Santos Montano y Máxima de Singidunum

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Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Los santos Montano, sacerdote y su esposa Máxima de Singidunum, en el Danubio, son santos mártires de los tiempos difíciles de la persecución de Diocleciano. Ellos son conmemorados como santos en la Iglesia de Occidente entre las órdenes monásticas, pero también lo son en Oriente, especialmente en las Iglesias rumana y serbia.

El 24 de febrero del 303, los co-emperadores romanos Diocleciano (284-505), Galerio, su hijo (293-311), Maximiano Hércules (286-305) y Constancio Cloro (293-306), el padre del emperador San Constantino el Grande, firmaron un edicto contra los cristianos. Otros dos decretos fueron firmados en el mismo año (abril y 27 de septiembre) y un cuarto en enero-febrero de 304. Estas decisiones imperiales implicaban la destrucción de los lugares de culto cristianos, la quema de los libros cristianos y sus archivos, la pérdida de las propiedades, privilegios y funciones estatales para los cristianos, el castigo de los cristianos que no abjurasen de su fe, incluso con la muerte, prohibiendo asimismo las asambleas cristianas. Como puede verse, estas decisiones sugieren ya la realidad de la fe cristiana. A diferencia de los primeros siglos, los cristianos ya estaban organizados, tenían sus lugares de culto e incluso, privilegios en algunas regiones.

El Imperio Romano era dirigido ya por los dos Augustos y por dos Césares, la llamada “tetrarquía”. Por supuesto, las leyes, decretos y decisiones comunes se respetaron de manera diferente en las regiones lideradas por uno u otro de los emperadores. En cualquier caso, en las regiones orientales, dirigidas por Diocleciano (que tenía su capital en Nicomedia, en Asia Menor) y por Galerio (quien lideró la Iliria desde Sirmio), los edictos se aplican estrictamente, por lo que este período, el fin del siglo tercero y el comienzo del cuarto, dio la mayor parte de los mártires cristianos en los dos mil años de historia de nuestra fe.

Los mártires celebrados hoy, Montano y Máxima, vivían en Singidunum (la actual Belgrado), en la provincia llamada Pannonia Inferior, bajo el liderazgo de Galerio. San Montano era el sacerdote de aquella comunidad cristiana. Los historiadores rumanos tratan de demostrar la ascendencia daciano-romana de los mártires, basándose en el hecho de que Pannonia Inferior fue poblada fuertemente en su momento por dacios romanizados. La hipótesis no tiene en realidad ninguna base real. La posibilidad de que los dos fueran dacios o romanos es la misma como si lo hubieran sido de otra nacionalidad. En cualquier caso, ellos eran ciudadanos de la ciudad de Dios.

Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Icono ortodoxo rumano de los Santos.

Inmediatamente después de la proclamación de los edictos, sus decisiones fueron aplicadas por el líder romano de Singidunum. En estas condiciones, Montano huyó a Sirmio, capital de la provincia (hoy Mitrovica, a unos 60 kilómetros al oeste de Belgrado), siguiendo el mensaje de Cristo: “Mas cuando os persigan en una ciudad, huid a otra” (Mateo 10, 23). Allí fue capturado por los perseguidores, quienes lo llevaron ante Probo, el gobernador romano de la provincia. El interrogatorio comenzó inmediatamente y San Montano confesó su fe en Cristo y que él era sacerdote. Después de un proceso clásico, Probo le pidió que sacrificara a los dioses romanos y Montano se negó. Durante las torturas, Probo ordenó llamar a la esposa del sacerdote, Máxima. Él creía que ella sería una mujer débil, vería los atroces dolores de su marido y le rogaría que sacrificara. Máxima no hizo lo que el gobernador creía, sino que pidió ser torturada también con su marido, con el fin de convertirse también en una mártir de Cristo. Por último, Probo ordenó que ambos fueran arrojados en el río Sava.

La versión serbia habla de la decapitación de los dos mártires que fueron lanzados posteriormente al río. La versión rumana dice que los soldados se vieron obligados a ponerles piedras sobre sus cuellos, por lo que los dos santos, Montano y Máxima, se ahogaron. Era el día en de 26 de marzo del año 304.

La veneración de los santos
El Martirologio Jeronimiano los menciona el 26 de marzo y el 26 de abril. También las actas martiriales de Montano y Méxima se mencionan en la vida de San Polión, lector de la iglesia de Cibalae, muerto el 28 de abril 304. Sus actas martiriales originales no se conservan. Pero en los tiempos modernos, un sacerdote rumano y profesor de Historia de la Iglesia, Nicolae M. Popescu trató de reconstituir la historia, siguiendo las actas similares del martirio de San Ireneo de Sirmio, que murió unos días después (el 06 de abril 304) en las mismas condiciones. Este texto se lee actualmente con devoción en las iglesias rumanas durante la celebración, el 26 de marzo.

Detalle de la Santa en un icono ortodoxo rumano.

Detalle de la Santa en un icono ortodoxo rumano.

En la moderna Serbia, a Santa Máxima se le tiene una devoción especial. Su intercesión se pidió especialmente por la paz en Kosovo, por la protección de las familias ortodoxas y en especial para las esposas de los sacerdotes. En Rumania, el monasterio de Halmyris (el lugar del descubrimiento de los Santos Epícteto y Astión (8 julio 290) tienen como sus protectores en segundo lugar, a los Santos Montano y Máxima. Una comunidad rumana en Serbia, en el pueblo de Isacova, comunidad Tchupria en la Valle del Morava tiene también como protectores a estos dos santos.

Troparion (Himno) de los santos
“Tus Mártires Montano, sacerdote y Máxima, ¡oh Señor!, en sus luchas recibieron las coronas de incorruptibilidad de ti nuestro Dios para que con tu fuerza acabaran con los tiranos y vencieran a los demonios, haciéndolos impotentes. Por sus intercesiones, ¡oh Cristo nuestro Dios, salva nuestras almas!”

Mitrut Popoiu

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