Venerables ascetas de Moldavia (II)

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Icono ortodoxo rumano de los Santos Simeón y Anfiloquio de Pângăraţi.

Icono ortodoxo rumano de los Santos Simeón y Anfiloquio de Pângăraţi.

Santos Simeón y Anfiloquio de Pângăraţi y Ciríaco de Tazlău, monjes
En una parte de los artículos escritos este verano sobre los Santos de las regiones del Danubio se mencionaba a algunos monjes ascetas en las montañas de los Cárpatos. La reseña de los Santos de las regiones del norte de Moldavia puede ser completada con los Santos Simeón y Anfiloquio, ermitaños en Pângăraţi durante los siglos XV-XVI.

San Simeón de Pângăraţi
San Simeón nació a principios del siglo XV en un pueblo cercano a la ciudad de Piatra Neamţ, durante el reinado de Alexandru cel Bun (Alejandro “el Bueno”) de Moldavia (1400-1432). Eligió la vida monástica desde su juventud, viviendo en el monasterio de Bistriţa, una fundación del voivoda Alejandro. Con la bendición de su abad, se retiró a lo agreste, buscando al ermitaño José y sus diecisiete discípulos, que vivían en la montaña de Bisericani, situada en los alrededores. El mismo Simeón dejó el monasterio con dos discípulos en dirección al valle de un arroyo llamado Pângăraţi, viviendo en una pequeña cabaña de madera construida en un claro cerca de la montaña Păru, a cinco kilómetros aproximadamente de Bistriţa. Vivió allí unos 29 años en severa ascética, obteniendo los dones de oración, lágrimas y clarividencia.

El voivoda San Esteban el Grande (1453-1504) supo de Simeón y sus discípulos y envió en 1461 al gobernador de la ciudad de Târgul Pietrei con dinero y trabajadores, para construir una iglesia para los ermitaños. La iglesia de madera se puso bajo la protección de San Demetrio de Tesalónica, y el eremitorio fue conocido como “el eremitorio de Simeón” hasta principios del siglo XVI.

En 1476 el sultán otomano Mehmed II entró en Moldavia con un gran ejército para ocupar la tierra. El voivoda Esteban fue derrotado en confrontación directa en el Valle Blanco, no lejos de la región de Neamţ. Los turcos causaron grandes daños, robaron en pueblos y monasterios, pero no lograron ocupar ninguna de las fortalezas moldavas. Así que, después de una guerra de guerrillas, abandonaron Moldavia. En esta época tan dura, Simeón marchó con sus monjes a través de las montañas de Transilvania y se establecieron en Caşiva, en las montañas de Gurghiu. Poco después de aquello él falleció (1476).

Vista del Monasterio Pângăraţi, en Rumanía, donde los Santos Simeón y Anfiloquio vivieron.

Vista del Monasterio Pângăraţi, en Rumanía, donde los Santos Simeón y Anfiloquio vivieron.

Veneración
Después de que los turcos se retiraran de Moldavia, Esteban supo de la muerte del abad Simeón. Fue a Transilvania y “trajo sus santas reliquias en un bello relicario que mantuvo con honor en su tesoro. Entonces, tomando una parte de sus santas reliquias, hizo que las bendijeran y perfumaran con sabrosas especias e incienso, por la fe y para fortalecer la piedad de su reino, pero ante todo por el amor y el calor espiritual hacia aquel que tenía ante él (hacia el Santo). Y el resto de sus santas reliquias las hizo enterrar con devoción y honor en la ciudad de Suceava…” (Hieromonje Atanasio acerca de la construcción del monasterio en Pangarati, en: Hierom. Vasile Bârzu, Mănăstirea Pângăraţi- monografie, studiu istoriografic şi aghiologic, Editura Gedo, Cluj, 2004, p. 93-94)

San Anfiloquio (Amfilohie) de Pângăraţi
El eremitorio de Simeón permaneció sin abad hasta 1514, cuando Anfiloquio, un monje erudito de Moldoviţa vino a este lugar. Anfiloquio había nacido en 1487, en las regiones norteñas de Moldavia y entró como novicio en el monasterio de Moldoviţa. Después que llegó en 1514 al eremitorio de Simeón, permaneció como líder de la comunidad, que ascendió en número a 40 monjes en los siguientes 52 años.

Debido al incremento del número de los ascetas, Anfiloquio empezó a rezar al Santo patrón Demetrio para que le ayudara a levantar un nuevo edificio. A mediados del siglo XVI, el voivoda Alexandru Lăpuşneanu de Moldavia (1564-1568) llegó a Piatra Neamţ y soñó que San Demetrio le pedía que construyera una iglesia de piedra en el eremitorio de Simeón. El voivoda así lo hizo, y desde entonces el eremitorio es conocido como “eremitorio Pângăraţi”, en alusión al río cercano. La iglesia reemplazó la de madera anterior, que ya había sido quemada por los turcos. La iglesia fue consagrada por el metropolita Jorge de Moldavia en 1560.

Vista de la nueva iglesia en Pângăraţi (Rumanía) dedicada a los Santos Simeón y Anfiloquio.

Vista de la nueva iglesia en Pângăraţi (Rumanía) dedicada a los Santos Simeón y Anfiloquio.

Anfiloquio se retiró en 1566, siendo tonsurado como skemamonje con el nombre de Enoc en su primer monasterio, Moldoviţa. Vivió cuatro años más y murió plácidamente el 7 de septiembre de 1570, prediciendo su propia muerte.

Veneración
El hieromonje Anastasio, abad del monasterio Moldoviţa, escribió sobre los últimos consejos de Anfiloquio: “Mi padre Anfiloqiuo me dijo a mí, el humilde monje y sacerdote Anastasio del monasterio Moldoviţa, todo esto (…) antes de su partida, el anciano Anfiloquio obtuvo un gran don, de modo que me dijo el día y la hora de su muerte y nadie debe mostrarse incrédulo ni caer en la tentación, porque todo esto es verdad. He escrito estas palabras para que no sean olvidadas después por esta nación, y todos deben venerar estos Padres de la Iglesia: “Por esto os ruego, padres y hermanos, tanto a los ancianos como a los padres, a los medianos como a los hermanos, a los jóvenes como a los niños. En todo, como el Espíritu Santo que nos honrará, debemos esforzarnos por arrepentirnos y vivir en confesión día y noche, hasta nuestro fin. Y debemos tener en nuestras mentes estas tres imágenes: cómo nuestra alma se separará de nuestro cuerpo, cómo hallaremos a Cristo en el cielo, y cómo responderemos por nuestros pecados. Y también otros tres mandamientos: cómo Dios juzgará la correcta fe del alma, la verdad del habla y la pureza del cuerpo. Porque ahí (en este lugar) deudas y pensamientos serán requeridos, porque nada está oculto a Dios. Y se descubrirá que todos nuestros trabajos quedarán vacíos ante nosotros”.

Y el abad Anfiloquio, como skemamonje Enoc, vivió 56 años (como monje) y cuatro años en nuestro monasterio Moldoviţa, donde tomó el angélico skema. En total, fueron 83 sus años y fue bueno el fin de su vida. De modo que dimos el polvo al polvo y él marchó por la senda de sus ancestros, tomando el fruto de sus trabajos del Justo Juez y siendo honradamente sepultado por sus discípulos. Y, por las oraciones de este Santo Padre, Nuestro Señor proteja a todos los príncipes ortodoxos de Moldavia (…)

El patriarca Daniel presentando al pueblo el "tomos" sinodal con los siete Santos de Neamt durante la ceremonia de canonización.

El patriarca Daniel presentando al pueblo el “tomos” sinodal con los siete Santos de Neamt durante la ceremonia de canonización.

Este santo abad Anfiloquio, llamado Enoc en el skema, marchó a las moradas eterna el 7 de septiembre de 7079 (1570), en tiempos del príncipe Bogdan (hijo de Alexandru Lăpuşneanu; 1568-1572) a las siete en punto de la noche, como él mismo predijo. Y su memoria ha sido fijada el día de la Natividad de la Theotokos, el 8 de septiembre, durante todos los años que el santo monasterio (Pângăraţi) exista, y el egumeno que le sustituyó fue Teodoro, sacerdote del monasterio Bistriţa”.

Los Santos Padres Simeón y Anfiloquio de Pângăraţi fueron canonizados por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana en la reunión de trabajo los días 5 y 7 de marzo de 2008, junto con otros Santos de la región de Neamţ, Ciríaco de Tazlău (9 de septiembre), Santos Padres José y Ciríaco de Bisericani (1 de octubre), José de Văratec (16 de agosto) y Juan de Râşca y Secu (30 de agosto). Su proclamación oficial tuvo lugar el 5 de junio en el monasterio de Neamţ, durante la Divina Liturgia de la Ascensión.

Troparion (himno) de los Santos Simeón y Anfiloquio
Venerables Padres Simeón y Anfiloquio, habéis iluminado los bosques de los Cárpatos con vuestras oraciones y vuestro espiritual aroma ha llenado completamente el valle de Bistriţa. Consejeros secretos de los voivodas, antorchas brillantes de los monjes y creyentes devotos, ¡rogad a Dios por nosotros que celebramos con santo amor vuestra memoria!

Icono ortodoxo rumano de San Ciríaco (Chiriac) de Tazlău.

Icono ortodoxo rumano de San Ciríaco (Chiriac) de Tazlău.

San Ciríaco (Chiriac) de Tazlău
San Ciríaco se halla entre los ascetas moldavos del siglo XVII, junto con el obispo Dositeo de Moldavia, el abad Paisio Velichkovski de Neamţ y Onofre de Vorona. Nació a finales del siglo XVI en una familia de buenos creyentes de Mesteacăn, un pueblo en el condado de Neamţ. De niño frecuentaba con sus padres los servicios religiosos en el monasterio de Tazlău y permaneció allí desde su juventud. Después de un período de noviciado fue tonsurado como monje, observando el voto de obediencia, ayuno y oración. Fue ordenado sacerdote contra su voluntad, y pronto se convirtió en un capacitado consejero de las almas. Deseando una ascética más severa, se retiró a la soledad en una cueva de la montaña de Măgura Tazlăului junto con otros ermitaños, donde permaneció durante décadas. Llegando a tener más de 30 discípulos, Ciríaco construyó cerca de su cueva un pequeño altar donde rezaba y escuchaba confesiones. Obtuvo el don de la oración pura, de la sanación y del exorcismo, y empezó a ser muy buscado por multitudes de monjes y laicos, deseando compartir su santidad. Él predicó fuertemente contra la propaganda calvinista en Transilvania.

San Ciríaco falleció en torno al año 1660, y su tumba se halla en la entrada de la iglesia del monasterio.

Veneración
San Dositeo, metropolita de Moldavia, le conoció y escribió sobre él: “He llegado a conocer en nuestros días a un grande en su lucha ascética y profundamente humilde: el padre Ciríaco de Bisericani y Ciríaco de Tazlău”. El Paterikon de los Santos moldorrumanos de 1888 hace notar que “por esta época, en la década de 1660 vivió allí como ermitaño otro padre llamado Ciríaco, del eremitorio de Tazlău. Luchó duramente contra enemigos invisibles y los venció a todos, y su celebración es el 31 de diciembre”.

Su cuerpo se halló incorrupto tras su muerte y realizó muchos milagros. Pero hacia finales del siglo XVII, durante los difíciles años en que mucha gente de Moldavia hubo de huir a los bosques, las reliquias de San Ciríaco se repartieron entre los creyentes, para que no fueran profanadas por los paganos (turcos y tártaros), y algunas han permanecido en la tumba hasta hoy, siendo honradas por monjes y laicos.

A pesar de la inscripción del Paterikon, el Sínodor de la Iglesia Ortodoxa Rumana decidió en 2008 que la celebración de San Ciríaco, junto con la de San Onofre de Vorona, debía ser el 9 de septiembre.

Vista de la cueva de  Tazlău (Rumanía) donde vivió San Ciríaco.

Vista de la cueva de Tazlău (Rumanía) donde vivió San Ciríaco.

Troparion (himno) del Santo
Ardiente en el amor de Cristo, llevaste una vida ermitaña en la cueva de Măgura Tazlăului, rogando a Dios y venciendo al demonio. ¡Por esto te rogamos con fe, venerable Ciríaco, padre nuestro!

Todos los Santos proclamados en Neamţ, con imágenes y explicación (enlace en rumano).

Mitrut Popoiu

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Venerables ascetas de Moldavia (I)

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Fresco ortodoxo rumano de los Santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia.

Fresco ortodoxo rumano de los Santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia.

Los siglos XVII y XVIII fueron quizá los momentos políticos más difíciles de Moldavia, pero este período coincide con el florecimiento de la vida ascética. Rafael y Partenio de la Vieja Agapia, junto con Onofre de Vorona, son sólo algunos ejemplos de santidad y soledad. El llevar una vida discreta es la característica común de estos hombres venerables, de los cuales no hay mucha información. Su santidad se ve confirmada por la tradición local mantenida hasta hoy en los monasterios.

Venerable San Rafael de la Vieja Agapia
San Rafael nació alrededor del año 1560 en Bursucani, un pueblo situado hoy en el condado de Galati, al este de Rumanía. Este pueblo no está lejos de la región de los bosques alrededor del antiguo monasterio de Adam, que en la Edad Media, era uno de los centros más importantes para los monjes anacoretas del sur de Moldavia. Siguiendo tal vez la vida de los ascetas que hubiera conocido allí, San Rafael decidió vivir como monje, pero no cercano al monasterio, por lo que se fue a unos 300 kilómetros al norte del monasterio Agapia din Deal (“Agapia de la colina”), o Vieja Agapia, a donde llegó en torno al 1580-1585, siendo tonsurado y tomando el nombre de Rafael, en memoria del arcángel conocido como el protector de los viajeros. Poco después se retiró en la soledad del bosque y raramente se acercaba al convento.

Después de vivir varios años en soledad, San Rafael descendió hacia la comunidad monástica, donde ocupó el cargo de confesor y más tarde probablemente también, el de abad. Algunos dípticos antiguos y el “Synodikon del monasterio” (una especie de crónica) escrito en el año 1869, recuerdan al “bendito abad Rafael” como el segundo abad, después del ermitaño Agapio, el fundador de la antigua ermita de Agapia. Rafael se convirtió en un referente espiritual para los cristianos del lugar, realizando milagros durante su vida y después de su fallecimiento. Se durmió en el Señor en algún momento entre 1640-1645, a la edad de 80 años.

Dos religiosas ortodoxas mostrando al pueblo el icono de los Santos Rafael y Partenio de la Vieja Agapia, durante su ceremonia de canonización.

Dos religiosas ortodoxas mostrando al pueblo el icono de los Santos Rafael y Partenio de la Vieja Agapia, durante su ceremonia de canonización.

Siete años después del funeral, los monjes abrieron la tumba y encontraron su cuerpo incorrupto y oliendo a incienso. Después de las oraciones rituales y exorcismos practicados aún hoy para dar a la tierra lo que le pertenece, las santas reliquias permanecieron aún intactas, por lo que fueron colocadas en un ataúd de madera, en la iglesia de la ermita. Posteriormente, Hatmanul Gavriil Coci, hermano del voivoda Vasile Lupu y su esposa, Liliana, construyeron un monasterio mayor, Agapia din Vale (“Agapia del Valle”, 1642/1644) y las reliquias de San Rafael se trasladaron allí a fin de que muchos peregrinos pudiesen verlas.

Cuarenta años después, el metropolita de Moldavia San Dositeo escribió sobre él una nota en su libro “La vida de los santos o Prologariu”, impreso en Iasi en el año 1686, diciendo en la página 152, que “hay algunos rumanos, cuyas vidas y sus modos de vivir se han mantenido como desconocidas, con excepción de Daniil Voroneţ (Daniel el Ermitaño) y Rafael de Agapia, cuyas reliquias he besado”.

Venerable San Partenio de la Vieja Agapia
San Partenio es otro monje que vivió en la ermita Vieja Agapia en el siglo XVII, siendo en su juventud un discípulo de Eufrosino, el abad del monasterio. Tradicionalmente se cree que vivió en soledad, en algún lugar cercano a la ermita, en una montaña llamada “Scaunele” (“Las sillas”). Su vida ascética consistía en hacer durante el día oración con los salmos, que se sabía de memoria. Justo a la puesta del sol comía un poco de pan y verduras cocidas. La oración de la noche era la llamada “oración de Jesús”, que es la incesante repetición de las palabras: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador”, dedicándose también a la fabricación de cestas, siguiendo la vieja tradición patrística (ora et labora). El sueño duraba poco y siempre descansaba en una silla de madera.

Partenio, como Rafael es contado entre los abades de Agapia y entre los hacedores de milagros. Tenía el don de la curación y de los exorcismos, siendo venerado por los monjes locales de su generación por la santidad de su vida. El metropolita Dositeo de Moldavia le incluye entre los santos locales a los que también ha visto. Descansó en el Señor, en el año 1660, y su cuerpo fue encontrado incorrupto y desprendiendo un agradable olor, siendo venerado junto con San Rafael.

Ceremonia de la canonización de los santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia. 21 de julio de 2008.

Ceremonia de la canonización de los santos Partenio y Rafael de la Vieja Agapia. 21 de julio de 2008.

Veneración de los santos Rafael y Partenio
Las últimas décadas del siglo XVII y la primera del XVIII fueron muy inseguras para Moldavia. Es probable que en esos momentos las reliquias de los santos estuvieran en un lugar seguro, y sólo algunas partes pequeñas se encontraran, como hoy en día, en otros monasterios. Allí se dice que habrían sido enterradas en un lugar cerca del altar de la iglesia de la Vieja Agapia, donde una vela ilumina el lugar hasta el día de hoy. Recientemente, en Bursucani, el pueblo natal de San Rafael, se ha fundado en su memoria un nuevo monasterio llamado Zimbru y subordinado al antiguo monasterio Adam.

La canonización formal de los santos Rafael y Partenio, fue conjunta, en el contexto de una canonización más brillante, de algunos santos del condado de Neamt, aprobado por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania, en la reunión del 5 al 7 de marzo del año 2008, y celebrada el 21 de julio. Su proclamación oficial ocurrió el 5 de junio en el Monasterio de Neamt, en la Divina Liturgia de la Ascensión. Los otros santos: Simeón y Anfiloquio de Pangarati (el 7 de septiembre), Ciriaco de Tazlau (el 9 de septiembre), los Santos Padres José y Ciríaco de Bisericani (el 1 de octubre), José de Văratec (el 16 de agosto) y Juan de Rasca y Secu (el 30 de agosto). Pequeñas partículas de las reliquias de los Santos Rafael y Partenio se mantienen en la Vieja Agapia y en el monasterio de Putna (en el noreste de Rumanía).

Troparion (himno) de los santos Rafael y Partenio
“Seguidores y cumplidores del Evangelio de Cristo, santos Partenio y Rafael, iluminasteis a la mayoría de los ermitaños de las montañas de Moldavia, trabajando a través del ayuno y la oración, ganando para Dios las alas de vuestras almas. Por esto os pedimos que nos enviéis la misericordia y la gracia de Cristo, a los que celebramos con amor vuestra memoria”.

Icono ortodoxo rumano de San Onofre de Sihastria Voronei.

Icono ortodoxo rumano de San Onofre de Sihastria Voronei.

Venerable San Onofre de Vorona
El venerable San Onofre es el ermitaño más grande y más conocido de Botoşani, la región nordeste de Rumanía, que vivió en Sihastria Voronei (ermita de Vorona), un monasterio que hoy se conoce también porque allí vivió como monje, en la primavera de 1928, el ex Patriarca rumano Teoctisto (+2007). La vida de este santo se conoce sólo por unas pocas notas sobre los manuscritos copiados por él y por el hiero-skema-monje Nicolás, que vivió con él en soledad.

San Onofre nació alrededor del año 1700 en Rusia, en el seno de una familia noble, siendo por un tiempo gobernador de una provincia. Por una razón desconocida, tal vez sólo el desear una vida ascética en soledad, dejó a su familia y a su patria, y alrededor del año 1749 se fue a Moldavia, viviendo sólo para la lectura de la Biblia y otros libros espirituales, siendo también muy buen copista. Vivió así durante 15 años, hasta el momento en que San Paisio Velicicovski (que se celebra el 15 de noviembre) se reunió con él, ya que este fue desde el Monte Athos, hasta el monasterio de Dragomirna, alrededor del 1763.

Los dos monjes vivieron una estrecha amistad durante toda su vida, manteniendo discusiones espirituales, aunque posteriormente sólo a través de cartas. En el 1764 San Onofre entró en el eremitorio de Sihastria Voronei, donde durante los siguientes 25 años vivió en una cueva situada en la orilla del río Vorona, practicando un ascetismo severo. Comía solamente una vez al día después del atardecer y durante la noche solía dedicarse al rezo. Descansaba sólo dos o tres horas sentado en una silla, tal y como el hieromonje Nicolás, señaló a sus compañeros. En el año 1774 su confesor, el abad Paisio lo ordenó con el gran skema monástico del monasterio de Dragomirna y justo después, después del regreso de su cueva, fue un padre espiritual tanto para los monjes como para los laicos y abad de Vorona entre los años 1777-1779.

En una noche de Pascua, un ángel se apareció a un sacerdote llamado Nicolae Gheorghiu de Tudora, un pueblo cercano, pidiéndole que llevara los Santos Sacramentos a la cueva de Onofre, con el fin de ofrecer la Santa Comunión al padre, que estaba muriendo. El santo pidió ser llevado a la ermita y al cabo de unos días se durmió en el Señor, el 29 de marzo de 1789. Fue sepultado en el huerto del monasterio, bajo las raíces de un manzano.

Cueva donde vivió y se santificó San Onofre de Vorona. Fuente: www.caletul.info.

Cueva donde vivió y se santificó San Onofre de Vorona. Fuente: www.caletul.info.

No mucho después de su muerte, comenzaron a realizarse algunos milagros en la tumba del santo y algunas personas vieron allí velas encendidas y voces que cantaban. En otra ocasión, tres monjes que vagaban de noche por el bosque, fueron guiados por una luz brillante a la cueva del santo. En el invierno de 1846, durante una campaña de caza, el príncipe Mihail Sturza (1834-1849) encontró una hermosa fruta en el árbol existente sobre la tumba del santo. La cogió y se la dio a su hija, que sufría de epilepsia y que se curó de esta manera. El príncipe volvió a Vorona y ordenó la exhumación del santo. Sus restos fueron colocados en un relicario, en la zona del altar del monasterio.

Por decisión del metropolita de la ciudad, en el año 1846, sus restos fueron retirados de la tumba y las reliquias fueron colocadas en altar de honor del monasterio Vorona, señalándose la fecha con una inscripción en el ataúd: el 9 de mayo de 1846. También se observa el nombre del abad Rafael y de los monjes que participaron en la exhumación, los padres Gabriel, Irinarco y Onesíforo junto a un viejo alguacil. Ellos cavaron alrededor de cuatro palmos de profundidad y encontraron los huesos. Bajo el cráneo había un ladrillo de piedra: el Venerable había pasado 57 años en la tumba. Más tarde, las reliquias fueron colocadas en un nicho en el atrio de la iglesia de la Anunciación de Vorona.

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Rumania aprobó la canonización del bienaventurado Onofre durante su reunión de julio de 2005. El anuncio oficial se realizó el 8 de septiembre de 2005 en el Monasterio Vorona. Se celebra en el calendario de Rumania el día 9 de septiembre.

Detalle del cuerpo de San Onofre de Vorona en el interior de la urna.

Detalle del cuerpo de San Onofre de Vorona en el interior de la urna.

Troparion (Himno) de San Onofre:
“A través de tus obras como ermitaño, conseguiste una vida intachable, ¡oh bendito!, y como una estrella de la mañana resurgiste de la tierra de Rusia, morando en completa soledad en los bosques de Moldavia. Te convertiste en maestro de monjes, siendo ejemplo mediante la dureza de tu vida, Beato Padre Onofre. ¡Ruega a Cristo, nuestro Dios, para que salve nuestras almas!”.

Reportaje sobre la cueva de San Onofre:

Mitrut Popoiu

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