Sierva de Dios Mercedes de Jesús Egido Izquierdo, O.I.C

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Pregunta: Hola!! En primer lugar daros las gracias por la página Web, Enhorabuena. Al ver la entrada de la Santa Beatriz de Silva y al ver el nombre de otras concepcionistas venerables, me parece que podéis también incluir a la Sierva de Dios Madre Mercedes de Jesús Egido, que llevo a cabo un proceso de renovación de la Orden de la Inmaculada y actualmente está en proceso de beatificación. Su vida y sus escritos son muy interesantes, cargados de muchos deseos de amar a Dios y seguirle. Simplemente es una sugerencia, por si quereis publicar su vida en vuestra página. Os dejo esta dirección donde os podeis informar de su vida: www.monjasconcepcionistasdealcazar.com. Atentamente, un abrazo.

Respuesta: Con mucho gusto escribimos sobre la S. D. Madre Mercedes de Jesús, reformadora de la Orden de la Inmaculada Concepción. Qué mejor oportunidad que esta para escribir sobre ella, ya que en agosto de este mismo año se ha cumplido el décimo aniversario de su fallecimiento. Sirva este artículo para que se conozca más su persona, obra, espiritualidad y proceso de beatificación.

Infancia
En los albores de una España convulsa, nacía en Salamanca la niña María del Rosario Egido Izquierdo. Era el día 29 de marzo de 1935, y para el matrimonio formado por don Ildefonso y doña Carmen, era la sexta hija de los nueve que llegaron a tener. Para las costumbres de la época se le bautizó tarde, el día 21 de abril en la parroquia del Sancti Spiritu. Sus padrinos fueron sus dos abuelos paternos.

Mientras la niña iba creciendo, a la misma vez iba empapándose de las buenas costumbres que la familia tenía, sobre todo del ambiente cristiano que en este hogar se respiraba. Sus padres fueron sus verdaderos maestros, de ambos aprendió muchas cosas que a lo largo de su vida le marcarían en su vocación religiosa. No dejaba de ser una niña, y como tal hacía las travesuras típicas de esta edad. Su madre a veces les culpaba por cosas que ella no había hecho; apenada y temerosa de Dios, no llevaba la contra a su madre y refugiada en sí misma decía: “El día del Juicio se sabrá”.

La Madre Mercedes de Jesús fotografiada con otras dos compañeras el día de su toma de hábito.

La Madre Mercedes de Jesús fotografiada con otras dos compañeras el día de su toma de hábito.

Los duros años de la posguerra afectaron también a esta familia, por lo que el matrimonio, en vista de la difícil situación, decidió internarla a ella y a su hermana en el colegio de las Hijas de San Vicente de Paúl. En este colegio fue feliz, aunque le costó acostumbrarse a vivir separada de su querida familia. Tenía una rica personalidad, siempre se mostraba alegre y para su corta edad era muy sensata, además de consciente. Así la describían tanto las compañeras como las religiosas. Aparte también se le recuerda como una niña muy inteligente, con 11 años llevaba tres cursos de adelantado a lo que su edad correspondía.

El día 2 de mayo de 1943 tomó la comunión en este colegio y para María del Rosario (Madre Mercedes de Jesús) fue uno de los días más felices de su vida. Recordaba con felicidad como la noche anterior no durmió nada, pensando que recibiría a Jesús Sacramentado. Este hecho nos dice mucho de la personalidad que estaba definiendo, sólo contaba con ocho años cuando recibió la primera comunión. En este colegio fue madurando y su pequeña alma se llenaba de grandes anhelos. En 11 de mayo de 1946 hizo la confirmación en la parroquia de Sancti Spiritu de Salamanca, donde fue bautizada.

El deseo de las Hermanas e incluso de sus padres era que hiciese los estudios de magisterio, como la mayoría de las señoritas de la época. Ella no era reacia a hacerlos, cualidades no le faltaban, pero Dios tenía para ella otros planes. Sin terminar los estudios superiores, abandonó el colegio para irse a Madrid junto a su familia. Allí su padre emprendió un negocio y toda la familia ayudaba para que éste marcharse bien. En este tiempo tuvo un pequeño periodo de “enfriamiento” en la vida religiosa. Gracias a unas predicaciones de los Padres Redentoristas, que removieron su espíritu y la empujaron a una sincera confesión, volvió otra vez a retomar sus piadosas costumbres y a frecuentar los sacramentos.

Vocación
Desde sus años en el colegio, la Sierva de Dios anhelaba ser misionera y ayudar a los niños negritos, muchas noches se imaginaba las catequesis que daría a estos niños. Pero como hemos visto por un tiempo esta idea se fue enfriando, hasta que a la edad de 15 años se afianzó su vocación y prometió a Dios ser virgen y dedicarse a hacer el bien al prójimo. En esta etapa en la que Dios iba fecundando su alma se dedicó a cumplir lo que había prometido, y ayudaba a todas aquellas personas que lo necesitaban, aparte también acudía con frecuencia al Santo Rosario, a las novenas, a las adoraciones eucarísticas etc. Solía tener la curiosa costumbre de quedarse sola en la iglesia cuando todo el mundo salía, entonces ella recorría uno por uno los altares rezando un Padrenuestro, este hecho llevó al sacerdote a llamarla cariñosamente “la niña de los altares”.

La Madre Mercedes de Jesús en Roma.

La Madre Mercedes de Jesús en Roma.

En el año 1950 dos de sus hermanas mayores ingresaron en el monasterio de las Concepcionistas Franciscanas de La Puebla de Montalbán (Toledo). Madre Mercedes de Jesús aún tenía deseos de ser misionera, pero todo cambió cuando sus hermanas y el director espiritual de éstas le propusieron que también podría ser misionera junto a ellas. Ella reflexionó mucho sobre esta frase y en su interior se preguntaba: “Si lo importante es salvar almas, ¿no querría Dios que lo hiciese desde el monasterio?”. Después de pensarlo y pensarlo, decidió que sería monja de clausura, pero tuvo que esperar tres años para poder ingresar en el monasterio, y mientras esperaba pasó por el doloroso trago de perder a su padre, don Ildefonso.

El día 25 de octubre de 1953, día de Cristo Rey, la Sierva de Dios ingresó en el monasterio de la Puebla de Montalbán. Tenía 18 años y un espíritu dispuesto a obrar el bien dentro y fuera de esos muros. En los trabajos más humildes y sencillos era cada día más fiel y crecía más en santidad. Un año después, el 27 de abril de 1954, tomó el hábito, y el 12 de mayo de 1955 hizo su profesión temporal junto a sus hermanas Sor Espíritu Santo y Sor Presentación, que hacían su profesión solemne. Ese día fue inmensamente feliz y pidió a Dios que su madre también gozase de esa dicha siendo algún día monja. Dios se lo concedió: Doña Carmen, estando viuda y con sesenta años, ingresó como monja hasta los casi cien que llegó a vivir como tal.

En las tareas que se le encomendaban, en el silencio, en la penitencia etc; fue buscando agradar solamente a Dios. Entre otras tareas desempeño también la de maestra, con 21 años. Finalmente hizo la profesión solemne el 16 de mayo de 1958, tomando el definitivo nombre en religión de Mercedes de Jesús.

La Madre Mercedes de Jesús con las nuevas reglas de la Orden de la Inmaculada Concepción.

La Madre Mercedes de Jesús con las nuevas reglas de la Orden de la Inmaculada Concepción.

Reforma y vuelta a las fuentes
En enero de 1964 fue traslada al monasterio de Alcázar de San Juan (C. Real), a petición de la Madre Mª Ana Alberdi (también en proceso de beatificación). En este pueblo del corazón de La Mancha, la Sierva de Dios fue muy feliz. Sus virtudes fueron reconocidas, fue elegida abadesa sin tener la edad canónica suficiente. En este monasterio del Sagrado Corazón, Madre Mercedes de Jesús recibió la inspiración divina a través un sueño-visión de resucitar el verdadero carisma fundacional de su Orden. Esta idea ya estaba madurando en su interior desde unos años atrás, pero la interpretación de este sueño fue el empujón que necesitaba. Ella echaba de menos la espiritualidad propia con la que un día, casi quinientos años atrás, Santa Beatriz de Silva fundó la Orden de la Inmaculada Concepción. Con el fin de no extenderme en exceso, diré que el carisma fundacional de esta Orden, por hechos históricos y reformas de las diferentes órdenes, derivó en las reglas franciscanas, quedando muy limitado el carisma de Santa Beatriz de Silva. El Concilio Vaticano II animó mucho a Madre Mercedes de Jesús a comenzar de una vez la magna tarea de “volver a las fuentes”, y aunque sabía que no sería un camino de rosas, emprendió la restauración, despertando por esta razón algunas divisiones internas. Pasaron unos intensos años de oración y sacrificios, incluso viajó a Roma para entrevistarse con el cardenal Pironio (en proceso de beatificación), le presentó personalmente sus objetivos con respecto a la restauración. En 1981 se comenzó en el nuevo monasterio de la Inmaculada y de Santa Beatriz de Silva (Alcázar de San Juan), el “experimento” de vida monástica puramente concepcionista, así se refería a esta prueba Madre Mercedes. Más tarde se le sumaría un segundo monasterio filial a éste, que sería el del Creador y la Inmaculada en Campo de Criptana, fundado por la Sierva de Dios.

A lo largo de su vida contó con incondicionales ayudas, como la de los obispos de Ciudad Real, que aprobaron sus nuevos estatutos. El día 8 de septiembre de 1996 fue un gran día de gozo, la Sagrada Congregación de los religiosos y vida consagrada había aprobado estas modificaciones en las Constituciones Generales de la Orden; se suprimía la espiritualidad franciscana que un día se le añadió, y se sustituían por la espiritualidad mariana de Santa Beatriz de Silva, la fundadora. Con esta nueva forma de vida y renovado carisma que de ahora en adelante adoptaban, vivían dentro de la Orden de la Inmaculada Concepción, siendo solamente Concepcionistas. Madre Mercedes de Jesús, dichosa, vio cumplida la tarea que se le encomendó. Restaurada su querida Orden, decía: “¡Gloria a Dios, que por bien empleados están los 27 años que costó conseguirlo!”.

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Fotografía de la Madre Mercedes de Jesús.

Últimos años y proceso de beatificación
Su vida de penitencia y sacrificio, además de los sufrimientos que padeció por la “vuelta a las fuentes”, debilitaron mucho a Madre Mercedes. Sufría con ejemplar paciencia los dolores y molestias que le ocasionaba su enfermedad, estos dolores los unía a los de Cristo por la salvación de los hombres y por las vocaciones. Se ofrecía ella misma a Jesús así: “Toma mi vida, Señor, calladamente, a favor de mis hermanos. ¡Quiero morir, como tú, en silencio, para que otros vivan! ¡Vivir muriendo!”. En esta enfermedad quería dar ejemplo y por ello no dejó nunca de atender ninguna obligación que tenía. Poco a poco ya no podía resistir más estos duros dolores y después de unos exámenes médicos, le diagnosticaron un severo carcinoma que afectaba gravemente a varias partes de su cuerpo.

Como es lógico, todas las religiosas se turnaban para atenderla en lo que serían sus últimos días en la tierra. La Sierva de Dios Madre Mercedes de Jesús, muy consciente de todo, seguía la misa, el rosario, el novenario, etc, desde su habitación. Uno de sus últimos días, mientras rezaba el rosario, tuvo fuertes tentaciones del demonio, a sus hijas les dijo que lo venció con el Amor. El día 2 de agosto ya se encontraba muy enferma, por lo que recibió la comunión y la extremaunción. Al día siguiente, 3 de agosto de 2004, Madre Mercedes, con 69 años edad y 51 de vida religiosa, moría santamente rodeada de sus hijas. Entre otras palabras, antes de morir dijo: “Doy gracias a Dios porque me ha permitido cumplir mi misión”.

Sus hijas decían que hasta para morir coincidió con Santa Beatriz de Silva, ya que ésta también murió en los primeros días de agosto, en el novenario dedicado a San Lorenzo. Murió en olor de santidad, el funeral estuvo repleto de gente que se acercó desde muy lejos a rendirle sus respetos y a acompañar a sus huérfanas hijas. Fue enterrada en el pequeño cementerio que las Hermanas Concepcionistas tienen en el monasterio de Alcázar de San Juan. En su austera sepultura, que está pintada a mano, se puede leer: “Nació para morir el día 29 de marzo de 1935, murió para vivir el día 3 de agosto de 2004”.

Sepulcro de la Sierva de Dios. Agosto 2014.

Sepulcro de la Sierva de Dios. Agosto 2014.

Fueron muy numerosas las peticiones que llegaron a las Concepcionistas para que se abriera su causa de beatificación. Abriéndose el proceso diocesano en el mismo monasterio hace unos años, en noviembre del año pasado fue clausurado y enviado a Roma. La Madre Mercedes de Jesús fue declarada Sierva de Dios y, según algunas fuentes, su proceso de beatificación está bastante avanzado.

David Garrido

Bibliografía:
“Madre Mercedes de Jesús: el retorno al Origen Santo”, Concepcionistas de Alcázar de San Juan.

Enlace consultado (16/11/2014):
– www.monjasconcepcionistasdealcazar.com

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