Santos Vicente, Sabina y Cristeta, mártires de Ávila

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Imágenes de los Santos en la Basílica de San Vicente de Ávila (España). Fotografía: www.romanicoaragones.com

Hoy hablaremos de tres hermanos que sufrieron martirio en Ávila (España), uno de ellos varón -Vicente- y dos mujeres, Sabina y Cristeta. Aunque nuestro compañero Salvador ya hizo algunos apuntes sobre este mártir en su artículo dedicado a los Santos de nombre Vicente, me propongo ampliar la información dada y completarla extendiéndome en el culto a estos tres hermanos que, ya de por sí escaso en España, no conoce demasiada extensión más allá del ámbito español.

Pasión de los Santos
Según una antiquísima tradición muy arraigada entre la gente de Ávila, en los inicios del siglo IV, llegaron a esta ciudad estos tres hermanos que huían de las persecuciones contra los cristianos. El origen de los Santos es controvertido, pues los textos dicen claramente que procedían de Ebura, pero esta localidad igualmente puede ser interpretada como Évora (Portugal) o, más probablemente, Ebura de Carpetania (la actual Talavera de la Reina). Sea como fuere, en esta ciudad de donde eran oriundos, Vicente fue detenido e interrogado por el ya famoso pretor Publio Daciano, de quien ya hemos dicho a menudo que probablemente no sea más que un personaje legendario.

Después de un interrogatorio, el pretor lo mandó al templo para que ofreciese el pertinente sacrificio al dios Júpiter. La leyenda dice que cuando Vicente pisó el suelo del templo, la piedra se ablandó como cera bajo sus pies, dejando las huellas de sus plantas y el báculo en que se apoyaba marcadas en el suelo. Aunque este milagro es común al relato de muchos Santos, como Justina de Padua, lo cierto es que a día de hoy sigue venerándose en Talavera una losa con dos pies y un hoyo circular marcados, que se atribuyen al Santo.
El caso es que los arúspices [1] del templo, al ver esto, se asustaron ante lo que les pareció un mal augurio, por lo que optaron por mentir al pretor, diciéndole que el cristiano había pedido tres días de plazo para considerar si sacrificaba o no. Daciano lo concedió y Vicente fue recluido en una celda.

Presuntas huellas del mártir Vicente, veneradas en Santa María la Mayor de Talavera de la Reina (España).

Estando en prisión fue visitado por sus hermanas, Sabina y Cristeta, quienes, cayendo de rodillas ante él, lloraron y le suplicaron que escapase con ellas. Como él se quejara de que aquello era cobardía, insistieron en el desamparo en que ellas quedarían si él moría, merced a cualquier peligro. [2] Este argumento convenció a Vicente y los tres hermanos lograron escapar con ayuda de los centinelas, y llegaron, como decía, hasta Ávila. Pero Daciano mandó tras ellos a sus hombres y allí fueron capturados y martirizados cruelmente, el día 7 de octubre del año 306.

Llevados a las afueras de Ávila, los tres hermanos fueron desnudados y extendidos en el potro, donde con saña los azotaron y estiraron hasta descoyuntarles las articulaciones. Como en medio del dolor los mártires gritaban alabanzas al Señor, los sacaron de allí y, colocándoles las cabezas sobre una piedra plana, las golpearon con palos hasta aplastarles el cráneo y saltarles los sesos por todas partes.

Los cuerpos, destrozados y ensangrentados, fueron abandonados en una zona escarpada, al norte de la zona habitada de la ciudad, a fin de que fueran devorados por los animales salvajes. Pero esto no ocurrió porque una serpiente que habitaba entre aquellos escarpes se dedicó a custodiar el cuerpo de los mártires. Un hebreo abulense muy rico, acompañado de otras personas, fueron allí a verlos con la intención de profanar los cuerpos de los mártires, pero cuando intentaban hacerlo, se abalanzó sobre el la furiosa serpiente, que lo envolvió con su cuerpo. Esto fue visto como un milagro tanto por el hebreo como por sus acompañantes, por lo que que decidieron convertirse al cristianismo, después de que la serpiente lo dejara libre.

Los Santos descoyuntados en potros de brazos móviles (equuleus). Cenotafio en la Basílica de San Vicente de Ávila, España.

Este hebreo convertido hizo construir sobre el lugar un templo dedicado a los mártires. Este templo tenía el aspecto de ser una casa corriente, dado que eran tiempos de persecución contra los cristianos, pero fue el origen de la magnífica basílica de San Vicente que actualmente está extra muros de la ciudad de Ávila. Es la iglesia más bella de la ciudad, un museo de escultura románica y un ejemplo muy significativo de la manera de construir existente en el siglo XII.

Fuentes documentales
Tal es lo que dice la leyenda, que adolece de ciertos puntos comunes con otras -la piedra ablandada, el animal que protege los cadáveres, el judío descreído que pretende profanar las reliquias y es castigado y después convertido…- pero, ¿qué podemos decir de las fuentes documentales?

La primera y única fuente histórica que tenemos de estos tres hermanos mártires es anterior al siglo IX, el himno Huc vos gratifice, plebs pia convocat cuya composición invoca a una fecha anterior a la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica (711). Fue escrito para ser cantado en la ciudad que custodiaba las reliquias de los tres santos y parafraseaba los elogios de un martirio, sin mencionar en concreto los hechos que debía habérseles atribuido. Esto da a entender lo poco que sabían los cristianos abulenses sobre estos santos, salvo su existencia. Es decir que, como suele ocurrir, se empieza por saber sólo que existen y que son mártires, y a partir de ahí, empieza a construirse una leyenda que pretende exaltarlos y darlos a conocer.

Imágenes y pintura de los tres mártires expuestos, con motivo de su fiesta, en Hinojosa de San Vicente, España.

Al parecer, en su festividad se leía la passio de communi y en ella se encuentra gran parte de lo recopilado en la primera passio que fue compuesta a finales del siglo VIII. Se trata de la ampliación del texto primitivo, que da algunos detalles del proceso al que fue sometido Vicente y la fuga de la cárcel recomendada por sus hermanas. Este hecho, unido a la feliz coincidencia de que eran tres hermanos (representación de la Santísima Trinidad) es el fondo sobre el cual se desarrolla la propia passio.

El Martirologio lionés y el Jeronimiano no dicen nada sobre ellos, pero sin embargo, Floro, a mediados del siglo IX, conocía la redacción de esta passio de la que estamos hablando. El Sacramentario de Toledo, que es de la misma época, contiene una Misa que es un calco de la passio y esto nos indica que algo más tarde, hacia mediados del siglo IX, el culto a los santos de Ávila se había extendido a la liturgia mozárabe.

Según criterios modernos, con respecto a la datación de la passio hay que decir que el prólogo (que deriva de la passio de communi) es de finales del siglo VI o principios del VII y que la parte propia y peculiar sobre estos tres mártires, es de finales del siglo VII. El episodio pintoresco que hace referencia al hebreo y la serpiente es una prueba de que la redacción de la passio se realizó bajo la influencia de los concilios toledanos y probablemente, después de la promulgación de las veintiocho leyes decretadas por el rey visigodo Ervigio en el año 681 contra los hebreos. A decir verdad, estas leyes fueron promulgadas previamente por Recesvinto en el 654, pero Ervigio las decretó en el 681. Se entiende pues, que se incluyera a un judío como “el malo” que pretende profanar las reliquias: es un cliché como respuesta a un ambiente claramente antisemita.

En cuanto al autor de la passio – prescindiendo de su estricta dependencia ideológica y verbal del texto de la passio de Santa Leocadia – se dijo que era San Braulio obispo de Zaragoza, opinión que actualmente no es admitida y no se sostiene. La dependencia puesta de relieve por aquellos que sostienen la tesis contraria, no es una dependencia de las dos passios entre si, sino de ambas respecto a un texto primitivo que sería la passio de communi. Aun así, Gaiffier, en su obra Sub Daciano praeside (publicada en la Analecta Bollandista, LXXII, p. 378, en el año 1945) no cree en la existencia de esa passio de communi.

Relicario de plata con parte de las reliquias de los mártires, extraídas en Burgos antes de su contemporáneo traslado a Ávila. Talavera de la Reina, España.

Fuentes arqueológicas
Se supone que pertenecen a la iglesia primitiva algunos restos descubiertos durante la restauración de la actual basílica, como por ejemplo, algunos vasos funerarios encontrados bajo el pavimento. Como hemos dicho antes, el culto a estos santos, a finales del siglo VII o inicios del siglo VIII, no había sobrepasado los límites de la iglesia abulense, pues no es hasta el siglo IX cuando aparecen en la liturgia hispano-mozárabe. En tiempos de las razzias musulmanas, con el despoblamiento de la ciudad de Ávila y la desaparición de las familias cristianas, el culto a los santos se redujo a unas pocas oraciones mozárabes y casi se extinguió.

Dos insignes abades benedictinos, Santo Domingo de Silos y San García de Arlanza, con el consenso de Fernando I, pensaron llevar las reliquias a un santuario donde pudieran recibir un culto público y solemne. Así, con un cortejo formado por obispos, clérigos y nobles castellanos, trasladaron las reliquias al monasterio de San Pedro de Arlanza. Según queda confirmado por un escrito del propio Fernando I, fechado en 1139, la cabeza de San Vicente y parte de su cuerpo fueron llevadas a la basílica de San Juan en León. Algunas reliquias quedaron en Ávila, pero posteriormente también fueron trasladadas a Arlanza. Cuando el monasterio de Arlanza fue destruido, las reliquias se llevaron a la catedral de Burgos.

La escasa difusión al culto de estos mártires se debe en parte a la escasez de motivos iconográficos existentes sobre ellos, salvo en la ciudad de Ávila y más concretamente en su basílica. En la nave derecha de la basílica existen dos esculturas del siglo XII que probablemente provengan de algún sepulcro de personajes ilustres de la ciudad. Según Torno (Cartilla excursionista p. 201), se trata de Vicente y Sabina. Hay quienes niegan la autenticidad de esta afirmación, alegando que se trata únicamente de la representación de dos personas de un capitel.

Vista del cenotafio de los Santos, que relatan su vida y martirio por escenas. Basílica de San Vicente de Ávila, España.

En la basílica, en la capilla del ábside al lado de la epístola existen tres relieves de piedra que representan a Vicente, Sabina y Cristeta. Está también el admirable cenotafio de los mártires, que es un hermoso trabajo de orfebrería pétrea. Es de finales del siglo XII, completamente policromado y realizado en piedra arenisca.

En el año 2002 el arzobispado de Burgos devolvió las reliquias a su basílica en Ávila. Sin embargo, un examen científico encargado por el obispado de Ávila cuestiona que la auténtica identidad de las reliquias corresponda con la de los tres hermanos. De hecho, el responsable de la oficina de comunicación del obispado de Ávila, Pablo Martín Pascual, en unas declaraciones hechas al periódico español ABC, afirma que las “dudas razonables” que ofrece el referido documento científico acerca de la identidad de las reliquias no eliminan el “valor histórico y religioso” de éstas ni su “importante significado” en la historia de la fe cristiana en España, sin olvidar que fueron referencia de identidad católica de los reinos hispanomedievales. Actualmente, estos restos reposan bajo el altar mayor de la Basílica.

Dada la escasa difusión del culto a estos mártires, su representación iconográfica es más que reducida, limitada a la visión de tres hermanos, dos mujeres y un varón, con palma de martirio.
Más interesante es el ciclo románico representado en el cenotafio abulense, donde se hace un recorrido por la passio de los mártires, desde su detención e interrogatorio en Ebura, pasando por su huida a Ávila, su martirio con todos los detalles y el episodio final del hebreo y la serpiente.

Conjunto escultórico de los tres Santos.

En resumen, se trata de tres mártires hispanos de cuya existencia no cabría dudar, a pesar de las dudas existentes sobre la autenticidad de las reliquias devueltas a Ávila, y a pesar de que no se sabe nada aparte de su existencia y martirio. La passio es compuesta con considerable posterioridad al martirio y por tanto, debe ser tomada como lo que es: una leyenda piadosa. Su fiesta se celebra mañana, 27 de octubre.

Meldelen


[1] Un arúspice era un especialista en adivinación, leía señales e interpretaba mensajes de los dioses a través del minucioso examen de las entrañas de un animal sacrificado. El buen estado de las vísceras daba lugar a predicciones favorables, que hubiese algo fuera de lugar -cálculos, tumores, malas coloraciones, deformidades o ausencia de órganos- daba lugar a terribles predicciones.
[2] Esto hace pensar que los padres de los mártires ya no vivirían y que, como varón, Vicente era responsable de la custodia del honor de sus hermanas hasta que éstas se casasen, momento en que pasarían de estar sometidas a su hermano, a estar sometidas a sus maridos.

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