Venerable Catalina de Cristo de Balmaseda y San Martín

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Verdadero retrato de la Madre Catalina, que se encuentra en el convento de Barcelona (España).

Verdadero retrato de la Madre Catalina, que se encuentra en el convento de Barcelona (España).

“Catalina de Cristo es muy gran Santa”, con estas palabras definía Santa Teresa de Jesús a su parienta Sor Catalina de Cristo, fundadora de los Carmelos Descalzos de Barcelona y Pamplona.

El 28 de octubre de 1544 nacía Catalina en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), siendo la tercera de cinco hermanos que murieron con corta edad; sus padres Don Cristóbal de Balmaseda (primo de Santa Teresa de Jesús) y Doña Juana Bustamente de San Martín, era un matrimonio bien posicionado y muy piadoso. La niña Catalina se criaba sin dar la menor pesadumbre, resignada y pacientísima, como lo sería toda su vida, “siempre tan puesta en razón (dicen los cronistas), que parece nació con ella”. Se interesó desde muy corta edad por cuestiones como la eternidad, los dogmas de la Iglesia, el alma, etc., realizando preguntas a sus padres y cuidadoras, las cuales los dejaban atónitos.

Una de sus primeras devociones fue a los Reyes Magos; cada día les rezaba un Padrenuestro y un Avemaría, para que la encaminasen hacia Dios con la estrella que a ellos mismos los condujo por el buen camino, hasta el Salvador. Era una adolescente cuando salía de su casa con abundantes limosnas para repartirlas entre todos los mendigos y harapientos que encontraba a sus paso (cosa que para los habitantes del pueblo no era nada extraño, ya que su abuelo recorría el pueblo por la noche dando de comer a los pobres, y en su casa había unas seis camas dispuestas para los que las necesitaran). Esta caridad y desvelos por los más necesitados despertaron en sus hermanos graves envidias y repudios, llegándola a insultar gravemente y atemorizarla con falsedades como que no era hermana suya, sino una recogida por caridad.

Por estos hechos quedó muy afligida y se recogía en oración largas horas, hasta que de manera espontánea le sobrevino a la mente que quien mucho rezaba, Dios lo llamaba pronto y moría. Así que por esta razón, dejó de rezar durante bastante tiempo y, a pesar de que ella sentía necesidad de hacerlo, no se disponía a hacerlo para, según ella, no morir pronto. Hasta que un día a los doce años (y es ahí donde empezaron sus visiones místicas), escuchó una dulce voz que le decía: “Hija, no temas la muerte, si haces lo que te enseño”. Desde entonces hasta su muerte, la Madre Catalina de Cristo no tuvo estos temores y quedó tildada de mística hasta su muerte, incluso llegó a decir: “Antes siempre que me acuerdo de la muerte me huelgo de manera que querría trocarle el nombre, porque la consideración que en ella tengo es pensar que me ha de ser puerta para ver a Dios, aunque me vienen temores grandes de mis pecados y por ellos perder a Dios. Es tan grande la fe que tengo de la misericordia de Dios, que todo temor se me quita”.

Vista de la pila bautismal en la que fue bautizada la Venerable. Parroquia de Madrigal de las Altas Torres, Ávila (España).

Vista de la pila bautismal en la que fue bautizada la Venerable. Parroquia de Madrigal de las Altas Torres, Ávila (España).

De ahí en adelante quedó muy sentada en la oración durante toda su vida, incluso llegó a decir que si un día le faltase el recogimiento de la oración, su alma quedaría ahogada. La consideración que el Señor le dio fue la oración del Huerto.

Juventud
Los primeros años de su juventud los pasó empeñada en buscar a Dios: hacia muchas y seguidas mortificaciones, sobre todo la de pasar frío ofreciéndolo por los más pobres. En viaje desde Madrigal de las Altas Torres hasta Murcia, pasó con su madre y hermanos por Toledo y allí, estando en la catedral y oyendo repicar las campanas, estando ella en el mismo lugar donde la Virgen María posó sus pies para imponer la casulla a San Ildefonso, sintió despertar su idea de pertenecer a Dios, pero por desgracia no salía de sus propias maneras y propósitos para alcanzar propósitos previstos, que más que acercarla a la vida que deseaba, la alejaban por completo. Y Dios, que no quiere programas, la citó fuera de sí, dándole una enfermedad atípica que la mantuvo por largo tiempo con dolores fuertes en una extremidad y fuertes hemorragias de sangre por la nariz. Ella misma llegó a decir que “los dolores que padecí eran tan excesivos, que si no me favoreciese nuestro Señor con particulares mercedes, no los pudiera llevar”.

En muy poco tiempo y muy seguidas tuvieron lugar las muertes de sus hermanos, en especial Cristóbal al que se sentía muy unida; también su madre murió repentinamente y un año después su padre se quiso casar con una viuda, que a su vez tenía un hijo que ambos pretendían casar con Catalina. Pero un día ésta se enteró de los planes de su padre y, ataviada con ropajes de campesino, se dispuso a buscar a la viuda, la encontró y de tal modo le hizo ver que la familia de los Balmaseda era tan desdichada, que la viuda y su hijo desistieron de su idea y se esfumaron sin dejar rastro.

Vocación
En tiempo de Cuaresma pasó por Madrigal el gran predicador Fray Alfonso Lobo, franciscano que contaba con la simpatía de varios Papas y se decía que en sus sermones convertía a muchas personas. Esto debió ser cierto, porque a Catalina su sermón la transformó por completo y ella misma más tarde dijo que, después de oír ese sermón, quedó llena de favores del Espíritu Santo. También cuentan los cronistas que, por influencia de Catalina de Cardona, deseó por un tiempo ser ermitaña y estuvo nueve meses de oración y penitencia en una bodega de su propia casa. Pero no fue hasta que vio pasar a Santa Teresa por Madrigal, cuando ella quiso formar parte del Carmelo, a pesar de la oposición de su hermana, que impidió el encuentro con la Madre Teresa. Ella, años más tarde, confesó a Santa Teresa que clamaba a Dios la guardase y la tuviera siempre presente, a lo que Santa Teresa celebró riendo: “¡Ay, mi hija y qué bien lo hacía! ¡Harta necesidad tenía yo de sus ayudas!”.

Fragmento del hábito de la Venerable. Fuente: todocoleccion.net

Fragmento del hábito de la Venerable. Fuente: todocoleccion.net

A la muerte de su única familiar directa, su hermana María, a causa de la peste – según Catalina, su hermana hizo una promesa a Dios, pidiendo que fuese ella la última en morir de peste y se cuenta que así fue, en la región de Madrigal -, ella quedó libre para cumplir su deseo de formar parte del Carmelo Descalzo, pidiendo por medio de amistades y de su confesor un encuentro con Santa Teresa para su admisión. Pero la Madre Teresa no se mostraba del todo conforme, ya que llegaron a sus oídos recomendaciones no muy buenas de ella, pensaba que por ser de una familia bien posicionada, no se acostumbraría a las reglas de la vida religiosa, que por entonces eran muy estrictas y llenas de privaciones. Pero fue un encuentro privado entre las dos, el 5 de octubre de 1572, cuando la Madre Teresa quedó tan llena de sus palabras y amor a Dios que ese mismo día quiso que vistiera el hábito. Finalmente fue admitida el 10 de julio de ese mismo año, realizando el noviciado y haciendo la profesión el 5 de Agosto del año siguiente, en el convento de Medina del Campo, a la edad de 27 años.

Quedó reflejado en muchos documentos que su convivencia con las demás fue buena, quiso ser hermana lega y se le atribuye que fue ella quien introdujo en el Carmelo los trabajos manuales como costumbre, con el fin de sacar algún dinero para los más pobres. También fue de enorme relevancia su ayuda a los moriscos, que fueron expulsados por el rey Felipe III en las batallas de las Alpujarras; esto también le ocasionó algún que otro problema porque no fue entendido por religiosos e inquisidores.

Priora y fundadora
Cumpliéndose un trienio de su profesión, y ya sabido por todas las hermanas los testimonios de sus visiones, percepción extrasensorial y don de profecía, como Santa Teresa necesitaba una priora en el convento de la Madre del Carmen que fundó en Soria, la tomó como tal nombrándola coadjutora a pesar de la rotunda oposición del Padre Gracián, que dijo a Santa Teresa: “¡Jesús, Madre! ¿Cómo quiere hacer tal cosa? ¿No sabe que Catalina de Cristo no sabe escribir y leer muy poco, y ninguna cosa sabe de negocios ni es dispuesta para poder entrar en cosas de gobierno?”, a lo que la Madre Teresa respondió: “¡Calle, mi Padre!, que Catalina de Cristo sabe amar mucho a Dios y es muy gran santa y tiene un espíritu muy alto. Ella será tan buena priora como cuantas hay”. Esto demuestra la total confianza de la Santa en ella.

Firma de la Madre Catalina ( subrayada), que es la primera firma de la Venerable como priora del convento de Soria, fundado el 14 de agosto de 1581.

Firma de la Madre Catalina ( subrayada), que es la primera firma de la Venerable como priora del convento de Soria, fundado el 14 de agosto de 1581.

Después de dos años, ella misma llegó hasta Pamplona, donde junto con otras hermanas muy reducidas en número, fundó el Carmelo, hasta que finalmente llegó a Barcelona, pasando por la montaña de Montserrat para mostrarle su amor a María. En la ciudad fundó su último convento el 14 de junio de 1588; al llegar hizo tañer una campanita y anunció a las hermanas que se llamaría ese convento de la Purísima Concepción de Nuestra Señora. Aquí tampoco estuvo exenta de problemas, ya que el obispo de Barcelona se negaba a dar el consentimiento de que el Santísimo Sacramento estuviera allí. Hasta que se apaciguó el problema pasaron cinco meses y la salud de la Madre Catalina de Cristo se agravó hasta tal punto, que fueron casi cinco años en los cuales permaneció muy delicada, pero finalmente ejerció como priora hasta su muerte en este mismo convento.

Muerte y proceso de beatificación
Estando ya enferma en los últimos días de diciembre de 1598, vaticinó su propia muerte el día 3 de enero del año entrante, no sin antes vaticinar otros hechos que tuvieron lugar, como la derrota de la Armada Invencible, ocho meses antes de que esto ocurriera. Ese día llegó y repitiendo mil veces el Nombre de Jesús, al terminar el padre Domingo de rezar el Credo expiró, entregando su alma a Dios a los cincuenta años de edad y veinticinco de religiosa Carmelita Descalza. Cuenta la crónica de una hermana que “quedó su cuerpo con tanta hermosura, que sólo de ver esto bastaba para testimonio de que su alma gozaba”.

A los seis meses de enterrarla, su cuerpo fue exhumado por encontrarse lleno de agua el lugar y tal fue la sorpresa que se encontró el cuerpo sin mancha alguna de corrupción. Seguidamente fue examinado por varios médicos, que coincidieron en que estaba extraordinariamente incorrupto. Por esta razón, las autoridades carmelitas lo sometieron a veneración pública durante semanas, recibiendo la noble visita del Rey Felipe III y su corte que se desplazaron desde Madrid hasta Barcelona por este motivo.

Convento de Nuestra Señora del Carmen de Soria, España.

Convento de Nuestra Señora del Carmen de Soria, España.

Por orden expresa del Padre General Carmelita Fray Francisco de la Madre de Dios, el cuerpo incorrupto fue fraccionado, quedando un brazo en Barcelona y el resto del cuerpo en el Convento de Pamplona, donde aún hoy permanece incorrupto y en contadas ocasiones se muestra los fieles. El proceso de beatificación se abrió años después y aun continúa abierto y siendo retomado hace poco, va por muy buen camino y se están estudiando posibles milagros por su intercesión.

David Garrido

Bibliografía:
– Efrén de la Madre de Dios, “Catalina de Cristo”, InetLlibre, S. L., Barcelona, 1982.

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