Contestando a algunas preguntas breves (V)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de los Siervos de Dios Eugenio Balmori y Marina Cinta el día de su boda.

Fotografía de los Siervos de Dios Eugenio Balmori y Marina Cinta el día de su boda.

Pues publiquemos una vez más una recopilación de las muchas preguntas que se nos hacen al blog y que, al ser su contestación tan breve, no dan para un único artículo y sí para lo que algunos habéis bautizado con el nombre de “artículo ensalada”. Ahí van.

Pregunta: Estimados amigos, quisiera preguntarles si tienen algún dato sobre San Dido. He encontrado un San Dídaco de Vercelli, pero no se si se refiere al mismo. Os quedo agradecido de antemano.

Respuesta: San Dido como tal no existe. Existen algunos santos de nombre Dio y estos son: San Dio (Didio) mártir en Alejandría, San Dio (Divo) mártir en Cesarea de Capadocia, San Dio archimandrita de Constantinopla en el siglo V y San Dio (Abadio) mártir en Egipto.

Pregunta: Hola, me encargaron la tarea de investigar y poner imágenes si es posible, de los santos de Veracruz que fueron catequistas. He buscado, pero no las encuentro y espero que puedan ayudarme. Muchas gracias desde México.

Respuesta: Hablas de dos santos de Veracruz que fueron catequistas y tenemos que decirte que te estás refiriendo a los esposos Eugenio Balmori Martínez (ingeniero) y a Marina Francisca Cinta Serralangue (ama de casa y escritora), que eran dos coatzacoalquenses, que están en proceso de beatificación, o sea, que son Siervos de Dios y que aún no están ni beatificados. Están sepultados en la catedral de San José de Veracruz. En esta web puedes encontrar más información sobre ellos.

Pregunta: ¿Quién certifica que el cuerpo de un mártir de los primeros siglos es auténtico? ¿Qué organismo se encarga de ello? ¿Hoy en día se verifican dichas certificaciones?

Respuesta: Ahora, prácticamente, no se extraen cuerpos santos de las catacumbas romanas. Se extrajeron durante los siglos XVI al XIX, siempre por orden del Papa correspondiente, que encargaba a un cardenal la supervisión de la extracción de los cuerpos de las catacumbas. Después de comprobada la autenticidad de que era un mártir, confirmada, por ejemplo, por la existencia de un vaso con su sangre o de tierra empapada en sangre, de algún signo identificativo como la palma, de alguna inscripción que lo indicase, etc., se procedía a guardarlo (revestido o no) y se confeccionaba un documento llamado “auténtica”, que normalmente era firmada por el Vicario General del Papa en cuestión o por algún alto cargo de la Sagrada Congregación de Ritos, que era la encargada de este tipo de asuntos.

Urna con la figura de cera que guarda los restos de Santa Cándida, mártir de las catacumbas. Iglesia de Santa Maria dei Miracoli, Roma (Italia).

Urna con la figura de cera que guarda los restos de Santa Cándida, mártir de las catacumbas. Iglesia de Santa Maria dei Miracoli, Roma (Italia).

En la “auténtica” se escribían todos los datos del cuerpo santo en cuestión y se hacía de la forma más detallada posible, firmándola el susodicho cardenal, que a su vez, la sellaba o lacraba con su sello personal. Todo bajo la inspección de la Congregación de Ritos. Estas certificaciones siempre se han verificado meticulosamente. En la Lipsanoteca Vaticana aun existen algunos cuerpos santos guardados. Ahora se distribuyen poco.

Pregunta: Conozco el Credo niceno-constantinopolitano, pero tengo un especial interés en conseguir el texto original escrito en griego. Os agradecería me ayudaseis a conseguirlo.

Respuesta: Pues ahí lo llevas:
Πιστεύω εἰς ἕνα Θεόν, Πατέρα, Παντοκράτορα, ποιητὴν οὐρανοῦ καὶ γῆς, ὁρατῶν τε πάντων καὶ ἀοράτων. Καὶ εἰς ἕνα Κύριον Ἰησοῦν Χριστόν, τὸν Υἱὸν τοῦ Θεοῦ τὸν μονογενῆ, τὸν ἐκ τοῦ Πατρὸς γεννηθέντα πρὸ πάντων τῶν αἰώνων· φῶς ἐκ φωτός, Θεὸν ἀληθινὸν ἐκ Θεοῦ ἀληθινοῦ, γεννηθέντα οὐ ποιηθέντα, ὁμοούσιον τῷ Πατρί, δι’ οὗ τὰ πάντα ἐγένετο. Τὸν δι’ ἡμᾶς τοὺς ἀνθρώπους καὶ διὰ τὴν ἡμετέραν σωτηρίαν κατελθόντα ἐκ τῶν οὐρανῶν καὶ σαρκωθέντα ἐκ Πνεύματος Ἁγίου καὶ Μαρίας τῆς Παρθένου καὶ ἐνανθρωπήσαντα. Σταυρωθέντα τε ὑπὲρ ἡμῶν ἐπὶ Ποντίου Πιλάτου, καὶ παθόντα καὶ ταφέντα. Καὶ ἀναστάντα τῇ τρίτῃ ἡμέρα κατὰ τὰς Γραφάς. Καὶ ἀνελθόντα εἰς τοὺς οὐρανοὺς καὶ καθεζόμενον ἐκ δεξιῶν τοῦ Πατρός. Καὶ πάλιν ἐρχόμενον μετὰ δόξης κρῖναι ζῶντας καὶ νεκρούς, οὗ τῆς βασιλείας οὐκ ἔσται τέλος. Καὶ εἰς τὸ Πνεῦμα τὸ Ἅγιον, τὸ κύριον, τὸ ζωοποιόν, τὸ ἐκ τοῦ Πατρὸς ἐκπορευόμενον, τὸ σὺν Πατρὶ καὶ Υἱῷ συμπροσκυνούμενον καὶ συνδοξαζόμενον, τὸ λαλῆσαν διὰ τῶν προφητῶν. Εἰς μίαν, Ἁγίαν, Καθολικὴν καὶ Ἀποστολικὴν Ἐκκλησίαν. Ὁμολογῶ ἓν βάπτισμα εἰς ἄφεσιν ἁμαρτιῶν. Προσδοκῶ ἀνάστασιν νεκρῶν. Καὶ ζωὴν τοῦ μέλλοντος αἰῶνος. Ἀμήν.

Vista de la urna que guarda los restos de San Julián, mártir de las catacumbas. Catedral de Badajoz, España.

Vista de la urna que guarda los restos de San Julián, mártir de las catacumbas. Catedral de Badajoz, España.

Pregunta: Estimados amigos, os molesto con el fin de que tengáis a bien enviarme a ser posible, la oración “Adsumus, Domine”, tanto en latín como en castellano, pues la quiero no sólo para rezarla, sino para hacerla vida. Agradeciendo de antemano la atención que le preste a este correo y pidiendo que el Señor les colme de bendiciones, os saludo desde Caracas, Venezuela.

Respuesta: Con muchísimo gusto te la facilitamos y te pedimos que te acuerdes de nosotros cuando la reces:
Adsumus, Domine Sancte Spiritus, adsumus peccati quidem immanitate detenti, sed in nomine tuo specialiter congregati. Veni ad nos et esto nobiscum et dignare illabi cordibus nostris; doce nos quid agamus, quo gradiamur et ostende quid efficere debeamus, ut, te auxiliante, tibi in omnibus placere valeamus. Esto solus suggestor et effector iudiciorum nostrorum, qui solus cum Deo Patre et eius Filio nomen possides gloriosum.

Non nos patiaris perturbatores esse iustitiae qui summam diligis aequitatem; non in sinistrum nos ignorantia trahat, non favor inflectat, non acceptio muneris vel personae corrumpat; sed iunge nos tibi efficaciter solius tuae gratiae dono, ut simus in te unum et in nullo deviemus a vero; quatenus in nomine tuo collecti, sic in cunctis teneamus cum moderamine pietatis iustitiam, ut et hic a te in nullo dissentiat sententia nostra et in futurum pro bene gestis consequamur praemia sempiterna. Amen.

“Aquí estamos, Señor Espíritu Santo, aquí estamos frenados por la inercia del pecado, pero reunidos especialmente en tu nombre. Ven a nosotros y permanece con nosotros y dígnate entrar en el interior de nuestros corazones; enséñanos lo que hemos de hacer, por donde debemos caminar y muéstranos lo que debemos practicar para que con tu ayuda, sepamos agradarte en todo. Se tu el único inspirador y realizador de nuestras decisiones, tu, el único que con Dios Padre y su Hijo, posees un nombre glorioso.”

“No permitas que perturbemos la justicia, tú que amas la equidad suprema; que la ignorancia no nos arrastre, que el favoritismo no nos doblegue, que no nos corrompa ni las personas ni los cargos; únenos eficazmente a ti, solo con el don de tu gracia, para que en ti seamos uno y en nada nos desviemos de la verdad. Y al igual que estamos reunidos en tu nombre, así también, moderados por la piedad, mantengamos en todo la justicia, para que nuestras opiniones ahora en nada se aparten de ti y en el futuro, obrando rectamente, consigamos los bienes eternos. Amén.”

Corredor de las catacumbas de Calixto en Roma (Italia), de donde fueron extraídos muchos mártires hoy venerados en todo el mundo.

Corredor de las catacumbas de Calixto en Roma (Italia), de donde fueron extraídos muchos mártires hoy venerados en todo el mundo.

Pregunta: ¿Qué hay que hacer para ser santo? Gracias desde Francia.

Respuesta: Bueno, ésta es una pregunta compleja, pero al mismo tiempo sencilla de contestar, que deberías hacérsela más bien a tu director espiritual, si es que lo tienes. Sin embargo, aunque este blog está dedicado a cuestiones hagiográficas, no queremos ser descortés contigo y te damos nuestra opinión, que puede ser más o menos compartida.

Con la gracia de Dios, ser santo es de lo más sencillo del mundo. Acuérdate de este relato: “En esto, se le acercó uno y le dijo: Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida eterna? Él le dijo: ¿por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno, más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. ¿Cuáles?, le dice él y Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Dícele el joven: Todo eso lo he guardado, ¿qué más me falta? Y Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme”. (Mateo, 19, 16-21).

Está clarísimo, ¿no?: amar a Dios y al prójimo y seguirlo. Y dijo también: “No todo el que dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre” (Mateo, 7, 21) y sabemos que la voluntad del Padre es dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo… o sea, estar incondicionalmente dispuesto a entregarse a los demás. Echar una mano en vez de poner una zancadilla, comprometerse con los pobres, no estar apegado a nada que se utilice, estar dispuesto a colaborar con quién lo necesite… amar de corazón, incondicionalmente, a los demás. Haciendo eso y teniendo ese espíritu real de entrega, Cristo habita dentro de ti y tú eres santo.

"Cristo y el joven rico", óleo de Heinrich Hoffmann (1889). Riverside Church, Nueva York (EEUU).

“Cristo y el joven rico”, óleo de Heinrich Hoffmann (1889). Riverside Church, Nueva York (EEUU).

En tu familia y ambiente laboral, con tus amigos y con los desconocidos y especialmente, con los pobres y necesitados: disponible en todo momento, comprometido realmente por el bien de todos. Como dice el refrán: “Obras son amores y no buenas razones”. No hay que hacer grandes cosas, sólo tener una actitud de entrega, siempre, siempre, siempre. Y para tener esa actitud, esta disposición, siempre se cuenta con Él mediante la oración y la Eucaristía. Quien así vive, toda su vida es oración; hace oración aun cuando está durmiendo. Lo dijimos el Jueves Santo, ¿recuerdas?: “Donde hay caridad y amor, allí está Dios”, porque “Dios es amor y el que permanece en el amor, en Dios permanece y Dios en él” (Primera Carta de San Juan, 4, 16). Eso es ser santo.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es