Santos Lucía y Geminiano, mártires romanos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos Lucía y Geminiano. Iglesia de Santa Lucia alla Tinta, Roma (Italia).

Santos Lucía y Geminiano. Iglesia de Santa Lucia alla Tinta, Roma (Italia).

El pasado 16 de septiembre se celebraba la festividad de dos mártires de Roma, una mujer, llamada Lucía -que no debe ser confundida con la célebre mártir de Siracusa– y un hombre llamado Geminiano, que aparecen inscritos en el Martirologio Romano este mismo día y que, desde el siglo VIII, son recordados en las fuentes litúrgicas. Vamos a hablar de ellos en el día de hoy y, para ello, seguiremos el texto de una passio que fue compuesta después del año 645.

Passio de los Santos
Según esta historia, que viene reproducida en los martirologios de Beda, Adón y en el Sinaxario Constantinopolitano, Lucía era una noble viuda cristiana que, siendo ya muy anciana -concretamente, a los 75 años de edad- fue denunciada por su propio hijo ante las autoridades, acusándola de cristiana. El hijo, Euprepio, quería heredar ya todo el patrimonio de su madre y hacer uso de él, a lo que ella se opuso, de ahí que Euprepio optara por hacer esto, para quitársela de en medio (!!). Era la época de la persecución de Diocleciano por lo que Lucía fue arrestada, flagelada y martirizada continuamente durante tres días consecutivos, aunque al final del tormento, cuando volvían a buscarla siempre aparecía ilesa (!!). Probando otro medio de humillarla, decidieron cargarla de cadenas y pasearla así por las calles de Roma.

Sucedió que al pasar delante de la casa de un hombre llamado Geminiano, que ante la vista de la maltrecha anciana encadenada quedó tan impactado que, guiándose por un impulso interior, decidió abrazar la fe cristiana. Siguió a Lucía hasta la cárcel, donde fue bautizado por el sacerdote Protasio. Por último, el cónsul Megasio condenó a ambos a morir decapitados, tras lo cual, una cristiana llamada Máxima los robó, recuperó y sepultó.

Sin embargo, este relato sufrió posteriores reelaboraciones, llegando a adoptarse a esta mártir Lucía como la titular de un monasterio benedictino siciliano en la provincia de Siracusa. Esta segunda o tercera redacción aparece en algunos códices del siglo X y es conocida también por el Sinaxario Constantinopolitano, que llega a contar que, después de haber sido torturados en Roma, ambos mártires fueron llevados a Sicilia por cuatro ángeles -en otras versiones, son ellos mismos los que logran escapar-, que primero los dejaron en Taormina, donde obraron numerosos milagros y finalmente los llevaron a la localidad de Mendola dentro de la misma provincia, y allí se quedaron al oír la voz de Dios: “Ésta es vuestra sede, fijadla aquí para siempre”.

Geminiano es sorprendido y ejecutado mientras entierra a Lucía. Menologio de Basilio II (s.X), Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Geminiano es sorprendido y ejecutado mientras entierra a Lucía. Menologio de Basilio II (s.X), Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

En esta localidad de Mendola, Lucía se dedicó a predicar el Evangelio y a obrar milagros: curaba enfermos, expulsaba demonios y devolvía la vista a los ciegos. El magistrado local, Aprofasio, al saber de esto, se trasladó a Mendola e hizo matar allí a 75 cristianos. Ante esto, Lucía y Geminiano huyeron y se ocultaron en una caverna cercana, que es el actual hipogeo. Parece que estuvieron ocultos allí durante un año, pues Lucía, exhausta y ya habiendo sufrido en Roma torturas por la fe, pidió al Señor que le permitiese morir en paz. Esto le fue concedido el 16 de septiembre de 299. Geminiano tomó su cuerpo y salió de la caverna para darle digna sepultura, creyendo que la persecución se habría calmado. Sin embargo, mientras realizaba esta tarea fue a caer en manos de un guardia servidor de Megasio (?), que lo decapitó. Sus cuerpos fueron sepultados por Máxima, quien además les erigió una iglesia allí, en Mendola.

Interpretación
Lo primero que hay que decir, y tener claro, es que estos mártires, Lucía y Geminiano, no existen, son un grupo ficticio creado por la fantasía de un escritor de leyendas.

Imagen de Santa Lucía romana venerada en Mendola, Italia.

Imagen de Santa Lucía romana venerada en Mendola, Italia.

El “Capitulare evangeliorum” del año 643, que es el libro litúrgico romano más antiguo en el que aparecen, anota a Lucía el 13 de diciembre y también el 16 de septiembre. Esta última conmemoración no es más que el recordatorio de la dedicación de una iglesia erigida por el Papa Honorio I en el Esquilino en honor de la mártir Lucía de Siracusa, la actual Santa Lucia in Scelse. Y bueno, sabemos de sobra que el 13 de diciembre es la fiesta propia de esta mártir de Siracusa. Por lo que por aquí no encontramos a ninguna Santa Lucía romana.

A partir del siglo VIII, las fuentes litúrgicas y hagiográficas, a Lucía le añaden el nombre de Geminiano, y así aparecen en el Sacramentario gregoriano-adrianeo del siglo VIII, en los sacramentarios gelasianos del mismo siglo y en los códices más antiguos del Martirologio Jeronimiano.

Los lugares donde se realizaron los prodigios, los tormentos y la decapitación final son los propios de las leyendas hagiográficas más fabulosas y poco creíbles. Además, la falta de indicaciones geográficas precisas acerca de donde estaba el sepulcro, no dejan lugar a duda sobre la falsedad de esta narración. Todo esto fue escrito para ilustrar la dedicación de la iglesia erigida por el Papa Honorio y darle una personalidad a la Santa a la que era intitulada, y aunque el autor de la passio sabía de sobras que la Lucía de la iglesia era la santa de Siracusa, mas no pudiéndolo decir, por alguna razón que desconocemos, se inventó a esta noble Lucia viuda romana, la cual sufrió el martirio en su localidad de origen y, para darle alguna apariencia de veracidad a su relato, cambió la tradición de Siracusa por otra inventada.

Sin embargo, la passio no aparece sólo circunscrita al ámbito de la basílica romana, de ahí que siglos después este relato se ampliara añadiendo “peripecias” en Taormina y Mendola.

preguntasantoral_anticopia_articulo20150920

Concluyendo, toda la leyenda es falsa, esta Santa Lucía, realmente, es un desdoblamiento de la mártir de Siracusa; y San Geminiano es una pura invención hagiográfica sin ninguna consistencia histórica. Esto ha hecho que actualmente hayan sido eliminados de la presente edición del Martirologio Romano.

Detalle de la imagen procesional de Santa Lucía romana. Mendola, Italia.

Detalle de la imagen procesional de Santa Lucía romana. Mendola, Italia.

Culto e iconografía
Sin embargo, pese a la certeza de que estamos ante Santos que no existen, lo cierto es que el culto a ellos ha proseguido de forma local y muy limitada en la ciudad de Mendola, en Sicilia, donde incluso se han constituido asociaciones religiosas y culturales tratando de mantener vivo el culto y la veneración a estos dos Santos, particularmente a ella, Santa Lucía.

Conscientes, quizás, de la problemática que resulta la confusión de esta pretendida Santa local con la mártir de Siracusa -existiendo realmente sólo ésta última-, recientemente han optado por promover una nueva iconografía de la Santa que la muestra como una viuda cristiana, portando un crucifijo y orando en una gruta o cueva, en contraposición a la antigua iconografía que la mostraba como una mártir típica, con la palma, siendo más fácilmente confundirla con la mártir de Siracusa.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (19/09/2015):
– http://santaluciadimendola.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es