Leyendas sobre Santiago Apóstol de Halachó, Yucatán

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Imagen de Santiago apóstol venerada en el pueblo de Halachó, Yucatán, México.

Imagen de Santiago apóstol venerada en el pueblo de Halachó, Yucatán, México.

Debido a una pregunta que nos llegó hace algunos meses al blog de una persona habitante del pueblo de Halachó, Yucatán que nos pedía hablar sobre las leyendas que de la imagen de Santiago apóstol venerado en su pueblo se cuentan, ha surgido este artículo con algunas de las leyendas más populares narradas acerca de esta imagen, del mismo modo también aconsejo leer el artículo sobre Santiago Mataindios (o Matamoros) en América, y espero poder contestar satisfactoriamente a su duda sobre las leyendas del santo patrón de Halachó.

Una de las leyendas que se narra sobre Santiago apóstol en este pueblo nos dice que en un cerro cercano donde en la cima se encuentra la capilla de las Tres Cruces, que muchos dicen tiene dos siglos de existencia y que tal parece, dichas cruces provienen de un árbol de hondas raíces que estaba en aquel sitio, conectado a una gruta y al secarse los aldeanos hicieron tres cruces con su madera por considerar “sagrado” al árbol [1] (recomiendo leer también el artículo La Santa Cruz en México para entender mejor el significado de la Cruz entre los mayas) y del mismo modo a estas tres cruces las consideran sagradas y milagrosas, por lo que reciben constantes visitas de peregrinos y turistas en especial el 3 de mayo.

Uno de estos visitantes asiduos a la capilla de las tres cruces según nos narra la conseja popular, es el mismo Santiago de Halachó pues en las cercanías de la capilla se encuentran tres huellas de cascos de caballo profundas y bien marcadas, que según los devotos pertenecen al animal del apóstol Santiago que hace tiempo le vieron llegar a rezar a la cima del cerro y dejar una ofrenda floral a la Santa Cruz, que duró mucho tiempo sin marchitarse. Muchos dicen del mismo modo que Santiago es un visitantes regular a la capilla del cerro pero que siempre llega al medio día cuando el sol está más fuerte, porque así nadie más sube al cerro y nadie le interrumpe.

Santiago apóstol para los devotos suele pasear por el pueblo para ayudar a sus fieles; en una de esas ocasiones se dice que se le cayó su sombrero y este quedo marcado en la piedra.

Supuesta marca del sombrero del apóstol en una piedra.

Supuesta marca del sombrero del apóstol en una piedra.

Otra de las narraciones que se hacen sobre el apóstol, nos dice que un zapatero habitante del vecino pueblo de Tekax llegó en días cercanos al 25 de julio a entregar un par de zapatos a un señor que, una semanas antes, había ido hasta su taller para hacerle el encargo. El zapatero desconocía el nombre de su cliente pero tenía bien grabado en la mente el rostro del hombre y que este le había dicho que preguntara por él en el centro del pueblo y que todos lo conocerían; el zapatero cansado de buscar a su cliente decidió entrar a la iglesia parroquial a descansar y su sorpresa fue mayúscula al percatarse que aquel hombre que le había encargado un par de zapatos no era otro que el apóstol Santiago de aquel templo. El hombre sin dudas se acercó a la imagen del santo y le coloco los zapatos, los cuales le quedaron exactos a su medida.

También se narra que durante una terrible escasez en las cosechas de la población, un hombre muy elegante y montado a caballo fue a realizar un encargo de un camión de maíz para el pueblo, diciendo que su casa se encontraba frente al palacio municipal. Después de repartir el maíz entre la hambrienta población el hombre se dirigió a la iglesia que se encontraba frente al palacio municipal y pudo darse cuenta que quien había hecho el encargo de maíz había sido el apóstol.

Los devotos también refieren que quienes se encargan de vestir la imagen de Santiago habitualmente le encuentran manchada la ropa, tierra en los zapatos, hasta piedras dentro de sus botas y que los calcetines que le ponen se marcan los dedos como si hubiera estado caminando largo tiempo.

Procesión de Santiago apóstol el día de su fiesta en Halachó, Yucatán.

Procesión de Santiago apóstol el día de su fiesta en Halachó, Yucatán.

Debemos recordar siempre que estas leyendas muchas veces son movidas por la misma devoción popular del pueblo y que su veracidad está en la misma devoción que ellos le tienen a su santo patrón, todas muy bellas sin dudas, aunque la gran mayoría son leyendas muy recurrentes en muchas otras imágenes consideradas milagrosas. Si estas leyendas ayudan realmente a la gente a tener más fe en Cristo y en su apóstol sean bienvenidas, pero tampoco hay que quedarse únicamente en estas narraciones populares, siempre es aconsejable conocer la vida del apóstol Santiago, aprender de él sus virtudes y seguir a Cristo sin titubear como el mismo lo hizo.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
– López Méndez, Roberto, “Leyendas de Vírgenes y Santos de Yucatán”, México, Área Maya, s/e, s/a.

Consultado en Línea
http://parroquiahalacho.blogspot.mx/

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Todos los Santos delincuentes, rogad por nosotros

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De izqda. a dcha: San Dimas (cuadro de altar barroco), San Judas Tadeo (estampa devocional) y San Moisés de África (icono ortodoxo).

Un caso particular y que merece especial atención es el de la devoción popular a algunos santos por los delincuentes y también a ciertas devociones populares, algunas aceptadas por la Iglesia y otras no y hasta rechazadas totalmente por la clerecía, entre éstas están los cambios de patronazgos de algunos santos y la adopción de otros muchas veces sólo por su popularidad, me enfocaré especialmente al caso de México, puesto que la persona que me extendió la duda sobre este tema pertenece a este país, y especialmente al caso de San Judas Tadeo al cual se han comenzando a encontrar sus imágenes en las residencias de los delincuentes, lo que ha propiciado el que se le cree una mala fama al santo y ser conocido como un santo de los ladrones o una devoción de gente relacionada con el crimen, pero no me quedare sólo en el caso de San Judas, también sobre algunas devociones más, como ya mencioné, que se han destacado por ser adoptadas entre la devoción de los criminales.

San Dimas (24 de marzo) Conocido como “el buen ladrón” que murió junto a Cristo en la cruz y al que le prometió que estaría junto a Él en el Paraíso, es considerado el patrón de los delincuentes arrepentidos, aunque muchos de los aun pertenecientes a la vida delictiva le consideran simplemente como el patrón de la delincuencia y le piden su intercesión para ayudarles en su “trabajo” muy a pesar de que la Iglesia pueda estar en contra de esto, por otra parte también se le considera abogado para recuperar cosas robadas o extraviadas de lo cual el esoterismo ha hecho uso y lo envuelve en ritualismos donde usando velas negras, chile en polvo (ají picante) y rezando la oración al Santo el supuesto ladrón deberá enfermarse gravemente hasta que no devuelva lo robado, la oración en uno de sus párrafos dice de esta forma:

“¡Oh Glorioso San Dimas! Te suplico que intercedas por mí a Dios, nuestro Señor, que humille el corazón de la persona a quién me haya robado, que devuelva sin que nadie se dé cuenta ¡Oh Dimas Santo como tú fuiste ladrón bueno y justo, pues te pido que hagas aparecer lo que se me ha extraviado lo más pronto!”.

Hay que resaltar que no es el único santo al que el pueblo le cambia el patronazgo, famoso es el caso de Santa María Magdalena patrona de las prostitutas arrepentidas y que es venerada como su patrona por muchas mujeres de la vida galante sin arrepentir, siendo que estos patronazgos aunque lejos de ser aprobados por la Iglesia la gente se los da pues sienten así la  protección en su vida o en su labor aunque esta no este del todo acorde a la moral.

San Moisés de África (el Negro o el Etíope, 28 de agosto) Otro famoso Santo de la cristiandad que habría que resaltar en estos casos de delincuencia es el de San Moisés, patrón del continente africano quien según se cuenta durante su juventud se dedico al bandolerismo, salteador de caminos y asesino, hasta que se convirtió aunque no está a un muy clara la forma de su conversión y se hizo monje. Tiempo después con arduo trabajo y mortificación logró domar sus instintos violentos y se ordeno sacerdote, al ser atacado en una ocasión su monasterio, ordeno a los monjes que se fueran sin pelear y les dijo, “yo me quedo pues no quiero contradecir al Señor cuando dijo, el que hierro mata a hierro muere”, San Moisés se quedo con otros siete monjes de los cuales sólo uno sobrevivió, murió a la edad de setenta y cinco años.

El tercer caso que mencionare será el de San Judas Tadeo que es sobre el cual me hicieron la pregunta en específico, primero veremos una breve reseña de su vida.

Imagen popular contemporánea de San Judas Tadeo.

San Judas Tadeo (28 de octubre) Uno de los doce apóstoles del Señor, al parecer primo de Jesús y autor de uno de los libros del Nuevo Testamento. Después de la resurrección predico juntó a San Simón en Persia donde debido a las conversiones que obtuvieron murieron mártires, Judas decapitado por el hacha y Simón aserrado en dos mitades. A San Judas se le considera patrón de las causas difíciles y desesperadas, de los estudiantes y algunos del trabajo. Este último patronazgo es el que nos conlleva especialmente a la delincuencia, pues como bien se puede distinguir en la vida y leyenda de San Judas Tadeo no se menciona nada que tenga que ver con el mundo delictivo.

El que San Judas Tadeo se le considere particularmente en México como patrón para conseguir trabajo ha hecho que muchos delincuentes se encomienden a él, puesto que para muchas de las personas que se dedican a esto, ese es un trabajo, sumado además a la creciente devoción al Santo, que empezó a principios del siglo XX con la llegada de los misioneros claretianos al templo de San Hipólito, hasta donde el día de hoy se sigue venerando cada 28 de mes al apóstol, esta misma devoción ha hecho denigrar mucho la imagen del Santo, al grado que muchos piensan que los que le son devotos son gente del bajo mundo o que es una devoción solo de delincuentes cuando es todo lo contrario; la creciente devoción en la población al santo ha hecho que también los delincuentes se encomienden a él, eso no quiere decir en ningún modo que San Judas Tadeo, San Dimas o San Moisés, aboguen por los ladrones o que den su patrocinio ante tales actos delictivos que como bien sabemos están en contra de los mandamientos especialmente el de “no robarás” , y al ser los santos los más grandes seguidores de las leyes de Dios de ninguna forma estaría su patrocinio de por medio en un acto delictivo, es la gente las que inmiscuyen a los santos en sus actos y los que les damos esos matices, por eso algunos como San Dimas terminan en la brujería haciendo “que los ladrones se enfermen” para que devuelvan lo robado, o que San Judas Tadeo se encuentre en las residencias de muchos narcotraficantes, debido a esta situación también cabe hablar en este tema sobre las devociones que no son aceptadas por la Iglesia y que la mayoría de ellas por no decir que todas son consideradas heréticas y que van en contra de la doctrina de la Iglesia, y la mayoría de ellas reciben un culto que ha ido aumentando los últimos años, por personas que se dedican al narcotráfico, secuestros y actos delictivos de todo tipo, me enfocaré en cuatro especialmente que son los que más relevancia han tenido los últimos años en México.

Imagen popular de la Santa Muerte.

La Santa Muerte (o San la Muerte): La devoción a la Santa Muerte (o San la Muerte en Argentina) en el caso de México se remonta hasta la época prehispánica con el culto a Mictlantecuhtli (Señor de la región de los muertos) entre los aztecas y a Yum Kimil (Ah Puch) entre los mayas y a Tezcatlipoca (Señor de la Noche y de los brujos), en la época virreinal existió un culto a la muerte que después fue tratado de ser eliminado por la Iglesia pero no se logró por completo caso especial es el de San Pascualito rey en Chiapas; pero el mayor auge hacia la figura de la Santa Muerte como se conoce al día de hoy en la figura de un esqueleto vestido de negro con una guadaña en la mano, una balanza y el mundo es de finales del siglo XIX de una influencia griega y romana y sobre todo medieval a lo que a la representación de la muerte se refiere, principalmente en el estado de Veracruz, famoso por el pueblo llamado Catemaco, mejor conocido como “la ciudad de los brujos” donde un hechicero practicante de la magia negra luego de tener ciertos sueños con la muerte en el techo de su local apareció una imagen de la muerte, de inmediato acudió a la iglesia a buscar un sacerdote para que se la bendijera, pero lógicamente este se negaría ya que la aparición de este ser descarnado se debía a que en ese sitio se practicaba la magia negra. Tiempo después la imagen comenzaba a desvanecerse y el hechicero tuvo nuevamente sueños donde la muerte le pedía que hiciera una imagen suya y que le prendiera velas rojas símbolo del amor, necesario para que pudiera quitar el dolor a la muerte de los hombres. El culto a este ser descarnado es uno de los más populares entre los delincuentes pues se considera que es una entidad que “domina” la luz y la oscuridad y que a diferencia de los santos si te ayuda a hacer el mal, además algunas la consideran como “esposa de Dios” y que existe desde el principio de los tiempos como este y que por lo tanto es omnipotente y que Cristo intercede por nosotros ante ella, en una de sus oraciones más famosas dice de esta forma “Jesucristo vencedor, que en la cruz fuiste vencido”. Le visten de diferentes colores, según el color será la petición que le hagas, el negro es el que se usa para hacer el mal y el rojo para el amor. La Iglesia Católica mexicana tradicionalista, mejor conocidos como Tridentinos y que no tiene nada que ver con la Iglesia Lefebrista, son los principales difusores del culto, haciéndole misas y dedicándole iglesias como si de un santo se tratara. Se debe recordar que Cristo venció a la muerte con su resurrección y que esta es un castigo que Dios le dio al hombre por su desobediencia.

Busto de Jesús Malverde en su capilla en Culiacán, Sinaloa (México).

Jesús Malverde (Patrón de los narcotraficantes) El llamado “santo” patrón del narcotráfico, hasta el día de hoy no existe ni un documento que avale la existencia de este personaje, el cual según narra la leyenda nació en Culiacán, Sinaloa, en el Norte de México en 1870 y que según se cuenta se trato de un bandolero bueno que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, fue muy perseguido al grado de robar en la casa del gobernador del Estado; cuando ya estaba a punto de morir dice una de las leyendas que le pidió a uno de sus compadres que lo entregara con las autoridades y que la recompensa la repartiera entre los pobres, otra leyenda dice que al contrario su compadre lo traiciono para quedarse con el dinero, el bandolero Malverde es colgado y fue prohibido el que fuera enterrado, el primer milagro que se cuenta sucedió a un arriero el que según en unos casos dice que perdió una mula en otros una vaca y al ser su único sustento le pidió al ánima del hombre que estaba colgado que si lo ayudaba a encontrarlo el cubriría su cuerpo con piedras, y en el momento apareció el anime y entonces el hombre en agradecimiento cubrió su cuerpo, lo que propicio que empezara la fama al ánima de Malverde: posteriormente se construyó una capilla cercano a  donde se piensa fue colgado Malverde (cabe decir que tampoco existen los restos de este hombre) y donde se le venera hasta hoy. Los narcotraficantes le han adoptado como su patrón por asimilarse ellos al igual como Malverde como bandidos que a través de su oficio ayudan a la pobre gente de sus pueblos, cosas como esta han propiciado que muchos digan que el portar el escapulario de Malverde te protegen de las balas en las redadas de la policía, en la mayoría de los decomisos de droga que la policía hace entre los grupos de grandes narcotraficantes siempre por lo general se encuentra un altar dedicado a Malverde o a la Santa Muerte, hay que decir además que la imagen que se usa para representarlo no existía anteriormente y fue sacada de la unión del cantante Pedro Infante y de otros personajes, no habiendo nada que avale con certeza que esa imagen fuera Malverde.

Maximon (Judas Iscariote o el falso San Simón) venerado en Santiago Atitlán, Guatemala, su culto se ha difundido en gran parte del territorio mexicano, es un culto a dioses antiguos en la imagen de un hombre vestido de negro, al cual para que la iglesia por un tiempo lo permitiera decían era San Simón y de ese nombre le llaman hasta hoy y le celebran el 28 de octubre, aunque en verdad la mayoría lo asimila como Judas Iscariote, una de sus oraciones más populares dice de esta forma “ Y por aquel que vendiste por treinta monedas de plata…” con esto creo que más claro no puede estar. En el caso de este culto también los que se dedican a oficios no muy sanos le tienen por patrón, siendo que al igual que la Santa Muerte se piensa que el sirve para hacer el bien y el mal y que por lo tanto puede abogar por la delincuencia.

Retrato de Francisco (Pancho) Villa en su caballo Siete Leguas.

Pancho Villa (Francisco Villa, Doroteo Arango) Doroteo Arango, que era el verdadero nombre de Francisco Villa, es uno de los héroes de la revolución mexicana que lucho en las filas maderistas para derrocar la dictadura en 1910 en el norte de México, fue famoso por ser un bandolero y mujeriego, lo que ha movido a gente que desde su muerto le empezó un culto, especialmente le piden que los ayude en el bandolerismo así a como él lo fue, o para conseguir muchas mujeres o dinero, este tipo de culto se ah difundido sobre todo debido al espiritismo ya que muchas personas dedicadas a este oficio dicen ser usados por el espíritu de dicho héroe revolucionario.

Bibliografía:
– Genis, José, Jesús Malverde patrono de narcotraficantes y desamparados, en Crónicas y leyendas mexicanas, tomo X, México, enero, 2006, pp. 68-80.
– Genis, José, El culto al ánima de Jesús Malverde, en Crónicas y leyendas mexicanas, tomo XII, México, Agosto, 2006.
– Gómez, Marco Antonio, Delgado, José Arturo, Ritos y mitos de la muerte en México y otras culturas, Editorial Tomo, México, segunda edición, 2002.
– Niño, Eleazar Franco, El más grande error religioso de nuestro tiempo en México: el “culto” a la “Santa” Muerte, Arquidiócesis de Puebla, México, s/e, 2006.
– Olmos, José Gil, Los brujos del poder el ocultismo en la política mexicana, Debolsillo, México, quinta reimpresión, 2009.
– Sellner, Albert Christian, Calendario Perpetuo de los Santos, Hermes, México, primera edición, 1995.
– Saucedo Zarco, Carmen, Historias de Santos mexicanos, Planeta, México, primera edición, 2002.
– Zarazúa Campa, Jorge Luis, La Santa Muerte el mal de ojo y otras supersticiones, Apóstoles de la Palabra, México, s/e, 2006.

Consulta en Internet
http://www.oremosjuntos.com, consultado el 25 de octubre de 2010

http://www.santiagoatitlan.com, consultado el 30 de octubre de 2010

André Efrén

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