Santo Tomás apóstol mártir

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Icono ortodoxo contemporáneo del Santo.

Es uno de los doce apóstoles elegidos por Cristo. Se le llama también Judas Tomás Dídimo. Etimológicamente, su nombre en arameo significa “gemelo” y Dídimo tiene el mismo significado en griego (δίδυμο). Era judío, natural de Galilea y pescador de profesión. Parece que su carácter era tímido y que era poco hábil en el aprendizaje de las cosas. En el listado de apóstoles, Mateo lo pone en el séptimo puesto (Mateo, 10,3); Marcos y Lucas, en el octavo (Marcos, 3, 18) y (Lucas, 6, 15) mientras que en el libro de los Hechos de los Apóstoles aparece en el sexto puesto (Hechos, 1, 13). En los evangelios se narran tres episodios de él:

1.- En el último viaje de Jesús a Jerusalén, Juan dice: “Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte ¿y quieres volver allá?”. Jesús les respondió: “¿Acaso no son doce las horas del día? El que camina de día no tropieza porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él”. Después agregó: “Nuestro amigo Lázaro duerme pero yo voy a despertarlo”. Sus discípulos le dijeron: “Señor, si duerme, se curará”. Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte. Entonces les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto y me alegro por vosotros de no haber estado allí, a fin de que creáis; Vayamos a verlo”. Entonces, Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: “Vayamos también nosotros a morir con Él”.  (Juan, 11, 8-16). Podríamos interpretar de este pasaje que Tomás anima a los demás apóstoles a que sigan a Cristo pase lo que pase. Luego, más tarde, comprobaremos que en el momento crucial de la Pasión y Muerte de Cristo, todos fallan, incluso él y a excepción de Juan.

2.- En la Última Cena Jesús dice:”Ya conocéis el camino hacia el lugar adonde voy”. Tomás le dijo: “Señor, no sabemos adonde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino? Y Jesús le respondió:”Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino a través de mí” (Juan, 14, 4-6). En este relato evangélico, Tomás con su pregunta es el que provoca esta importantísima respuesta de Cristo de la que tanto se ha hablado y escrito. Sabemos que el Maestro es nuestro modelo a seguir, en el que tenemos que depositar plenamente nuestra confianza y que es nuestra vida, la vida de la Iglesia, la vida de toda la humanidad.

3.- Jesús Resucitado se presenta a los apóstoles: “Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: ¡”Hemos visto al Señor!”. El les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré” (Juan 20, 24-25). Tomás es un incrédulo, es infiel al Maestro; no solo no se fía de lo que le dicen sus compañeros sino lo que es aún peor, no confía en la palabra de Jesús que anunció su Resurrección. Pero consigue una respuesta que le retumbará en los oídos el resto de su vida: “Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús estando cerradas las puertas y se puso en medio de ellos y les dijo: “La paz sea con vosotros”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo; aquí están mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado y en adelante no seas incrédulo sino fiel”. Tomás le respondió: “Señor mío y Dios mío”  (Juan, 20, 26-28). Ahora si, ahora cree porque ve; eso no tiene valor alguno y el Maestro se lo reprocha: “Jesús le dijo: “Ahora crees porque has visto. Bienaventurados los que creen sin haber visto”  (Juan 20, 29). También el evangelista Juan lo nombra entre los presentes en la pesca milagrosa en el lago de Genezaret con Cristo ya Resucitado. Pero, claro, al llegar Pentecostés sufrió el “cambiazo” como los demás apóstoles y discípulos y se convirtió en un hombre valiente, dispuesto a extender la Buena Noticia por el mundo e incluso dispuesto a derramar su sangre por su Maestro.

La incredulidad de Santo Tomás. Óleo de Michelangelo Merisi, "Il Caravaggio" (1602). Palacio de Sansoucci, Postdam (Alemania)

Eusebio (Historia Eclesiástica III) dice que “es el primer apóstol al que interroga Papías sobre la doctrina de Cristo y que su labor apostólica se extendió por Persia (la actual Irán)”. San Clemente de Alejandría dice que el gnóstico Heracleón negaba el martirio de Tomás, mientras que Nicéforo dice que fue martirizado en la India.

Existe un apócrifo atribuido a Santo Tomás en el que se narra la infancia de Jesús y se le atribuye asimismo unas “Actas” que muy probablemente fueron compuestas  en el año 250 por un tal Siro que dice estar informado de la actividad apostólica del santo apóstol en la India, pero que en realidad es una mezcla de elementos cristianos, maniqueos y budistas.

La tradición dice que fue vendido como esclavo al rey indio Gundafar que buscaba un arquitecto para construirse un palacio y que sabía que Tomás era conocedor de esta técnica (!!). Tomás le predica una noche a la hija del rey las ventajas de vivir en castidad, por lo cual fue hecho prisionero, pero milagrosamente se libró de la cárcel aunque finalmente sufrió el martirio en la costa de Coromandel, en Madrás (India) muriendo por el golpe de una lanza el 21 de diciembre del año 72. Cerca de Mailapur, en la costa de Coromandel, existe una cruz del siglo VII con una inscripción en el persa antiguo indicando el lugar del martirio. En ese mismo lugar se veneran algunas reliquias del santo.

La tradición dice que alrededor del año 250, un mercader trasladó sus restos desde la India hasta Edessa y esto se sabe por tres textos antiguos escritos en griego, siríaco y etiópico. También lo dice San Efrén aunque pone la fecha del traslado en el año 232. La llamada “Crónica de Edessa” recuerda el traslado de las reliquias el día 22 de agosto del año 394 y la monja Eteria dice que visitó su santuario en Edessa en el año 415. San Gregorio de Tours, que vivió en el siglo VI,  habla de los numerosos milagros ocurridos junto a su sepultura. El segundo traslado se hizo desde Edessa hasta el municipio de Ortona, provincia de Chieti, en Italia en el año 1258 y el último reconocimiento de estas reliquias veneradas en Chieti se hizo en el año 1985.

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Urna con los restos del Santo en la catedral de Ortona, Italia.

Según Teodoreto, Tomás predicó en la India la doctrina de Manete. Esta leyenda tiene su origen en el cristianismo malabar del sureste de la India. En la India existen los llamados “cristianos de Santo Tomás”, que son alrededor de un millón de personas, pertenecientes a los ritos Siro-malabar y Siro-malancar. Los de rito Siro-malabar son todos católicos siendo este rito una derivación del Rito Caldeo y los de rito Siro-malancar son católicos y ortodoxos, proviniendo este rito del Rito Sirio Antioqueno.

De Santo Tomás hablan todos los sinaxarios, menologios y martirologios. El Martirologio Jeronimiano conmemora el día 9 de junio el traslado de sus reliquias y el día 21 de diciembre, su martirio. El Sinaxario Constantinopolitano menciona su muerte el día 6 de octubre y el día 20 de junio recuerda el descubrimiento de sus reliquias. En esta ciudad estuvieron dedicadas al santo apóstol hasta cuatro iglesias. El Calendario mozárabe de Córdoba menciona el día 3 de junio como el día en el que se trasladaron las reliquias desde la India hasta Edessa. Los sirios conmemoran el traslado el día 3 de julio, la muerte el día 6 de octubre y también lo recuerdan el jueves de la quinta semana después de Pascua.

El Sinaxario Alejandrino conmemora el día 1 de abril la aparición de Cristo Resucitado a Santo Tomás y el 21 de mayo el traslado de sus reliquias. Los armenios recuerdan su martirio el día 22 de agosto, los coptos el día 9 de junio y los etíopes, los días 9 de octubre y 26 de mayo. Los malabares lo conmemoran el día 3 de julio (traslado) y el 21 de diciembre (martirio). Como puede comprobarse no hay acuerdo en qué fecha fue martirizado y ¿por qué? Porque sencillamente, no se sabe.

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Presunto cráneo del Santo en la catedral ortodoxa de Tbilisi (Georgia).

El Papa Beato Pablo VI en el nuevo calendario de la Iglesia Universal de Rito Latino publicado el día 14 de febrero de 1969, pasó su fiesta desde el 21 de diciembre al 3 de julio, o sea, al día de hoy y aunque se argumentó que se cambiaba la conmemoración del día del martirio por el día del traslado, la realidad es que se quiso evitar que su fiesta estuviese cercana a la Navidad.

Santo Tomás apóstol es el patrono de los jueces, de los constructores y arquitectos (por lo que hemos comentado anteriormente), de los teólogos (por aquello del “Señor mío y Dios mío”) y de numerosos pueblos y ciudades, especialmente en Italia.

Normalmente se le representa con una espada o lanza pues murió lanceado y así aparece en unos frescos del siglo IV en las catacumbas romanas de Domitila, en unos frescos existentes en las grutas vaticanas y en otros, de estilo bizantino, en San Apolinar, en Ravenna. Lo han pintado o esculpido Bonifacio el Veronese, Leonardo da Vinci, Velázquez, El Greco, Rubens, etc. Existen obras sobre él en el Museo de Arte Catalán de Barcelona, Museo de Orleáns, Museo del Prado, Pinacoteca Vaticana, etc. Son interesantes los esmaltes de la urna de los Reyes Magos en la Catedral de Colonia y las esculturas de las fachadas de las catedrales de Chartres en Francia y Bamberg y Colonia, en Alemania.

La tradición lo tratará siempre como un incrédulo, porque dudó de la Resurrección de Cristo (eso es real), dudó de la Asunción de la Virgen (eso no está comprobado) y para más inri se dice que como no se lo creía, fue a su sepulcro, recogió el cinturón de la Virgen que allí estaba y que hoy se venera en la catedral de Prato en Italia (!!).

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Tumba del Santo en Madrás (India).

Para realizar este artículo se ha consultado el Nuevo Testamento, “La iconografía de los santos” de Ferrando Roig,  editada en Barcelona en el año 1950 y los trabajos del profesor Angelo Maria Raggi, director del catálogo central de las bibliotecas milanesas.

Antonio Barrero

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