Santa Victoria en Ohio (EEUU)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la figura que contiene las reliquias de la Santa. Maria Stein Center, Ohio (EEUU).

Hace más de un año conmemorábamos la vida y martirio de Santa Victoria de Tívoli, en cuyo artículo ya especifiqué que existen muchas otras Santas, especialmente mártires de las catacumbas, que llevan el mismo nombre. Hoy hablaremos de una de ellas.

Hace un tiempo ya que encontré estas fotografías por Flickr y me preguntaba por la historia de este corposanto. Naturalmente, la persona que había subido la foto (que por cierto, no era suya, sino que la había tomado de la web que abajo dispondré) identificaba a esta Santa Victoria con Santa Victoria la de Italia, compañera de Anatolia y Audax, que es la primera que te sale cuando buscas en el calendario. Bueno, ya viene siendo típico. No es lo peor. En algunos blogs la identifican con ésa y con Santa Victoria de Córdoba, todo a la vez, como si las dos fueran la misma, llegando a decir que los restos vienen directamente de España. Yo no sé de dónde sacan tanta imaginación.

Afortunadamente, la web oficial del Santuario donde se venera este cuerpo (Centro Maria Stein, en Ohio, EEUU, a cargo de las Hermanas de la Preciosa Sangre) no hace este tipo de identificaciones fáciles y confusas. Se limitan a decir que es el cuerpo de una mártir, dentro de una figura de cera que las propias Hermanas diseñaron, así como las ropas que lleva, con que la vistieron antes de ser la urna sellada en 1892. Lleva anillos en los dedos que le fueron colocados como piadosos exvotos. La posición de la mano derecha, doblada hacia atrás –y un tanto forzada y antinatural en mi opinión- está inspirada en el gesto en que eran colocados los brazos derechos de nobles difuntos en los antiguos funerales, y a ella se la pusieron así por considerarla noble compañera de Cristo entre los Santos, debido a su martirio.

A su cabecera se lee el cartel bordado St. Victoria V.M. No hay lápida ni se ve vaso de sangre. El nombre podría no ser el auténtico, según parece.

No se dice nada más respecto a ella. Escribí a la web pidiendo algo de información hace un tiempo, pero aún no he recibido respuesta ni creo que la vaya a recibir ya. Imagino pues, que se tratará de otro de tantos corposantos extraídos de las catacumbas romanas y donados por la Iglesia a este centro devocional, que es por cierto, el santuario con más reliquias que hay en EEUU.

Si alguien puede aportar más información acerca de estas reliquias, lo agradeceré, como agradezco a la web y a los que me proporcionaron las fotografías. Por desgracia, mientras no podamos aportar más información, se sigue difundiendo por todas partes el error de que éstas son las reliquias de la Santa mártir de Tívoli, o la de Córdoba, o las de las dos a la vez. Aunque la experiencia me dice que pese a haber información disponible, siempre habrá quien difunda supercherías…

Meldelen

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Santos Victoria, Anatolia y Audax, mártires sabinos

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Detalle de las dos Santas en el cortejo de vírgenes. Sant'Apollinare Nuovo, Rávena (Italia).

Pregunta: Quisiera saber sobre santa victoria de Tivoli Italia, cuya fecha se conmemora el 23 de diciembre.

Pregunta: Hola. Su blog me parece muy bueno, muy padre como decimos por acá. Ahora tengo el turno de hacerles una pregunta, porque nadie me sabe responder bien, o no me hacen ni caso. En mi iglesia hay una pintura de Santa Victoria, la santa que se celebraba el 23 de diciembre. Quisiera yo saber un poco más de su vida. En los santorales hay pocas cosas, pero ustedes parecen tener bibliografía especializada y muchos conocimientos. Gracias. Mi bendición.

Respuesta: La Santa por la que preguntas aparece conmemorada junto a los también mártires Anatolia y Audax, éstos se conmemoran el 9 de julio y Victoria, como bien dices, el 23 de diciembre; aunque es importante hacer notar que estas fechas son las del Martirologio Romano después de que Baronio los introdujera en éste; y que previamente y en otras fuentes se los ha celebrado en días distintos. Vamos a ver estas menciones.

La primera mención de Anatolia aparece en el año 396 y se debe a Victrice de Rouen en el De Laude sanctorum, capítulo XI. Aquí esta santa aparece entre los santos taumaturgos [1]. Al inicio del siglo VI, en el Martirologio Jeronimiano, el día 10 de julio se hace mención de Anatolia y Victoria: VI Idus iulii in Savinis Anatoliae et Victoriae. El mismo Martirologio recuerda a Victoria sola el día 19 de diciembre: In Savinis civitate Tribulana, Victoriae. Poco tiempo después aparecen las dos santas en los mosaicos de Sant’Apollinare Nuovo de Rávena entre los santos más ilustres de Occidente, junto con Paulina, Cristina y otras formando un grupo de vírgenes que homenajean a Cristo.

La passio, datada en el siglo VIII, es auténtica, con la salvedad de algunos detalles fantasiosos que conviene no tomar en serio. Esta passio Sanctorum Anatoliae, Audacis et Victoriae fue leída por Aldelmo en el año 709 y posteriormente por Beda en el año 735, los cuales componen versos en honor de las dos Santas (Aldelmo en su De Laude Virginum y Beda en su Martirologio).
Los elogios de Beda hacia las dos Santas, son asumidos por Adone y el monje Usuardo e introducidos íntegramente por Baronio en el Martirologio Romano, que coloca definitivamente a Audax y Anatolia el día 9 de julio y a Victoria el dia 23 de diciembre, como decía al principio.

Anatolia libra a Audax de la serpiente. Lienzo barroco que preside el altar-sepulcro de los dos Santos en el monasterio de Sacro Speco, Subiaco (Italia).

Según esta passio, Anatolia y Victoria eran dos jóvenes oriundas de Tívoli y prometidas en matrimonio a dos patricios, que rompieron el compromiso para consagrar su virginidad a Cristo. Éstos las hicieron encerrar en sus propiedades y trataron de vencerlas por hambre, pero fue inútil. Cuando supieron que las dos jóvenes habían vendido su dote y entregado sus bienes a los pobres, las denunciaron ante el emperador Decio, quien dictaminó su destierro a sus respectivas posesiones: Victoria a Trebula Mutuesca –actual Monteleone Sabino- y Anatolia a Tora.

Anatolia se dedicó a predicar el Evangelio y a convertir personas en la zona, lo que hizo que fuese denunciada y traída ante el pretor Faustiniano. Éste, como no pudiese hacerla desistir en su empeño y que sacrificase a los dioses, la entregó al verdugo Audax; quien la torturó de muchas maneras y al fin, viendo que no la doblegaba con nada, la encerró en una celda y le tiró encima una enorme serpiente con la intención de que el reptil la atacara y la matase. Pero como el animal no hizo daño alguno a la muchacha, Audax, impresionado, lo atribuyó a milagro y entrando dentro de la celda; se postró ante ella y le pidió perdón. Ella no sólo lo perdonó sino que también lo convirtió al cristianismo; esto hizo que Audax fuese degollado por traición; y Anatolia muriese atravesada a lanzazos por la espalda, mientras hacía oración de rodillas. Es por eso que estos dos mártires, Anatolia y Audax, aparecen asociados como compañeros mientras que Victoria queda aparte, como tercera en el mismo grupo.

Victoria, por su parte, reunió a unas sesenta (¡!) vírgenes bajo su techo, a las que enseñaba a tejer y cantar los salmos, y con ellas pasaba el tiempo en recogimiento y oración. Su fama de santidad era tal, que el gobernador local acudió a ella para pedir que ahuyentara a un dragón que tenía aterrorizada a la región, prometiéndole, a cambio, cristianizarse él y toda la población. Victoria acudió a la boca de la cueva donde moraba el monstruo, le gritó que se marchara y la bestia, obediente, se alejó para siempre. Con esto se ganó el reconocimiento –y la conversión- de la población, pero un tiempo después le enviaron un sicario de parte de su prometido –quien la había vuelto a denunciar ante el prefecto local, no al que había ayudado con el dragón, sino otro-, que entró en su casa y ante la mirada de sus compañeras, la agarró del pelo y la fue arrastrando así por el suelo hasta el foro de la ciudad (vaya escenita). Allí la hizo arrodillar ante una estatua de Diana y quería obligarla a adorarla, pero ante la negativa de Victoria, le atravesó el corazón con una espada. Tenía veinte años de edad. Los lugareños recogieron el cadáver, lo ungieron y lo envolvieron en una sábana de lino. Luego lo lloraron, haciendo gran luto durante una semana, y finalmente le dieron sepultura en la misma cueva de donde ella había ahuyentado al dragón, colocándola en un sarcófago.

Sepulcro de Santa Victoria en Monte Mategnano, Italia.

Sepulcro de Santa Victoria en Monte Mategnano, Italia.

El culto a estos mártires nació en el mismo lugar del martirio, la región sabina. Desde ahí se ha ido expandiendo a otras zonas de Italia. Mientras que el culto a las dos mujeres es antiquísimo, el nombre de Audax no es añadido hasta el siglo VII; lo que hace que algunos autores consideren a este mártir varón un añadido fantasioso del autor de la passio.
El cuerpo de Victoria, trasladado desde el monte Mategnano por el abad Pedro de Farfa en 827 para ponerlo a salvo de los sarracenos, quedó en la abadía de Farfa desde el 20 de junio de 931 hasta que en época imprecisa, fue devuelto a Mategnano. Mientras que su cráneo, junto con el de Anatolia, se venera en la abadía de Sacro Speco en Subiaco. En esta misma abadía están los cuerpos de Anatolia y Audax, trasladados por el abad León en el siglo X. Se les puede venerar en su altar de la abadía, capilla del Santísimo Sacramento.

Los atributos de Victoria son la espada –o puñal, a veces clavado en su seno- y el dragón; mientras que los de Anatolia, lógicamente, son la lanza y la serpiente. Existen otras mártires de nombre Victoria, y muchas más que son simplemente cuerpos procedentes de las catacumbas, pero ésta es la más conocida de todas.

Meldelen


[1] Literalmente, “hacedores de maravillas”. Se llaman así los Santos que han obrado milagros destacados y en abundancia. Cada siglo ha tenido su Santo Taumaturgo más destacado; en el siglo XIX fue Santa Filomena y en el XX lo ha sido San Pío de Pieltrecina.

O Emmanuel,
Rex et légifer noster,
Expectatio Géntium et Salvador earum:
Veni
Ad salvándum nos,
Dómine, Deus noster.
Oh Enmanuel,
Nuestro rey y legislador,
Esperanza de las naciones y Salvador de los pueblos,
Ven
A salvarnos,
Señor, Dios nuestro.

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