Contestando a algunas breves preguntas (XXXVII)

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Convento de Santa Juana en Cubas de la Sagra, España.

Convento de Santa Juana en Cubas de la Sagra, España.

Pregunta: Me gustaría saber si tenéis información sobre las monjas que creo fueron martirizadas en el convento de Santa María de la Cruz, en Cubas de la Sagra (Madrid), conocido también como el convento de Santa Juana. Conozco la cripta y el túnel que sale de esta y que sirvió de escape durante la guerra civil, pero no tengo más información que la pintura de las siete mártires que se encuentra en la cúpula de la capilla.

Respuesta: Las Clarisas del monasterio de Santa María de la Cruz en Cubas de la Sagra, al comienzo de la Guerra Civil, fueron expulsadas y buscaron refugio en casas particulares hasta que fueron detenidas por los milicianos republicanos. Ellos las fusilaron en un lugar desconocido el día 28 de octubre de 1936. Sus restos mortales no han sido encontrados.

Estos son los nombres de las mártires y sus fechas de nacimiento:
Sor Francisca Saldías (Sarasate, Navarra, 1877)
Sor Isabel Valenciano (Ágreda, Soria, 1890)
Sor Rosa Domínguez (Borja, Zaragoza, 1887)
Sor Ángeles Aguarón (Borja, Zaragoza, 1893)
Sor Rosario Domínguez (Sos, Zaragoza, 1900)
Sor Adelaida Marcos (Tarazona, Zaragoza, 1889)
Sor Crescencia Manzanal (Valtierra, Burgos, 1901)
Sor María Luisa Fernández (Madrid, 1866)

Pregunta: Os ruego me informéis si es cierto que se ha reabierto el proceso de los tres mártires trinitarios de Argel, que aunque se inició hace casi cuatro siglos, estaba paralizado. También os agradecería me facilitéis alguna información sobre ellos.

Estampa de los tres mártires trinitarios de Argel.

Estampa de los tres mártires trinitarios de Argel.

Respuesta: Bueno, pues te responderemos brevemente. Si que es cierto que el proceso de los frailes trinitarios Bernardo de Monroy, Juan del Águila y Juan de Palacios, conocidos como los mártires de Argel en el siglo XVI, se ha reabierto concretamente el día 14 del pasado mes de septiembre. Estos tres trinitarios fueron martirizados en las mazmorras de aquella ciudad africana, en la cual estaban realizando su misión evangelizadora de redención de cautivos.

Fray Bernardo de Monroy era natural de Carrión de Calatrava (Ciudad Real), localidad donde había nacido en el año 1559. Fray Juan del Águila era abulense, nacido en el año 1563 y Fray Juan de Palacios era nativo de la localidad vizcaína de Villanueva de Presa, en la que nació en el año 1560. Los tres pertenecían a la Provincia de Castilla de la Orden Trinitaria y los tres fueron enviados a Argel, donde consiguieron liberar a más de cien cautivos. Pero cuando iban a embarcarse de vueltas a España fueron detenidos los tres y todas las personas a las que habían liberado, como represalia porque en Calvi (Francia) habían bautizado a una niña argelina. Aunque el rey de España realizó numerosas gestiones ante el sultán otomano, estas fueron en vano. Quedaron en Argel y ellos continuaron atendiendo a los cristianos cautivos, algunos de los cuales consiguieron liberar.

En el año 1612 fundaron el primer hospital africano y con la ayuda de San Simón de Rojas, que desde España les enviaba todo lo que podía, siguieron rescatando cautivos, enviándolos a la península ibérica. Aunque su labor consistía en la práctica de la caridad cristiana, fueron maltratados hasta el extremo por los musulmanes argelinos. Fray Juan del Águila murió como consecuencia de estos maltratos el 5 de junio del 1613; el 20 de septiembre de 1616, por las mismas causas, murió también Fray Juan de Palacios y el 31 de julio de 1622, murió Fray Bernardo de Monroy, el cual estuvo encerrado en una mazmorra con el agua hasta el cuello por espacio de cinco años. El cuerpo de este último consiguió ser evacuado a España y actualmente se encuentra en el convento trinitario de Andújar.

Fue San Simón de Rojas el que inició el proceso en el año 1623, en el que testificaron numerosas personas liberadas por los tres mártires. Tres años más tarde, toda la documentación conseguida se envió a Roma, pero como en la iglesia madrileña de la Trinidad se puso un cuadro de los tres mártires, Roma decidió que este acto contravenía más normas dictadas por el Papa Urbano VII y paralizó el proceso. Cuatro siglos ha estado paralizado pero como el Papa San Juan Pablo II simplificó bastante la normativa, se ha solicitado la reapertura, la cual fue aceptada por el arzobispo de Toledo. La documentación recopilada era monumental, lo que da una idea de lo importante que fue esta Causa para la Orden Trinitaria. Así que, como te dije al principio, la Causa ha sido reabierta.

El Papa Francisco en Lampedusa, Italia.

El Papa Francisco en Lampedusa, Italia.

Pregunta: ¿Es verdad que el Papa Francisco ha realizado dos milagros? Gracias desde México.

Respuesta: ¡Ya estamos! ¿Por qué no lo dejaremos tranquilo y nos dedicamos a rezar por él, que es lo que la Iglesia necesita? Se por donde va tu pregunta porque yo he oído no solo dos, sino cuatro y, aunque este no es un tema de mi devoción, voy a intentar contestarte.

El primero se refiere a la curación de una niña norteamericana llamada Ave, que había nacido con el síndrome de Down, con problemas de visión y audición y con dos huecos en el corazón. Su familia la llevó a Roma para que viera al Papa en una de sus audiencias. Allí, el padre de la niña la entregó a los servicios de seguridad papal, quienes la llevaron al papamóvil para que Francisco la besara. El Papa le preguntó al padre de la niña cual era su nombre y cuantos meses tenía y fue entonces cuando éste le contó lo del problema del corazón. Cuando terminaron su visita a Roma, los padres y la niña regresaron a Arizona y allí llevaron a la pequeña al cardiólogo para que le realizase una revisión de rutina. Fue entonces cuando el médico comprobó que había desaparecido el problema cardíaco, ya que uno de los huecos se había cerrado y el otro estaba a punto de cerrarse. Enseguida los padres hicieron correr la voz de que se trataba de un milagro del Papa, del que se hizo eco casi la totalidad de la prensa norteamericana.

Y el segundo que te cuento es lo que pasó en el mes de marzo del año pasado cuando el Papa Francisco besó la reliquia de la sangre coagulada de San Jenaro y esta se licuó de manera inesperada. Tu sabes que la sangre del santo se licua en alguna fecha del año (de esto ya hemos escrito en este blog), pero ante un Papa y fuera de esa fecha, no ocurría desde el año 1848, ni siquiera cuando estuvieron en Nápoles para venerarla los dos papas anteriores, o sea, San Juan Pablo II y Benedicto XVI. También en este caso, sobre todo en Italia, se empezó a hablar de milagro.

Procesión en Nájera (La Rioja) de las reliquias de los Santos Juan, Ciro y Antígono, mártires de las catacumbas.

Procesión en Nájera (La Rioja) de las reliquias de los Santos Juan, Ciro y Antígono, mártires de las catacumbas.

Pregunta: ¿Es verdad que las reliquias de los santos patronos de Nájera son las de los santos Juan y Ciro de Alejandría?

Respuesta: No. Las reliquias de los santos Juan y Ciro de Alejandría están mayoritariamente en Nápoles.

Tú sabes que los patronos de la localidad riojana de Nájera son los santos mártires Juan, Ciro y Antígono, pero estos tres santos, cuyas reliquias se conservan en tres arcas de madera, son mártires procedentes de las catacumbas romanas de San Calixto, de las que fueron extraídas en el siglo XVII tal y como lo certifican las “auténticas” existentes en estas tres arcas. Cuando estas reliquias vinieron a España, fueron depositadas en el convento logroñés de la Madre de Dios y desde allí, posteriormente, fueron llevadas a la iglesia de la Santa Cruz de Nájera, donde se custodian en la capilla de San Prudencio.

Pregunta: Muchas gracias por esta página de la que soy un asiduo visitante. Yo tengo un hermano gemelo y ambos estamos muy delgados. El otro día, un sacerdote amigo nos dijo que teníamos a dos santos patronos: San Gemelo y San Flaco y nos quedamos de piedra. ¿Es cierto que existen estos dos santos o es guasa?

Respuesta: Ja,ja,ja. Suena a cachondeo y nunca se me había ocurrido este tema, pero revisado el santoral tengo que decirte que es cierto o “casi cierto”, porque existe San Gemello (o Gemelo) y San Flaco. Vamos a ver algo sobre cada uno de ellos.

Detalle del martirio de San Gemelo de Ancira. Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Detalle del martirio de San Gemelo de Ancira. Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

San Gemelo (Gemello) de Ancira, mártir
Los sinaxarios bizantinos lo conmemoran el día 10 de diciembre, aunque lo que dicen parece ser nada más que un resumen de una “passio” que se ha perdido y no ha llegado a nuestros días. Por lo tanto, es imposible reconstruir brevemente su vida sobre la base de un texto que se limita a decir que Gemello fue arrestado en Ancira de Galacia en tiempos del emperador Julián el Apóstata y que después de una larga serie de tormentos (astillas en los dedos, latigazos, quemaduras con hierro al rojo vivo, etc.), fue crucificado en Edessa. Pero en este relato hay algo que no cuadra, porque un viaje de Julián hasta Edessa está lejos de ser cierto, de ser algo históricamente probado, ya que esa ciudad no se encontraba en el camino que en el año 362 llevó al emperador hasta Antioquía.

Hay testimonios muy fiables de culto a San Gemelo desde muy antiguo, ya que el autor de la “passio” de San Teodoro Siceota (passio que está muy bien documentada), dice que en la ciudad de Siceos – también en Galazia -, existía en el año 613 un templo dedicado a su memoria. San Gemello no fue mencionado en los martirologios medievales occidentales y fue Baronio el que tomando la anotación del Menologio de Sirleto, lo introdujo en el Martirologio Romano el día 10 de diciembre. Luego, San Gemelo es un santo real, histórico.

San Flaco, sacerdote de Le Mans
De este otro no podemos decir lo mismo. Unas tradiciones que son posteriores al año 1693 y que no tienen autoridad histórica alguna, dicen que San Flaco era un sacerdote que había vivido en Le Mans entre los años 673 al 679, que era el confesor de las monjas de la abadía de Santa Escolástica y rector de un hospital para indigentes, cuya fiesta se celebraba el día 17 de septiembre.

Sin embargo, en los siglos precedentes al XVII, los documentos litúrgicos de aquella región, o sea, desde el siglo XII hasta el 1693, a quién recuerdan ese día 17 de septiembre es a San Flocello y en Le Mans lo que existía era una capilla dedicada a San Flocello y no a San Flaco; esta capilla llegó a convertirse en parroquia pero fue destruida en el año 1576. Quiero decir con esto, que muy probablemente, San Flaco no es más que un desdoblamiento de San Flocello, vamos, que no existió.

Antonio Barrero

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Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beata Ana María Taigi, madre de familia

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Estampa devocional de la Beata.

Estampa devocional de la Beata.

Cuando el pasado 5 de febrero escribíamos sobre la Beata Isabel Canori Mora, algunos compañeros, haciendo comparación con la Beata Ana María Taigi, nos solicitaban escribiésemos sobre ella. Hoy lo hacemos.

Ana María Antonia Gesualda nació en Siena el 29 de mayo del año 1769, siendo la única hija del matrimonio formado por Luís Giannetti y Santa Masi. El padre era boticario pero por diversos problemas pedió todos sus bienes, por lo que se vieron obligados a emigrar a Roma donde trabajaron de manera eventual, de forma no continuada, en el servicio doméstico de algunas casas particulares, lo cual ocasionaba a la familia no pocos problemas de subsistencia. Ana María fue enviada a la escuela de niños pobres de las Maestras Pías Filipinas de Sant’Agata dei Goti, en la cual adquirió una excelente educación cristiana, pero habiendo contraído la viruela, que le afectó toda la cara, tuvo que abandonar la escuela a la que jamás regresaría.

Se quedó en casa, ayudando a su madre en las tareas domésticas, las cuales compaginaban con la ayuda a los enfermos y a los moribundos. Con trece años de edad hizo trabajos de costura y bordados en casa de dos ancianas que vivían cerca de su casa. El padre, realizaba los trabajos eventuales que salían en la casa de la señora Marini, llevándose en numerosas ocasiones a su hija para que al mismo tiempo le hiciera trabajos de sirvienta. O sea, la familia pasó graves apuros económicos y salía adelante malamente y como podían.

Cuando Ana María tenía algo más de veintidós años de edad, el día 7 de enero del año 1790, se casó en la iglesia romana de San Marcelo al Corso con Domingo Taigi, que era sirviente de la familia Chigi. Los dos jóvenes esposos se fueron a vivir a un pequeño apartamento puesto a su disposición por la familia Chigi. En los primeros años de su vida conyugal e incluso antes de casarse, Ana María fue algo vanidosa en el vestir, frecuentó fiestas y otras diversiones, aunque conservando una cierta modesta vida piadosa. Sin embargo, aun así, años más tarde lloraría amargamente arrepintiéndose de lo que ella denominaba debilidades de juventud. Fue un religioso servita, el padre Angelo, quién la tarde de un día festivo mientras se encontraba en la Plaza de San Pedro, le hizo una educada observación sobre su vanidad, observación que la afectó profundamente, por lo que hizo una confesión general y decidió cambiar de vida dedicándose solo a las cosas de Dios. El padre Angelo se convertiría en su director espiritual. El 26 de diciembre de 1802 ingresó en la Tercera Orden Trinitaria en la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane y varios años más tarde, incluso realizaría la profesión religiosa. De esa manera comenzaba una vida completamente nueva.

Pintura de la Beata recibiendo el escapulario de la Tercera orden trinitaria.

Pintura de la Beata recibiendo el escapulario de la Tercera orden trinitaria.

Su matrimonio se vio alegrado por el nacimiento de siete hijos, de los cuales tres murieron siendo muy niños, pero a los cuales crió y educó de manera amorosa y cristiana. Se preocupó de prepararlos para recibir los primeros sacramentos e incluso para el matrimonio y aun después de casados, continuaba ayudándoles tanto moral como económicamente. Cuando su hija Sofía se quedó viuda siendo muy joven pero con seis hijos a sus espaldas, Ana María los acogió a todos en su casa dedicándose a su cuidado y sostenimiento. La economía familia fue a mejor y, como su salud nunca fue buena, contrató a una mujer para que le ayudase.

Pero por desgracia, a este enorme trabajo familiar se le unió la crudeza y mal carácter de su esposo al cual, en cuarenta y ocho años de matrimonio, jamás le llevó la contraria para que nunca estuviera descontento. Sufrió pacientemente los malos modos de su esposo, que aunque era muy trabajador y nunca la maltrató físicamente, era muy quisquilloso y tenía un carácter muy desagradable y difícil. A todo esto se le juntó las preocupaciones por sus ancianos padres, que también vivían en su casa y a los que cuidaba amorosamente.

Aunque su trabajo familiar era excesivo, agotador, siempre encontraba tiempo para realizar numerosas obras de caridad con los pobres, con los enfermos y asistiendo a los moribundos. Ponía paz donde encontraba desunión, aconsejaba a quienes llevaban mala vida e incluso se desprendía de lo imprescindible para atender a los demás. Su casa era un continuo ir y venir de personas que la buscaban para solicitarle ayuda y consejo y no solo lo hacía la gente humilde, sino incluso personajes eminentes como el cardenal Carlos Pedicini, el obispo Rafael Natali, la reina María Luisa de Borbón y otros. Monseñor Rafael Natali fue quién compuso la primera biografía de la Beata.

Visión de la Beata: el "sol misterioso".

Visión de la Beata: el “sol misterioso”.

Colaboró y tuvo relación con algunos santos como San Vicente Pallotti, San Gaspar del Buffalo, San Vicente María Strambi (a quién pronosticó la fecha exacta de su muerte), el venerable Bernardo Clausi e incluso con la Beata Isabel Canori Mora que también era terciaria trinitaria. Fue siempre una mujer modesta, incansable trabajadora y con una vida espiritual que hacía que siempre tuviera puestos sus cinco sentidos en hacer la voluntad de Dios. Siempre estaba en comunicación con Dios, ya estuviese trabajando ya estuviese orando pues hacía que todo su trabajo fuese una continua oración.

Siendo ya mayor y estando muy fatigosa, el Papa Gregorio XVI le concedió el privilegio de tener un oratorio privado en su casa. Con la edad, su salud fue a peor, con el paso de los años comenzó a tener graves dolores, los cuales sobrellevaba con paciencia y con la ayuda divina, pues siempre gozó de ciertas gracias místicas como otros muchos santos. Era especialmente devota de la Santísima Trinidad, de la Eucaristía y de la Virgen María.

Durante casi cuarenta años, habitualmente tenía visiones: veía un sol misterioso rodeado de espinas que le daba la sensación espiritual de que se encontraba siempre en la presencia divina y que le hacía ver y predecir el futuro. Todo el mundo conocía este don de profecía por lo que muchos recurrían a ella, aunque Ana María solo les hablaba de aquellas cosas referentes a la vida espiritual de las personas que la visitaban. Como curiosidad diré que predijo la muerte de Napoleón Bonaparte. Muchas veces se vio favorecida por éxtasis, oía voces interiores que la animaban y aconsejaban y todo eso, además de producirle una inmensa paz interior, la ayudaba a ofrecer todos sus trabajos a Dios por el bien de las personas, de la Iglesia y del Papa.

Urna de la beata.

Urna de la beata.

Predijo con antelación el día de su muerte. Después de nueve meses de durísimos sufrimientos, murió la noche del día 9 de junio de 1837 estando sola en casa. Tenía sesenta y ocho años de edad y fue sepultada en uno de los cementerios de Roma. El proceso de beatificación se inició pocos años después de su muerte, por lo que en él pudieron testificar muchas personas que la conocieron, entre ellas su propio esposo y sus hijas María y Sofía. Su esposo llegó a testificar diciendo: “Hablaba siempre de Dios sin ser fastidiosa como lo son muchos otros. Con frecuencia, cuando regresaba a mi casa, la encontraba llena de gente desconocida, pero en cuanto mi esposa me veía, dejaba a cualquiera, aunque fuera una gran señora o un prelado el que estuviera con ella, se levantaba y acudía a atenderme con el mismo cariño y solicitud de siempre. Se podía ver que lo hacía de todo corazón pese a mi mal carácter y se habría arrodillado en el suelo a quitarme los zapatos, si yo se lo hubiera permitido. Esa mujer era una felicidad para mí, un consuelo para todos y yo no supe corresponderle. Muchas veces yo llegaba cansado y de mal humor, pero ella siempre se las arreglaba para calmarme y hacerme la vida alegre”. El 18 de enero de 1863 se firmó el decreto de introducción de la Causa, el 4 de marzo de 1906, San Pío X la declaró Venerable y fue beatificada por el Papa Benedicto XV el día 30 de mayo del 1920.

Detalle de las reliquias.

Detalle de las reliquias.

Su cuerpo fue llevado desde el cementerio a la iglesia de la Madonna Della Pace y posteriormente a la basílica de San Crisógono, iglesia asistida por los padres trinitarios y en la cual se encuentran sus restos dentro de una figura yacente de cera. Junto a la iglesia hay un pequeño museo donde se conservan muchos de los libros, ropa y objetos utilizados por ella. Su fiesta se celebra el día 9 de junio. Es la patrona de la Acción Católica Italiana y de las mujeres sometidas a abusos verbales por parte de sus esposos.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Giovetti, P., “Madres y místicas: Ana María Taigi e Isabel Canori Mora”, Milán, 1991
– Salotti, C., “La Beata Ana María Taigi según la historia y la crítica”, Roma, 1922
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Juan Bautista de la Concepción, reformador de los Trinitarios

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Retrato del Santo. Fuente: www.trinitiari.org

Retrato del Santo. Fuente: www.trinitiari.org

“Sufrió mucho, pero amó más”.

En el pueblo de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), cuna también de otro gran santo y doctor de la iglesia como San Juan de Ávila, nace el día 10 de julio de 1561 el niño Juan García López, siendo bautizado pocos días después. Sus padres eran Marcos García Gijón e Isabel López Rico. Juan era el quinto hijo de los ocho que tuvo el matrimonio. Este matrimonio era conocido en el pueblo por su piedad y caridad, eran cristianos comprometidos, su desahogada economía les permitía ayudar a muchos paisanos necesitados.

Según los escritos de sus hermanos mayores, Juan sintió desde muy niño atracción por las cosas de Dios, quería dedicarse a hacer las cosas que hacían los santos. Por esto mismo jugaba a ser santo además de leer sus biografías. También invitaba con mucho fervor las privaciones y mortificaciones de estos, como por ejemplo: comer muy pobremente, usar cilicio, dormir en un lecho duro y hasta hacer voto de virginidad. Estas privaciones le ocasionaron problemas de salud graves, aún así, todas estas mortificaciones no fueron impedimento para crecer más en la devoción a la Virgen María, la Eucaristía y los pobres; muchos paisanos aseguraban que, al regalar Juan sus ropas a los pobres y enfermos, éstos quedan curados.

Vocación
Alrededor del año 1574, cuando Juan contaba con trece años, Santa Teresa de Jesús pasaba por estas tierras manchegas fundando conventos. Los padres de Juan invitaron a la santa reformadora a hospedarse unos días en su casa para reponerse del viaje. Durante esta estancia en la casa familiar, la santa se dirigió y puso su mano en la cabeza del joven Juan, diciéndole: “Juan, estudia, que me has de seguir”, y al marcharse se dirigió a la señora Isabel, diciéndole estas palabras proféticas: “Usted, patrona, tiene aquí un hijo que ha de ser un muy gran santo, patrón de muchas almas y reformador de una cosa grandísima que se verá“.

En Almodóvar del Campo empezó sus estudios de gramática, siendo los Padres Carmelitas de este pueblo los que lo instruyeron en sus primeros pasos de la vocación religiosa. Más tarde, acabados estos primeros estudios, marchó a la universidad de Baeza (Jaén) y Toledo para estudiar teología. Fue aquí modelo de estudiantes por su aplicación y piedad. Como ya hemos visto en otras ocasiones, no todo fue camino de rosas, sus propios compañeros lo envidiaban y por esa razón levantaron falsos testimonios contra él, como en un caso que aseguraban haberlo visto con una mujer de mala reputación. Pero todo esto caía en saco roto, él no hacía caso y perdonaba a los que lo injuriaban. Se ganó por todo esto el sobrenombre de “el joven santo”.

Óleo que comemora los 400 años de la muerte del Santo.

Óleo que comemora los 400 años de la muerte del Santo.

No habiendo definido aún el carisma al que iba a pertenecer, en un principio pensó entrar en los carmelitas descalzos, pero más tarde se decidió a formar parte de los trinitarios calzados. Una visión mística que tuvo al respecto hizo que se decantara por la Orden Trinitaria, que por aquella época se encontraba en decadencia. Con tan sólo diecinueve años, el veintiocho de julio de 1580, hizo el noviciado, y un año más tarde, el veintinueve de junio de 1581, profesó. Mientras se preparaba para ser presbítero, tuvo como maestro de filosofía a San Simón de Rojas. Era extraordinaria su sabiduría y en general todas sus dotes, pronto corrió su fama por toda España, hasta tal punto llego que lo comparaban con San Bernardo de Claraval o San Juan Crisóstomo, y personajes tan destacados como Lope de Vega decía que era “el más bello genio de España”.

En Alcalá de Henares cursó sus últimos estudios y desde allí viajó hasta Sevilla, donde su vida corrió serio peligro al ser perseguido por los musulmanes. Saliendo de esta provincia, a su paso por Écija, tuvo una revelación: “Nube sobre mí que sin saber donde se juntó y formó, con tales truenos, relámpagos, piedras y aire, que cada relámpago que sobre mí caía era un rayo que me decía: enmiéndate, que si no acabarás. Pasó la tempestad y yo quedé Recoleto con voto y con obligación, con deseo y con voluntad.”

Reforma de la Orden de la Santísima Trinidad
Desde esta revelación, Fray Juan entendió que tenía como deber reformar la Orden de la Santísima Trinidad, fundada siglos antes por San Juan de Mata. El ocho de mayo de 1594 la Orden celebró un capítulo general en Valladolid con el fin de levantar y recomponer la debilitada familia trinitaria en España. Invitando en cierto modo a Santa Teresa de Jesús, se dispuso que se siguiera la primitiva regla y que se fundaran nuevos conventos en diferentes provincias, además de que los frailes dejasen su nombre de familia y tomasen el nombre de un santo, Juan pasó a llamarse: Juan Bautista de la Concepción.

Dibujo contemporáneo del Santo y la nueva Regla. Detrás, sus predecesores. Fuente: iglesia.almodovardelcampo.org

Dibujo contemporáneo del Santo y la nueva Regla. Detrás, sus predecesores. Fuente: iglesia.almodovardelcampo.org

Valdepeñas (Ciudad Real) fue su primer destino, desde aquí emprendió su tarea de reforma, no sin muchos problemas y oposiciones por parte del clero español. Por este motivo viaja a Roma para exponer su deseo al Papa. Durante el viaje hizo un descanso en Florencia para consultar sus dudas con Santa María Magdalena Pazzi, la que le profetizó que más pronto que tarde vería un agradable fin a la reforma. Llega a Roma el veintiuno de marzo de 1598, y como él mismo se esperaba, se encontró sin ningún apoyo de sus superiores y hermanos. Pero al mismo tiempo fue apoyado por dos futuros santos: San Camilo de Lelis y San Francisco de Sales, que se interesaron por su obra. Finalmente, el veinte de agosto de 1599, casi dos años después, el Papa Pablo IV aprobó la Orden de los Trinitarios Descalzos Reformados. La reformada Orden contaba con sus propias constituciones y superiores. Añadió un cuarto voto a los ya existentes, en el que sus hijos no podían recibir ningún alto cargo o dignidad, de sus escritos dice: “Claro está que si yo te amo, Señor, no tengo de querer en esta vida honra ni gloria, sino padecer por tu amor”.

En el invierno del año 1600, San Juan Bautista de la Concepción vuelve a España como superior del Convento de Valdepeñas (Ciudad Real). Aquí no fue bien visto el cambio que traía, y por esa razón un grupo de los mismos trinitarios quiso ahogarlo dentro de un pozo. Dejando atrás este trágico episodio, pronto se le unió un considerable grupo de jóvenes que querían seguir su nueva regla. San Juan Bautista de la Concepción los preparó con mucho esmero, dejándoles muchas obras de gran riqueza espiritual. Terminado un año de noviciado con los nuevos trinitarios descalzos, marchó a fundar nuevos conventos en muchas partes de España como Alcalá, Salamanca, Madrid, Baeza etc; hasta llegar a dieciocho. Muchas almas fue atrayendo en este peregrinar, como en su día le profetizó Santa Teresa de Jesús.

Antiguo grabado del Santo. Fuente: www.todocoleccion.net

Antiguo grabado del Santo. Fuente: www.todocoleccion.net

Muerte y canonización
Muy desgastado físicamente, siguió fundando conventos. En una de sus últimas fundaciones, los frailes lo tachaban de severo y, en vista de esa situación, llegaron consultores para revisar esta regla. San Juan Bautista de la Concepción sabía que eran pruebas que Dios le enviaba, se lo habían dicho los santos que en vida conoció. En vista de la situación, pidió de rodillas al visitador que si él tenía la culpa, que lo azotara, pero que la reforma la salvara. El visitador se dio cuenta que estaba ante un gran santo y, levantándolo del suelo con grandes halagos a su persona, lo mantuvo como padre superior de la reforma.

En 1611, sus fuerzas ya lo abandonaban y en vista de esto, dejó de ser superior. Pero aún así fundó el convento de Toledo e inmediatamente después trabajó para fundar otros en Andalucía. Aquejado de fuertes dolores en la vejiga, fue operado y trasladado al convento de Córdoba. En este mismo convento por él fundado, la noche del catorce de febrero de 1613, moría santamente el reformador de la Orden de la Santísima Trinidad, a los cincuenta y dos años. Murió diciendo: “Señor, vos bien sabéis que yo hice todo lo que pude para ejecutar vuestras órdenes”.

Si ya de en vida gozaba de fama de Santo, después de muerte no fue menos. Hasta el convento cordobés de Nuestra Señora de Gracia llegaban muchos devotos. El Papa Pío VII lo beatificó el día veintiuno de septiembre de 1819, y su canonización se celebró el veinticinco de mayo de 1975, por el Beato Pablo VI. Sus reliquias pueden venerarse aquí, expuestas al público en un figura yacente.

Urna con la figura yacente del Santo en Córdoba. Fuente: cofrades.sevilla.abc.es.

Urna con la figura yacente del Santo en Córdoba. Fuente: cofrades.sevilla.abc.es.

Su fiesta se celebra hoy según la Orden Trinitaria, pero en algunos sitios se celebra mañana, debido a que hoy se celebra a los santos patronos de Europa y a San Valentín.

David Garrido

Enlaces consultados (11/02/2015):
– www.fatima.pe/articulo-335-san-juan-bautista-de-la-concepcion
– www.mercaba.org
– es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_de_la_Concepci%C3%B3n

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Juan de Mata, fundador de los Trinitarios

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Lienzo contemporáneo del Santo. Fuente: cofrades.sevilla.abc.net.

Lienzo contemporáneo del Santo. Fuente: cofrades.sevilla.abc.net.

“Gloria a ti, Trinidad, y a los cautivos, libertad”.

Infancia
En la región francesa de la Provenza, en el pueblo de Faucon, nació el niño Juan sobre el año 1150. No se sabe el año y ni el día concreto de su nacimiento, pero es muy probable que fuera alrededor de esta fecha. Sus padres eran Eufemio de Mata y Marta, un matrimonio cristiano y de descendencia noble. Según la tradición, su madre lo presentó a la Virgen Santísima a otro día de haber nacido para que la Virgen lo protegiera el resto de su vida.

Los primeros años de su vida trascurrieron como los de cualquier otro niño, aunque su familia veía en él una nobleza y caridad extraordinaria. A pesar de su corta edad tenía mucha inclinación por las cosas de Dios, por la devoción a la Virgen María y por las prácticas caritativas, como la ayuda a los pobres de su ciudad. Su padre, en vista de las virtudes que tenía para el estudio y la devoción el joven Juan, decidió enviarlo a estudiar a Aix (ciudad cercana a Marsella). En esta escuela no sólo se dedicó a estudiar las materias correspondientes, cosa que hizo de una forma sobresaliente, sino que también sacaba tiempo para visitar y asistir a enfermos, además también era frecuente ver cómo repartía su dinero entre las familias más necesitadas. Durante este tiempo adquirió en su alma un gran deseo de dedicarse por completo a lo sagrado. Al regresar de sus estudios, comunicó este ardiente deseo a sus padres.

Vocación
Era obvio que Juan quería emprender una carrera eclesiástica. Es probable que no tuviera definido su carisma, pero desde joven se sentía muy atraído por ayudar a los pobres y en especial a los esclavos que desembarcaban en el puerto de Marsella. En muchas ocasiones su madre lo acompañaba a visitar las cárceles donde estaban hacinados estos cautivos. Barruntaba de alguna forma su futura fundación.

Juan de Mata, padre fundador. Fuente: www.amigoscatolicos.org

Juan de Mata, padre fundador. Fuente: www.amigoscatolicos.org

Durante un período de tiempo se retiró a una cercana cueva donde había una ermita. Aquí pasaba largas horas de oración como si de un ermitaño se tratara. Esta noticia pronto se extendió y sus vecinos acudían para pedirle consejo y oraciones. Sus padres veían que de alguna forma estaba desaprovechando el tiempo. Juan tenía cualidades sobradas para el estudio y ellos podían permitirse pagar sus estudios. Por esta razón decidieron enviarlo a estudiar teología en la escuela-catedral de París, afamada universidad de teólogos. París, por esta época, era punto de partida de las cruzadas. Juan de Mata adquirió muchos conocimientos de teología, fue uno de los mejores alumnos que paso por esta Universidad, hasta tal punto de acabar los estudios y ejercer el mismo de profesor de teología. Durante este periodo también se ordenó sacerdote, celebrando su primera misa en la capilla del obispo de París, acompañado de importantes profesores y abades.

Fundación
En su primera misa, que según la tradición fue el 28 de enero de 1193, Juan de Mata quedó sumido en un largo éxtasis en el que se le dio a conocer el plan de vida que desde aquel mismo momento Dios le tenía destinado. Él, mientras celebraba la misa pedía que Dios le condujera por algún camino concreto para desarrollar su recién estrenado ministerio, y mientras levantaba la Hostia entró en éxtasis. Al volver en sí mismo, explicó que había visto a Jesús con forma de ángel, vestido de blanco con una cruz roja y azul sobre el pecho, a ambos lados dos cautivos de diferentes países encadenados de pies y manos, a los que Jesús sostenía.

San Juan de Mata supo ver en esta visión la voluntad de Dios, que tenía como fin fundar una familia religiosa dedicada a rescatar a todos los hombres cautivos. En vista de todo lo que le esperaba de ahora en adelante en esta nueva fundación, se quiso preparar bien, y muy decidido se retiró para meditarlo a un lugar solitario, “desierto”, llamado Cerfroid. Aquí conoció a un pequeño grupo de monjes-ermitaños que, al igual que él, se habían ido hasta allí para meditar, a ellos, y en especial a San Félix de Valois, les compartió sus deseos de la nueva fundación y rápidamente se le unieron. Fue providencial la santa unión que surgió entre ellos para fundar la nueva orden Trinitaria, hasta tal punto que San Félix es considerado co-fundador de la orden.

Muerte del Santo. Grabado del s.XVII. Fuente: meditacionestrinitarias.blogspot.com.es

Muerte del Santo. Grabado del s.XVII. Fuente: meditacionestrinitarias.blogspot.com.es

Poco a poco se fue formando un considerado grupo de trinitarios. Atraídos estos hombres por las virtudes de ambos santos, iban dando forma a la Orden Trinitaria. En el año 1198, San Juan de Mata y San Félix de Valois emprendieron un viaje a Roma para que el Papa Inocencio III conociese este nuevo carisma de redimir a los cautivos. Después de conocer y consultar algunos aspectos con autoridades eclesiásticas francesas, Inocencio III aprobó la regla con una bula el 17 de diciembre de 1198, quedando aprobada de esta manera la Orden de la Santísima Trinidad y redención de los cautivos. Según la tradición, el Papa estaba indeciso en aprobar esta regla, hasta que en una misa que celebró en San Juan de Letrán tuvo la misma visión que San Juan de Mata tuvo en su primera misa.

Animados por el pontífice a seguir trabajando y formando a “santos” trinitarios, siguieron creciendo y extendiéndose por Francia. A menudo el Papa recurría a su consejo y por este motivo, estando una vez en Roma, mandó a dos trinitarios hasta Marruecos para rescatar de la esclavitud a ciento ochenta y seis cristianos que en este reino tenían presos. Por su muchos méritos y virtudes, fue nombrado capellán y legado de la Santa Sede en Dalmacia. En este país desarrolló cantidad de buenas obras y reconciliaciones entre todos los cristianos, que se ganó una notable fama de santo. Hasta tal punto fue su labor reconocida, que se le quiso conceder el capelo cardenalicio por parte del Papa, cosa a la que él se negó con todas sus fuerzas.

Sus miras estaban puestas en el continente africano, llegar aquí fue para San Juan de Mata un deseo concedido por Dios. Con mucho esfuerzo liberó a muchos cautivos y restauró en ellos la Fe perdida. Este abandono de sí mismo a favor de los cautivos, y el ambiente tenso de Túnez, pasaron factura al santo. Desde entonces se dedicó a fundar casas de la orden en Francia, Italia y España; en Marsella se encontraba la más importante de todas ellas. Consideraba que estas casas debían estar cerca de puertos marítimos, para ayudar mejor a la cantidad de esclavos que desembarcaban. No obstante, en España fundó varias casas por toda la geografía, dando cobijo en ellas a cantidad de cautivos que rescataban de los sarracenos, pangando grandes cantidades de dinero por su libertad. En Francia, se ganó el respeto y admiración del rey Felipe Augusto, quien le concedió varios títulos. Mientras tanto, seguía enviado a sus trinitarios a Oriente Medio para liberar a presos católicos que habían quedado prisioneros en las cruzadas.

Lugar donde murió el Santo en la iglesia de Santo Tomás in Formis, convertido en capilla.

Lugar donde murió el Santo en la iglesia de Santo Tomás in Formis, convertido en capilla.

Sobre el año 1208, el Papa Inocencio III requirió de la presencia de San Juan de Mata en Roma para hacerle entrega de una donación; esta donación era un gran convento que la orden cisterciense tenía en el centro histórico de la ciudad eterna, Santo Tomas in Formis. Con mucha ilusión y rapidez se dedicó los últimos años de vida en convertir este convento en un hospital y residencia para los cautivos.

Muerte y canonización
Estos últimos años de su vida transcurrieron en Roma, dedicado por completo a la asistencia de los cautivos y todos los enfermos que se acercaban hasta este convento. También dedicaba tiempo a predicar, sobre todo, la importancia del sacramento de la penitencia. De estas predicaciones salían cantidad de conversiones. Agotado físicamente por tantos y tan duros trabajos físicos y de gobierno, muere santamente rodeado de sus hijos el día 17 de diciembre de 1213. Tenía sesenta y tres años (no se puede asegurar con certeza), y la orden por él fundada, quince.

Como ya en vida gozaba de fama de santo, en muerte no fue menos. Durante un largo tiempo, según la tradición meses incluso, su cuerpo estuvo expuesto para la veneración de los fieles, toda Roma pasó delante de él para darle el ultimo adiós. El Papa Inocencio III concedió esta prórroga de tiempo inusual, por la cantidad de personas que decían haberse curado al pasar por delante de sus restos.

Durante siglos su causa de canonización estuvo paralizada. En el s.XVII el Papa Urbano VIII decretó una nueva serie de normas con respecto a las canonizaciones que sirvieron de ayuda para promover de nuevo su canonización. En ciudades como Roma y Madrid se instituyeron los procesos canónicos de su culto inmemorial. El 21 de octubre de 1666 finalmente es canonizado por culto inmemorial, gracias a la bula del Papa Alejandro VII. Su fiesta se celebra el 17 de diciembre por coincidir con la fecha de su muerte y por la aprobación de su regla (novus ordo). Pero también se celebra hoy, 8 de febrero (vetus ordo).

Urna con las reliquias del Santo en Salamanca. Foto: Sergio Pereira.

Urna con las reliquias del Santo en Salamanca. Foto: Sergio Pereira.

A causa de diversos avatares históricos, las reliquias de San Juan de Mata vinieron hasta España en el s.XVII. En el convento de los trinitarios descalzos de Madrid permanecieron mucho tiempo recibiendo veneración, hasta que estos religiosos fueron exclaustrados. Desde aquí pasaron al madrileño convento de clausura de la Trinitarias. Finalmente fueron de nuevo reconocidas canónicamente y trasladadas a la iglesia de Salamanca el día 9 de octubre de 1966.

David Garrido

Bibliografía:
– CROISSET, Juan, San Juan de Mata, Fundador de la orden de la Santísima Trinidad, redención de los cautivos.

Enlaces consultados (05/02/2015):
– http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Mata
– www.meditacionestrinitarias.blogspot.com
– www.sanjuandemata.net

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beata Isabel Canori Mora, madre de familia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo decimonónico de la Santa.

Lienzo decimonónico de la Santa.

Hoy en día, cuando la lacra de la violencia de género, auténtico terrorismo doméstico, nos parte el alma cada vez que nos enteramos del sacrificio de una nueva víctima, queremos escribir sobre una mujer, cuya festividad celebramos en este día y que fue víctima de esta criminal actividad conyugal y familiar. Estamos hablando de la Beata Isabel Canori Mora, que nació en Roma, en la Vía dei Conti Tor, el día 21 de noviembre del año 1774, en el seno de una rica y religiosa familia romana, siendo sus padres Tomás y Teresa Canori, que tuvieron doce hijos, de los cuales murieron seis siendo muy pequeños. Ella, por naturaleza era una niña tranquila y virtuosa, por lo que se mostró muy dócil y bien dispuesta para recibir una educación religiosa.

Siendo niña, debido a unos problemas económicos familiares, su padre confió la educación de dos de sus hijas a un hermano y éste las puso bajo la tutela de las monjas del monasterio de Santa Eufemia y, posteriormente, de las agustinas de Cascia, donde Isabel, en compañía de la hermana Benedicta, estuvieron por espacio de cinco años, acrecentando con notable provecho sus estudios y su vida espiritual. Habiendo contraído la tuberculosis con catorce años de edad, tuvo que regresar a Roma.

Sin embargo, después de su regreso desde Cascia, cayó en las vanidades y diversiones propias de su edad, aunque cuando alcanzó la madurez tuvo el deseo de hacerse religiosa. Pero en lugar de seguir ese camino, secundando los deseos de sus padres, el 10 de enero del año 1796, con veintiún años de edad, contrajo matrimonio con el joven abogado Cristóbal Mora, con el cual tuvo cuatro hijas, dos de las cuales murieron al poco tiempo de nacer. Las supervivientes fueron Mariana y Lucina, que fueron educadas muy cuidadosamente por su madre.

Retrato de la Beata en su juventud.

Retrato de la Beata en su juventud.

Pero muy pronto, la vida matrimonial de Isabel se vio perturbada por culpa de unos enfermizos celos de su esposo, quien, de manera obsesiva, vigilaba a su mujer e incluso a las visitas familiares que recibía en su casa, prohibiéndole ver a sus amigos, mientras él frecuentaba determinadas amistades que le alejaban cada vez más de su familia. Estos celos de Cristóbal lo hicieron actuar violentamente y con odio contra su esposa Isabel, azuzado por otra mujer con la cual se amancebó y a la que dio no sólo su amor, sino su tiempo y su dinero. Hoy llamaríamos a esta situación como de violencia de género, pues la vida de Isabel se hizo realmente insoportable, al tener que soportar actos violentos de todo tipo. Para ella se inició un verdadero y largo calvario, que soportó son sumisión y paciencia, ofreciéndolo como modo de crecimiento de su vida espiritual.

Esta actitud de Isabel hoy no se la aconsejamos a ninguna mujer que sufra malos tratos, ya sean físicos o psíquicos, pero aunque nos cueste, tenemos que entender el por qué Isabel reaccionó de manera tan paciente cuando incluso sus familiares y su confesor le aconsejaron la separación matrimonial. Debido a las actuaciones de su marido, la familia cayó en la bancarrota, por lo que también se vieron abocadas a sufrir todo tipo de necesidades materiales, viéndose abrumadas por las consecuencias de la inestabilidad económica, que sufrían tanto ella como sus dos hijas. Ella todo lo sufría con la esperanza de recuperar el amor de Cristóbal, al que perdonaba una y otra vez, y por el que continuamente rezaba, pidiendo su conversión. Llegó incluso a vender todas sus joyas y aun el vestido de novia con la intención de salvaguardar el buen nombre del maltratador que, agobiado por sus deudas, estuvo a punto de entrar en prisión.

Éste respondía con mayor violencia, despreciándola e incluso amenazándola con matarla. Ella respondía con perdón y perdón, pues estaba convencida de que lo que le estaba pasando era una prueba enviada por Dios a la que ella tenía que responder con el compromiso adquirido en la boda: “Hasta que la muerte os separe”. A tal estado de ánimos llegó, calumniada e incluso maltratada por sus cuñadas que la culpaban del proceder de su esposo, que incluso llegó a sentirse responsable de canallesco proceder de Cristóbal y sólo quería recuperarlo. En este mal ambiente, en el que incluso tuvo que trabajar para ganarse la vida, educó amorosamente a sus dos hijas y soportó todas las afrentas con una invencible caridad y paciencia, que hacía extensibles sirviendo a los pobres y cuidando a los enfermos.

Estampa devocional de la Beata con sus dos hijas: Mariana y Lucina.

Estampa devocional de la Beata con sus dos hijas: Mariana y Lucina.

Como era muy devota de la Santísima Trinidad, entró en contacto con la iglesia romana de San Carlo alle Quattro Fontane, donde diariamente asistía a la Santa Misa, poniéndose bajo la dirección espiritual del sacerdote español Fernando de San Luís, viviendo intensamente su condición de seglar casada bajo la espiritualidad de la Tercera Orden Trinitaria y observando estrictamente su regla. Desde ese momento incrementó aún más sus visitas a los enfermos y encarcelados y su atención a las prostitutas que deambulaban por las calles de Roma. Pronto los romanos comenzaron a llamarla “la santa”, acudiendo a ella desde todos los barrios de Roma, solicitándole consuelo y consejo. Sin embargo, esto no afectó absolutamente en nada a su humilde, pobre y generoso estilo de vida.

Estuvo enferma los últimos años de su vida, aunque se vio premiada con innumerables visiones místicas, con el don de profecías y de milagros e incluso con los estigmas de la Pasión. Cuando se vio imposibilitada, el Papa le concedió el privilegio de que se celebrase a Santa Misa en su propia casa. Dándose cuenta de que se le acercaba la hora de su muerte, llamó en torno a su lecho a sus dos hijas, las agarró con fuerza y alzando sus ojos al cielo, apoyándose dulcemente sobre Lucina, murió en su ciudad natal el día 5 de febrero de 1825, con algo más de cincuenta años de edad, siendo sepultada en la propia iglesia de San Carlos.

Antes de morir, predijo la conversión de su esposo. Dios tocó el corazón de Cristóbal, por cuya conversión tanto había sufrido y rezado Isabel, dándole tal arrepentimiento y fervor, que pasó el resto de su vida llorando amargamente por los sufrimientos que había ocasionado a su esposa e hijas, ingresando en la Orden de los Frailes Menores Conventuales, donde se ordenó de sacerdote y donde, con setenta y tres años de edad, murió en olor de santidad en el año 1845. Isabel, finalmente, había conseguido su objetivo.

He dicho que a lo largo de su vida tuvo visiones místicas y quiero narrar una de ellas. El día 2 de febrero del 1814, después de asistir a Misa y recibir la Comunión, escribía en lo que podríamos llamar su diario: “He sido transportada a un lugar donde vi la situación infeliz del mundo. Vi a mucha gente subordinada sin orden a sus pasiones. Sus caras estaban deformadas y ¡cuánto dolor desprendían! Pero también vi a muchas almas fieles al Señor, que se distinguían por la alegría que brillaba en sus rostros; esto me sirvió de mucho consuelo. Miré al cielo y con gran miedo vi el azote de Dios que colgaba de su brazo poderoso. Iba a arrojar a aquellos infelices que he mencionado anteriormente, pero ¡oh portento!, he aquí que la Madre de Dios, ricamente vestida y acompañada de una multitud de ángeles, estaba ante el trono de Dios. Vi a tres ángeles que separaban a los buenos de los malos, ya que Dios quería castigar a estos infelices, pero esta divina Señora hizo dulce la violencia del mismo Dios. ¡Ay de nosotros si abusamos de la indulgencia de esta divina Señora! ¡Su clemencia permanecerá exacerbada por nuestra ingratitud! ¡Ay de nosotros si esto llegase a ocurrir!” De estas palabras podemos también deducir el gran amor que mostraba a la Santísima Virgen.

Urna de la Beata en la iglesia de San Carlos, en Roma (Italia).

Urna de la Beata en la iglesia de San Carlos, en Roma (Italia).

Su Causa de beatificación se inició en Roma el 26 de febrero del año 1874, siendo declarada Venerable en ese mismo mes y día del año 1928. La promulgación del decreto de aprobación del milagro previo a la beatificación fue realizada el 6 de junio de 1993 y finalmente, fue beatificada por el Papa San Juan Pablo II, el día 24 de abril del año 1994.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Pagani, A., “Un verdadero modelo de madre cristiana en el siglo XIX: Biografía de la Sierva de Dios Isabel Canori Mora”, Roma, 1911.
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, tomo III”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (30/12/2014):
– http://blog.studenti.it/biscobreak/2013/02/beata-elisabetta-canori-mora

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