San Tranquilino Ubiarco Robles

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen popular del Santo y que se usó en su canonización junto a sus compañeros mártires.

San Tranquilino nace en Zapotlán el Grande (actual Ciudad Guzmán), Jalisco, México, el 8 de julio de 1899; sus padres fueron J. Inés Ubiarco y Eutimia Robles. Parece que Tranquilino fue concebido fuera de matrimonio y debido a esto nuestro santo y sus tres hermanos crecieron en la pobreza aunque auxiliados por su párroco el Siervo de Dios Silviano Carrillo Cárdenas y por el rector del seminario de Zapotlán, Genovevo Sahagún.

Poco tiempo después y ayudado por ambos sacerdotes el joven Tranquilino ingresó en el seminario, del que al poco tiempo tuvo que salir debido a que fue cerrado por la revolución carrancista. Al ser nombrado el Siervo de Dios Silviano Carrillo, obispo de Culiacán, Sinaloa hacia 1921 el joven Tranquilino le acompañó para continuar sus estudios en aquella diócesis, pero debido a que el Obispo murió pocos meses después, Tranquilino regresó al Estado de Jalisco donde fue ordenado sacerdote el 5 de agosto de 1923.

Fue nombrado párroco en varias localidades del Estado de Zacatecas y después en Lagos de Moreno, Jalisco, donde tuvo que ejercer de manera oculta debido a la persecución cristera. Hacia 1927 fue enviado a Tepatitlán, una de las zonas de mayor conflicto.
A principios de octubre de 1928 estuvo unos días en Guadalajara, Jalisco, donde se confesó y públicamente hizo un comentario casi profético: “Ya me voy a mi parroquia, a ver qué puedo hacer, y si me toca morir por Dios, bendito sea”. Al volver a Tepatitlán, la señora María Estrada invitó al padre Tranquilino a quedarse en su casa para que al día siguiente oficiara el matrimonio de su hermano. Debido al revuelo de los preparativos de la boda, esto llamó la atención de las autoridades lo que provocó que el presidente municipal Arturo Peña notificara al comandante Aurelio García que detuvieran al sacerdote la mañana del 5 de octubre. Mientras estuvo preso en la cárcel el padre Tranquilino invitó a los demás presos a rezar el rosario con él y a confesarse. Poco después fue dada la orden por el coronel José Lacarra de que el padre Tranquilino debía ser ahorcado.

Cuando llevaban al padre Tranquilino al lugar donde se llevaría a cabo la pena de muerte, este quiso saber quién sería el soldado que le daría muerte y como todos los soldados guardaron silencio, el padre les dijo: “Todo está dispuesto por Dios, y el que es mandado, no es culpable”. Al escuchar estas palabras el soldado de apellido Vargas que había recibido la orden de terminar con la vida del padre Tranquilino se arrepintió y se negó a cumplirlas y entonces ante aquel acto el padre Tranquilino le dijo a aquel soldado del mismo modo que Cristo se dirigió al buen ladrón: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Efectivamente, se ordenó el arresto del soldado y tiempo después fue fusilado en el cementerio.

El árbol en el que fue ahorcado San Tranquilino en el pueblo de Tepatitlán.

El padre Tranquilino pidió que le mostraran la soga con la que le darían muerte y al verla la bendijo. Los soldados le preguntaron al padre si era jefe de los soldados cristeros y este les contestó que él solo era responsable de su tarea como ministro de Cristo, y luego de entregar su reloj a uno de los soldados fue ahorcado en un eucalipto.

A la mañana siguiente los habitantes del pueblo recogieron el cadáver del sacerdote y fue velado en la casa de la señora Raquel Navarro donde se congregó una enorme cantidad de fieles que querían darle sus respetos al mártir. El 5 de octubre de 1978 sus restos fueron trasladados a la parroquia de San Francisco donde son venerados actualmente. Fue canonizado por el papa San Juan Pablo II en Roma, el 21 de mayo del 2000.

Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo

Bibliografía:
– Saucedo Zarco, Carmen, Historias de Santos Mexicanos, Planeta, México, primera edición, 2002.
– Vidal, Ángel, Nuevos Santos Mexicanos vida y obra de los 25 mártires cristeros, Selector, México, primera edición, 2002.
– s/A, Nuevos Santos Mexicanos, San Pablo, México, primera edición, 2001.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es