1905 fue nombrado arcipreste de la parroquia mayor de San Pedro de Huelva capital (Huelva no era diócesis y pertenecía a la archidiócesis de Sevilla) y aquí, en Huelva, fundó la “Obra de las Tres Marías y de los Discípulos de San Juan” el día 4 de marzo del 1910.

Escribió el libro: “Lo que puede un cura de hoy” y fue muy apreciado por todos los onubenses por su pastoral misionera, carácter dialogante y simpatía. Se distinguía por las catequesis con los niños creando el “Patronato de Aprendices Don Bosco”. El día 6 de diciembre del 1915 fue nombrado obispo auxiliar de Málaga y ordinario de la misma diócesis, el día 22 de abril del 1920.
En Málaga, el día 3 de mayo de 1921 fundó la “Congregación de las Hermanas Eucarísticas de Nazareth”, obra que fue aprobada por la Santa Sede el 30 de agosto de 1960. El 31 de mayo de 1931, como quemaron el palacio episcopal de Málaga, marchó a Ronda y, temiendo por su vida, la Santa Sede le impuso retirarse a Madrid en noviembre de 1932; allí permaneció durante tres años dedicándose a sus fundaciones.
El 5 de agosto de 1935 fue nombrado obispo de Palencia, aunque murió en Madrid el día 4 de enero de 1940. Está sepultado en la catedral palentina. Por su gran amor a la Eucaristía fue conocido como “el obispo de los sagrarios abandonados”. Publicó más de treinta libros. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 29 de abril del año 2001.

Retrato del Beato Marcelo Espínola.

Beato Marcelo Espínola Maestre, cardenal arzobispo de Sevilla.
Nació en San Fernando (Cádiz) el día 14 de enero de 1835 siendo sus padres los Marqueses de Espínola. Estudió abogacía y fue entonces cuando entró en contacto con Huelva, donde venía muy asiduamente a fin de asesorar gratuitamente a los pobres. Se hizo gran devoto dela Hermandad del Nazareno dela Semana Santa Onubense.
En 1858 entró en el seminario de Sevilla ordenándose de sacerdote seis años más tarde; fue nombrado capellán de Sanlúcar de Barrameda y párroco de San Lorenzo, en Sevilla. Aunque lo designaron canónigo en 1879 siempre ejerció su labor pastoral en la parroquia de San Lorenzo. El 6 de febrero de 1881 la Santa Sede lo nombra obispo auxiliar de Sevilla y tres años más tarde, obispo de Coria-Cáceres. Allí fundó la “Congregación de las Esclavas Concepcionistas del Divino Corazón de Jesús” el día 26 de julio de 1885.

En mayo de 1886 fue nombrado obispo de Málaga y nueve años más tarde, arzobispo de Sevilla.  Siempre, donde estuvo, destacaba por su modestia, sencillez, vida austera, humildad, piedad, caballerosidad y cuidado de los pobres, por lo que era conocido como el “arzobispo mendigo<”. Fundó el periódico “El Correo de Andalucía” y fue senador del Reino. San Pío X lo nombró cardenal de Sevilla el día 11 de diciembre de 1905, pero no pudo ir a Roma para recibir el capelo cardenalicio pues un mes más tarde, cuando estaba bendiciendo el Santuario de Nuestra Señora de Regla, en Chipiona (Cádiz), cayó enfermo muriendo en Sevilla seis días más tarde: el 19 de enero de 1906. Está sepultado en la Catedral hispalense en un precioso mausoleo blanco construido en el año 1913. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 29 de marzo del año 1987.

También estuvieron relacionados con nuestra provincia Santa Ángela de la Cruz, virgen fundadora, que fundó una Casa de su Congregación en Ayamonte (Huelva), la Beata Carmen Moreno Benítez, virgen mártir salesiana, que fue directora del colegio salesiano de Valverde del Camino, el Beato Manuel Gómez Contioso, salesiano mártir nacido en Moguer (Huelva) en 1877 y el Beato José Agustín Fariña Castro, agustino mártir, que desarrolló parte de su actividad docente en nuestra provincia.

Sepulcro del Beato Marcelo Espínola en la Catedral de Sevilla.

Y estos son los santos y beatos nacidos en nuestra provincia o que pasaron en ella parte de sus vidas. Espero haber complacido tu pregunta.

Antonio Barrero

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