Santa Tecla de Iconio: la Protomártir

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Icono greco-maronita de Santa Tecla. Convento carmelita de la Unidad, Harissa (Líbano).

Pregunta: Trabajo en Tarragona. Mi novia es tarraconense y se llama Tecla porque en esta ciudad hay mucha devoción a esta santa y ese fue el nombre que le pusieron. Ella cree que sobre Santa Tecla hay algunas cosas que no se sabe si son o no ciertas, como por ejemplo si fué mártir.  Os quedaríamos muy agradecidos si nos pudieseis facilitar alguna información sobre esta Santa. Muchisimas gracias. Teneis un blog formidable. (España)

Respuesta: Gracias a ti y encantada de ayudarte. Aunque hay hasta trece santas que reciben este nombre, la patrona de Tarragona, por la cual me preguntas, es Santa Tecla, virgen y mártir (23 de septiembre). Esta Tecla, la primera y más conocida de todas, es una santa mártir primitiva muy venerada, famosa también, por estar considerada la primera mujer mártir (la protomártir femenina, en comparación con San Esteban, el protomártir masculino).  Ha recibido muchísima veneración tanto por los cristianos católicos como los ortodoxos, y ésta ha sido especialmente intensa durante la Edad Media. Pero hay muchas cuestiones sobre ella que convendría debatir. En primer lugar, vamos a decir lo que tradicionalmente se conoce de ella (basado en las famosas Actas de Pablo y Tecla, texto apócrifo muy difundido).

Tecla (abreviatura del nombre griego Teoclia, que significa “gloria de Dios”) era una joven de buena familia que vivía en la ciudad de Iconio. Cuando el apóstol Pablo de Tarso llegó a esta ciudad para predicar, se alojó en casa de Tito, tal y como dicen los Hechos de los Apóstoles. La tradición añade que justo esta casa estaba enfrente de la de Tecla, de modo que, desde su ventana, la joven oía predicar al apóstol y se sintió fascinada por su doctrina. Según algunas versiones, Tecla estaría prometida a un joven local, Zamiro, y según otras ya estaba casada con él, por lo que no sería virgen. En cualquier caso la joven, cautivada por el mensaje de San Pablo, manifestó su voluntad de convertirse al cristianismo. El prometido o marido, al saberlo, la golpeó brutalmente, la encerró en sus aposentos sin comida ni agua y acudió a denunciar a Pablo por alborotador, de suerte que el apóstol dio con sus huesos en la cárcel. Ella, al saberlo, y en cuanto pudo huir de su encierro, compró la liberación de Pablo sobornando a sus carceleros con todo su ajuar de novia, y se marchó con él en calidad de discípula.

Santa Tecla entre las llamas. Relieve en alabastro de Pere de Sant Joan (1426-36). Retablo de Santa Tecla. Catedral de Tarragona (España).

Esto escandalizó enormemente a Teoclia, la madre de Tecla, quien creyendo que a su hija la había seducido un vividor, acudió a denunciarlos ante las autoridades locales. Pablo fue acusado de seductor y Tecla de adúltera, pero los castigos resueltos para ellos fueron muy distintos: al apóstol se le expulsó de la ciudad y a ella se la condenó a muerte. Aquí empiezan los prodigios: a punto de ser quemada viva, las llamas se dividieron sin tocar a la condenada, de suerte que Tecla pudo bajar ilesa de la hoguera y marcharse también de la ciudad, con Pablo.

La tradición dice que Tecla desempeñó una labor como predicadora junto a Pablo, aunque esto parece poco creíble, primero, porque los Hechos no la mencionan, y segundo, porque todos conocemos que Pablo era bastante contrario a que las mujeres hablasen en público. Incluso se ha dicho que llegó a predicar en Tarraco (actual Tarragona) pero esto es totalmente inverosímil y motivado únicamente por la devoción de los tarraconenses por ella.

El relato de la Actas sigue diciendo que, en Antioquía, uno de los hombres que escuchaban a Tecla intentó violarla. A sus gritos acudieron los cristianos para ayudarla, pero después el agresor la denunció ante las autoridades diciendo que había tratado de seducirlo. Cómo no, se le dio la razón a él, y Tecla fue nuevamente condenada a muerte. Aquí se fueron sucediendo las sentencias sin mayor efectividad: la arrojaron a los leones, a una piscina llena de cocodrilos, entre serpientes y animales ponzoñosos, entre bueyes y vacas furibundos… todo inútil. Las bestias salvajes respetaban a la cristiana sin dañarla. Finalmente, el gobernador de Antioquía, atemorizado, le dijo: “¿Quién eres tú, que hasta las bestias te temen?”. Ella respondió simplemente: “Yo soy Tecla, sierva del Dios vivo”. Asustado, mandó soltarla.

Tecla llegó, pues, a una edad muy avanzada, y cuando estuvo muy anciana para seguir predicando por los pueblos, se retiró a una cueva apartada y allí atendía a la gente que acudía a ella, dándoles consejo, sanando sus heridas, entregada a la oración y penitencia. Como suele pasar en estos casos, se corrió la voz de que era una bruja que practicaba malas artes, de suerte que una turba de hombres acudió a su cueva para asesinarla. Ella, al verlos llegar, se refugió en el fondo de la cavidad y rogó a Dios que la librara de la deshonra. En ese momento se desplomó la cueva milagrosamente, aplastando a los agresores, y matando también, por cierto, a Tecla. Cuando los cristianos y otros favorecidos por ella acudieron y retiraron las piedras, llorando, sólo pudieron rescatar su brazo, que asomaba entre las rocas, y éste fue conservado como preciosa reliquia.

Esto es todo cuanto se puede extraer de las Actas, que como ya digo, es un texto apócrifo y de dudosa, por no decir nula, credibilidad, lo que dificulta mucho establecer su autenticidad histórica. Sin embargo hay que decir que existen documentos muy antiguos sobre ella y su culto está muy extendido en Oriente y en Occidente. Según Baronio, y basándose en Tertuliano y San Jerónimo, un presbítero de Asia Menor compuso estas Actas por cariño al apóstol Pablo, pero no son más que un romance fantasioso sobre los viajes del apóstol y la conversión de Tecla en Iconio. Estas Actas de Pablo y Tecla, datadas a finales del siglo III, fueron reconocidas como falsas por el mismo autor que las escribió (!!), lo que supuso que lo apartaran del ministerio, y sin embargo, se han difundido y han dado lugar a la passio más conocida, que he sintetizado arriba. Debido a tanta fantasía y leyenda, se ha perdido toda traza histórica de una Santa de la que, sin embargo, ningún Martirologio antiguo cuestiona su historicidad.

Reliquia de Santa Tecla, venerada en Tarragona. Tesoro de la catedral de Tarragona (España).

El  Martirologio Jeronimiano, que a veces la ubica en Oriente, otras en Seleucia, Iconio, o simplemente Asia, la conmemora el 23 y el 12 de septiembre, el 17 de noviembre, y el 20 y 21 de diciembre. Los Sinaxarios Bizantinos la conmemoran el 24 de septiembre como protomártir y en esta misma fecha, además del 22 de febrero, la conmemora el calendario marmóreo de Nápoles. Los antiguos libros litúrgicos, tanto griegos como latinos, la mencionan a menudo, así como los Santos Padres orientales y occidentales. Santuarios en honor a ella se han edificado en Seleucia, Antioquía, Dalisandos, Isauria, Selinunte, Constantinopla, Acca, Milán, etc…

Representaciones inspiradas en su legendaria passio están muy difundidas tanto en Oriente como en Occidente, siempre refiriéndose a ella como natural de Iconio. Pero es muy complicado establecer dónde se da origen este culto. Su santuario más célebre fue el de Seleucia (actual Selefkie), uno de los lugares de peregrinación más antiguo de toda la cristiandad. Allí, sobre las colinas de Meriamlik, en el año 1907, los arqueólogos Guyer y Herzfeld encontraron las ruinas de un complejo de edificios, entre ellos una grandiosa basílica del siglo V. Pero ya en el siglo IV, la peregrina Eteria dice que allí había un bellísimo martyrium con varios monasterios masculinos y femeninos. En ese entorno de basílica y grutas cercanas, se dice que vivió la Santa durante los últimos años de su vida. Sin embargo, nunca ha habido traza de que existiera una tumba.

Basilio, obispo de Seleucia (s. V) escribió dos libros sobre la vida y milagros de esta Santa, donde da cuenta de los monumentos de Meriamlik y del culto a la protomártir, según él mismo la llama. Se afirma por parte de algunos que en esta Santa se revivió el culto anteriormente prodigado en la ciudad a las diosas griegas Artemisia y Atenea. Sin embargo, toda esta antiquísima veneración a Santa Tecla, en multitud de lugares de todo el mundo cristiano antiguo, está oscurecida por la leyenda. Son muy frágiles las teorías sobre su autenticidad.

La propia Bibliotheca Sanctorum, en la que también me he basado, hace un estudio crítico sobre su historicidad y culto, pero sin molestarse en hablar de su vida, martirio y relación con Pablo: todo esto son leyendas poéticas y oratorias escritas sobre ella. Su iconografía suele reproducir las escenas de su martirio (leones, bueyes o serpientes) o puede llevar una cruz en forma de T, inicial de su nombre, así como su propio brazo-relicario. Sobre las reliquias, decir brevemente que aparte del célebre brazo, conservado en su relicario de Tarragona, existen otros restos suyos venerados en muchas partes (Sarajevo, Carlentini, Turquía, EEUU…) pero naturalmente, si ni siquiera se halló una tumba, mucho menos van a tener autenticidad éstas.

Mano incorrupta de la Santa venerada en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina.

Mano incorrupta de la Santa venerada en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina.

En resumen: se admite que Santa Tecla existió, pero no se sabe absolutamente nada de ella.

Meldelen

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