Siervo de Dios Vasco de Quiroga (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Medallón barroco del Siervo de Dios en su atuendo episcopal.

Medallón barroco del Siervo de Dios en su atuendo episcopal.

Si en la primera parte hablábamos de Don Vasco de Quiroga como cristiano ejemplar y abogado brillante, en esa segunda parte hablaremos de su papel como obispo y evangelizador. Si bien sabemos que el papel del obispo es, según el código de derecho canónico el de “enseñar, gobernar y santificar al pueblo de Dios” en nuestro personaje se cumplieron perfectamente estas prerrogativas, para entender el por qué se nombró a un seglar como obispo hay que entender el contexto en que se dio esta investidura.

Pacificación del Reino purépecha
Vasco de Quiroga tenía ya 63 años cuando, haciéndose acompañar solamente por un secretario, un soldado y algunos intérpretes, acomete la empresa de adentrarse en Michoacán, región apenas conocida, para ofrecer la paz y el Evangelio. Una vez en Tzintzuntzan, presentó sus respetos al jefe Pedro Ganca y a sus oficiales, saludándoles en el nombre del Rey de España. En prolongadas conversaciones, Quiroga les hace entender que la Corona deplora profundamente los crímenes hasta entonces cometidos allí, promete dar justo castigo a los culpables, y de nuevo ofrece su amistad. Los indios acogen con sorpresa y agrado aquella embajada tan llena de dignidad y buenos sentimientos.

Se difundió pronto entre los indios la propuesta pacífica y positiva que aquella alta autoridad hispana les hacía, y muchos la acogieron, empezando por el jefe Don Pedro, que de sus cuatro esposas despidió a tres y se casó con una solemnemente en la Iglesia. La personalidad de Don Vasco les resultaba desconcertantemente atractiva. En una ocasión en que algunos indios conversaban con él, y le contaban las vejaciones que habían sufrido en las incursiones de Guzmán, mostrándoles dibujos hechos en lienzos, quedaron conmovidos no sólo al comprobar que Quiroga entendía aquellos pictogramas, sino al ver que se echaba a llorar.

A los indios resentidos, que no se fiaban, sino que preferían seguir su vida nómada, Don Vasco trataba de persuadirles: “Si rehusáis seguir mi consejo -les decía- e insistís en esconderos en los bosques, muy pronto os vais a asemejar a las bestias salvajes que viven con vosotros. El Dios que hizo los bosques, también hizo los hermosos valles con sus resplandecientes lagos. Con un poco de cuidado y cultivo, vuestro suelo puede convertirse en uno de los más fértiles y proveeros de todo el alimento que necesitéis. Esta tierra es vuestra, es vuestra para que la gocéis bajo mi protección”.

Vasco de Quiroga implanta la "Utopía" de Tomás Moro. Mural contemporáneo.

Vasco de Quiroga implanta la “Utopía” de Tomás Moro. Mural contemporáneo.

Con la colaboración que los franciscanos y agustinos prestaron, acudiendo a la llamada de Don Vasco, en tres o cuatro años se logró la pacificación completa de Michoacán y se acabaron los abusos de los conquistadores. Ya entonces, en setiembre de 1533, antes del obligado regreso de Vasco a la capital, fundó el ya mencionado Hospital de Santa Fe de la Laguna. El poblado prosperó, y no sólo proporcionaba instrucción y asistencia a los indios tarascos, sino hasta a los chichimecas mismos, tribus nómadas conocidas por su desnudez y agresividad. Acerca de estos últimos en 1536, que hubo un día en el que se hicieron cristianos en el hospital más de quinientos indígenas. Quiroga prosiguió atendiendo con especial cuidado a la conversión de los chichimecas, aun con posterioridad a su consagración, en 1538, como obispo de Michoacán.

Primer obispo de Michoacán
Asegurada la paz, urgía establecer en Michoacán una diócesis distinta a la de México, y una vez conseguidas las autorizaciones pertinentes del Consejo de Indias, en 1535, por sugerencia del obispo Fray Juan de Zumárraga, se propone a Carlos I como posible obispo a Vasco de Quiroga. No obstante ser un hombre seglar y ya de 68 años -muy viejo para la media de vida de aquella época-, son grandes sus cualidades y también sus méritos en el trato con los indios, concretamente con los de Michoacán.

En 1536 se aprueba en Roma al candidato presentado, y en 1537 llegan a México las Bulas correspondientes de Pablo III. Los frailes de la Nueva España reciben la noticia con alegría, en tanto que no pocos españoles civiles muestran su recelo ante lo que pueda hacer un obispo que asume con tanto valor y eficacia la causa de los indios. En rápida sucesión tras una exhaustiva preparación recibe Don Vasco las órdenes sagradas menores y mayores, y en diciembre de 1538, en la primitiva Catedral de México, es consagrado obispo por Zumárraga. Y poco después parte para su diócesis, que está todavía sin hacer.

Escudo episcopal de Don Vasco, actualmente escudo de la Arquidiócesis de Morelia, México.

Escudo episcopal de Don Vasco, actualmente escudo de la Arquidiócesis de Morelia, México.

Don Vasco de Quiroga adquiere gran trascendencia en la historia nacional por la importancia que concede al ejercicio de las obras de caridad y de misericordia. Se ganó el afecto de los purépechas gracias a sus obras y a las medidas económicas que promovió. Éstas beneficiaron a los purépechas, en el contexto de la conquista del país. Este afecto le hizo acreedor al trato de Tata Vasco en el que se expresa el afecto filial de los purépechas hasta hoy. Entre las primeras medidas tomadas como obispo trasladó la catedral de Tzintzuntzan, ciudad capital del Reino de Michoacán, a Pátzcuaro. Este traslado le atrajo enemigos, pues iba contra los intereses de caciques y colonizadores de la entonces floreciente población, pues Pátzcuaro en esa época era sólo un barrio pesquero de la capital puréopecha.

Quizá la joya de su episcopado fue la fundación del Real y Primitivo Colegio de San Nicolás Obispo en la ciudad Pátzcuaro. Éste fue el primero de los seminarios de la Nueva España y el precursor de las casas de estudio diocesanas mandadas a establecer en 1563 por el Concilio de Trento. Es la única de sus creaciones que ha llegado a nuestros días, aunque ya como Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, institución decana de las universidades laicas y autónomas en México. Su misión era por aquellos días formar los sacerdotes que tanto necesitada la floreciente diócesis. Establecido en Santa Fe de la Laguna, en Michoacán, este colegio-seminario también recibió indios. Allí, los hijos de los naturales y los niños educados en el hospital de cuna eran instruidos en la lectura, escritura, canto llano y uso de instrumentos musicales.

Construye en Santa Fe de México, además del Pueblo – hospital, un hospital de cuna. Éste es un lugar donde se alimentaba, educaba y bautizaba a los niños, especialmente a los huérfanos y abandonados. Es el precursor, en México, del actual kindergarten o jardín de niños. Inauguró un colegio de niñas en Pátzcuaro: tenía por objeto recoger a hijas de españoles y de indios. Se les enseña la doctrina y los oficios propios de la mujer. Propició el desarrollo de las artesanías, los oficios, las industrias locales y la agricultura en los pueblos de la ribera de Pátzcuaro, los cuales se convierten en centro de producción y comercialización. Mandó a construir la primera plaza principal de Pátzcuaro para la comercialización de los diferentes productos artesanales a través de los llamados “tianguis”.

Inició la construcción de la Catedral que no se puede terminar de acuerdo con su plan previsto. Sería una catedral inmensa, de cinco naves que recuerda una mano abierta, dedicada al Salvador del mundo, de la cual sólo se terminó una en vida del obispo. Actualmente, es la Basílica de María Inmaculada de la Salud en Pátzcuaro. Cabe decir que esta imagen, mandada hacer por el mismo Quiroga, es quizá el gran legado de este obispo, pues desde su entronización en el Hospital de Santa Marta, ha sido considerada Patrona de Pátzcuaro y del obispado.

Antiguo colegio-seminario de San Nicolás en Pátzcuaro, México.

Antiguo colegio-seminario de San Nicolás en Pátzcuaro, México.

Algunos escritos de Don Vasco de Quiroga
Manual de adultos (algunos autores dudan de su autoría. Silvio Zavala Paz lo considera el primer impreso en América) Era una instruciión catequética para catecúmenos adultos, en algunos pueblos se siguió usando para doctina hasta bien entrado el siglo XX.

Reglas y ordenanzas de los Hospitales de Santa Fe.

Debellandis indis. Obra de antecedentes jurídicos referida a la defensa de los naturales. Esta obra fue presentada al Rey mismo por Don Vasco a manera de defensa del Obispo hacia los derechos de los indígenas.

Información en derecho. Su escrito más importante y trascendental. De este escrito extraigo algunos pequeños fragmentos que hablan de esa delicadeza y afecto que Don Vasco tenía por los indígenas: «Solamente tengo amor y afecto para con la nación indígena. Los mexicanos que vienen en mi compañía pueden testificar de esto y deciros cómo miles de personas viven en felices en poblaciones que yo he edificado para ellos. Lo que hice en Santa Fe, deseo hacerlo aquí también. Pero necesito vuestra cooperación. Vuestra práctica de tomar varias esposas debe desaparecer. Debéis aprender a vivir felices con una sola mujer que os sea fiel, de la misma manera que vosotros le seáis fieles a ella. Debéis también renunciar a vuestros ídolos y adorar al único verdadero Dios. Esas informes masas que vosotros habéis fabricado con vuestras propias manos no pueden protegeros. No pueden protegerse ni a sí mismas. Traédmelas, de manera que yo pueda destruirlas y al mismo tiempo libertaros de las cadenas con que el demonio, príncipe de la mentira, os tiene atados».

Proyecto de la catedral de Michoacán, ideado por el Siervo de Dios, que finalmente no se realizó.

Proyecto de la catedral de Michoacán, ideado por el Siervo de Dios, que finalmente no se realizó.

Durante su tarea sufrió la enemistad de algunos colonos españoles, que abandonaron Pátzcuaro para fundar una ciudad rival con el apoyo del virrey Antonio de Mendoza. El nuevo asentamiento recibió el nombre de “Ciudad de Michoacán” (1541), antes de ser nombrado sucesivamente como Guayangareo, después Valladolid y finalmente, consumada la independencia de México en el siglo XIX, Morelia, nombre que recibió la ciudad, hoy capital del estado de Michoacán, en honor al Héroe de la guerra de independencia José María Morelos y Pavón. También al final de sus días enfrentó un pleito legal con el Arzobispo de México en relación a la propiedad del Hospital de Santa Fe de México, razón por la cual su el proceso diocesano demoró más de lo esperado al haber pocos documentos al respecto.

Quiroga falleció el 14 de marzo de 1565 en Uruapan. Sus restos se encuentran actualmente en un mausoleo, dentro de la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, en Pátzcuaro.

Son innumerables las calles, escuelas, asociaciones, gremios, sociedades y lugares que llevan su nombre en Michoacán. Es el caso en particular del municipio y cabecera municipal de Quiroga (Michoacán), anteriormente Cocupao. Existe un monumento en su memoria erigido en Madrigal de las Altas Torres con motivo del Quinto Centenario de su nacimiento, escultura que recibe anualmente una ofrenda floral para celebrar el hermanamiento de dicha villa con el municipio de Pátzcuaro. En la ciudad de Irapuato (Guanajuato), año con año en el mes de febrero se otorga la presea “Vasco de Quiroga” a personas destacadas de la ciudad.

El Colegio Mayor Sacerdotal Vasco de Quiroga, de Madrid, sito en la calle Prieto Castro 2, antigua calle las Moreras, está formado por siete edificios y un jardín. Fue construido sobre terrenos cedidos durante cincuenta años por el Ministerio de Educación Nacional en 1958. Por ello ha sido devuelto a la Universidad Complutense de Madrid recientemente.

Mausoleo del Siervo de Dios. Basílica de María Inmaculada de la Salud, Pátzcuaro, Michoacán (México).

Mausoleo del Siervo de Dios. Basílica de María Inmaculada de la Salud, Pátzcuaro, Michoacán (México).

Camino a los altares
El Siervo de Dios fue un testimonio ejemplar en la transmisión e inculturación de la fe en el Nuevo Mundo. Pudiendo tener los cargos que hubiera deseado en la corona española, eligió por inspiración divina la predicación entre los indígenas y ejerció con ellos la caridad cristiana, poco antes que la Virgen de Guadalupe se apareciera a Juan Diego. Según palabras de nuestro Arzobispo y sucesor de Don Vasco, Don Alberto Suárez Inda, merece ser beatificado “fundamentalmente por la heroicidad de las virtudes, la gran actualidad de su acción pastoral, su estrategia -diríamos- para transmitir el evangelio, sin obligar sino con los lazos del amor. Supo fascinar a aquel pueblo con su palabra y ejemplo.” Hasta la fecha todos los Arzobispos utilizan en las grandes solemnidades el báculo pastoral de plata y ébano que perteneció al primer obispo y el día de la toma de posesión episcopal saludan al pueblo utilizando su sombrero, estas reliquias se guardan siempre en la sala de cabildos de la Catedral de Morelia y sólo pueden ser admirados por tradición en contadas ocasiones.

Su causa de canonización fue introducida por la Arquidiócesis de Morelia en conjunto con las demás diócesis michoacanas (Zamora, Tacámbaro y Ciudad Lázaro Cárdenas) recientemente, en noviembre de 1997. Hubo varios obispos y arzobispos que trataron de introducir la causa anteriormente pero sin éxito. Las razones de este retraso de cuatro siglos y medio fueron entre otras la escases de documentación de la época (debido al expolio al que fue sometida la Iglesia mexicana desde el s. XIX), el mencionado pleito con Zumárraga y las protestas de numerosos grupos civiles de corte masónico que consideraban que al canonizarlo se perdería la esencia de su labor social (!!!).

Actualmente ha concluido la fase diocesana de la misma tras restaurar y recuperar cerca de 20 mil folios y más de cinco volúmenes de información sobre el Siervo de Dios y a mediados del presente año se iniciará la fase romana de la causa. Confío que pronto podremos ver canonizado a Don Vasco de Quiroga pues es innegable la fama de santidad de este Obispo como lo es su sentido humano y profundamente cristiano que le vale el cariño y veneración que desde hace siglos le tenemos los michoacanos y que reconoce la historia del continente.

Daniel

Bibliografía
– CALLENS, Paul L.Biografía de Tata Vasco, un gran reformador del siglo XVI.
– CASTAÑEDA DELGADO, Paulino (1974). Don Vasco de Quiroga y su “Información en Derecho”. José Porrúa Turanzas, S.A. Librería-Editorial.
– MARTÍN HERNÁNDEZ, Francisco (2004). Don Vasco de Quiroga, protector de los indios. Universidad Pontificia de Salamanca. Servicio de Publicaciones.
– ROBLES DIOSDADO, Juan (2003). Vasco de Quiroga, laico misionero: México s. XVI. Editorial Santos.
– VELAYOS ZURDO, Oscar (1992). Vasco de Quiroga: olvido y glorificación. Institución Gran Duque de Alba.
Vidas ejemplares. Vasco de Quiroga, el abogado que se hizo Obispo. Ed. Trillas, 1964.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Siervo de Dios Vasco de Quiroga (I)

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Óleo-retrato barroco del Siervo de Dios en su atuendo episcopal.

Óleo-retrato barroco del Siervo de Dios en su atuendo episcopal.

Siervo de Dios Vasco de Quiroga, primer obispo, padre y evangelizador del pueblo michoacano
Parte de la herencia cultural del pueblo de Michoacán se debe al pasado indígena del mismo. La cultura Púrhépecha, establecida en la cuenca del lago de Pátzcuaro, la cañada de los 11 pueblos y la meseta tarasca es patente en sus fiestas y tradiciones, como la Animecha Kejsïtakua (Noche de Ánimas o Día de Muertos), el Año nuevo purhépecha o las fiestas patronales que combinan elementos indígenas con los rituales de la sagrada liturgia romana. Dignas de admiración son también otras muestras de folklore indígena como sus artesanías típicas y los pueblos dedicados a diversos oficios; así en Capula todo el pueblo se dedica a la alfarería y en Santa Clara del Cobre los herreros y orfebres trabajan el metal martillado a fuego creando todo tipo de objetos.

La cultura y oficios del pueblo michoacano deben mucho de su configuración actual al gran Vasco de Quiroga, en cuyo honor se han nombrado pueblos, plazas, edificios y universidades. Es gracias a Tata Vasco, que nuestro pueblo es cristiano y nuestra Arquidiócesis, una de las más antiguas de México, hunde sus raíces en el humanismo cristiano del renacimiento y en la obra “Utopía” de Santo Tomás Moro, en quien Quiroga se inspiró para evangelizar Michoacán.

Por no hacer demasiado extensivo este artículo lo he dividido en dos partes. Discúlpenme de antemano si me explayo demasiado, pero merece la pena relatar los diversos pasajes de la vida de este Siervo de Dios, tan santo como controvertido, el abogado y funcionario que se hizo obispo (como San Alfonso de Ligorio o San Gregorio Magno) y tan importante para los michoacanos que hasta la fecha se le conoce en la historia mexicana como Tata, término que para los indígenas indica el máximo grado de respeto hacia una persona (tata equivale a Padre o a Santo pues así le llaman a Dios, Tata Dios).

Primeros pasos
Vasco Vázquez de Quiroga y Alonso de la Cárcel (su nombre completo), nació en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) hacia 1470, Hijo de Vasco Vázquez de Quiroga y María Alonso de la Carcel. Estuvo emparentado con el Cardenal Gaspar de Quiroga y Vela, Arzobispo de Toledo y Primado de España. Durante su niñez (que transcurrió con toda normalidad y se diría que en el anonimato) vivió en dicha villa hasta la edad en que empezó sus estudios de Jurisprudencia, momento en que se trasladó a Salamanca. Se habla de Quiroga como un destacado jurisconsulto, siempre sobresaliente, tanto así que dominaba perfectamente el latín, adelantando en mucho a otros compañeros de estudio, tanto seglares como eclesiásticos. Hacia 1515 termina sus estudios de Licenciatura en Canon (Derecho Canónico y Derecho Civil) en dicha universidad.

Vista del lago de Pátzcuaro con la isla de Janitzio al centro, lugar de la noche de muertos.

Vista del lago de Pátzcuaro con la isla de Janitzio al centro, lugar de la noche de muertos.

En 1513, siendo aún estudiante, fue nombrado visitador de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, y posteriormente juez de residencia en Orán (base española en África) y representó a la Corona en los tratados de paz con el sultán de Tremecén (1526). Sus méritos fueron notorios, llamando la atención de los obispos de Badajoz y Granada, quienes le recomendaron a la reina Doña Juana “La loca” para que fuese nombrado oidor de la Real Audiencia de México. Se habla ya de él como un “varón virtuoso y diligente en su oficio, (que) asistía siempre a Misa Mayor y a rezar sus devociones que eran hartas” y de él se expresan sus contemporáneos que “sin ser eclesiástico tenía tal devoción que movía a imitársele y a tenerlo en grande estima” según documentos cotejados por Paul L. Callens.

La Carrera civil de Don Vasco, de las Bases españolas de Orán a la Real Audiencia
Para poder entender las circunstancias en que Quiroga llegó a la entonces Nueva España hay que ahondar un poco en la situación que vivía España y sus colonias en esos momentos. Con el descubrimiento de América, la Corona de Castilla y Aragón (con los Reyes Católicos a la cabeza) buscaba no solo expandir su imperio, sino también la fe que con tanto ahínco defendieron tanto Isabel como Fernando. Esta expansión llevada a cabo por franciscanos, agustinos y los neófitos jesuitas, aunado al acontecimiento Guadalupano, logró la conversión de miles de indígenas al cristianismo. Sin embargo muchos de estos conversos no eran aceptados por los peninsulares que los veían como seres inferiores y los reducían a labores infrahumanas, en algunos casos a la esclavitud. Fueron incontables los abusos a indígenas por parte de los conquistadores. Tristemente famoso fue Nuño Beltrán de Guzmán por crímenes contra los indios y jugaría un papel importante en la carrera civil de Don Vasco como relataré más adelante.

Nos detuvimos en que Quiroga fue llamado de los asuntos legales y litigios de Orán a los altos cargos de la Real Audiencia. La Real Audiencia fue el más alto tribunal judicial de apelación en las Indias, pues contó con jurisdicción civil y criminal y una amplia competencia extendida incluso al ámbito eclesiástico. Esto último debido a una de las facultades que el Real Patronato otorgó a la corona. La creación de las Audiencias indianas, tuvo como principal objetivo reafirmar la supremacía de la justicia del rey por sobre la de los gobernadores. Sobre la Audiencia sólo estaba el Consejo de Indias, al que únicamente se podía recurrir en los casos de mayor categoría. Al mismo tiempo, este tribunal real asesoró a la autoridad política del territorio asignado a su jurisdicción y se constituyó en un organismo consultivo de vital importancia para los virreyes y gobernadores.

Danza de los "Viejitos", representativa del estado de Michoacán, México.

Danza de los “Viejitos”, representativa del estado de Michoacán, México.

Las Audiencias americanas estaban organizadas, al modo del Consejo de Indias, como autoridades colegiadas. Se componían de letrados profesionales que, en principio, fueron cuatro oidores y un fiscal presididos por el virrey o gobernador de la zona. Con el transcurso del tiempo el número de estos funcionarios aumentó en los territorios más extensos. Cada año, rotativamente, un oidor debía realizar viajes de inspección y judiciales por las provincias que formaban parte de la jurisdicción de la Audiencia.

La primera Audiencia indiana fue establecida en Santo Domingo en 1511. A partir de 1527 y hasta 1563, la fundación de nuevas Audiencias en México, Panamá, Guatemala, Lima, Guadalajara, Santa Fe, Charcas, Quito y Chile, marcó el proceso de la colonización y del poder monárquico en América. Su rango aumentó al hacérselas depositarias del sello real, tal como acontecía en las cancillerías peninsulares.

Así, con este nombramiento, Quiroga desembarcó en Veracruz en septiembre de 1530 procedente de Sevilla, llegó a la Ciudad de México en enero de 1531 y dos años mas tarde fue enviado al Reino de Michoacán. Es en este papel de Oidor que Vasco nota los abusos de poder de los conquistadores: Frente a la labor evangelizadora y civilizadora de los misioneros, los maltratos, vejaciones, matanzas y barbaridades que cometían muchos gobernadores, hacían que el mensaje de amor que transmitían los frailes fuera una contradicción para los indios que constantemente se rebelaban y amotinaban por los maltratos y anti testimonios de los “invasores”.

Además de sus dotes humanistas, aprendidos en su alma mater y en autores como Erasmo de Rotterdam, Santo Tomás de Aquino y en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola y en las repúblicas ideales de Platón y Aristóteles influyó mucho en su vida y obra, no solo su fe y su devoción, sino también la lectura del libro “Utopía” escrito por el Lord Canciller (y después mártir) Santo Tomás Moro en Inglaterra, en donde se narra la construcción de una sociedad ideal a la luz de la razón, la fe, la igualdad y una buena instrucción tanto en la religión como en diversos oficios, lo cual queda manifestado en su obra principal.

Lienzo contemporáneo del Siervo de Dios. Museo de Arte Contemporáneo. Morelia (México).

Lienzo contemporáneo del Siervo de Dios. Museo de Arte Contemporáneo. Morelia (México).

El abogado fundador de pueblos
Hasta aquí en su cargo de la Audiencia, Quiroga se destacó como un insigne defensor de la causa de los indios a quienes procuraba defender de abusos de los españoles por considerarlos “catecúmenos con dotes buenas para el servicio de N.S. el Rey y de Dios Nuestro Señor”.

Como ya se dijo, fue célebre la sentencia, tradicionalmente atribuida al Licenciado Quiroga, contra el sadismo del conquistador Nuño de Guzmán. Este hombre, considerado conquistador de Michoacán y Nueva Galicia (actualmente los Estados de Jalisco, Colima y Nayarit) se distinguió por sus tácticas de hacinamiento contra pueblos enteros y por no distinguir entre hombres, mujeres o niños para cometer barbaries. El principal motivo de su condena fue el modo inhumano con que consumó la conquista de Michoacán, pues los purhépechas, que entre los bélicos aztecas tenían fama de aguerridos y sanguinarios, al tener conocimiento de la derrota azteca y las matanzas ordenadas por Hernán Cortés, se sometieron pacíficamente a los españoles con su Rey a la cabeza. El “rey” o calzontzi de los michoacanos, Tangáxoan Tzíntzicha I, lo recibió en paz, le hizo regalos de muchos tejidos de oro y plata, le dio guerreros y provisiones, pero Nuño de Guzmán respondió a su hospitalidad haciéndole torturar y ejecutar.

Es célebre en la historia mexicana la sentencia de Quiroga y Diego Pérez de la Torre contra Guzmán: fue mandado encadenado a España en un galeón y encarcelado en el Castillo de Torrejón de Velasco donde murió preso en 1544. El paso de este conquistador había dado al traste con la obra evangelizadora que apenas habían iniciado, hacia 1525, unos cuantos misioneros franciscanos y agustinos; de tal manera que, ya para entonces, los purépecha habían huido a los montes y, se encontraban en franca rebeldía.

Hacia principios de 1531 se instala Quiroga en Tzintzúntzan, entonces capital del imperio purépecha, y desde ahí inicia la gestión burocrática del Reino. Durante toda su estancia notó que los recién bautizados aumentaban en número y los misioneros no se daban abasto en atenderlos, por lo cual en muchas ocasiones los indígenas volvían a sus prácticas paganas y se desaprovechaban sus cualidades artesanales. Así, tras conocer y palpar de cerca la triste realidad de los indígenas, sometidos a la esclavitud y, explotados en muchos casos por la codicia de algunos conquistadores españoles, don Vasco se ofreció personalmente para remediar tan penosa situación; y a costa de su propio salario y esfuerzo, fundó hacia 1532, el primer hospital-pueblo de Santa Fe de los Altos, en las afueras de la ciudad de México; y en 1533, el segundo hospital-pueblo de Santa Fe de la Laguna, a orillas del lago de Pátzcuaro.

Capilla de Santa Fe de la Laguna (s.XVI). Único resto del antiguo hospital.

Capilla de Santa Fe de la Laguna (s.XVI). Único resto del antiguo hospital.

Los Hospitales-Pueblo de Don Vasco
Para entender con exactitud el concepto de los llamados hospitales-pueblo de Santa Fe, habría que tomar en cuenta que en Europa, durante la Edad Media, el término hospital se entendía en un sentido mucho más amplio, como una institución de carácter caritativo (u obra pía), que servía para dar mantenimiento y educación a los pobres y desamparados; para atender a los ancianos y enfermos; y como lugar de refugio para los peregrinos. De ahí, pues, que don Vasco haya llamado a las poblaciones indígenas que él congregó, como hospitales-pueblo; incluso, cabe decir que en algunos testimonios de la época, y en otros trabajos recientes, también suele llamarse a estas mismas congregaciones como «repúblicas de Santa Fe» por ser la virtud de la fe la principal para Quiroga.

Organizados bajo una serie de Reglas y Ordenanzas, que para su gobierno dejó instituidas el propio Don Vasco, inspiradas en su formación humanista, los hospitales-pueblo de Santa Fe fueron en sus inicios congregaciones indígenas compuestas por varias familias (nucleares y extensas), provenientes de un mismo linaje por línea paterna. En términos generales, se ha considerado que la familia nuclear indígena estaba compuesta por seis miembros (padre, madre y cuatro hijos de promedio); sin embargo, cuando una familia rebasaba cierto número de miembros, debería formarse otra nueva. Cada familia nuclear estaba sujeta a la autoridad del padre, al cual todos los miembros de la misma debían obedecer.

El pueblo, en su conjunto, era gobernado por un cuerpo electo entre todos los padres de familia, conformado por un indio principal y tres o cuatro regidores. El indio principal debería ser buen cristiano y hombre de vida ejemplar, que procurara atraer el amor, el honor y respeto de todos, sin permitir que fuera menospreciado, y duraba en el cargo tres años. Los regidores eran escogidos anualmente, aunque este oficio se daba por turno a todos los hombres casados. En dicho cuerpo de gobierno, había además otros dos padres de familia, llamados Jurados, que eran indios escogidos por el principal y los regidores turnándose de manera continua a los electos para este cargo, con el objeto de que no fueran siempre los mismos. Las reuniones de gobierno se efectuaban cada tercer día en casa del indio principal; en ellas se discutían todos los asuntos comunes al pueblo-hospital, sometidos a votación final. A la par del Consejo de Gobierno formado por los propios indios, había otra autoridad que era el llamado cura-rector; o sea, el fraile o clérigo secular encargado de la administración religiosa en el pueblo-hospital. A éste se le debía comunicar prácticamente todo lo que pasara en el pueblo-hospital para preservar así la mutua convivencia y la caridad entre todos los habitantes del pueblo-hospital.

Plaza "Vasco de Quiroga" en Pátzcuaro, la segunda más grande de América. Michoacán, México.

Plaza “Vasco de Quiroga” en Pátzcuaro, la segunda más grande de América. Michoacán, México.

En lo económico y laboral, los hospitales-pueblo de Santa Fe estaban organizados de manera que todos los indios trabajaran seis horas diarias, para beneficio del propio pueblo-hospital (lo cual fue una innovación en su época); considerando además el trabajo como un medio de aprendizaje y convivencia social, por lo que debería efectuarse de buena gana y sin queja alguna. Básicamente había dos tipos de trabajo: el artesanal y las labores propias del campo. Los trabajos artesanales eran principalmente, para los hombres, en tanto que a las mujeres se les instruía sobre todo en el tejido de la lana, el lino, la seda y el algodón. Los artesanos entrenados en estos oficios debían reparar continuamente los edificios comunes del pueblo-hospital, o hacer los utensilios necesarios para toda la comunidad, durante las seis horas diarias de labor común.

Sin embargo, la agricultura era la principal ocupación y en ella trabajaban prácticamente todos los habitantes del pueblo-hospital. Todas estas medidas establecidas por Don Vasco fructificaron en la creación de varios Hospitales según sus palabras para frenar los abusos de los encomenderos pues “tienen odio a los religiosos” y la organización de indígenas persiste actualmente en la etnia purépecha y cada pueblo desempeña algún oficio en común, enseñado (o perfeccionado) por Don Vasco para sustento de cada comunidad.

Aunque algo largo, este artículo nos permite comprender el por qué Don Vasco de Quiroga es tan apreciado por nuestra gente y también el por que, por sus méritos y favores a los desposeídos, atrajo la atención del Rey y del Papa para ser nombrado obispo, lo cual relataré en la siguiente parte.

Daniel

Bibliografía
– CALLENS, Paul L.Biografía de Tata Vasco, un gran reformador del siglo XVI.
– CASTAÑEDA DELGADO, Paulino (1974). Don Vasco de Quiroga y su “Información en Derecho”. José Porrúa Turanzas, S.A. Librería-Editorial.
– MARTÍN HERNÁNDEZ, Francisco (2004). Don Vasco de Quiroga, protector de los indios. Universidad Pontificia de Salamanca. Servicio de Publicaciones.
– ROBLES DIOSDADO, Juan (2003). Vasco de Quiroga, laico misionero: México s. XVI. Editorial Santos.
– VELAYOS ZURDO, Oscar (1992). Vasco de Quiroga: olvido y glorificación. Institución Gran Duque de Alba.
Vidas ejemplares. Vasco de Quiroga, el abogado que se hizo Obispo. Ed. Trillas, 1964.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es