Santa María Magdalena de Xico

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Vista de la imagen original de la Santa. Xico, México.

Vista de la imagen original de la Santa. Xico, México.

Xico es una población situada en las faldas del Cofre de Perote en la zona centro del Estado de Veracruz. Su nombre proviene de las palabras náhuatl Xicotl, Xicochimalco “Nido de Jicotes”. Su clima es una variante entre el templado-húmedo con una temperatura anual de 19°C. Durante la época prehispánica este lugar era un centro fortificado y ceremonial. Actualmente este centro arqueológico recibe poca atención por parte del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) y los visitantes apenas pueden percibir su paradero, encontrándose en un estado deplorable y sus ruinas entre la maleza.

Xicochimalco formó parte de la Ruta de Hernán Cortés en 1519 en su camino hacia Tenochtitlán (la capital del Imperio Azteca) y describe en su Segunda Carta al Rey de España que el acceso a esta zona era difícil y donde aproximadamente vivían 5000 o 6000 guerreros. Entre 1525 y 1530 algunas familias de Xico Viejo se mudaron hacia el valle, lejos de la ciudad fortificada para evitar conflictos con los españoles y lo que fue Xicochimalco quedó desértico hasta apenas unas cuantas décadas que se volvió a poblar.

Vista de la imagen procesional de la Santa. Xico, México.

Vista de la imagen procesional de la Santa. Xico, México.

En 1540 llegaron al lugar los frailes franciscanos que dieron traza a la población al estilo español, estableciendo barrios y distritos respectivamente. Para 1580 los españoles forzaron a la población indígena de los alrededores (bastante diezmada por el proceso de Conquista) a vivir en la nueva ciudad y como muestra de gratitud eximieron a la ciudad del reparto de los latifundios, solo respetando la obligación de cumplir con los impuestos de la Corona.

La población es muy religiosa, destacándose el culto de Santa María Magdalena, patrona del municipio, quien se destaca por sus fervorosas fiestas y bailes que se realizan en el mes de julio así como el sincretismo cultural de estas tradiciones.

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La venerada imagen
Las tradiciones referentes a la aparición de la venerada imagen de la Santa provienen de fuentes orales del siglo XIX, divagándose entre sí unas a otras, pero la Iglesia ha respetado el arraigo cultural que la población xiqueña tiene y ha conservado.

Como he expresado anteriormente, a mediados del siglo XVI, llegaron a la población un grupo de frailes franciscanos con el fin de evangelizar la zona. Fundaron la actual Xico dejando atrás a la ciudad original. Allí los frailes construyeron una pequeña capilla dedicada a San Miguel Arcángel (otras fuentes dicen que a San Francisco).

Un día apareció una mula cargando en su lomo dos cajas, permaneciendo cuatro días sin que nadie la moviera de su lugar. Al principio los pobladores no le ponían atención ya que la mula era un medio de transporte habitual y que Xico estaba en la ruta comercial con la Ciudad de México; pero después de ese lapso de tiempo el cuidador de la capilla sintiendo compasión con el animal al verlo sin descansar, lo hizo pasar al recinto para que descansara y quitó las cajas. Pero ésta huyó hacia un rumbo desconocido. El cuidador guardó las cajas para que se abrieran en presencia de los demás frailes. Así lo hicieron y en la primera caja encontraron repleta de cirios y la otra contenía nuestra venerada imagen de Santa María Magdalena. Este acontecimiento fue considerado un milagro y se decidió nombrar como nueva patrona del poblado a Santa María Magdalena.

Vista del vestuario de la imagen procesional de la Santa. Xico, México.

Vista del vestuario de la imagen procesional de la Santa. Xico, México.

Desde aquella época se siguió celebrando triduos y fiestas en su honor. Años más tarde se decidió crear una imagen para que pueda salir en procesión mientras que la original quedó a los pies del altar mayor y desde entonces está resguardada en la nave principal del templo. La nueva imagen se solía vestir cada año pero esta tradición ha ido cambiando, hasta que todo el mes de julio se cambiaba de ropaje con motivo de su festividad. Los lugareños cada año le donan vestidos en agradecimiento a algún favor recibido, solo durante el año 26 familias pueden donar los vestidos con que se va a vestir a la imagen durante el transcurso de las fiestas, pero los demás se pueden apartar con antelación.

Fiestas de Santa María Magdalena
Durante todo el mes de julio la festividad de la Santa es una tradición llena de folclor y espiritualidad. Hay actividades religiosas, como misas, triduos, novenas y rosarios así como culturales, entre ellas la danza (sobre todo con influencia prehispánica), espectáculos de música, venta de artesanías y en un punto destacado la gastronomía.

Imagen procesional de la Santa entre los devotos. Xico, México.

Imagen procesional de la Santa entre los devotos. Xico, México.

En el periodo del 19 al 23 de julio, es el lapso más importante en las festividades de la Santa Patrona, llegando a ser famosa la procesión por las calles entre alfombras de aserrín pintado y arcos de flores. Se clausura la tradición con una misa solemne en conmemoración litúrgica de nuestra Santa y con la llamada “Xiqueñada” donde se sueltan a los toros en la calle (de una u otra forma similar a la Pamplonada en España en honor de San Fermín), en este acto hay mucha afluencia de gente y mucho alcohol, por lo que los lugareños ya no lo recomiendan.

René

Webs consultadas (17/05/16)
– www.trotamexico.com/es/articulo/veracruz/xico/fiestas/lu/fiestas-patronales-maria-magdalena/
https://es.wikipedia.org/wiki/Xico_(Veracruz)
– www.xico.com.mx/?page_id=68

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La tradición de la Candelaria en México (II)

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Nuestra Señora de Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz.

Nuestra Señora de Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz.

Orígenes, costumbres y creencias alrededor de la fiesta de la Presentación del Señor
La festividad del “Día de la Candelaria” que oficialmente su nombre es “La presentación del Señor en el templo y la purificación de la Virgen María”, se celebra 40 días después de la navidad que coincide con el 2 de febrero y con esta misma celebración concluyen las celebraciones navideñas [1], en esta festividad se recuerda como José y María, cumpliendo con la ley mosaica, llevaron a los cuarenta días después del parto a presentar a su hijo al templo, llevando dos tórtolas como ofrenda para que también María fuera purificada, pues la ley decía que la mujer que daba a luz era impura durante cuarenta días.

Los investigadores coinciden que la fiesta de la presentación del Señor se comenzó a celebrar en Jerusalén a partir del siglo IV, pero celebrada originalmente en la tradición oriental su fecha era el 14 de febrero pues para Oriente el nacimiento de Cristo fue el 6 de enero. Originalmente el nombre de esta festividad en griego era Hypapante que significa “Encuentro” por el encuentro de Jesús y María con Simeón y Ana los profetas del templo y se solía celebrar con una procesión por las calles portando velas y antorchas en las manos hasta llegar a la Basílica de la Resurrección en Jerusalén. Fue hasta el siglo V que el Papa Gelasio instituyó la fiesta de la Purificación de la Virgen en occidente.

El nombre de día de la “Candelaria” se basa en primer lugar a la procesión que se hacía desde antiguo y que aún se hace con las velas durante esta festividad pero simbólicamente se debe a que en esta fecha se celebra la manifestación de Cristo a los profetas del templo y la profecía de estos revelando a Cristo como “luz del mundo que ilumina las naciones”, debido a esto la advocación mariana de Nuestra Señora de la Candelaria es en recuerdo de que María es la que cargó en su vientre y nos dio la candela, la luz que es Cristo.

Virgen de la Candelaria del templo de la Asunción de María, Ayapa, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Virgen de la Candelaria del templo de la Asunción de María, Ayapa, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Actualmente la bendición de las velas de la candelaria es una tradición muy difundida entre los católicos, estas velas tienen concedida por la Iglesia una indulgencia para los agonizantes, también hay quienes dicen que si alguien tarda en agonía debe encender la vela de la candelaria y eso le ayudara a bien morir, otros consideran que cuando hay tormentas se debe encender la vela de la Candelaria para evitar los rayos, así como también para evitar temblores de tierra, algunos creen que cuando alguien muere ahogado y su cuerpo no se puede encontrar en las aguas se debe poner la vela de la candelaria encendida en una tabla y dejarla navegar en el sitio, mientras alguien hace la oración correspondiente a la Virgen de la Candelaria y en el lugar donde se detenga y gire sobre su eje ahí debe estar el cadáver, especialmente en el municipio de Nacajuca, Tabasco se sigue esta tradición aunque la conseja popular es muy conocida en gran parte del territorio. Hay familias mexicanas que para el 2 de febrero acostumbran bendecir velas de diversos colores esto debido a que cada color tiene un significado y petición particular:

Blanca: protección para los niños.
Amarilla: protección para los adultos.
Rojo: amor, fe y paz.
Verde: para el bienestar en los negocios prosperidad.
Azul: trabajo y suerte.
Celeste: dinero, felicidad, viajes y estudios.
Rosa: salud y esperanza.
Morado: contra los vicios y malos pensamientos.
Negro: contra enemigos y envidias.

El culto y devoción a Nuestra Señora de la Candelaria llegó a América y particularmente a la Nueva España traída de Europa, puesto que en las Islas Canarias se venera una imagen de Nuestra Señora de la Candelaria desde el siglo XIV donde se dice se apareció a dos pastores. La Virgen de la Candelaria es venerada como patrona de Tenerife y de Bolivia, así como patrona de marineros y pescadores, y abogada de los moribundos y ahogados. Particularmente es venerada en toda América Latina, siendo en México la Candelaria de los Patos en la ciudad de México una de los más antiguos templos dedicados a esta advocación y en Tlacotalpan, Veracruz es venerada la Candelaria más famosa de México, sin embargo en casi todo el país existen imágenes de la Candelaria célebres, como el caso de la Virgen de Santa Anita en Jalisco.

El tamal es el alimento tradicional del día de la Candelaria en México.

El tamal es el alimento tradicional del día de la Candelaria en México.

Tradiciones del día de la Candelaria
Entre otras tradiciones que se efectúan el día de la Candelaria hay uno muy famoso y de estrecha relación con el día de Reyes nos referimos a la tamalada, no se sabe en qué momento estas dos festividades se unieron por una sola causa, pero cada año el 6 de enero aquel que en la rosca de Reyes tiene la gracia de verse premiado con el muñequito de la rosca que no es otra cosa que un Niño Dios escondido recordando la huida a Egipto por Herodes, y todo aquel al que le sale el muñequito se verá en la obligación del día de la candelaria ofrecer una tamaliza, muchos dicen que el que te salga el muñequito de la rosca es símbolo de bienaventuranza en todo el año, anteriormente a quien le salía el niño Dios de la rosca se le llamaba “el rey de la faba”, del mismo modo antiguamente aparte de ser quien debía ofrecer los tamales el día 2 de febrero se convertía en padrino del niño Dios y debía llevarle a presentar al templo en ese día. Los tamales desde la época prehispánica han sido un alimento imprescindible en las festividades, tal parece que el día de la candelaria coincide con las festividades a los tlaloques del agua y que era celebrado con tamales, cabe decir que cronistas como fray Bernardino de Sahagún y fray Diego de Landa mencionan como los tamales eran de los alimentos preferidos por los indígenas y eran hechos de rana, de pescado o de pavo.

Recientemente algunos investigadores del tema del día de la candelaria coinciden en que no se tiene registros precisos de que la relación Candelaria-tamal sea muy antiguo, puesto que en periódicos del siglo XIX se mencionaba que el alimento predilecto en la capital mexicana para celebrar la candelaria era el pato, lo que hace pensar que posiblemente la tradición de la tamaliza del 2 de febrero sea más reciente de lo que pensamos. Por otra parte la fiesta del 2 de febrero se introdujo con la llegada de los españoles y el cristianismo aunque nunca tuvo mucho éxito durante la época colonial puesto que muchas de las tradiciones que hoy conocemos en relación al 2 de febrero eran celebrados el 25 de diciembre, aunque si existen referencias en el Archivo General de la Nación de petición de permisos en el siglo XVIII para celebrar el nacimiento de Cristo entre el 2 y 4 de febrero.

Levantar el nacimiento el 2 de febrero es tradicional en el sureste mexicano.

Levantar el nacimiento el 2 de febrero es tradicional en el sureste mexicano.

Aunque en el centro de la república otra de las tradiciones más difundidas en relación al 2 de febrero es el vestir al Niño Jesús, en el sureste mexicano forma parte de las tradiciones decembrinas puesto que en su mayoría suelen vestir y sentar al niño Jesús el 31 de diciembre para que “espere la llegada de los Reyes Magos en otros lugares el 25 y algunos más el mismo 6 de enero. Sin embargo esto no quiere decir que las tradiciones del día de la candelaria en el sureste mexicano no sea el niño Jesús el centro de estas, aunque en mucho menor grado que en el centro del país es también costumbre en este día que muchas personas lleven sus imágenes del Niño Jesús ya con sus vestidos nuevos a bendecir en la misa de la Candelaria, algunas veces acompañados de dulces que la conseja dice sirven para la salud cuando los comes y algunos los acompañan como semillas para bendecir la cosecha y también posteriormente servirán para el altar de dolores.

Una de las tradiciones de más importancia en relación con la Candelaria es la “Levantada del niño Dios” o “Levantada del nacimiento”. Esta tradición que es muy representativa del sureste del país consiste en el rezo del rosario acompañado de diversos villancicos y con el ruido de sonajas y panderos que se reparten a los asistentes, con los cuales se da el cierre a las festividades navideñas y ya se puede quitar el nacimiento, posteriormente la imagen del niño Jesús es arrullado por todos los asistentes como si fuera un niño de verdad, y se reparten dulces y juguetes a los niños asistentes al rosario, algunos acostumbran invitar familias con niños para que sean estos los principales asistentes al rosario. Existe un canto en particular que se usa para el arrullo del niño Jesús que es conocido como “el rorro”.

El arrullo del niño Dios es parte fundamental al momento de levantar el nacimiento.

El arrullo del niño Dios es parte fundamental al momento de levantar el nacimiento.

La tradición de “levantar el nacimiento” originalmente se reservaba para el 2 de febrero, debido a que la liturgia católica tradicional marcaba que el tiempo litúrgico de la Navidad duraba desde el 25 de diciembre hasta el 2 de febrero o fiesta de la Purificación, por lo que en los templos el nacimiento se quitaba hasta este día, pero a partir de la reforma del calendario litúrgico en los años sesenta el periodo de la Navidad dura únicamente desde el 25 de diciembre hasta la fiesta del Bautismo del Señor la cual se celebra el domingo posterior a la fiesta de la Epifanía o día de Reyes, o el 10 de enero, por lo que la liturgia actual aconseja retirar el nacimiento a partir del día de reyes, lo que ha propiciado que en muchas partes de México la tradición de “levantar el nacimiento” ya no sea exclusiva del día de la candelaria sino que abarque desde el 6 de enero hasta el 2 de febrero y muchas veces todo el mes de febrero, a pesar de esto, el pueblo llano celoso de sus costumbres sigue considerando al día de la candelaria el momento por excelencia para realizar la “levanta del Niño Dios”.

Los ritos celebrados en la “levanta del Nacimiento” tienen sus orígenes en la España del siglo XVIII, ya que en este momento es cuando se populariza la tradición del Nacimiento o Belén en España por gusto de Carlos III quien manda a elaborar uno como regalo para su hijo y los demás nobles comienzan a hacer lo mismo por imitación; la tradición se populariza, pero en este momento el nacimiento era más simbólico, siendo que particularmente similar a la tradición que aún se tiene en México, muchas veces se buscaba que el niño Jesús fuera de mayor tamaño para representar que Cristo es lo más importante del nacimiento y las demás figuras se ponían de diferentes tamaños según su importancia, y el Belén o nacimiento se dividía en el plano terrestre y el celestial, tratando de dar un simbolismo sobre la redención lo que propiciaba que alrededor del pesebre durante la noche de Navidad y también al momento de retirarle se realizaran oraciones, danzas, cantos y ofrendas. Curiosamente en las tradiciones actuales de España estas costumbres han desaparecido mientras que en el pueblo mexicano han perdurado y se siguen realizando retratadas año con año en la “levantada del Niño Dios”.

Diversos modelos de ropa para el niño Dios usados el 2 de febrero en la bendición de imágenes.

Diversos modelos de ropa para el niño Dios usados el 2 de febrero en la bendición de imágenes.

La “entrega del niño Jesús” y “robo” de este mismo forma parte de otra más de las tradiciones que en Tabasco tiene gran relación con la festividad de la Candelaria pues el 2 de febrero es uno de las fechas predilectas para “entregar” al Niño Dios que fue robado en diciembre. En algunos estados del sureste de la república mexicana se acostumbra en época decembrina una peculiar tradición que es conocida como “robarse al Niño Dios”, esta tradición consiste en que el día de Nochebuena o navidad o en el transcurso de las fechas navideñas alguien ajeno a la casa donde está puesto el nacimiento sustrae la imagen del Niño Jesús del nacimiento, por lo general lo hacen por alguna promesa o a veces por el simple hecho de hacer un festejo, cuando se hace por una promesa a veces la imagen se regresa a sus dueños hasta que la petición sea cumplida o hasta el tiempo que se haya acordado al hacerle la promesa al Niño Jesús, pero por lo general se debe devolver el 6 de enero o el 2 de febrero o en el transcurso del mes de enero, posteriormente de que la imagen fue robada a los ocho días de dicho suceso quien lo sustrajo debe enviar una carta al dueño diciéndole que su niño está bien y que pronto volverá a casa o marcándole la fecha en que lo hará.

Esta tradición es basada en el pasaje bíblico del niño Jesús perdido y hallado en el templo, sustrayendo la imagen del niño Jesús y no encontrándolo se toma como el tiempo que el Niño Jesús se le perdió a José y María y al entregarlo simbolizaría cuando le encontraron en el templo por lo cual tanto en la casa de quien lo sustrajo como en la casa de los dueños se le hace un rosario antes y después de ser entregado y el que lo robo que se convierte en su padrino debe vestirlo para la ocasión y hacer un gran festejo en la casa de los dueños para celebrar que el niño Jesús ha vuelto con José y María , al salir el padrino con la imagen del Niño Jesús de su casa lo debe llevar en procesión mientras van quemando cohetes y se buscan personas que se vistan de José, María, ángeles, pastores y reyes magos para que reciban la imagen del Niño de regreso recordando como José y María lo buscaron y los encontraron en el templo muchas veces esta entrega se hace en la iglesia y de ahí es llevado a la casa del dueño para hacerle el rosario, en otras ocasiones en la misma casa se visten de ángeles o de José y María y ahí lo reciben. Es tradicional también que quien lleva cargando la imagen del niño Jesús lleve tras de sí un largo palo del que salen varias cintas de colores que lo cubre señalando donde va el niño Jesús.

Bendición de velas, semillas e imágenes del niño Dios el día de la Candelaria.

Bendición de velas, semillas e imágenes del niño Dios el día de la Candelaria.

Esta tradición en las ciudades se ha ido perdiendo debido al gasto que implica pero sobre todo porque hay muchos listos que se robaban al niño Jesús y ahí sí, sin intención de devolverlo, por lo que muchos han optado por no seguir la tradición. Del mismo modo como sucede con la levantada existe un canto que se entona al momento de entregar la imagen y de llevarlo en procesión a la casa de sus dueños:

Vámonos madrinas
vámonos toditas
busquemos al niño
que salió de Egipto.

Hace varios días
me puse en camino
a ver si lo encontramos
en casa del vecino.

Yo llegue primero
a este lugar
me di con el niño
y corrí a avisar.

Perdónanos niño
el atrevimiento
ya te llevaremos
para tu aposento.

Y su santa madre
como ha padecido
porque no ha encontrado
su niño perdido.

El padre se aflige
porque no ha llegado
vámonos hermanas
vamos a entregarlo.

Todas las madrinas
vienen temerosas
pero la culpable
es la señora
(o señor aquí se pone el nombre de quien lo robo).

Oiga Señor (el nombre de a quien le robaron el niño)
No tenga cuidado
aquí está su niño
que tenía extraviado.

Aquí está su niño
mírelo usted
hoy vuelve a su casa
donde lo robe.

Este niño vino
entre la azucena
y lo entregaremos
en la Nochebuena.

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André Efrén

Bibliografía:
– Avellaneda, Villulfo Gaspar, “La Virgen de San Lucas”, México, Garabato, primera edición, 2003.
– Candia Pacheco, Ricardo, “El tamal”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año VI, número 65, revista de publicación mensual, enero 2014.
– Fernández, José Luis, “La navidad en México”, México, Paulinas, sexta reimpresión, 1992.
– Foster, George, “Cultura y conquista la herencia española de América”, México, Universidad Veracruzana, segunda edición, 1985.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, “Navidades mexicanas”, México, CONACULTA, primera edición, 2003.
– Parra Sánchez, Tomás, “Diccionario de los santos”, México, San Pablo, cuarta edición, 2002.
– Perdigón Castañeda, Katia, “La candelaria”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año IV, número 42, revista de publicación mensual, febrero de 2012.
– Perdigón Castañeda, Katia, “Epifanía a la mexicana”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año V, número 53, revista de publicación mensual, enero de 2013.
– Soriano, Joan, “Nuestra Señora de la Candelaria”, España, Sol, primera edición, 2010.

Fuentes orales:
– Araceli Medina, (31 de agosto de 2015).
– Martha Edith García, (7 de septiembre de 2015).

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La Navidad en México (IV)

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Nacimiento Guadalupano, en la Antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, año 2014, cortesía de Luis Alberto Rosher.

Nacimiento Guadalupano, en la Antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, año 2014, cortesía de Luis Alberto Rosher.

Las primeras Navidades en México y el origen de sus tradiciones
Durante los días que preceden al 25 de diciembre en la cultura azteca se celebraba la fiesta llamada Panquetzaliztli, “levantamiento de banderas”, celebrada el decimoquinto mes del calendario azteca, en el cual se preparaban para conmemorar el nacimiento de su dios tutelar Huitzilopochtli, “colibrí hechizado”, cuyas leyendas hacían referencia que había nacido de la diosa Coatlicue “la de la falda de serpiente”, la cual concibió a su hijo virginalmente después de que del cielo cayó en su seno una bola de brillantes plumas. Sus hijos e hijas, enojados al darse cuenta que su madre estaba embarazada sin saber de quién, decidieron asesinarla por consejo de su hermana Coyolxauhqui, pero al nacer Huitzilopochtli, que era el dios de la guerra y que nació armado totalmente para esta, dió muerte a sus hermanos para proteger a su madre del peligro. En esta fiesta los aztecas celebraban la salida de Huitzilopochtli del vientre de su madre, asemejándolo a la salida del sol diariamente. Es destacable que en esta misma fecha los mayas celebraban el advenimiento de Kukulkán.

Durante el Panquetzaliztli, los sacerdotes ayunaban durante cuarenta días y realizaban penitencias como caminar desnudos por la noche para llevar ramos a los montes. Esta fiesta como otras celebraciones aztecas iba acompañada de danzas y cantos durante los cuarenta días que duraba y al final de esta se sacrificaban a varios esclavos en honor a su dios. También los aztecas acostumbraban en estas festividades colocar banderas en los árboles frutales y se plantaba una enorme bandera en medio del patio del templo. Las banderas eran símbolos de las víctimas guerreras del sacrificio, lo cual daba nombre a la festividad, y prendían fogatas en los templos en honor a su dios. Posteriormente, al llegar el invierno, los aztecas llevaban invitados a sus casas para servirles comida y obsequiarles con unos muñecos comestibles llamados Tzoatl. Durante el Panquetzaliztli era la festividad en que los aztecas sacrificaban la mayor parte de prisioneros de las guerras floridas [1].

"La adoración de los reyes Magos", oleo/tela, siglo XVIII, Baltasar de Echave Orio, Museo Nacional de Artes.

“La adoración de los reyes Magos”, oleo/tela, siglo XVIII, Baltasar de Echave Orio, Museo Nacional de Artes.

A la llegada de los primeros evangelizadores franciscanos, y al percatarse estos de la coincidencia de fechas de la fiesta del Panquetzaliztli con el adviento y la navidad cristiana, aprovecharon estas coincidencias. Todo indica que fue el religioso franciscano fray Pedro de Gante quien en 1528 celebró por primera vez la Navidad en México. Reunió a todos los indios en el patio del templo de San José de los Naturales de la ciudad de México fundado por el mismo. Gante relata que llegaron tantos indios que no entraban en el patio y les enseño a cantar el himno “Hoy nació el redentor del mundo”, el cual entonaron el 24 de diciembre después de celebrar la misa.

Fray Toribio de Benavente, mejor conocido como “Motolinía”, siendo un importante cronista de la Nueva España, en su obra “Historia de los Indios de Nueva España” narra de esta forma la celebración de las primeras Navidades en territorio mexicano: “La noche de Navidad ponen muchas lumbres en los patios de las iglesias y en los terrados de sus casas, y como son muchas las casas de azotea y van las casas una legua, y dos, y más, parecen de noche un cielo estrellado; y generalmente cantan y tañen atabales y campanas, que ya en esta tierra han hecho muchas. Ponen mucha devoción y dan alegría a todo el pueblo, y a los españoles mucho más. Los indios en esta noche vienen a los oficios divinos y oyen sus tres misas, y los que no caben en la iglesia por eso no se van, sino delante de la puerta y en el patio rezan y hacen lo mismo que si estuviesen dentro.”

En 1530, por disposición del primer obispo de México fray Juan de Zumárraga, se escenifico la “Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador” para con esta dar a conocer a los neófitos el significado de la Navidad. También en la misma época se acostumbraba para la fiesta de la Epifanía representar el famoso “Auto de la Adoración de los Reyes Magos” obra escrita en náhuatl por fray Andrés de Olmos, que posiblemente se haya basado en el célebre “Auto de los Reyes Magos” del siglo XIII. “Motolinía” hace referencia que el 6 de enero los indios iban al pesebre que se colocaba en los templos y ofrecían velas, incienso, palomas y codornices al Divino Infante.

"Las Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos", grabado/papel, siglo XIX, José Guadalupe Posada, Colección Andrés Blastein.

“Las Nueve Jornadas de los Santos Peregrinos”, grabado/papel, siglo XIX, José Guadalupe Posada, Colección Andrés Blastein.

Es de destacar que por estos mismos años es cuando los religiosos españoles en Nueva España hacen un aporte importante a la festividad universal de la Navidad, pues es en este momento, tratando de atraer a los naturales, cuando deciden adornar los pesebres con la flor de cuetlaxochitl que hasta ese momento era usada como ofrenda a los guerreros difuntos, y que los religiosos la tomaron como una flor de paz y eternidad nombrándola flor de nochebuena o de pascua.

Durante el siglo XVII la Navidad se había totalmente arraigado entre las tradiciones novohispanas, de tal manera que el 24 de diciembre las personas de la clase aristocrática colocaban en las ventanas de sus casas figuras de la Virgen María y otros santos de su devoción, a las que rodeaban con cirios y velas. Por otro lado los indígenas y los mestizos se reunían en las múltiples cruces atriales que había por toda la ciudad de México para rezar un rosario a la Virgen. Se organizaban grupos encabezados por sacerdotes que realizaban una procesión recorriendo todas estas cruces atriales de la ciudad y rezaban en cada una de ellas.

El origen de las Posadas navideñas o las Nueve Jornadas
Hacia 1587 en la población de San Agustín de Acolman, actual Estado de México, el religioso agustino fray Diego de Soria prior del convento pide al papa Sixto V una bula para celebrar en Nueva España nueve misas llamadas “de aguinaldo” en los nueve días anteriores a la Navidad. Fray Juan de Grijalva nos narra que por la bula “Apud Sanctu Marcum” del 5 de agosto de 1586, concedía Sixto V el permiso para realizar dichas misas y concedía indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados a los que confesados y comulgados asistieran a las misas de aguinaldo. Tomaron el nombre de “misas de aguinaldo” debido a que al final de cada una de estas las cuales se celebraban a primera hora del día se obsequiaba frutas o dulces lo que era llamado “aguinaldo”. Las misas de aguinaldo que son el antecedente de las posadas mexicanas que recuerdan el peregrinar de José y María en Belén buscando posada (para profundizar al respecto recomiendo leer el primer artículo de la serie de La Navidad en México), se celebraban con un ambiente festivo con música ejecutada con instrumentos prehispánicos y europeos. Estas festividades de las misas de aguinaldo tuvieron tanto éxito que posteriormente se trasladaron a las haciendas, barrios y casas particulares tomando la forma de las tradicionales posadas que hasta el día de hoy se siguen realizando en los días del 16 al 24 de diciembre. La misa de aguinaldo fue sustituida en los hogares por el rezo del rosario y la lectura de la novena de las “nueve jornadas” como es conocida la novena de posadas y al finalizar se repartían juguetes llenos de dulces. Durante el virreinato era común que los conventos de monjas entre el 16 y el 24 de diciembre enviaran a las casas de sus benefactores un par de peregrinos para pedir posada y recolectar con estas, limosnas para el convento.

"La adoración de los reyes Magos", Ex convento de san Agustín Acolman, Estado de México, Lugar donde fray Diego de Soria inició las Posadas.

“La adoración de los reyes Magos”, Ex convento de san Agustín Acolman, Estado de México, Lugar donde fray Diego de Soria inició las Posadas.

Las posadas se volvieron sumamente populares en el pueblo al grado que llego a tales excesos que el mismo arzobispo de México las prohibió en 1808, debido a que las posadas se habían convertido en grandes fiestas y bailes contrarias a la devoción de los Santos Peregrinos según consta en el edicto del arzobispo. A pesar de la prohibición las posadas siguieron realizándose primero a escondidas, y luego de forma normal, y es en este mismo siglo XIX cuando toman la forma que hoy se conocen con un canto que se entona para pedir posada, la piñata y los peregrinos.

Las piñatas navideñas
Precisamente es la piñata junto con los peregrinos el símbolo nacional de las posadas mexicanas y el origen de estas es bastante lejano a México, pero aquí se ha nacionalizado la piñata y tomado matices propios del país. La piñata fue inventada en China ya que en este lugar como parte de las celebraciones de Año Nuevo se acostumbra hasta el día de hoy romper una piñata con forma de vaca, buey o búfalo relleno con semillas de cinco clases diferentes. Los mandarines eran quienes se encargaban de golpear la piñata con varas de madera recubiertas de diversos colores y una vez rota la piñata, los residuos se quemaban y los asistentes las guardaban como amuletos de buena suerte para todo el año.

Hacia el siglo XII, Marco Polo después de viajar al Oriente, llevó la tradición de las piñatas consigo a Italia donde fue llamada “pignatta” (olla) y de ahí se esparció por Europa. En un principio fueron los Reyes de la casa de Borbón quienes en sus celebraciones en el palacio rompían piñatas las cuales estaban rellenas de monedas de oro, piedras preciosas y joyas. En España la piñata comenzó a romperse como parte de las festividad de cuaresma previas a la Semana Santa en el llamado “Domingo de piñata”. A la llegada de los españoles a México trajeron consigo la tradición de las piñatas las cuales en un principio también se rompían en Cuaresma, en el domingo posterior al Miércoles de Ceniza. Tal parece que la primera piñata que vio el Nuevo Mundo fue quebrada en Iztacalco.

No se sabe con certeza en que momento los religiosos decidieron trasladar la tradición de las piñatas de cuaresma a la Navidad. Actualmente en algunas localidades aún se acostumbra en cuaresma romper piñata. Al ser trasladada la tradición a la Navidad comenzó a formar parte de las posadas ya que después de pedir posada y hacer los debidos rezos se rompe la piñata, la cual comenzó a simbolizar al demonio, con sus siete picos representando los siete pecados capitales. Los dulces o fruta que tradicionalmente la rellenaban simbolizaban estando aun dentro de la piñata las delicias que el demonio ofrece al pecador y al ser rota la piñata y caer sobre quien la ha quebrado simboliza la gracia de Dios que cae sobre nosotros. El palo con el que se rompe es símbolo de la virtud y se venda al participante como símbolo de la fe ciega. Al acto de romper la piñata se considera como que el hombre, gracias a su fe, vence al demonio, mientras tanto los demás asistentes entonan el tradicional canto para romper la piñata:

Dale, dale, dale
no pierdas el tino
porque si lo pierdes
pierdes el camino

Dale, dale, dale
dale y no le dio
quítenle la venda
porque sigo yo.

Ya le diste una
ya le diste dos
ya le diste tres
y tu tiempo se acabo

La piñata tiene caca…,
tiene caca…,
cacahuates de a montón.

Esta piñata
es de muchas mañas
solo contiene
naranjas y cañas

No quiero oro
ni quiero plata
yo lo que quiero
es romper la piñata.

Echen confites
y canelones,
pa’ los muchachos
que son muy tragones

Anda María
sal del rincón
con la canasta
de la colación

Andale Juana
no te dilates
con la canasta
de los cacahuates.

Castaña asada
piña cubierta
denle de palos
a los de la puerta

Y que le sirvan
ponches calientes
a las viejitas
que no tienen dientes

Nacimiento barroco del templo de los Santos Reyes, en Los Reyes Tlanechicolpan, Puebla. Cortesía de Tacho de Santa María. Este tipo de imágenes eran muy gustadas durante el virreinato y muchas se hacían traer desde Guatemala.

Nacimiento barroco del templo de los Santos Reyes, en Los Reyes Tlanechicolpan, Puebla. Cortesía de Tacho de Santa María. Este tipo de imágenes eran muy gustadas durante el virreinato y muchas se hacían traer desde Guatemala.

Muy posiblemente los religiosos decidieron hacer uso de la piñata en las posadas debido a la tradición que los aztecas tenían durante el Panquetzaliztli de una curiosa costumbre en la que solían colgar una figura de Huitzilopochtli decorada con plumas de colores y llena de ofrendas, la cual era apaleada por un sacerdote hasta que la ofrenda caía y se esparcía por el suelo.

Existen narraciones de que en las primeras posadas realizadas fuera de los templos ya se acostumbraba tener una olla llena de confites, cacahuates y frutas de la temporada adornada con papel de china de vivos colores y oropel, y que esta olla debía ser rota por una persona con los ojos vendados. Todo esto es muy similar a lo que actualmente se realiza con las piñatas durante las festividades de las posadas mexicanas, lo que nos habla que muy tempranamente en la Nueva España a la piñata se le asimilo con la Navidad como con la Cuaresma. Durante el siglo XIX las piñatas no se rompían, ya que eran elaboradas con diversos listones de colores los cuales se jalaban para que así saliera lo que la piñata tenía por dentro.

Los nacimientos mexicanos
Los registros históricos indican que la primera representación del nacimiento se llevó acabo a instancia de los religiosos franciscanos en Tlajomulco, Jalisco en 1550 realizada con personas muy similar a lo que hiciera San Francisco de Asís siglos antes, con los personajes centrales, José, María, el Niño, la mula y el buey, algunos pastores y los reyes magos, mientras un grupo de indígenas entonaban versículos bíblicos a modo de villancicos.

Es posterior a esta representación que fray Pedro de Gante funda una escuela en Texcoco donde enseña a los indígenas a elaborar las primeras piezas que se usarían en los nacimientos de las iglesias. Fue en el siglo XVIII cuando las figuras de barro comenzaron a ser populares y a usarse por el pueblo. Estas primeras imágenes eran vestidas a la usanza de la época y se veían arzobispos, virreyes y personajes de las diferentes castas en el nacimiento. Fueron los mismos franciscanos quienes, radicados en Taxco, hicieron participe de los nacimientos a la flor de Nochebuena o de Pascua.

Las imágenes de vestir también fueron gran éxito pues eran vestidas finamente por jovencitas y religiosas, Nacimiento del templo de la Asunción de María, Milpa Alta, México D.F., Cortesía de Carlos Flores Blanco.

Las imágenes de vestir también fueron gran éxito pues eran vestidas finamente por jovencitas y religiosas, Nacimiento del templo de la Asunción de María, Milpa Alta, México D.F., Cortesía de Carlos Flores Blanco.

Fueron famosos los nacimientos que elaboraban las religiosas del convento de la Encarnación de la ciudad de México pues lo enriquecían con gran cantidad de pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, de este modo no podían faltar Adán y Eva al principio del Belén, los Reyes Magos con todo su cortejo, el ermitaño y el demonio. Las familias acomodadas solían encargar a Guatemala bellas imágenes estofadas y policromadas para el nacimiento, las cuales muchas veces solo el transporte hasta la ciudad de México resultaba más costoso que la misma elaboración de las esculturas. Otras familias solían ir al mercado del Parían, el cual se localizaba en lo que actualmente es el zócalo de la ciudad de México, y compraban finas esculturas realizadas en marfil o porcelana traídas de Filipinas y otros más gustaban de las imágenes de candelero o de pijama para ser vestidas por las niñas y jóvenes casaderas de la familia con finas telas y brocados. En esto también destacaban las religiosas de los conventos en la elaboración de ropas para las imágenes. La devoción popular enriquecía las imágenes del nacimiento mandado a ponerles aureolas y coronas de plata a los peregrinos y al cortejo de los Reyes Magos con arneses de plata y ricas telas.

En este periodo es cuando los dominicos popularizan el rezo del rosario de rodillas ante el nacimiento para celebrar los días sagrados. Es pues también aquí cuando se populariza el uso de cantos ante el pesebre y el arrulló del Niño Jesús que hasta el día de hoy se conservan en la tradición mexicana; así cada noche del 24 de diciembre alguien es seleccionado como padrino del Niño Jesús y es quien ayudara a arrullarlo y lo dará a veneración, se pone la imagen en una manta la cual es sostenida por ambos lados y se comienza a arrullar mientras se entona un canto para este efecto. También fueron muy gustadas las imágenes elaboradas en cera, en especial las del artista poblano José de Borja; este tipo de imágenes tendrán su auge especialmente en el siglo XIX. Ya para el decimonónico además comenzaron a tener auge las piezas de nacimiento de elaboración popular y con personajes de la cotidianeidad mexicana, esto debido al nacionalismo imperante a partir de la independencia de México.

Nacimiento mexicano de corte popular los cuales se hicieron famosos entre el pueblo a partir del siglo XIX. Colección particular de Ivan Emmanuel.

Nacimiento mexicano de corte popular los cuales se hicieron famosos entre el pueblo a partir del siglo XIX. Colección particular de Ivan Emmanuel.

A mediados del siglo XX destacó especialmente en la elaboración de nacimientos el poeta y museógrafo Carlos Pellicer quien cada año montaba un enorme nacimiento en una habitación de 16 metros en la cual, a decir de él mismo, juntaba todas las artes: hacía que amaneciera y oscureciera, se escuchaba un poema grabado que anualmente elaboraba para el nacimiento y con sus amigos artistas, quienes le ayudaban, solían ir al bosque de Chapultepec a buscar vegetación para usar en el Belén, a decir del mismo Pellicer, “Este nacimiento es lo único importante que he hecho en mi vida. Es lo único importante porque en él he logrado conjugar todas las artes, mucho más importantes que mis libros y poemas y los museos que organicé, por el hecho de ser un simple acto de fe”. Cada año también Pellicer montaba el nacimiento del templo de San Lorenzo de la ciudad de México y el del Fondo de Cultura Económica, todas las imágenes eran elaboradas en cera hechas con las especificaciones del poeta.

Esta noche en el agua
canta la tierra.

Con el alma en los ojos
van las estrellas,
húmedas en la sombra
que el tiempo deja.

El sol en un pesebre
volvió a ser niño,
es lo mismo el pesebre
que el infinito.

El pesebre es el cielo
del sol nacido.

La Virgen: la vía láctea;
José el carpintero
regresó de los árboles
con un lucero
que nació entre sus manos
como un sueño.

Esta noche
la luz se ofrece a todos.

Tómala para siempre
y en vez de lodo
distribuirás diamantes
de a todo a todos.

(Cosillas para el nacimiento, Carlos Pellicer, 1973)

En el caso de los nacimientos mexicanos hay una particularidad que destacar en un estado de la república y me refiero a los nacimientos que se montan anualmente en la población de Teabo, Yucatán. A partir del 16 de diciembre las familias de la población comienzan a elaborar sus singulares nacimientos, los cuales tienen la particularidad de que anualmente tienen una temática diferente. De esta forma podemos ver la Natividad del Señor en una Selva, en un circo, en un parque, en la isla del tesoro o entre las nubes y un sin fin de temáticas diferentes más, los cuales son elaborados con gran arte e imaginación por parte de los habitantes. El nacimiento debe estar listo para el 24 de diciembre ya que durante la noche todas las casas del pueblo que ponen nacimientos abren sus puertas a los visitantes los cuales en grupos, a partir de las 8 de la noche, comienzan a llegar a las diferentes casas a visitar los nacimientos que con tanto esfuerzo han elaborado las familias. En cada hogar que tiene puesto un nacimiento es costumbre a los visitantes regalarles “tox” que se refiere a diversos postres y dulces que se reparten entre las personas que visitan el nacimiento por la noche.

Video sobre la tradición de los nacimientos en Yucatán

André Efrén Ordóñez

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Bibliografía:
-Chávez de García Terrés, Celia (Coord.), “El arte tradicional del nacimiento”, México, Artes de México, Núm. 81, 2006.
-Gutiérrez León, Guillermo, “Fervor desde el trópico”, México, UJAT, primera edición, 2007.
-Goycoolea, Anna, “Navidad a la mexicana”, en Arnau Ávila, Luis Jorge, “Mexicanisimo: Navidad a la mexicana”, México, revista mensual, No.34, diciembre 2010.
-Graulich, Michel, “Fiestas de los pueblos indígenas ritos aztecas las fiestas de las veintenas”, México, Instituto Nacional Indigenista, primera edición, 1999.
-Hernández, Eunice, “Entre pastorelas, ponches y piñatas”, en Arnau Ávila, Luis Jorge, “Mexicanisimo: fiestas y tradiciones”, México, revista mensual, No. 46, diciembre 2011.
-Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
-Iglesias y Cabrera, Sonia, Navidades Mexicanas, México, CONCACULTA, primera edición, 2001.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Semana Santa en México (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Procesión del Silencio al estilo sevillano en la ciudad de San Luis Potosí, México.

Procesión del Silencio al estilo sevillano en la ciudad de San Luis Potosí, México.

En México existe una gran variedad de tradiciones y costumbres en torno a la Cuaresma y la Semana Santa; ya en el artículo anterior se desarrolló el origen y celebración de la presentación teatral de la Pasión del Señor que se realiza en México y en especial en la localidad de Ixtapalapa, y aunque representar de esta forma el Vía Crucis es una de las más recurridas en México; también existen otras tradiciones, como es el caso de las cofradías, las cuales se pueden dividir en dos tipos: las cofradías de tipo sevillano y las cofradías de penitentes, muchas de ellas con orígenes coloniales.

La cofradías se inician a la llega de los españoles y es así que Hernán Cortés funda la Cofradía de la Santa Vera Cruz hacia 1526 en acción de gracias por haber llegado al nuevo mundo. Hacia 1537, en el convento de San Agustín de la ciudad de México se funda la Cofradía y Hermandad del Nombre de Jesús. En 1582, en el convento de Santo Domingo de la misma ciudad de México, se fundan la Cofradía del Descendimiento y Sepulcro de Jesús y la Cofradía del Rosario.

Durante esta época la mayoría de las cofradías eran para españoles, por eso es que fray Pedro de Gante funda la primera cofradía para indios en la capilla de San José de los Naturales; posteriormente, en este mismo lugar, aparecerían ocho cofradías más. En Toluca surgieron cuatro cofradías de indios, una de mulatos y otra para cualquier casta que quisiera ingresar, llamada Cofradía de Santa Febronia. Desde 1575 se encuentran datos de que en la capilla de San José de los Naturales algunas de las cofradías de indios acostumbraban hacer flagelaciones durante la Semana Santa y que existía una cofradía de españoles que desfilaban vestidos de morado mientras cargaban pesadas cruces.

Procesión de la Cofradía de las Ánimas, una de las cofradías de penitentes en Taxco, Guerrero.

Procesión de la Cofradía de las Ánimas, una de las cofradías de penitentes en Taxco, Guerrero.

Se tiene registro de que las procesiones de la Semana Santa en la Nueva España se iniciaron formalmente hacia 1585 por iniciativa de los religiosos carmelitas. Fray Elías de San Juan Bautista fue quien inició las procesiones con la forma sevillana, éstas, a su vez, comenzaron a distinguirse en dos tipos: las “Procesiones de Sangre” y los “Pasos de la Pasión”. Las procesiones de sangre incluían severas penitencias, como los azotes y flagelaciones.

Las procesiones de penitentes o de sangre actualmente se siguen realizando en algunas poblaciones mexicanas, como por ejemplo en Taxco, Guerrero, en Atotonilco, Guanajuato y en algunos municipios del estado de México y ciertas comunidades indígenas, esto muy a pesar de la continua prohibición por parte de la Iglesia Católica, quien enérgicamente ha intentado erradicarlas, pero sin mucho resultado, puesto que en muchos sitios de estos ya se hacían prácticas de este estilo desde el periodo prehispánico, por lo que las penitencias corporales muchas veces se convierten en una tradición ya de esas poblaciones.

La Semana Santa en Taxco, Guerrero
En el estado mexicano de Guerrero existe una población de nombre Taxco donde, en pleno siglo XXI, cada Semana Santa se puede ver varios grupos de procesiones de penitentes en honor de la Pasión del Señor. Desde el Miércoles de Ceniza hasta el Viernes Santo existen varias procesiones en las que los participantes se van flagelando de diversas maneras con el rostro cubierto. Entre las hermandades más famosas que realizan este tipo de prácticas están los Encruzados, las Ánimas y los de la Flagelación.

La procesión de los Cristos, en Taxco, Guerrero.

La procesión de los Cristos, en Taxco, Guerrero.

En la Hermandad de los Encruzados sólo participan hombres, quienes van cargando a sus espaldas inmensos rollos de varas espinosas y velas en las manos. La Hermandad de las Ánimas puede tener hombres o mujeres, siempre van vestidos totalmente de negro y con el rostro cubierto, van descalzos y en los tobillos levan largas y pesadas cadenas que arrastran por el camino, totalmente inclinados y llevando velas encendidas en ambas manos. La hermandad de la Flagelación, también llamados de la Cruz de San Andrés, son hombres que cargan una cruz de madera de aproximadamente metro y medio de altura; durante los descansos en las procesiones, suelen arrodillares y golpear sus espaldas desnudas con una “disciplina”, que consistentes en pequeños mazos con tachuelas que desgarran y sangran su piel.

El Jueves Santo, a las once de la noche, se realiza otra tradición por las calles de Taxco, llamada “la procesión de los Cristos”, donde se reúnen las imágenes de Cristo consideradas más milagrosas de la región y la ciudad en una multitudinaria procesión que sale del templo de la Santa Veracruz: esta procesión es acompañada con flagelantes y penitentes. Las celebraciones del viernes que consisten en la procesión de las Tres Caídas y la del Santo Entierro en ambos casos son acompañados por ánimas, flagelantes y penitentes.

Como ya mencioné, estas sangrientas tradiciones han sido criticadas y prohibidas por la Iglesia año tras año, pero desgraciadamente ha sido en vano, pues no se han podido erradicar y en el caso de Taxco es mucho menos probable que suceda, debido a que estas prácticas se han convertido en uno de los atractivos turísticos más ofertados y famosos de la región, siendo que el Gobierno se ha aprovechado de esto para difundirlo y atraer turismo nacional y extranjero a ver estas sangrientas procesiones: al grado es atractivo que hasta existe un monumento en la ciudad dedicado a los flagelantes y penitentes de Semana Santa.

La Semana Santa en las comunidades indígenas
La Semana Santa para los indígenas ha tenido mucho arraigo en sus tradiciones desde la evangelización del siglo XVI, para muchas culturas la Semana Santa tiene una relación muy importante con las cosechas y con la muerte, debido a que para ellos la muerte es precedida por la vida y, de esa forma, también de las cosechas.

Celebración de la Semana Santa en una comunidad Raramuri.

Celebración de la Semana Santa en una comunidad Raramuri.

Las celebraciones de los raramuris de Chihuahua
A partir del Domingo de Ramos, en la comunidad raramuri, se comienza a escuchar el solitario sonar de un tambor y, desde ese día hasta el Sábado Santo, ya no se tocará ningún otro instrumento musical. Las festividades de esta semana, en especial en los pueblos que no tienen un sacerdote, recaen en el gobernador o siríame del pueblo, quien dará los sermones en los días santos. Las mujeres, por su parte, forman un grupo que es llamado moréame, que son las encargadas de llevar en procesión la imagen de la Virgen de los Dolores y el incienso. Los mestles son quienes se encargarán de dirigir los rezos y cantos religiosos. Y el capitán de los moros que funge como gobernador durante esta semana.

Los raramuri hacen una danza tradicional para estos días, la danza de los moros y los fariseos: cada grupo se integra de entre treinta y cuarenta hombre jóvenes. El miércoles santo el grupo de los fariseos van al río, donde se maquillan con cal y llevan espadas de madera: este grupo representa a quienes traicionaron a Cristo; y por otro lado los moros representan a quienes acompañaron a Cristo hasta el Calvario. El jueves santo los moros y fariseos terminan de hacer los arreglos del camino, por el cual será el paso de la cruz, y en la noche de ese día se baja el crucifijo de la iglesia y se cubre con una manta, y será velado hasta la madrugada por una cuadrilla de guardias con arco, pues ellos piensan que, si no lo cuidan, el diablo puede llevarse la imagen de Cristo. El viernes santo los moros lavan con cuidado la imagen de la Virgen para que esté lista para la procesión. Por otra parte, los fariseos confeccionan dos muñecos con zacate y demás hierbas secas que representaran al demonio y a Judas en las procesiones. Por la tarde, los fariseos, llevando los muñecos, van de casa en casa pidiendo kórima, que consiste en alimentos o bebidas, en medio de bailes y bromas a los habitantes. A la media noche salen dos procesiones: una con el Cristo de la iglesia, aún con el velo que lo cubre, y la otra con la imagen de la Virgen Dolorosa, hasta encontrarse ambas. El sábado santo aparecen los pascoleros, quienes, maquillados de blanco y rojo en el rostro, realizan la danza de la pascola o baile de la Resurrección, vuelven los instrumentos musicales a las celebraciones y se queman las figuras de Judas realizadas por los fariseos.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Conclusión
Las celebraciones en torno a la Semana Santa, desde el inicio de la evangelización en el siglo XVI, han sido uno de los ejes más importantes de festejos en México, ya sea en mayor o menor manera, la Pasión de Cristo es recordada, ya sea en algunos sitios con las procesiones de cofradías y penitentes, o con la representación teatral del Vía Crucis; del mismo modo, también en muchos lugares aún tiene gran importancia el recuerdo de los viernes de Cuaresma, especialmente en relación a imágenes milagrosas de Cristo y María, y el sexto viernes en algunos sitios aún se hace la memoria del Viernes de Dolor, aunque debido a las disposiciones del Concilio Vaticano II, en gran parte de los lugares la tradición de los viernes de cuaresma ha desaparecido, quedando solamente en lugares donde la costumbre y el arraigo logró perdurar. En las comunidades indígenas, como ya mencioné, la Semana Santa es una de las celebraciones más esperadas por su fuerte relación con la muerte y las cosechas, además de que el sacrificio de Cristo recordaba muchas veces las penitencias y sacrificios que ellos realizaban anteriormente a sus dioses, lo que logró una aceptación más rápida de estas celebraciones litúrgicas. Por otro lado, la Pascua es algo deslucida en relación al Viernes Santo, pues mientras las procesiones y celebraciones no faltan durante la Semana Santa, la Pascua trae consigo el regreso a las actividades cotidianas, aunque algunas tradiciones hay en relación a la resurrección, como la quema de los Judas y, en la ciudad de México, hasta hace algunos años, era tradición el sábado santo que los habitantes se arrojaran agua en símbolo de enviar bendiciones a sus conocidos: esta práctica fue prohibida tajantemente por las autoridades debido a que, desde hace algunos años, la capital del país sufre de un terrible escasez de agua potable. La Pasión de Nuestro Señor se ha convertido en una tradición de fuerte arraigo en la población, aunque no falta nunca los lugares donde la Iglesia ha puesto poco empeño y se usa como tiempo de descanso.

André Efrén

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Semana Santa en México (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Representación del Domingo de Ramos en Iztapalapa, México.

Representación del Domingo de Ramos en Iztapalapa, México.

La conmemoración de la Semana Santa y la Pascua en México llegó con los primeros misioneros a estas tierras, por lo mismo existen registros en las crónicas del siglo XVI de la manera en que los misioneros y los indios recordaban estos días santos. Las celebraciones de Semana Santa comenzaban el último viernes de Viernes de Dolor, realizando en cada casa un altar dedicado a la Virgen de los Dolores con diferentes objetos haciendo alusión a los siete dolores de María y a la Pasión del Señor (sobre esto recomiendo leer el artículo sobre el Cuaresma con la conmemoración del Viernes de Dolor en México para comprender mejor esta celebración).

Especialmente el Domingo de Ramos tuvo gran acogida entre los naturales pues les permitió explayar su espíritu artesanal usando diversas palmas, olivos y ramas de otros árboles que eran tejidos especialmente en formas de cruces o de cálices y adornados con flores; posteriormente de la bendición de los ramos estos eran resguardados todo el año en las viviendas pues se creía (y muchos aun lo creen) que servían para protegerse de peligros como tormentas, truenos, tornados y demás fenómenos naturales.

Diversas figuras que hacen los artesanos mexicanos para el Domingo de Ramos.

Diversas figuras que hacen los artesanos mexicanos para el Domingo de Ramos.

En lo que se refiere a los primeros días de la Semana Santa era costumbre asistir en la catedral de México al Oficio de Tinieblas y al de la Seña. El Jueves Santo, en cambio, aparecían las cofradías con penitentes y disciplinantes, que se azotaban las espaldas hasta sangrar para expiar sus culpas, según la creencia de la época, o algunos como forma de pagar por algún milagro concedido (actualmente en algunos lugares se sigue realizando esta práctica como en el estado de Guerrero). También en este día comenzaban a salir las procesiones con las imágenes más milagrosas de las diversas iglesias de la Nueva España, las cuales muchas veces eran acompañadas también por grupos de disciplinantes. Otra tradición muy difundida desde el periodo virreinal y que en algunos sitios aun se conserva, es la visita de las Siete Casas, recordando los siete lugares a los que fue llevado Jesús después de ser apresado, y consiste en visitar los monumentos eucarísticos que se realizan en siete iglesias este día. Es común que en los templos se repartan mazos de flor de manzanilla, pan o aceite benditos: la primera de estas como “alivio para el dolor de la Virgen por la muerte de su hijo” y el pan en recuerdo de la última cena.

El Viernes Santo, aparte de que fue muy popular las procesiones con imágenes, para rezar el Via Crucis en México los misioneros vieron con buenos ojos la implementación del teatro evangelizador y con esto nació la costumbre de representar el camino de la Cruz con personas que actuaban. Estas representaciones tiene su antecedente en los autos sacramentales españoles; tal parece que una de las primeras representaciones de la Pasión del Señor se llevó a cabo hacía 1538 en los pueblos de Chalco y Amecameca a instancias de los frailes dominicos; cabe mencionar que estas presentaciones en especial comenzaron a realizarse en Santuarios dedicados a alguna imagen del Nazareno o del Santo Sepulcro, como en el caso de Amecameca donde se venera al Señor del Sacromonte.

Señor del Sacromonte, en honor a quién se celebró la representación mas antigua del Vía Crucis en Amecameca, Estado de México.

Señor del Sacromonte, en honor a quién se celebró la representación mas antigua del Vía Crucis en Amecameca, Estado de México.

Posterior a la representación de Chalco-Amecameca, hacía el siglo XVIII, se tiene registro de otra de nombre “La Pasión del Domingo de Ramos” que se escribió en náhuatl y fue escenificada en el Santuario de Jesús Nazareno, en Tepalcingo, Morelos, tal parece que movida por la devoción de la Cofradía de Jesús Nazareno que existía en dicho lugar desde el siglo XVI, que se mantuvo hasta el XIX y que estaba integrada tanto por españoles como por indígenas. La obra estaba dividida en treinta y cinco cuadros basados en los evangelios y en los evangelios apócrifos. Parece que en Tepalcingo no se encuentra ya ninguna copia de dicho manuscrito y el único existente se conserva en la Universidad de Nueva Orleans, Estados Unidos.

Cerca a Tepalcingo, a mediados del siglo XVIII, se llevó a cabo otra representación teatral de la Pasión; esta llevó por nombre “La Pasión según San Mateo” en el pueblo de Axochiapan, Morelos. Los investigadores piensan que esta escenificación estaba basada en la de Tepalcingo, o que quizá ambas estuvieran basadas en una versión aun más antigua.

Jesús Nazareno de Tepalcingo, en su Santuario en el siglo XVIII se realizo una de las primeras representaciones del Vía Crucis.

Jesús Nazareno de Tepalcingo, en su Santuario en el siglo XVIII se realizo una de las primeras representaciones del Vía Crucis.

Hacia 1768 se realizaba un ciclo de representaciones de la Pasión conocido como el Ciclo de la Pasión de Tlalmanalco-Amecameca. En el mes de marzo de ese año, la Inquisición prohibió la realización de este ciclo por considerar que se hacía sin ningún respeto, debido a que quien caracterizaba a Judas de todo hacia payasadas y quien personificaba a Jesús salía casi desnudo. Algunos meses más tarde, en junio, gracias al teólogo Francisco Larrea la representación de la Pasión y muerte de Cristo se permitió de nuevo.

Pero sin duda alguna la representación que más ha trascendido hasta convertirse en la más famosa de México, es la que se representa cada año en Iztapalapa, México, D.F. Esto no quiere decir que no se realicen estas representaciones en otras partes, siendo una costumbre muy popular en casi todo el país, por lo que existen famosas representaciones en cada estado, como la de la ciudad de Querétaro, la de Tamulte en Tabasco y en muchas otras localidades; en otros lugares se prefiere hacer las procesiones con imágenes a la usanza española, con nazarenos encapuchados y costaleros que cargan enormes pasos que llevan las imágenes de la Pasión.

El Vía Crucis de Iztapalapa
Según las leyendas que se narran, hacia 1687 unos campesinos (otras versiones dicen que eran misioneros) provenientes de la villa de Etla, Oaxaca llevaron a restaurar una imagen del Santo Entierro que se veneraba en su localidad. Después de un largo recorrido llegaron al pie del cerro de la Estrella y cayendo la noche se quedaron dormidos; al día siguiente se percataron de que la imagen había desaparecido y después de buscarla por un prolongado espacio de tiempo, la encontraron en una cueva de donde ya no pudieron moverla. Lo que los vecinos del lugar consideraron un milagro y construyeron una ermita en honor al Santo Cristo que comenzó a ser llamado “El Señor de la Cuevita” y se convirtió en el patrón de la localidad.

Señor de la Cuevita, patrón de Iztapalapa en honor a quién se realiza el Vía Crucis más famoso de México.

Señor de la Cuevita, patrón de Iztapalapa en honor a quién se realiza el Vía Crucis más famoso de México.

Hacia 1833 una terrible epidemia de cólera morbus atacó la ciudad, provocando terribles estragos en Iztapalapa, al grado que los cementerios no podían recibir más cuerpos. Esta espantosa experiencia hizo que los pobladores se dirigieran al Santuario a implorar al Señor de la Cuevita para que terminara la epidemia, llevando flores y haciéndole la promesa de que cada año haría memoria de su Pasión y celebrarían una misa en su honor.

Después de la misa a la que asistió todo el pueblo, se notificó que el número de víctimas había descendido; en ese día murieron sólo cinco personas, al día siguiente tres y al tercer día no murió nadie. Lo que llevó a que cada año el pueblo de Iztapalapa, en agradecimiento al palpable milagro, hiciera la representación de la Pasión del Señor. Primero se hizo con imágenes y hacía 1906 se empezó a hacer con personas, todo esto la ha convertido en la representación de la pasión más antigua de México.

Jóvenes participantes del Vía Crucis de Iztapalapa en los papeles de la Virgen, Jesús y la Magdalena.

Jóvenes participantes del Vía Crucis de Iztapalapa en los papeles de la Virgen, Jesús y la Magdalena.

Este Vía Crucis, que se ha ido incrementando cada año con más escenas, desde hace algún tiempo se representa algunos milagros de Jesús como la multiplicación de los panes y peces, el sermón de la Montaña, el Domingo de Ramos, la Última Cena, la oración en el huerto, la prisión de Jesús, pasión, muerte y la Resurrección. Cuentan con más de 100 actores; los personajes principales como Jesús y la Virgen se eligen cada año entre los jóvenes del pueblo de Iztapalapa y barrios aledaños. Quienes son elegidos están comprometidos a una preparación física y espiritual para los papeles de Jesús y María, con oración y ayuno. En el camino de la Cruz, quien representa a Cristo, es seguido por grupos de jóvenes llamados “los apóstoles” vestidos de túnica morada y blanco, que van descalzos todo el camino hasta el Gólgota, coronados de espinas y cargando una cruz hecha a su medida, la cual al momento de la crucifixión elevan a modo de homenaje por la muerte de Cristo. Estos jóvenes hacen esto cada año a modo de ofrenda para agradecer los milagros y favores concedidos por el Señor de la Cuevita.

La mayoría de los pasajes bíblicos se representan en el jardín Cuitlahuac y en el cerro de la Estrella, lugar “elegido” por el Señor de la Cuevita para su primer milagro. Pero este sitio también fue un importante adoratorio prehispánico donde se realizaba el ritual del Fuego Nuevo cada cincuenta años, para anunciar el inicio de un nuevo siglo de acuerdo al calendario mexica. Para esta celebración se hacía un sacrificio para ofrecerle sangre al sol. La sangre de los humanos era considerada el chalchiuatl “líquido precioso”. El día anterior al fuego nuevo las personas se escondían en sus casas y los hombres permanecían armados para defenderse de los monstruos que surgían en caso de no encenderse el fuego.

Niños "apóstoles" en cumplimiento de una promesa hecha al Señor de la Cuevita por los favores recibidos.

Niños “apóstoles” en cumplimiento de una promesa hecha al Señor de la Cuevita por los favores recibidos.

A la puesta del sol, los sacerdotes subían a la cumbre del cerro de la Estrella y cuando las estrellas llegaban al cenit, los sacerdotes con un cuchillo de pedernal herían el pecho del sacrificado y sobre la herida intentaban encender el fuego. Si la flama surgía sería señal de que se iniciaba un nuevo siglo de cincuenta y dos años. Curiosamente todo esto recuerda un poco a la Vigilia Pascual en la cual se bendice una hoguera y se enciende el cirio con el fuego bendito. Posiblemente debido a estos paralelismos, los misioneros vieron a bien implementar el culto al Santo Entierro en este lugar. Del mismo modo hay que decir que durante el periodo colonial y hasta ya muy entrado el siglo XX, la gente tenía creencias parecidas sobre la Semana Santa y en especial sobre el Sábado de Gloria, pues se creía que en esta semana “el diablo está suelto” y que nadie debe hacer nada durante el triduo pascual, se deben dormir temprano, puesto que aquel que se desvele hasta la madrugada en Sábado Santo, corre el riesgo de que el demonio en persona le visite para llevarse su alma. Creencias movidas por diversas leyendas para hacer que la gente se mantenga en oración y visitando los templos en estos días.

La pasión de Iztapalapa está basada en “Los cuatro concilios para la celebración de las tres caídas de Semana Santa” editada por Antonio Vanegas Arroyo, y en “El Mártir del Gólgota” de Enrique Pérez Esrich, publicada en 1878.

La crucifixión en el Cerro de la Estrella que rememora el antiguo sacrificio de los aztecas que ofrendaban sangre a los dioses para el inicio del nuevo ciclo, ahora recuerda el sacrificio de Cristo por nuestro pecados.

La crucifixión en el Cerro de la Estrella que rememora el antiguo sacrificio de los aztecas que ofrendaban sangre a los dioses para el inicio del nuevo ciclo, ahora recuerda el sacrificio de Cristo por nuestro pecados.

Del mismo modo cabe decir que en otros países, como el caso de Filipinas, también se celebra la representación del Vía Crucis por haber sido evangelizados por misioneros provenientes de Nueva España. La diferencia es que en Filipinas, el momento de la crucifixión se realiza con clavos de verdad perforando las manos y aquí en México es totalmente actuado y sin derramar una sola gota de sangre; esto por otro lado no deja aparte que en algunos lugares como Taxco, Guerrero, los penitentes se azotan la espalda hasta sangrar o carguen ramas con espinas en la espalda a pesar de la oposición de la Iglesia a estas prácticas.

La quema de Judas y los festejos por Pascua
Entre las tradiciones que aún se conservan aunque ya en peligro de extinción, esta la quema de Judas el “Sábado santo” antiguamente conocido como “Sábado de Gloria”. Para estas celebraciones los artesanos fabrican muñecos de carrizo recubierto de cartón engomado con formas de demonios y a veces de personajes públicos o famosos. Entre los lugares más destacables en la tradición de elaborar estas artesanías se encuentran Oaxaca, Guanajuato y el Distrito Federal.

Vendedor de Judas en las calles de la ciudad de México.

Vendedor de Judas en las calles de la ciudad de México.

Existen varias hipótesis sobre los orígenes de esta peculiar tradición; una de estas nos dice que podría estar inspirado en las Fallas de Valencia, en la cual los carpinteros elaboraban muñecos de madera que quemaban con pólvora. Otra de las hipótesis es que podría venir del personaje medieval nombrado de diversas maneras como: Carnestoltes, San Tragantón, Pelele, Santo Burlesco, don Carnal, etc. Y curiosamente en Santander, este personaje era llamado Judas, personaje que luchaba contra la Cuaresma y siempre moría. Este personaje se representaba con un muñeco hecho de paja o de trapo y se le paseaba por las calles con música para luego ser enjuiciado y sentenciado a morir quemado. En algunos sitios se realizaba el martes de carnaval o el miércoles de ceniza.

A la llegada de los misioneros españoles trataron de utilizar estas tradiciones para lograr la evangelización y de esta forma hicieron construir muñecos que simbolizaban al traidor Judas Iscariote, para ser quemados en Semana Santa, específicamente el “Sábado de Gloria”, por lo que se piensa que esta tradición pudiera ser del siglo XVI.

En la época colonial, con las quemas de judas, se parodiaban a las ejecuciones del Santo Oficio, las figuras se hacían con la forma de los oidores o los corregidores, lo que llevó a que la Inquisición ofendida la prohibieran, pero esta prohibición no duró mucho puesto que la gente continúo con la tradición.

Para el siglo XIX ya era una tradición muy popular y durante los días previos a la Pascua ya se veían vendedores de los muñecos de cartón conocidos como Judas. En los templos y plazas al escuchar las campanadas de la Iglesia anunciando Pascua, se quemaban enormes muñecos de cartón que simbolizaban al mal, representado en Judas. Del mismo modo en esos momentos se utilizaba un instrumento por demás escandaloso y popular en México, la matraca, la cual con su estruendoso ruido tenía el trabajo de “alejar a los demonios” anunciando que Cristo resucitó.

André Efrén

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

Quema de Judas el Sábado de Gloria.

BIBLIOGRAFÍA
– Del Campo, Ángel “Micrós”, “Pascuales”, en Altamirano, Manuel et.al., “Leyendas y Costumbres de México”, México, Editorial del Valle de México, s/e, s/a.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, et. al., “La Semana Santa en México con la muerte en la cruz”, México, CONACULTA, primera edición, 2002.
– Schneider, Luis Mario, “Cristos, Santos y Vírgenes”, México, Planeta, primera edición, 1995.

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