Venerable Tomás de la Virgen, trinitario descalzo

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Lienzo contemporáneo del Venerable Tomás de la Virgen, trinitario.

Lienzo contemporáneo del Venerable Tomás de la Virgen, trinitario.

El pasado 7 de Octubre se cumplían 366 años de la partida al cielo del Venerable Tomás de la Virgen, destacado sacerdote trinitario que sufrió en primera persona los dolores y sufrimientos en el misterio de la enfermedad.

En la ciudad de Villanueva de los Infantes, el día 21 de Enero de 1587 nacía en el seno de una familia de las más adineradas y emparentada a la de Santo Tomás de Villanueva (O.S.A), el niño Rodrigo de Tomás y Sánchez, sus padres eran Juan de Tomás Bustos y María Sánchez Mejías, ambos naturales de esta ciudad manchenga. Al poco tiempo de nacer Rodrigo, la familia vio menguada considerablemente su fortuna, por la repartición entre los pobres que llevó a cabo su padre. El niño Rodrigo creció en este ambiente y no es de extrañar que fuera tan caritativo y comprometido con los pobres desde muy pequeño.

Vocación de trinitario
Un día, desde la Ciudad de Valdepeñas, el padre reformador de la Orden Trinitaria San Juan Bautista de la Concepción se acercó hasta Villanueva de los Infantes a visitar la incipiente comunidad de Trinitarios que pocos meses antes se había formado en esta ciudad. Es aquí donde San Juan Bautista de la Concepción se encuentra con Dº Juan de Tomás y su hijo Rodrigo, que por aquel entonces contaba con 19 años. Fue entonces cuando en este encuentro Dº Juan se presentó al Santo Padre Reformador, diciendo: “Yo soy Juan de Tomás y éste es mi hijo, que quiere formar parte de su comunidad Trinitaria reformada. Tiene 19 años y siempre ha observado una conducta ejemplar. Aprendió a leer y a escribir ya hace tiempo, pero él prefiere dedicarse más a la oración que a las letras”. El padre San Juan Bautista de la Concepción de muy buen grado preguntó al joven Rodrigo: “¿Quieres vestir nuestro pobre hábito?”, a lo que el joven Rodrigo respondió: “Sí Padre, creo que es ésta la voluntad de Dios. Sé que encontraré dificultades y que la penitencia es dura, pero estoy seguro de que Dios me dará fuerzas para superar todas las dificultades”.

El día 29 de Abril de 1606 recibe el hábito de la Santísima Trinidad en el convento Trinitario de Villanueva de los Infantes, de manos del Padre Reformador San Juan Bautista de la Concepción. Por sus devociones a la Santísima Virgen María y a su tío Santo Tomás de Villanueva, cambia su nombre por el de Fray Tomás de la Virgen. Durante un año realizó su noviciado en la Casa de Madrid y fue allí donde todos sus hermanos y superiores pronto notaron sus virtudes, especialmente en su forma de orar y su silencio, llegando incluso a ser conocido entre sus compañeros por “el Hermano que no habla”. El mismo San Juan Bautista de la Concepción se refiere a sus progresos como religioso así: “Novicio ha estado conmigo, que muchos han experimentado esta verdad: que, siendo un hombre tan cerrado y callado en el hablar, que, entendiendo los frailes que habíe de perder de todo puncto el saber hablar, por ser esto con tanto estremo que en casa no le sabían otro nombre, el año del noviciado, sino «el fraile que no habla», estando conmigo, me ha dicho cosas tan altas, con términos tan extraordinarios, que me parece sólo el cielo se los puede haber enseñado”.

Lienzo del Venerable en su lecho de enfermo. Fotografía: Pedro Huerta.

Lienzo del Venerable en su lecho de enfermo. Fotografía: Pedro Huerta.

Enfermedad
El día 1 de Mayo de 1607 realizó su profesión solemne, y al poco tiempo fue destinado desde Madrid a una nueva fundación a Córdoba, donde tuvo ocasión de mostrar su espíritu de penitencia, oración y caridad con los más pobres que a su paso iba encontrando, hasta llegar a Córdoba. Fue precisamente en uno de sus momentos de oración cuando se escuchó un enorme grito y a continuación rodó estrepitosamente por el suelo, expulsado sangre por la boca y por la nariz. En un principio le diagnoticaron hemoptisis aguda. En un principio no se amilanó por la enfermedad, pero fue en Bujalance (Córdoba) donde le sobrevino la enfermedad más aguda si cabe, creyendo varios doctores que se trataba de tuberculosis y estando de acuerdo en que vivía de puro milagro. Desde esta ciudad andaluza fue trasladado a su ciudad natal, creyendo así que con un clima más seco y entre sus familiares encontraría mejoría, resultando todo esto en vano. Entretanto, en este año es finalmente ordenado sacerdote.

En 1609 regresa a Madrid sin no pocas dificultades por su estado. Cuatro años después, queda totalmente postrado en la cama para no levantarse más; y es que todo su cuerpo era un llaga sangrante, un dolor que recorría sus miembros, fijándose en la cabeza, en los costados, en el estómago, en las piernas, sin interrupción tanto de noche como de día, con hemorragias constantes y ¡así 34 años! A partir de ese momento su dedicación era seguir a Cristo en el dolor, su ministerio se desarrolló desde la cama y en muy poco tiempo todo Madrid y la Corte Real hablaban del “santo” de la rara enfermedad que tan sabios consejos daba, su fama se extendió por toda la cristiandad, siendo consejero de Papas como Urbano VIII, Inocencio X, que antes de ser Papa fue nuncio en Madrid y tuvo ocasión de conocerlo personalmente; Clemente IX, que en su primera visita se mantuvo de rodillas durante toda la consulta frente a su lecho. Felipe III y Felipe IV, ambos monarcas de España, lo consideraban como el más fiel y leal de sus consejeros, el Duque de Lerma y el Conde-Duque de Olivares también recibieron de él sabios consejos y reproches.

Vista del sepulcro del Venerable.

Vista del sepulcro del Venerable.

Muerte
En 1617 aparecen en Fray Tomás de la Virgen manifestaciones evidentes del auténtico místico. Sus llagas se rebelan a todo medicamento y ungüento, y exhalan un perfume desconocido, encontrando único consuelo en la Eucaristía, que la recibía de diario. Explica los misterios de la Fe con claridad desconcertante a todos los que se le acercan en busca de consejo y guía. Ve las almas del purgatorio. Lee los pensamientos. Predice los hechos futuros como guerras, muertes, fechas etc. De todo esto se sirve para llevar las almas a Dios.

Después de 34 años, sabiendo el día y la hora de su muerte, pidió el crucifijo que le regaló el Papa con indulgencia plenaria, que tenía en un altarcito dentro de su celda, que por especialísimo privilegio del Papa Urbano VIII, allí celebraban misa y exponían al Santísimo. Abrazado a este crucifijo, como en una misma cruz, se unió definitivamente a Cristo Crucificado, y entregó su espíritu al Padre. Eran las 9:15 de la mañana del día 7 de Octubre de 1647. Durante los tres días siguientes todo Madrid y la Corte real rindieron homenaje al que consideraban un santo.

El 22 de Septiembre de 1805, el Papa Pío VII aprobó sus virtudes en grado heroico y lo declaró venerable. Hoy en día, después de ser trasladados sus restos mortales descansan en el convento de los PP. Trinitarios de Valdepeñas (C. Real), esperando su beatificación, de que podemos decir que por el momento está en un punto sin avance.

“Gracias os doy, Señor, por que me dais en qué pueda imitar a mi Redentor Jesucristo y os dignáis sea participante de su preciosa cruz”. (Palabras que pronunciaba el Venerable y que le sirvieron como lema).

David Garrido

Enlaces consultados (12/10/2013):
http://www.trinitarios.net/
http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_de_la_Virgen

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