Santa Taciana de Roma, diaconisa y mártir

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Icono ortodoxo ruso de la Santa.

La Santa de la que hablaré hoy, día de su fiesta, goza de un amplísimo culto y reconocimiento entre los cristianos orientales; mientras que es mucho menos conocida por los occidentales, pese a que su martirio la sitúa en Roma. Como suelo tener por costumbre, hablaré en primer lugar de su passio y después, de las evidencias históricas y documentales que tenemos de ella.

Dicha passio data del siglo VII y nos dice que Taciana vivió en tiempos de Alejandro Severo; quien, siendo joven todavía al acceder al poder -16 años- delegó muchos asuntos en su ministro Ulpiano, quien desató una feroz persecución contra los cristianos. Ella era hija de la ilustre familia de los Taci –de ahí su nombre- y su padre había sido elegido cónsul por tres veces. Él la había educado a la fe cristiana y, al hacerse adulta, la joven se convirtió en diaconisa, desempeñando este papel en el seno de su comunidad hasta que fue delatada y arrestada.

Fue conducida ante una imagen del dios Apolo, ante la cual la conminaron a que hiciese un sacrificio a la divinidad. Ella no sólo se negó sino que además escupió directamente hacia la estatua, lo que propició que le aplicasen un cruel castigo: le arrancaron los ojos con un garfio de hierro. Taciana sufrió con paciencia el tormento y dijo que, si bien ella había perdido sus ojos corporales; eran ellos los que estaban ciegos y rogaba a Dios para que les abriera sus ojos espirituales. Tras esto, la arrojaron a un calabozo.

Otro día fue llamada a presencia del tribunal, pero ella siguió resistiéndose a sacrificar al dios. Por ello, fue desnudada y azotada públicamente, pero no lograron doblegarla. Le desgarraron el cuerpo con cuchillas, y tras esto, la tendieron en el suelo y la volvieron a golpear, turnándose los verdugos cuando se cansaban. Como se desmayara sin haber pronunciado una sola palabra de arrepentimiento o súplica, nuevamente la dejaron en su celda.

El tercer día que compareció ante las autoridades; se quiso que sacrificase a la diosa Diana [1]. Ante su sorpresa, ella sonrió y se dejó conducir mansamente al templo, pero apenas estuvo ante la imagen de la diosa; trazó ante ella la señal de la Cruz y empezó a rezar en voz alta, tras lo cual la estatua se hizo pedazos. Furiosos y asustados ante lo que interpretaron como brujería, la colgaron del techo y le arrancaron la piel con clavos de hierro. Luego, le amputaron los dos pechos y la abandonaron de nuevo en la mazmorra.

Martirio de la Santa. Grabado de Antonio Tempesta para la colección "Immagini de molte sante vergini e martiri romane nel martirio". Istituto Nazionale della Grafica, Roma (Italia).

El cuarto día, estando de nuevo ante el tribunal, Taciana ni siquiera se dignó a responder a las preguntas que le hacían. Molestos, la arrojaron a un foso con un león, que no la atacó. Ante esto, persuadidos de que era una bruja, le raparon la cabeza [2] y la revolcaron desnuda en un lecho de brasas. No contentos con esto, la encerraron durante días en el templo de Júpiter, pero cuando fueron a buscarla, la encontraron de rodillas sobre los restos destrozados de la imagen del dios, rezando y sonriendo.

Harto ya de ella, el mismo Ulpiano mandó encender una hoguera y, agarrándola de los cabellos, la tiró él mismo dentro de las llamas; pero éstas no se cebaron en ella. Furioso, mandó decapitarla inmediatamente, y con ella a su padre, mientras una voz del cielo los felicitaba por su valor y les daba la bienvenida al Paraíso.

Esta passio griega de la Santa no debe considerarse una referencia fidedigna. Primero, por su tardía fecha (s.VII) respecto al martirio de la Santa (s.III). En segundo lugar, porque Alejandro Severo no fue un emperador hostil a los cristianos y por tanto, no se registra una persecución en su reinado [2]. En tercer lugar, porque una mujer de tan noble alcurnia como se pretende que sea Taciana, jamás habría sido torturada con tanta saña, de un modo tan cruel y prolongado. Además, esta passio adolece de los típicos elementos milagrosos (estatuas que se rompen solas, fuego que no quema, leones que no atacan) que contribuyen a su descrédito. Para Franchi de’Cavalieri, no es más que una hermosa leyenda hagiográfica sin el menor valor histórico, escrita para justificar la veneración de una Santa en el monte romano del Quirinal, como veremos. Y recordemos también que esta passio de Santa Taciana fue literalmente copiada para el caso de Santa Martina. Por último: las mujeres elegidas para diaconisas generalmente solían ser de cierta edad, curtidas en la fe y en la experiencia de la vida; y no jovencitas como también se pretende que sea esta Santa.

Taciana entre los leones. Grabado de Filipo Biglioli para la serie “Il Perfetto Leggendario ovvero Vite de' Santi per Ciascun Giorno dell'Anno …”, Roma, 1847.

Esclarecida la duda respecto a esta Santa, hablemos de las evidencias históricas y documentales. La noticia más antigua sobre esta Santa se encuentra en el Itinerario insertado por Guillermo de Malmesbury en su Gesta regué Anglorum, datada en la segunda mitad del siglo VII. En este documento se lee textualmente: Et in monte Nola sancta Taciana. Esta información, sin embargo, suscita algunos problemas ya que ninguna otra fuente, ni antigua ni medieval, conoce este monte. Los catálogos medievales de París y Turín acerca de las iglesias existentes en Roma, dicen que la iglesia de Santa Taciana se encontraba cerca de la iglesia de Santa Susana, que como es sabido está en el Quirinal. Consecuentemente, el monte Nola pudiera identificarse con la colina del Quirinal.

Esta hipótesis es confirmada en la passio griega de la Santa. En ella se nos dice que Taciana fue sepultada en la región sexta, que es la Augustea y que comprendía los territorios de la Alta Semita y del Quirinal. Pero, ¿podría haberse llamado a la colina del Quirinal “monte Nola”, como se afirma en el documento del s.VII? Pudiera ser, porque en aquel tiempo allí también había dedicada una iglesia a San Félix de Nola, cuya fiesta se celebra el 14 de enero; dos días después de nuestra Santa.
Es posible que Taciana, como el mismo Félix de Nola, o San Bonifacio; no estuviese realmente sepultada en el Quirinal, sino en el Aventino como indican otras fuentes, pero parece seguro que en el Quirinal tenía dedicada una iglesia.

La identificación de Taciana presenta otro problema: ninguna fuente martirológica ni litúrgica romana, ni antigua ni medieval, excepto el Itinerario del que hablamos antes, la menciona. Ninguna fuente conoce a una mártir romana con este nombre; lo cual ensombrece mucho las posibilidades de considerarla una Santa histórica.

Relicario con la mano de la Santa venerada en Tver, Rusia.

Baronio, muy aficionado a “solucionar” este tipo de controversias con lo primero que tenía a mano –y si no se lo inventaba-; fue el primero que la introdujo en el Martirologio Romano el día 12 de enero, dando por bueno lo indicado en los Menologios griegos sobre ella. Pero según Franchi de’ Cavalieri, a quien ya hemos mencionado, la Santa Taciana venerada en Roma es la misma Santa Taciana de Amasea, que es recordada en el Martirologio Jeronimiano el día 18 de agosto. Pero esta hipótesis, atención, no es aceptada por todos.

A pesar de las dudas que suscita la existencia histórica de nuestra mártir de hoy, la Santa se volvió muy popular y fue venerada en Roma desde el siglo VII, cuando se populariza su passio, hasta el siglo XV, momento en que es destruida su iglesia del Quirinal y su culto parece diluirse hasta esfumarse, salvo algunas esporádicas representaciones artísticas. Esto lo digo hablando de la cristiandad occidental, la católica. Entre nuestros hermanos ortodoxos, como ya adelantaba al inicio del presente artículo, el culto de esta Santa siempre ha sido muy rico y destacado. Aunque no goza del título prestigioso de Gran Mártir, hasta día de hoy se la sigue celebrando y no son pocas las mujeres que reciben el nombre de Taciana, especialmente popular entre las mujeres rusas. Para muestra, un botón: una de las hijas del zar Nicolás II, la Gran Duquesa Tatiana Nikoláyevna Romanóva; canonizada junto a sus familiares por la Iglesia Ortodoxa Rusa debido a la ejecución sufrida durante la Revolución Rusa, llevaba el nombre de nuestra Santa de hoy.

Vista de un relicario e icono de la Santa expuestos el día de su fiesta en Moscú, Rusia.

En resumen, aunque Taciana fue venerada en Roma durante seiscientos años y lo sigue siendo hasta la actualidad por los cristianos orientales, ésta sería un personaje del que no se sabe absolutamente nada que pueda confirmarse con certeza histórica. Sus reliquias, dispersadas por Rusia y Rumanía, suscitan las mismas dudas al respecto. La existencia de una diaconisa martirizada es siempre posible; pero no en el contexto y circunstancias en que la enmarca su passio. Los iconos rusos siempre la representan como una joven de impresionante belleza; enarbolando la cruz del martirio y el atuendo de diaconisa, además de un texto con su profesión de fe.

Meldelen


[1] Algunos textos nos dan a entender que se ofrecía el sacrificio a la diosa Diana previendo que las cristianas serían más proclives a sacrificar a una diosa que además de mujer, era virgen.
[2] La creencia popular sugería que las mujeres que se dedicaban a la hechicería tenían su fuente de magia en su larga y hermosa cabellera, por lo que rapándola, creían anular esta magia femenina.
[3] Para más inri, estamos hablando del primer emperador romano que no sólo no mostró hostilidad hacia los cristianos; sino que además consideró seriamente el permitir levantar templos para ellos, e incluso aceptar a Cristo entre las divinidades veneradas en el Imperio.

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