Santos Viatrix (Beatriz) y compañeros, mártires romanos

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Mosaico neobizantino de los Santos Viatrix, Simplicio, Faustino y Rufiniano, rodeando de izqda. a dcha. a Cristo que imita el fresco paleocristiano original en la catacumba romana de Generosa. Iglesia de los Santos en Hainzell, Fulda (Alemania).

Mosaico neobizantino de los Santos Viatrix, Simplicio, Faustino y Rufiniano, rodeando de izqda. a dcha. a Cristo, que imita el fresco paleocristiano original en la catacumba romana de Generosa. Iglesia de los Santos en Hainzell, Fulda (Alemania).

Hoy se celebra la festividad de un trío de mártires romanos, dos hombres, Simplicio y Faustino, y una mujer, llamada Viatrix -nombre en latín que viene a significar “caminante”, “aquella que recorre un camino”- pero que, con el tiempo, ha visto modificado su nombre a Beatriz, que suena más común y menos extraño a nuestros oídos. A estos tres mártires se añade un cuarto, Rufo, conmemorado con ellos también.

Passio de los mártires
Es difícil establecer quiénes fueron estos mártires y cuándo sufrieron martirio. Según la passio – que no tiene ningún valor histórico –, dos hermanos varones romanos, Simplicio y Faustino, que profesaban la fe cristiana, fueron degollados en tiempos del emperador Diocleciano (s.IV) y sus cadáveres tirados al río Tíber. Naturalmente, en el contexto de la persecución cristiana. Ellos tenían una hermana llamada Viatrix, también cristiana como ellos; la cual, sabiendo lo que había sucedido, y ayudada por los sacerdotes Crispo y Juan, recogió los cuerpos de sus hermanos y los sepultó el 29 de julio “in sexto Philippi”, un terreno cedido por una matrona de significativo nombre, Generosa.

Viatrix fue posteriormente acosada por un hombre llamado Lucrecio, quien quería hacerse con ella y, a través de ella, de los bienes y posesiones que ella había heredado de sus parientes difuntos. Como ella no quiso acceder a sus pretensiones, el tal Lucrecio, sabiendo que era cristiana, la acusó de ello ante las autoridades, y como ella se negó rotundamente a sacrificar a los dioses, fue encarcelada. Pero no llegó a conocer el tormento ni la ejecución pública como sus hermanos, pues fue estrangulada en su misma celda a manos de los esclavos de Lucrecio. Luego, su cadáver fue también arrojado al río Tíber, concretamente, desde el puente Emilio, llamado así en honor a su constructor, Emilio Lépido. Este puente queda cerca de la isla Tiberina y desde él fueron arrojados muchos otros cristianos en tiempos de Diocleciano, por la furia o diversión de la plebe.

Martirio de Santa Beatriz de Roma. Grabado de Antonio Tempesta para la serie "Immagine dei molte sante vergini romane nel martirio", Istituto Nazionale dell'Arte Grafica, Roma (Italia).

Martirio de Santa Beatriz de Roma. Grabado de Antonio Tempesta para la serie “Immagine dei molte sante vergini romane nel martirio”, Istituto Nazionale dell’Arte Grafica, Roma (Italia).

Una piadosa mujer, la matrona llamada Lucina, recuperó su cuerpo junto al de otro mártir, llamado Rufo, y los enterró a ambos junto a Simplicio y Faustino, en la misma parcela donada por Generosa. Casualmente, el martirio de Viatrix y Rufo coincidió en la misma fecha, aunque un año después de Simplicio y Faustino: el 29 de julio. Y se cuenta también que Lucrecio, que logró incautarse los bienes de Viatrix asesinándola, no pudo llegar a disfrutarlos mucho tiempo, pues murió horriblemente al poco tiempo, de la siguiente manera: estaba dando un buen festín y durante la cena, se burló en público de los mártires. Entonces, un niño pequeño que estaba allí gritó súbitamente: “Has cometido asesinato y has robado tierras injustamente. Eres esclavo del demonio”. Entonces, Satán se apoderó de él y lo torturó cruelmente durante tres horas, para acabar precipitándolo de cabeza en un pozo sin fondo. Toda una lección moral.

Pruebas documentales y arqueológicas
Si bien la passio de los mártires no puede tomarse como un relato histórico, sino más bien como un relato devoto y moralizador, los mártires son reales y de ello dan fue numerosas pruebas documentales y arqueológicas. Por ejemplo, el Martirologio Jeronimiano los recuerda el día 29 de julio, efectivamente, diciendo que estaban sepultados en la milla sexta de la vía Portuense, en las catacumbas de Generosa. En esa misma fecha consta en los Sacramentarios Gelasiano antiguo, Gelasiano de San Galo y en el Gregoriano, así como en todos los martirologios históricos. En todos estos textos, el nombre de Viatrix es transformado en Beatriz, pero el verdadero y auténtico es el primero – Viatrix –, como consta en un fragmento de una inscripción atribuida al Papa San Dámaso.

Escultura de Santa Viatrix en la balaustrada de la plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Escultura de Santa Viatrix en la balaustrada de la plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

En realidad, sus sepulcros no estaban en la milla sexta de la vía Portuense, sino en la quinta. La equivocación del Martirologio Jeronimiano se debe al hecho de que el lugar era llamado “ad sextum Philippi”, como ya hemos dicho. En el siglo XIX, De Rossi descubrió las ruinas de una pequeña basílica edificada por el Papa San Dámaso en honor de estos mártires, en el año 382, y posteriormente restaurada por el Papa Vigilio. Ésta conducía a un cubículo donde estaban representados los tres mártires junto con otro desconocido, llamado Rufiniano (Rufo). Para explicar el origen de este cubículo, debemos decir que durante el siglo IV, para recordar la memoria de estos mártires, se formó una área sepulcral subterránea cuyo centro era el sepulcro de los mártires en donde más tarde, probablemente, en el siglo VI se colocó una espléndida pintura representando la Coronatio Martyrum que hoy, después de repetidas profanaciones sacrílegas y sucesivas restauraciones, se conserva, aunque no muy clara en sus trazos. Representa la gloria de los mártires Viatrix, Simplicio, Faustino y Rufiniano, colocados de dos en dos a los lados de Cristo.

El Papa San León II transfirió las reliquias el día 22 de febrero del año 683 a un oratorio dedicado a San Pablo, situado en las cercanías de la iglesia de Santa Bibiana. Cuando el oratorio fue destruido, el sarcófago que contenía las reliquias de estos tres mártires fue llevado a la iglesia de Santa María la Mayor. El sarcófago tiene una inscripción que dice: “Martires Symplicius et Faustinus qui passi sunt in Flumen Tibere et positi sunt in coementerium Generoses super Philippi”. Es decir, que la inscripción sólo menciona a Simplicio y Faustino, pero Viatrix estaba también con ellos.

Según algunas noticias posteriores, en una fecha no muy bien precisada, las reliquias de los mártires fueron llevadas a la basílica de San Nicola in Carcere y puestas bajo el altar mayor, donde siguen actualmente. El Papa Inocencio X, en el año 1583, regaló parte de las reliquias de la Santa mártir a la emperatriz Ana de Austria, quien las puso en su capilla privada del Palacio Real de Madrid. Según un relato del siglo XVII, cuando el cardenal Francisco Federico Borromei quiso reabrir al culto la confessio de San Nicola in carcere, se encontró, efectivamente, con las reliquias de Faustino y Viatrix, junto a la de los también mártires Marcos y Marcelino.

Sepulcro de los mártires, bajo el altar mayor. Basílica de San Nicola in Carcere, Roma (Italia).

Sepulcro de los mártires, bajo el altar mayor. Basílica de San Nicola in Carcere, Roma (Italia).

También se dice que, hace más de mil años, algunas reliquias de estos mártires llegaron a la ciudad de Fulda llevadas por San Bonifacio, el evangelizador de Alemania que ahora es su patrón. Las reliquias están guardadas y dan el nombre a la parroquia de un poblado que está cerca de Fulda, Hainzell.

Conclusión: mártires históricos, passio legendaria
Para cerrar este artículo, podemos decir que si bien, debido a las numerosas pruebas documentales y aqueológicas, estamos ante unos mártires reales, la passio simplemente parece ser un relato moralizador que ha unido en una misma historia a unos cristianos martirizados que estaban enterrados juntos; pues no parece claro el parentesco entre Viatrix, Simplicio y Faustino. Puede que este parentesco carnal simplemente sea una invención del piadoso redactor de la passio -como ocurre también en el caso de mártires como Cecilia, Tiburcio y Valeriano; Balbina y Quirino, etc…-. Pero en cualquier caso, si no hermanos de sangre, sí se puede afirmar que debieron ser hermanos en la fe.

Pero, ¿quién es ese cuarto mártir llamado ora Rufo, ora Rufiniano? De él dijo el mismo De Rossi: “El mártir Rufo, nombrado en las actas de San Crisógono, que primero fuera vicario del Emperador y después convertido por San Crisógono, fue también mártir y por esto se le representa con la clámide, signo especial de los esbirros del Emperador (tal vez fue él quien sentenció a muerte a los otros)”. Pero Rufo y Rufiniano, aunque procedan de la misma raíz latina –rufus, “pelirrojo”, que también da nombre a la ilustre gens Rufina- no son en absoluto el mismo nombre, por más que se parezcan. ¿Es este mártir Rufiniano, que estuvo en las catacumbas de Generosa con los otros mártires, el mismo mártir Rufo de las actas de San Crisógono y de los otros tres hermanos? Ahí queda la cuestión.

Detalle del sepulcro de los mártires. Basílica de San Nicola in Carcere, Roma (Italia).

Detalle del sepulcro de los mártires. Basílica de San Nicola in Carcere, Roma (Italia).

Oración
Danos, Señor Jesús, la fe viva que sostuvo a los santos mártires Simplicio, Faustino, Beatriz y Rufo, y que es su corona de gloria; que ella ilumine nuestro camino, nos sostenga en las pruebas y nos haga agradables a Tu Nombre. Amén.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Ed. Città Nuova, Roma 1987.

Enlaces consultados (24/07/2014):
http://www.arvaliastoria.it/public/post/catacombe-di-generosa-316.asp
http://www.comitatocatacombedigenerosa.it/public/post/las-catacumbas-de-generosa-65.asp

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