Santos Marcelino y Pedro, mártires

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Martirio de los Santos. Óleo de G. Lapis, Roma.

Martirio de los Santos. Óleo de G. Lapis, Roma.

Introducción
Nos encontramos en esta ocasión con dos santos típicamente romanos, no solo por haber vivido y muerto en la Ciudad Eterna, sino por estar incluidos de manera especial en la liturgia. En efecto, encontramos sus nombres en la Plegaria Eucarística I o Canon Romano de la misa y también están inscritos en el Calendario General como memoria opcional. Su celebración es un vestigio del anterior Calendario, que fue modificado con la exclusión de nombres típicamente ligados a Roma para registrar otros que hicieran más universal su representación.

Historia
Marcelino era un presbítero y Pedro tenía el ministerio de exorcista, ambos desarrollaban su labor pastoral atendiendo enfermos y llevando hasta la cárcel su actividad con los prisioneros, logrando así la conversión de muchos gentiles. A principios del siglo IV, se produjo la décima y última persecución general contra los cristianos provocada por el emperador Diocleciano. Esta persecución fue larga y muy violenta, muriendo en ella muchos creyentes a causa de su fe, conociéndose por ello esta época como la era de los Mártires. Fue tanto el odio y la pasión al servicio del poder absoluto del estado romano contra la religión cristiana, que mediante un edicto promulgado en abril de 303 con el fin de que el paganismo recuperara la hegemonía religiosa, se ordenó el encarcelamiento de todo el clero, desde los obispos hasta los exorcistas, con el fin de privar a los cristianos de sus dirigentes y pastores.

En el año 304 el Juez Sereno aplicó esta ley e hizo llevar a su presencia a Marcelino y Pedro para que una vez que fueran juzgados, se les condenara a muerte por la espada. Se les condujo por la Vía Comelia a un lugar áspero y lleno de zarzas, conocido como Silva Nigra, (Selva Negra) donde antes de sufrir el martirio, las mismas víctimas fueron obligadas a cavar sus propias tumbas. Ambos fueron decapitados y pronto sus cuerpos fueron trasladados y sepultados en el cementerio llamado “Ad duas lauros”, en el cuarto miliario de la Vía Labicana. Allí, luego del edicto de Milán en el año 313, Santa Elena, madre de Constantino edificó una basílica que luego con el tiempo sería destruida por la invasión goda y que posteriormente sería restaurada por el Papa Vigilio.

Sepulcros primitivos de los Santos en las catacumbas homónimas. Roma (Italia).

Sepulcros primitivos de los Santos en las catacumbas homónimas. Roma (Italia).

Según la “passio” – escrita en el siglo VI y llena de datos legendarios -, Artemio era el carcelero del lugar donde estaban prisioneros ambos santos. La hija de Artemio, Paulina, estaba poseída por el demonio y Pedro, como exorcista, aseguró a Artemio y a su esposa Cándida que si se convertían al cristianismo, Paulina quedaría liberada. Luego de muchos procesos de discernimiento y de pláticas familiares, los tres se bautizaron y se convirtieron en cristianos fervorosos por lo cual terminarían siendo martirizados: Artemio decapitado y Cándida con Paulina, lapidadas, ahogadas bajo una pila de piedras, así que también a los tres se les venera como santos.

Culto
Estos Santos romanos fueron de los más honrados en su tiempo; San Dámaso I les dedicó un epígrafe valiéndose de una leyenda y de la referencia dada por el propio verdugo que luego se convirtió a la religión de sus víctimas: “Marcelino y Pedro: escuchad la historia de vuestro triunfo. Cuando yo era un niño, el propio verdugo me contó a mí, Dámaso, que el perseguidor furioso ordenó que os cortaran la cabeza en medio del bosque, para que nadie supiera donde estaban vuestros cuerpos. Y vosotros, triunfantes, os preparasteis con vuestras propias manos esta sepultura donde ahora estáis. Después de haber descansado por breve tiempo en una selva blanca, revelasteis a Lucina que teníais el gusto de descansar aquí”. Nótese como el nombre de Selva Negra ha cambiado por el de Selva Blanca por la presencia santificadora de las reliquias de ambos santos.

Reliquias de los Santos en su iglesia de Roma, Italia.

Reliquias de los Santos en su iglesia de Roma, Italia.

El testimonio dado por San Dámaso motivó que la iglesia dedicada a ellos en Roma, (al noroeste de San Juan de Letrán, entre el Celio y el Esquilino), tuviera el grado de Estación el segundo sábado de Cuaresma. Se refiere también que en el año 595 se les erigió otra iglesia en el cruce de la Vía Merulana con la Vía Labicana. Fue el Papa Vigilio quien inscribió su nombre en el Canon Romano. El motivo de esta decisión y de registrarlos también en el Calendario Universal, se debió a que con eso se pretendió reparar la ofensa causada por la destrucción de su basílica por las hordas de los godos y garantizar así su recuerdo y la devoción por parte de los fieles. La fama de estos santos era tal, que los creyentes, al visitar sus sepulcros, acuñaron una invocación que se hizo popular y famosa: “Marcelino y Pedro, poderosos protectores, escuchad nuestros clamores”.

Hacia el año 827 algunas de sus reliquias fueron donadas por el Papa Gregorio IV al secretario de Carlomagno, Eginardo, para que fueran llevadas a Seligenstadt, pero según éste, una nueva dotación de reliquias hechas por el diácono Deusdona debe ser considerada con falta de crédito debido a la fama de ser el más grande falsificador de reliquias. En 1253 el Papa Alejandro IV trasladó sus reliquias a una iglesia cerca de la Vía Merulana que por contenerlas, se le llamaría iglesia de los Santos Marcelino y Pedro. En la catedral de Cremona también se veneran reliquias de estos santos.

Reliquias en la catedral de Cremona (Italia).

Reliquias en la catedral de Cremona (Italia).

Arqueología
La cripta de los dos mártires fue descubierta en el año de 1887 por el arqueólogo Stevenson. Ésta, antes de ser destruida por los godos, era una de las más llamativas de Roma por la riqueza y abundancia de pinturas de pasajes bíblicos, de escenas con santos y alegorías. Era muy amplia y lujosa, contenía también pinturas alusivas al triunfo de estos santos. En medio del ábside se conservaba un paño de muralla con dos nichos para los cuerpos.

Cuando el cubículo fue restaurado en tiempos del Papa Vigilio no se quiso remover la sepultura de los santos para llevarlos a un lugar más ostentoso; el proyecto se conformó con revestir las paredes con pilastras de mármol.

Reliquias en Seligenstadt (Alemania).

Reliquias en Seligenstadt (Alemania).

Oración
Señor, que en el glorioso martirio de los Santos Marcelino y Pedro nos has dado un modelo de firmeza y un apoyo para nuestra debilidad, concédenos que el ejemplo de su fe nos ilumine para mejorar nuestra vida y que nos conforte siempre su continua intercesión. Por…

Humberto

Bibliografía:
– Lodi, E., Los santos del calendario Romano, ora con los Santos en la liturgia, Ediciones Paulinas, Madrid, pp. 180-181.
– Martínez Puche, José A., Nuevo Año Cristiano, junio, editorial EDIBESA, Madrid, pp. 119-121.
– VV. AA. Año Cristiano, junio, editorial BAC, Madrid, 2004, pp. 43-46.

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