Santa Sinclética (Amma Sinclética)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo americano de la Santa.

En la obra “Historia Eclesiástica, VIII, p.40”, se dice que Nicéforo Calixto es el primer autor que atribuye la “Vita” de esta Santa, escrita en griego, a San Atanasio de Alejandría. San Atanasio habría escrito la primera biografía de esta primera y gran fundadora de monasterios de monjas y lo mismo que San Antonio el Grande pudiese considerarse el padre del monacato masculino, Santa Sinclética lo sería del monacato femenino. Esto lo niega el hagiógrafo del siglo XVII Le Nain de Tillemón.
Las colecciones de “Apophthegmata Patrum”, han mantenido su memoria y dice que, solamente de ella, son atribuidas a San Atanasio cerca de cuarenta citas. Así, Sinclética (su nombre quiere decir “asamblea celestial”) habría nacido en tiempos de San Antonio, siendo sus padres unos macedonios que residían en Alejandría de Egipto, ciudad que era la mayor del Imperio después de Roma. Por su rango y fortuna pudiera haber aspirado a casarse con un noble, pero ella, desde muy joven hizo de la oración y la austeridad su forma de vida poniéndose como modelo a Santa Tecla y así, a la muerte de sus padres, al igual que San Antonio, se desprende de todo, vende y reparte sus bienes, evita las conversaciones a fin de llevar una vida interior más profunda y se retira a un lugar solitario, llevándose con ella a su hermana que era ciega y que experimentaba sus mismos sentimientos.

Vivieron en la más absoluta soledad, llevando vida de ermitañas cercas de un sepulcro y siendo tan discretas que nadie notaría su presencia, aunque, como a San Antonio, les ocurre lo mismo: pronto se extiende su fama de santidad y acuden a ellas quienes quieren llevar la misma vida de perfección.
Ella se niega a “dirigirlas”, pero accede a darles ejemplo con su silencio, sus oraciones y sus penitencias. Cuando le preguntan cual es el camino de la perfección, ella contesta que quién quiera saberlo, vaya a la fuente que es Cristo. Algunas de estas discípulas se quedan viviendo en común junto a ellas y otras se retiran llevando una vida más solitaria; pudiéramos decir que entre ellas se manifestaban simultáneamente las formas de vida cenobítica y eremítica.

Detalle de la Santa en un fresco de Sophrony Sakharov en el refectorio del monasterio de San Juan Bautista en Essex, Inglaterra.

Sinclética vivió largos años. Cayó enferma con ochenta años y durante tres, soportó con admirable resignación una grave enfermedad en los pulmones, posiblemente cáncer, que terminó incluso deformándole el rostro, cosa que le impedía ver, hablar e incluso comer. Anunció su muerte tres días antes de que aconteciera, muriendo consolando ella misma a quienes la asistían, cuando esto, normalmente sucede al revés.

La existencia histórica de la santa se basa únicamente en esta narración de San Atanasio. Los sinaxarios bizantinos la incluyeron rápidamente, recordándola normalmente el día 4 de enero y digo normalmente, porque también se la conmemora los días precedentes y posteriores al día 4.
En Occidente se desconocía su culto hasta que César Baronio, basándose en los sinaxasios bizantinos, la incluyó en el siglo XVI, en el Martirologio Romano el día 5 de enero, haciendo mención a los elogios que sobre ella escribe San Atanasio. Nosotros, como estaban ya cogidos dichos días, nos hemos permitido publicar el artículo el día de hoy.

Se le atribuyen algunos dichos famosos siendo estos algunos de ellos:
“Los que están cerca de Dios, al principio sienten muchísimas congojas y desconsuelos, pero luego experimentan una indecible alegría; necesitamos la luz dentro de nosotros, el fuego divino que a veces se manifiesta con lágrimas y dolores”.
“Se puede vivir solo entre la multitud y vivir con la multitud estando solo”.
“Al principio del camino hacia Dios existen dificultades, pero posteriormente se llega a un gozo inefable”.
“Cuando pases dificultades, alégrate de que Dios te visite y no dejes de cantar, pues la ascesis consiste en dominarse en los sufrimientos y seguir dando gracias a Dios”.
“Por su medida y su discreción, conocerás si tu ascesis, proviene de Dios o proviene de tu orgullo”.
“Quienes hemos elegido la vida monástica, debemos ser extremadamente prudentes”.
“Lo mismo que algunas hierbas medicinales pueden deshacernos de los reptiles venenosos, la oración y el ayuno elimina los malos pensamientos”.
“Es peligroso pretender enseñar a alguien si no se ha progresado en la práctica de la virtud”.

Icono ortodoxo griego de Amma Sinclética.

“No dejes que tu enojo vea el atardecer”.
“Cuando la virtud es ampliamente reconocida, desaparece; ante la alabanza, no relajarse, no dejar de luchar”.

Y algunos otros apotegmas o dichos famosos; así, hasta veintisiete.

Hoy hemos querido hablar de esta santa, intentando profundizar algo más sobre su vida, de la que como veis, poco se sabe. Ya nuestro amigo Dairon nos la mencionó en uno de sus artículos sobre el monacato cristiano en Egipto.

Tropario a Santa Sinclética

Antonio Barrero

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