La madre Teodosia Lațcu, monja y poetisa rumana

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Fotografía de la madre Teodosia Latcu, ya anciana, en su hábito de monja ortodoxa.

Fotografía de la madre Teodosia Latcu, ya anciana, en su hábito de monja ortodoxa.

La monja Teodosia Lațcu es una de los poetas cristianos rumanos que han sido redescubiertos tras la caída del régimen comunista en 1969. Sin haber tenido una vida extraordinaria, milagros o grandes discursos, su vida se encuentra reflejada en su poesía, que puede competir con la clásica himnografía cristiana.

Nació el 17 de marzo de 1917 en una piadosa familia de rumanos refugiados en Mezötur (actual Hungría), debido a la Primera Guerra Mundial. Fue bautizada con el nombre de Zorica, que es el nombre de una flor fácil de encontrar desde agosto hasta las primeras heladas. De vuelta en Transilvania, de donde eran sus padres, una región que después de la guerra fue incorporada el reino de Rumanía, la niña Zorica pasó su infancia en Brașov. Fue una niña de mucho talento, que escribía poesía en ocasiones y que, posteriormente, en 1936-1940, cursó lenguas clásicas y estudios de francés en la Facultad de Letras de la Universidad de Cluj. Se quedó allí un tiempo, como “preparadora del director” (una especie de asistente universitaria) en el Instituto Rumano de Lingüística en Cluj, y trabajó con el lingüista Sextil Pușcariu para la primera edición del “Diccionario de la lengua rumana” editado por la Academia Rumana.

Fue en 1941, con 24 años, cuando sus poemas empezaron a ser publicados en “Gândirea” (“el pensamiento”), quizá la mejor revista literaria en Rumanía del momento, y en “Telegraful Român”, el periódico de la Archidiócesis Ortodoxa de Sibiu.

Sus primeros poemas estuvieron inspirados en la antigua mitología griega, pero pronto empezó a crear sólo poesía mística cristiana. El padre Teofil Părăian, un monje ciego del monasterio de Sâmbăta de Sus, el que promocionó su poesía a finales de los noventa, gustaba de recitar sus poemas y se sabía de memoria algunos textos específicos, como “Epitalam”, un poema inspirado en la mitología griega, un himno de bodas de Calírroe y el pescador Doris, compuesto en métrica griega. Este poema fue publicado en una revista que fue casualmente leído por un prisionero rumano en Siberia. Éste escribió a Zorica: “Desde un punto muerto en Rusia, en un día de ventisca y tormenta, en una mezcla de invierno e inicio de primavera, mis pensamientos se han iluminado como si estuvieran en la isla griega evocada por los cálidos, claros y perfectos versos dedicados a la boda de Calírroe. Gracias por este sereno y puro momento que me has dado en un tiempo dominado por una triste y sucia animalidad”.

Fotografía de Zorica Latcu en su juventud, al terminar el instituto.

Fotografía de Zorica Latcu en su juventud, al terminar el instituto.

Otra historia que cuenta Teofil tiene que ver con las 14 versiones de un poema llamado “File de Acatist” (“páginas de Akathist”), que alude al nombre de un poema bizantino compuesto específicamente con 13 kontakia, pequeños himnos, y 12 oikoi, poemas que incluyen el verso que comienza con el griego “Haire”, o sea, “¡Alégrate!”. Al regresar a casa un viernes por la noche, ella empezó a escribir y perdió la noción del tiempo hasta el domingo por la mañana, cuando se fue a trabajar (en esa época, los domingos eran días de trabajo). Cuando estaba frente a la puerta de la universidad, el portero la detuvo y le dijo que era domingo.

“Insula albă” (“la Isla Blanca”) fue su primer volumen de poemas, publicado en Sibiu en 1944. Los años siguientes fueron muy prodigiosos, con los volúmenes “Osana luminii” (“Hosanna a la Luz”), publicado en 1948 en la imprenta de la diócesis ortodoxa de Cluj, y “Poemele iubirii” (“Poemas de amor”), sólo un año después. Este último tuvo mucho que ver con el hieromonje y padre Arsenio Boca, abad del monasterio de Sâmbăta de Sus, a quien lo dedicó. La influencia de los pensamientos místicos de Arsenio en ella es visible, pues algunos de sus poemas son de inspiración exicasta. La correspondencia entre Zorica, que solía acudir cada otoño a Sâmbăta, y el hieromonje Arsenio continuó varios años, incluso después de que ella entrara en la orden monástica.

Esto ocurrió en 1948, cuando ella cambió su estilo de vida en atención al estatus de su vida y la región donde iba a vivir. Entre los movimientos místicos de la época estaba el que inició en 1939 la hermana Vasilica Gurău, que fue después monja Verónica, en el monasterio Vladimirești de la baja Moldavia, cerca de Galați. Este movimiento implicaba especialmente a chicas jóvenes que querían seguir una vida de pureza. En sólo unos pocos años, el movimiento de Verónica cambió los campos de Vladimirești en un bello monasterio donde vivían más de cien monjas. Esto fue visto con escepticismo por las autoridades eclesiásticas, pues era un movimiento que venía de los laicos, pero pronto, con la bendición del patriarca Nicodemo, que estaba impresionado por el celo de la joven Verónica, pudo salir adelante.

Pronto el monasterio de Vladimirești se convirtió en uno de los monasterios femeninos más grandes de Rumanía, donde el redescubrimiento de la centralidad de la comunión eucarística se alentaba mucho más que en cualquier otra parte del país. Es posible que Zorica decidiese venir a este lugar, a este entorno tan fuertemente místico, debido a sus diálogos con el abad Arsenio, y así se convirtió en la madre Teodosia. (Hay que mencionar que, en las tradiciones ortodoxas, sólo los novicios son “hermanos” y “hermanas”, mientras que los monjes y las monjas ya tonsurados son llamados “padres” y “madres”, respectivamente).

Ficha de la madre Teodosia Latcu en el archivo policial, cuando fue arrestada por el régimen comunista.

Ficha de la madre Teodosia Latcu en el archivo policial, cuando fue arrestada por el régimen comunista.

La monja Teodosia tenía una enfermedad congénita que no le permitía coordinar muy bien sus movimientos. Esta enfermedad le hacía muy difícil hablar con normalidad. Teofil Părăian describió, en un encuentro con ella en 1954, que tenía miedo de preguntarle nada porque le daba la impresión de que estaba haciendo grandes esfuerzos para contestarle. Pero este problema físico no era una barrera para escribir poemas ni traducir trabajos cristianos a la lengua rumana.

La congregación mística de Vladimirești resistió muy poco y fue la primera en ser cerrada tras el Decreto 410 de los comunistas en 1956, oficialmente a causa del problema con los legionarios (fascistas rumanos). En esa época, muchos otros conventos fueron cerrados, y también seminarios sacerdotales, facultades e imprentas cristianas. Todos los monjes menores de 55 años y monjas menores de 50 fueron obligados a volver al mundo, y aquellos que rehusaban eran encarcelados.

Las monjas Teodosia Laţcu, Epiharia Constantin y Fevronia Filip fueron arrestadas el 28 de marzo de 1955. Otras monjas y dos sacerdotes fueron arrestados posteriormente y durante largas investigaciones, los torturadores de Galați and Constanța intentaron obligar a Teodosia a que renunciara al movimiento de Vladimirești. Como a las otras monjas, se la acusó de “agitaciones públicas” y “omisión de denuncia”, porque habían ocultado a oficiales alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. El tribunal militar de Bucarest condenó a las monjas, mediante la sentencia número 263 del 5 de marzo de 1956, a 4-5 años de “prisión correccional” en Miercurea Ciuc. Los tres años pasados en prisión fueron, a pesar de las dificultades, tiempo de pureza de vida y oración.

Portada de uno de los libros de poemas de la madre Teodosia.

Portada de uno de los libros de poemas de la madre Teodosia.

Ella fue liberada en 1959, como beneficiada de una amnistía, pero como a las otras monjas, no se le permitió volver al monasterio, que se había convertido en un almacén de grano. En su condición especial, a Teodosia se le permitía vivir en Gurguiești, un pueblo cerca de Brăila, junto con Mihaela, otra monja “exiliada”. No fue hasta 1970 que a Teodosia se le permitió volver a su tierra natal en Brașov.

Como monja y durante el tiempo que permaneció en prisión y en arresto domiciliario ella no dejó de escribir, aunque sus poemas, agrupados en los volúmenes “Icoane pentru paraclis” (“Iconos para capilla”), “Din pribegie” (“Desde el exilio”), ”Grădina Doamnei” (“El Jardín de la Señora”) y “Alte poezii” (“Otros poemas”), sólo se publicaron después de su muerte.

Además de componer nuevos poemas, ella tradujo algunos trabajos exegéticos de Orígenes sobre el Antiguo Testamento y otros textos exegéticos del Nuevo Testamento, incluidos en la Philokalia de Stăniloae, volumen 7 (San Gregorio de Nisa: Diálogo sobre la muerte y la inmortalidad -la Vida de Santa Macrina-; San Isaac el Sirio, San Simeón el Nuevo Teólogo), junto con el sacerdote Teodoro Bogodae. Ella también tradujo “Los milagros de la Madre de Dios”, una compliación popular de orígenes patrísticos.

Después de la caída del comunismo, en febrero de 1990, el monasterio de Vladimirești fue abierto y a la monja Verónica se le permitió regresar, junto con otras monjas. Entre ellas estaban también Mihaela y Teodosia, que aunque era ya anciana (73 años) se sintió como en casa con sus hermanas. Ella falleció aquel mismo año, el 8 de agosto. Fue enterrada en el cementerio del monasterio.

Cementerio donde está enterrada la madre Teodosia, en el monasterio Vladimiresti, Rumanía.

Cementerio donde está enterrada la madre Teodosia, en el monasterio Vladimiresti, Rumanía.

Página de Akathist, poema

En rumanoEn español
Bucură-te, leagăn alb de iasomie,
Către care-n roiuri fluturii coboară,
Bucură-te, raza stelei din vecie,
Şipot care curge lin cu apă vie,
Bucură-te, Maică pururea Fecioară,
Dulcea mea Marie.

Bucură-te, floare fără de prihană,
Albă ca argintul nopţilor de vară,
Spicul cel de aur veşnic plin cu hrană,
Mirul care vindeci orice fel de rană,
Bucură-te, Maică pururea Fecioară,
Ploaia cea de mană.

Bucură-te, brazdă plină de rodire,
Munte sfânt, în care s-a-ngropat comoară,
Bucură-te, cântec tainic de iubire,
Clopot de chemare, cântec de mărire,
Bucură-te, Maică pururea Fecioară,
Blândă fericire.

Bucură-te, mărul vieţii care-nvie,
Pomul greu de roadă-n plină primăvară
Bucură-te iarăşi, ţărm de bucurie
Dintru care curge miere aurie,
Bucură-te, Maică pururea Fecioară,
Sfânta mea Marie.
Alégrate, columpio blanco de jazmín,
al cual mariposas descienden en enjambres,
Alégrate, rayo eterno de estrella
murmurando con suave fluir de agua viva,
Alégrate, Madre Siempre Virgen,
Mi dulce María.

Alégrate, flor sin culpa,
Blanca como plata de noches de verano
Espiga de oro, eternamente llena de alimento,
Ungüento que sanas cualquier herida,
Alégrate, Madre Siempre Virgen,
Lluvia de maná.

Alégrate, tierra fecunda
Montaña Santa, donde fue enterrado un tesoro,
Alégrate, misteriosa canción de amor,
Campana llamante, canción magnificante,
Alégrate, Madre siempre Virgen,
Suave felicidad.

Alégrate, manzana de la vida resucitada,
Árbol cargado de frutos a media primavera,
Alégrate de nuevo, orilla de la alegría
Donde la miel es oro que fluye,
Alégrate, Madre Siempre Virgen,
Mi Santa María.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Bogdan Scorțea, Teodosia-Zorica Laţcu, monahia cu suflet de poezie, en: Ziarul Lumina, 11 Junio 2008
– Adrian Nicolae Petcu, Începutul represiunii comuniste asupra Mănăstirii Vladimireşti (II), en: Ziarul Lumina, 17 Nov. 2012
– Teofil Părăian, Medalion Zorica Laţcu, conferencia radiofónica el 11 de mayo de 1993, textuada como el capítulo 12 de su libro “Prescuri pentru cuminecături”, Timișoara, 1998.

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