San Teodosio de la Brazi, metropolita mártir de Moldavia

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Icono ortodoxo rumano del Santo en su atuendo de metropolita.

Junto con San Antimo, metropolita de Valaquia y San Constantino Brâncoveanu, voivoda del mismo país, San Teodosio, metropolita de Moldavia, completa el grupo de los santos mártires rumanos del final de la Edad Media.

Abad y obispo
San Teodosio nació a finales del siglo XVII en Vrancea, un condado situado en la frontera entre Moldavia y Valaquia. En aquellos momentos era bastante usual que un joven entrase en un monasterio y el hecho de que San Teodosio fuese monje desde su infancia, no es precisamente un caso singular. El privilegio de ser tonsurado tan joven consistía a veces en que el postulante poseía una buena cultura, ya que en aquella época todas las escuelas rumanas eran patrocinadas por los monasterios. Debido a su cultura, Teodosio, fue nombrado secretario de la oficina del monasterio de Bogdana, uno de los conventos más importantes de Moldavia, situado cerca de Suceava, que en aquella época era la capital del país. Más tarde, fue nombrado abad del mismo monasterio y se hizo cargo de la reconstrucción de sus instalaciones.
En el año 1670 fue ordenado como obispo de Radauti y un año más tarde, se trasladó a Roman donde continuó su misión no sólo como padre espiritual sino también como administrador de la Iglesia.

El siglo XVII fue un período difícil para Moldavia, ya que era una tierra disputada por los turcos y por los polacos, originándose una larga guerra entre los años 1672 y 1676. Aunque manteniendo su autonomía, Moldavia estaba bajo dominio otomano, que impuso muchas veces a los gobernantes que, en general, cambiaban muy a menudo, incluso más de una vez al año. A causa de la invasión turca, el santo metropolita Dositeo gobernó su diócesis en dos períodos de tiempo (1671-1673; 1675-1686), junto con el príncipe Ştefan Petriceicu (Agosto de 1672 – Noviembre de 1673; Diciembre de 1673 – Febrero de 1674; Diciembre de 1683 – Marzo de 1684). Un número importante de nobles moldavos se vieron obligados a huir a Polonia en el año 1674.

Los turcos, en cuanto existía un vacío de poder, imponían a un nuevo príncipe fiel a su política, como por ejemplo, Dumitraşcu Cantacuzino (Noviembre de 1673 – Noviembre de 1675 y 1684-1685). El nuevo gobernante no gozaba de popularidad y solo pudo resistir porque fue ayudado por los ejércitos turco y tártaro, que estaban estacionados en el territorio moldavo. Esta situación fue muy difícil para la población debido a los muchos abusos que estos cometieron.

Icono ortodoxo rumano del Santo en su atuendo de abad.

Con el fin de legitimar su rol, Dumitrascu nombró un nuevo metropolita en la persona de Teodosio, quién se vio obligado a aceptar la nueva posición. El historiador contemporáneo Ion Neculce, escribe en sus Crónicas de Moldavia que Dumitraşcu mantuvo a los tártaros en Moldavia con el fin de permanecer en el trono, pagando un alto tributo que recayó como impuestos sobre los moldavos y el dinero recogido en los monasterios. Esta situación no podía ser aceptada por más tiempo y “el Metropolita Teodosio fue al príncipe Dumitraşcu Cantacuzino diciéndole: ¿Su Alteza es igual que el Anticristo? Y el Señor se enojó y lo llevó fuera tratándolo deshonestamente”. Solo un año después de dicha cita lo desterró al monasterio de San Sabas en Iasi.

Poco tiempo después, Dumitraşcu perdió su trono. En el año 1675 Ştefan Petriceicu y el metropolita Dositeo regresaron de Polonia, liberando a Teodosio de su prisión. Como no podían existir dos metropolitas a la vez y un descenso en el rango jerárquico no era posible, Teodosio se retiró a su tierra natal viviendo a veces en Focsani, que era una importante ciudad de la región y otras veces, en el monasterio de Bogdana, donde volvió a ser abad.

El cuidado de los monasterios
Como obispo retirado, usó su dinero e influencia con el fin de reconstruir el monasterio de Brazi, donde habilitó una nueva iglesia y celdas para los monjes y con el fin de establecer una regla monástica especial, Teodosio se llevó allí a Zaharía, un anciano abad que había vivido durante un tiempo en el Monte Athos.

En 1688, mientras se encontraba en Focsani, San Teodosio fue secuestrado por unos amigos griegos del ex gobernante Dumitraşcu Cantacuzino y llevado a Valaquía. Allí fue encarcelado y torturado, siendo investigado por traición. Después de estar encarcelado durante diez semanas, se las arregló para escapar y regresar a Brazi y nuevamente allí, comenzó la construcción de otras tres ermitas en la región, aunque no logró terminar su proyecto.

En el otoño de 1694 los tártaros volvieron a Moldavia causando grandes daños en el sur del país, destruyendo iglesias y llevándose a la gente como esclavos. El anciano obispo Teodosio previó su cercano final por lo que se preparó para ese momento. Pronto llegó a Brazi un grupo de tártaros, los cuales ya lo habían torturado y buscaban los tesoros del monasterio. Él se negó a descubrirlos por lo que fue decapitado por los tártaros. Por la noche, algunos cristianos le dieron sepultura apresuradamente.

Vista de la fachada de la iglesia del monasterio de la Brazi, Rumanía.

Las reliquias de San Teodosio
San Antipas de Calapodesti (1816-1882, cuya memoria se celebra el 10 de enero) era novicio en el monasterio de Brazi en el año 1842, cuando las reliquias del Metropolitano Teodosio fueron descubiertas. Él escribió que: “el archimandrita Demetrio, antes de ser abad de Brazi, llevó una dura vida ascética en el bosque y en una ocasión se encontró por casualidad una olla llena de monedas de oro. En la olla encontró una nota que decía que el dinero pertenecía al Metropolita Teodosio, que las escondió allí previendo su muerte martirial a mano de los turcos… que hubieran encontrado ese dinero que estaba destinado para la construcción de un convento y tres ermitas… Y que al fondo de la segunda de ellas, se encontraban también las reliquias”. El archimandrita Demetrio cumplió el último deseo del Metropolita Teodosio y en el patio de la tercera ermita ordenó la excavación de su propia sepultura.

El 20 de febrero de 1842, el propio abad Demetrio escribió acerca de este evento: “He querido construir mi propia tumba en el cementerio de Brazi, justo en el centro del lugar donde una vez estuvo la antigua iglesia. Y cavando profundamente con seis manos […] he encontrado el lugar donde, junto a las piernas del fallecido Metropolita Teodosio, fundador del monasterio de Brazi, estaría la cabecera de mi tumba y excavando aun más, he encontrado todo el cuerpo con los huesos ensartados, estando la cabeza boca abajo junto a un gran ladrillo en forma de croissant, ya que se sabe que fue cortada por los tártaros y enterrado apresuradamente de noche por algunos creyentes”. San Antipas señaló también que: “Yo mismo he sido considerado digno de poder ver y besar las reliquias, de las cuales salía un perfume muy fragante”.

El 6 de mayo de 1842, las reliquias de San Teodosio fueron puestas en una nueva tumba, construida en la parte norte de la capilla subterránea del monasterio de Brazi. Más tarde, su cabeza fue sacada del sepulcro y se puso en la capilla a fin de darle culto. Allí permaneció hasta el año 1959, cuando nuevamente fue restituida a la tumba; era el año en el que un decreto del gobierno comunista disolvía el monasterio. Después de la reapertura del monasterio y de su subsiguiente restauración, la abadesa Justina redescubrió las reliquias el día 20 de marzo del año 2000.

Vista del sepulcro del Santo, abierto para la veneración de sus reliquias, que aparecen cubiertas con el atuendo de metropolita. Iglesia del monasterio de la Brazi, Rumanía.

La decisión oficial del Santo Sínodo de los obispos rumanos relativa a la canonización del Santo Jerarca mártir Teodosio, sucedió durante la reunión del 4 y 5 de marzo del año 2003. La Liturgia de canonización se realizó el 5 de octubre del mismo año en el monasterio de Brazi, en la ciudad de Vrancea. Desde entonces, San Teodosio de Brazi es celebrado en Rumania el día 22 de septiembre.

Troparion del Santo Jerarca mártir Teodosio de Brazi
“Jerarca Teodosio, tu te has mostrado como un eterno candelero brillante y como un gran defensor de la Iglesia de Cristo. Brillas a través de tu ministerio y de tu martirio como un sacrificio puro, con el que tu mismo, te muestras como Maestro de todos; glorifícanos con tu recuerdo pidiendo a Dios que conceda la paz y la misericordia a nuestras almas”.

Film sobre el monasterio de Brazi:

Mitrut Popoiu

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