Siervo de Dios Gabriel García Moreno, presidente de Ecuador y mártir

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Retrato del Siervo de Dios.

Es un caso atípico en las causas de beatificación hablar del Doctor Gabriel García Moreno, quien fue presidente constitucional de Ecuador durante dos periodos y un periodo interino. Sin embargo es más identificado con la política conservadora y con un gobierno controvertido que sin embargo fue pilar para un proyecto nacional dentro de la nación; devotísimo católico practicante promovió la Consagración de la Nación al Sagrado Corazón de Jesús y la protección de la Influencia de la Iglesia en la vida social ecuatoriana, pero para muchos grupos liberales que aspiraban al poder consideraban un obstáculo su gobierno centralizador y de alguna manera justificaron su asesinato que paralizó su programa modernizador y de alguna manera tuvo consecuencias negativas para las siguientes décadas.

En 1939 la Iglesia Católica abrió su proceso de beatificación por vía del martirio, y aunque muchos ya lo consideran “Siervo de Dios”, actualmente su causa no ha avanzado en absoluto, y ha generado controversia en la cual algunos sectores consideran justa su canonización pero otros consideran justificado su martirio como “tiranicidio” por su política conservadora y su finalidad represiva contra la izquierda liberal, tanto que en 1959 el escritor masónico Benjamín Carrión publicó un libro titulado García Moreno, el Santo del Patíbulo dando a entender los argumentos por los que el presidente mártir no debiera ser beatificado. La presente semblanza histórica se centra en su naturaleza religiosa pero también se tratarán los principales aspectos políticos de su gobierno, sin embargo esta causa es inusual ya que fuera de aquellos santos que fueron monarcas, pocos hombres de gobierno en un régimen democrático han sido considerados candidatos a la santidad, como Giorgio La Pira, Julius Nyerere, Robert Schuman y otras figuras públicas.

Primeros años
Gabriel Gregorio Fernando José María García y Moreno y Morán de Buitrón nació el 24 de diciembre de 1821 en Guayaquil, Ecuador siendo el último de ocho hermanos y pertenecientes a una familia realista que cayó en desgracia durante las guerras de Independencia de gran parte del territorio colonial español. Su padre Gabriel García era originario de Villaverde, León y su madre Mercedes Moreno era hija del regidor perpetuo del Ayuntamiento de Guayaquil.

Su madre, a raíz de las circunstancias decidió educar a su hijo Gabriel y a la edad de siete años ya sabía leer y escribir, en su niñez, Gabriel es un niño tímido y recibió una educación religiosa a cargo del Padre Betancourt, perteneciente a la Orden de los Mercedarios del antiguo convento de Nuestra Señora de la Merced, dentro de la Iglesia de la Concepción de la misma ciudad. A la edad de catorce años Gabriel se muda a Quito a matricularse en el Colegio de San Fernando de los Padres Dominicos, donde logró dominar el Latín, ahí cursó la secundaria gracias a una beca otorgada por el gobierno del presidente Vicente Rocafuerte. Para acceder a ella García Moreno debía encargarse de la enseñanza de la gramática en los cursos inferiores.

Por cierto momento se interesó por el sacerdocio e incluso llegó a recibir las órdenes menores, pero pronto se dio cuenta de su interés en la vida política en vez de una carrera eclesiástica e ingresó en la Universidad Central de Quito para estudiar jurisprudencia. Aprendió de manera autodidacta el francés, el inglés y el italiano y en 1844 obtuvo su doctorado.

Fotografía de Gabriel García Moreno.

Vida matrimonial
El 4 de agosto de 1846 se unió en sagrado matrimonio por poder con Rosa Ascázubi (miembro de una familia rica y asociada a la política), mientras Gabriel tenía 25 años, su cónyuge 37.
En 1850 viaja con su hermano Pedro Pablo a Europa donde aprende una instrucción técnica para el desarrollo económico del país, pero también se percata del proceso de descristianización a raíz de los gobiernos liberales como los que experimentarán en la mayoría de los países. Es en esta etapa donde forma su ideario conservador dispuesto a aplicarlo en su periodo presidencial, y vuelve a su patria convencido del reinado social de Jesucristo. En 1855 vuelve a viajar a Europa, donde asistió a La Soborna de París concurriendo a cursos de física, botánica, historia y geología.

Tuvo con su esposa cuatro hijos, que no sobrevivieron pues posiblemente sufrieron una enfermedad hereditaria por vía paterna, también a su madre le llegó la muerte el 18 de octubre de 1865 al final del primer periodo presidencial de su esposo. Seis meses después de enviudar el Doctor García Moreno contrajo matrimonio nuevamente con la sobrina de su difunta esposa, Mariana del Alcázar de 29 años y con ella tuvo tres hijas que no sobrevivieron y un hijo varón que llegó a la edad adulta, don Gabriel María García del Alcázar.

Vida política y crisis ecuatoriana (1859-1860)
En la vida pública obtuvo varios cargos, como Rector de la Universidad Central, Alcalde de la Ciudad de Quito, Senador de la República en el Congreso de 1858, Ministro Plenipotenciario ante el Gobierno de Chile y Ministro de Hacienda. En sus inicios políticos fue periodista fundador de El Zurriago, El Vengador, El Diablo, La Nación, El Primero de Mayo y la Unión Nacional. Fue crítico a las políticas liberales de los presidentes José María Urbina y Francisco Robles, quienes impulsaron reformas anticlericales en medio de un ambiente nacional inestable, como la expulsión de la Compañía de Jesús promovida por la Asamblea Constituyente y apoyada por el gobierno vecino de Colombia.

La guerra entre Ecuador y Perú (1858-1860), significó un desprestigio total de la administración liberal, por lo que dio origen a una guerra civil en el país. Como miembro del Senado Gabriel fue responsable de que se quitaran las facultades extraordinarias de Robles. Con el traslado de la capital a Guayaquil se exteriorizó la división interna que llevó a los opositores de Robles encabezados por García Moreno desconocieran al Poder Ejecutivo y se conformaran gobiernos autónomos, siendo el de Guillermo Franco en la provincia de Guayaquil, el de Jerónimo Carrión en Cuenca, el de Manuel Carrión en Loja, y el de Quito con García Moreno con la jefatura del triunvirato. Sin embargo, esto no resolvió los problemas del país, ya que el autoproclamado Jefe Supremo Guillermo Franco había concretado un tratado por el cual la Amazonia es cedida a Perú, lo que provocó el rechazo.

Don Gabriel García Moreno para lograr la unificación de la nación, formó una alianza con el General Juan José Flores, expresidente de la República y antiguo adversario político de Moreno. El 24 de septiembre de 1860 lograron la toma de Guayaquil derrotando a las tropas franquistas y la adhesión de las provincias al Gobierno Provisorio que convocó una nueva Asamblea Constituyente.

Sagrado Corazón de Jesús, cuadro comisionado por el presidente Moreno al pintor Rafael Salas con motivo de la Consagración.

Primera Presidencia
Siendo el objetivo de éste blog la divulgación biográfica y hagiográfica de las vidas de los santos, como un punto de aclaración considero fundamental hacer un estudio sintetizado de sus obras de gobierno para enfocarnos en su vida espiritual, que más delante de este presente artículo se abordará, sin embargo no se puede separar su actividad gubernamental con su ideario conservador y su profunda convicción religiosa, así como la necesidad de un gobierno fuerte en Ecuador, desgastados en conflictos internos y externos, por lo tanto el autor se ceñirá a los aspectos socio-políticos primeramente antes de converger en su ideario cristiano, su vida espiritual y el análisis de su asesinato como “martirio” y los motivos que impulsaron su causa de beatificación.

Mientras era jefe político de Quito, Gabriel García Moreno instó a la acción militar y rechazó el tratado, finalmente se recuperaría el territorio ecuatoriano en la zona oriental. Triunfante el Golpe de Estado y el conflicto regional de Guayaquil, fue nombrado Jefe Supremo del Gobierno, con la obligación de formar la Asamblea Constituyente, instalándose en Quito el 10 de enero de 1861. Dicho congreso lo consideró capaz de gobernar el país frente a la revolución encabezada por el expresidente Urbina y las invasiones de Perú y Colombia, por lo que en votación general fue elegido Presidente Constitucional.

Durante su mandato se redactó una nueva constitución basada en varios aspectos en la de 1852; a pesar de su tendencia liberal, la nueva Carta Magna fue en realidad un asunto de compromiso que originó un sistema conservador con tendencias liberales. Tenía un espíritu de legalidad que en realidad era poco idóneo en un Ecuador convulsionado por el espíritu anárquico que dejó el periodo de crisis, por lo que el nuevo mandatario no permitió que su aplicación interfiera con la acción gubernamental. Se puede decir que actuó por encima de las leyes pero permitió prevalecer algunos aspectos como:
• La adquisición de la ciudadanía con los requisitos de ser casado, tener veintiún años y saber leer y escribir.
• La elección popular con sufragio directo y secreto.
Luchó contra el regionalismo, el regalismo, el militarismo y la anarquía, la incultura y el liberalismo ateo. Constituyó el acceso a la educación en todos los niveles, construyó carreteras y reorganizó la hacienda pública. Para pacificar al país utilizó la represión directa contra las revoluciones liberales y anarquistas, llegando incluso a fusilar a los líderes implicados, pero esa “dureza” queda contrastada con el número de indultos que concedió.

Suscribió un nuevo Concordato con la Santa Sede en 1862 y fue ratificada al año siguiente, así como impulsar la educación a través de las instituciones religiosas como la Compañía de Jesús y otros institutos religiosos (ya entonces en 1851 había escrito un opúsculo en defensa de los jesuitas). También impulsó la educación obligatoria y la alfabetización, así como la necesidad de abrirse a las nuevas ciencias en vista del excesivo número de médicos y juristas.

El problema principal de Ecuador en relación con la política internacional fue su conflicto con el país vecino de Colombia gobernado por el político liberal Tomás Cipriano de Mosquera, quien anhelaba reconstruir la idea de la Gran Colombia de Bolívar, cosa que para Moreno era inadmisible por las diferencias ideológicas entre los dos regímenes. Mientras Mosquera era anticlerical y perseguidor acérrimo de la Iglesia, Moreno era conservador y en relación estrecha con la Santa Sede. A pesar de que en el conflicto armado resultó vencido Moreno, logró mantener la independencia nacional y ratificó el acuerdo de paz en los Tratados de Pinaquí. Al concluir su primer mandato fue sucedido por Jerónimo Carrión (1865-1867), Pedro José de Arteta ante la dimisión del primero(1867-1868) y Javier Espinoza (1868-1869).

Plaza de la Independecia de Quito, lugar del atentado contra Moreno.

Presidencia Interina (1869) y segundo periodo constitucional (1869-1875)
Aunque el primer periodo terminó con una nación pacificada, la amenaza de una revolución no desapareció y más cuando García Moreno acepto la candidatura a la presidencia con el apoyo del Partido Conservador (fundado por él) y la mayoría del pueblo ecuatoriano. Los Generales Urbina y Franco (quienes anteriormente se habían distanciado) se unieron, y planearon una confrontación que amenazaba con poner el panorama en caos; viendo la pasividad del presidente Espinoza, Moreno decidió asumir el poder mediante un golpe de Estado apoyado por los militares, el pueblo y sobre todo el clero. El éxito del movimiento y la pacificación permitieron convocar una nueva Asamblea y reformar la constitución. La nueva Carta Magna establecía el papel del catolicismo como formador de la identidad nacional:
 Se establecía que para acceder a la ciudadanía tenías que profesar la religión católica, saber leer y escribir, ser casado o mayor de veintiún años.
 El voto para la elección del presidente de la República es secreto y directo para los ciudadanos en pleno ejercicio.
 Se establece el periodo presidencial a seis años de ejercicio con la posibilidad de reelección.
Sometida a referéndum nacional, la Constitución de 1869 fue aprobada por 13, 640 votos contra 514. El 30 de julio de 1869 fue entronizado en la investidura en la Catedral de Quito.

Durante este segundo periodo, se consolidaron las obras comenzadas en su primer mandato, ya que se fomentó la construcción de carreteras, la introducción del ferrocarril, la instrucción pública y gratuita de todos los habitantes de Ecuador, así también el crecimiento demográfico. El 30 de agosto de 1869 con el apoyo de los jesuitas, se fundó la Escuela Politécnica como primer centro especializado para la formación de ingenieros, arquitectos y profesores de tecnologías y ciencia. En 1872 fue levantado el Observatorio Astronómico de Quito que fue considerado como el primero y el más avanzado del territorio sudamericano.

Se patrocinó la fundación de una Academia para las Bellas Artes y escuelas para indígenas incluso financiando la alimentación, la vestimenta, útiles escolares así como otras ayudas sociales. La capacitación de las mujeres con la Escuela Femenina de Obstetricia produjo grandes oportunidades laborales y la reducción de la tasa de mortalidad prematura entre neonatos.
En política exterior, protestó firmemente contra la Abolición de los Estados Pontificios en 1870, siendo Ecuador el único país en enviar protesta formal al gobierno unificado de Italia. Con este acto estrechó contactos con el Papa Pío IX y así también permitió al país entrar en el ámbito internacional.

Política Religiosa
Buscó cimentar en la Iglesia el pilar fundamental de la identidad nacional, con un objetivo de convertirla en un instrumento del Estado, reduciendo su papel en la vida social y concentrándola más bien en el plano educacional. Sin embargo la firma del Concordato permitió la reforma del clero, que García Moreno (un católico devoto) consideraba indisciplinado; posibilitó la reorganización territorial y administrativa, así como la fundación de nuevas diócesis y el trabajo misionero.

Buscó la identificación nacional con los símbolos religiosos y devociones tradicionales. En 1861 se declaró patrona a Nuestra Señora de la Merced y durante su segundo periodo presidencial lanzó el proyecto de consagrar a la patria al Sagrado Corazón de Jesús, siendo una iniciativa primeramente de los obispos y después aprobada por el Congreso; finalmente Ecuador fue oficialmente consagrado al Corazón de Jesús en 1873.

Hemos mencionado la defensa férrea de los ignacianos durante su gestión y el apoyo de éstos a la instrucción pública como proyecto estatal, pero también fueron necesarias las gestiones para traer a las Hijas de la Caridad y las Hermanas de la Providencia, quienes se hicieron cargo de la educación primaria, mientras que la Compañía de la educación secundaria. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas (fundados por San Juan Bautista de la Salle) también jugaron un papel fundamental en la fundación de colegios y escuelas por todo el país.

Altar de Nuestra Señora de los Dolores, donde expiró el Presidente Moreno.

Vida Espiritual
La vida espiritual del Presidente García Moreno esta constatada en las últimas páginas con anotaciones personales del Libro La Imitación de Cristo de Tomás de Kempis: “Oración cada mañana, y pedir particularmente la humildad. En las dudas y tentaciones, pensar cómo pensaré en la hora de la muerte. ¿Qué pensaré sobre esto en mi agonía? Hacer actos de humildad, como besar el suelo en secreto. No hablar de mí. Alegrarme de que censuren mis actos y mi persona. Contenerme viendo a Dios y a la Virgen, y hacer lo contrario de lo que me incline. Todas las mañanas, escribir lo que debo hacer antes de ocuparme. Trabajo útil y perseverante, y distribuir el tiempo. Observar escrupulosamente las leyes. Todo ad majorem Dei gloriam exclusivamente”.

Durante un tiempo antes de su vida política estuvo alejado de la religión pero un compañero ateo le reprochó de defender a la Iglesia con sus escritos y no practicar sus preceptos, lo que fue un golpe de gracia para Don Gabriel, quien desde ese entonces procuraría llevar una vida interior santa, y una vida de fe coherente. Era un hombre de oración y asistía a misa todos los días (inclusive durante su ocupación como primer mandatario), fue devoto del Santo Rosario y procuraba confesarse una vez a la semana, así como asistir a ejercicios espirituales una vez al año. En casa fue siempre un esposo y un padre amoroso donde derramaba toda su ternura. No permitió que el trabajo absorbiera su tiempo que dedicara a su familia y la práctica religiosa.

Últimos días y martirio
Fueron convocadas las elecciones presidenciales a finales de 1874, y los partidarios de Moreno le instaron a que lanzara de nuevo su candidatura ya que la constitución le permitía un nuevo mandato consecutivo. La postulación de García Moreno fue aceptada con la condición de que se hicieran elecciones honestas y libres, pero la prensa liberal encabezada por Juan Montalvo hizo eco de sus críticas al presidente, acusándolo de perpetuarse en el poder.

Los liberales, instigados por las logias masónicas internacionales tenían motivos suficientes para planear el asesinato de Moreno, principalmente debido a que era el único gobernante del mundo que profesaba públicamente el catolicismo, y porque había prohibido las instituciones masónicas en el país. Las logias habían concretado la muerte del presidente implicando a miembros de la hermandad de Perú, Chile y dentro del propio país. Con la Constitución de 1869, la promoción exclusiva de la religión católica y la prohibición de la proliferación de sectas, lo convirtieron en un enemigo público de estas sociedades secretas, más cuando en el mismo año se promulgó una ley en la cual todo ecuatoriano que profesara como miembro de una logia masónica sea consignado a juicio militar. Él sabía que era odiado por los liberales, y el peligro al que se exponía por su normativa política. Consideraba un honor ser injuriado, calumniado y perseguido por la causa de Cristo, puesto que había hecho lo posible para extender su Reinado Social.

Las elecciones tuvieron lugar del 3 al 5 de mayo de 1875 y Gabriel García Moreno es reelegido por casi unanimidad de votos, por lo que fue reelegido para un tercer mandato, del cual no pudo acceder ya que meses después sería asesinado brutalmente por sicarios instigados por sus enemigos políticos. El 17 de julio del mismo año escribe una carta al Sumo Pontífice Pío IX donde expresa lo siguiente: Ahora que las logias de los países vecinos, instigadas por las de Alemania, vomitan contra mí toda especie de injurias atroces y de calumnias horribles, procurando sigilosamente los medios de asesinarme, necesito más que nunca de la protección Divina para vivir y morir en defensa de nuestra Religión santa, y de esta pequeña República, que Dios ha querido que siga yo gobernando. También en otra parte de la misiva se puede leer: ¡Qué fortuna para mí, Santísimo Padre, la de ser aborrecido y calumniado por causa de Nuestro Divino Redentor, y qué felicidad tan inmensa para mí, si vuestra bendición me alcanzara del cielo el derramar mi sangre por el que, siendo Dios, quiso derramar la suya en la Cruz por nosotros!. El 4 de agosto escribe a su amigo Juan Aguirre, presintiendo quizá su fin ya cercano: “Voy a ser asesinado. Soy dichoso de morir por la santa fe. Nos veremos en el cielo”.

El 6 de agosto, Gabriel se levantó a las cinco de la mañana para ir a la Iglesia de Santo Domingo en Quito, donde escuchó misa y fervorosamente comulgó, regresando a su domicilio se dispuso a terminar su mensaje que iba a ser leído ante el Congreso. Después de realizar una visita a su suegra, fue a la Catedral donde pasó en oración ante el Santísimo Sacramento. Dentro del recinto catedralicio es avisado por uno de sus colaboradores que en el palacio de gobierno le esperaba alguien para tratar con él un asunto de urgencia. Al salir y atravesar la Plaza principal sube por las escalinatas del sur del Palacio y en el atrio un hombre llamado Faustino Rayo se abalanza sobre él donde comienza a agredirlo a machetazos. “¡Asesino!”, gritó el presidente sobre su atacante pero aparecieron más sicarios desde las columnas y con sus revólveres disparaban contra la víctima, quien al intentar apoyarse en el barandal del atrio es empujado por Rayo y cayó 4 metros hasta la Plaza. Los conjurados se dirigen hacia él y continúan martirizándolo a tiros y puñaladas, gritando: “¡Muere! ¡Verdugo de la Libertad!”. Entonces el presidente mártir pronuncia su famosa frase: “¡Dios no muere!”

En el cuartel vecino, al enterase de lo que sucedía, salió la tropa a aprehender a los asesinos. El instigador es detenido en la pileta de la Plaza y posteriormente fue fusilado. Moribundo Don Gabriel fue trasladado a la Catedral y recostado al pie del altar de Nuestra Señora de los Dolores donde se le trató de dar los últimos auxilios que fueron inútiles, entonces recibió sus últimos sacramentos, además de que perdonó a sus asesinos. Como no podía hablar, las preguntas del sacerdote confesor fueron respondidas con gestos corporales como ligeros movimientos de cabeza. Finalmente a los pocos minutos, el Mandatario expiró, cubriendo de luto a la nación.

A pesar de que dos de los implicados fueron fusilados, uno más encarcelado y los demás lograron fugarse, inclusive los acérrimos enemigos de Moreno asintieron su muerte; había perecido el mandatario que logró modernizar al país, el pueblo sintió que perdió al Padre de la Nación y la Iglesia a su Integrísimo Defensor. En su pecho llevaba una reliquia de la Santa Cruz, un escapulario del Sagrado Corazón y un rosario con una medalla del papa Pío IX y el Concilio Vaticano I, todo teñido de sangre fresca. Al día siguiente, el cadáver embalsamado del presidente fue ataviado con su traje militar, la banda presidencial y el sombrero de comandante, expuesto en la Catedral Metropolitana de Quito. El día 9 de agosto se celebraron las exequias en su honor y por la noche se realizó el entierro.

Tumba del Presidente Gabriel García Moreno.

Destino de los restos mortales y apertura de la causa de beatificación

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Después de la muerte del presidente Moreno, Ecuador volvió a un periodo inestable que se hizo más evidente durante el movimiento alfarista de 1895, sin embargo el estado del país no influyó notablemente la desaparición del cuerpo como muchos historiadores han supuesto. En 1883 los restos mortales fueron exhumados de la Catedral y trasladados a la Iglesia de Santa Catalina durante la remodelación del recinto, permaneciendo escondidos durante un siglo junto con su corazón, que fue colocado en una urna y llevado al Monasterio de las Madres del Buen Pastor.

La apertura de su causa de beatificación ocurrió en 1939, con el objetivo de recopilar los documentos y testimonios posibles para que pueda ser elevado a los altares; si bien tiene el título de Siervo de Dios, su proceso de reconocimiento por vía del martirio está actualmente paralizado. Las causas de su detención son debido a que la Iglesia Ecuatoriana no ha completado la fase de recopilación de datos, por lo que los registros no pueden ser enviados a la Congregación para las Causas de los Santos y someterlos al análisis competente que permita la beatificación. Sin embargo entre los fieles está creciendo una sincera devoción y la fama de milagros que por obra del presidente mártir se están realizando.

En la conmemoración del centenario de su muerte, numerosos juristas, clérigos, historiadores y medios de comunicación impulsaron la búsqueda de su tumba, siendo encontrada el 16 de abril de 1975 en la anteriormente mencionada Iglesia de Santa Catalina con los documentos pertinentes que permitieron obtener su identificación. El 6 de agosto del mismo año fueron trasladados solemnemente a la Catedral Metropolitana donde fueron colocados junto con los restos del primer presidente de Ecuador Don Juan José Flores.

Se concluye este extenso artículo, con un análisis del legado espiritual, y material del Doctor Gabriel García Moreno, siendo un caso excepcional en comparación con grandes hombres de estado como Tomás Moro (aunque sea su análisis anacrónico debido a certezas contextuales entre ambos), la figura del mandatario mártir de la fe, hombre de extraordinarias facetas y sentido de liderazgo por un proyecto nacional, hacen de él un modelo de integridad moral y de amor a su pueblo. Aunque también como todo ser humano, contiene errores que permiten ver no a un santo glorificado, sino a un hombre con intereses y pasiones mortales. El tiempo y la gracia de Dios dirán si algún día la Iglesia pueda conmemorar a nuestro mártir en la lista de los santos y si su testimonio puede ser tomado por los políticos de hoy y en beneficio de las próximas generaciones.

René

Enlaces consultados (19/11/18)
• http://santidad-ecuador.blogspot.com/2017/07/dr-gabriel-garcia-moreno-martir-de-la-fe.html
• https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_García_Moreno
• http://especiales.elcomercio.com/planeta-ideas/ideas/4-mayo-2014/martires-purgatorio-garciamoreno-beatificacion
• https://www.circulo-pio-ix.org/2017/08/07/garcía-moreno-presidente-mártir/
• https://www.hogardelamadre.org/revista-hm/articulos/testimonios/4783-gabriel-garcia-moreno

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es