Santos Nemesio, Lucila y compañeros, mártires romanos

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"Bautizo de Santa Lucila", lienzo de Jacopo Bassano, año 1575.

“Bautizo de Santa Lucila”, lienzo de Jacopo Bassano, año 1575.

Hoy escribimos sobre dos mártires romanos, Nemesio y Lucila, a los que la tradición convierte en padre e hija pero, como veremos, la realidad, o lo que podemos deducir de ella, es bastante más complicada.

El nombre de Lucila – “luminosa”, “resplandeciente”- es de origen latino y podría considerarse el diminutivo afectuoso de Lucía, que como sabemos significa “luz”. Este nombre fue muy común entre las mujeres romanas; se dice, de hecho, que era atribuido a las niñas que nacían con las primeras luces del alba, en contraposición a las llamadas Crepusca, que nacían con las últimas luces del día, en el crepúsculo.

También frecuente fue el nombre de su pretendido padre, Nemesio, que en cambio es de origen griego y remite a Némesis, diosa griega de la venganza, por lo que vendría a significar “vengador” en un término negativo y “justiciero”, “aquel que da a cada uno lo que merece”, si queremos imprimirle connotaciones más equilibradas.

Passio de los Santos
La historia que conocemos de ambos Santos ubica su martirio en el año 257, es decir, en tiempos de Valeriano; y trata fundamentalmente del martirio del Papa San Esteban, lo cual ya de entrada es muy problemático, pues sabemos que este Papa, en realidad, murió antes de iniciarse la persecución de este emperador. Pero yendo a lo que nos interesa: se considera que Nemesio y Lucila fueron sus compañeros de martirio.

Cuenta el relato que Nemesio era un tribuno, es decir, un magistrado menor electo, cabeza de una tribu romana, que desempeñaba unas atribuciones concretas, aunque las de éste en particular las desconocemos, pues no se nos dice si era tribuno militar, de la plebe, etc. Pues bien, Nemesio tenía una hija llamada Lucila, la cual, a pesar de su luminoso y brillante nombre, era ciega de nacimiento.

Martirio de los Santos Nemesio y Lucila. Lienzo de Domenico Maria Canuti. Iglesia de Santa Maria Nuova, Roma (Italia).

Martirio de los Santos Nemesio y Lucila. Lienzo de Domenico Maria Canuti. Iglesia de Santa Maria Nuova, Roma (Italia).

En aquellos días de plena expansión del cristianismo y con una persecución en ciernes, tanto Nemesio como Lucila solicitaron ser bautizados al papa Esteban, pues aunque habían nacido paganos, se habían convertido a la fe cristiana. Dice entonces la historia que, apenas fue bautizada, Lucila comenzó a ver con tal claridad como si jamás hubiese sido ciega. Ante este milagro, el fervor de Nemesio aumentó de tal manera que pidió ser también ordenado de diácono por el Papa, cosa que le fue concedida. Como decíamos, esto se contradice con el hecho de que San Esteban ya había sido martirizado antes de la persecución de Valeriano.

Pero, llegado el momento de la prueba, padre e hija fueron arrestados y conducidos ante el emperador Valeriano, quien los conminó a sacrificar a los dioses. Como ellos se negaron rotundamente, fueron sentenciados a muerte. Nemesio fue decapitado el 25 de agosto de 257, entre las vías Appia y Latina, mientras que a Lucila la estangularon en la misma vía Appia, cerca del templo de Marte. Con ellos fueron martirizados otros cristianos, a saber, tres varones, llamados Sempronio, Olimpio y Teódulo; y otra mujer, Exuperia.

Problemática
Ya hemos apuntado que la passio genera algunos problemas. En primer lugar, como ya hemos dicho, que Nemesio, Lucila y el papa San Esteban nunca pudieron coincidir en el martirio, como pretende la passio, pues el papa ya había sido martirizado antes de que Valeriano iniciara la persecución.

En segundo lugar, el nombre de Lucila es claramente metafórico, o mejor dicho, lo es su situación de ceguera. Me explico: aunque, como ya se ha dicho, el nombre de Lucila era muy común entre las mujeres romanas, que precisamente lo lleve una mujer que nace ciega y que recupera la vista milagrosamente tras ser bautizada, nos debe llevar a sospechar que no estamos ante una historia real, sino ante una leyenda simbólica de objetivo edificante y devoto. Lucila, la luminosa, nace “ciega” – es decir, nace pagana- y mientras vive en la “oscuridad”, es decir, en el paganismo, permanece ciega; hasta que sus ojos se abren a la “luz” de la fe y comienza a ver de verdad, como cristiana, pasando a ser una persona completa, a ser Lucila, la luminosa, y a resplandecer de verdad. Toda una metáfora del alma conversa.

Martirio de los Santos Exuperia, Olimpio, Sempronio y Teódulo. Lienzo de Francesco Rigamonti y Giovanni Angelo Canini, siglo XVII. Iglesia de Santa Maria Nova, Roma (Italia).

Martirio de los Santos Exuperia, Olimpio, Sempronio y Teódulo. Lienzo de Francesco Rigamonti y Giovanni Angelo Canini, siglo XVII. Iglesia de Santa Maria Nova, Roma (Italia).

Pero éstos no son los únicos problemas que plantea la passio, ya que si así fuera, nos bastaría decir que simplemente el redactor estaba en un error y que el papa San Esteban nunca estuvo con ellos; y que Lucila nunca fue ciega en el sentido literal de la palabra, sino que este detalle es sólo una alegoría hermosa de cómo una pagana pasa a ser cristiana, que no cabe interpretar de forma literal.

Sin embargo, existen otras inexactitudes más serias que nos obligan a considerar la veracidad de esta passio. Por ejemplo, que Adón, al introducir sus nombres en su Martirologio, los anotó el día 31 de octubre, inventándose un traslado realizado por el Papa Sixto, sin ningún fundamento; y de este martirologio pasó a los demás martirologios, incluido el Martirologio Romano. Y otros detalles que indicaremos en el siguiente apartado.

Culto y reliquias
El Martirologio Romano, como decíamos, conmemora a Nemesio y a Lucila hasta tres veces: 25 de agosto, 31 de octubre y 8 de diciembre. En este último caso, a Lucila se la denomina Lucina, otro nombre latino muy típico de las mujeres romanas – el nombre de la diosa de los partos – pero distinto de Lucila. Con estas tres fechas se conmemoran el “dies natalis” (25 de agosto), o sea, el momento del martirio de ambos; el presunto traslado de sus cuerpos realizados en el siglo III por el Papa San Sixto II (31 de octubre); y el descubrimiento de sus reliquias, ocurrido en el año 1580 (8 de diciembre).

Y es que, suprimiendo ese traslado del siglo III que no es real, sino un invento de Adón, parece que el Papa Gregorio IV trasladó sus presuntos cuerpos, junto con los de otros mártires mencionados también en esta misma passio, llevándolos a la diaconía de Santa Maria Nova, donde fueron encontrados por el cardenal Carafa en el año 1580, quien los puso en el altar mayor de dicha iglesia romana, también conocida, hoy en día, como Basílica de Santa Francesca Romana al Palatino, y donde actualmente permanecen.

Reliquia insigne de Santa Lucila. Jaroslaw, Polonia.

Reliquia insigne de Santa Lucila. Jaroslaw, Polonia.

Hay quien menciona que el supuesto cadáver de Lucila, extraído en 1642 del cementerio de Calixto, fue llevado a Reggio Emilia, a la basílica de San Próspero, y colocado en la capilla de la Madonna delle Grazie; pero está información se refiere, sin duda alguna, a otra mártir de las catacumbas del mismo nombre, que no debe ser confundida con nuestra mártir romana de hoy.

Iconografía
Las representaciones artísticas de estos Santos son escasas y poco conocidas. La más famosa quizá sea el Bautizo de Santa Lucila, obra del pintor barroco Jacopo Bassano, del cual existen muchas copias por parte de artistas menores, y que representa el momento en que la Santa, tras recibir las aguas, comienza a ver. Sin embargo, la atribución de este lienzo no está del todo clara, ya que muchos sostienen, con igual fundamento, que pueda tratarse de San Valentín bautizando a la hija de Asterio, otra ciega que vio tras ser bautizada.

También cabe destacar los lienzos barrocos, obra de los artistas Domenico Maria Canuti, Francesco Rigamonti y Giovanni Angeli Canini, en el altar mayor de Santa Maria Nova en Roma, a ambos lados del altar-sepulcro de los Santos, que representan respectivamente el martirio de los Santos Nemesio y Lucila y el martirio de los Santos Olimpio, Sempronio, Teódulo y Exuperia.

Conclusiones
Debido a todos estos problemas -errores cronológicos y metáforas en la passio; traslados de reliquias que no sucedieron, etc.- los hagiógrafos consideran que Nemesio es un santo real, pero que Lucila es una simple invención literario-hagiográfica. Para ello se basan también en un punto crucial: como atestiguan los Itinerarios, San Nemesio ya era venerado en el siglo VII en la vía Latina, mientras que de Lucila-Lucina no se encuentra mención alguna, salvo en esa passio legendaria.

Todo ello nos lleva a concluir lo siguiente: Nemesio, Lucila-Lucina, Exuperia, Olimpio, Sempronio y Teódulo son mártires de las catacumbas, extraídos del cementerio subterráneo romano y trasladados a Santa Maria Nova, donde son hasta hoy venerados en su altar mayor. Pero la passio no merece credibilidad alguna y hasta se duda de la existencia histórica de Santa Lucila, a la que se considera un adorno hagiográfico y una mera metáfora para embellecer el relato. De hecho, la anécdota de la pagana ciega que obtiene la vista al ser bautizada es un tema muy recurrente en otros relatos de Santos, por ejemplo, en el de San Valentín, donde se dice que también bautizó a una mujer ciega, hija de Asterio, que empezó a ver tras ser bautizada, hasta tal punto de que hoy en día, ciertos historiadores del arte todavía no aciertan a identificar bien lienzos como el de Jacopo Bassano, no sabiendo si en realidad representan el bautizo de Santa Lucila o el de la hija ciega de Asterio por San Valentín.

Altar mayor de Santa Maria Nuova, Roma. En él están las reliquias de los Santos Nemesio, Lucila, Exuperia, Sempronio, Teódulo y Olimpio.

Altar mayor de Santa Maria Nuova, Roma. En él están las reliquias de los Santos Nemesio, Lucila, Exuperia, Sempronio, Teódulo y Olimpio.

Por último, cabe indicar que no conviene confundir a nuestros mártires de hoy con otros santos de idéntico nombre, en particular, con la también mártir romana Santa Lucila, hermana de Santa Flora, de quien ya hemos hablado.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (19/02/2014):
– www.santiebeati.it/dettaglio/75900

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