Hipótesis sobre los Santos Dionisio, Rústico y Eleuterio, mártires en París

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Martirio de los Santos. Tímpano gótico en la portada norte de la Basílica de Saint Denis, París (Francia).

Martirio de los Santos. Tímpano gótico en la portada norte de la Basílica de Saint Denis, París (Francia).

Los Santos Dionisio, Rústico y Eleuterio son unos mártires venerados de manera especial en la ciudad de París. El autor de la “Vita Genovefae” (Vida de Santa Genoveva), obra compuesta en la primera mitad del siglo VI, nos dice que en el año 475 esta Santa construyó en París una iglesia dedicada a San Dionisio. A su vez, Venancio Fortunato – célebre poeta muerto poco después del año 600 – menciona en sus escritos esta iglesia de San Dionisio en París y otra, dedicada al mismo Santo, en la ciudad de Burdeos. Asimismo, San Gregorio de Tours, que murió en el año 594, en su “Historia Francorum” narra la llegada de Dionisio a las Galias, donde fue martirizado, pero ninguno de estos tres escritores antiguos escribe sobre la existencia de sus dos compañeros de apostolado y martirio: Rústico y Eleuterio.

El primer texto que relaciona a San Dionisio con los Santos Rústico y Eleuterio es la revisión galicana del Martirologio Jeronimiano, escrita a finales del siglo VI, donde se dice que Eleuterio era sacerdote y Rústico era diácono. Hacia mediados del siglo VIII, se cambió el orden sin que se sepa el por qué y así, Rústico fue el sacerdote y Eleuterio fue el diácono. Así, de esta manera y en este orden, son mencionados en la primera “passio” latina de San Dionisio, fechada en el siglo VIII y que habla de la llegada de los tres mártires a las Galias a finales del siglo I.

Una segunda “passio”, escrita a principios del siglo IX, insinúa que este Dionisio de París es San Dionisio el Areopagita, ateniense convertido por San Pablo, del que aún no se utilizaban en las Galias sus escritos (o pseudo-escritos) pues sólo existían en griego. El rey Dagoberto, a principios del siglo VII, había fundado en Lutecia (actual París) un monasterio en honor de San Dionisio, monasterio que custodiaba sus reliquias y que consiguió un alto grado de prosperidad, convirtiéndose en uno de los principales monasterios galos. Inmediatamente después de la Asamblea General Franca celebrada en Aix-la-Chapelle en el año 817, Benedicto de Aniano y Arnoldo, abad de San Filiberto en la isla de Hermoutier, fueron a inspeccionar este monasterio, ya que sólo parte de sus monjes estaban conformes con las decisiones adoptadas en el 817, decisiones que restablecían las antiguas observancias monásticas, por lo que en el año 829 se les impuso el rigor de la Regla de San Benito de Norcia. Hilduino, que era el abad en funciones, estuvo de acuerdo con esta medida, por lo que fue depuesto por los propios monjes un año más tarde.

Altar con los relicarios de los Santos. Basílica de Saint Denis, París (Francia).

Altar con los relicarios de los Santos. Basílica de Saint Denis, París (Francia).

Fue probablemente en esos momentos cuando comenzaron a traducirse allí las obras atribuidas a Dionisio el Areopagita y, terminadas estas traducciones, fue compuesta una tercera “passio” latina de San Dionisio de París sobre la base de su identificación con el Areopagita, pero agregándole numerosos añadidos de leyenda (lo de siempre): que su martirio por decapitación fue en Montmartre y que el mártir, llevando consigo su cabeza, marchó hacia el lugar donde quiso ser sepultado. Sin embargo, algunos martirologios galos del siglo IX no aceptaron esta identificación. Pipino el Breve (rey de los francos) y el emperador Carlomagno, demolida la iglesia erigida por Dagoberto, construyeron sobre ella una basílica, de cuya cripta aún existen algunos vestigios. Posteriormente, la basílica carolingia fue sustituida por una iglesia gótica que terminó de construirse en el año 1281. La dinastía de los Capetos se hizo sepultar en aquella basílica y así, de esta manera, la leyenda de San Dionisio se afianzó. Aún así y todo, esta leyenda fue puesta en dudas en el siglo XVII.

El monasterio fue suprimido, cerrado, durante la Revolución Francesa y posteriormente, en tiempos de Napoleón Bonaparte, los edificios monásticos se convirtieron en una pensión de la Legión de Honor y la basílica se reabrió al culto. La leyenda tejida alrededor de este San Dionisio fue definitivamente desmontada por Duchesne y, desacreditada la identificación de Dionisio de París con Dionisio el Areopagita, se empezó a aceptar que nuestro San Dionisio fue un obispo del siglo III, enviado por Roma para evangelizar las Galias y que murió mártir en Lutecia alrededor del año 270, siendo sepultado en un cementerio pagano, según lo atestiguan algunas excavaciones arqueológicas actuales.

Pero “aclarado” quién pudo ser San Dionisio, ¿qué decir de sus compañeros Rústico y Eleuterio? Con respecto a los compañeros de San Dionisio, los diferentes autores han estado “luchando” para ver cómo lo explican. Unos dicen que como el titular de la primera iglesia era Dionisio, los otros dos quedaron en el olvido, pero esta tesis sólo es aceptable si se refieren a la “Vita Genovefae” y a Venancio Fortunato (que sólo hablan de una iglesia erigida en su nombre), pero pierde toda su consistencia con respecto a San Gregorio de Tours, ya que este sí que narra la vida del obispo mártir. Otros lo atribuyen a las luchas que en aquellos tiempos mantenían católicos y arrianos en las Galias. Los católicos defendían que a Dionisio le había acompañado dos compañeros en el martirio para honrar al número tres, como profesión de fe en la Santísima Trinidad, fe que era negada por los arrianos. Pero si esta tesis se defiende, consecuentemente se está negando la existencia histórica de Rústico y Eleuterio.

Cripta de la Basílica de Saint Denis, París (Francia).

Cripta de la Basílica de Saint Denis, París (Francia).

¿Es posible dar una explicación que parezca más convincente? Yo creo que sí. Recordemos que el dios “Dyonisios” tenía, entre otros epítetos, el de “Eleutherios”, que significa “libre”. Este dios significaba la vida de la naturaleza, y siempre aparecía representado en compañía de ninfas y sátiros, recorriendo los campos y los bosques; por lo tanto era un dios rústico, “Rusticus” por antonomasia. En estos tiempos, en los que se conoce la confusión que está en el origen de algunos nombres de determinados Santos, no debemos tener dificultad en admitir que estos dos epítetos del dios del vino, hechos personas, personificados, se han convertido en dos compañeros del Santo obispo de París, que llevaba su nombre. Resumiendo: podemos aceptar que pudo existir un obispo martirizado en Lutecia en el siglo III, distinto al Dionisio el Areopagita, al que posteriormente se “le agregaron por conveniencia” dos compañeros de martirio. Sé que este tema será “difícil de tragar” por parte de algunos, pero tiene su lógica y es lo más defendido por quienes hacen hagiografía seria, histórica, científica.

Antonio Barrero

Bibliografía
– BOSSUAT, R., “Traditions populaires relatives au martyre et à la sépulture de Saint Denys”, Revista Edad Media, LXII, 1956.
– LOENERTZ, R.I., “La légende parisienne de Saint Denys l’Areopagite. Sa genèse et son premier témoin”, Analecta bolandista LXIX, 1951.
– VV.AA. “Bibliotheca sanctorum, tomo IV”, Città Nuova Editrice, Roma, 1987.

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