San Vicente Ferrer y el primer orfanato del mundo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Vicente Ferrer, fundador del primer orfanato de Valencia. Fuente: Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu,

San Vicente Ferrer, fundador del primer orfanato de Valencia. Fuente: Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu,

En el año 1170 el venerable Lamberto de Begues, piadoso presbítero de Lieja, fundó la congregación de Doncellas Seglares, la cual fue conocida bajo el sobrenombre de su fundador y llamada de las “Beguinas”, extendiéndose por Flandes, Alemania y Francia. Ramón Guillén Catalá, vecino de Valencia, legó una casa situada en la calle de San Vicente, frente a lo que era el Convento de San Agustín, para hospital de los ermitaños que por allí se albergaban en diferentes ermitas. En esta casa se guarecían cuando enfermaban y allí disponían de una pequeña renta para el caso y para los enfermeros que los cuidaban, cuyos ermitaños se llamaban Hombres de Penitencia o Beguines.

En septiembre del año 1410, San Vicente Ferrer utilizó la existencia de la casa de los Beguines para un fin superior, haciéndoles abrazar la regla de la Tercera Orden de Santo Domingo. Por aquel entonces, como las calles estaban llenas de moriscos, huérfanos errantes, abandonados según costumbre general a la caridad de los cristianos, el Santo aconsejó a los Beguines que se ocuparan de estos niños; y el Santo permaneció predicando un breve espacio de tiempo en Valencia; y en esos días es cuando tuvo lugar la Fundación del Colegio de los Niños Huérfanos en el conocido como Hospital de Santa María. El “Pare Vicent” incluía en sus predicaciones frecuentemente lo que todos contemplaban en las calles de su ciudad natal: mucha niñez huérfana y abandonada. Así, movido por su celo caritativo y apostólico, fundó el Colegio y es así como se pudo fundar el primer establecimiento conocido para la atención específica a los niños errantes.

A los Beguines, que desaparecieron por efectos de las guerras, les sucedió una cofradía llamada de los Huérfanos de San Vicente Ferrer. En el año 1626, en tiempos del patriarca Juan de Ribera, su acogimiento se hizo extensivo a todos los huérfanos indistintamente, moriscos o no, y se trasladó desde la Calle de San Vicente a la casa que ocuparon durante muchos años en la entonces denominada calle Sagasta, colegio que fundó el emperador Carlos V para albergar y educar a los hijos de los moriscos convertidos, por lo que aún hoy conserva el nombre de Colegio Imperial. Es así como los niños ocuparon la Casa del Emperador.

Los reyes Carlos I y Felipe II habían promovido la cristianización de los moriscos en su casa de Valencia de forma insistente. Como el intento no fue fructífero, Felipe III lo reintentaría en su tiempo. Pero en el año 1609 tuvo lugar la expulsión de los moriscos y, por ello, la Casa del Emperador quedó sin moradores y ello movió a que se pidiera dicha casa para los niños de San Vicente. Felipe IV, considerando el deseo de su padre de que los niños huérfanos ocupasen y pasasen a vivir perpetuamente en la Casa Imperial accedió a la petición. Se requería, además, la aprobación papal y la Bula del papa Urbano VIII se obtuvo en 1624. En el año 1968 el edificio, junto con su capilla, se desmoronó y fue trasladado años después a San Antonio de Benagéber. Hoy nos queda en la C/Pérez Báyer una estatua callejera del Santo en recuerdo de aquel edificio.

Antigua foto del Cristo de la Penitencia. Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, Valencia (España).

Antigua foto del Cristo de la Penitencia. Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, Valencia (España).

Cuando faltaron los Beguines, quedaron en su Casa-Hospital de Santa María dos imágenes: una la del Santo Cristo de la Penitencia, imagen destruida en el año 1936, que fue trasladada al Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, o sea, al domicilio que existía en lo que era la calle de Sagasta. La otra, la de Nuestra Señora, que se denominaba de los Niños Perdidos y que recogieron los religiosos agustinos descalzos, fue trasladada posteriormente a la villa de Caudiel en cuya iglesia se venera bajo la advocación del Niño Perdido y que es la misma que tuvieron los Beguines desde 1334, y a la que hablaba familiarmente San Vicente Ferrer y que él dejó allí como protectora de sus hijos.

Hoy, el Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer tiene como fines dar albergue, alimentación, educación y formación moral, religiosa y social lo más completa posible, siguiendo la doctrina católica, a niños de ambos sexos, necesitados y que sean huérfanos o se encuentren en una situación familiar semejante a la orfandad. (Estatutos, art. 3, I). Sigue su estatutario diciendo que “Recibirán los colegiales la más completa formación integral que asegure el pleno desarrollo de su personalidad, siendo el pilar esencial de la formación que se pretende la religiosa, conforme a la doctrina de la Iglesia Católica y bajo la dirección espiritual del clavario director” (Estatutos, art 21, I) y que “Recibirán los niños la más completa instrucción escolar y post-escolar posibles, procurando que todas las mentalidades se aprovechen, según su capacidad y laboriosidad, y que los colegiales encuentren, a la salida del Colegio, en una íntegra formación, la mejor defensa contra las dificultades de la vida”. (Estatutos, art 21, II).

Salvador Raga Navarro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Vicente Ferrer, fraile dominico

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla del Santo por Francesco del Cossa (s.XV). National Gallery of London, Gran Bretaña.

Según los estudios críticos más recientes, Vicente nació en Valencia en el año 1350, probablemente el día 23 de enero, siendo sus padres el notario Guillermo Ferrer y Constanza Miguel, ambos oriundos de Gerona. Los biógrafos del santo, de forma más legendaria que histórica, hablan ampliamente de los primeros años de su vida y lo hace especialmente Pedro Ranzano, que es quién escribió por primera vez su biografía.
Dice que, como su familia era acomodada ya que su padre era notario, tuvo en su bautizo unos padrinos escogidos entre la nobleza, dice que desde niño era muy piadoso, que estudió latín en alguna escuela de Valencia, que desde los siete años frecuentaba la parroquia de Santo Tomás y que, incluso, se entretenía con los juegos de los niños de su edad sin abandonar nunca los actos de piedad.

La mitad de lo dicho suena a cuento chino porque ¿qué niño no se entretiene con los juegos más que con ninguna otra cosa? Ranzano intenta endulzar, “añoñar” la infancia y la juventud de Vicente llegando incluso a decir que “Vicente apareció en Valencia como un don llovido del cielo”.
Lo que si está históricamente comprobado es que con diecisiete años de edad, el día 5 de febrero de 1367, tomó los hábitos entrando como novicio en el convento de los dominicos de Valencia, emitiendo los votos simples un año más tarde; o sea, con dieciocho años sí que era fraile dominico.

Después de la profesión religiosa estudió Lógica en Valencia y en Barcelona y en 1369 estudió Filosofía en Lérida ya que en aquella ciudad estaba el Estudio General de la Corona, llegando a ser él mismo, profesor de Lógica en Lérida entre los años 1370 y 1371; o sea, con veinte años era profesor de Lógica y, como digo, esto si que está comprobado históricamente.
Entre 1372 y 1373 estudió Teología en Barcelona y probablemente en 1374 fue ordenado sacerdote y se dedicó a enseñar filosofía en Barcelona, como lo aseguran las actas del Capítulo Provincial de Manresa del año 1375.

Al año siguiente marchó a Toulouse (Francia) donde permaneció dos años ampliando sus estudios teológicos y retornando a Valencia, enseñó teología en la catedral entre los años 1385 y 1390. No se sabe exactamente en qué fecha recibió el magisterio en teología, pero debió tenerlo ya en el 1389, porque ese año fue nombrado Predicador General en el Capítulo celebrado en la Seo de Urgell (Lérida).

Cuando estaba en Lérida, había influido mucho en su formación el padre Tomás Carnicer. Vicente reunía en sí mismo la mejor tradición mística dominica y un ideal de perfección que posteriormente él mismo expresa en su obra “De vita spirituali”.
Su estancia en Barcelona y Toulouse le dio una visión más completa del mundo en el que vivía, poniéndolo en contacto con estudiantes y profesores de otras naciones que le informaban sobre las nuevas corrientes filosóficas y teológicas. Fue consejero y un árbitro en conflictos entre administraciones públicas y algunas familias de la nobleza y desde octubre de 1379 a marzo de 1380 fue prior del convento dominico valenciano. Este sería el único encargo de gobierno desempeñado a lo largo de toda su vida. En estos años escribe sus obras “De suppositionibus terminorum”, “De unitate universalis” y “De moderno Ecclesiae schismate”.

El Santo predicando al pueblo. Anónimo español del s.XVIII.

Pero el cisma provocado por la elección del anti-papa Clemente VII el 20 de septiembre de 1378 turbó a toda la Iglesia de Occidente. Entre 1378 y 1399, grandes santos, de buena fe, estaban desorientados y entre ellos estaba Vicente, que obedecía al anti-papa afincado en Avignon. Influyeron diversos factores: que el anti-papa había sido General de la Orden, su amistad con el cardenal aragonés Pedro de Luna y sobre todo, la influencia del más insigne dominico aragonés de la época, Fray Nicolás Eymerich, que le convenció de que la elección del Papa Urbano VI había sido nula. El cardenal Pedro de Luna lo envió como comisario suyo a Valencia para convencer a los valencianos de que Clemente VII era el papa legítimo. Allí en Valencia, Vicente fracasó y fue por eso por lo que solo estuvo seis meses como prior del convento valenciano.

Sin embargo, Vicente que era un hombre de una fuerte personalidad y de una devoción total a la Iglesia, así como de una fidelidad absoluta al romano pontífice, no debió tener una información objetiva sobre la elección del legítimo Papa Urbano VI y por eso cayó en este error. Como he dicho antes, lo mismo les ocurrió a otros santos de la misma época.

Pero aunque Valencia no reconoció al anti-papa, si lo hicieron Castilla, Aragón y Navarra. El 28 de septiembre de 1394, el cardenal Pedro de Luna sucedió al anti-papa Clemente VII con el nombre de Benedicto XIII y después de la muerte de Juan I de Aragón ocurrida en mayo de 1395, llamó a Vicente para que fuese a Avignon, nombrándolo capellán, confesor, penitenciario apostólico y maestro del sacro palacio, pero Vicente, empezando a dudar del nuevo anti-papa, se marchó, retirándose al convento dominico de Avignon, sufriendo muchísimo sobre todo cuando el anti-papa Benedicto XIII tomó las armas y la ciudad papal fue sometida a asedio.

Enfermó gravemente y se temió por su vida, pero el 3 de octubre de 1398 tuvo una visión que fue decisiva para su posterior misión de apóstol. Vio a Cristo con Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, que lo curó y que le encargó evangelizar el mundo. El mismo le contará esta visión a Benedicto XIII, denunciándolo como el anti-cristo. Un año más tarde, el 22 de noviembre de 1399, abandonó Avignon e inició su misión de apóstol peregrinando como legado “a latere Christi”. Provisto de todas las facultades apostólicas, desde 1399 hasta el 1412 anduvo por toda Europa occidental predicando en todas partes el misterio de Cristo y de la Iglesia.

Casa natal-iglesia del Santo en Valencia, España.

Estuvo en Carpentres, Sainte-Baume, Arles, Aix y Marseille. Después marchó a la región del Delfinado, a Saboie, al Piemonte italiano y a los valles de los Alpes entre Italia y Suiza combatiendo los errores de los cátaros y de los valdenses. En la Gran Cartuja de Grenoble visitó a Bonifacio, general de los cartujos.
En Monteferrato fue director espiritual de la Beata Margarita de Saboya y en Alexandría (Italia) conoció al joven Bernardino de Siena, que posteriormente entraría en la Orden Franciscana y que hoy veneramos como santo.

De Suiza pasó a Lyon el 6 de septiembre de 1404 predicando con gran concurrencia de público durante trece días. Era tanto el entusiasmo que suscitaban sus predicaciones que lo seguían cerca de diez mil personas. Le ocurrió algo parecido a lo que le había pasado dos siglos antes a San Antonio de Padua. Este era un fenómeno de masas que acontecía en torno a los grandes predicadores en la Edad Media. A esta gente, Vicente le dio unas normas de vida y un hábito blanco y negro. Eran los llamados “disciplinantes” o “flagelantes” que como he dicho, le acompañaban. De este fenómeno, de estos hombres y mujeres, surgieron asociaciones de penitentes que llegaron a sobrevivir varios siglos.

Vicente conocía y utilizaba las técnicas de la predicación de la época, como por ejemplo, el destacar un estribillo que repetían con frecuencia los oyentes y que resumía las enseñanzas que al predicador le interesase destacar. Como además tenía una sólida formación intelectual, teológica y litúrgica y conocía perfectamente las Sagradas Escrituras y las vidas de los santos, llegaba fácilmente al pueblo, a sus sentimientos más íntimos.

Fue un gran predicador de finales del siglo XIV y principios del XV; era un buen ejemplo para su Orden, la Orden de Predicadores, la Orden de los Frailes Dominicos fundada también por un español: Santo Domingo de Guzmán.
Desde el centro de Francia, Vicente retornó a Italia y predicó en muchas ciudades de la región de Liguria: Génova, Savona, San Remo…. Y de la Lombardia: Milán, Piacenza… Marchó después otra vez a Francia, al norte del país; posiblemente estuvo también en Bélgica y hay quienes afirman, pero no se sabe con absoluta certeza, que incluso llegó a Inglaterra.

Tumba del Santo en la catedral de Vannes, Francia.

Es realmente difícil reconstruir con exactitud sus viajes apostólicos entre los años 1406-1407: va y viene, caminando por el norte de Italia, Francia e incluso España, llegando hasta Andalucía. Entre 1408 y 1410 visita todas las regiones españolas, volviendo de nuevo a Valencia de la que se había ausentado desde hacía quince años y según algunos historiadores, había fundado su Universidad y un colegio de niños.
Entre predicación y predicación visitó los santuarios de Montserrat, Santiago de Compostela y la Cueva Santa de Manresa.

El 1 de noviembre de 1408 participó en el Concilio de Perpignan, suplicando a Benedicto XIII que hiciese todo lo posible, incluso renunciando al papado, para restablecer la unidad de la Iglesia, que había empeorado porque tras el Concilio de Pisa, había surgido un tercer papa.
Tras la muerte de Martín, rey de Aragón, en el año 1410, en la península ibérica ocurrieron graves disturbios a causa de la sucesión. Vicente fue llamado para que fuese a Caspe y se afanó en conseguir que se reconociese como rey de Aragón al heredero del trono de Castilla, Fernando, preparando así una salida, una vía de unificación para toda la “España” de la época.

El 29 de noviembre del año 1412 volvió a Valencia y en julio del año siguiente se embarcó hacia las Islas Baleares. En 1414, junto con el rey Fernando I, trató de nuevo de convencer al anti-papa Benedicto XIII para que dimitiera, cosa que ya habían hecho Gregorio XII papa de Roma y el anti-papa Juan XXIII que había surgido de Pisa. No lo consiguió y amargado volvió a España, a Zaragoza, estuvo después en Barcelona y posteriormente embarcó hacia Niza.

Quiero hacer un paréntesis en este relato. Imaginémonos que estamos a finales del siglo XIV y principios del XV, cómo serían los caminos de la época y en qué condiciones haría San Vicente tantos y tantos viajes por toda Europa.
Entretanto, en Constanza se había reunido el Concilio para elegir a un nuevo Papa. Como Benedicto XIII no dimitía, el emperador Segismundo marchó a Perpignan donde estaban el rey Fernando I y San Vicente Ferrer. Después de un mes y medio de inútiles intentos, el emperador se volvió a Constanza y Vicente cayó gravemente enfermo. Sin embargo, enfermo, el 7 de noviembre de 1415, delante del anti-papa Benedicto XIII, delante de los cardenales, príncipes, embajadores y miles de fieles pronunció el famoso discurso: “Ossa arida, audite verbum Dei” (Huesos secos, oíd la voz de Dios). Habló de la gravísima necesidad de conseguir la unidad de la Iglesia, condenó la resistencia del anti-papa y aun lo amenazó con la justicia divina. Benedicto XIII permaneció firme, pero poco después se marchó precipitadamente hacia su último refugio en Peñíscola (Castellón).

Vista del relicario con el cráneo del Santo. Catedral de Vannes, Francia.

El 6 de enero de 1416 Vicente leyó en público las actas redactadas por Fernando I, todos lo felicitaban por sus trabajos a fin de conseguir la unidad de la Iglesia y la extinción del cisma y le pidieron con insistencia que acudiese al Concilio de Constanza, pero él, manifestando que se sentía irresistiblemente llamado a la predicación, retornó a Cataluña, marchando de nuevo a Francia en la primavera del año siguiente. Allí se le comunicó que el Concilio había elegido Papa a Martín V el 11 de noviembre de 1417, pero él siguió predicando llegando enfermo a Vannes el día 18 de marzo de 1418.
Aun así, estuvo después en Bretagne, Rennes, Caen, Nantes y volvió a Vannes, gravísimo, muriendo allí el día 5 de abril del año 1419. Su cuerpo fue llevado procesionalmente a la catedral, allí lo veneraron los fieles durante tres días y allí fue sepultado entre el altar mayor y el coro.

Además de gran predicador, escribió obras muy importantes, destacando un tratado teológico-canónico denominado “De moderno schismate”.
La espiritualidad de San Vicente Ferrer era eminentemente apostólica, cristocéntrica, tendía constantemente a imitar con fervor a Cristo, fuente de toda santidad y único modelo de apóstol. Buscaba la verdad en el estudio de la teología y de las Sagradas Escrituras sometiéndose plenamente al magisterio de la Iglesia. En la interpretación de las Escrituras seguía el mismo método que San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino y de los escolásticos del siglo XIV.

Según sus biógrafos, después de su muerte ocurrieron curaciones milagrosas por su intercesión, tanto en Vannes como en otras partes de Europa. Junto a su sepulcro se levantó un altar donde se celebraba misa en su honor.
El Papa Nicolás V nombró una comisión para estudiar su vida y su obra y el 29 de junio de 1455 (treinta y seis años después de su muerte) fue beatificado por el Papa Calixto III, publicándose tres años más tarde, el 1 de octubre de 1458, la Bula de canonización por parte del nuevo Papa Pío II.
Su fiesta fue fijada el día 5 de abril y continúa así aun después de la Reforma del Calendario Romano realizada en el año 1969. En Vannes, este día es de precepto.
Clemente IX en el año 1667 incluyó su oficio en el Breviario Romano con rito de semi-doble, elevándolo de rango en abril de 1726 el Papa Benedicto XIII (no el anti-papa anterior del que tanto hemos hablado).

El Santo como Ángel del Juicio Final. Óleo de Ángel María Camponesqui, siglo XIX.

Durante la Revolución Francesa el cuerpo de San Vicente fue ocultado para evitar su profanación, permaneciendo aun hoy en día en la catedral de Vannes, en Francia. En Valencia existe alguna reliquia suya.
La devoción al santo se extendió por toda Europa y aun por América, especialmente en España, Francia, Italia, Alemania y otros países en los cuales hay numerosas iglesias erigidas en su honor.
En ritual dominico ha consagrado y mantenido algunas frases, fórmulas, que utilizaba San Vicente para bendecir a los enfermos, a los campos o a las vides. Aunque no sé el por qué, se le invoca contra los rayos y los terremotos y en algunos lugares se celebran los siete viernes anteriores a su fiesta.
Lo han pintado Fray Angélico, Bartolomeo Della Porta, Ghirlandio, Giovanni Santi, Francesco del Cossa, Bellini, Donato Creti, Tiziano, etc.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Iconografía de San Vicente Ferrer

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla del Santo en la iglesia de San Giovannino de Alessandria, Italia.

Martirologio Romano, 5 fr Abril: San Vicente Ferrer, sacerdote de la Orden de Predicadores, que español de origen, fue un viajero incansable por las ciudades y caminos de Occidente, deseoso de la paz y la unidad de la Iglesia; a imnumerables pueblos les predicó el Evangelio de la penitencia y la venida del Señor hasta que en Vannes de Bretaña (Francia), entregó su espíritu a Dios.

Iconografía:
San Vicente Ferrer, el Santo Taumaturgo Dominico, goza de un culto muy difundido. Por tanto, su iconografía es de lo más diversa; de hecho, en muchos lugares donde es venerado, lo encontramos a menudo con inusuales atributos iconográficos.
Sin embargo, tradicionalmente, se le representa con el hábido de la Orden Dominica, con la tonsura, con un brazo levantado indicando el cielo, con una llama puesta sobre su cabeza, con un par de alas a sus espaldas, con un ángel tocando la trompeta y con un pergamino donde se dice: “Timete Deum et date illi honorem quia venit hora iudicius eius…” “Temed a Dios y dadle gloria, porque ya es la hora de su juicio”, (AP. 14, 7), un libro y un lirio.

¿Por qué todo esto?
– El hábito dominico es un signo de su pertenencia a la Orden de Santo Domingo. En la biografía del Santo se dice que ya desde el seno materno, estaba predestinado a la vida religiosa, con las visiones y milagros realizados para mostrar esta profecía a su madre antes de que él naciese.
– La tonsura es un signo de la congración en el estado clerical.
– El brazo en alto tiene dos significados:
A).- Deriva del famoso milagro del albañil. Habiéndosele prohibido hacer milagros, pues eran demasiados, Vicente comenzó a “contenerse”, pero un día pasó por una calle y vió a un hombre que caía desde lo alto de un andamio; inmediatamente rogó por él y el hombre se detuvo en el aire y como Vicente sabía que no podía hacer milagros, lo dejó así suspendido y con profunda humildad le pidió al Prior que intercediera para que el hombre estuviese completamente seguro. Llegaron a la escena y el Prior incrédulo reconoció la santidad de Vicente y le permitió salvar al hombre.

Imagen del Santo venerada en Milazzo, Italia.

B).- El brazo levantado apuntando al cielo señalando que ese es el verdadero objetivo y que todas las gracias venían de arriba y que no se le debían atriuir a él.
– La llama, además de indicar que estaba iluminado por el Espíritu Santo, recuerda que tenía el llamado “don de lenguas”. San Vicente rea reamente un ferviente predicador y aunque predicaba en español era muy bien entendido por todos los que le escuchaban (al igual que pasó con los apóstoles después de Pentecostés).
– El par de alas nos recuerda la celosa predicación del Santo, que le hacía aparecer como si fuese el ángel del Apocalipsis, pero también que, por su inmensa bondad, parecía un serafín.
– El ángel con la trompeta amplifica el mensaje del lema del Santo: el anunció inminente del Apocalipsis.
– El libro es el Evangelio (a veces aparece un crucifijo), a través del cual San Vicente nos llama a la conversión y al seguimiento de Cristo. A veces, el libro aparece abierto y grabado con letras de oro algún pasaje evangélico.
– Otro atributo (más raro) del Santo es la corona de lirios o flores blancas, símbolo de la pureza.

Huellas del culto a San Vicente Ferrer en Italia:

  1. ACI S. ANTONIO (Catania) – Iglesia Madre, reliquia.
  2. ALCARA LI FUSI (Messina) – Museo de Arte Sacra, relicario del siglo XVIII.
  3. AVOLA (Siracusa) – Iglesia de Santa Venera, lienzo.
  4. CALAMONACI (Agrigento) – Iglesia Madre, estatua (altar mayor). Aquí, San Vicente es el protector y su festividad en verano es el primer domingo de Agosto.
  5. CAMMARATA (Agrigento) – Iglesia de Santo Domingo, estatua.
  6. CASTEL DEL PIANO (Grosseto) – Lienzo.
  7. Castell’Umberto (Messina) – Iglesia Matrice, estatua
  8. CASTELTERMINI (Agrigento) – Iglesia Madre dedicada al Santo.
  9. FIRENZE – S. Maria Novella, fresco de Domenico Ghirlandaio.
  10. FIUMEFREDDO SI SICILIA (Catania) – Iglesia de San Vicente Ferrer. Estatua.
  11. GESUALDO (Avellino) – Iglesia Madre, estatua.
  12. GIOIOSA MAREA (Messina) – Iglesia Madre, lienzo (nave izquierda). – estatua (nave derecha)
  13. GRADARA (Pesaro) – Iglesia del SS. Sacramento, estatua.
  14. LICATA (Agrigento) – Iglesia de Santo Domingo, estatua de madera.
  15. LUCOLI (AQ) – Parroquia de la Santa Cruz, estatua
  16. LUGANO (Svizzera) – Catedral de San Lorenzo, lienzo.
  17. MALETTO (Catania) – Iglesia Madre, estatua (la festividad veraniega se celebra el tercer domingo de Septiembre).
  18. MILAZZO (Messina) – Iglesia de Santo Domingo, estatua atribuida al Quattrocchi.
  19. MILITELLO ROSMARINO (Messina) – Iglesia de la Madonna del Rosario, estatua y fresco en el ábside.
  20. MISTRETTA (Messina) – Iglesia Maria SS. del Rosario, estatua.
  21. NAPOLI – Catedral, estatua de plata.
  22. NASO (Messina) – Iglesia Madre, estatua de mármol guardada en la capilla barroca de la nave lateral izquierda. – Iglesia de San Sergio (frazione Cagnanò), estatua
  23. NOTO (Siracusa) – Iglesia ex conventual de Santo Domingo, lienzo.
  24. PALAZZO ACREIDE (Siracusa) – Iglesia de San Pablo, lienzo.
  25. PALERMO – Iglesia de Danto Domingo (Catedral), lienzo de Diego Velasquez (nave derecha).
  26. PIRAINO (Messina) – Iglesia Madre, estatua (nave derecha)
  27. PRATO (Firenze) – Monasterio de las Dominicas, estatua.
  28. ROMA – Iglesia de Santa Maria Sopra Minerva, lienzo.
  29. SOVERATO (CZ) – Iglesia de Santa Maria di Portosalvo, estatua
  30. STROMBOLI (Messina) – San Vicente Ferrer es el titular de la parroquia.
  31. VENEZIA – Iglesia de los Santos Juan y Pablo, Poliptico del Bellini.
  32. SARRO DI ZAFFERANA (Catania) – Parroquia de la que es el patrono.

Damiano Grenci

Bibliografia y webs.

  • AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
  • C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
  • Grenci Damiano Marco – Archivio privato iconografico e agiografico: 1977 – 2011
  • Sitio web de sanvincenzoferreri.it

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santos y beatos de nombre Vicente

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beato Vicente Salanitro de Ciminna.

Vicente es un nombre de origen latino, de “Vincentius”, que, en su adjetico “vincens” (participio latino del verbo vincere), significa literalmente vencedor, victorioso. En un ambiente cristiano,  este nombre se puede traducir como “victorioso sobre el mal”.

El nombre de Vicente está muy difundido en la hagiografía cristiana y también entre los “mártires de las catacumbas” y he aquí una pequeña muestra:

  • Beato Nicéforo de Jesús y María (Vicente) Díez Tejerina, mártir pasionista (MR, 23 julio)
  • Beato Vicente (Wincenty) Lewoniuk, mártir de Pratulin, (MR, 24 enero)
  • Beato Vicente Ballester Far, sacerdote y mártir (MR, 23 septiembre)
  • Beato Vicente de L’Aquila, religioso franciscano (MR, 7 agosto)
  • Beato Vicente Eugenio Bossilkov, mártir (MR, 11 noviembre)
  • Beato Vicente Galbis Girones, mártir (MR, 21 septiembre)
  • Beato Vicente Grossi, sacerdote (MR, 7 noviembre)
  • Beato Vicente Kadlubek, obispo, monje cisterciense (MR, 8 marzo)
  • Beato Vicente Lewoniuk, mártir polaco, conmemorado en el Martirologio romano el 24 enero.
  • Beato Vicente Maria Izquierdo Alcon, sacerdote y mártir (MR, 18 agosto)
  • Beato Vicente Matias Cabanes Badenas, sacerdote y mártir (MR, 30 agosto)
  • Beato Vicente Matuszewski, sacerdote y mártir (MR, 23 mayo)
  • Beato Vicente Pelufo Corts, sacerdote y mártir (MR, 22 septiembre)
  • Beato Vicente Pinilla, sacerdote y mártir (MR, 26 julio)
  • Beato Vicente Romano, sacerdote diocesano (MR, 20 diciembre)
  • Beato Vicente Rubiols Castellò sacerdote y mártir (MR, 14 agosto)
  • Beato Vicente Sales Genovés, jesuita mártir (MR, 29 septiembre)
  • Beato Vicente Sicluna Hernandez sacerdote y mártir, (MR, 22 septiembre)
  • Beato Vicente Soler, presbitero español de la Orden de los Agustinos Reunidos y mártir,  conmemorado en el  Martirologio romano el 15 agosto.
  • Beato Vicente Vilar David, padre de familia y mártir (MR, 14 febrero)

Urna de San Vicente, diácono mártir de las catacumbas venerado en Cottolengo, Italia.

  • San Juan Vicente, obispo y eremita (27 noviembre)
  • San Vicente, abad mártir de León, (11 septiembre)
  • San Vicente de Avila, mártir (MR, 28 octubre)
  • San Vicente de Paul, sacerdote y fundador (MR, 27 septiembre)
  • San Vicente de (de Aquitania) mártir (MR, 9 junio)
  • San Vicente de Dax, obispo mártir (MR,1 septiembre)
  • San Vicente de Lérins, abad (MR, 24 mayo)
  • San Vicente de Zaragoza, diácono y mártir (MR, 22 enero)
  • San Vicente Duong, martir (MR, 6 junio)
  • San Vicente Ferrer, (13501419), sacerdote dominico, (MR, 5 abril)
  • San Vicente Le Quang Liem, mártir (MR, 7 noviembre)
  • San Vicente Madelgario, esposo, monje (MR, 14 julio)
  • San Vicente Maria Strambi, obispo pasionista, (MR, 1 enero)
  • San Vicente mártir y diacono de Tivoli, se festeja el 23 julio.
  • San Vicente Nguyen The Diem, sacerdote y mártir (MR, 24 noviembre)
  • San Vicente Pallotti, sacerdote (MR, 22 enero)
  • San Vicente Shiwozuka (Vicente de la Cruz), sacerdote dominico, mártir japonés, conmemorado en el Martirologio romano el 29 septiembre.
  • San Vicente Shiwozuka, martir (MR, 29 septiembre)
  • San Vicente Tuong, agricultor vietnamita, martir en tiempos del emperador Tu-Duc, conmemorado en el Martirologio romano el 16 junio.
  • San Vicente, abad de San Claudio, martir (11 septiembre)
  • San Yen (Do-Yen) (Vicente), martir de Tonquin (MR, 30 junio)

San Vicente Liem. Imagen procesional en Filipinas.

  • Siervo de Dios José Maria de Palermo (Vicente Diliberto), religioso franciscano capuchino
  • Siervo de Dios Vicente Carafa, jesuita
  • Siervo de Dios Vicente Maria Morelli, obispo de Otranto
  • Siervo de Dios Vicente Maria Sarnelli, arzobispo de Napoles
  • Siervo de Dios Vicente Ronca, notario de Lioni (AV)
  • Venerable José de Jesús y Maria (Vicente Pesci), pasionista
  • Venerable Vicente Cimatti, salesiano misionero
  • Venerable Vicente de Lentini, religioso franciscano
  • Venerable Germán de S. Estanislao (Vicente) Ruoppolo, sacerdote pasionista

También hay algunos “cuerpos santos” que son venerados con el nombre de Vicente. Esta es una lista de ellos:

  • Vicente – Admont (Austria)
  • Vicente – Banz (Alemania)
  • Vicente – capilla sanctorum del Instituto – Torino
  • Vicente – iglesia abacial – Einsiedeln (Suiza)
  • Vicente – iglesia de los Barnabitas – Uccle (Belgica)
  • Vicente– iglesia de Santa Maria Himmelfahrt (llamada Hofkirche) – Neuburg\Donau (Alemania)
  • Vicente – iglesia matriz – Acate (RG)
  • Vicente – iglesia de San Francisco – ?
  • Vicente – iglesia de San Nicolás – Eger (Alemania)
  • Vicente – iglesia San Pancracio – Roma
  • Vicente – iglesia de San Segismundo – Bologna
  • Vicente – iglesia Santa Maria del las Gracias – Grottolella (AV)
  • Vicente – iglesia de los Santos Vicente y Anastasio alle Tre Fontane – Roma
  • Vicente – iglesia de San Esteban Mayor – Milano
  • Vicente – Chokier (Belgica)
  • Vicente – Colegiata de San Gaudencio – Varallo Sesia (VC)
  • Vicente – parroquia – Tavoleto (PS)
  • Vicente – parroquia – Torrecuso (BN)
  • Vicente – parroquia – Villetta Barrea (AQ)
  • Vicente – parroquia – Brusuglio di Cormano (MI)

Urna de San Vicente, mártir de las catacumbas venerado en Acate (Italia).

  • Vicente – parroquia San Bartolome – Bannio Anzino (VB)
  • Vicente – parroquia San Juan Bautista – Parabita (LE)
  • Vicente – parroquia San Nicolas – Craco (MT)
  • Vicente – parroquia Santa Maria – Gioia dei Marsi (AQ)
  • Vicente – parroquia Santa Maria Assunta – Russo (Ticino – Suiza)
  • Vicente – parroquia Santa Maria del la Cruz – Cercemaggiore (CB)
  • Vicente – parroquia de los Santos Fermo y Rustico – Cusago (MI)
  • Vicente – parroquia de los Santos Pedro y Pablo – Invorio Inferiore (NO)
  • Vicente – parroquia – Osterhofen (Alemania)
  • Vicente – prepositurale San Vincenzo – Calcinato (BS)
  • Vicente – Santuario Madonna del Pilastrello – Lendinara (RO)
  • Vicente- Bad Schussenried (Alemania)

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es