Siervo de Dios Francisco Butinyà i Hospital, jesuita fundador

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato y firma.

Retrato y firma.

“Hermanar oración y trabajo”.

En los dos artículos anteriores hemos visto la vida y obra de Santa Bonifacia, esta obra, las Siervas de San José, no se puede entender sin el aporte de este Siervo de Dios. Este apóstol del trabajo fundo conjuntamente una forma de vida religiosa muy novedosa para la época y en especial para la mujer trabajadora. Por distintos avatares no fue bien entendía y aceptada, a esto se le sumaron situaciones políticas y religiosas adversas que impidieron la colaboración estrecha entre ambos, lo que llevo al Siervo de Dios a fundar una segunda congregación en su tierra, Cataluña, esta tenía el mismo carisma que la fundada en Salamanca con Santa Bonifacia.

Con este breve artículo que hoy le dedicamos se pretende conocer más su figura y labor por el mundo obrero, pero sobre todo por la mujer trabajadora. También contribuir con su causa de canonización, que como veremos avanza muy lentamente, tal vez porque fue opacada por la figura de Santa Bonifacia.

En el pueblo de Banyoles (Girona), nació el niño Francisco Javier Butinyà i Hospital. Era el día dieciséis de abril de 1834. El matrimonio formado por Salvador Butinyà y Teresa Hospital provenía de familias catalanas arraigadas en la comarca, eran unos trabajadores textiles siendo su especial dedicación la de hacer cordones. El matrimonio llego a tener diez hijos, Francisco Butinyà fue el mayor lo que lo convirtió en el “hereu”. La primera escuela donde aprendió a leer y escribir fue un monasterio benedictino, en este lugar y en su misma casa donde a muy temprana edad veía el esfuerzo de sus padres, familiarizándose el mismo con el trabajo manual, comprendió lo que significaba el – ora et labora– resumen del carisma de sus futuras fundaciones.

A muy temprana edad empezó a sentir una especial disposición por los más pobres, enfermos y trabajadores sin recursos. Era un joven muy dedicado a hacer obras de misericordia, su bondad era también conocida por todos. En muchas ocasiones dijo que a él lo evangelizaron los pobres. Esta personalidad y su alta capacidad para el estudio lo llevaron a estudiar hasta el seminario de Gerona. Poco tiempo después empieza el noviciado en la Compañía de Jesús ingresando en ella el día veinticuatro de octubre de 1854. Durante estos años empiezan en España los destierros de los jesuitas, el joven Francisco Butinyà los sufrió muchas veces a lo largo de su vida y por ello tuvo que abandonar sus destinos en varias ocasiones. 1859 fue un año decisivo, fue enviado a Cuba como profesor e investigador. En este país vio claramente la diferencia tan grande entre clases sociales, claramente se posiciono al lado de las clases más oprimidas y en especial por los esclavos que eran explotados laborablemente. A partir de este momento esas personas empiezan a ser su pasión apostólica. El treinta y uno de julio de 1866, festividad de San Ignacio de Loyola, fue ordenado sacerdote en la ciudad de León. Para ello se preparo en el colegio de San Marcos de León además de doctorarse en teología y realizar pequeños trabajos de arqueólogo. Como escritor también adquirió una notable fama, dejándonos varias obras de distintas temáticas: pastorales, reivindicativas, científicas, literarias, teatrales etc. Destacan principalmente: Las mitgdiadas, La luz del menestral, La devota artesana, Un grano de mostaza, etc.

Fotografía del fundador.

Fotografía del fundador.

Tras unos años de intenso apostolado por las distintas diócesis donde trabajó, como por ejemplo la de Ávila. Se caló de todas las experiencias vividas y hizo innumerables misiones, su preocupación por los más débiles en más de una ocasión le quito el apetito y el sueño. Buscando una respuesta para intentar dar solución a la precaria y abusiva forma en la que se estaba desarrollando la industrialización, esperaba una inspiración divina para dar comienzo a una familia religiosa que atendiera estas necesidades.

En 1870 regresa de nuevo y de forma estable a Salamanca, por sus propios meritos se gana el reconocimiento de todas las clases sociales, considerándolo un sacerdote con una intensa actividad apostólica y espiritual, además de conocerlo con el sobrenombre de “padre de los pobres” y “misionero incansable”. Colaborando con distintas actividades parroquiales y asociaciones piadosas, se encuentra con una joven artesana que tiene las mismas inquietudes que él y que sin saberlo ella también está buscando las mismas respuestas; esta joven es Santa Bonifacia. A partir de este momento conjuntamente fundan las Siervas de San José, era la respuesta a las preguntas de ambos dos que buscaban evangelizar el mundo del trabajo desde dentro. Como hemos visto, esta forma de vida: monjas-obreras, no fue bien entendida ni aceptada en su tiempo.

A partir de aquí son muchísimas las dificultades que surgen para que esta obra de los Talleres de Nazaret no pueda seguir según el carisma fundacional. Por distintos caminos los fundadores tiene que separarse, el Padre Butinyà tiene que dejar España exiliado a Poyanne (Francia) por su condición de sacerdote jesuita. Aquí no permanece durante mucho tiempo, pero a su regreso es destinado a su tierra natal, Girona, desde donde dirige a las Siervas de San José por medio de cartas ya que no podía acercase a tierras castellanas.

El Padre Buntinyà nunca había olvidado sus raíces catalanas y estaba muy al corriente de las situaciones que en esta tierra se vivieron durante los periodos que él no estuvo viviendo allí, colaboraba con el movimiento de la Renaixença que se dio en el siglo XIX. No quedándose de brazos cruzados por las adversidades, decidió continuar su carisma en esta tierra, más aun cuando vio con sus propios ojos las precariedades de las mujeres trabajadoras en las fabricas, hogares, campo etc. En el mes de febrero de 1875 funda en Girona a las Hijas de San José, para esto se rodea de las jóvenes artesanas María Comas y María Gil y sobre todo de la que sería Madre Isabel de Maranges, una señorita de la burguesía que opto por esta forma de vida. Estos Talleres de Nazaret fueron recibiendo muchas vocaciones, entusiasmas con esta novedosa vida de trabajo y oración. El ideal de vida era mismo que el fundado en Salamanca junto a Madre Bonifacia. El fin que pretendía Butinyà era hermanar ambas casas y para ello solicito la visita de Bonifacia a tierras catalanas para conseguir esta desea unificación. Esto no pudo ser posible e incluso con este paso que se pretendía dar se agravo la situación. Después de esto ya no volvieron a verse más los dos fundadores, y si la tarea de Bonifacia para continuar la obra no fue nada fácil, tampoco lo fue la del Padre que se tuvo que enfrentar a sus mismos compañeros jesuitas que no veían con buenos ojos su entera dedicación a las Hijas de San José.

Sepulcro del padre fundador en Girona, España.

Sepulcro del padre fundador en Girona, España.

Llegando la etapa final de su vida no mermaron sus fuerzas y ganas por trabajar en la viña del Señor. Su labor era conocida por todos y su actividad apostólica a favor de la mujer trabajadora aún más. A los sesenta y cinco años no era el mismo que antaño fue, pero seguía trabajando en las misiones, anunciando la buena nueva y transmitiendo el misterio de la Sagrada Familia de Nazaret a sus hijas. El diecisiete de diciembre de 1899 sufre un grave ataque derivado de su enfermedad que lo postra moribundo en cama, un día después, el dieciocho de diciembre a las cinco de la mañana moría santamente sin haber dejado repetir la jaculatoria: “Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”. El apóstol del trabajo, el padre de familia, el invitador de la Sagrada Familia había muerto como un profeta que supo ver con años de antelación una necesidad en el mundo del trabajo y en especial en el de la mujer.

Su sepulcro se puede visitar en la cripta de la casa madre de las Hijas de San José de Gerona. El proceso de canonización del Padre Butinyà empezó en el año 1984, las dos fundaciones que él fundó (en la actualidad llamadas monjas butinyanas) colaboraron conjuntamente para este objetivo, también con el apoyo de la Compañía de Jesús. A comienzos del año 2004 se introdujo su causa en la diócesis de Girona, en 2006 la Congregación para la Causa de los Santos emitió su total conformidad para que se iniciara, iniciándose oficialmente el doce de febrero de 2007 en la iglesia de Santa María de los Turers de Banyoles.

David Garrido

Bibliografía:
– HERNÁNDEZ PÉREZ, Inés, SSJ, Francisco Butinyà, una luz para el mundo del trabajo, Salamanca, 1990.

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Enlace consultado (17/12/2015):
– www.hijasdesanjose.org

O clavis David
Et sceptrum domus Israel,
Qui áperis, et nemo claudit;
Claudis et nemo áperit:
Veni
Et educ vinctum de domo cárceris,
Sedéntem in ténebris et umbra mortis.
Oh llave de David
Y cetro de la casa de Israel,
Que abres y nadie puede cerrar,
Cierras y nadie puede abrir,
Ven
Y libra a los cautivos,
Que viven en tinieblas y sombras de muerte.

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