El Señor de Tepalcingo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Réplica de la imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

Réplica de la imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

La palabra Tepalcingo viene del náhuatl Tecpantzinco que significa “en la parte inferior del pedernal”. En esta población conquistada hacia el siglo XV por los aztecas se venera la imagen de Jesús Nazareno tanto cargando la cruz como atado a la columna. Tal parece, como sucedió en muchas otras poblaciones indígenas, el culto fue introducido para acabar con la antigua adoración a los ídolos. En esta población en especial se adoraba a Tecpatl, el dios del cuchillo de pedernal, el cual, según la leyenda, al caer se rompió en 1600 pedazos, de los cuales salieron los 1600 dioses que gobernaban a los nahuas.

La población fue evangelizada por los frailes agustinos, quienes fundaron el primer templo dedicado a la Santa Cruz y, posteriormente, el templo de San Martín. Hacia el siglo XVII, según se narra, apareció una pequeña imagen al pie de una barranca que representaba a Jesús Nazareno atado a la columna. Esto sucedió en un lugar muy cercano al templo agustino de la Santa Cruz, por lo que la imagen fue llevada a este lugar, donde comenzó a cobrar fama por la cantidad de milagros que obraba. Posteriormente, debido a la gran afluencia de peregrinos, se decidió trasladar la imagen al templo de San Martín obispo.

Debido a la gran cantidad de peregrinos que llegaban a visitar al Nazareno, el jefe político del pueblo de Zacualpan solicitó que la imagen fuera llevada a su población. Los pobladores de Tepalcingo se opusieron a quedarse sin el Nazareno, pero posteriormente se decidió que fuera llevado al pueblo de Jonacatepec. Cuando se iba a trasladar la imagen, al llegar al atrio de la iglesia se volvió tan pesada que fue imposible cargarla y al querer regresarla al interior del templo tampoco se la pudo mover, la imagen sólo se volvía liviana cuando era llevada a la Plaza Mayor. De esta forma los pobladores entendieron que era voluntad de Dios que la imagen permaneciera en Tepalcingo y que se le construyera un templo en ese lugar, el cual empezó a ser construido en 26 de febrero de 1759.

Imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

Imagen aparecida del Señor de Tepalcingo. Fotografía de Alejandro Pérez.

Otra de las leyendas narra que debido a la gran cantidad de peregrinos que llegaban a visitar al Nazareno, el sacerdote decidió mandar a hacer una imagen de mayor tamaño en pasta de caña para reemplazar la pequeña imagen aparecida. El escultor del estado de Puebla al que le fue encargada la imagen fue visitado posteriormente por los pobladores de Tlacualpicán, que querían encargarle también una imagen, pero al ver la del Nazareno de Tepalcingo le ofrecieron pagarle más si les vendía esa que ya estaba lista; a lo que el escultor aceptó. Se cuenta que al querer las personas llevárselo, la imagen se volvió muy pesada a pesar de haber sido ayudados por 20 personas. Poco tiempo después llegaron tres enviados del pueblo de Tepalcingo a llevarse la imagen y entre los tres fácilmente levantaron la imagen y se la llevaron. Hay otra versión de esta leyenda, la cual dice que dos imágenes fueron llevadas al párroco de Tepalcingo para elegir una, que fue la misma que habían seleccionado los habitantes del pueblo de Jonacatepec, pero al querer llevársela éstos, la imagen se volvió muy pesada e imposible de mover.

Una curiosidad es que, actualmente, la imagen más conocida es la réplica de mayor tamaño y que, extrañamente, es un Nazareno cargando la cruz; no un Cristo de la columna, como es la pequeña imagen aparecida.

Los arzobispos de México don Alonso Núñez de Haro y don Antonio de Lizana y Beaumont concedieron ochenta días de indulgencia a quien rece un Credo y Gloria al Padre ante la imagen de Jesús Nazareno de Tepalcingo.

Estas curiosas leyendas, muy repetidas en las imágenes consideradas milagrosas, suelen ser un recurso para enraizar aún más el culto a dicha imagen en esa población, para que así los pobladores se sintieran elegidos por Dios o preferidos por Cristo, al no querer irse de ese sitio la imagen.

Alabanzas al Señor de Tepalcingo, principios del siglo XX. Obra de José Guadalupe Posada.

Alabanzas al Señor de Tepalcingo, principios del siglo XX. Obra de José Guadalupe Posada.

El Santuario del Señor de Tepalcingo es también muy famoso, debido a que es una de los primeros lugares donde se tiene registro en México que se escenificó durante la Semana Santa la representación del Vía Crucis, esto en el siglo XVIII y gracias a la Cofradía de Jesús Nazareno que existía desde el siglo XVI hasta el siglo XIX y que estaba conformada tanto por españoles como por indígenas. La obra que se escenificaba era “La Pasión del Domingo de Ramos, que se dividía en treinta y cinco cuadros basados en los evangelios y en los evangelios apócrifos. Dicha obra se conserva actualmente en la Universidad de Nueva Orleans, Estados Unidos. Muy cerca de Tepalcingo y, tal parece que inspirados por el culto al Nazareno en la población de Axochiapan, en Morelos también se escenificó “La Pasión según San Mateo. La festividad en honor a Jesús Nazareno de Tepalcingo se celebra el tercer y cuarto viernes de Cuaresma.

André Efrén

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