Contestando a algunas breves preguntas (XXXIII)

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Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Sacerdote ortodoxo con el “epigonation” y el “nabedrensk”.

Pregunta: Os envío esta foto en la que un sacerdote ortodoxo lleva colgada de la cintura dos bolsas. Os rogaría me indicaseis si son ornamentos litúrgicos. Gracias desde Holanda.

Respuesta: Pues sí lo son y te estás refiriendo al “epigonation” y al “nabedrensk”. El “epigonation”, llamado también “palitsa” es un losange en forma de rombo de unos treinta centímetros de lado, hecho de tela fuerte y resistente, que normalmente va adornado con bordados y con una cruz o una imagen. Lo llevan los obispos y algunos sacerdotes colocado a la altura de la rodilla derecha atado por una cinta que pasa por el hombro izquierdo o que está atada a la cintura. Hasta el siglo XII sólo lo llevaban los obispos, pero con posterioridad se les concedió a los “protosincellos” y a otros dignatarios eclesiásticos. El “epigonation” deriva del pañuelo o servilleta que se usaba en Roma como parte integrante de algunas vestimentas ceremoniales, como por ejemplo, cuando un cónsul inauguraba los juegos en el circo.

En la liturgia bizantina rusa existe otra especie de “epigonation”, que es alargado y rectangular, llamado “nabedrensk” (bolsa). Esta es la primera insignia que en la Iglesia Ortodoxa Rusa se concede a algunos sacerdotes en premio a sus méritos. Si el sacerdote que es así honrado tiene además el derecho de llevar el “epigonation” (como es el caso de esta foto), entonces suspende el “nabedrensk” sobre el otro costado.

Pregunta: Buenos días, quisiera saber algo sobre San Juvencio Mártir, y su iconografía. Muchísimas gracias y enhorabuena por el blog.

Respuesta: San Juvencio aparece en el Martirologio Jeronimiano el día 1 de junio con esta anotación: “Romae Joventi” y en esa misma fecha fue incluido en el Martirologio Romano. Los hagiógrafos críticos dicen que el nombre no es más que una mala transcripción del nombre de San Jovita, mártir de Brescia, que en el Martirologio Jeronimiano se conmemora el 16 de febrero, llamándolo “Juventiae”. Por otro lado quiero decirte también que a San Evencio, obispo de Pavía, también se le llama Juvencio, pero este nombre es incorrecto.

Resumiendo, que San Juvencio como tal santo histórico, no existe, luego sobre su iconografía no se puede decir nada. ¿Puede existir algún cuerpo santo con ese nombre? Es posible, pero yo no lo conozco.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Entrada a la Tumba del Huerto en Jerusalén.

Pregunta: ¿Es cierto que algunas confesiones protestantes veneran en Jerusalén otra supuesta tumba de Cristo distinta a la que se encuentra en la Basílica de la Anástasis? Gracias desde Canadá.

Respuesta: Es cierto y vamos a intentar explicarlo. El evangelio de San Juan nos dice: “En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual todavía no habían sepultado a nadie” (Juan, 19, 41) y de hecho, actualmente en Jerusalén hay un huerto con una tumba y dentro de ella dos cámaras funerarias: es la llamada “Tumba del Huerto”. Pero San Juan escribió su evangelio en el siglo I y ahora estamos en el siglo XXI, luego en este tiempo “ha llovido mucho” como para que las cosas sigan igual. Esa tumba se puede visitar, existe dentro de ella una cruz bizantina pintada en la pared acompañada de las letras griegas Alfa y Omega (Principio y Fin) y cerca del sepulcro hay un pequeño promontorio en el que con un poco de imaginación puede adivinarse una especie de calavera. Estos signos son más que suficientes para que algunas confesiones protestantes – especialmente, evangélicos y mormones -, den por hecho que ese es el lugar señalado por San Juan, lo que hace que varios cientos de miles de personas la visiten cada año. La tumba fue adquirida en el año 1894 por una asociación británica que pagó por ella unas dos mil libras esterlinas de la época.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Interior de la Tumba del Huerto, en Jerusalén.

Esta tumba está aproximadamente a medio kilómetro de la Basílica del Santo Sepulcro. Fue encontrada por un campesino en el año 1867 dentro de sus tierras y como por entonces los otomanos empezaron a permitir la llegada de peregrinos extranjeros a Tierra Santa, algunos protestantes que al llegar a Jerusalén se encontraron con la Basílica de la Anástasis totalmente abandonada y disputada entre católicos y ortodoxos y como ellos buscaban cierta paz interior, vieron el cielo abierto cuando se descubrió esa tumba, que estaba a las afueras de la ciudad y que coincidía con lo que había escrito Juan en su evangelio. Un argumento más fue que la Basílica del Santo Sepulcro estaba dentro de la ciudad cuando todos sabemos que la crucifixión se realizó en el Gólgota, que estaba extramuros. Pero otra vez hay que recordar cómo estaban las cosas en el siglo I y como estaban en el siglo XIX.

Cierto es que cuando Jesús murió alrededor del año 30 de nuestra Era, el Gólgota estaba extra muros de Jerusalén, pero también es cierto que entre los años 41 al 44, Herodes Agripas construyó las murallas de esa parte de la ciudad dejando el Calvario dentro de la misma. Cuando Santa Elena encontró el sepulcro de Cristo en el año 326 se encontró con que existía una tradición no interrumpida de obispos que mantenían la tradición de que aquel era el lugar donde Cristo había muerto y había sido sepultado, aun a pesar de la construcción del templo de Venus que hizo el emperador Adriano cuando quiso rehacer la ciudad de Jerusalén al estilo de cualquier otra ciudad romana. No nos olvidemos que previamente, el emperador Tito había destruido la ciudad en el año 70.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Beatos mártires misioneros oblatos de María Inmaculada.

Pregunta: ¿Me podríais decir qué mártires españoles beatificados están sepultados dentro del cementerio madrileño de Aravaca? Muchas gracias desde Venezuela.

Respuesta: Pues en distintas fosas comunes de ese cementerio están sepultados varios beatos mártires españoles. Como preguntas cuales son, solo te daré sus nombres sin entrar en explicaciones acerca de sus vidas y de sus martirios. Son éstos:

Beatos Germán Martín Martín, sacerdote salesiano y Dionisio Ullivarri Barjuán, coadjutor salesiano, ambos fusilados el 30 de agosto de 1936 y beatificados el 28 de octubre del año 2007.

Beatas Melchora Adoración Cortés Bueno, María Severina Díaz-Pardo Gauna, María Dolores Barroso Villaseñor, Estefanía Saldaña Mayoral y María Asunción Mayoral Peña, Hijas de la Caridad, fusiladas el 12 de agosto de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del 2013.

Beatos Pablo Martínez Esteban, Braulio Álvarez Palacín, Luís Moreno Aliende y Aniceto Pablos Carvajal, maristas. Los dos primeros fueron fusilados el 24 de julio de 1936, el tercero lo fue el 26 de agosto y el cuarto, el 3 de noviembre del mismo año. Los cuatro fueron beatificados el 13 de octubre del año 2013.

Beatas Aurelia Arámburri Fuente, Aurora López González, Daría Andiarena Sagaseta y Agustina Peña Rodríguez, Siervas de María, fusiladas el 12 de diciembre de 1936 y beatificadas el 13 de octubre del año 2013.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

Fosas del cementerio de Aravaca donde están sepultados los beatos mártires.

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Beatos Juan Antonio Pérez, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Francisco Polvorinos Gómez, Juan Pedro del Cotillo, Justo González Lorente y Pascual Aláez Medina, Misioneros Oblatos de María Inmaculada y Cándido Castán San José, seglar, fusilados el 24 de julio del 1936 y beatificados el 17 de diciembre del año 2012.

Como verás, son bastantes por lo que este cementerio es lugar de peregrinación de muchos devotos que van a visitar las fosas comunes donde están sepultados para encomendarse a ellos.

Antonio Barrero

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Santa María Soledad Torres Acosta, fundadora

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Escultura de la Santa en el exterior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Escultura de la Santa en el exterior de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Pregunta: ¿Existen reliquias de Santa María Soledad Torres? Busco en todas partes alguna fotografía de su tumba, sepulcro o urna y no aparece nada. Muchas gracias por responderme.

Respuesta: Claro que se conservan sus reliquias y están en la ciudad que la vio nacer. De todas maneras, aunque al final de este artículo va la foto de su urna, quiero aprovechar esta oportunidad para escribir, aunque sólo sean algunas letras, sobre esta Santa española, que no es tan conocida como debiera.

Nació en Madrid el 2 de diciembre del año 1826, recibiendo en el bautismo los nombres de Bibiana Antonia Manuela. Era hija de Manuel Torres y Antonia Acosta, unos modestos comerciantes y tanto su infancia como su juventud transcurrieron en la casa paterna, cuidando de sus hermanos más pequeños y realizando las labores propias de la casa. Desde pequeña fue también muy piadosa y ayudaba a las Hijas de la Caridad en la casa asilo que tenían junto a la parroquia madrileña de San Martín.

Cuando tenía veinticinco años de edad intentó ingresar en un convento de monjas dominicas, pero al no conseguirlo, ofreció generosamente su ayuda al vicario don Miguel Martínez Sanz, que era el encargado de la asistencia espiritual de los habitantes del barrio madrileño de Chamberí, uno de los barrios más pobres de la capital de España. El vicario tenía en proyecto la fundación de un instituto religioso femenino que asistiera a los enfermos en sus domicilios y que incluso les ayudara a bien morir. En España, en aquella época, no existía ninguna congregación religiosa dedicada a esta labor asistencial. El 15 de agosto de 1851, con otras seis compañeras, vestía el hábito negro del nuevo instituto al que denominaron Siervas de María Ministras de los Enfermos, tomando ella el nombre de María Soledad en honor de la Santísima Virgen. Eran las siete cofundadoras del nuevo instituto.

El sectarismo del estado hacia el nuevo instituto y las penosas dificultades que esta crisis originaron en el mismo, con gravísimos problemas de subsistencia y con tareas muy duras, hizo que cuatro de sus compañeras cofundadoras desertasen, quedando prácticamente ella sola – las otras dos habían muerto – y unas veinte nuevas compañeras que la nombraron superiora de la comunidad, después de que en el año 1856, don Miguel se marchara a las misiones. Ella se quedó como única fundadora y como superiora de las tres primeras casas que tuvo la Congregación.

Santa María Soledad Torres Acosta atendiendo un enfermo. Estampa devocional contemporánea.

Santa María Soledad Torres Acosta atendiendo un enfermo. Estampa devocional contemporánea.

Pero aquí no acabaron sus problemas, porque el cardenal arzobispo de Toledo intentó suprimir la Congregación, aunque ella, con la ayuda del nuevo director, Fray Gabino Sánchez y posteriormente, con la de don Ángel Barra, hizo que el instituto recobrase una nueva vida, dándole una definitiva organización a la Congregación; hasta el punto de merecer la protección personal de la reina Isabel II y la confianza de la Junta de Beneficencia de Madrid, quien, en el año 1859, puso bajo su cuidado la Casa de Socorro del distrito tercero de la capital y, dos años más tarde, la gestión del Hospital de San Juan de Dios. Aun con estas tareas de mayor responsabilidad pública, el Instituto no renunció en ningún momento al fin específico por el que había sido fundado: la asistencia a los enfermos en sus domicilios, labor que continuaron – y continúan – ejerciendo de manera totalmente gratuita.

Una vez que el gobierno aprobó el reglamento del Instituto, Santa María Soledad dedicó sus energías y su saber hacer a promover la difusión de su Congregación de Siervas de María Ministras de los Enfermos, fundando nuevas casas: en Ciudad Rodrigo (Salamanca) y Reinosa (Cantabria), en el año 1863; en Medina del Campo (Valladolid), en el año 1867; en Navas del Rey (Madrid) y Osuna (Sevilla) en 1868 y en Valencia, en el año 1872, a las que siguieron más de cuarenta fundaciones por Andalucía, Castilla y Cataluña e incluso en Santiago de Cuba, en el año 1875. Trabajaba de manera incansable y tanto ella como sus hijas lo hicieron aun de manera heroica durante las epidemias de cólera de los años 1855, 1865 y 1885, granjeándose el reconocimiento público de todo el estado español.

Santa María Soledad cuidó especialmente la formación religiosa y profesional de sus hijas enfermeras, imprimiéndoles su espíritu de generosidad y de sacrificio. Además, tenía una veneración especial a la Santísima Virgen bajo su advocación de Nuestra Señora de la Salud de los Enfermos. Su Congregación obtuvo el decreto de alabanza en el año 1867 y posteriormente, su aprobación en el año 1876 por parte del beato Papa Pío IX. Dos años más tarde viajó a Roma y esto fue para ella un gran motivo de aprovechamiento espiritual, sobre todo por el estímulo recibido por parte del Papa León XIII, quién aprobó definitivamente las constituciones de su Congregación en el año 1898.

Después de treinta y seis años de entrega a los enfermos, murió santamente en Madrid el día 11 de octubre del año 1887. Fue sepultada en el cementerio de San Justo, siendo exhumado su cuerpo el día 18 de enero de 1893 y, encontrándose incorrupto, fue transferido a la Casa Madre de la Congregación en Madrid, donde aún se encuentra.

Altar-sepulcro de la Santa en la Casa Madre de la Congregación, Madrid (España).

Altar-sepulcro de la Santa en la Casa Madre de la Congregación, Madrid (España).

El 30 de octubre del año 1915 se abría en Madrid el proceso informativo y el 25 de noviembre de 1924, el Papa Pío XI decidía la introducción de la Causa. El 5 de febrero de 1950, fue beatificada por el venerable Papa Pío XII, quien al mismo tiempo designaba el día de su festividad en el aniversario de su muerte. El 29 de octubre de 1968 se aprobaban los dos milagros previos a la canonización, que se efectuó por parte del Beato Papa Pablo VI, el día 25 de enero del año 1970.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– VV.AA. “Bibliotheca sanctorum”, tomo XII, Città N. Editrice, Roma, 1990

Enlace consultado (21/10/2013):
http://www.siervasdemariacastilla.com/

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Beatas Siervas de María Ministras de los Enfermos, mártires

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Otro cartel elaborado con motivo de la pronta beatificación, con fotografías de las mártires.

Otro cartel elaborado con motivo de la pronta beatificación, con fotografías de las mártires.

El próximo 13 de octubre van a ser beatificadas por el papa Francisco cuatro religiosas mártires, pertenecientes al Instituto de Siervas de María Ministras de los Enfermos (S. De M.) fundado en Madrid por Santa María Soledad Torres de Acosta y dedicado a la asistencia de los enfermos en sus propios domicilios. En previsión a tan feliz acontecimiento y calificándolas ya de Beatas por el mismo motivo, me atrevo hoy a escribir brevemente sobre ellas para darlas a conocer, en el marco de la serie que estoy dedicando a las mártires de la Guerra Civil Española (1936-1939) de la cual ya he publicado algunos artículos.

Hay que decir, en primer lugar, que este Instituto tuvo un total de cinco mártires, cuatro de ellas en Madrid, pertenecientes a la comunidad de Pozuelo de Alarcón, que son las que van a ser beatificadas y de las que hablaré en este artículo. La quinta mártir, Sor Lucía Salvà Ferrer, pertenecía a la comunidad de Barbastro (Huesca) y desapareció en Lleida. De momento no hablaré de esta quinta religiosa asesinada, ciñéndome sólo a las otras cuatro y dejándola para más adelante, en otra ocasión, para no alargar en demasía el artículo.

Beata Clementina Arambarri Fuentes (Madre Aurelia)
Natural de Vitoria, nacida el 23 de octubre 1866 y bautizada ese mismo día en la iglesia de Santa María de la ciudad, siendo llamada Clementina Francisca. Sus padres, que eran fervientes católicos, educaron cristiana y piadosamente a su hija, de modo que tenía 20 años de edad cuando ingresó en el Instituto el 23 de agosto de 1886. Conoció personalmente a la fundadora, Santa María Soledad Torres de Acosta, siendo ella misma la que la admitió y le impuso el hábito. Efectuó su profesión temporal el 18 de diciembre de 1887 y fue destinada a Puerto Rico, donde emitió su profesión perpetua el 18 de diciembre de 1894. Luego pasó a estar México, siendo nombrada superiora de la comunidad de Guanajuato, pasando, con el mismo cargo, a las comunidades de Durango y Puebla, y al estallar la revolución mexicana regresa a España en agosto de 1916. Allí fue nuevamente nombrada superiora, esta vez de la casa de Mataró y pasando después a las casas de Alcoi, Sarrià y Barbastro. En octubre de 1929, al erigirse la provincia de Madrid, es nombrada consejera provincial de la misma y por ello se traslada allí, como superiora de la comunidad de Pozuelo de Alarcón. Mostraba un gran celo en el desempeño de su misión y se interesaba por sus hermanas, y era prudente en extremo, manteniendo en secreto todo lo que ellas le confiaban.

En 1934 se vio imposibilitada por una parálisis progresiva, por lo que fue trasladada a la Casa Madre de Madrid. Nunca se quejó de sus sufrimientos y se la veía paciente y conforme con lo que le sucedía, todo estaba bien para ella y agradecía los cuidados y visitar que recibía. Acostumbraba a decir: “Será lo que Dios quiera. Él sabe que estamos aquí”. Todo lo veía como venido de la mano de Dios, y confiada, repetía: “De Dios somos, no permitirá que nos pase nada malo”. Ante el peligro que corría en Madrid, se la trasladó a la casa de Pozuelo de Alarcón, donde se esperaba que estuviese más tranquila. Allí la encontró el martirio.

Beata Graciana Andiarena Sarasqueta (Sor Daría)
Natural de Donamaría, Navarra, nacida el 5 de abril de 1879 y bautizada al día siguiente en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Recibió el nombre de Josefa Engracia, aunque todos la llamaban Graciana. Sus padres, Nicolás y Francisca, inculcaron a su hija la fe y los valores cristianos propios de su hogar, por lo que ingresó como Sierva de María en la casa de San Sebastián a los (23) 29 años, el día 9 de noviembre de 1902, pasando a los pocos días al Noviciado de Madrid. Tras emitir sus votos temporales el 4 de mayo de 1905, pasa por las comunidades de Zaragoza, donde estuvo hasta marzo de 1910; y luego a Ciudad Real, desde donde marchó a Madrid tras una corta estancia, a la casa Madre, donde desempeñaría el cargo de auxiliar de noviciado. Hizo su profesión perpetua el 5 de mayo de 1913. Al enfermar de una úlcera de estómago, se vio lo humilde que era, porque todo lo que se hacía para aliviarla le parecía demasiado y se turbaba con las atenciones que le dispensaban.

En 1922, se la destinó al Noviciado de la Casa Madre como auxiliar de la madre maestra para las hermanas coadjutoras. Fue muy caritativa con las novicias, sacrificándose por ellas como una madre durante ocho años, pasando luego a la comunidad de Pozuelo de Alarcón como consiliaria y secretaria. A todos edificaba su porte afable y religioso. Por eso, para quienes la conocieron, saberla mártir no les pareció casualidad, sino predestinación, porque con frecuencia la habían oído decir: “Yo quiero el martirio del sacrificio diario y, si Dios quiere, también morir, morir mártir por Él”.

Beata Justa López González (sor Aurora)
Había nacido en San Lorenzo de El Escorial,Madrid, el 29 de mayo de 1850, siendo bautizada el día 31 del mismo mes y siendo llamada Justa. Sus padres, José y Eusebia, la educaron cristianamente desde su niñez. El 20 de marzo de 1874 ingresó como postulante en la casa del Escorial, pasando luego al Noviciado de la Casa Madre en Madrid, donde, el 14 de mayo de ese año, visitó el hábito. El 24 de junio de 1874 hizo su primera profesión y emitió los votos perpetuos el 2 de julio de 1895 en Madrid. Fue nombrada superiora de Arévalo en 1885 hasta 1893, momento en que regresó a Madrid, pasando después por las comunidades de El Escorial, Salamanca, Alcalá de Henares, Cabeza del Buey, Jaén, Ciudad Real y, finalmente, Pozuelo de Alarcón.

También contemporánea de la madre fundadora, a lo largo de su vida religiosa iba compartiendo con las jóvenes que entraban su rica experiencia atendiendo a enfermas en sus propios domicilios, animándolas a esperar con paciencia el paso de Dios por las almas de aquellas a quienes cuidaban. Era muy amable y sacrificada, de carácter enérgico y trabajador, incansable incluso en su ancianidad, buscando siempre ser útil. Quienes la recuerdan remarcan con qué dedicación desempeñaba el oficio de campanera, siendo la primera en levantarse para despertar a las demás, que la encontraban a menudo en la capilla, dedicando al Señor su tiempo libre. Conservaba en su memoria un amplio repertorio de anécdotas agradables con las que amenizaba sus encuentros con las hermanas. Cuando, por circunstancias de la guerra, se vio obligada a quitarse el hábito de religiosa y a vestirse de seglar, gruesas lágrimas le corrían por las mejillas.

Beata Anunciación Peña Rodríguez (sor Agustina)
Nacida en Ruanales, Cantabria, el 23 de marzo de 1900, hija de don Melitón y doña Agustina. Recibió el bautismo el día 25 del mismo mes en la parroquia del Triunfo de la Santa Cruz, siendo llamada María Anunciación. Muy pronto conoció el dolor de perder a su madre siendo todavía muy niña, por lo que, unido al trabajo, va formando un espíritu austero, trabajador y sensible a la necesidad de sus semejantes. El día 14 de diciembre de 1924 ingresó como postulante en la casa de las Siervas de María de Tudela, pasando al Noviciado de Madrid pocos días después, donde tomó los hábitos en la Casa Madre con 25 años, como hermana coadjutora, el 4 de julio de 1925, cambiando su nombre a Agustina en memoria a su madre. En la época de noviciado la describían como “persona de virtud nada común, sentimientos nobles y, aunque de escasa instrucción, muy inteligente”.

El 5 de julio de 1927 emitió sus primeros votos en Madrid y cuatro días más tarde fue destinada a la casa de Pozuelo, donde derrochaba caridad con las religiosas enfermas. Se dedicaba a oficios de la casa y al cultivo de la huerta, pendiente de atender también a las hermanas mayores. Muy piadosa, en cuanto disponía de algo de tiempo libre se recogía en la capilla ante el Santísimo Sacramento. Desde que se le encomendó el cuidado de la Madre Aurelia, se consagró a ella, atenta durante la noche a lo que pudiese necesitar y levantándose cuando era llamada sin soltar una queja.

Guerra y clandestinidad
Las Siervas de María Ministras de los Enfermos tenían una casa en Pozuelo con una espaciosa huerta desde 1911, mirando a la sierra, donde se retiraban las hermanas mayores y enfermas en busca de sosiego y de salud; y desde donde algunas de ellas salían, cada noche, a prestar su servicio de asistencia a los enfermos en dicha población. Se convirtió en primera línea de fuego al llegar las tropas sublevadas frente a la capital en el mes de noviembre, que habían iniciado su marcha a Madrid desde Sevilla en los primeros días de agosto.

Por ello, la casa de las Siervas fue ocupada por las brigadas republicanas que defendían Madrid. El 21 de noviembre las religiosas tuvieron que refugiarse dispersadas entre familias conocidas de Pozuelo que las acogieron. Estaban sometidas a estrecha vigilancia por parte del comité del pueblo, que no las dejaba comunicarse entre ellas. Ellas cuatro estaban refugiadas en la casa de la viuda de Llorente, Beatriz Martín García, familia conocida en la localidad por ser propietaria de la línea de autobuses que enlazaban el pueblo con la capital, y que ofreció generosa hospitalidad a muchas personas, como hemos sabido por declaraciones de la misma Beatriz.

Fracasado el primer ataque frontal del ejército franquista, en noviembre de 1936, el mando sublevado trata de hacer una maniobra envolvente para alcanzar la línea de la carretera de Coruña y dejar aislada Madrid, por ello, en los últimos días de noviembre, intenta conquistar Pozuelo, llegando hasta su cementerio. El ataque es nuevamente frenado tras varios días de combate.

Detención y martirio de las hermanas
El 1 de diciembre, los milicianos obligan a abandonar la casa de la viuda de Llorente a la más joven de las refugiadas, sor Agustina Peña, junto con otros refugiados de la misma familia, que huyen a Las Rozas. Allí, en esta localidad, sor Agustina es acusada de ser religiosa por haberla visto rezar. Fue asesinada el 5 de diciembre. Tenía 36 años en el momento de su muerte.

Las otras tres religiosas permanecieron en la casa unos días más, atendiendo a su avanzada edad, así como otros miembros de la familia que las había acogido, en medio de bombardeos aéreos, fuego de cañón y de fusilería. El día 6 de diciembre por la mañana, los milicianos obligan a evacuar a todo el barrio y entraron en la casa de la viuda de Llorente. Es muy significativa la frase que dirigió sor Daría a los milicianos, las últimas palabras que se conservan de ella, al ser objeto de insultos y vejaciones por parte de ellos, al sospechar que eran religiosas: “Somos, en efecto, religiosas. Pueden hacer lo que quieran de nosotras, pero yo les suplico que a esta familia no les hagan nada, pues, al vernos sin casa y autorizados por el Comité de Pozuelo, nos recibieron en la suya por caridad”.

Los ocupantes de la casa fueron trasladados a Aravaca, cerca de la carretera a Madrid, donde las monjas fueron recluidas en una habitación, mientras que al resto los pusieron en libertad a las 6 de la tarde. Esa misma noche, del 6 al 7 de diciembre, las tres son fusiladas. La Madre Aurelia tenía 70 años de edad y estaba imposibilitada de todo movimiento, por lo que es probable que el fusilamiento se produjese muy cerca del hotelito donde estaban. Sor Aurora tenía 86 años en el momento de su muerte, por lo que, dada su ancianidad, era casi inconsciente de la situación en el momento de su detención y en el de su muerte.

No se conoce el lugar exacto de las muertes, pero en la Causa General figura un oficio del alcalde de Aravaca, 18 de julio de 1941, en el que se dice que “según referencias los componentes del Comité Rojo del pueblo manifestaron públicamente que en el año 1936, en el camino del Cementerio, próximo a la carretera de La Coruña, se había asesinado a cinco mujeres, vestidas de seglar, pero que todos los indicios señalaban que eran religiosas, por haberles ocupado un rosario y un breviario”. Todo hace pensar que tres eran las Siervas de María, pero no se sabe quiénes eran las otras dos mujeres, quizá no monjas, sino otras mujeres refugiadas en la misma casa; pues aquellos días se fusiló a otros 18 habitantes de Pozuelo, todos varones, entre ellos Ángel Llorente, hijo de Beatriz Martín.

Cartel de la beatificación de las mártires prevista para octubre de este año.

Cartel de la beatificación de las mártires prevista para octubre de este año.

Beatificación de las mártires
Desde el primer momento de las consideró mártires y, por ello, su causa de beatificación se dio inicio y ha seguido el proceso y estudio en Roma. Se clausuró el proceso por declaración de martirio en su etapa diocesana en Madrid el día 21 de Abril de 2001. El día 3 de Junio de 2013, el Papa Francisco ha autorizado a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto de Beatificación, que dice así: “El Martirio de las Siervas de Dios Aurelia (en el siglo Clementina Arambarri Fuente) y Tres Compañeras, Hermanas Profesas de las Siervas de María Ministras de los Enfermos; muertas por odio a la Fe en España en 1936”. Como decimos al principio del artículo, van a ser beatificadas el 13 de octubre de este año en Tarragona y, en previsión a tal alegre acontecimiento, he querido sintetizar sus vidas para dar a conocer a estas nuevas Beatas, otras entre tantísimas mártires religiosas de la Guerra Civil.

Meldelen

Bibliografía:
– RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, Gregorio, “El hábito y la Cruz. Religiosas asesinadas en la Guerra Civil Española”, Ed. Edibesa, Madrid 2006, pp. 182-187.

Enlaces consultados (25/08/2013):
http://www.siervasdemaria-andalucia.com/?page_id=1974
http://www.siervasdemariacastilla.com/contenido/Martires.html
http://www.sisterservantsofmary.org/es/about-us/sisters-in-process-of-canonization/martyr-sisters/
http://www.sotodelamarina.com/Noticias201308/Q1/20130808Siervas_Maria.htm

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