Venerable Pío XII, papa (II)

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Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

En la primera parte hemos tratado la vida del papa Pío XII antes de su elección como sucesor de San Pedro el 2 de marzo de 1939, ahora trataremos sobre su labor como Pontífice en los años turbulentos de la Segunda Guerra Mundial y posteriores a ésta. Dada la extensión de datos importantes y la cantidad de información sobre su pontificado he decidido fraccionarlo en dos partes, esperando en mi humilde y pobre trabajo la satisfacción de dar a conocer a este fascinante y controvertido personaje cuya actuación generará un gran debate entre nuestros amables lectores.

La actuación pontifical de Pío XII en este periodo está en comunión con el contexto político, social y económico que se desarrolló en su entorno y que nos sirve como medio de análisis crítico de su trabajo. La postura oficial pasiva del Vaticano ante la amenaza de las potencias del Eje y la reacción del clero católico ante los crímenes de guerra y programas de exterminio de los alemanes, sigue siendo hoy un tema de debate, y una crítica a su causa de beatificación por parte de ciertos sectores de la sociedad actualmente.

Pontificado durante la Segunda Guerra Mundial
Diez días después de haber sido elegido Papa, Pío XII fue solemnemente entronizado y coronado como tal por el cardenal Protodiácono de Santa María in Dominica Camilo Caccia-Dominioni. Una de sus primeras actuaciones fue ordenar numerosas excavaciones en la antigua necrópolis vaticana para estudiar y confirmar que la Basílica de San Pedro había sido construida sobre la auténtica tumba del Apóstol. Antes de su coronación, de manera preventiva, ordenó a su secretario redactar una carta de renuncia en caso de que los nazis lo tomaran prisionero (para no volver a repetir el hecho ocurrido con Pío VII y Napoleón Bonaparte).

En la dictadura que gobernaba Italia, al mando de Benito Mussolini como Primer Ministro de la Monarquía, se quería llevar a la nación a una guerra de expansión, y tal y como había ocurrido en Etiopía y otras colonias italianas. En Alemania, Hitler comenzaba una guerra de expansión territorial que anexarían varios países vecinos. Le tocó enfrentarse la invasión alemana a Polonia, en la cual la Alianza germana- soviética (una alianza aparente) comenzó una persecución contra los católicos polacos. En abril de 1940, el Vaticano aconsejó a Estados Unidos enviar ayuda a las zonas afectadas por la ocupación de las tropas del Eje.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII advirtió a los Aliados de la invasión a los Países Bajos y cuando esto ocurrió, envió sus simpatías por la Reina de Países Bajos, el Rey de Bélgica y la Gran Duquesa de Luxemburgo. Al enterarse de esto Mussolini envió una protesta formal a la Santa Sede. El asunto se tornó más delicado cuando en esas zonas comenzaron las deportaciones a los judíos, y los obispos holandeses enviaron una formal protesta en la que condenaban estos actos y declararon la incompatibilidad del nazismo con el catolicismo. La Carta Pastoral, fue leída en todas las parroquias del país ocupado y provocó la inmediata reacción del alto mando alemán, deportando a 3000 judíos convertidos al catolicismo. Entonces y a pesar del apoyo del Pontífice a la Iglesia Católica en Holanda, no emitió una Protesta o un Comunicado formal.

Cuando la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) comenzó el bombardeo de Londres, en noviembre de ese mismo año, el Papa celebró una misa en la Basílica de San Pedro por las víctimas de la Guerra. Sin éxito, persuadió a Benito Mussolini de no aliarse con el Tercer Reich y en 1941 concedió una audiencia privada con Ante Pavelic, líder del Estado de Croacia; en la entrevista no se abordó el tema de las conversiones forzadas de los serbios ortodoxos, ni de los crímenes que la Ustacha (una organización nacionalista croata) estaba cometiendo. A pesar de que en un comunicado enviado a la legislación yugoslava condenaban estos actos, el gobierno de Croacia contó con el apoyo y hasta la participación de algunos miembros del clero católico. El más notable apoyo al régimen fue la del Arzobispo de Zagreb Aloysius Stepinac (beatificado como “mártir” por el papa Juan Pablo II) quien a pesar de hacer una tímida defensa de las minorías religiosas (cristianas y no cristianas) se negó a condenar al dictador. El motivo del silencio del Pontífice fue el temor de que una condena formal a la actuación croata derivara un cisma en la Iglesia de esa zona, tal como ocurrió con la Iglesia Ortodoxa Serbia, creándose una Iglesia cismática bajo el satélite del Estado.

En marzo de 1942, el Vaticano estableció relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés; así mismo en junio de ese mismo año se establecieron relaciones con el inestable gobierno nacionalista de China. El papa empleó la nueva tecnología de la radio para predicar contra “el nacionalismo egoísta y la guerra”, en Navidad de 1942 expresó su preocupación por las múltiples violaciones a los Derechos humanos y a los crímenes originados por motivos raciales. Los nazis respondieron a su discurso alegando un ataque al pueblo alemán. Durante la Segunda Guerra Mundial, Roma estuvo ocupada por las fuerzas del Eje y la minoría judía siempre estuvo sujeta a la segregación por parte de las tropas germanas.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Cuando los alemanes comenzaron en el territorio ocupado a la Unión Soviética las ejecuciones en masa de judíos, Pío XII emplea la diplomacia para ayudar a las víctimas del Holocausto y se dirige a la Iglesia para poder ayudar de manera discreta a los hebreos. Reiteró su condena a la persecución racial y el antisemitismo en la Encíclica Summi Pontificatus así como trató de bloquear las deportaciones. Pero controversialmente evitó hacer una pública condena de las acciones perpetradas por las fuerzas de ocupación y moderó su lenguaje al referirse al genocidio o la Shoá. El comentarista John Cornwell en su libro “El papa de Hitler” sostiene que era un papa débil y vacilante en relación con la condena del nazismo, argumentando que hizo poco por desafiar el Holocausto por miedo a una invasión de los nazis al Vaticano.

El biógrafo de Adolf Hitler, John Toland señala que mientras que en sus comentarios era mordaz, Pío XII y la Iglesia ayudaron más a rescatar de las deportaciones a los judíos que las demás iglesias, organizaciones religiosas y organizaciones de rescate combinado, entre ellas la de los Aliados. Mientras que su aparente silencio se convirtió en motivo de crítica por parte de ciertos autores actuales y de algunos miembros de las fuerzas aliadas, los nazis lo veían como simpatizante de los aliados que había deshonrado su política de neutralidad. Es de hecho notable cuando los alemanes ocuparon la Ciudad Eterna en 1943, Pío XII se esforzó en salvar a la población semita de las políticas de exterminio, escondiendo incluso en iglesias y conventos de clausura, en el propio Vaticano escondieron a 447 familias. Pero evitó hacer una condena formal por las matanzas realizadas en Polonia en la que la mayoría de las víctimas eran católicas inclusive varios miembros del clero. En 1944, a través del nuncio apostólico en Budapest, instó al gobierno de Hungría a moderar su tratamiento con los judíos e invitó al clero local a esconderlos en sótanos, casas e instituciones eclesiásticas.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Aparentemente neutral, el Papa mantuvo vínculos con la resistencia alemana contra Hitler, llegando al grado de ofrecer apoyo en caso de golpe de Estado contra el Führer, como ocurrió con la famosa Operación Valkiria. Apoyó la resistencia católica de Josef Müller contra el nazismo y al obispo August Von Galen en su oposición al programa de eutanasia del régimen nazi. Finalmente abogó por una política indulgente de los Aliados cuando la victoria sobre el Eje se acercaba en 1945.

Pontificado en los años posteriores a la Guerra
Tras la caída del Eje en 1945, el Papa centró su atención en la reconstrucción de Europa, devastada por la guerra, así como la internacionalización de la Iglesia en el mundo. Pío XII reclama el reconocimiento de las culturas locales como totalmente iguales a la cultura europea, aunque conservó viejas concepciones en su lenguaje. Elevó a eminentes clérigos partícipes de la resistencia contra el nazismo al cardenalato, por ejemplo al obispo de Münster Von Galen y al diplomático papal Angelo Roncalli (futuro papa Juan XXIII) así como a Thomas Tien de China y a Valerian Gracias de la India.

Sin embargo comenzó a preocuparse por la influencia del comunismo en la Europa Oriental, y en los gobiernos democráticos surgidos tras el fin del conflicto. Durante las elecciones para la Alcaldía de Roma, Pío XII amenazó con excomulgar a cualquier católico que diera apoyo a algún partido comunista, pero sintió desconfianza de la naciente Democracia Cristiana y de su presidente Alcide de Gasperi, cuando éste se negó a realizar una colación con los ex fascistas. Reconoció al gobierno surgido en España tras el Alzamiento Militar de Franco y en 1953 firmó un concordato con el gobierno franquista basado en el ideal de nacionalcatolicismo defendido. En Yugoslavia, tras la ascensión del poder de Tito, los colaboradores de la Ustacha fueron llevados a juicio acusados de crímenes de guerra. El arzobispo de Zagreb Stepinac fue declarado culpable, lo que provocó que Pío XII excomulgara a los miembros del tribunal calificando el juicio como “lamentable suceso”.

Fue durante su pontificado un ferviente mariano, atribuyéndole la Liberación de Roma a Nuestra Señora del Divino Amor. En media guerra en 1942 en relación a lo expresado por la Virgen en Fátima, consagró al mundo (incluyendo a Rusia) al Inmaculado Corazón de María. En materia dogmática, proclamó el 1 de noviembre de 1950 el dogma de que María “después de concluida su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. La proclamación del dogma de la Asunción de María fue precedida con la encíclica Deiparae Virginis Mariae. E inauguró el año mariano en 1954 con motivo del centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

Canonizó a su antecesor Pío X, a Santa María Goretti, a Santa María Eufrasia Pelletier y a Santa Gema Galgani. Sus reformas litúrgicas se basaron principalmente en permitir las misas vespertinas de forma provisional, la reducción de las horas de ayuno eucarístico a tres de alimentos sólidos y una en líquidos, en 1948 erigió una Comisión para la Reforma de la Liturgia en la cual, a pesar de que en la Liturgia Eucarística insiste en el uso del latín como lengua, en cambio aprueba el uso de las lenguas vernáculas en otros oficios fuera de la misa, sin embargo condena el abuso de esta permisiva. A pesar de la fría recepción del cardenal Siri y del cardenal Spellman, revisó y reintrodujo en la Vigilia Pascual, que incluso influyó en la celebración de la Pascua en otras denominaciones cristianas.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

Muerte
Para mediados de los años 50, el Papa Pío XII estaba tan agotado que a menudo evitaba las grandes ceremonias, los consistorios y las canonizaciones. Tenía la costumbre de nombrar a sacerdotes jóvenes como obispos, así nombró al orden episcopal a Julius Döpfner y a Karol Wojtyla (futuro papa Juan Pablo II) como los últimos de su pontificado. Fue ferviente opositor a nuevos experimentos pastorales tales como los “sacerdotes obreros” y continuó defendiendo como Tradición teológica del tomismo.

A pesar de estar enfermo, continuó dirigiendo a la Iglesia pero falleció el 9 de octubre de 1958 a causa de una insuficiencia cardiaca en Castel Gandolfo, la residencia papal de verano. Los médicos trataron fallidamente de embalsamarlo sin la necesidad de extraer órganos en su cuerpo, pero fue impedido debido al calor en los apartamentos papales. Rodeado de la Guardia Suiza y del conglomerado de fieles católicos el día 11 de octubre se realizó el funeral, asistiendo una inmensa muchedumbre para darle el último adiós al Papa de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente fue enterrado el día 13 en las grutas vaticanas.

Aquí reproduzco su testamento que fue dado a conocer públicamente poco tiempo después de su muerte:
Miserere mei, Deus, secundum (magnam) misericordiam tuam
Estas palabras, que, consciente de mi indignidad e insuficiencia, pronuncié en aquel momento, en el que con temor acepté la elección como Papa, repito ahora con justificación aún mayor, porque soy más consciente de mi indignidad e insuficiencia después de las deficiencias y errores durante un pontificado tan largo y una época tan grave. Pido humildemente perdón a todos aquellos a los que he herido, lastimado o incomodado con la palabra o el hecho.
Pido a aquellos a quienes el asunto compete, no preocuparse de monumentos a mi memoria. Es suficiente que mis pobres restos sean sepultados en un lugar sagrado, cuanto más escondido mejor. No es necesario pedir oraciones por mi alma. Sé cuántas oraciones son la costumbre de la Sede Apostólica, y de la piedad de los fieles, por cada Papa que muere.
Tampoco es necesario que deje un “testamento espiritual”, como tantos prelados celosos de manera loable solían hacer. Los numerosos escritos y discursos que he publicado o emitido durante el ejercicio de mi oficina, bastan, para quien guste conocer mis pensamientos sobre diferentes cuestiones de la religión y la ética.
Dicho esto, nombro como mi heredero universal a la Santa Sede Apostólica, de la que he recibido tanto como de una madre amorosa.
15 de mayo de 1956.

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Controvertida causa de beatificación
El papa Pablo VI inició en 1965 la causa de beatificación, siendo declarado en 1990 Siervo de Dios por el Papa Juan Pablo II, y elevado a Venerable por el papa Benedicto XVI en 2009 junto con Juan Pablo II (hoy ya santo). Sin embargo su actuación en relación con los crímenes de guerra de las potencias del Eje sigue siendo motivo de controversia en diversos sectores de la opinión pública; el Congreso Judío Mundial, calificó la causa como inoportuna e inmadura, si bien no niegan la ayuda brindada por el clero romano durante la Shoá, el apoyo que recibieron del Pontífice Romano era muy limitado, pudiendo hacer más. El Nacido Estado de Israel expresó su oposición hasta que se abran los archivos del Vaticano referentes a su pontificado, pero varios historiadores judíos dieron su apoyo a la causa, algunos pidiendo sea declarado Justo entre las Naciones, pero en ciertos bloques liberales ha encontrado oposición.

Cuando subió al papado el Papa Francisco, algunos medios señalados que se encontraba interesado por la causa de Pío XII, que tras la oposición de varios grupos y organizaciones se hallaba estancado y en 2014 abrió a los investigadores los archivos con la esperanza de hacer justicia a su predecesor. Incluso en los medios se ha dicho que el papa Francisco ha pensado su canonización sin reconocimiento previamente de un milagro, solo el tiempo dirá si este acto ocurriese o siguiera estancado.

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René

Webs consultadas (02/08/16)
– http://w2.vatican.va/content/pius-xi/de/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Pío_XII
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_XII
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_XII

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Venerable Pío XII, papa (I)

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Lienzo-retrato del Papa Pío XII.

Lienzo-retrato del Papa Pío XII.

Por sorprendente que pueda parecer, es el Papa Pío XII la figura más emblemática y más polémica de la Iglesia Católica del siglo XX, pues le tocó vivir un pontificado lleno de dificultades por los albores de la Segunda Guerra Mundial; un periodo donde las democracias capitalistas se enfrentaban a las ideologías nacionalistas en Europa.
Pío XII, cuya causa fue abierta durante el pontificado de Pablo VI el 18 de noviembre de 1965, dirigió la Barca de Pedro durante el tiempo de la guerra, siendo controvertida su actuación frente a los crímenes de guerra de los nazis contra los judíos. Algunos han calificado de pasiva la actuación del Sumo Pontífice, y se ha abierto una leyenda negra en torno a su figura; así también representa nuestro biografiado una figura en medio de la transición entre la antigua tradición pre-conciliar y el Concilio Vaticano II convocado por su sucesor Juan XXIII. No se pretende hacer con este artículo ninguna crítica ni apología a Pío XII, sino que pretende dar a conocer algunos datos biográficos de él, exponer los hechos tal cual son y cada quien sacar sus propias conclusiones, confiando mi humilde trabajo al juicio crítico de ustedes.

Biografía
Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli, futuro papa Pío XII, nace el 2 de marzo de 1876 en Roma, Italia; siendo el tercer hijo de Filipo Pacelli y de su esposa Virginia Graziosi. Ambos pertenecían a una familia aristocrática cuya historia los unía por muchos años con el papado, siendo miembros de la llamada nobleza negra; es decir la nobleza que permaneció fiel a la sede de Roma cuando las tropas del rey Víctor Manuel II entraron a la ciudad eterna en 1870, poniendo fin a la independencia de los Estados Pontificios.

Su abuelo paterno Marcantonio Pacelli fue secretario segundo del ministerio de finanzas de los Estados Pontificios y luego Secretario del Interior bajo el pontificado del papa Pío IX (a quien acompañó a su exilio en Gaeta). Su primo Ernesto Pacelli fue uno de los más importantes consultores financieros durante el pontificado de León XIII, y su hermano Francesco Pacelli fue un prestigioso abogado especializado en el Derecho Canónigo, conocido por participar en las negociaciones del Pacto de Letrán en 1929 en que se pone en fin la Cuestión Romana que se venía tratando desde la Unificación Italiana.

Fotografía de Eugenio Pacelli en 1882.

Fotografía de Eugenio Pacelli en 1882.

A la edad de doce años tomó la decisión de ingresar al Seminario en lugar de estudiar para ser abogado, haciendo sus primeros estudios en una Escuela Católica Privada, para después ingresar en el Liceo Ennio Quirino Visconti, un colegio con tendencias anticlericales. En 1894, teniendo el joven Pacelli dieciocho años de edad ingresó en el Seminario de Capranica, siendo un estudiante dedicado y disciplinado caracterizado por sus ideales de nobleza y de servicio, debido en parte a su educación como hijo de nobles. Sin embargo no soportó el internado y lo abandonó para matricularse al año siguiente en el Seminario de San Apolinario. Recibió una dispensa para vivir en casa debido a problemas de salud. Desde 1895 a 1899 estudió filosofía en la Universidad de La Sapienza de Roma. Ese mismo año se doctoró en teología y en el derecho civil y canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Vida Sacerdotal
El 2 de abril de 1899 fue ordenado sacerdote de manos del obispo Francesco Paolo Cassetta, vice-regente de Roma y amigo de la familia y recibió su primera asignación en la Chiesa Nuova donde había servido de acólito. Ha gozado en su etapa estudiantil de la protección del cardenal Vincenzo Vannutelli que era amigo de su padre, siendo su participación fundamental para que el padre Pacelli fuera introducido en la Curia Romana. En 1901 ingresó en la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, una sub oficina de la Secretaría de Estado del Vaticano, y en 1904 se convirtió en Chambelán.

El año siguiente fue nombrado Prelado doméstico de Su Santidad y el papa Pío X lo nombró para una comisión junto con el cardenal Piero Gasparri para la codificación del derecho canónico. En 1908 representó al Vaticano en el Congreso Internacional Eucarístico de Londres donde conoció al futuro Primer Ministro Winston Churchill; en 1911 asistió a la coronación de Jorge V como rey de Inglaterra. Pudo también desempeñarse como profesor de Diplomacia Eclesiástica en la Academia Pontificia pero rechazó ser profesor en la Universidad Católica de América y en La Sapienza. En el mismo ministerio fue nombrado en 1911 sub-secretario, en 1912 secretario adjunto y en 1914 Secretario del Departamento de Asuntos Eclesiásticos al ser promovido el cardenal Gasparri a la Secretaría de Estado.

Como secretario Pacelli concluyó un Concordato con Serbia precisamente antes del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, y durante el desarrollo de la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial) llevó el registro a la Santa Sede sobre los prisioneros de guerra. En 1915 viajó a Viena para asistir a Monseñor Scapinelli, nuncio apostólico en Viena en sus negociaciones con Francisco José I sobre Italia.

Fotografía del nuncio Pacelli.

Fotografía del nuncio Pacelli.

Nunciatura en Baviera y en la República de Weimar
Durante el pontificado de Benedicto XV, Pacelli fue designado como nuncio apostólico de Baviera el 23 de abril de 1917, así también fue consagrado obispo titular de Sardes, e inmediatamente fue elevado al arzobispado en la Capilla Sixtina el 13 de mayo del mismo año. Inmediatamente partió a Baviera donde se reuniría con el rey Luis III y con el káiser Guillermo II.

La nunciatura fue extendida a todo el Imperio Alemán por motivos prácticos, y a la creación de la República de Weimar la nunciatura fue establecida formalmente en 1920. Durante este periodo conocerá la dificultad para la Iglesia en Alemania debido a la inestabilidad política en el decadente gobierno, a veces no exento de incidentes. Un ejemplo es cuando la llamada Liga Espartaquista formada en su gran mayoría por comunistas alemanes, promueven una revolución y asaltan el edificio de la nunciatura siendo la puerta forcejeada, Pacelli se salvó gracias a la intervención de la que será su secretaria y ama de llaves Sor Pascalina Lehnert.

Secretario de Estado
El 19 de diciembre de 1929, el papa Pío XI lo nombra Cardenal Presbítero de los Santos Juan y Pablo y el 7 de febrero de 1930 es nombrado Secretario de Estado. Durante esta etapa, negoció importantes Concordatos con el Ducado de Baden (1932), la nacida República de Austria (1933), y el Reino de Yugoslavia (1935). Es importante la negociación del Concordato Imperial entre la Santa Sede y la Alemania Nacionalsocialista. Sin embargo en el fondo, ya se avecinaban tiempos de tormenta con el ascenso del partido nazi al mando de Adolf Hitler al poder, como resultado del descontento del pueblo alemán a la Crisis Económica de 1929 y las condiciones impuestas por los vencedores en la Primera Guerra Mundial tras el Tratado de Versalles en 1918.

El cardenal Pacelli como Secretario de Estado de la Santa Sede ayudó a escribir la famosa encíclica Mit brennender Sorge, la cual fue promulgada en 1937 como una dura advertencia para el Régimen Nazi, condenando el incumplimiento del Concordato, así también el neo-paganismo como parte de la ideología nazi, el proyecto sobre la eutanasia y la persecución de las minorías, instando a los católicos alemanes a permanecer fieles a Roma y a la Santa Sede.

Pío XII celebrando la Santa Misa.

Pío XII celebrando la Santa Misa.

A continuación transcribiré algunos puntos de la famosa Encíclica:

Venerables hermanos, la Bendición Apostólica.
– Con ardiente preocupación y creciente consternación observamos durante algún tiempo el sufrimiento de la iglesia, la creciente dificultad de su lealtad duradera en la mente y la defensa de confesores y profesores en el interior del centro del país y de la gente, que St. Bonifacio una vez que predicó la luz y la buena nueva de Cristo y ha traído el reino de Dios.
– Nuestro interés no ha disminuido por lo que el nosotros en nuestra cama de enfermo visitando representantes de Reverendo Episcopado con veracidad y han informado cumplidamente… Después de escuchar sus explicaciones, se nos permitió hablar en agradecimiento a Dios íntima con el apóstol del amor: “Yo no tengo una alegría mayor que cuando escucho a mis hijos andan en la verdad”
– Como Nosotros, Venerables Hermanos, grabaciones en el verano de 1933, los Estados Unidos por el gobierno en relación con algunos años del borrador anterior, pueden transmitirse negociaciones del Concordato y podría concluir a su toda su satisfacción por un acuerdo solemne, nos llevó la preocupación consciente de sus deberes por la libertad de la misión de salvación de la Iglesia en Alemania y por la salvación de sus almas confiadas – al mismo tiempo también el deseo sincero de desarrollo pacífico y el bienestar del pueblo alemán para hacer un servicio significativo.
– A pesar de algunas preocupaciones serias que han arrebatado, pues, a continuación, la decisión de no retener nuestro consentimiento. Queríamos que nuestros hijos e hijas de los hombres leales en Alemania como parte humanamente de las posibles tensiones y sufrimientos a evitar, que de otro modo se hubiera esperado en las condiciones imperantes con certeza. Queríamos demostrar a todo el mundo por el hecho de que, sólo Cristo y la búsqueda de lo que es Cristo, alguien se negó la mano de la paz a la iglesia madre, que ni siquiera se repele.
– La fe en Cristo no obtendrá pura y sin adulterar, si no se admite y valora en la fe en la Iglesia, “columna y fundamento de la verdad”. Cristo, Dios bendito por los siglos, tiene este pilar de la fe erigida…
– Está Cristo en el corazón y en las evaluaciones de los labios de Nosotros, como una promesa de ayuda divina, como asesor en sus resoluciones serias y responsables, como el fortalecimiento de la lucha, como un consuelo en el sufrimiento que, los pastores episcopales de tus fieles, los sacerdotes y religiosos, los apóstoles laicos de la acción Católica y todo, todos sus diocesanos, entre los enfermos y los presos, en paternal afecto la bendición apostólica.

Dado en el Vaticano, el Domingo de Pasión, 14 de marzo de 1937.

Coronación de Pío XII.

Coronación de Pío XII.

En 1937 consagra en Francia la Basílica de Liseux, ya que Pío XI era devoto de Santa Teresita del Niño Jesús. En 1938, en la capilla de la Orden de Malta, Eugenio Pacelli bautiza al futuro Juan Carlos I, rey de España. Además viajó a Estados Unidos, Argentina, Hungría y Francia dándole un prestigio internacional; acumuló cargos aparte de la Secretaría de Estado (cargo que no renunció aun siendo Papa) como arcipreste de la Patriarcal Basílica Vaticana, gran canciller del Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana y de Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

Cónclave de 1939
En este último puesto estaba cuando murió el papa Pío XI en 1939, entonces la organización del periodo de Sede Vacante le correspondía a él. Los cardenales necesitaban a un pontífice diplomático de voz suave para dirigir a la Iglesia en una Europa al borde de la guerra. Pacelli no tenía experiencia pastoral, ya que no había sido designado para alguna parroquia o diócesis, a cambio tenía un amplio conocimiento de la Administración vaticana y en su actuación como Secretario de Estado demostró su capacidad organizativa y diplomática con varios Jefes de Estado y el Colegio Cardenalicio. Para la mayoría de los votantes era el candidato favorito.

El 1 de marzo de 1939 se convocó al cónclave. Entre los otros candidatos estaban el Siervo de Dios Elia Dalla Costa, Arzobispo de Florencia, Jean-Marie-Rodrigue Villeneuve, arzobispo de Quebec y Luigi Maglione. En el segundo día de votación, en la que Pacelli celebraba su 63° cumpleaños recibió dos tercios exactos de votaciones, sin embargo según rumores, pidió una tercera votación para confirmar la validez de la elección. Fue elegido con 61 votos de 62 votantes. En la capilla Sixtina, comenzó a emanarse el humo blanco a las 5:30 de la tarde, pero hubo una confusión entre los fieles reunidos en la plaza de San Pedro cuando se volvió negro. El secretario del cónclave envió una nota a “Radio Vaticana” aclarando el malentendido y confirmando la elección de Pacelli. Entonces sale el Cardenal Protodiácono Camilo Caccia-Dominioni a anunciar el “Habemus Papam” al pueblo romano desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.

El elegido tomó el nombre de su antecesor convirtiéndose en el papa Pío XII, Sucesor 260° del Apóstol San Pedro; comenzaba para la Iglesia Católica el pontificado más difícil y controvertido de toda la historia contemporánea; en Europa los vientos de la guerra amenazaban con desestabilizar el Orden Mundial, y las minorías religiosas y étnicas como los judíos se verán amenazados por la política xenófoba y nacionalista del gobierno nazi.

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René

Webs consultadas (02/08/16)
– http://w2.vatican.va/content/pius-xi/de/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Pío_XII
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_XII
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_XII

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es