San Sofronio de Jerusalén

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Icono ortodoxo griego del Santo.

San Sofronio (550-638) fue patriarca de Jerusalén entre los años 634 al 638 y un gran teólogo de la Iglesia así como un luchador contra los monotelitas. Durante su patriarcado, los árabes tomaron la ciudad de Jerusalén, pero gracias al santo, los cristianos tuvieron una cierta libertad de culto en los Santos Lugares.

Su vida
San Sofronio nació en Damasco en el año 550 (o 560) siendo árabes sus antepasados. Sus padres, Plinthas y Mira eran piadosos. Siendo muy joven se sentía atraído por todo lo que fuera aprender por lo que, antes de ser monje, fue profesor de retórica. Por ese motivo se le llamó “el escolástico” o “el sofista”.
Entró como monje en el monasterio de San Teodosio, cerca de Jerusalén. Posteriormente marchó a Alejandría donde conoció a San Juan Moshu, que es el autor del escrito ascético “Leimon ho leimonon” o el “Leimonarion” (“El prado espiritual” o “el jardín de los limoneros”), obra que es considerada como la continuación del Patericon Egipcio (Apophthegmata Patrum). Sofronio se convirtió en su discípulo y juntos peregrinaron a través de Siria, Palestina, Egipto y Roma. Después de la muerte de San Juan Moshu en Roma, San Sofronio se volvió a Jerusalén llevándose consigo el cuerpo de San Juan, que sepultó en el cementerio del monasterio de San Teodosio.

La lucha por la ortodoxia de la fe
Junto con San Máximo el Confesor, San Sofronio comenzó a luchar contra los monotelitas, siendo el primero que se dio cuenta del peligro que suponía esta doctrina que era apoyada por el emperador bizantino Heraclio I (610-641), con la intención de conseguir la reunificación entre la Iglesia miafisita (coptos) y la Iglesia de Constantinopla con el fin último de reforzar las fronteras orientales del Imperio. Los miafisitas creían que en Cristo había una sola naturaleza – la divina – ya que la naturaleza humana desapareció en la naturaleza divina.

En el año 633, mientras San Sofronio se encontraba aun en Egipto, tuvo una disputa con el Patriarca monotelita Ciro de Alejandría y posteriormente, también con el Patriarca Sergio de Constantinopla al que no pudo convencer sobre la justicia de la fe ortodoxa.
Sofronio fue elegido patriarca de Jerusalén en el año 634 y en su discurso ante quienes lo eligieron, rechazó enérgicamente la enseñanza monotelita, siendo enviado este discurso posteriormente en forma de carta encíclica al Papa Honorio y a todos los demás patriarcas. En esta encíclica se incluye numerosas citas de fuentes patrísticas, apoyando la existencia de las dos naturalezas en Cristo (ver el artículo sobre San Máximo el Confesor).

Vista de la entrada a la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén (Israel).

La caída de Jerusalén
El Patriarca Sofronio participó activamente en la lucha por la defensa de Jerusalén, pero se vio forzado a mediar sobre las condiciones de la rendición de la Ciudad Santa con los conquistadores árabes, cuando esta fue tomada por Omar en el año 637. Se dice que estando delante de la puerta de la Iglesia del Santo Sepulcro, invitó a Omar a entrar en ella, pero el califa se negó diciendo que si lo hacía, en adelante, sus seguidores cobrarían derechos sobre esta iglesia. Las cosas sucedieron exactamente así, pues más tarde, todas las iglesias en las que Omar entró fueron transformadas en mezquitas, lo que no ocurrió con la Iglesia del Santo Sepulcro, que hasta el día de hoy se ha mantenido como santuario cristiano. San Sofronio tuvo éxito en la obtención de determinados derechos civiles y religiosos para los cristianos, pero a cambio de pagar anualmente un tributo. Un año después de este triste acontecimiento, falleció: exactamente el día 11 de marzo del año 638.

Su obra teológica
Las obras de San Sofronio incluyen no solo temas dogmáticos, pastorales y hagiográficos, sino que también escribe sobre himnografía. Aunque no es muy extensa, nos revela a un buen teólogo y a un pensador muy fino, bajo cuya perspicacia y precisión doctrinal subyace la fórmula doctrinal promulgada por el Sexto Concilio Ecuménico de Constantinopla (680-681).

Trabajos dogmáticos:
La carta dogmática de su entronización, que se centra en la enseñanza cristológica. Después de presentar la doctrina sobre la Santísima Trinidad y sobre la Encarnación, se dirige a los principios fundamentales de la cristología: en Cristo se da la unión hipostática entre una persona y dos naturalezas o esencias. La realización de sus obras se hace por principios distintos, porque cada naturaleza ha conservado intactos los poderes de sus obras. En Cristo hay siempre dos papeles, dos energías. No habla de dos voluntades, sino de dos naturalezas que están predeterminadas.
El Florilegium patrístico dogmático en dos libros, que incluyen seiscientos testimonios de los antiguos padres y escritores eclesiásticos que demuestran la existencia de dos naturalezas en Cristo.

Vista general del monasterio de la Panagia en Corinto, Grecia.

Trabajos hagiográficos:
La vida de San Juan el Misericordioso, patriarca de Alejandría (esta obra fue escrita en colaboración con San Juan Moshu).
Las vidas de los santos mártires Ciro y Juan, médicos de la Iglesia.
La vida de Santa María de Egipto (hay quienes opinan que este trabajo no es suyo).

Trabajos pastorales:
Nueve sermones realizados por él durante su patriarcado, de los cuales, algunos solo se conservan en su traducción latina. El Sermón de la Anunciación contiene interesantes ideas sobre Cristología.
Dos escritos disciplinarios sobre el secreto de la confesión y el bautismo de los Apóstoles, se los cuales solo se conservan unos pocos fragmentos.
Cuando aun era un hieromonje, San Sofronio realizó algunas correcciones a la Regla monástica del monasterio de San Sabas de Jerusalén.

Himnografía:
Una colección de veintitrés Odas anacreoticales, que son poemas en métrica anacreótica. Catorce de estas Odas describen la destrucción de Jerusalén por parte de los árabes.
Cerca de novecientos cincuenta troparios y stikheras (grupos de himnos) desde la Pascua hasta la Ascensión.

Relicario con el cráneo del Santo venerado en Bucarest, Rumanía.

Veneración a San Sofronio
Tanto en Oriente como en Occidente, San Sofronio es conmemorado el día 11 de marzo y junto con él, se conmemora la memoria de su padre espiritual y amigo, San Juan Moshu.
Su tumba no se conserva, pero reliquias insignes suyas existen en Jerusalén, el Monte Athos (Grecia) y Bucarest (Rumania). En el siglo XX, parte de las reliquias del cráneo fueron llevadas al monasterio de la Virgen “Panagia Faneromeni Hiliomodiou”, cerca de Corinto (Grecia).

Kontakion (Himno del Santo)
“Oh, Sofronio de Jerusalén, el más sabio entre los patriarcas, que luchaste con divino celo por los Mandamientos, difundiste la verdad con tus labios y con buen orden estableciste los cimientos de la Iglesia y transmitiste la fe entre las filas monásticas. Has sacado a la luz los discursos más sabios y con ellos nos instruiste; por eso te aclamamos diciendo: Salve, oh espléndido relator de la fe verdadera”.

Mitrut Popoiu

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