Santa Teoctista de Lesbos, virgen solitaria

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo griego de la Santa en su sepulcro. Capilla de la Panaga Ekatontapyliani, Paros (Grecia).

Pregunta: Les consulto, debido a que hace un año estuve de viaje por la isla de Paros y visité la iglesia y el monasterio Panagia Ekatontapyliani construida por Santa Elena y en su capilla había un icono de una santa y me llamó la atención un cuadro que representaba un pasaje de su vida y quisiera saber como se llama y si conocen algo de su historia. El cuadro muestra a la santa vestida con una túnica negra, escapando de una playa e internándose en un bosque como de pinos ya que era perseguida por personas con lanzas que venían en botes o barcos desde el mar; más o menos esto es lo que recuerdo. Espero que puedan ayudarme o decirme donde puedo averiguar información sobre esta santa. España.

Respuesta: Por los datos que nos aportas: el nombre del monasterio y la descripción del icono, muy probablemente se trate de Santa Teoctista de la Isla de Lesbos, llamada también Santa Teoctista de Paros. Y es así porque esa santa está allí sepultada y porque huyó al bosque escapando de unos piratas árabes que la habían capturado y querían venderla como esclava.

La primera “Vita” de esta santa fue escrita por un cierto Nicetas Magistro, aunque posteriormente, Simeón Metafrastes la incorporó en su Menologio. Este tal Nicetas, enviado por el emperador León a una misión ante los árabes de Creta, en su viaje fue a la Isla de Ios en el Mar Egeo al sur de Nasso, pero tuvo que interrumpirlo a causa de los vientos contrarios que lo arrastraron a la Isla de Paros y a su célebre Santuario dedicado a la Theotokos (Panagia Ekatontapyliani). Allí se encontró con un eremita llamado Simeón que vivía en aquel lugar desde hacía más de treinta años y que le contó lo que le había oído a un cazador que todos los años venía desde la Isla de Eubea con unos amigos para realizar una caza mayor. Simeón le pidió a Nicetas que escribiese la historia que él le contaría a fin de perpetuar la memoria de la persona de la que le hablaba.

Y esta es la historia: Un día, antes de retornar a la nave, el cazador había ido a rezar a la iglesia, que estaba desierta y le extrañó un ruido que parecía producido por alguien que huía. Se acercó y oyó una voz que le dijo que se quedase parado: “Soy una mujer, no estoy vestida y no quiero exponerme a tu mirada”.
El cazador alargó su manto hacia la mujer, sin mirarla y cuando ella se cubrió descubrió que era una señora que mostraba en su cuerpo los signos de haber llevado durante años una vida muy austera y en soledad. Se llamaba Teoctista.

La isla de Lesbos (Grecia) vista desde satélite.

Ella era de Molyvos, un pueblecito de la Isla de Lesbos y una noche, los árabes que habitaban la Isla de Creta hicieron una incursión en su isla muy cerca de la localidad de Metimna y teniendo solo dieciocho años la habían apresado junto con otras muchas personas con la intención de venderlos como esclavos. Cuando los árabes se iban con los prisioneros hicieron una parada en Paros y ella aprovechó la ocasión para escaparse y huir a un bosque. Los corsarios árabes, al no poder alcanzarla, se marcharon de la isla y ella vivió en soledad durante treinta y cinco años, dedicándose a la oración, llevando una vida austera y alimentándose solo de los productos silvestres. Con los años, su ropaje se había roto y ella no tuvo ocasión de hacerse con otros por lo que vivía sin ropa, desnuda.

Todo esto se lo contó Teoctista al cazador y le dijo: “Como tú vienes aquí todos los años a cazar, el año que viene tráeme la Santa Eucaristía, pues llevo muchos años privada de la comunión”. El cazador se lo prometió y pasado un año retornó con sus compañeros de caza llevando consigo las Sagradas Especies. Lo primero que hizo fue buscar a la mujer eremita, a Teoctista, y facilitarle la Santa Comunión, cosa que la colmó de felicidad por haber recibido el mayor don divino.
El cazador se marchó con sus amigos encontrándolos en el bosque y terminada la caza, buscó nuevamente a Teoctista, a la que encontró muerta; era el año 885.

Sin decirle nada a sus compañeros, la sepultó pero quiso quedarse con una reliquia, por lo que le cortó una mano y se la llevó consigo a su barco. Era por la tarde, el tiempo estaba estupendo y el viento les era favorable por lo que intentaron navegar, cosa que les fue imposible. Durante toda la noche, la nave no avanzó absolutamente nada, permanecía inmóvil en el puerto.
El cazador comprendió que era una señal del cielo que no aprobaba su piadoso robo. Desembarcó y sin decir nada a nadie, marchó a donde había sepultado a Teoctista y repuso la mano junto al cadáver. Una vez reparado su hurto, pudieron echarse a la mar y navegar. Durante la travesía el cazador contó lo ocurrido a sus compañeros y decidieron volver todos los años a venerar la sepultura de la santa, pero cuando volvieron al año siguiente, el cuerpo había desaparecido.

Sepulcro de la Santa en la Capilla de la Panagia Ekatontapyliani, Paros (Grecia).

El hagiógrafo H. Delehaye ve en esta historia contada por el eremita Simeón a Nicetas Magistro una repetición de la famosa leyenda de Santa María de Egipto, sustituyendo el piadoso cazador de Eubea a San Zósimo en el hecho de llevarle la comunión.
El episodio de la mano robada y posteriormente restituida así como la misteriosa desaparición del cuerpo, puede ser solo un artificio literario para darle más interés al relato, ya que todo esto contribuía a explicar el por qué en aquella época no se conocía ninguna reliquia de la santa.

Esta narración de Nicetas Magistro así como su posterior inclusión en el Menologio de Metafraste contribuyeron a popularizar ampliamente la vida de Santa Teoctista.
Cuando Nicéforo Foca derrotó a los árabes de Creta y reestableció la seguridad de poder navegar por entre las islas griegas, se iniciaron una serie de peregrinaciones al santuario de la Isla de Paros en el cual habría ocurrido dicha historia. Se pusieron a buscar las reliquias de la santa, reliquias que ahora se encuentran en la Iglesia de la Theotokos o Iglesia de la Panagia Ekatontapyliani (Παναγίας της Εκατονταπυλιανής), lugar donde la pusieron cuando las encontraron. También hay quienes basándose en otra leyenda más tardía dicen que están en la isla de Icaria.

Su festividad fue introducida en los Sinaxarios bizantinos el día 9 de noviembre. Baronio introdujo su festividad en el Martirologio Romano el día 10 de noviembre poniendo el siguiente elogio:”In Paro insula sanctae Theoctistis virginis” (En la Isla de Paros, Santa Teoctista virgen) introduciendo así en Occidente el culto a esta santa legendaria.
Espero haber podido complacer tu interés por saber algo de esta santa penitente.

Antonio Barrero

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