Sierva de Dios María Ana Alberdi Echezarrieta OIC

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Sierva de Dios.

Fotografía de la Sierva de Dios.

“Tenemos que ser santas. Nuestra obligación es de ser santas, nuestra felicidad está en ser santas”.

Infancia
El día tres de mayo de 1912, festividad del hallazgo de la Santa Cruz, nacía en la localidad de Azcoitia (Guipúzcoa) la niña María de la Concepción Cruz Alberdi Echezarreta y su hermano gemelo José de la Cruz. A los dos se les bautizo en el mismo día y también se les puso a ambos el nombre de Cruz, siguiendo la costumbre de esos años. El bautizo tuvo lugar en la parroquia de Santa María la Real de Azcoitia.

El ambiente donde creció ella y su hermano era muy humilde, vivían en un caserío típico de estas tierras vascas. Sus padres, José Francisco Alberdi Zubizarreta y María Felipa Echezarreta Ezeiza formaban un matrimonio muy trabajador y piadoso. Trabajaban las tierras del pueblo y con mucho esfuerzo se preocupaban por sacar adelante a sus hijos y darles una buena educación. La infancia de la pequeña María de la Concepción transcurrió como la de otros niños, con las limitaciones de aquellos años, pero normal y alegre. Jugaba con sus hermanos mayores Josefa y José Eusebio (hijos del anterior matrimonio de José Francisco) pero sobre todo con su hermano gemelo (sacerdote misionero de la compañía de Jesús). Aprendió pronto las primeras letras, así como el catecismo y otras labores. A menudo ella y sus hermanos caminaban hasta la cercana ermita de Urrategui para rezar ante la Virgen Inmaculada, a cuya advocación estaba dedicada esta ermita. Entorno al año 1917 la familia tuvo que abandonar el caserío y las tierras de la labor para marchar a otro sitio en busca de trabajo, seguido a este triste episodio familiar vinieron otros más tristes y dolorosos como las tempranas muertes de los padres; María Felipa en 1918 y José Francisco pocos meses después, en 1919.

María Concepción, huérfana de padre y madre con tan solo siete años, se traslado a vivir junto a su hermana Josefa a la casa de su tía materna Manuela Echezarreta Ezeiza. Los dos hermanos se trasladaron a vivir con otros familiares, desde aquí José Cruz ingresaría en el seminario para ser jesuita. En el pueblo de Azcoitia vivió felizmente con sus tíos, primos y hermana. Sus tíos lograron darle una esmerada educación que la haría ser una mujer de provecho. Fue a la escuela que dirigían las Hijas de la Caridad y cuando contaba con catorce años empezó a trabajar en una fábrica textil donde con el dinero que recibía ayudaba a su familia. Como es lógico, aquí hizo muchas amigas que a lo largo de toda su vida la recordarían como una joven cariñosa, elegante, trabajadora y sensata; en una frase: “era una joven virtuosa”. A los dieciséis años abandono la casa de sus tíos maternos para irse a vivir junto a su hermana Josefa que se acababa de casar.

Estampa para la devocion privada de la Sierva de Dios.

Estampa para la devocion privada de la Sierva de Dios.

Vocación
Con forme iba llegando a su mayoría de edad, María Concepción fue madurando su vocación como religiosa. Es posible que el trato con la Carmelitas Descalzas del pueblo, la participación en las Pías Uniones y el sacerdocio de su hermano gemelo influyeran para que ella tomara esta decisión. El sacerdote Dº José Antonio Zabaleta se encargo de encaminar esta vocación, dirigiendo su alma y dándole sabios consejos. Guiada por estos consejos, empezó a estudiar solfeo y canto, también lengua castellana, imprescindible para cualquier persona que provenía de un ambiente rural como ella. Para empezar a estudiar todo esto ingreso en el año 1930 como alumna interna en el colegio que dirigían las Madres Mercedarias Misioneras de Bérriz (fundadas por la Beata Margarita López de Maturana).

Terminados estos estudios satisfactoriamente se dispuso a marchar a Madrid para emprender su nueva vida. Dº José Antonio Zabaleta le había recomendado la Orden de la Inmaculada Concepción y el concreto el convento de “La Latina” de Madrid. El día treinta de septiembre de 1931 ella y otra compañera, con el debido visto bueno del sacerdote, el examen médico y la bendición familiar, se dispusieron para viajar hasta Madrid donde las esperaban sus nuevas hermanas, las Concepcionistas Franciscanas. Finalmente, después de un largo viaje y deambular por las calles de Madrid, la joven “Matxo Balda” (así la llamaban sus familiares cariñosamente debido al diminutivo de María en euskera y Balda por su procedencia del caserío) y su compañera Cándida Arrieta ingresaron como postulantes el día 1 de octubre de 1931.

Su vida entre los muros de “la Latina”
Inmensamente feliz por empezar esta vida contemplativa bajo el carisma de Santa Beatriz de Silva, María Concepción que tan solo contaba con diecinueve años se puso bajo el cuidado de Sor María de la Encarnación que era la maestra de novicias. Fue aceptada como cantora, y el resto de dote que le faltaba la completo el obispado de Madrid. Paso a paso fue empapándose de las reglas de Orden y adquiriendo nuevos conocimientos de esta vida en comunidad. El día cuatro de abril de 1932, pasados los seis meses de su ingreso, hizo su profesión y toma de hábito. En esta emotiva ceremonia cargada de simbolismo, prometió su obediencia a la Madre abadesa y abrazo el nombre de Sor Ana María. Terminado el noviciado de un año hizo sus votos simples el día seis de abril de 1933, se le impuso el velo negro y la capa azul que completando así el característico hábito.

Fotografía de la Sierva de Dios, ya anciana.

Fotografía de la Sierva de Dios, ya anciana.

Ahora comenzaba la etapa denominada como juniorado en la que se pretendía que alcanzara una madurez en muchos aspectos como el humano, intelectual, cristiano y ascético. Sor Ana María en este período se esforzó por estar preparada para ser una prefecta y santa esposa de Jesucristo. Como mandaba la regla ella fue alcanzando un alto grado de unión con Dios, con el carisma, con la Virgen María y con la espiritualidad Franciscana. Con la aprobación de sus hermanas y de la diócesis, el día cuatro de mayo de 1936, con veinticuatro años recién cumplidos, hizo sus votos solemnes convirtiéndose así en una esposa de Cristo. En esta ceremonia la Madre abadesa le coloco el anillo y la corono de espinas. Por aquel entonces el ambiente en Madrid ya estaba revuelto, pocos meses después estallo la Guerra Civil y Sor Ana María tuvo que abandonar el convento vestida como seglar y refugiarse en varios pisos, en alguna casa con hermanas de otras congregaciones y hasta en la casa de su hermana en Azcoitia. Otras hermanas suyas de El Pardo y de Sagasti no tuvieron tanta suerte y murieron mártires.

Terminada la guerra entre hermanos, Sor Ana María con mucho entusiasmo y sin lamentaciones emprendió la reforma del convento, así como ejerció los oficios de sacristana y enfermera. Por el año 1947 fue nombrada como maestra de novicias, siendo un cargo de mucha responsabilidad que ella temía no ser capaz de hacerlo bien. Con su empeño, amor a la regla y ayuda de Dios permaneció en este cargo seis años y no paso desapercibida para nadie su ejemplar testimonio a la hora de formar a las novicias, la tenían como una madre. Los sacerdotes que la conocieron advertían a la Madre Abadesa de que la “monjita” desempeñaba a le perfección sus cargos y que tenía por delante un gran futuro.

Como venimos diciendo, a pesar de su juventud toda la comunidad la creía capaz de ejercer cualquier cargo de responsabilidad, de tal manera fue que en la elecciones para abadesa que se celebraron el doce de noviembre de 1953 salió elegida como abadesa por unanimidad. Aquí empezaba una nueva y larga etapa llena de frutos. En este momento cambio su nombre y sería conocida para siempre como Madre María Ana. Por largo tiempo fue abadesa de este convento, casi 34 años, incluso tuvo que pedirse permiso al Vaticano para ejercer este cargo, ya que las leyes no permitían ser reelegida más de tres trienios seguidos. Esto nos da pistas de cómo era su personalidad y forma de gobernar. Como Madre Mª Ana destaco por muchas cosas pero sobre todo por su amor a Dios, a sus hermanas, por su sabiduría y por su unidad a la Regla Concepcionista etc; también gracias a ella la comunidad de “La Latina” adquirió cierto prestigio entre todos los monasterios de la Orden. Por todo esto y por las sobradas cualidades que desempeñaba Madre Mª Ana en su día a día, el tres de julio de 1963 fue elegida presidenta de la Federación Concepcionista Franciscana Santa Beatriz de Silva. Esta federación que se creó en los tiempos de Pio XII, la formaban diecinueve monasterios y su objetivo era colaborar, promover y velar de forma fraterna la vida contemplativa de este carisma. Este cargo lo mantuvo dieciocho años en los que continuamente salía reelegida por las trescientas cincuenta hermanas que lo formaban.

Antiguo sepulcro de la Sierva de Dios.

Antiguo sepulcro de la Sierva de Dios.

Últimos años y muerte
Como ya todos sabemos la vida dentro de un convento no está exenta de problemas que con el paso de los días van surgiendo. La Madre María Ana tuvo que lidiar con estos problemas y también con otros que aunque no son problemas propiamente dichos, si que ocasionaron algunos desvelos, un ejemplo es la adecuada renovación tras el concilio, nuevas constituciones, bajas en número de vocaciones etc. Bajo su gobierno también vivió momentos muy gozosos como fue la canonización en Roma de Santa Beatriz de Silva, el día tres de octubre de 1976 y más tarde la celebración de su sesenta aniversario como concepcionista.

Con sesenta y nueve años la Madre Mª Ana dejo de ser la presidenta de la Federación, pero no se retiro del todo siendo ya que ocupaba el puesto de vicaria. Sus fuerzas ya no eran las mismas y con casi ochenta años dejo definitivamente de ser abadesa de “La Latina”, era el año 1990. Tal era su humildad y sus deseos de seguir siendo útil que sigo haciendo los trabajos más sencillos como el de tornera. Su obediencia y humildad siguieron como el primer día.

Su última etapa aquí en la tierra podemos decir que fue una continua oración, durante toda su vida se esforzó por alcanzar lo más alto de esta vida contemplativa y en el ocaso de su vida siguió con el mismo empeño, aunque a la vista de todas sus hijas ya lo había conseguido. En el año 1998 cayo gravemente enferma de una enfermedad de piel que se llama pénfigo, durante cinco meses sufrió con paciencia estas ampollas ensangrentadas que eran terribles y que tenía por todo el cuerpo. El veintisiete de noviembre de 1998, festividad de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, la Madre Mª Ana moría santamente dejando grandes frutos para esta Orden. Todas sus hijas y hermanas de otros monasterios lloraban la perdida de una autentica madre.

Día del traslado a la iglesia, lápida y restos mortales.

Día del traslado a la iglesia, lápida y restos mortales.

Proceso de canonización
Al día siguiente de morir, se celebro un funeral multitudinario y sus restos se enterraron en el cementerio de la comunidad. Desde ese mismo día empezaron a llegar testimonios y cartas con el deseo de que abriera su proceso de beatificación, ya que su testimonio es muy enriquecedor para todos los cristianos de hoy en día y para las vocaciones a la vida contemplativa. El cuatro de marzo de 2010 se abrió su proceso de beatificación en el convento de la “La Latina”, el solemne acto estuvo presidido por numerosas autoridades. En la actualidad el proceso sigue su curso a la espera de avances. El pasado dieciséis de julio de 2014 su restos fueron exhumados y trasladados al interior de la iglesia del convento de la “La Latina”. Bajo una sencilla lápida, esperando la beatificación, está ahora más cerca de fieles y devotos que día tras día acuden a su intercesión.

David Garrido

Bibliografía:
– ALBERDI, Ramón, La Madre Ana Alberdi: el encanto de la experiencia cristiana, Editorial CCS, Concepcionistas Franciscanas.

Fotos y demás documentos:
– Sor María de San José O.I.C (Monasterio de “La Latina”)

Enlaces consultados (11/06/2015):
– www.archimadrid.org/index.php/oficina-de-informacion/noticias-madrid/item/14781-O100158
– www.materchristi.es/TESTIMONIOS/Testimonio22.htm
– http://santabeatrizdasilva.blogspot.com.es/search/label/oic.%20Biografias

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