Algunos temas sobre reliquias (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tarro con pelo y barba con una etiqueta que dice claramente 1939.

Tarro con pelo y barba con una etiqueta que dice claramente 1939.

Reliquias de primera clase de San Maximiliano M. Kolbe
Sobre este santo mártir franciscano conventual, víctima del nazismo, ya hemos escrito en este blog y entonces dijimos que su cuerpo fue incinerado en un horno crematorio dispersándose luego las cenizas. Cierto es que hay alguien que dice poseer las cenizas del santo, recogidas en Auschwitz poco después de ser incinerado, pero de esto prefiero no hablar porque no tengo suficientes pruebas que pudieran confirmarlo. Si esto fue así y las cenizas no se conservasen, ¿hay alguna probabilidad de que existan reliquias de primera clase de este santo mártir? Pues por raro que parezca, parece que si que las hay y de esto vamos a tratar aunque sea brevemente.

Pero primero digamos que si existen reliquias de segunda clase de este santo y en abundancia: algunos de sus hábitos y otras prendas de vestir, sus plumas de escribir, sus gafas y libros, su seca-papeles de mesa, su navaja de afeitar, su reloj, un silbato, una linterna, su escritorio, su cama en la celda de Niepokalanów y varios utensilios más que conservan los frailes conventuales polacos. Sin embargo, en Estados Unidos y en el Vaticano se conservan algunos cabellos del santo y si estos son auténticos, son reliquias de primera clase. ¿Quién pudo conseguir estos cabellos y guardarlo durante décadas antes de que este santo fraile fuera beatificado? Si estos cabellos son auténticos, ¿cómo no hay ninguno en su santuario de Niepokalanów?

Se dice que entre sus carceleros había un alemán renegado del catolicismo que se encargó expresamente de que el cuerpo del santo y todas sus pertenencias fueran quemados para que no quedara recuerdo físico alguno, pero nadie dice quién era, de donde era ni como se llamaba. Existe una especie de leyenda que dice que cuando incineraron el cuerpo, milagrosamente, su barba no se quemó. Esto no parece creíble porque los prisioneros eran rasurados en cuanto ingresaban en el campo de concentración, formando esto parte del proceso de despiojado. Sin embargo, por obvio que parezca, hay que recordar que los cabellos siguen creciendo. Además, San Maximiliano fue martirizado en el mes de agosto del año 1941 y Auschwitz fue liberado en 1945, luego, ¿cómo fueron guardadas y cómo fueron autenticadas estas reliquias y por quién?

Objetos personales de San Maximiliano María Kolbe.

Objetos personales de San Maximiliano María Kolbe.

Aun así, se conservan estas presuntas reliquias. ¿Cómo es posible? Pues hay varias explicaciones, a saber cual de ellas es verdad. Una es que estando en Roma cuando era seminarista, un fraile barbero intuyendo la santidad de Maximiliano, guardó un mechón de pelos. Hay otra historia que coloca este corte de pelos durante su estancia en Japón y una tercera es que después de su muerte y antes de su cremación en Auschwitz un barbero anónimo, viendo la generosidad de San Maximiliano que se prestó a morir sustituyendo a otro condenado, sintió admiración por él y le cortó parte de la barba guardando los cabellos. Si en alguno de estos tres supuestos el hecho se dio, lo que está claro es que San Maximiliano no se enteró, ya que si no, lo hubiese impedido. El tema está así, abierto, pero las reliquias (o presuntas reliquias), se conservan y además en varios frascos, uno de los cuales, fechado en 1939, publicamos en este artículo.

Intento de robo de las reliquias de San Prudencio en Álava
Pregunta:
¿Es cierto que a mediados del siglo pasado un grupo de seminaristas alaveses intentaron robar el arca de las reliquias de San Prudencio?

Respuesta: Pues parece que si. En el año 1962 un grupo de seminaristas alaveses planificaron el robo de la urna del santo, que había sido llevada desde Logroño a Vitoria con motivo del centenario de la erección de la diócesis.

Arqueta de San Prudencio en la catedral de Logroño.

Arqueta de San Prudencio en la catedral de Logroño.

La “historia” o leyenda dice que San Prudencio nació en Armentia (Álava) y de hecho, es el santo patrono de la provincia alavesa, pero murió en El Burgo de Osma (Soria) y como era muy famoso por sus milagros, hubo disputas entre el clero para decidir en qué lugar tenía que ser sepultado. El tema se resolvió poniendo el cadáver sobre el caballo que había utilizado cuando estaba vivo y dejar que el caballo decidiera. El animal se detuvo cerca de una cueva en la ladera del monte Laturce (actual municipio de Clavijo), cercano a Logroño y allí fue sepultado. Pero con el tiempo, los restos del santo se vieron inmersos en diversas vicisitudes, aunque cierto es que la mayor parte de los mismos se conservan en la catedral de Logroño y en la Colegiata de Santa María en Nájera (La Rioja), adonde fueron llevadas por el rey navarro García Sánchez.

Los alaveses siempre han querido tener las reliquias de su patrón y paisano, pero han tenido que conformarse con algunos fragmentos óseos; los más importantes están en la Diputación Foral, en la catedral de Vitoria y en su basílica de Armentia. Intentaron conseguir algunas más, pero nunca tuvieron suerte y como por las buenas no lo conseguían, lo intentaron por las malas. En 1962 se conmemoró el primer centenario de la erección de la diócesis y hubo una serie de actos, entre ellos el traslado provisional de las reliquias desde Logroño a Álava. La arqueta llegó a la capital vasca el día 27 de abril y fue depositada en la Diputación Foral, siempre bajo protección y vigilancia de la policía de la propia Diputación, los llamados “miñones”. Al día siguiente fue llevada a la catedral, donde se celebró la Santa Misa.

Foto del año 1962 en la que aparece la arqueta de San Prudencio de vueltas ya desde Álava a Logroño.

Foto del año 1962 en la que aparece la arqueta de San Prudencio de vueltas ya desde Álava a Logroño.

Pero previamente, en el seminario mayor de Vitoria se había tramado cómo secuestrar las reliquias y así, un grupo de seminaristas planteó realizarlo ese día 27 cuando las reliquias que venían desde Logroño llegase a la calle de la Magdalena donde iban a ser descargada desde el vehículo que las traía desde la capital riojana para colocarlas en una carroza que las llevaría en procesión por las calles alavesas. El intento de hurto fue descubierto a tiempo y los seminaristas se quedaron con “dos palmos de narices”.

¿Dónde están las reliquias de los patronos de Cádiz?
De los santos Germán y Servando, patronos de Cádiz ya hemos escrito en este blog y en aquella ocasión dijimos que las reliquias de San Servando están en la catedral de Sevilla, mientras que las de San Germán se quedaron en Mérida. Esta ha sido la tradición: “Los restos de Servando fueron llevados a Sevilla para enterrarse junto a las santas Justa y Rufina y los de Germán reposan en su Mérida natal”. De hecho, las reliquias del primero están en la capilla del tesoro de la catedral hispalense, mientras que las del segundo “han desaparecido”. Pero esta tradición, no ha sido siempre defendida por todos, ya que hay quienes afirman que “los restos de los dos hermanos fallecidos en el lugar de los Ursianos en el año 305, fueron llevados a Alcalá de los Gazules, encontrándose en la parroquia de San Jorge”.

Relicario de San Servando en la catedral de Sevilla.

Relicario de San Servando en la catedral de Sevilla.

El Misal de San Isidoro dice que “el cuerpo de Servando se quedó en la ciudad de Cádiz”. Asimismo, Ramón Corzo, antiguo director del Museo de Cádiz realizó un exhaustivo estudio sobre los acontecimientos que en el año 1800 ocurrieron en Alcalá de los Gazules: allí se iniciaron unas excavaciones en el lugar conocido como el “Cerro de los nuevos santos”, donde aparecieron los restos de una antigua iglesia visigoda, dentro de la cual se encontraron unos restos humanos que inmediatamente fueron asignados a los de Servando y Germán: “El día dos de noviembre se decidió levantar la cubierta monolítica de la mayor de las tres tumbas aparecidas y en cuanto se distinguieron dentro los restos de dos cadáveres, todos exclamaron ¡los santos patronos de Cádiz!, con lo que les embargó a todos tal nerviosismo que volvieron a cubrir la sepultura”. Este descubrimiento cayó en el olvido y la Iglesia no hizo nada al respecto, aunque bien es verdad que estos restos encontrados en el “Cerro de los nuevos santos”, fueron llevados a la iglesia de San Jorge y enterrados bajo el coro de la misma.

Tirando de estas dos informaciones (San Isidoro y trabajo de Ramón Corzo), un investigador gaditano llamado José Manuel Ruiz consiguió los permisos necesarios para abrir las dos cajitas donde estaban las “presuntas reliquias de los santos mártires Servando y Germán”. Uno de los cráneos presentaba claros signos de que había sido separado del cuerpo mediante un corte que podría ser una decapitación. También, junto a uno de los cuerpos apareció una especie de copa con un contenido parecido a una tierra teñida de sangre (recordemos el tema de los “vas sanguinis” junto a los cuerpos santos extraídos de las catacumbas). A la vista de estos datos, José Ramón Ruiz y otros muchos gaditanos han comenzado a plantear la posibilidad de que estos sean los verdaderos restos de los santos patronos de Cádiz.

Presuntas reliquias de los santos Germán y Servando en la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules (Cádiz).

Presuntas reliquias de los santos Germán y Servando en la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules (Cádiz).

Existen dos documentos antiguos que sirven de base a quienes defienden esta teoría. El primero de ellos es un relicario perteneciente a Pimenio, obispo de Asidonia en los siglos VII-VIII, que conserva la siguiente inscripción: “En el nombre del señor, aquí están depositadas las reliquias de los santos Servando, Germán, Saturnino, Justa y Rufina mártires y Juan Bautista en el día noveno de las Kalendas de junio del año XXXIII del señor Pimenio como pontífice en el año DCC de nuestra Era”.

El segundo documento que se conserva junto a las reliquias depositadas en la iglesia de San Jorge de Alcalá de Los Gazules, hace referencia a la primera visita oficial de un eclesiástico para “venerar” estos restos. Este documento dice: “En el año 1862, visitando nuestra parroquia el ilustrísimo Señor Fray Félix María de Arriate y Lano, dignísimo obispo de Cádiz, tuvo a bien examinar estas urnas cinerarias que por la tradición y los manuscritos conservados, se cree contienen reliquias de santos, por haberse encontrado sepultadas bajo la losa que así lo manifiesta en su inscripción y que se halla junto a este sagrado depósito, cuya decencia y ornato son debidos a la piedad de dicho señor obispo, para edificación de los fieles”.

Todos estos datos y hechos hacen replantearse el tema de si los restos de San Servando y San Germán están en Sevilla y Mérida o si lo están en la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules. A mi modesto entender este tema no está saldado, existen dudas razonables y debe seguirse investigando.

Antonio Barrero

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¿Eran hijos de San Marcelo de Tánger?

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Esculturas dedicadas a los Santos Servando y Germán en Cádiz, España.

El pasado 30 de octubre, cuando escribimos sobre San Marcelo de Tánger, dijimos que la leyenda le atribuía doce hijos, mártires como él, pero que eso era completamente falso. Ya lo vimos cuando escribimos sobre los santos mártires de Calahorra, Emeterio y Celedonio y hoy vamos a intentar demostrarlo con el resto de sus supuestos hijos, pero para ello, empecemos recordando que en el artículo de San Marcelo dijimos que fue martirizado el 30 de octubre del año 298 y que sus “presuntos” hijos eran: Emeterio, Celedonio, Germán, Servando, Fausto, Jenaro, Marcial, Primitivo, Facundo, Claudio, Lupercio y Victorico.

Santos Germán y Servando, mártires de Cádiz
En el Martirologio Romano podemos leer el 23 de octubre: “En el Campo Ursoniano, junto a Gades en Hispania, los santos mártires Servando y Germán, los cuales en la persecución de Diocleciano, por orden del lugarteniente Viator, después de padecer azotes, una inmunda cárcel, hambre, sed y las penalidades de un largo camino en el que se les obligó andar cargados de cadenas, fueron finalmente degollados y así consumaron su martirio. Germán fue sepultado en Mérida y Servando en Sevilla”.

Estos dos santos son los patronos de la ciudad y diócesis de Cádiz y de San Fernando (Cádiz), donde se sitúa el llamado “Campo Ursoniano”, lugar del martirio. Este elogio que les dedica el Martirologio Romano, es recogido de lo que transmiten los calendarios mozárabes y los martirologios anteriores de Usuardo, Beda, Adón y otros.
Por este texto, podemos deducir que no se trataba de dos ciudadanos gaditanos, sino que su martirio tuvo lugar en los alrededores de Cádiz, después de haber hecho un largo viaje cargado de cadenas. Igualmente señala donde quedaron sus restos y aunque los de San Servando si continúan en la catedral hispalense, los de San Germán actualmente, no se encuentran en Mérida y pequeñas reliquias de ambos si que se guardan en la catedral gaditana.

Urnas de los santos Servando, Félix y Celestino (estos dos últimos son cuerpos santos . Tesoro de la Catedral de Sevilla, España

En las Actas de su martirio se les presenta como naturales de Emérita Augusta (Mérida) y eso parece que es aceptado por todos los hagiógrafos que llegan a llamarlos “mártires de Mérida”. Aunque son dos santos históricos, las Actas no son fiables como fuentes de hechos históricos, entre otras cosas porque los hacen hijos de San Marcelo, lo que supondría que debieran ser naturales de León. Esta filiación que aparece a finales del siglo XIII, carece de todo fundamento.

Sin embargo hay que decir que su culto es muy antiguo; los primeros indicios de culto están en la deposición de sus reliquias en la consagración de una basílica en Alcalá de los Gazules (Cádiz), en el año 662 – ya publicamos una foto cuando sacamos el artículo de las santas Justa y Rufina – y de otra en Vejer de la Frontera (Cádiz), en el 674. Fue probablemente en aquella época (siglo VII) cuando fue redactada una primera “passio”, hoy perdida, pero en la que se basaron los datos que anteriormente hemos relatado y los textos de la Misa y del Oficio conservados en el “Liber Ordinum” y en el “Liber sacramentorum”, ambos mozárabes.

El himno “Christus verus rex sanctorum”, de la primera mitad del siglo VIII está inspirado en uno de Prudencio dedicado a los santos Emeterio y Celedonio y en él se les presenta como soldados, aunque a mi entender por la interpretación de que “miles Christi” pudiera ser parejo de soldado; de esto ya hemos hablado en otros artículos. Todos estos textos que hemos citado tienen carácter panegírico y no histórico, pero eso no quiere decir, que lo que se relata, no lo sean. Nadie duda de la historicidad de estos santos ni de que este fuera su martirio.

Fresco barroco de los Santos Fausto, Jenaro (Januario) y Marcial, obra de Cesare Arbasia. Mezquita Catedral de Córdoba, España.

Santos Fausto, Jenaro y Marcial, mártires cordobeses
El 13 de octubre son mencionados en el Martirologio Romano: “En Córdoba, de al-Andalus, el suplicio de los santos mártires Fausto, Jenaro y Marcial, los cuales, atormentados primero en el ecúleo, raídas las cejas y arrancados los dientes, cortadas las orejas y la nariz, en el suplicio del fuego consumaron por fin el martirio”.

Estos datos que cita el Martirologio están tomados de las antiguas Actas que Riunhart da por aceptables y desde luego, si las comparamos con otras, los datos que aportan le dan una gran verosimilitud, además porque presentan la relación entre los mártires y el gobernador, no como un interrogatorio “dulzón”, sino de manera áspera y muy poco cortés. Según estas Actas, fueron los propios mártires los que se presentaron ante el presidente Eugenio y, estando en Córdoba, bien parece que pudiera ser cierto porque ya hemos hablado en alguna que otra ocasión de las actitudes de los mártires mozárabes del siglo IX. No se sabe el año exacto del martirio, pero si que fue en tiempos de Diocleciano y por supuesto, no existe ningún dato que nos haga sospechar que fueron soldados romanos hijos del centurión San Marcelo.

Prudencio, en su “Peristephanon” no menciona por sus nombres a estos mártires, pero parece ser cierto que las famosas “tres coronas” de las que habla, se refiere a ellos:
“Afra Cartago tua promet ossa,
Ore facundo, Cypriane doctor;
Corduba Acisclum dabit, et Zoellum, tresque coronas”

Prudencio en este himno está diciendo que “Cartago tiene los huesos de San Cipriano y que Córdoba, tiene los de Acisclo, Zoilo y los de las tres coronas”. Como podemos comprobar, su culto es antiquísimo (finales del siglo IV-principios del siglo V).

En muchos martirologios sus nombres e incluso el número de ellos se copiaron de manera incorrecta, pero existe una inscripción del siglo VI bajo el nombre de “dominorum trium” por lo que los hagiógrafos dan por cierto que fueron tres y que estos son sus verdaderos nombres. San Eulogio hace también mención de ellos en sus escritos diciendo que en Córdoba existía una basílica a ellos intitulada.

Sus reliquias se encuentran actualmente en la preciosa urna de plata que guarda los restos de los mártires de Córdoba y que se conserva en la parroquia cordobesa de San Pedro; de esta urna ya hemos publicado algunas fotos.

Imágenes de los Santos Facundo y Primitivo veneradas en Las Quintanillas, Burgos (España). Fuente: http://grupotierranoble.blogspot.com.es/

Santos Primitivo y Facundo, mártires gallegos
Martirologio Romano, día 27 de noviembre: “A orillas del río Cea, en Galicia, los santos Facundo y Primitivo, que padecieron bajo el poder del presidente Ático”.

Se cree que fueron gallegos de nacimiento porque su “passio” –que es del siglo X pero que ya fue puesta en duda en el siglo XII por Rodino, obispo de Braga– dice que en el año 143, estando los cónsules Ático y Pretextato en la ribera del río Cea, Ático se enteró de que dos jóvenes llamados Facundo y Primitivo, se negaban a adorar al dios Febo porque eran cristianos. Indignado, los mandó llamar y trató de convencerlos para que lo hicieran. Ante la negativa de los dos jóvenes, intentó hacerlos renegar de su fe mediante el uso de la tortura: les cortaron los dedos, les retorcieron las piernas e incluso los intentó envenenar.

Viendo que los dos jóvenes no claudicaban ante los tormentos y que los venenos no les hacían daño, ordenó que los desgarrasen con garfios y que les echasen aceite hirviendo en las llagas. Como los santos permanecían impávidos, Ático, furioso, ordenó que les arrancasen los ojos y los colgaran boca abajo y así los tuvo tres días.
El valor demostrado por los dos mártires hizo que muchos se convirtieran, pero a los tres días, mientras los desollaban estando vivos, los guardianes vieron bajar dos ángeles del cielo con dos coronas que pusieron sobre sus cabezas.
Temeroso el cónsul de que se convirtieran más paganos por aquella visión, dio orden de que los decapitaran y así lo hicieron los verdugos. Los cristianos enterraron allí mismo sus cuerpos y empezaron enseguida a darles culto. Actualmente sus reliquias se veneran en Sahagún (León) y en la catedral de Orense.

A ellos se les dedicó el himno de autor anónimo “Fons Deus aeternis pacis”, aunque parece una copia del “Fons Deus vitae perennis” dedicado a San Félix de Gerona.
Los primeros datos sobre su culto son del año 652, fecha en la que algunas reliquias suyas fueron depuestas en la basílica de Acci (la actual Guadix, en Granada). El primer calendario que los conmemora es el de Córdoba, que en el año 961 fija su memoria el 27 de noviembre; con posterioridad, figura en todos los calendarios mozárabes en esa misma fecha.

Vista de la urna que contiene las reliquias de los Santos Primitivo y Facundo, Sahagún (España).

Dudosos son sus orígenes, pues hay quienes los hacen originarios de Orense, mientras que otros dicen que eran de Sahagún (León). Escalona, en su “Historia del Real Monasterio de Sahagún”, editada en Madrid en el año 1782, apoyándose en que desde muy antiguo recibieron culto en León y en que en Sahagún están sus cuerpos, deduce que fueron naturales de allí y lo mismo hacen otros autores españoles modernos, como Gómez Moreno o Zacarías García Villada, pero es que en el calendario de Córdoba, hecho en el año 961, también se dice: “Festum Facundi et Primitivi, sepultorum in eo quod est circa Legionem”. (Fiesta de Facundo y Primitivo sepultados en aquel (monasterio) que está cerca de León). Además, existen muchos testimonios de que allí estaban sepultados y por poner solo un ejemplo, digamos que el rey Alfonso III con motivo de la restauración de monasterio de Sahagún, hizo una donación el 3 de noviembre del año 905 que queda recogida en un documento que dice: “En el nombre de la Santa e Indivisa Trinidad, a vosotros los señores Facundo y Primitivo que después de Dios sois nuestros patronos y cuyos cuerpos están sepultados y venerados en esta venerable iglesia…”. Este monasterio recibió asimismo muchos privilegios en tiempos del rey Alfonso VI de León. Resumiendo: hay quienes defienden que eran leoneses, ¡pero del siglo II!

A favor de la tesis de que los mártires eran orensanos está precisamente la cita del Martirologio Romano que pusimos al principio, el hecho de que en la catedral de Orense, desde tiempo inmemorial, también se veneran parte de sus restos y el que San Rosendo, en el documento fundacional del monasterio de Celanova, el 25 de septiembre del año 942, entre los pocos santos que invoca enumera a Martín Dumiense y a Facundo y Primitivo, instituyendo su fiesta en el monasterio porque eran santos gallegos. Como hay opiniones en un sentido y en otro, lo mejor es seguir dándoles culto en las dos localidades, ¿no? Ahora si, una cosa quiero resaltar, en ningún documento serio se les relaciona con San Marcelo y desde luego son santos mártires del siglo II.

Mural contemporáneo de los Santos Claudio (en el centro), Lupercio y Victorico. Parroquia de San Claudio, León (España).

Santos Claudio, Lupercio y Victorico, mártires leoneses
El Martirologio Romano, señala el día 30 de octubre: “En la ciudad de León, en Hispania, los santos Claudio, Lupercio y Victorico mártires, que durante la persecución de Diocleciano, sufrieron la muerte por Cristo”.

Estos tres santos mártires si que son oriundos de León. Sus Actas nos han llegado en dos redacciones tardías y de escasa autoridad. La más antigua es del siglo XI y pertenece a un santoral de la catedral de Toledo que los presenta como soldados que sufrieron martirio por decapitación en tiempos de Diogeniano “apud septimam geminam legionem”. La otra, más reciente, está manipulada y ya los relaciona con San Marcelo diciendo que eran hijos suyos. El redactor de las Actas de San Marcelo – el mártir africano convertido en mártir hispano – tuvo la iniciativa de darle una familia ilustre a un mártir ilustre, aumentando así los títulos que enorgullecieran a la ciudad leonesa y por influjo de estas Actas, convirtió a Diogeniano en el Aurelio Agricolano de Tánger, que es el personaje que interviene en el martirio de San Marcelo.

En el folio 12 del antifonario mozárabe de la catedral de León, una mano anónima del siglo XI añadió: “Haec sunt nomina sanctorum que in arcivo Toletano repperta sunt:… Claudium et Lupercum atque Victoricum Legionensis continet cives… Marcellum parentem Tingitana urbs fide religionis retinet”. ¡Y se quedó tan pancho dándole de un plumazo una familia numerosa de santos, entre los cuales, cómo no, estaban también estos tres! Desde ese momento, este parentesco comenzó a difundirse entre los breviarios y demás libros de culto.

Algunos elementos de la “passio” más antigua, que pueden darse por buenos, afirman que fueron mártires hispanos, oriundos de León y quizás, soldados, ya que es verdad que en aquella ciudad estaba asentada la “Legio VII gemina”. Su martirio acaeció a finales del siglo III o principios del IV, época en la que la persecución tuvo especial virulencia en la Hispania romana, aunque en el siglo III, la “Legio VII” debería estar dispersa como puede deducirse de la expresión “apud septimam gemimam legionem”.

Parece infundada la hipótesis de quienes afirman que el martirio les sobrevino por la proclamación de fe en la Santísima Trinidad por parte de los tres mártires, ya que este martirio ocurrió en los tiempos en los que predominaban los errores priscilianos. En el presunto lugar del martirio fue construida posteriormente la abadía benedictina de San Claudio. A mediados del siglo XI, el rey Fernando I puso parte de las reliquias en la Iglesia de San Isidoro. En el 1173, en presencia del legado pontificio fueron trasladadas a una iglesia construida en su honor y, finalmente, en el 1834 fueron llevadas a la actual iglesia de San Marcelo donde se guardan en tres urnas de plata que, junto con la urna de San Ramiro, abad mártir de San Claudio, están colocadas en el altar mayor.

Iglesia de San Marcelo en León. Sobre el altar están las urnas de San Claudio, San Lupercio y San Victorico. También está la de San Ramiro, abad mártir del monasterio de San Claudio. Bajo el altar, está la urna de San Marcelo.

Resumiendo: si comparásemos la división geográfica de la antigua Hispania romana con la actual España, de los “doce hijos de San Marcelo”, dos serían riojanos, dos gallegos, tres leoneses, tres andaluces y dos extremeños. Para qué decir más, ¿no? ¡Y el padre, africano!

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Identificando Santos idénticos

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Imágenes de los Santos Servando y Germán, mártires, que se veneran la catedral de Cádiz (España). Obra de la célebre escultora sevillana Luisa Roldán, "La Roldana"

Pregunta:Buenos días. Les escribo desde Cádiz, España. Antes que nada le felicito por la idea tan original del blog, el sistema de poner preguntas y dudas la hace una página muy dinámica. Sigo atentamente su blog, ya que por mi profesión de restauradora a veces tengo que identificar santos e incluir datos breves de iconografía en los informes. Les escribo por si podían resolverme una duda sobre una pareja de santos mártires, San Servando y San Germán, porque nó sé como identificar a cada uno. Los dos parecen iguales, sólo se diferencian en que llevan la cruz en la mano izquierda  y el otro en la derecha.

Lo mismo me pasó una vez con unos cuadros de Santa Justa y Santa Rufina, no sabía cómo titular los informes porque no conseguí saber quién era quién. Supongo que en el caso de representaciones de parejas de santos y hermnaos es difícil identificar, pero quizá conozcan algún detalle que em permitan nombrarlos. Muchas gracias de antemano. Nota: os adjunto unas fotografías de una pareja de santos de la misma iconografía a modo  de ejemplo. España

Respuesta: ¡Hola! Bueno, lo que comenta de estas imágenes tan bellas de los mártires tiene difícil solución. Se habrá dado cuenta de que son absolutamente idénticas y que la artista (La Roldana) no hizo ningún esfuerzo en distinguirlos (más bien, yo diría que se esforzó en que fueran idénticos, si exceptuamos el rostro, que no es determinante). Esto no es gratuito. Simplemente al realizar la obra, ella no quiso distinguirlos. Y es así como no se pueden distinguir.

Se ha dado mucho el caso de que algunas imágenes que eran las dos idénticas (Justo y Pastor, Justa y Rufina, Cosme y Damián, Nunilo y Alodía, Abdón y Senén, Juliana y Semproniana) han sido modificadas posteriormente siéndoles pintados el nombre de cada uno en la base de la estatua. Que eso es un repinte se deduce muchas veces por la tosca calidad de las letras en comparación con la imagen en sí.

¿Por qué lo repintan poniendo nombre donde no había? Seguramente por esa necesidad de distinguirlos, pero yo creo que en todos los casos se da el mismo hecho: “antes” no había necesidad, o la gente no se preguntaba cuál era cuál. Por lo que la asignación de un nombre se hacia al tuntún, y a veces en casos en que si se podía distinguirlos, ¡eran puestos al revés!

En todos estos casos pasa lo mismo. Con Justa y Rufina, ya que las menciona, también ocurre eso, salvo que una de las dos tenga un león a sus pies: entonces ésa es Rufina. La otra es Justa. Si lee sus actas de martirio, sabrá por qué: Rufina fue echada a los leones, pero Justa había muerto antes de ese momento.

En resumen: no se preocupe porque no pueda distinguir a Germán de Servando, porque la pieza no está producida para que los distinga. Tanto da uno que otro: son monstruosamente iguales. El que uno lleve la cruz en una mano y el otro en la otra sólo es cuestión de simetría y de armonía en el conjunto. Espero haberla ayudado. ¡Saludos!

Addenda: en el caso de los santos mártires Servando y Germán (11 de diciembre), patronos de Cádiz, parece ser que por norma general se asume que el de la izquierda es Servando y el de la derecha es Germán. Pero me reafirmo en lo dicho: no hay en principio intención de distinguirlos.

Meldelen

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