Santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, mártires de Roma

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Mosaico de los Santos Cecilia, Valeriano y Tiburcio. Cripta de la Basílica de Santa Cecilia in Trastevere, Roma (Italia).

Mosaico de los Santos Cecilia, Valeriano y Tiburcio. Cripta de la Basílica de Santa Cecilia in Trastevere, Roma (Italia).

Pregunta: Buenos días. Quisiera saber algo más sobre San Valeriano de Roma, mártir y esposo de Santa Cecilia. Gracias por su atención.

Respuesta: No te vayas a creer que es fácil tratar sobre este tema, porque aunque estos tres santos mártires son mencionados en fuentes escritas muy antiguas (siglo V), sin embargo sus personalidades y existencia histórica no están exentas de ciertas dudas. El primer hecho está vinculado con la “passio” de Santa Cecilia, pero las incertidumbres dependen también de la autenticidad y del valor que se le puedan atribuir a las menciones que de ellos hace el Martirologio Jeronimiano. ¿Qué el Martirologio Jeronimiano plantea dudas? Pues si y para resolver este doble problema parece útil que examinemos a fondo ambas fuentes, aunque siempre quedarán estas dudas en las conclusiones que cada uno saque al leer estos argumentos.

En el Martirologio Jeronimiano estos tres santos son recordados en cuatro ocasiones: el 14 de abril como sepultados en las catacumbas de Pretextato en este orden: Tiburcio, Valeriano y Máximo. La segunda vez, el 21 de abril como sepultados en las catacumbas de San Calixto y en este orden: Valeriano, Máximo y Tiburcio. La tercera vez, el 11 de agosto, pero mencionando solo a Tiburcio y Valerio sepultados en el cementerio “ad duas lauras” en la vía Labicana y la cuarta vez, el 22 de noviembre, junto con Santa Cecilia, sin ninguna indicación geográfica y en el siguiente orden: Valeriano, Tiburcio y Máximo.

Tiburcio espía a Cecilia y Valeriano y contempla la aparición del Ángel. Pintura contemporánea en la iglesia de Santa Cecilia de Sao Paulo, Brasil.

Tiburcio espía a Cecilia y Valeriano y contempla la aparición del Ángel. Pintura contemporánea en la iglesia de Santa Cecilia de Sao Paulo, Brasil.

Sin ningún género de dudas, esta última mención depende de la “passio” de Santa Cecilia que es venerada en ese mismo día. La conmemoración del 11 de agosto debe considerarse como una pequeña pifia (error) del redactor del Martirologio dependiendo también de algún modo, de esta misma “passio” ya que a los dos mártires se le añade también el nombre de Cecilia. En realidad, el Tiburcio conmemorado en esa fecha es otro santo distinto al que estamos tratando en este artículo: es un Tiburcio mártir en Roma, cosa que pudiera también ocurrir con las otras dos menciones del 14 y 21 de abril. Pero entonces tenemos que preguntarnos, ¿cuál de estos dos días es el verdadero “dies natalis” y en qué catacumba fueron realmente sepultados estos tres mártires?

El hagiógrafo De Rossi defiende que el “dies natalis” es el 14 de abril y que estaban sepultados en las catacumbas de Pretextato y que la mención del día 21 de abril podría indicar un traslado de las reliquias al cementerio de San Calixto. Sin embargo, Duchesne, defiende todo lo contrario, o sea, que el “dies natalis” es el día 21 y que los mártires estaban sepultados en el cementerio de Calixto, luego la mención del 14 sería la del traslado al cementerio de Pretextato. Delehaye, legítimamente, rechaza la idea de cualquier traslado y acepta como el “dies natalis” el 14 de abril, pero no da ninguna explicación acerca de la conmemoración del día 21 de abril, aunque si deja abierta la hipótesis de que pudiera tratarse de una conmemoración “in die octava”, o sea, de lo que todos conocemos como una Octava.

La solución que plantea Delehaye no parece del todo convincente y por eso hay quienes proponen una cuarta hipótesis fundada en la observación del orden en el que aparecen los nombres de los mártires en las dos menciones: En las catacumbas de Pretextato estaría solo sepultado San Tiburcio y su “dies natalis” sería el 14 de abril. Valerio y Máximo estarían sepultados en el cementerio de Calixto, siendo su “dies natalis” el 21 de abril. Sin embargo, desde el momento en el que la tradición hagiográfica (mediante la “passio” de Santa Cecilia) une íntimamente estos tres nombres, siempre que se recurre a uno de ellos, se unen espontánea e inmediatamente los otros dos. Así, el 14 de abril a Tiburcio se le unen Valeriano y Máximo, mientras que el 21 de abril, a Valeriano y Máximo se le une Tiburcio. Si esta hipótesis diera en el blanco habría que admitir consecuentemente que las dos menciones del Martirologio Jeronimiano no respetarían la redacción original primitiva, sino que sería una especie de “refrito” influenciado por la “passio” de Santa Cecilia, emparejando simplemente los nombres, ya que las fechas no dependen de la “passio”, pues en ella estas fechas no se mencionan. El tema del 11 de agosto y del 22 de noviembre, quedaría claro.

Los Santos Valeriano y Tiburcio visitados en prisión por Santa Cecilia y por el papa Urbano. Lienzo de A. Botazzi.

Los Santos Valeriano y Tiburcio visitados en prisión por Santa Cecilia y por el papa Urbano. Lienzo de A. Botazzi.

Una confirmación de esta hipótesis parece encontrarse en el “Sacramentario Leoniano”, en el cual, entre los formularios del mes de abril, solo se recuerda a Tiburcio. Según defiende Bourque en su obra “Etudes sur les Sacramentaires Romains. Les textes primitifs”, editado en el Vaticano en el año 1949, esta ampliación de la festividad a los otros dos – a Valeriano y Máximo -, habría sido hecha por San Gregorio Magno en base a la “passio Caeciliae”. Sin embargo, debemos admitir que esta hipótesis estaría en conflicto directo con la “passio” – recordemos que hemos dicho antes que es muy antigua, del siglo V -, la cual afirma claramente que los tres mártires fueron sepultados en el mismo lugar y estaría también en conflicto con los “Itinerarios” del siglo VII, que dicen explícitamente que sus sepulcros estaban en el cementerio (catacumbas) de Pretextato.

Pero el testimonio de la “passio”, por muy antigua que esta sea, no tiene ningún valor histórico, ya que quién la compuso ignoró el “dies natalis” de los tres mártires, afirma que no murieron juntos, que primero murieron Valeriano y Tiburcio y algún tiempo después, Máximo. Y aunque la “passio” dice que fueron sepultados juntos, ignora el lugar concreto de la sepultura al afirmar genéricamente que los mártires fueron sepultados en un “locus qui vocabatur Pagus, quarto milliario ab urbe”, sin indicar ninguna vía o camino y hemos de tener en cuenta también que ninguno de estos dos cementerios – el de Pretextato y el de Calixto -, se encuentra en ninguna milla cuarta y mucho menos en un lugar llamado “Pagus”.

El testimonio de los “Itinerarios” sería más embarazoso, porque ya se ha señalado en alguna que otra ocasión que a menudo sus autores no son testigos, no han visto nunca personalmente los lugares a los que hacen referencia, sino que se remiten a lo que dicen otras fuentes hagiográficas anteriores. Tampoco se puede aducir o citar la autoridad de los célebres papiros de Monza – que son anteriores a los propios “Itinerarios” –, porque aunque en ellos se indican que los tres mártires están entre los que estaban sepultados en la Vía Appia, esto no nos obliga a dar por hecho que los tres estuvieran en un mismo cementerio, ya fuera el de Pretextato, ya fuera el de Calixto.

Martirio de los Santos. Grabado a partir de la iluminación del Menologio de Basilio II.

Martirio de los Santos. Grabado a partir de la iluminación del Menologio de Basilio II.

Si bien es verdad que del examen de los datos aportados por el Martirologio Jeronimiano se puede admitir la existencia de tres mártires, sobre sus personalidades y sobre cuando sufrieron martirio, podríamos decir que lo ignoramos todo, ya que la información que nos ha llegado de la famosa (pero legendaria) “passio Caeciliae”, no conoce ninguna de las que podríamos llamar “coordenadas hagiográficas”, o sea, fecha exacta, lugar del martirio, lugar concreto de sepultura, etc. Estas lagunas, esta falta de información encontradas en muchas “passios” no nos parecen razonables ya que estamos hablando de santos auténticos y en el siglo V sus sepulcros debían encontrarse intactos y eran conocidos pues anualmente se les conmemoraba, por lo que es altamente sospechoso que en aquel tiempo nada cierto se supiese; estas lagunas no parecen tener razón de ser.

De todos modos, tenemos que recordar que la “passio” dice que Valeriano era el esposo de Santa Cecilia, que fue convertido al cristianismo por ella, que fue bautizado por el Papa Urbano y que él, a su vez, convirtió a su hermano Tiburcio. Ambos fueron condenados por el prefecto Almaquio, quien los confió al corniculario Máximo, el cual antes de ejecutar la sentencia, también se convirtió (recordemos que un corniculario era un suboficial que estaba asignado al gobernador de una provincia o a un alto funcionario civil). Valeriano y Tiburcio fueron asesinados y sepultados en el “Pagus” de Cecilia y, poco tiempo después, en aquel mismo lugar, fue sepultado Máximo “en un sarcófago nuevo”.

Santa Cecilia hace recoger y enterrar los cadáveres de Valeriano y Tiburcio. Detalle de un lienzo de Negretti.

Santa Cecilia hace recoger y enterrar los cadáveres de Valeriano y Tiburcio. Detalle de un lienzo de Negretti.

Frente a estos hechos, a esta información, uno puede preguntarse de donde provienen las anotaciones del Martirologio Jeronimiano y por qué el autor de la “passio” no los conocía o no los usó, porque en verdad, si hubiera hecho esto habría dado un mayor crédito a su relato. ¿O es posible que estas anotaciones del Martirologio Jeronimiano no existiesen en su redacción original y se incorporaron bajo la influencia de la “passio”? Cualquiera que sea la verdadera solución a este problema, de todas maneras es cierto que del Martirologio (por las fechas) y de la “passio” (por los datos biográficos), estos tres santos pasaron al Martirologio de Beda y de ese, a través del resto de los martirologios históricos, al actual Martirologio Romano que los conmemora el 14 de abril.

Los sepulcros de los mártires fueron restaurados por primera vez a mediados del siglo VIII, en tiempos del Papa Gregorio III; después, en el mismo siglo, lo hizo Adriano I y finalmente, San Pascual I – ya en el siglo IX -, transfirió sus cuerpos a la basílica de Santa Cecilia en el Trastévere, donde están sepultados en su cripta.

Imagen actual de la cripta donde reposan los restos de los Santos Cecilia, Tiburcio y Valeriano (sobre el altar adosado). Iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, Roma (Italia)

Imagen actual de la cripta donde reposan los restos de los Santos Cecilia, Tiburcio y Valeriano (sobre el altar adosado). Iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, Roma (Italia)

Esto es lo que puedo contarte acerca de estos tres santos, aunque bien es verdad que tú me has preguntado solo por uno de ellos, pero como he pretendido demostrarte, los tres están íntimamente unidos. Te aconsejo también que releas los artículos que sobre Santa Cecilia escribió nuestra compañera Ana María.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– AMORE, A., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990
Acta sanctórum, mensis aprilis.
– PEPE, G., “Introducción al estudio del medioevo latino”, Roma, 1987.

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