Contestando a algunas breves preguntas (XX)

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Lienzo retrato de San Francisco de Montmorency-Laval.

Lienzo retrato de San Francisco de Montmorency-Laval.

Pregunta: Me gustaría saber qué es un anatema. Muchísimas gracias.

Respuesta: Anatema es la máxima sanción que puede tomar la Iglesia contra un miembro de la misma. Es incluso peor que la excomunión. Ser anatematizado significa ser separado al completo, ser expulsado de la Iglesia. Con la excomunión, un cristiano es separado de la comunión eclesial, pero sigue siendo miembro de la Iglesia y si se arrepiente de lo hecho, vuelve al seno eclesial. El anatema es literalmente expulsado y esto normalmente se hace cuando dicha persona es contumaz en una herejía o en un cisma. La anatematización es el último recurso y siempre es precedida de numerosos intentos para hacer razonar a quien está en un error de fe.

Pregunta: Sé que el Papa Francisco ha canonizado a varios beatos utilizando la llamada “canonización equipolente”. Otros muchos Papas también lo han hecho. ¿Me podrían explicar en qué consiste este tipo de canonización? Muchas gracias.

Respuesta: En la Iglesia Católica, el único que tiene potestad para canonizar es el Papa como Sumo Pontífice, quién antes escucha la opinión de la asamblea de cardenales mediante la celebración de un Consistorio. Esto es lo habitual; pero el Papa también puede canonizar a un beato, sin utilizar este medio, mediante lo que tu has denominado “canonización equipolente”, utilizada por la Iglesia en numerosas ocasiones. Por este medio, el Papa Francisco ha canonizado a los beatos Ángela de Foligno (el 9 de octubre del 2013), Pedro Favro (el 17 de diciembre del 2013) y José de Anchieta, María de la Encarnación Guyart y Francisco de Montmorency-Laval (el 3 de abril de este año). Cinco en total. También exoneró del preceptivo milagro a San Juan XXIII, aunque su canonización se realizó de la forma habitual.

Ilustración contemporánea de San José de Anchieta.

Ilustración contemporánea de San José de Anchieta.

Mediante este método, el Papa exonera al beato de la “realización oficial” de un milagro, pero poniendo como requisitos que dicho beato reciba culto desde muy antiguo (culto inmemorial), que exista fama de que de forma no interrumpida ha realizado diferentes prodigios y que existan testimonios fiables de historiadores dignos de todo crédito acerca de las virtudes o el martirio del mencionado beato. Todos estos requisitos se han cumplido en estos cinco casos y en otros casos anteriores. El Papa, mediante este método, canoniza extendiendo el culto al nuevo santo a toda la Iglesia Universal, aunque no exista ninguna sentencia formal definitiva, aunque no se haya concluido el proceso jurídico ordinario, ni se hayan realizado las ceremonias habituales de toda canonización. Este nuevo santo lo es a todos los efectos igual a los canonizados mediante el proceso habitual.

Los dos Papas anteriores también utilizaron este método de canonización (Santa Inés de Bohemia y Santa Hildegarda de Bingen) y por enumerar sólo a los canonizados en el siglo XX mediante este método, recordemos a San Efrén el Sirio (en 1920), San Alberto Magno (en 1931), Santa Margarita de Hungría (en 1943), San Gregorio Barbarigo (en 1960), San Juan de Ávila (en 1970), Santos Nicolás Tavelic y compañeros mártires (en 1970) y a los santos Marcos de Krizevci, Esteban Pongracz y Melchor Grodziecki (en 1995).

Sobre este tema podríamos hablar mucho más, pero al tratarse de contestar brevemente a la pregunta que tú haces, con esto creo que es suficiente.

Gloria de Todos los Santos. Predela de la Pala de Fiésole, obra de Fra Angelico.

Gloria de Todos los Santos. Predela de la Pala de Fiésole, obra de Fra Angelico.

Pregunta: Hola, ¿es verdad que existen más de diez mil santos en la Iglesia Católica? Creo que existe una lista de ellos: el Acta Sanctorum. ¿Esto es real? Saludos desde Argentina.

Respuesta: Estimado amigo, no existe una lista completa de los santos venerados por la Iglesia Católica y ella misma lo reconoce cuando en el listado de cada día del año añade la coletilla de: “y en otros muchos lugares, otros muchos santos mártires, confesores y santas vírgenes”. No existe un listado completo ni puede haberlo. Pero además, yo quisiera hacerte una consideración: cuando la Iglesia nos presenta a un santo como modelo de vida, nos está garantizando que él goza de la presencia de Dios. ¿Cuántos cientos de miles de millones de seres humanos están ya ante la divina presencia? Pues todos ellos son santos, aunque no se les haya reconocido a nivel individual. Es por esto por lo que el día 1 de noviembre de todos los años celebramos la Fiesta de Todos los Santos.

Pregunta: ¿Los cristianos de Hungría son mayoritariamente católicos? Muchas gracias.

Respuesta: Comprenderás que nosotros no llevamos un recuento de los cristianos húngaros, pero por el número de diócesis existentes parece que sí.

Catedral de Esztergom, Hungría.

Catedral de Esztergom, Hungría.

Las diócesis de la Iglesia Católica son:
Arzobispado de Eger.
Diócesis sufragáneas: Debrecen-Nyiregyhára y Vác
Arzobispado de Esztergom-Budapest.
Diócesis sufragáneas: Gyór, Hajdúdorog (para los católicos de rito bizantino) y Székesfehévár.
Arzobispado de Kalocsa-Kecskemét.
Diócesis sufragáneas: Pécs y Szeged-Csanád.
Arzobispado de Veszprém.
Diócesis sufragáneas: Kaposváy y Szombathely.
Exarcado apostólico de rito bizantino de Miskolc.
Ordinario militar.

Las diócesis de las Iglesias Ortodoxas son:
Diócesis de Szentendre (dependiente del Patriarcado Ortodoxo Serbio).
Diócesis de Gyula (dependiente del Patriarcado Ortodoxo Rumano).
Como puede deducirse, mayoritariamente es católica (rito latino y rito bizantino). Las dos diócesis ortodoxas pertenecen a Patriarcados vecinos.

El dios egipcio Horus combatiendo a su tío Set en forma de cocodrilo. Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

El dios egipcio Horus combatiendo a su tío Set en forma de cocodrilo. Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

Pregunta: Casi siempre que vemos una imagen de San Jorge, el santo aparece matando a un dragón, cosa que sabemos que es un mito, pero he oído decir que este mito tiene unas ciertas connotaciones egipcias. ¿Qué quiere decirse con eso?

Respuesta: Los temas iconográficos no son mi fuerte, pero yo también he leído algo sobre este tema. En la leyenda del mito de Osiris se dice que este dios fue traicionado por su hermano Set, que sentía envidia al ver que todos los honores se los llevaba Osiris. La vengar su muerte, su hijo Horus luchó contra su tío Set en el desierto de Ker-Aha, muy cercano al Cairo. La escena de esta lucha aparece en todos los templos dedicados a Horus, en el que se le representa con la cabeza de un halcón arponeando a un cocodrilo que representa a su tío Set. Para los egipcios esta escena representaba la lucha entre el bien y el mal; y esta lucha es la que la iconografía cristiana ha pretendido representar con el combate entre San Jorge y el dragón.

Hay algunas representaciones que dan la impresión de que existe una cierta conexión entre ambos mitos, ya que en algunas imágenes, San Jorge aparece luchando contra un cocodrilo en vez de un dragón y para más INRI, en el Museo parisino de El Louvre se conserva una representación de San Jorge en la que el santo tiene el rostro de un halcón. No puede dudarse de que hay algunas similitudes entre estas representaciones.

Pero no olvidemos otros detalles que pudieran apoyar esta hipótesis del parecido entre estos dos mitos. Se dice que San Jorge luchó con el dragón en una ciudad de Libia. Libia geográficamente está junto a Egipto y bien pudo llegar a ella la tradición egipcia del dios Horus. Además se dice que San Jorge hirió primero al dragón y luego lo encadenó; casualmente, en la leyenda de Horus también se dice que este hirió a su tío y después lo encadenó. Extraño es, ¿verdad?

Pues para más INRI aun, un eminente egiptólogo, el profesor Hans Goedicke defiende que el nombre de Jorge-George deriva de la palabra Horus, ya que en egipcio, el nombre de este dios es Hor y se pronuncia “Jor”. Para mí lo que está claro es que esta leyenda es sólo eso: leyenda, mito, cuento chino. No es un hecho histórico.

Sepulcro del Beato Lesmes en la catedral de Burgos, España.

Sepulcro del Beato Lesmes en la catedral de Burgos, España.

Pregunta Muy buenas. Mi abuela, cada vez que tenía problemas de riñones invocaba a San Lesmes el limosnero. Siempre creí que era San Lesmes, el patrono de Burgos, pero resulta que no. Según ella está enterrado en la catedral de Burgos. ¿Sabéis algo de este santo?

Respuesta: Te estás refiriendo al Beato Lesmes (Adelelmo), que es el que está enterrado en la catedral burgalesa. Fue un sacerdote, amigo y limosnero de San Julián obispo de Cuenca, que oficialmente, no está ni siquiera beatificado y que no debe confundirse con el otro San Lesmes, que fue un monje de origen francés y que también está sepultado en Burgos, aunque no en la catedral.

Se dice que nació en Burgos y que cuando San Julián de Cuenca empezó a predicar lo acompañaba, siendo su único sirviente y limosnero. Se afirma que fue sacerdote, aunque eso no se puede probar y que se dedicaba a repartir las limosnas entre los necesitados de la diócesis que regía San Julián. También hacía cestos y con el dinero que conseguía al venderlos, compraba comida para los pobres. Era tanto el trabajo que realizaba cargando el trigo que compraba y repartía que terminó con problemas en la columna vertebral, los riñones y con una enfermedad crónica en el vientre. Cuando murió San Julián, volvió a Burgos y allí siguió realizando la misma tarea de ayuda a los pobres. Se dice que murió en el año 1218 y, efectivamente, está sepultado en la catedral de Burgos.

Precisamente por esto de su enfermedad es por lo que es invocado por quienes padecen de problemas óseos, lumbalgias y problemas renales. La gente, buscando remedio a su enfermedad, iba para refregar la espalda por su sepulcro y como esto ocasionaba problemas de paso en la catedral, su sepulcro fue trasladado a la capilla de San Juan de Sahagún. En el sepulcro se dice: “Aquí yace el beato Lesmes, hijo de Burgos y abogado del dolor de riñones”. Como te he dicho más arriba ni está beatificado ni canonizado, pero popularmente se le conoce tanto como beato Lesmes como San Lesmes.

Antonio Barrero

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Festividad de Todos los Santos

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La Adoración de la Santísima Trinidad y Todos los Santos. Lienzo de Albrecht Dürer, Kunsthistorisches Museum de Viena, Austria.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor: ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

A lo largo del año litúrgico los cristianos hacemos memoria de aquellas personas que creyeron firmemente en el amor misericordioso del Padre del Cielo; aquellos que, despojándose del hombre viejo, dejando atrás comodidad, seguridades, “casa, padres y hermanos”, corrieron tras las huellas del Pobre de Nazaret y se dejaron seducir por su mensaje. En verdad, los santos son un don de Dios para la Iglesia, ahora cuando aparentan faltar modelos de vida alternativos a la propuesta del mundo; son la prueba patente de la victoria de Cristo, muerto y resucitado, que demuestra que sí es posible vivir seriamente el camino cristiano, que el Evangelio no es una utopía, que la experiencia de Dios está al alcance de aquel que la busque con sincero corazón ¡Bien hacemos los cristianos en recordar estos saludables ejemplos! ¡Bien hacemos en celebrar a estos hermanos nuestros que gozan ya de la vida bienaventurada en el Reino de Dios, donde nadie estará triste, nadie tendrá que llorar!

Muchos de ellos son recordados por nosotros en el santoral; nuestra madre, la Iglesia, los ha propuesto como ejemplos de vida cristiana. Pero, indudablemente, son muchos, muchísimos más los que ahora gozan en las moradas del Reino. Es este, precisamente, el mensaje de la primera lectura de la Misa del día de hoy: “Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”. (Ap 7, 9) ¡Qué gran noticia para nosotros! Mientras muchos se sumen en la tristeza al ver el vaivén tan dramático de esta civilización, nosotros creemos, con firme esperanza, en la liberación del imperio de la muerte y el desconsuelo; creemos en la redención de esta humanidad por la que Cristo se entregó hasta el derramamiento de sangre. No, definitivamente el averno no puede tener la última palabra, porque Jesús el Señor ha vencido, y de ello es testigo perenne esta muchedumbre de mujeres y hombres que viven escondidos en el corazón de Dios.

Nuestro corazón debe estar henchido de santa esperanza ante esta hermosa visión. Ellos son de los nuestros, de nuestra raza, de nuestra sangre; no son héroes mitológicos, no son dioses, no están dotados de cualidades supra humanas. Son como cualquiera de nosotros. “Esos son los que vienen de la gran tribulación” (Ap 7, 14); que no se crea, pues, que ellos gozaron de algún guiño del destino, que no se piense que el mundo para ellos fue sonrisas, todo lo contrario; ellos vienen de épocas muy difíciles, de ambientes adversos, sin más ayuda que el brazo del Todopoderoso. A pesar de la oposición que este mundo les presentó, se entregaron a la fuerza que solo el Espíritu Consolador puede ofrecer, y así, hicieron vida en sus vidas aquello que Jesús ya proclamaba en la montaña: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” (Mt 5, 3-4). Sus vidas, anónimas para los ojos del siglo, han recorrido este camino trazado por el Maestro en Galilea de los gentiles. En ese caminar, descubrieron su verdadera condición: “Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos” (1 Jn 3, 2), y con esta confianza, pasaron por este mundo como extranjeros, peregrinos, rumbo hacia la verdadera patria, allí, donde nos espera el Padre misericordioso, donde nos espera un banquete de todo deleite, donde vestiremos traje de fiesta, donde participaremos para siempre del gozo inefable del Dios vivo y verdadero.

Coro de Santas Vírgenes (de izqda. a dcha: Úrsula y compañeras, Dorotea, Blandina, Lucía, Cecilia, Margarita, Catalina, Águeda, Bárbara, Inés, Apolonia y Tecla). Fresco neoclásico de Hyppolite Flandrid. Iglesia de San Vicente de Paul, París (Francia).

Esta solemnidad de hoy nos invita a contemplar a la Iglesia que ya participa del triunfo pascual; celebración grande, porque es justo conmemorar a quienes, siendo desconocidos para muchos, han pasado por este mundo bajo el signo del amor de Dios, y también porque nos recuerda a nosotros, aún militantes, el gran trofeo que nos espera si nos mantenemos fieles en esta carrera, “con los ojos fijos en Jesús, autor y consumador de nuestra fe” (Hb 12, 2). Es, pues, de un profundo sentimiento cristiano esta solemnidad que hoy nos propone la liturgia. Pero está claro que tras ella hay una larga historia, que brevemente exponemos aquí.

Sabemos que el origen del santoral está en el primitivo culto a los mártires. Con el paso del tiempo, el número de mártires fue aumentando, lo mismo que la estima por ellos, y temiendo la Iglesia de Antioquía no poder honrarlos a cada uno con su propio dies natalis, resolvió pues consagrar un día, dentro de la cincuentena pascual, a la memoria de todos los mártires en conjunto. La Iglesia de Bizancio, por su parte, vio con buenos ojos la iniciativa, y decide consagrar la dominica inmediatamente posterior a Pentecostés para tal tributo. Todo esto ocurrió a lo largo del siglo IV.
Semejante uso será copiado rápidamente en Roma, y el Comes de Würzburgo atestigua la presencia de esta Dominica in natale Sanctorum. Pero mucho más romana que esta memoria era el ayuno de las Tres Témporas, que solían celebrarse en la semana de Pentecostés, y terminaban con una solemne vigila entre el sábado y el domingo; no era factible celebrar en ese domingo la dicha festividad después de las fatigas propias de las grandes veladas dominicales. Entonces, muy pronto desaparece este uso en la Iglesia Romana.

El 13 de mayo del 610 el Papa Bonifacio IV dedica el Panteón romano al culto cristiano, poniendo de titulares a la Bienaventurada Madre de Dios y a todos los Mártires; de esta forma se suple la deuda contraída por la ausencia de una festividad en honor de todos lo que derramaron su sangre por Cristo.

La Gloria de Todos los Santos. Lienzo de G.B.Ricci.

Después, el Papa Gregorio III levanta un oratorio en la Basílica de San Pedro en honor de todos los santos, mártires y confesores, y encargó su cuidado a un coro de monjes quienes debían hacer la conmemoración del Natalicio de todos los santos que cada día fueran celebrados en todo el orbe cristiano: la razón de ello eran las luchas iconoclastas en Oriente y las incursiones longobardas en Italia, que impedían que los santos fueran debidamente recordados en sus Iglesias locales.

El Obispo de Roma Gregorio IV, en el siglo VII, trasladó la fiesta del 13 de mayo al 1 de noviembre, originalmente memoria de San Cesáreo, diácono y mártir. Los motivos no son muy claros. Según parece, la intención era netamente práctica, pues para este día una gran multitud acudía a la ciudad eterna, y era más fácil que estas gentes consiguieran alimento en las calendas de noviembre, después de las cosechas de otoño. Otros dicen que fue más una decisión del emperador Ludovico Pío y el episcopado de las Galias; no falta quien hable de la influencia de Alcuino de York en este asunto. Lo cierto es que desde entonces el 1 de noviembre será consagrado a la solemne memoria de todos los santos, canonizados o no. En el siglo XV, el Papa Sixto IV adornó la celebración con el privilegio de una octava, que será suprimida en la reforma litúrgica de 1955.

Dairon

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