Santos Vito, Modesto y Crescencia, mártires

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Lienzo de los Santos, obra de Matthias de Mari. Iglesia de San Vito, Ostuni, Italia.

Lienzo de los Santos, obra de Matthias de Mari. Iglesia de San Vito, Ostuni, Italia.

Hoy se celebra la festividad de tres mártires muy conocidos, en particular uno de ellos: el niño romano Vito, su nodriza Crescencia y su pedagogo, Modesto. Ante todo ha sido el primero el que ha gozado de una gran expansión de su culto, particularmente en Italia y en el centro de Europa -países germánicos-; mientras que los otros dos han participado indirectamente de la popularidad del niño mártir.

La passio de los Santos, que nos describe su vivencia y justifica su patronazgo e iconografía, es un relato que no tiene ningún valor histórico, cabe decirlo ya de entrada. Vamos a seguir este escrito, que fue compuesto probablemente en el siglo VII, y del cual existen numerosas redacciones, para conocer a nuestros protagonistas de hoy, intentando aunar en una sola descripción todas estas versiones.

Passio de los Santos
El protagonista indiscutible de este trío de mártires es, sin duda, el niño Vito, que había nacido en Sicilia, hijo de padres paganos, pero que a su cortísima edad de siete años ya era un ferviente cristiano. Esto se debía a la influencia conjunta de Crescencia, su nodriza, es decir, la mujer que lo había criado y amamantado; y de Modesto, su tutor y pedagogo personal. Ellos lo instruyeron en la fe y lo bautizaron sin consentimiento del paterfamilias, el cual, al descubrir todo esto, los echó a los tres del hogar (!!!).

Se nos dice que desde pequeño Vito era capaz de obrar numerosos milagros, lo que llamó la atención del gobernador romano de la zona, un tal Valeriano, a cuyo hijo estaba tratando de convertir Vito, por lo cual lo mandó arrestar y trató de convencerlo con premios y amenazas para que renegara del cristianismo, metiéndolo en la cárcel y sirviéndose de la ayuda del padre de Vito, que como hemos dicho era pagano, para forzarlo a la apostasía. Pero ni siquiera los apasionados llamados de su padre alteraron al niño. Fueron azotados él, Modesto y Crescencia, pero a los verdugos se les paralizaron los brazos y sólo pudieron ser liberados por intercesión del niño.

Los Santos huyen en barco a Lucania. Lienzo de Gregory Burney. Iglesia de San Vito, Mazara del Vallo, Italia.

Los Santos huyen en barco a Lucania. Lienzo de Gregory Burney. Iglesia de San Vito, Mazara del Vallo, Italia.

Estando todavía en la cárcel, se le apareció un ángel, quien lo liberó, y junto a su nodriza y su maestro, huyeron a Lucania, donde vivieron como una familia, dedicados a la predicación y a extender el cristianismo con su apostolado.

La fama de Vito llegó a Roma, a oídos del mismísimo Diocleciano, cuyo propio hijo estaba “endemoniado” (padecía epilepsia) y quería ver si el niño prodigio podía ayudarlo. Vito fue llamado a Roma y acudió para curar al hijo del emperador, que quedó sano. En cualquier caso, el Augusto recompensó el favor haciendo encarcelar y torturar a Vito, a Modesto y a Crescencia; porque cuando los invitó a sacrificar a los dioses en agradecimiento por la curación de su hijo, éstos se habían negado. Por ello, los tres fueron colgados y apaleados en la garrucha, y luego arrojados a un caldero de aceite hirviendo. Como quedaran ilesos de esto último, fueron llevados a la cárcel, de donde los volvió liberar un ángel, y por ello regresaron a Lucania, a una zona del río Sele.

Allí de nuevo fueron interceptados por las autoridades, quienes los arrojaron a las fieras en el anfiteatro. Pero como los leones se echaran a sus pies y los lamieran en lugar de devorarles, se les puso fin a golpe de espada. Una mujer piadosa llamada Florencia sepultó los cuerpos de los mártires en un lugar llamado “Marianus”.

Interpretación
Como se puede ver, la leyenda es muy fantástica y no se considera válida, no sólo por la cantidad de elementos absurdos y fantásticos que la llenan, sino además por ciertas incongruencias históricas y culturales que podemos ver en ella: Diocleciano no tuvo nunca ningún hijo varón; y la presunta enfermedad que aquejara a su inexistente hijo, la epilepsia, era considerada en la Antigüedad una enfermedad divina, de la cual no es sólo que no hubiera tratamiento, es que tampoco se buscaba, considerándose un don de los dioses que otros debían buscar mediante otros recursos para entrar en trance. Además, un hombre que se había hecho divinizar en vida y que estaba muy complacido con su aura pseudomística, como Diocleciano, hubiese apreciado enormemente la enfermedad, en lugar de querer eliminarla. Con ello se hace evidente que el redactor de la passio, además de tardío, pertenecía a una religiosidad ya distinta a la antigua, pues no tenía esta concepción de la “posesión diabólica” que tenían los antiguos.

Martirio de los Santos. Tabla medieval, escuela nórdica.

Martirio de los Santos. Tabla medieval, escuela nórdica.

Pero otros son los elementos que también contribuyen a descartar esta historia, sobre todo si se tiene en cuenta que, según algunas tesis, Modesto y Crescencia son personajes inventados que se añadieron en el siglo XI al Calendario Romano. Efectivamente, sólo podemos decir que Vito sea un mártir real, ya que los otros dos con completamente desconocidos en todas las fuentes antiguas, por lo que se considera que son una pía invención legendaria, y así debería ponerlo el Martirologio. Aunque es lógico y hasta documentado que los niños de las familias pudientes romanas eran criados por esclavos que les hacían de nodrizas y de maestros, lo cierto es que no existe traza de que Modesto y Crescencia puedan ser mártires históricos, como sí lo sería su ahijado.

En realidad, no se sabe ni cuando nació ni cuando murió Vito, e incluso se excluye que fuera un niño nacido en Sicilia. La única noticia creíble, pero que muestra una ayuda escasa para la identificación del mártir, es la breve historia contenida en el Martirologio Jeronimiano el mismo 15 de junio, en la que se lee: “In Lucania, Viti”. Pero el mismo Martirologio contiene un laterculus en el cual, los tres santos son recordados con una indicación geográfica: “In Sicilia”, aunque los hagiógrafos defienden que esto último es un añadido influenciado por la passio y por lo tanto, tiene el mismo valor histórico que ella, o sea, nulo. Como mucho podría admitirse que el Santo fue martirizado en Lucania, pero en cuanto a su origen, nada se sabe.

Culto y reliquias
No obstante esta completa falta de noticias biográficas, el culto de San Vito es muy antiguo en la Iglesia y además, muy difundido por toda Europa. Ya en el siglo V, se tienen noticias de una iglesia dedicada a su nombre por el Papa Gelasio I; y en el siglo VI tenía dedicados algunos monasterios en Sicilia y en Cerdeña. Su fiesta es recordada en el “Sacramentario Gelasiano”, en todos los martirologios históricos, en el Calendario Marmóreo de Nápoles y en todos los sinaxarios bizantinos. Como ya hemos indicado, son conmemorados en el Martirologio Romano el día 15 de junio con un laterculus proveniente del Martirologio de Floro.

Relicario de los tres mártires en Camposanto, Pisa (Italia).

Relicario de los tres mártires en Camposanto, Pisa (Italia).

En la Edad Media fue incluido entre los llamados Santos Auxiliadores, invocado contra diferentes enfermedades, entre ellas la corea -o “baile de San Vito”, indirectamente conectado con la dolencia del presunto hijo de Diocleciano- y la rabia; y era venerado por todas las clases sociales.

Sus reliquias fueron repartidas entre muchas ciudades e iglesias europeas, aunque es dificilísimo demostrar cuales de ellas son auténticas y cuáles no lo son (baste decir que también hay presuntas reliquias de San Modesto y Santa Crescencia, cuando han sido ya descartados como personajes históricos). Se dicen que en tiempos del rey Pipino, el abad Fultrado las hizo llegar a Rasbach, en Sajonia, en el año 836, donde fueron puestas en el monasterio de San Dionisio de Corvey, pero la catedral de San Vito de Praga presume de tener su tumba.

Relicario con el corazón de San Vito. Macchia di Giarre, Italia.

Relicario con el corazón de San Vito. Macchia di Giarre, Italia.

Iconografía
Este grupo de mártires presenta una rica iconografía, particularmente San Vito. Suelen aparecer como una familia común, de variable edad: a veces el niño aparece muy pequeño -incluso de bebé, siendo amamantado todavía por Crescencia-, otras veces es un adolescente o un joven adulto. También varían las edades de los dos compañeros, apareciendo jóvenes o ancianos según se interprete su edad respecto a la de Vito.

La iconografía también describe diversos episodios de su passio, desde la predicación o milagros de Vito, como la curación del hijo de Diocleciano, a escenas del martirio; particularmente en la que son metidos los tres -o Vito solo- en un caldero de líquido hirviendo. Hay todo un programa iconográfico desarrollado en torno a la vida del Santo y a sus numerosos patronazgos -más de 30 en toda Europa-, convirtiéndolo en uno de los Santos más venerados y representados en el arte y la cultura medieval.

Sepulcro de San Vito en su catedral de Praga, República Checa.

Sepulcro de San Vito en su catedral de Praga, República Checa.

También aparece asociado a numerosos animales; como los perros -por su patronazgo sobre la rabia, caso también de Santa Quiteria-; leones o fieras salvajes -a las que fueron infructuosamente arrojados- e incluso el gallo, aludiendo a una anécdota según la cual el obispo Otto de Bamberg donó un relicario del Santo adornado con un gallo a los pomeranos, quienes habían rendido culto a un dios en forma de gallo antes de ser cristianizados, por lo cual en el imaginario social pasaron a sincretizarlos y a asociar al mártir con este animal de corral.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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