Santa Trofimena (Febronia) de Minori: la mártir que vino del mar

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo de la Santa, donado por la ciudad de Patti a Minori con ocasión del traslado de las reliquias de la mártir.

Pregunta: Cuando puedas, dinos algo de la [Santa Febronia] de Minori. España

Respuesta: Santa Febronia de Minori, más conocida como Trófima o Trofimena, es una virgen y mártir que se celebra simultáneamente en las ciudades de Minori y Patti en muy diversas fechas (5 noviembre: invención de las reliquias, 27 de noviembre: redescubrimiento de las reliquias, 13 de julio: festividad principal), y viene inscrita el 5 de julio en el Martirologio Jeronimiano.

Su culto no es anterior al siglo IX, momento en que son descubiertas las reliquias, y se redacta una breve biografía que, por supuesto, no tiene el menor valor histórico. La versión local dice que se trataba de una joven muchacha (12-13 años) originaria de Patti (Sicilia), a la que su padre mató por rechazar el matrimonio dispuesto por él y abrazar el cristianismo. La urna con sus restos, arrojada al mar, fue flotando milagrosamente hasta Minori, donde dos bueyes la llevaron desde la costa a la ciudad, de ahí que estos dos animales sean su atributo principal.

Sin embargo, estas breves notas sobre la vida de la Santa conocen una ampliación y enriquecimiento durante los siglos XVI-XVII, añadidos que son fruto de la tradición y de la piedad popular. El estudio crítico hagiográfico de las fuentes ha permitido delimitar unos datos que son seguros acerca de ella: que su culto es antiguo puesto que las reliquias ya se veneraban en Minori en el año 640, por lo que es irremediable protectora y querida de todos los habitantes de esta ciudad. Se tiene también por cierto, como decía, que sufrió martirio en tiempos de Diocleciano-Maximiano (año 304) y que era originaria de Patti.

Así, la passio desarrollada dice que Trofimena era hija de un noble que quería casarla con un hombre de su mismo estatus social. La muchacha, no queriendo acceder a los deseos de su padre, pero sabiendo que no tenía fuerzas ni autoridad para resistírsele, huyó de casa; siendo perseguida por su rabioso progenitor hasta el río Bocca a la altura del actual Tinnaro, donde la alcanzó e hirió mortalmente. Pero aún pudo escapar, pues la Santa tendió su propio manto sobre las aguas del río y navegó sobre él hasta la otra orilla (!!!) donde, ya lejos de su asesino pero moribunda, entregó su alma al Señor. A continuación viene el relato del traslado milagroso de sus reliquias por los bueyes y una serie de portentos, los habituales en este tipo de casos (animales que se arrodillan ante las reliquias, gente incrédula que queda paralizada hasta que accede a dar gloria a la Santa, aromas celestiales que se desprenden de los huesos y muchos otros milagros de curaciones y prodigios) en los que no me voy a detener.

Martirio de la Santa. Lienzo obra del pintor barroco Andrea Vaccaro. Basílica de la Santa en Patti, Italia.

Sin embargo otras versiones afirman que Trofimena huyó de Patti para no tener que cumplir el edicto de sacrificar a los dioses. Se embarcó rumbo al norte de Italia y no debió llegar muy lejos, ya que murió durante la travesía y su cuerpo fue desembarcado y enterrado en Minori, como decíamos. Esta versión, más verosímil que la primera, sin embargo es mucho menos popular y niega el martirio de la Santa, que moriría de muerte natural. Como se puede ver, una versión la hace mártir y otra no, aunque la que predomina popularmente es la primera.

La iconografía la representa como una joven doncella coronada, portando un crucifijo, un libro y la palma del martirio, y flanqueada por dos pequeños bueyes, los trasladores de sus reliquias. Sin embargo, a pesar de estos atributos tan definidos, esta Santa ha generado no pocos problemas de confusión. Como en Patti se venera a Santa Febronia, mártir de Nisibe, empezó a confundirse una con la otra, de suerte que Trófima-Trofimena empezó a ser llamada también Febronia y a menudo los devotos no distinguen una de otra en la iconografía.

Las dos ciudades, Patti y Minori, de hecho están hermanadas y consideran que veneran a la misma Santa. Incluso los inmigrantes de Minori en Nueva York (EEUU) han instalado el culto en su propio barrio y tienen una réplica con la que hacen fiestas y procesiones los mismos días, lo que evidencia que la veneración a esta supuesta mártir sigue muy activa hoy en día. Incluso muchos italoamericanos enterrados en tierras americanas el siglo pasado todavía hacen poner la escultura de la Santa en sus tumbas para recordar la tierra y la patrona que amaban.

Se ha hablado mucho de portentos y milagros relacionados con las reliquias, que sufrieron hasta cuatro traslados a lo largo de la Historia (de Patti a Minori en 640; de Minori a Amalfi en 838; de Amalfi a Benevento posteriormente y finalmente devueltas a Minori) fueron objeto de la ferviente veneración de su pueblo, que hacía largas colas para venerar sus reliquias y la devoción llegaba a puntos tan exagerados que las tocaban y magreaban y se maravilla un autor anónimo de que no las hiciesen pedazos, pues con tanto fervor “parecía que la estuviesen martirizando otra vez” (!!!!).

Vista del busto-relicario de la Santa en procesión por las calles de Minori (Italia). Contiene los atributos esenciales de la iconografía de la mártir: cruz, palma, libro, corona y bueyes.

Por otra parte, un marinero de Minori llamado Bonventura Magnasco, que fue hecho prisionero por los piratas turcos y vendido como esclavo a galeras, en 1623 se jactaba de contar la historia y prodigios de la Santa a sus compañeros en los remos, hasta tal punto que los turcos, asustados, preferían evitar las costas italianas para no desencadenar la ira de la Santa contra sus barcos (!!!!). Podría decir muchas más anécdotas y prodigios atribuidos a la Santa, pero sería repetitivo y agotador: baste decir que se la tiene por muy milagrosa y es fervorosamente amada por su pueblo.

En resumen; Santa antigua, con un culto muy arraigado, reliquias presentes y gran veneración, pero, ¿quién fue? Imposible saberlo. El relato de la muchacha asesinada o entregada a las autoridades por su padre es un tópico tan recurrente en las leyendas de vírgenes mártires que nunca terminaría de nombrar a todas de las que se dice exactamente lo mismo (Santa Bárbara, Santa Marcela de Quíos, Santa Dimpna, Santa Juliana de Nicomedia, Santa Regina…) por lo que la passio no tiene valor alguno para conocerla. La versión de la muchacha fugitiva que muere en alta mar tiene más sentido, pero tampoco hay pruebas que la sustenten. ¿Quién es, pues, Santa Trofimena? Sólo Dios lo sabe.

Algunos estudiosos también han sugerido que podría ser la misma Febronia de Nisibe, pero dada la inexistencia de esta mártir oriental (ver artículo que he enlazado arriba) y las sustanciales diferencias entre ambas passio; es más conveniente distinguirlas. Realmente las reliquias de Trofimena están presentes en Minori desde el siglo IX, por lo que eso da cierta autenticidad a la existencia de esta persona, aunque no haya la menor certeza acerca de su vida y martirio.

Urna marmórea que custodia el cuerpo de la Santa en la cripta de su basílica en Minori. Es del siglo XVIII y obra del escultor napolitano Gennaro Ragozzino.

Oración:
Ilustre virgen y mártir de Jesucristo, Santa Trofimena, mírame postrado delante de este sepulcro donde la Santístima Trinidad ha querido que reposes.
Lleno de confianza en tu protección, te suplico que intercedas por mí ante Dios.
¡Ah, desde lo alto de la patria celeste, donde reinas gloriosa, dígnate dirigir tu mirada a tu humilde siervo!
Esposa de Jesucristo, alíviame en mis penas, fortaléceme en las tentaciones, protégeme de los peligros que me rodean, obténme los dones que son necesarios para mi salvación temporal y eterna, y sobretodo, asísteme en la hora de mi muerte. Amén.

Meldelen

Bibliografía:
– DEPALO, Francesco: Minori, la Basilica di s.Trofimena V.M., cuaderno-guía editado para la visita cultural a la Basílica de Minori. Ed. Longobardi.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es