Santos Estefanía (Corona) y Víctor, mártires

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Fresco gótico de los Santos en la abadía de Feltre, Italia.

Fresco gótico de los Santos en la abadía de Feltre, Italia.

Hoy hablaremos de dos Santos que, por sí solos, constituyen uno de los temas más problemáticos de la hagiografía antigua: estamos hablando de los mártires Víctor y Estefanía (que en latín es llamada Corona). Existen un extenso repertorio de fuentes latinas, griegas y etiópico-coptas acerca de sus vidas, martirio y traslado de reliquias. Casi todas estas fuentes tienen su origen en el siglo V, por lo que, debido a la cercanía con los momentos atribuidos del martirio (s.IV), ofrecen bastante garantía, por lo que nadie duda de que son santos históricos y que desde antiguo se los ha venerado; a pesar los problemas que presenta el definirlos y contextualizarlos adecuadamente, puesto que de unas fuentes a otras hay pequeñas variaciones que, sin embargo, son menores en comparación con las semejanzas.

Pasión de los Santos Víctor y Estefanía
Todas las fuentes coinciden en presentar al mártir Víctor como un soldado cristiano, oriundo de Cilicia (según las fuentes latinas) o de Italia (según las fuentes griegas), mientras que en otros textos se lo hace oriundo de Alejandría de Siria, provincia vecina de Cilicia, por cierto. El caso es que servía en las tropas romanas cuando, bajo el reinado de Antonino (o de Diocleciano, según las fuentes etiópico-coptas), fue sometido a un cruel martirio, por parte de un juez llamado Sebastián. Esto ocurrió porque Víctor se había convertido al cristianismo y rechazaba sacrificar a los dioses, por ello, y durante tres días, fue desnudado y torturado en público, primero, quemándolo al derramarle sobre el cuerpo aceite hirviendo, y después, azotándolo hasta desprenderle la piel abrasada de la carne.

Al tercer día de este tormento, parecía que el mártir iba a flaquear, incapaz de soportar más aquel dolor. Entonces, en medio de la multitud, se acercó una joven muchacha para confortarlo: era Estefanía, que no tenía más que diecisiete años de edad. La mayoría de las fuentes coinciden en decir que era la esposa de un compañero de Víctor en la legión, y que llevaba casada con él hacía apenas un año. Otras versiones mencionan, sin embargo, que era la propia esposa de Víctor, y otras, que ni siquiera se conocían y que ella se acercó a consolarlo como hermana en la fe. Lo cierto es que tan sólo la primera versión parece la más verosímil, porque es la más reseñada. Fuera quien fuese, el caso es que Estefanía se acercó al torturado y con palabras de aliento lo animó a perseverar y a ser fuerte hasta el final.

Martirio de la Santa. Estampa decimonónica en el Hospicio de la Santa Cruz de Baden, Alemania.

Martirio de la Santa. Estampa decimonónica en el Hospicio de la Santa Cruz de Baden, Alemania.

Naturalmente, viendo que prestaba apoyo al reo, el prefecto Sebastián mandó apresar a Estefanía y la interrogó. Ella se declaró cristiana y afirmó su admiración por la fortaleza del mártir y su deseo de ser mártir con él, negándose también a sacrificar a los dioses. Después de intentar convencerla en vano, Sebastián dictó una terrible sentencia contra la joven: debía morir descuartizada. Así, mientras que Víctor terminó el curso de sus tormentos siendo decapitado, Estefanía fue atada de brazos y piernas a dos palmeras jóvenes dobladas a la fuerza, cuando los verdugos soltaron los árboles, éstos se enderezaron violentamente, desgarrando el cuerpo de la mártir en varios trozos.

Noticias históricas sobre los mártires
Este espeluznante relato, aunque quizás tenga algo de fábula, presenta sin embargo dos puntos de referencia seguros: la fecha de celebración y la ciudad del martirio, ya que el hecho de decir que Estefanía fue colgada entre dos palmeras -tal y como aparece iconográficamente representada- sugiere un lugar bastante concreto, ya que las palmeras sólo crecen en determinados ambientes. En la hagiografía antigua, por lo general, este tipo de detalles indican el lugar del martirio con bastante precisión. Veámoslo: según la passio griega, los dos Santos fueron martirizados en Damasco; según la copta, en Antioquía; y según la latina, en Egipto. Otras passio menos importantes hablan de Sicilia e incluso Marsella. Pues bien, en todas estas ubicaciones crecen palmeras, pero el clima más favorable a las mismas son Damasco, Antioquía y Egipto, por lo que parecen las ubicaciones más probables.

Con respecto a la celebración, los griegos la fijan el 14 de noviembre, los etíopes el día 22 de abril y los latinos en dos fechas: el 24 de abril y el 14 de mayo. El Martirologio Romano les dedica dos celebraciones: el 1 de abril los mencionan como Víctor y Esteban (este nombre es resultado de una confusión con Estefanía, masculinizándola por una falta de ortografía procedente del Martirologio Jeronimiano, desde donde se copió) y el 14 de mayo, como Víctor y Corona. Como se puede ver, las fuentes latinas decidieron traducir el nombre de Estefanía (que en griego, al igual que su versión masculina -Esteban- significa “coronada”, de ahí lo de “Corona”). De ahí que la Santa, en Occidente, sea llamada Corona y en Oriente se mantenga su nombre original: Estefanía.

Martirio de los Santos. Iluminación de un Libro de Horas conservado en París (Francia), ca. 1480.

Martirio de los Santos. Iluminación de un Libro de Horas conservado en París (Francia), ca. 1480.

Pero la mayor complicación en este asunto “nace” de este mismo martirologio -el Jeronimiano- porque no utiliza el hecho de la “hortología” -recordemos, la presencia de palmeras- como indicación del lugar. Y así, el 11 de enero, dice: “In Alexandria….Victoris Stefani”, el 20 de febrero, anota: “el alibi (Al), Victoris, Coronam et aliorum decem”, el 1 de abril: “In Aegypto Voctis Stefaniae”, el 23 de abril: “In Alexandria Coronae Victoris”, el 24 de abril dice exactamente esto mismo (!!), el 8 de mayo: “In Aegypto Vicortis et Stefanae”, el 14 de mayo: “In Syria Victoris militis et Coronae qui simul passi sunt” y finalmente, el 21 de julio: “In Massilia Victoris Coronae…” ¿Por qué tantas fechas y anotaciones para una sola pareja de mártires? He ahí la complicación hagiográfica.

Está claro que, al menos en la última cita, se está refiriendo a San Víctor de Marsella, pero, al introducir tantas citas para la misma pareja de Santos, está liándola bien liada porque hace creer que son diferentes Santos, cuando todo el rato son los mismos, desplazándolos cada vez a un sitio distinto (!!!). Este martirologio ha usado diversas fuentes anteriores: una literaria (14 de mayo) y otra hortológica (todas las otras). También es verdad que, estudiando estas divergencias a fondo, se deduce que las fuentes hortológicas son las antiguas y de mayor valor histórico que las literarias.

El orden cronológico y correcto de todos estos testimonios debe ser el siguiente:
1. Una celebración alejandrina el 24 de abril (VIII Kalendas mai..), de la que puede derivarse la del 8 de mayo (VIII Idus mai.) La celebración del dia 23 es una anticipación (IX kalendas mai.) y la del 20 de febrero (IX kal. Mart).
2. La passio siríaca, el 14 de mayo y el 14 de noviembre (seis meses después).
3. El Martirologio Jeronimiano.
4. La passio latina y los demás documentos occidentales, los cuales copian de las fuentes sirias todo lo referente al martirio, pero ponen la celebración en las fuentes alejandrinas.
5. La passio copta, porque como observa el hagiógrafo Delehaye en su libro “Los mártires de Egipto”, página 151, “con su enfoque crudo y brutal, parece una caricatura de la passio siria e ignora completamente las tradiciones egipcias”.

Sepulcro de los Santos en la catedral de Osimo, Italia.

Sepulcro de los Santos en la catedral de Osimo, Italia.

Reliquias
Aunque actualmente los restos de ambos mártires parecen reposar en su santuario de Feltre y en la catedral de Osimo (Italia), cabe destacar que sufrieron diversos traslados desde su lugar de reposo original -parece ser que Egipto, como atestigua una tablilla de plomo fue colocada sobre su tumba en Ceronia, Chipre:
“Anno CCV ab incarnato verbo
sub Antonino Cesare
corpora sanctorum martyrum
Victoris et Coronae
Transvecta sunt at Theodoro Martyre
Et a me indigno Solino
Episcopo urbis Ceroniae
Hic recondita sunt dub die XVII Septembris
In Christo Iesu.”

“En el año 205 de la Encarnación del Verbo, bajo el césar Antonino, los cuerpos de los santos mártires Víctor y Corona fueron trasladados por el mártir Teodoro y por mí, el indigno Solino obispo de la ciudad de Ceronia. Aquí fueron enterrados en el día 17 de septiembre, en Cristo Jesús”.

Parece claro que, de su primitivo lugar de reposo, las reliquias fueron trasladadas a Chipre en 205, y de ahí, cuando la isla fue invadida por los árabes en el año 802, a Sicilia; donde apenas estuvieron dos años, pues también esta isla fue ocupada por los sarracenos. De allí pasaron a Venecia, donde permanecerían dos siglos. Entonces, un obispo, buscando dar prestigio a la ciudad de Feltre, tomó las reliquias y las trasladó allí, en el monte Miesna. En 1096 el cruzado Giovanni de Vidor hizo levantar un espléndido santuario románico dedicado a los dos Santos, donde se colocaron las arcas que contenían sus cuerpos. En 1354, Carlos IV, rey de Bohemia, se detuvo en Feltre mientras se dirigía a Roma para ser coronado emperador. Los habitantes de Feltre no supieron honrar al rey de mejor forma que regalándole la cabeza de Víctor y un brazo de Estefanía. El rey aceptó la ofrenda y prosiguió hasta Roma. De vuelta en Praga, ya coronado emperador, las conservó allí.

Sepulcro de los Santos en su abadía de Feltre, Italia.

Sepulcro de los Santos en su abadía de Feltre, Italia.

Por lo tanto, de Santa Estefanía, compañera de San Víctor, hay reliquias en Feltre (Belluno), Italia, donde también está la tumba de ambos; Atricoli (Terni), Italia; Pavia (Italia), en la catedral de San Leopardo de Osimo (Ancona), Italia y Aachen (Alemania). Tanto en Feltre como en Osimo están dentro de bellísimos sepulcros; y aparte de San Víctor hay muchos otros relicarios. Es curioso destacar que la mayoría de veces son venerados juntos, pero en la zona de Austria se rinde culto sólo a ella, a Corona, donde tiene un importante santuario en Wechsel. En Italia, aparte de en Feltre y en Osimo donde reposan partes de su cuerpo, es muy venerada en Canepina. Así ocurrió, como dicen algunas fuentes con sorna; que Estefanía murió descuartizada por Cristo y su cuerpo, siglos después, aún tuvo que sufrir otros descuartizamientos, esta vez por obra de los cristianos.

Conclusiones
Por tanto y resumiendo, desde el punto de vista histórico, no se puede admitir la existencia de dos copias Victor y Stefanae y Victor y Corona, sino que se trata sólo de una pareja, no de dos parejas, que fueron verdaderamente mártires de Egipto y que su culto se difundió inmediatamente por los países vecinos de oriente, especialmente, en los ambientes militares de Antioquía. Es decir, que veneraban a Víctor por haber sido soldado como ellos y a Estefanía como su compañera de martirio.

Por lo que se refiere a la celebración del 24 de abril, cabe recordar que el Martirologio Jeronimiano asocia a estos dos santos con varios otros, con los que no tienen absolutamente ninguna relación, como por ejemplo San Liberal, que es en realidad un mártir romano del cementerio “ad clivum cucumeris”; o San Teón, sacerdote mártir; o a los 37 mártires de Alejandría celebrados el día 9 de febrero. En fin, que el Martirologio Jeronimiano la lía a base de bien, pero son dos santos históricos, antiguos y que, desde antiguo, recibieron culto.

Espectacular anda procesional de Santa Corona en Canepina (Italia).

Espectacular anda procesional de Santa Corona en Canepina (Italia).

Mientras que San Víctor siempre aparece como soldado, Santa Estefanía suele aparecer como una joven entre dos palmeras dobladas, instrumento de su martirio, o más a menudo en el momento de ser atada por los verdugos a ambos árboles. A veces, y especialmente en el arte medieval, aparece colocada boca abajo e incluso en el momento de desgarrarse su cuerpo en dos mitades, pero en etapas posteriores debieron interpretar esto como rotundamente obsceno y desagradable, por lo que la representación, a menudo edulcorada, se ha limitado al momento de ser atada. También aparece portando en la mano una corona real, alusión a la versión latina de su nombre.

Huelga decir que en Oriente se la sigue llamando por su nombre original, Estefanía (Stephana, Stephanida); mientras que en Occidente se la conoce como Corona. Ambos nombres son lo mismo como la Santa es la misma, sólo el segundo es traducción al latín del primero, original en griego.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova, Roma.

Enlace consultado (25/07/2013):
http://www.santacorona.it
http://www.santivittoreecorona.it/

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Santos y beatos de la provincia de Huelva

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Imagen procesional de San Walabonso en su ciudad natal de Niebla, Huelva (España).

Pregunta: Al igual que uno de los colaboradores de ese maravilloso blog yo también nací en la provincia de Huelva aunque por diversas circunstancias tuve que emigrar a Austria y aquí me he quedado. Pero siempre he tenido curiosidad por saber si en mi provincia ha vivido algún santo alguna vez y por eso os pido que me lo aclaréis. Alosno

Respuesta: Estimada tocaya, me ha encantado esta pregunta porque yo también en su día tuve este especial interés, tanto, que incluso le dediqué un programa en televisión. La verdad es que no han sido muchos los santos y beatos nacidos en nuestra provincia, pero los hay y además, algunos aunque no hayan nacido aquí, sí que han vivido en tierras onubenses. Procuraré no enrollarme porque este es un tema que me tienta a hacerlo. Los enumero y sólo digo algo de ellos.

San Víctor eremita
Santo cuya historicidad no está demostrada, pero que según una antiquísima tradición vivió como ermitaño en el siglo V en una cueva que se encuentra debajo de la ermita de la Virgen de los Ángeles en la Peña de Arias Montano en el municipio de Alájar. No se le rinde culto alguno, pero sí se conserva dicha cueva con una cruz que lo recuerda.

San Dúnala, mártir
Saltés, como tu bien sabes, es una isla que está en las marismas de la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel y en la que existe una ciudad islámica construida a su vez sobre unas ruinas romanas.
Pues Dúnala era un noble mozárabe, señor de la Isla Saltés que en la primera mitad del siglo X fue enviado por An Nasir como embajador a Roma y ante el emperador bizantino de Constantinopla a fin de resolver algunos asuntos religioso-políticos, pues existían malas relaciones entre los Abbasidas (sultán de Egipto) y el Califa cordobés. Una vez en Constantinopla, decidió ir en peregrinación a Tierra Santa y camino de Jerusalén, fue encarcelado en Abul Qasir junto al lago Tiberíades. En la prisión murió decapitado por profesar su fe en Cristo. Es el único santo del término municipal de la capital de la provincia y, por supuesto, es un santo histórico.

Santos Walabonso y María, hermanos mártires de Niebla.
Naturales de Elepla (la actual ciudad de Niebla), su padre era cristiano y su madre, una musulmana convertida al cristianismo. María era mayor que Walabonso. Por razones económicas marcharon a Froniano, pueblo que distaba unas diez millas al oeste de la ciudad de Córdoba.
Walabonso entró en el monasterio de Cuteclara, que era un monasterio mozárabe mixto al oeste de Córdoba y allí estudió las Sagradas Escrituras de manos del abad Frugalo. Junto con San Pedro de Écija, se ordenó de diácono y se dedicó al servicio espiritual de las monjas del monasterio. Su hermana María también entró en el monasterio de Cuteclara y allí estuvo bajo las órdenes de la abadesa Santa Artemia, que era la madre de los santos Juan y Adolfo martirizados en tiempos de Abderramán II. Existía una complicidad y veneración mutua entre Walabonso y su hermana María.

Un día, Walabonso, junto con los santos Pedro, Wistremundo, Sabiniano, Abencio y Jeremías se presentaron ante el cadí cordobés para afearle el martirio de los santos Isaías y Sancho. Preguntados quienes eran, profesaron su fe en Cristo y fueron todos degollados el domingo 7 de junio del año 851. Sus cuerpos fueron quemados y sus cenizas se echaron al río Guadalquivir. Recibieron culto desde el mismo día de su martirio.
Muerto su hermano, Maria quedó traumatizada, lloraba amargamente y se encomendó a su hermano. Salió del monasterio y se fue a la basílica de San Acisclo donde se encontró con otra virgen de nombre Flora. Ambas, se presentaron ante el cadí, hicieron profesión de su fe y fueron encarceladas. En la cárcel, fueron confortadas por San Eulogio en persona que las animó al martirio. Fueron degolladas el 24 de noviembre del año 851. Sus cuerpos fueron abandonados para que sirvieran de comida a las aves de rapiña y posteriormente, sus despojos fueron arrojados al Guadalquivir.
María se apareció a los monjes de Cuteclara que los recogieron. Hoy se encuentran en una preciosa urna de plata venerada en la parroquia de San Pedro de Córdoba capital. El mismo San Eulogio obispo mártir de Toledo escribió sus vidas. Son los santos patrones de su pueblo natal: Niebla.

Monumento al Beato Vicente de San José en su ciudad natal de Ayamonte, Huelva (España).

Beato Vicente Ramírez de San José, franciscano mártir
Es el primer onubense beatificado por decreto de la Santa Sede. Nació en Ayamonte (Huelva) en el último tercio del siglo XVI. Su familia era humilde y vivían del oficio de tejedor. Para mejorar económicamente embarcó rumbo a México, a la ciudad de Puebla de los Ángeles y allí, en el año 1615 entró en contacto con los frailes del convento de San Francisco. Profesó como hermano lego el día 18 de octubre de 1616 y se ocupó de la enfermería del monasterio. Habiendo enfermado y muerto un fraile que iba a marchar como misionero al Japón, él se ofreció para suplirle, embarcando en 1618 rumbo a Filipinas con la intención de aprender el japonés.

Dos años más tarde, llega al Japón y se dedica a cuidad de los enfermos en el hospital de Nagasaki, pero el 25 de octubre del año 1621 es descubierto como misionero y fue detenido. Estuvo encarcelado en la cárcel de Omura, dentro de una jaula, junto con otros treinta prisioneros, todos hacinados. En la jaula, ejercía como enfermero y rezaba las horas canónicas. Murió en el llamado “gran martirio de Nagasaki”, el día 10 de septiembre del año 1622. Atado a un poste y rodeado de haces de leña y paja húmedas, murió asfixiado por el humo y quemado su cuerpo a fuego lento. Los restos calcinados fueron arrojados al mar. Fue beatificado por el Beato Papa Pío IX el día 7 de julio de 1867. Su fiesta se celebra el día 10 de septiembre.

Beata Eusebia Palomino Yenes, virgen salesiana
Su biografía la publicamos en este blog el día 16 de febrero de este año.

Fotografía coloreada del Beato Manuel González.

Beato Manuel González García, obispo de Málaga y Palencia
Nació en Sevilla el día 25 de febrero del año 1877, siendo hijo de Martín y Antonia. De pequeño perteneció al Coro de los Seises de la Catedral hispalense y entró en el seminario metropolitano en octubre del año 1889. El Beato Marcelo Espínola lo ordenó de sacerdote el 21 de septiembre del 1901, ejerciendo como párroco en distintos pueblos sevillanos. En el año 1905 fue nombrado arcipreste de la parroquia mayor de San Pedro de Huelva capital (Huelva no era diócesis y pertenecía a la archidiócesis de Sevilla) y aquí, en Huelva, fundó la “Obra de las Tres Marías y de los Discípulos de San Juan” el día 4 de marzo del 1910.

Escribió el libro: “Lo que puede un cura de hoy” y fue muy apreciado por todos los onubenses por su pastoral misionera, carácter dialogante y simpatía. Se distinguía por las catequesis con los niños creando el “Patronato de Aprendices Don Bosco”. El día 6 de diciembre del 1915 fue nombrado obispo auxiliar de Málaga y ordinario de la misma diócesis, el día 22 de abril del 1920.
En Málaga, el día 3 de mayo de 1921 fundó la “Congregación de las Hermanas Eucarísticas de Nazareth”, obra que fue aprobada por la Santa Sede el 30 de agosto de 1960. El 31 de mayo de 1931, como quemaron el palacio episcopal de Málaga, marchó a Ronda y, temiendo por su vida, la Santa Sede le impuso retirarse a Madrid en noviembre de 1932; allí permaneció durante tres años dedicándose a sus fundaciones.
El 5 de agosto de 1935 fue nombrado obispo de Palencia, aunque murió en Madrid el día 4 de enero de 1940. Está sepultado en la catedral palentina. Por su gran amor a la Eucaristía fue conocido como “el obispo de los sagrarios abandonados”. Publicó más de treinta libros. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 29 de abril del año 2001.

Retrato del Beato Marcelo Espínola.

Beato Marcelo Espínola Maestre, cardenal arzobispo de Sevilla.
Nació en San Fernando (Cádiz) el día 14 de enero de 1835 siendo sus padres los Marqueses de Espínola. Estudió abogacía y fue entonces cuando entró en contacto con Huelva, donde venía muy asiduamente a fin de asesorar gratuitamente a los pobres. Se hizo gran devoto dela Hermandad del Nazareno dela Semana Santa Onubense.
En 1858 entró en el seminario de Sevilla ordenándose de sacerdote seis años más tarde; fue nombrado capellán de Sanlúcar de Barrameda y párroco de San Lorenzo, en Sevilla. Aunque lo designaron canónigo en 1879 siempre ejerció su labor pastoral en la parroquia de San Lorenzo. El 6 de febrero de 1881 la Santa Sede lo nombra obispo auxiliar de Sevilla y tres años más tarde, obispo de Coria-Cáceres. Allí fundó la “Congregación de las Esclavas Concepcionistas del Divino Corazón de Jesús” el día 26 de julio de 1885.

En mayo de 1886 fue nombrado obispo de Málaga y nueve años más tarde, arzobispo de Sevilla.  Siempre, donde estuvo, destacaba por su modestia, sencillez, vida austera, humildad, piedad, caballerosidad y cuidado de los pobres, por lo que era conocido como el “arzobispo mendigo<”. Fundó el periódico “El Correo de Andalucía” y fue senador del Reino. San Pío X lo nombró cardenal de Sevilla el día 11 de diciembre de 1905, pero no pudo ir a Roma para recibir el capelo cardenalicio pues un mes más tarde, cuando estaba bendiciendo el Santuario de Nuestra Señora de Regla, en Chipiona (Cádiz), cayó enfermo muriendo en Sevilla seis días más tarde: el 19 de enero de 1906. Está sepultado en la Catedral hispalense en un precioso mausoleo blanco construido en el año 1913. Fue beatificado por el papa San Juan Pablo II el día 29 de marzo del año 1987.

También estuvieron relacionados con nuestra provincia Santa Ángela de la Cruz, virgen fundadora, que fundó una Casa de su Congregación en Ayamonte (Huelva), la Beata Carmen Moreno Benítez, virgen mártir salesiana, que fue directora del colegio salesiano de Valverde del Camino, el Beato Manuel Gómez Contioso, salesiano mártir nacido en Moguer (Huelva) en 1877 y el Beato José Agustín Fariña Castro, agustino mártir, que desarrolló parte de su actividad docente en nuestra provincia.

Sepulcro del Beato Marcelo Espínola en la Catedral de Sevilla.

Y estos son los santos y beatos nacidos en nuestra provincia o que pasaron en ella parte de sus vidas. Espero haber complacido tu pregunta.

Antonio Barrero

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