Beatos Luis Martin y Celia Guérin, esposos (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Casulla bordada por Santa Teresita a partir de un vestido de su madre. Las dos rosas son sus padres, los nueve lirios son sus hijos; los capullos cerrados son los que murieron de niños.

Casulla bordada por Santa Teresita a partir de un vestido de su madre. Las dos rosas son sus padres, los nueve lirios son sus hijos; los capullos cerrados son los que murieron de niños.

Lisieux
Luego de la muerte de Celia, por invitación de su cuñado Isidoro y por convenirle a la familia Martin, se le convidó a don Luis a vivir en este lugar, donde ya vivía él. Así habitaron un edificio que se le llama “Les Buissonets”. El traslado se realizó antes de acabar el año, el 14 de noviembre. El modo de vida se organizó sin tardanza; bajo la dirección del señor Martin, el orden, la limpieza y el decoro se van perfilando en el nuevo hogar. No hay ociosidad, el estudio está presente, hay cordialidad no sólo entre la familia, pues la servidumbre es tratada con dignidad. En esta ciudad se educaron las señoritas Martin Guérin, recibiendo una formación acorde a su edad y su posición social. Aquí, el espíritu del mundo no saltó las barreras de esa casa.

La vida de la familia Guérin tuvo un curso ordinario: estudio, trabajo, paseos, teniendo como eje la misa. El Beato Luis Martin tenía la predilección por ir a la primera misa con sus hijas “a la que van los criados y los obreros, en ella estoy en compañía de los pobres”. Su preparación a la misma era extensa: muchas veces al volver a casa, estaba todavía absorto. “Continúo con nuestro Señor”. Gracias a su apostolado y devoción, se debió a la institución de la Adoración Nocturna en Lisieux. De su bolsillo se costeó el altar mayor de esta catedral. Si Luis Martin sabía que Cristo estaba en el sagrario, estaba consciente de su presencia en los pobres. Cada lunes llegaba a su casa un desfile de pobres y necesitados que reciben una dádiva generosa. Hombre lleno de piedad, su rostro le daba cierta venerabilidad que admiraban sus vecinos. Luis vivía para sus hijas y trabajaba por darles una vida apacible. Aunque vive en el mundo, no es del mundo. En su casa, propiamente en su despacho, vive como un monje. Allí trabaja, ora, medita, canta, recibe a sus hijas y escucha sus confidencias, lee, estudia, observa. En su estudio decrece la curiosidad del investigador y crece la avidez del creyente.

El rey y su reinecita
De las cinco hijas que vivían con él en los Buissonets, fue la menor, Teresita, quien más trato y cariño tuvo con su papá, al grado que don Luis Martin la llamaba “su reinecita” y por eso, ella le decía “rey”. Mucho convivieron y se trataron padre e hija. Ella era el alma de la casa y su padre se prodigaba en detalles hacia ella. Cuando Teresita contaba con 12 años, tuvo una crisis de convulsiones, alucinaciones e incoherencias que le pusieron al borde del sepulcro. El 13 de mayo de 1883, luego de haberse mandado celebrar varios novenarios de misas, de hacer hecho mucha oración a la imagen de Nuestra Señora que estaba en la familia desde hace un cuarto de siglo, ésta se animó y sonrió a la enferma, aliviándose entonces. Este episodio lo cuenta su padre con mucha emoción en una carta.

Escultura del Beato con su hija, Santa Teresita, rememorando el momento en que le pidió ingresar en el Carmelo.

Escultura del Beato con su hija, Santa Teresita, rememorando el momento en que le pidió ingresar en el Carmelo.

Cuando la Santa tenía 14 años, en esa Navidad esperaba el tradicional zapato, relleno de dulces y chucherías. El señor Martin expresó su disgusto al conocer esta expectativa de su hija y se lo hizo conocer a su hija Paulina, pues no estaba de acuerdo que a su edad, Teresa se comportara como una niña. Ésta dominó su emoción y recobró de pronto una fortaleza espiritual perdida tiempo atrás. Así consideró ella que este episodio fue su conversión, debida indudablemente al forjador de su carácter que fue su padre. Padre e hija eran íntimos confidentes. En cierta ocasión platicaban en el jardín sentados ambos, cuando Teresa le reveló su deseo de ser monja carmelita; su papá arrancó entonces una florecita y se la regaló. Por eso ella siempre se consideró una florecita, la Florecita de Jesús.

El Carmelo de Lisieux
La orden de Carmelo Descalzo llegó a Lisieux entre 1838 y 1839. En el convento aquí edificado ingresarán cuatro hijas del Beato Luis Martin: María Luisa, que tendrá por nombre María del Sagrado Corazón; Paulina, que se llamara Inés de Jesús; Teresa, que será Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz y Celina, que se conocerá como Genoveva de la Santa Faz. La última hija en ingresar a la vida conventual será Leonia, que tomará el nombre de Teresa Francisca en la Orden de la Visitación en Le Mans. Luis Martin, hombre de fe, supo desprenderse de sus hijas, cuya vocación aceptó y comprendió sin que por ello tuviera que tener la opción de no sufrirlo, poco a poco se las fue entregando a Dios, padeciendo la separación que traerá como consecuencia la enfermedad de sus últimos días.

Sin duda alguna el viaje a Roma que hizo con Teresita, con motivo de Jubileo del Papa León XIII, de entre los que hizo, es el más famoso. El carro del tren en que viajaba con Celina y Teresa se llamaba “San Luis”. Los demás pasajeros al tratarlo, decían que llevaban a San Luis en el carro de San Luis. En la Basílica de San Pedro fue presentado ante el Papa como padre de dos carmelitas y el Sumo Pontífice, como para agradecerle, tuvo su mano sobre su cabeza largo rato “como – dice Santa Teresita en su biografía- si en nombre de Jesucristo quisiera sellarlo con un signo misterioso”. Ni cuenta se dio por la emoción de este gesto, cuando su hija menor pidió al Papa permiso para entrar al convento con sus 15 años. Absorto, se le acercó Teresita toda llorosa para platicarle sobre su fallido intento. Ya hacía tiempo que conocía el interés de su hija por ingresar al convento, tras los pasos de sus hermanas mayores. Autorizó, para consuelo de ella, que ingresara al convento el 9 de abril de 1888. En casa quedó viviendo con Celina y Leonia, que pronto también optarán por la vida religiosa. Su vida hasta ahora es diáfana, pero entrará en la fase de penumbra.

Fotografía del Beato en sus últimos años, ya enfermo.

Fotografía del Beato en sus últimos años, ya enfermo.

El hombre de la cabeza velada
Hasta los 64 años, el Beato Luis Martin gozó de buena salud; pocas veces se enfermó y tuvo que ingerir medicamento. Tenía excelente vista, paso rápido, agilidad mental y parecía ser imposible de fatigar. Podría pensarse que alcanzaría las edades de sus padres al morir: 88 años su padre y 83 su mujer. Pero en 1887 comenzó a presentar una congestión cerebral, debida a una arterioesclerosis que se fue acentuando con el paso del tiempo, pese a las precauciones que él mismo se daba. Comprendió la gravedad de su mal cuando advirtió que, por negligencia, dejó morir a su cotorra favorita. Desde junio de 1888 el mal se declaró súbitamente. El 1 de enero de 1889 Santa Teresita vestiría el hábito. Luis Martin la llevó del brazo hasta la capilla, y ese día de fiesta fue el último para él en la tierra. Santa Teresita lo compara con un Domingo de Ramos.

Pocas semanas después tuvo una recaída y escapó de casa, alarmando a todos. Su cuñado tomo la decisión de internarlo en una casa de salud, el Sanatorio del Buen Salvador en Caen. Tenía ratos de lucidez, en los que mostraba su lado amable y su piedad ferviente y mantenía correspondencia con sus hijas carmelitas; tuvo períodos de alivio y tuvo la plena facultad de ofrecerse como víctima de holocausto a Dios. Poco a poco se fue paralizado de los miembros inferiores, al grado de usar una silla de ruedas, luego tuvo una enfermedad que le afectó los riñones. Sus facultades mentales disminuyeron casi en su totalidad.

Cuando Teresita era niña, tuvo una visión: vio a un hombre de la complexión de su padre que caminaba en el jardín, con la cabeza cubierta por un velo espeso. Ella, creyendo que era su papá que quería jugarle una broma, le llamaba sin obtener respuesta. El hombre desapareció sin dejar huella. Este episodio fue profético, pues dejó entrever el destino del señor Martin. El 29 de julio de 1894 comenzó su agonía. Antes de morir tuvo una mirada de lucidez, con la viveza de antaño, para consuelo de su hija Celina, que lo atendía. A las ocho y cuarto de la mañana, el fiel cumplidor del precepto dominical partió al cielo para participar en la misa eterna. Al día siguiente de su muerte, su cuñado Isidoro Guerin hizo exhumar los restos de su esposa Celia y de sus cuatro hijos para sepultarlos junto a los del jefe de la familia en el cementerio de Lisieux.

Silla de ruedas en la que el Beato pasó sus últimos años.

Silla de ruedas en la que el Beato pasó sus últimos años.

Culto
El proceso de beatificación de Luis Martin y Celia Guérin tuvo el tino de unificar en 1971 ambas causas, para promover a una pareja de esposos como ejemplo para tantos hombres y mujeres casados de nuestros días. Ambos fueron beatificados por disposición del papa Benedicto XVI en una ceremonia efectuada en la Basílica de Santa Teresita en Lisieux el 19 de octubre de 2008, ceremonia presidida por el cardenal José Saraiva Martins. Se determinó que la celebración litúrgica para ambos se realizara cada año el 13 de julio, aniversario de su matrimonio eclesiástico y comienzo de su vida como esposos.

Santa Teresita nos habla así de sus padres (tomado de Historia de un alma): [A mi madre querida Inés de Jesús] Los recuerdos que voy a evocar son también vuestros, pues a vuestro lado se deslizó mi infancia, y tuve la dicha de pertenecer a unos padres incomparables, que nos rodearon de los mismos cuidados y cariños. ¡Que se dignen ellos de bendecir a la flor más pequeña de sus hijos, y que la ayuden a cantar las misericordias divinas!… Quería Jesús sin duda, en su amor, hacerme conocer a la madre incomparable que me había dado, y a la que su divina mano quería a toda prisa coronar en el cielo… Dios se ha complacido en rodearme siempre de amor. Mis primeros recuerdos guardan la huella de las más tiernas sonrisas y caricias… Pero si el Señor puso mucho amor en torno a mi vida, se dignó también conceder a mi pequeño corazón un natural amoroso y sensible. Amaba yo mucho a papá y a mamá, y les demostraba de mil maneras mi ternura. ¡Qué rápido pasaron los años soleados de mi primera infancia! Pero también ¡qué dulce huella dejaron en mi alma! Recuerdo con agrado los días en que papá nos llevaba al Pabellón. Hasta los más pequeños detalles conservo grabados en el corazón… Recuerdo, sobre todo, los paseos del domingo, en los que siempre nos acompañaba mamá…

Relicario con el cabello de la Beata Celia Guérin.

Relicario con el cabello de la Beata Celia Guérin.

Conservo todavía en mi corazón todos los detalles de la enfermedad de nuestra querida madre. Me acuerdo, sobre todo, de las últimas semanas que pasó en la tierra. La pobrecita mamá estaba ya demasiado enferma para comer los frutos de la tierra. Ya sólo en el cielo se saciaría de la gloria de Dios, y bebería con Jesús el vino misterioso del que habló en su Última Cena, diciendo que lo compartiría con nosotros en el reino de su Padre. Quedó también grabada en mi alma la ceremonia emocionante de la extremaunción. Aún me parece ver el lugar que yo ocupaba, al lado de Celina. Estábamos las cinco colocadas por orden de edad. Y nuestro pobrecito padre también estaba allí, sollozando…

¡El corazón, ya tan cariñoso, de papá había añadido al amor que poseía un amor verdaderamente maternal!… No puedo decir cuánto amaba a papá, todo en él me causaba admiración. He aquí con cuánta fe aceptó papá la separación de su reinecita. Se la anunció a sus amigos de Alençon en estos términos: «Queridísimos amigos, ¡Teresa, mi reinecita, entró ayer en el Carmelo!… Sólo Dios puede exigir tal sacrificio… No me tengáis lástima, pues mi corazón rebosa de alegría.» Era, pues, hora de que un servidor tan fiel recibiese el premio de sus trabajos. Era justo que su salario fuera parecido al que Dios dio al Rey del cielo, su Hijo único… Papá acababa de hacer a Dios donación de un altar [para la catedral de Lisieux], él mismo fue la víctima escogida para ser inmolada en su ara santa juntamente con el Cordero sin mancha.

Nuestro padre querido bebería la más amarga, la más humillante de todas las copas. ¡Ese día ya no dije que podía sufrir todavía más! Las palabras no pueden expresar nuestras angustias, por eso, no intentaré describirlas. Un día, en el cielo, nos gustará hablar de nuestras gloriosas tribulaciones. ¿No nos gozamos ya ahora de haberlas sufrido? Sí, los tres años de martirio de papá me parecen los más amables, los más fructuosos años de toda nuestra vida. No los cambiaría por todos los éxtasis y revelaciones de los Santos. Mi corazón rebosa de gratitud al pensar en este tesoro inestimable, capaz de despertar una santa envidia aun en los mismos ángeles de la corte celestial. El 29 de julio del año pasado, Dios rompió las ataduras mortales de su incomparable servidor, llamándole a la recompensa eterna”.

Detalle del relicario de los Beatos.

Detalle del relicario de los Beatos.

Oración
Señor Dios, que has dado a los Beatos Luis y Celia Martin la gracia de santificarse como esposos y padres; concédenos por su intercesión saber amarte y servirte fielmente, pues la santidad de sus vidas es un ejemplo para cada uno de nosotros. Por Jesucristo…

Humberto

Bibliografía:
– PIAT, Esteban José, OFM, Historia de una familia, Editorial El Monte Carmelo, Burgos, 1950.

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Contestando a algunas breves preguntas (III)

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Óleo de la Inmaculada por el pintor barroco español Francisco de Zurbarán (1630-1635). Museo Diocesano de la catedral de Sigüenza, España.

Pregunta: ¿Podrían decirme cual es el color de la cinta de Santa Teresa? ¿Y el de Purificación?

Respuesta: Este es un tema nada fácil de explicar porque no existen “cintas de colores normalizadas” para cada santo. Cada uno, cuando se cuelga una medalla, se pone un cordón, cinta o similar del color que quiere. De todos modos he hablado con un fraile carmelita, amigo mío, al que le he preguntado lo relativo a santa Teresa. El dice lo mismo que yo y que, desde luego, cada vez se ven menos las medallas de la santa y que si habría que asignarle un color a las cintas, cosa que él duda, debería ser el marrón pues ese es el color de los carmelitas, aunque a veces se pongan encima unas capas blancas.

En cuanto a Purificación, quiero decirte que existe una santa Purificación mártir (es Santa Mundicia) virgen mártir extraída de las catacumbas y venerada en Munich, pero de ella no conocemos ninguna medalla. Por otro lado a la Inmaculada Concepción también se la conoce como la Purísima Concepción y de hecho casi todas las personas que se llaman Purificación celebran su onomástica el 8 de diciembre en vez del 2 de febrero. Y de la Inmaculada si hay multitud de medallas. Normalmente las cintas son de color celeste (azul claro) porque existe el privilegio de que en España y países latinos, el color litúrgico de ese día sea ese. En el resto del mundo es el blanco, por lo que las cintas también podrían ser blancas.

Pregunta: Hola a todos. Vivo en Lisboa y me especializo en “Rubricismo”; trabajo con los libros existentes en castellano y en latín: Solans, Martinucci, March, etc, pero colecciono misales. Soy de fe ortodoxa aunque me gustan las liturgias latinas; mi pregunta sería para alguien que hable serbio y castellano ya que necesito comprar y no se donde, un Misal (podría ser en PDF) en lengua eslava (glosolítico) y mi mayor necesidad es por la transliteración, a fin de escuchar liturgias celebradas en esa lengua y poder acompañar la lectura textual, con el propósito de redactar un librito en castellano que pueda ayudar a los liturgistas de Latinoamérica a comprender la belleza fonética de esta liturgia. Portugal

Vista de una tabla con los símbolos del alfabeto glagolítico de la antigua Iglesia eslava.

Respuesta: Supongo que te estarás refiriendo al glagolítico. El Glagolítico es uno de los alfabetos que se usaron en Croacia. En alfabeto glagolítico hay un misal con transliteraciones en latín, que lo puedes ver en este link.

Junto a la Liturgia, que es la romana antigua, está también el llamado canto glagolítico, con bastantes influencias orientales pero de temática católica, ya que ni el glagolítico es un rito, ni es ortodoxo. Lo que no se ya es si los rutenos utilizaron también el alfabeto glagolítico en las trascripciones de la Divina Liturgia, pero desde luego en Serbia, no. En Serbia siempre se ha utilizado la Liturgia de San Juan Crisóstomo o San Basilio en alfabeto cirílico y en eslavo eclesiástico. Si lo que buscas es una Liturgia Ortodoxa en eslavo eclesiástico transliterada con caracteres latinos, eso no existe.

Para conseguirte esta respuesta he tenido que recurrir a un buen amigo que habla serbio y castellano.

Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Pregunta: He oído a varias personas, incluso sacerdotes, decir que Santa Teresa de Lisieux fue declarada por Pío XI, aunque de forma no solemne, co-patrona de Rusia y de México y esto debido a las persecuciones en ambos países. No he encontrado información al respecto, salvo de Rusia a quién encomendó el Papa. ¿Podrían decirme si esta información es cierta? En unión de oraciones.

Respuesta: La verdad es que Santa Teresa de Lisieux fue para el Papa XI una santa muy especial: él tenía en la mesa de su despacho el diario de Teresa de Lisieux y la “Historia de un alma” y tanto le caló, que impulsó rápidamente el proceso de beatificación, la beatificó (29 de abril de 1923) y la canonizó dos años más tarde (17 de mayo de 1925), la declaró “estrella de su pontificado” y patrona de las misiones junto con San Francisco Javier, patrona de la Obra de San Pedro apóstol para el clero nativo y co-patrona de Francia con Santa Juana de Arco e impulsó la construcción de su santuario en Lisieux, aunque al principio se encontró con una fuerte oposición por parte del clero de la diócesis (no sé el por qué), pero lo consiguió.

En el año 1927, en uno de los momentos más difíciles de la persecución contra la Iglesia en México (la época de los santos mártires mexicanos), el Papa consagró el país a la protección de Santa Teresa, llegando a escribirle a los obispos mexicanos: “Cuando la práctica religiosa quede restablecida en México, deseo que Santa Teresa del Niño Jesús sea reconocida como la mediadora de la paz religiosa en vuestro país”.

En los encontronazos que tuvo con el gobierno fascista italiano en el año 1931 a cuenta de la ilegalización de la Acción Católica Italiana, también decía: “Mi pequeña santa, haz que todo se arregle en la fiesta de la Virgen” y efectivamente, todo se arregló el 15 de agosto del mismo año. En cuanto a si encomendó a Rusia a Santa Teresa, no sé nada.

Imagen contemporánea del Santo. Asilo-Casa de la Misericordia de Bilbao, España.

Pregunta: Quisiera saber un poco más sobre las reliquias de San Mamés y si es auténtica la reliquia del santo existente en el campo de fútbol del Atlético de Bilbao.

Respuesta: Te amplio un poco más lo que ya relato en el artículo sobre San Mamés publicado en el blog el día 17 de agosto del año pasado.

San Mamés fue sepultado en Cesarea de Capadocia y hasta finales del siglo VI no aparece ninguna información acerca del traslado de sus reliquias. Es la monja Baudovinia la que al escribir en el año 587 la vida de Santa Radegunda, nos dice que esta santa reina de los francos envió a Jerusalén al sacerdote Reoval a fin de conseguir una reliquia para llevarla a su monasterio de la Santa Cruz en Poitiers. Este sacerdote consiguió que el patriarca jerosolimitano le facilitara un dedo del santo niño mártir. Sin embargo, hay quienes afirman que esta reliquia no era de este santo, sino de otro santo del mismo nombre sepultado en Jerusalén ya que las reliquias de nuestro San Mamés no habían sido trasladadas desde Cesarea de Capadocia hasta Jerusalén. El peregrino Teodosio confirma por aquellas fechas que el cuerpo permanecía en Cesarea.

En el año 1069, Nicetas Serronio asegura que en aquellas fechas el cuerpo del santo fue trasladado a Constantinopla, desde donde se hicieron algunos repartos de reliquias a determinadas iglesias tanto de Oriente como de Occidente, pero quedando siempre en Constantinopla la mayor parte del cuerpo del mártir.

En el año 1075, el obispo Reinaldo de Langrés obtuvo del Patriarca de Constantinopla la concesión de uno de los brazos del santo para llevarlo a su diócesis, pero como le he dicho en mi respuesta anterior es en el año 1204 cuando los cruzados robaron el cráneo y lo llevaron también a Langrés. Esto lo confirma el sacerdote Walon de Dampierra quién lo obtuvo un año más tarde del cardenal Pietro de Capua y que fue quién lo llevó personalmente a dicha ciudad francesa. En el año 1726 una pequeña porción de dicha reliquia fue cedida por los canónigos de Sangres a la iglesia de Sceaux, cercana a París.

Vista del célebre estadio de San Mamés, sede del club de fútbol Athletic de Bilbao (España), donde se dice que se venera una reliquia del Santo.

Es verdad que en el año 1695, el Papa Inocencio XII dice en una bula papal que entrega el cráneo del santo al Inquisidor Don Juan de Texada el cual lo llevó a la Iglesia de la Magdalena de Zaragoza, pero está meridianamente claro que se trata de una reliquia falsa, no auténtica, (pudo ser de un cuerpo santo extraído de las catacumbas) porque la robada en Constantinopla jamás ha salido de Langrés.

A esta “supuesta reliquia” existente en Zaragoza se le extrajo un pequeño trozo en el año 1946 y se llevó al asilo de San Mamés de Bilbao y exactamente no se adonde se encuentra actualmente, pero es seguro que ni esa porción ni la reliquia existente en Zaragoza, son del cráneo auténtico del santo. Otras muchas ciudades manifiestan tener reliquias suyas y las hay quienes aseguran tener el cuerpo completo. Por supuesto se trata de cuerpos santos extraídos de las catacumbas romanas a los que se les ha puesto ese nombre. Algo parecido puede suceder con la que se dice está en el estadio del Atlético de Bilbao.

Óleo de la conversión de San Pablo, obra del pintor barroco Peter Paul Rubens (1620). Gemäldegalerie de Berlín (Alemania), desaparecido en 1945.

Pregunta: Tengo entendido que la cristología o teología sobre Cristo y especialmente su divinidad, está basada fundamentalmente en los escritos de San Pablo. ¿Eso es cierto?

Respuesta: La Teología es una disciplina muy amplia y compleja y en su conjunto está basada en las Sagradas Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento, en la doctrina de los Concilios Ecuménicos y en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia. No está basada únicamente en las epístolas de San Pablo, aunque bien es verdad que este apóstol tiene las ideas muy claras cuando escribe sobre nuestro Señor: Para él, Cristo es Dios hecho hombre. Te reseñaré algunos apuntes sacados del libro “Teología de San Pablo” editado por la BAC.

“Cristo, Dios bendito sobre todas las cosas, amén” (Romanos, 9, 5). Este es el texto griego: ὧν οἱ πατέρες, καὶ ἐξ ὧν ὁ Χριστὸς τὸ κατὰ σάρκα: ὁ ὢν ἐπὶ πάντων θεὸς εὐλογητὸς εἰς τοὺς αἰῶνας, ἀμήν”. La traducción exacta sería “… a quienes pertenecen los patriarcas y de quienes es Cristo en cuanto a la carne, quién es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos, Amen”. Hagamos hincapié en que equipara, iguala, identifica a Cristo con Dios, “Χριστὸς” con “θεὸς”. Dios con mayúsculas. Más claro que el agua. Para San Pablo, Cristo es Dios bendito.

En el texto griego de la Epístola a Tito, 2, 13: “προσδεχόμενοι τὴν μακαρίαν ἐλπίδα καὶ ἐπιφάνειαν τῆς δόξης τοῦ μεγάλου θεοῦ καὶ σωτῆρος ἡμῶν Χριστοῦ Ἰησοῦ”, que significa: “guardando la dichosa esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”, nuevamente iguala a Dios con Jesucristo: “θεοῦ” con “Χριστοῦ Ἰησοῦ”. Como vemos en este texto original griego, “gran Dios y Salvador nuestro” están precedidos de un solo artículo y seguidos del sustantivo “Jesucristo”. Si San Pablo hubiese querido distinguir entre el “gran Dios” y el “Salvador nuestro Jesucristo” disponía de dos medios sencillos: o duplicar el artículo o interponer el sustantivo (“del gran Dios y del Salvador nuestro” o “del gran Dios y de Jesucristo, Salvador nuestro”); sin embargo, no los emplea. Y no es que no los conozca, pues se vale bien de ellos cuando le interesa. Al principio de la misma Epístola dice: “Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Jesucristo, nuestro Salvador” (Tito, 1, 4). “χάρις καὶ εἰρήνη ἀπὸ θεοῦ πατρὸς καὶ Χριστοῦ Ἰησοῦ τοῦ σωτῆρος ἡμῶν”.

Icono ortodoxo americano de la visión mística de San Pablo en el templo.

Si Dios no es aquí Cristo, ¿por qué le dice grande? Es extraño llamar a Dios Padre el gran Dios, porque San Pablo nunca lo utiliza. Atribuida a Cristo, esta expresión tiene razón de ser porque la denominación Dios, sin otra limitación o añadidura, San Pablo solo la reserva a Dios Padre o a Dios en cuanto prescinde de la pluralidad de Personas. Cristo es el gran Dios, expresión que sin rebajar o atenuar la significación de la palabra Dios, es muy apta para designar a una persona divina distinta del Padre.

En la Segunda Epístola a los Corintios, 13, 13, le dirige una fórmula trinitaria, equiparándolo al Padre y al Espíritu Santo. Dice el texto griego: “χάρις τοῦ κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ καὶ ἡ ἀγάπη τοῦ θεοῦ καὶ ἡ κοινωνία τοῦ ἁγίου πνεύματος μετὰ πάντων ὑμῶν”, que traducido textualmente es: “la gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo, sea con todos vosotros”. Recordemos aquí lo dicho en Mateo, 28, 19: “…bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

En el texto cristológico de Filipenses, 2. 5-11, dice: “…ἐν Χριστῷ Ἰησοῦ, ὃς ἐν μορφῇ θεοῦ ὑπάρχων οὐχ ἁρπαγμὸν ἡγήσατο τὸ εἶναι ἴσα θεῷ……ἵνα ἐν τῷ ὀνόματι Ἰησοῦ πᾶν γόνυ κάμψῃ ἐπουρανίων καὶ ἐπιγείων καὶ καταχθονίων…..θεοῦ πατρός”, que significa: “…en Cristo Jesús, que existiendo en la forma de Dios… para que en el nombre de Jesús, toda rodilla se doble, de los seres celestes, de los terrenales y de los infernales… Dios Padre”.

Utiliza la palabra “μορφῇ, o sea “forma”. “Forma” a diferencia de “figura”, significa algo íntimo y característico del ser. Forma de Dios es, consiguientemente, el ser propio de Dios. En este sentido usaban esta expresión los griegos en tiempos de San Pablo. En nuestra terminología, forma equivale a naturaleza o esencia de Dios. “Forma” siempre será el conjunto de rasgos característicos que distinguen una cosa, sea cual sea el matiz particular que se le de o el origen filosófico que se le atribuya. Y aplicada a Dios, no puede ser sino el conjunto de los atributos distintivos de Dios, que es en definitiva, su naturaleza, esencia o sustancia. Y de esta “forma” de Dios, no dice San Pablo que Jesucristo la tomó o que fue hecho en forma de Dios, sino que “existía en forma de Dios”, que equivale a decir que poseía como propia la naturaleza divina, que realmente, era Dios. Al final dice que Jesucristo es Señor y que en razón de su señorío, toda rodilla se dobla ante Él y toda lengua confiesa que Él es el Señor.

San Pablo redactando sus Cartas. Óleo barroco de Valentin de Boulogne o Nicolas Tournier (ca. 1620). Museum of Fine Arts, Houston (EEUU).

Isaías, en 45, 18-24 dice: “Yo soy Señor y no hay otro… Ante mi se doblará toda rodilla y jurará toda lengua por Dios”. San Pablo cita este mismo texto, algo libremente, cuando le dice a los Romanos (14, 11): “Vivo yo, dice el Señor, que a mi se doblará toda rodilla y toda lengua alabará a Dios”.

En este texto, tanto el profeta como el apóstol, no solo hablan de Dios en cuanto Dios, sino que le presentan como reclamando para si exclusivamente honores y derechos privativamente divinos. Estas prerrogativas son tres: el nombre o título de Señor, el que toda rodilla se doble ante Él y el que toda lengua jure por Él y lo alabe. Ahora bien, estos tres honores que Dios reclama para sí, San Pablo los atribuye a Jesucristo, sin limitaciones ni atenuantes. Y quién así habla es un judío obstinadamente monoteísta, enemigo nato de toda usurpación sacrílega de los derechos divinos y de toda profanación de la divinidad. Que el texto de Isaías, aplicado antes por él mismo a Dios en cuanto Dios, lo aplique ahora a Jesucristo, en lo que tiene de más crudamente divino, no se concibe si San Pablo no mira y adora como Dios a Jesucristo.

Recordemos otra vez a Isaías, 42, 8 y 48, 11. “Yo soy el Señor, Yahvé: tal es mi nombre. Mi gloria a otro no daré ni mi honor a los ídolos”. Pues esta gloria intransferible, esta gloria divina de ser en sentido trascendente Señor, la comunica Dios Padre a Jesucristo porque, con ser personalmente distinto, no es otro Dios, sino un solo Dios y Señor con Él. Dice el texto griego traducido: “que el Señor Jesús está en la gloria de Dios Padre”. Por este consorcio de la gloria de Dios Padre, llama el mismo apóstol a Jesucristo, “el Señor de la gloria” (1ª Corintios, 2, 8)

San Pablo predicando a los atenienses. Cartón para tapiz de Raffaello Sanzio (1515-1516). Victoria and Albert Museum, Londres (Reino Unido).

En la Epístola a los Hebreos 1, 6 dice: “ ὅταν δὲ πάλιν εἰσαγάγῃ τὸν πρωτότοκον εἰς τὴν οἰκουμένην, λέγει, καὶ προσκυνησάτωσαν αὐτῷ πάντες ἄγγελοι θεοῦ” o sea, “Y otra vez, cuando introduce a su Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”. Solo se adora a Dios y Dios mismo manda que adoren a Cristo todos los ángeles. Podríamos seguir poniendo citas de San Pablo, pero yo creo que con estas es más que suficiente para demostrar que, para San Pablo, Cristo es Dios. Sin embargo te quiero reiterar nuevamente que no son estos los únicos textos bíblicos que hacen referencia a la divinidad de Cristo.

Antonio Barrero

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Santa Teresa de Lisieux (Teresita del Niño Jesús)

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Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

Fotografía de la Santa en su hábito de carmelita.

En la noche del 2 al 3 de enero del año 1873, en el número 42 de la calle de San Blas en Alençon, nacía la novena y última hija de Luis José Estanislao Martín y María Celia Guérin. Fue bautizada el día 4 en la iglesia de Nuestra Señora y le pusieron el nombre de María Francisca Teresa.
Según cuenta ella misma, su infancia se divide en dos partes: primero la alegría y más tarde, después de la muerte de su madre el día 28 de agosto de 1877, el dolor y una sensibilidad excesiva. Dotada de una gran precocidad, aprende a rezar con fervor y a la edad de dos años (¡con dos años!) decide hacerse religiosa. Con sólo tres años de edad decía que “jamás rechazaría nada del buen Dios”. Cuando muere su madre ella tiene cuatro años y medio y elige como nueva madre a su hermana Paulina.

En noviembre de 1877, el padre con las cinco hijas (María, Paulina, Leonia, Celina y Teresa) marchan a Buisonnets (Lisieux). De la educación de Teresa se encarga Paulina y con posterioridad, desde octubre de 1881 hasta febrero de 1886 está como semi internada en la Abadía de las benedictinas. El día 2 de octubre de 1882 Paulina entró en las carmelitas de Lisieux. El 25 de marzo de 1883, Teresa enferma gravemente pero es curada milagrosamente por la Virgen el domingo día 13 de mayo. El 8 de mayo del año siguiente, con once años, hace la primera comunión y catorce días más tarde lo hace por segunda vez y comienza a decir ininterrumpidamente “No soy yo quien vive, es Jesús quien vive en mí”.

Su hermana María entra también en el Carmelo de Lisieux el 15 de octubre de 1886 cuando Teresa tiene casi catorce años. Ella había tomado también esta decisión hacía cuatro años, cuando sólo tenía diez años de edad, pero este proyecto no se realizó debido a su excesiva sensibilidad que la llevaba fácilmente al llanto. Lloraba por cualquier motivo. La noche de Navidad de 1886 durante la Comunión de la Misa del Gallo, “Jesús realiza en un instante mi completa conversión, que en diez años de esfuerzos no había podido conseguir”; así lo cuenta ella misma. “Queriendo hacer de mí una pescadora de almas, me inspiró un gran deseo de trabajar por la conversión de los pecadores”, sigue ella diciendo.
En marzo de 1887 María, que estaba en el convento, tomó el hábito carmelita y empezó a llamarse Sor María del Sagrado Corazón. Al mismo tiempo, el confesor de Teresa, el padre Pichón, la autoriza a comulgar cuatro veces a la semana y el 29 de mayo, día de Pentecostés, obtiene de su padre la autorización para entrar en el Carmelo.

Fotografía de la Santa como novicia, en el claustro del convento.

Se sabe de memoria el libro “La imitación de Cristo” y lee con entusiasmo libros piadosos. Un domingo del mes de julio ante la imagen de un Crucificado se siente invitada a consolarle, pero aunque su padre la ha autorizado para que entre en el Carmelo, las monjas y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.
Su padre y ella deciden recurrir al Papa; van a Roma en peregrinación y el 20 de noviembre, a los pies del Papa León XIII, le suplica que la deje entrar en el convento con sólo quince años. El Papa, impresionado, le dijo que si era la voluntad de Dios, así sería. Y logró entrar en el convento el día 9 de abril de 1888. La priora, Madre María Gonzaga, se muestra severa, pero su confesor la tranquiliza. Según la maestra de novicias, su gran dignidad, aun a su corta edad, sorprendió a todas las religiosas. Profesó en 8 de septiembre del 1890, aunque la tarde anterior, tuvo por primera vez una duda terrible acerca de su propia vocación. La obediencia la hizo desaparecer; no le quedaron dudas y así, “inundada por un río de paz, pronuncié los votos”. Cumplió con rigor todas las reglas y deberes de las carmelitas. Rezaba continuamente por los sacerdotes, por las vocaciones sacerdotales y por las misiones. Por esto, aunque nunca salió del convento, después de su muerte fue nombrada patrona de las misiones.
El 5 de diciembre murió la religiosa Madre Genoveva de Santa Teresa y a finales de año estalla una epidemia que diezma la comunidad. Se sometió gustosamente a todas las austeridades de la Orden, menos al ayuno, ya que su salud era muy delicada y sus superiores se lo impidieron. Para ella, una de las penitencias que más la hacía sufrir era padecer el frío que en el invierno hacía en el convento, pero lo padecía con resignación e incluso agradeciéndole a Dios lo que para ella era un martirio.

El día 10 de mayo de 1892 su padre va a Lisieux y dos días más tarde realiza su última visita al locutorio viendo allí a sus tres hijas. Cuando se fue, les dijo: ¡Hasta el cielo!
Teresa, mientras tanto, se alimentaba diariamente leyendo las Sagradas Escrituras, sobre todo los evangelios. Empieza también a dedicarse a otros menesteres: pinta y el 2 de febrero de 1893 compone su primera poesía. Días después es elegida como priora la Madre Inés de Jesús y Teresa es asociada a la formación espiritual de sus compañeras de noviciado: fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Hablando de este tema, ella dice: “Hacer el bien sin la ayuda de Dios es tan imposible como hacer que el sol brille a media noche”. Durante los últimos meses de 1892 fue probada por una fortísima angustia espiritual que hace que se confíe aun más al padre Pichón, que en aquel momento estaba en Canadá; la respuesta del sacerdote le llega el 20 de enero de 1893.

Fotografía de la Santa posando con el hábito carmelita en el jardín del convento.

En junio de ese año pinta un fresco en el oratorio del convento. Toma la decisión de hacerse una gran santa, pero no encontrando en sí misma la fuerza suficiente, decide acercarse aun más a las Sagradas Escrituras. Ella dice: “Las Sagradas Escrituras serán el ascensor que elevándome hasta Jesús, este me dispensará de subir la ruda escalera de la perfección”. En una fecha no muy bien precisa tiene la alegría de leer el Libro de los Proverbios (Antiguo Testamento) y lee en (9, 4): “Si alguno es simple, venga a Mí” y en Isaías (66, 13): “Como a uno a quien su madre le consuela, así Yo os consolaré, los llevaré en brazos y sobre Mis rodillas serán acariciados”. Estos textos son los que a ella le confirman que “El ascensor que me llevará al cielo serán los brazos de Jesús”. Esta forma de santificación es verdadera y esencialmente mística. Esta idea personal suya no tardó mucho tiempo en asumir un valor apostólico y es por ello por lo que elegida como priora la Madre Inés de Jesús, ella ayuda a la Madre María Gonzaga, maestra de novicias, en la preparación espiritual de las novicias, como ya he dicho antes.
En ese tiempo su padre enfermó y perdió el uso de la razón sufriendo dos ataques de parálisis cerebral. Su hermana Celina se encargó de cuidarlo. Su padre muere el 29 de junio de 1894 y el 14 de septiembre ella tiene el grandísimo consuelo de que su hermana Celina entra en el convento. Ya son cuatro las hermanas que están en la Orden; Celina tomará el nombre de Sor Genoveva del Santo Rostro.
En enero de 1895, por orden de la priora, Teresa empieza a escribir su vida y ese mismo año termina la redacción del primer manuscrito. El 26 de febrero, espontáneamente, Teresa escribe la poesía “Vivir de amor”, y el día de la Santísima Trinidad, durante la misa, recibe la inspiración de ofrecerse al Amor Misericordioso. Esto, en su vida interior, supone un cambio decisivo pues comprende de pronto “cuánto Jesús quiere ser amado” y comprende que su vida de carmelita no es suficiente y tiene que ofrecerse como víctima a Dios, como holocausto, para recomponer el orden roto por el pecado. Ella quiere ser la feliz víctima que permita a Dios no comprimir más las oleadas de su infinita ternura. Se siente herida de amor y así vive los veintisiete meses que le quedan de vida. Consagrada al Amor Misericordioso ella se ve a sí misma tratada como si lo fuera por la justicia y esto le hace perseverar en su certeza y en su oblación a Dios. Este tema es muy difícil que nosotros comprendamos, pero indica la profundidad del amor de Teresa por Dios.

Tumba primitiva de la Santa en el cementerio del convento.

Del 9 de junio de 1895 al 2 de abril de 1896 ella recibe la respuesta del Señor. Durante diez meses ella es inundada por un océano de gracia y conoce una alegría y una felicidad inauditas. El 15 de agosto entra su prima María en el convento, el 17 de octubre la priora le encarga que sea la hermana espiritual del futuro misionero Mauricio Bellière, el 24 de febrero profesa su hermana Celina, el 17 de marzo toma el hábito su prima y el 21 de marzo Teresa es confirmada en su cargo de maestra en el noviciado.
Pero la noche del 2 al 3 de abril, noche del Jueves al Viernes Santo, Teresa tiene en su celda la primera hemoptisis que le hace intuir su cercana muerte y su tan deseada partida hacia el cielo. Todos sabemos que una hemoptisis es una hemorragia de la mucosa pulmonar, caracterizada por la expectoración más o menos abundante de sangre. Ese mismo día, el 3 de abril, por la noche le da su segundo ataque y el 5 de abril, día de Pascua, toda esa alegría interior desaparece de golpe. Entra repentinamente en la noche de la fe, prueba enviada por Dios y que durará hasta su muerte.
Todo desaparece, el cielo no se abre, se anula y las tinieblas más espesas invaden su alma. Dice: “El pensamiento del cielo, cosa muy dulce para mí, no es más que un argumento de lucha y de tormento”. Esta dramática prueba de su fe y de su propia esperanza durará hasta su muerte. El 30 de mayo, la priora por obediencia, le encarga el cuidado espiritual del padre Adolfo Roulland, que será misionero en China. Veinte días antes, el 10 de mayo, sueña con la Venerable Ana de Jesús, su anterior priora que viene a traerle un poco de calma. Le anuncia su próxima muerte y la consuela diciéndole que el Buen Dios la quiere como está y que está contento con ella. Ella se siente muy consolada. El padre Adolfo Roulland dirá su primera misa en el convento el día 3 de julio y conversa con Teresa en el locutorio. ¡Una monjita de veintitrés años consejera espiritual de un sacerdote! ¡Qué concepto tan elevado tendrían de ella su priora y todas las hermanas del convento!
Del 7 al 18 de septiembre realiza un retiro personal, entregando a la priora el día 8, la redacción del segundo manuscrito sobre su vida. En noviembre lee la vida del misionero Teófano Venard, mártir en Corea y hoy canonizado y ella hace una novena para obtener la gracia de poder ir a las misiones de Indochina, pero tiene una recaída pulmonar. A principios de 1897 recibe la gracia de comprender qué es la caridad. Ella dice que “La caridad fraterna no consiste sólo en amar al prójimo como a uno mismo, sino que lo que Jesús quiere es que se ame al prójimo como el mismo Jesús lo ama y como lo amará hasta el final de los tiempos. En la medida en que esto se haga así, así se amará a Dios”. El 25 de marzo de ese año hace la profesión su prima María, que tomará el nombre de Sor María de la Eucaristía y a principios de abril, final de la Cuaresma, Teresa cae gravemente enferma.

Carmelitas peregrinas veneran las reliquias de la Santa durante su exposición el lunes 12 de octubre de 2009 en la catedral de Westminster, Londres (Inglaterra). Fotografía: John Stillwell/PA Wire.

El 3 de junio la priora le ordena que siga escribiendo su autobiografía y Teresa redacta el tercer manuscrito, pero el 8 de junio tiene que ser llevada a la enfermería y continúa con los episodios de hemoptisis hasta el día 5 de agosto. El 30 de julio de administran la Unción de los Enfermos y el 19 de agosto recibe el Viático de las manos del padre Jacinto Loyson; será su última comunión. Después de una agonía de dos días, murió el jueves 30 de septiembre, por la tarde, hacia las siete y veinte. No tenía ni veinticinco años de edad. Su entierro fue en el cementerio de Lisieux cuatro días más tarde.

Santa Teresa de Lisieux nos enseña sencillez de alma (tener actitud de niño al amar a Dios, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, sirviendo a los demás), servir al prójimo viendo a Dios en él, infinita paciencia ante las adversidades de la vida, tener gran sentido del humor (le gustaba jugar agitando el rosario), vivir el cielo en la tierra procurando que todos los que te rodean sean felices, ser sencillos como los niños y otras muchas cosas más.

Once años después de su muerte, el obispo de Bayeux inicia la Causa de beatificación en su fase diocesana. El 14 de agosto de 1921, el Papa Benedicto XV la declara Venerable y es beatificada por el Papa Pío XI el día 29 de abril del año 1923. Finalmente, el mismo pontífice la canoniza el día 17 de mayo del año 1925 (veintiocho años después de su muerte).
El 11 de julio de 1937, el futuro Pío XII, siendo cardenal bendice la Basílica de Lisieux y el 3 de mayo de 1944, siendo ya Papa la nombra patrona de Francia junto con Santa Juana de Arco.
Finalmente, el día 19 de octubre de 1997, el papa San Juan Pablo II la declara Doctora de la Iglesia en la plaza de San Pedro ante más de setenta mil fieles, dieciséis cardenales y numerosos obispos de todo el mundo. Dijo el Papa en aquel acto: “Entre los doctores de la Iglesia, Teresa del Niño Jesús es la más joven, pero su ardiente itinerario espiritual muestra una gran madurez y las intuiciones de la fe expresadas en sus escritos son tan amplias y profundas que le merecen figurar entre los grandes maestros de la espiritualidad”. Sus padres, Luis y María Celia, fueron beatificados el día 19 de octubre del año 2008.

Figura yacente de la Santa en su capilla del Carmelo de Lisieux (Francia).

Pregunta: Hola, muy buen día. Estoy preparando un ensayo sobre la vida de Santa Teresita del Niño Jesús y he encontrado algunas fotografías donde aparece expuesto un cuerpo de ella, dando la impresión de estar incorrupta. Según entendí en Historia de un Alma, cuando la exhumaron sólo encontraron una palma en buen estado, pero su cuerpo sufrió el proceso natural de deterioro. ¿Tienen alguna información al respecto? Muchas gracias y qué buena idea ayudar a aclarar las dudas. Bendiciones.

Respuesta: Hola, con muchísimo gusto te facilito estos brevísimos datos que creo aclararán tu pregunta.

Santa Teresa muere el día 30 de septiembre del año 1897, después de sufrir una grave enfermedad y es sepultada en la tierra, en el cementerio municipal.
El cadáver fue exhumado el día 6 de septiembre del año 1910, estando presentes unas doscientas personas, entre ellas el obispo de la diócesis. Los restos fueron recogidos y metidos en un nuevo ataúd de plomo y se llevaron a otra tumba en el mismo cementerio.
El 6 de agosto del año 1917 fue realizada una segunda exhumación y el día 26 de marzo de 1923 fueron trasladados definitivamente a la capilla del convento.
El relicario que guarda la mayor parte de los restos de la Santa fue un regalo realizado desde Brasil a las carmelitas de Lisieux. Este relicario, recientemente, ha visitado prácticamente todos los países del mundo y, como he dicho antes, tiene la mayor parte de los huesos de la santa, que NO ESTÁ INCORRUPTA. Este relicario estuvo en España en el año 2003.
El mencionado relicario no es la estatua yacente que todos conocemos y que fue realizada por un monje trapense de Soligny en el año 1920. Esta estatua no contiene los restos de la Santa.

Antonio Barrero

Bibliografía:

“La petite Sainte Térèse”,de M. van der Meersch, París, 1947.
“El Acto de ofrenda al Amor Misericordioso”, de P. Garrigou-Langrange, Lisieux, 1955.
“La teología de la infancia espiritual”, de C. Barbera, Roma, 1961.
“La espiritualidad de Santa Teresa de Lisieux; los grandes problemas a la luz de su proceso de canonización y de sus Manuscrits Autobiographiques”, de M.A. Barrios, Madrid, 1962.
“Santa Teresita”, de G.M. Ballarin, Barcelona, 1964.

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