Nuestra Señora del Carmen de Catemaco

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Nuestra Señora del Carmen de Catemaco.

Nuestra Señora del Carmen de Catemaco.

En el estado mexicano de Veracruz, existe una población llamada Catemaco la cual es célebre por dos motivos, el primero, desgraciadamente, es por la gran cantidad de practicantes del esoterismo y la hechicería que viven en ese sitio, y el otro motivo es el de este artículo, la imagen de Nuestra Señora del Carmen, patrona de la ciudad y diócesis. Sobre esta imagen se narran dos versiones, la legendaria que el pueblo cuenta de generación en generación, y la que se considera histórica que es la que esgrime la iglesia y los cronistas.

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La leyenda nos dice que en el siglo XVII la Virgen del Carmen se apareció a un pobre pescador llamado Juan Bautista Catamax en una cueva conocida como “El Tegal” a orillas de la laguna de Catemaco, donde encontró a la imagen y en la roca de esta misma cueva quedaron grabados los pies de la Virgen. Posteriormente la imagen fue llevada en procesión a San Andrés Tuxtla, cabecera municipal, pero a la siguiente mañana la imagen milagrosamente había regresado a la cueva de Catemaco, y aunque varias veces se la llevaron, el portento volvía a repetirse, por lo que se decidió dejarla definitivamente en el pueblo de Catemaco. (No está de más decir que este milagro se cuenta de muchas otras imágenes).

La Iglesia Católica y algunos cronistas prefieren una versión menos legendaria sobre la llegada de esta imagen, los datos nos indican que un par de religioso carmelitas procedentes de Puebla que iban rumbo al puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, en 1714 llevaban entre sus pertenencias la imagen de la Virgen del Carmen hecha en Valencia, España, pero al pasar por Catemaco, los torrenciales hicieron que el río creciera y no pudieron pasar, por lo que se quedaron un tiempo en ese lugar evangelizando a los indios, y rezando el rosario a la Virgen del Carmen cada tarde. Cuando los religiosos carmelitas decidieron emprender el camino de nuevo, los indios les suplicaron dejaran la imagen con ellos, a lo que los religiosos accedieron con la condición que le construyeran un templo, lo que poco a poco se fue volviendo realidad.

Cueva "el Tegal" a orillas de la laguna de Catemaco donde supuestamente se apareció la Virgen del Carmen.

Cueva “el Tegal” a orillas de la laguna de Catemaco donde supuestamente se apareció la Virgen del Carmen.

Los pobladores en 1719 comenzaron a construir una sencilla ermita para la Virgen del Carmen, que fue declarada parroquia en 1896, formando parte de la diócesis de San Andrés Tuxtla, no fue sino hasta el 15 de agosto de 1953 que se puso la primera piedra de la actual Basílica y que se concluyó en 1961 en estilo neoclásico. En 1955 el obispo Lorenzo Arteaga, sin avisar previamente, mandó a restaurar la imagen de la Virgen y en su lugar puso la imagen peregrina, debido a esto y pensando la gente que les habían robado su imagen intentaron linchar al obispo, por lo que el ejército tuvo que intervenir. En 1964 el Santuario de la Virgen del Carmen de Catemaco fue elevado a Basílica Menor y el 1966 la Virgen fue coronada pontificalmente. La Virgen del Carmen de Catemaco es, junto a San Andrés apóstol, la patrona de la diócesis de san Andrés Tuxtla.

En la Basílica de Catemaco se reúnen diferentes tipos de religiosidad entre las procesiones, cabalgatas y procesiones de la Virgen por la laguna, también se suelen ver yerberos que con manojos de plantas tratan de hacer limpias o personas dedicados al mundo esotérico que quieren hacer “curaciones” con la Virgen del Carmen, como entendemos pues todo esto contrario a la verdadera fe católica pero que es tolerado hasta cierto punto.

Vista de la fachada de la Basílica de la Virgen del Carmen de Catemaco, Veracruz.

Vista de la fachada de la Basílica de la Virgen del Carmen de Catemaco, Veracruz.

La Virgen del Carmen a través de los años ha recibido montones de ex votos en oro y plata, cadenas, medallas, milagritos y del mismo modo arreglos florales tanto en la Basílica como en la cueva en que supuestamente se apareció, debido a esto la imagen ha sufrido varios actos sacrílegos cinco en total, en una de ellos le fue robada la corona de oro que según la tradición le obsequio el general Álvaro Obregón en 1914. El pasado 12 de abril de este año en curso por la noche la Basílica del Carmen de Catemaco sufrió el peor de los robos y sacrilegios del que se tenga recuerdo, pues no sólo fueron robadas las joyas de la Virgen sino también la imagen del niño Jesús y la imagen de la Virgen fue mutilada quitándole los brazos y tirando su cabeza al suelo, hecho que causo indignación en todo el pueblo mexicano por ser una advocación tan querida, el día 16 del mismo mes de abril el obispo de san Andrés Tuxtla y todos los fieles católicos de la diócesis se unieron en un acto de reparación por el terrible sacrilegio cometido.

André Efrén

Bibliografía:
– Freyre, Gabriel, “La compañía de María”, Tomo 1, México, Apolo, primera edición, 2011.
– Martínez Mata, José, “La Virgen del Carmen de Catemaco”, México, s/ed, 2003.

Enlace consultado (23/06/2015):
– www.catemaco.info

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Las Coronaciones Marianas Pontificias en México

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Vista de la colosal Inmaculada Concepción venerada en su basílica de Chignahuapan, Puebla (México).

El reconocimiento de un católico hacia María como hijo y súbdito parece derivar de modo natural a los largo de varios siglos, de su atributo primero: la Maternidad Divina. Llamar Señora, Princesa, Reina o Emperatriz, parece natural a un creyente que no puede conceder menor titulo a quien aceptó ser Madre de su Creador y Redentor. La piedad en México le ha cantado muchos años:

Adiós, Reina del cielo,
Madre del Salvador,
Adiós, oh Madre mía,
adiós, adiós, adiós
.

Se reconoce a María en su posición e intervención en el Reino de Cristo. En este Reino se le ha considerado siempre la primera después de Dios, a su lado recibiendo todo de Él y por encima de cualquier otra creatura. Aparece, por tanto, compartiendo los cuidados y solicitudes del Rey por su reino. Como Madre de Dios-Hijo y Esposa de Dios- Espíritu Santo, se le llamo Reina y como Hija de Dios-Padre, Princesa.

Poetas, escritores, santos le dedicaron obras; entre ellos cabe mencionar a San Alfonso María de Ligorio con sus “Glorias de María” o la monja concepcionista, la Venerable María de Jesús de Agreda con su “Mística Ciudad de Dios”; ambos autores acentúan la Realeza de María. Poetas como Dante la llama “Soberana Luz”, o en el siglo XIX el sacerdote mexicano José Manuel Sartorio compone una consagración a la Virgen: “A ti Celestial Princesa, Virgen Sagrada María…”

Los creyentes la llamaron Madre, la reconocieron Virgen, y la coronaron Reina, por tanto, coronar a María fue expresar un concepto cristiano en un lenguaje simbólico universal. Coronas, diademas, cetros, mantos le han sido impuestos en bajorrelieves, oleos, grabados, dibujos y todo tipo de representaciones.

Antigua fotografía de la Coronación Pontificia de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca, México.

Como pionero de la Coronaciones Pontificias Marianas fue, el padre Jerónimo Paolucci fraile capuchino llamado “Apóstol de la Madonna”, (nacido a mitad del siglo XVI), que en el transcurso de su vida se dedicó a realizar notables predicaciones, dando término con la imposición de una corona, a las sagradas imágenes de la Virgen más veneradas en el lugar en que realizaba su labor pastoral. Siguiendo su ejemplo, sus hermanos en la Orden fundaron dentro de ella la “Pía Opera dell Incoronazione”. Con todo esto al pasar el tiempo fue adquiriendo forma, un noble de origen italiano, el Conde Alejandro Sforza Palavicino, fundó al comenzar el siglo XVII una obra que se propuso dar orden y realce en todo el mundo a las Coronaciones de María y guardar memoria en un registro que se abrió en el Centro del catolicismo, la Basílica de San Pedro Vaticano en Roma. Todo “para promover el culto de la Siempre Virgen Madre de Dios; y para alentar la piedad de los fieles con las imágenes de la Santísima Señora”. Para ello legó una parte de su fortuna. El Cabildo de San Pedro debía recibir una solicitud y examinar su procedencia. Tres eran los criterios que debían ser estudiados: la antigüedad en la veneración de la Imagen, su popularidad y la cantidad de milagros atribuidos a su intercesión, aprobados por el obispo del lugar.

Si la solicitud era aceptada, se llevaba un acto solemne en el que todo el público fuera testigo, un acontecimiento semejante al que solo veía en las pinturas. Tal acto solemne se hacia acompañar de procesiones por las calles y fiestas religiosas a las que el pueblo tenía pleno acceso, en las que sus autoridades rendían tributo a la Imagen y el Santuario se veía honrado y singularizado. Un instructivo emitido en Roma durante los primeros años del siglo XVIII por el mencionado Cabildo acentuaba la necesidad de que “este acto celebrado en honor del Príncipe de los Apóstoles corresponde, como es razón, en la pompa y lucimiento a nuestro deseo y principalmente a la dignidad de la Soberana Virgen María”.

Las normas iban al detalle, cuidando lo que debía hacerse antes, durante y después de la coronación. Decían, ”remitimos también el orden o fórmula que se ha de guardar en poner la corona de oro, o coronas en caso de que esté juntamente con la Santísima Virgen la imagen de Jesucristo Señor Nuestro; como asímismo las armas que se han de grabar en una (o en ambas) de Nuestro Reverendísimo Cabildo, y del Conde Alejando Sforza Palavicino, que fue el fundador de esta obra tan piadosa”.

Hacia 1740 se calculaba que cada año, a partir de 1700, se había coronado una imagen de María con las solemnidades previstas. El Cabildo de San Pedro mandaba fabricar la corona, delegaba a un canónigo u obispo para que acudiera a coronar la Imagen, gestionaba del Papa favores especiales –generalmente indulgencias- para el día de la celebración y promovía con las autoridades religiosas del lugar la fundición de medallas, la pintura de lienzos y la impresión de estampas.

Estampa antigua de Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan, venerada en su basílica de la homónima ciudad, México.

El ambiente previsto era de gran fiesta. Desde 3 días antes de la fecha señalada debían repicar a vuelo las campanas y se procedía a adornar el Santuario y sus alrededores con gran lucimiento. Se debían cubrir las paredes del templo con telas de seda, escribir en los muros poemas de alabanza a María y colocar los escudos del Papa, el Cardenal Arcipreste de San Pedro y el Canónigo u Obispo delegado. La música cumplía un papel preponderante: coros e instrumentos diversos interpretaban Himnos Marianos. Se cantaba la Misa, y se oraba por los presentes y por el eterno descanso del fundador Alejandro Sforza Palavicino, por intercesión de María “Reina de Misericordia y graciosa Princesa”.

El momento culminante de la coronación debía ser acompañado de clarines, tambores, repique de campanas y salvas de artillería. Por la noche seguían fuegos artificiales y durante los 3 días posteriores se celebraban “misas solemnes, sermones panegíricos, composiciones retóricas, sagrados coloquios y otros conciertos de suaves y armoniosas consonancias”. Se repartían estampas con la Imagen coronada, de las cuales 30 debían hacerse en seda sobre tono amarillo o galón de oro o plata para los canónigos de San Pedro en Roma. Un gran lienzo debía enviarse a Roma para conservarlo en recuerdo del acontecimiento. Los responsables del templo prestaban juramento de que la corona permanecería en la cabeza de la Imagen y, seguramente, todos guardaban en la memoria las palabras rituales de aquella Coronación, esperando que se cumplieran:
Así como por nuestras manos eres coronada en la tierra, así también merezcamos ser coronados de honor y gloria por Cristo en los cielos.

Las Coronaciones Marianas han cambiado a través de los años pero siempre conservando algunas de las 3 normas establecidas desde el principio, agregando algunos otros elementos como: el sentimiento nacional o regional como es el caso de Nuestra Señora de Jasnagóra, (Czwestojowa), en Polonia, o de Guadalupe del Tepeyac en México; otras, por impacto espiritual que tiene hacia los fieles como lo es Fátima en Portugal o Lourdes en Francia. Unas, por su gran tradición y difusión del culto a imágenes originales como Nuestra Señora de Loreto en Ancona, o Nuestra Señora del Refugio en Frascatti ambas en Italia o el Pilar de Zaragoza en España; o por la difusión de los institutos religiosos como la pintura de María Auxiliadora en Turín, Italia. También, se da el caso como acto de reparación a la Virgen, al rescatar sus imágenes del olvido, como sucedió con el icono original de la Virgen del Perpetuo Socorro venerada actualmente en el Templo del Santísimo Redentor y San Alfonso en la Vía Merulana de Roma.

Las primeras imágenes coronadas fueron: Nuestra Sra. de Oropa, “Santa María della febbre”, venerada en una de las Sacristías de San Pedro en la Ciudad Eterna, siguiendo la imagen de Ntra. Sra. de la Nieves “Salus Populi Romani” de la Basílica de Sta. María la Mayor también en Roma.

Imagen de Nuestra Señora de la Raíz o de la Esperanza de Jacona, Michoacán (México).

En México también llegó esa fiebre de amor a María con estos actos. Como precedente tenemos la llegada del italiano Lorenzo Buturini Benaduci, Señor del Castillo de Hom, que vino a México en 1736 quedando maravillado con el prodigio Guadalupano. Familiarizado con la Fundación del legado del Conde Sforza Palavicino, decidió poner en marcha el procedimiento para coronar la Imagen Guadalupana. Buturini solicito el 18 de julio de 1738 la anuencia del Cabildo Vaticano para coronar solemnemente a la Virgen del Tepeyac, el permiso llegó dos años después, la licencia se otorgó por única ocasión de manera extraordinaria. No existía solicitud del arzobispo de México por entonces Juan Antonio Vizarrón y Enguiarreta, ni de la Ciudad de México para comprobar la “antigüedad de la imagen, frecuencia del pueblo y muchedumbre de milagros”, como establecían las normas. El Cabildo Vaticano pidió al Arzobispo que se encargara de subsanar estas faltas y lo delegó para proceder a la coronación. Concedía, por otra parte, el permiso, pero no enviaba la corona, que debería costearse en México y forjarse según las normas establecidas por el Cabildo de San Pedro.

Buturini inició una colecta entre dignatarios eclesiásticos y particulares. Pretextando la imposibilidad de acudir a España por la guerra que ésta libraba con Inglaterra y por los numerosos piratas en el Atlántico, solicitó permiso de coronación a la Real Audiencia de México, la cual concedió de inmediato. Esto irritó al Virrey Conde de Fuenclara ya que a él no se le solicitó la anhelada aprobación, en su calidad de representante del soberano español. Prohibió el acto, mandó a encarcelar a Buturini y decomisó los fondos de la colecta. Buturini salió de Nueva España en 1744 y no regresó más a México, a pesar de que fue rehabilitado y se le otorgó permiso para hacerlo. La Coronación Pontificia de Sta. Maria de Guadalupe quedó en suspenso por más de 147 años.

Esta es una lista con detallitos, no completa, de las imágenes coronadas pontificiamente en México. Al menos, son las más conocidas y veneradas:
Ntra. Señora de la Raíz de Jacona o de la Esperanza, Michoacán. Fue la primera Imagen de la Virgen que fue coronada de modo pontificio en el país y quizás en toda América Latina, ocurrida en febrero de 1886, de ésta se despuntaron las demás.
La Sagrada Imagen Original de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México, coronada por fin el 12 de Octubre de 1895. En este acto asistieron no solo los prelados mexicanos si no también algunos extranjeros, fue un día de júbilo nacional, contó con la simpatía del Gral. Porfirio Díaz Presidente de la República ya que su esposa Dña. Carmen Romero Rubio fue Presidenta del Patronato de las festividades.
La Virgen de la Salud de Pátzcuaro, Michoacán, fue coronada en 1899 por el Arzobispo de Morelia Dn. José Ignacio Arciaga, acompañado por el Metropolitano de Guadalajara, Dn. José de Jesús Ortiz. Se llego a decir entre los fieles michoacanos que en Morelia estaba el báculo, y en de Pátzcuaro el cetro.
La Madre Santísima de la Luz que quiso estar en la ciudad guanajuatense de León, fue coronada en octubre de 1902. Esta imagen es una de las representaciones marianas más vista en los templos novohispanos del centro y bajío mexicano gracias a la acción pastoral de jesuitas y franciscanos.

Lienzo de la Madre Santísima de la Luz, venerado en su basílica de León, Guanajuato (México).

Nuestra Señora de la Soledad, patrona del estado de Oaxaca, el 18 de enero de 1904. Coronación promovida por el primer arzobispo de la ciudad de la Antequera de Oaxaca, Dn. Eulogio Gillow y Zavala, amigo cercano del Presidente Díaz (Dn. Porfirio era oaxaqueño). La corona fue hecha con las joyas y esmeraldas que donó el prelado y que pertenecieron a su señora madre la Condesa de Selva Nevada.
La Corona y ángeles con la filacteria “MATER INMACULATA, ORA PRO NOBIS”, que fue mandada hacer en Nueva York por el Instituto Pontificio de Artes Cristianas de Benzinger Brothers, se uso para coronar a la Virgen de San Juan de los Lagos, el 15 de agosto de 1904, por el Arzobispo de Guadalajara, Dn. José de Jesús Ortiz.

La imagen de María Santísima de Ocotlán, en el estado de Tlaxcala. Coronada por el Venerable Siervo de Dios Dn. Ramón Ibarra y González primer arzobispo de Puebla y Dn. Eulogio Gillow y Zavala, (Tlaxcala fue elevado a diócesis en la década de los años sesenta), el 18 de enero de 1907. Es patrona actualmente de la Provincia Eclesiástica de Puebla que comprende las Diócesis de Puebla, Tlaxcala, Tehuacán, Chilapa-Chilpalncingo, Guerrero y Huajuapan de León, Oax.
La imagen de María con el nombre de la Ciudad de Guanajuato, patrona del estado del mismo nombre y que se dice fue encontrada en Santa Fe de Granada, España y enviada a estas tierras por el propio Carlos V, fue coronada el 31 de mayo de 1908.
En 1910 año de la Revolución Mexicana, fue coronada la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad de Celaya, en el estado de Guanajuato.
La Santísima Virgen de la Expectación de Zapopan en enero de 1921, siendo la única imagen mariana coronada pontificiamente en la Sede Catedralicia y no en su propio Santuario. (La Imagen de la Virgen de San Juan en aquel tiempo su templo no había sido elevado a la categoría catedralicia y dependía de la Arquidiócesis de Guadalajara). La corona se hizo con la donación de la cruz episcopal del Fray José María de Jesús Portugal, Obispo de Aguascalientes.

El Obispo de León, Guanajuato, Dn. Emeterio Valverde, coronó en Irapuato a la patrona de la ciudad: Ntra. Señora de la Soledad. Fue el 30 de abril de 1922.
La Chaparrita de Talpa de la Sierra de Jalisco, la taumaturga imagen de la Virgen Santísima del Rosario fue coronada el 12 de mayo de 1923. Esta imagen es la única Patrona de la Diócesis de Jesús María del Nayar, con sede en Tepic, Nayarit. Junto con las imágenes de la Virgen de Zapopan y San Juan de los Lagos, son los ejes de la devoción mariana en el estado de Jalisco. Un sacerdote tapatío refiriéndose a estas imágenes dijo “María esta en el corazón de Jalisco y Jalisco en el corazón de María”.
Ntra. Sra. de los Dolores de Acatzingo. El 15 de septiembre de 1924 es coronada por el arzobispo de Puebla Dn. Pedro Vera y Zuria. Se cuenta que el párroco de San Juan Acatzingo fundió algunas alhajas y vasos sagrados para que fuera posible la hechura de la corona.
El 16 de Octubre de 1942, en Tlalpujahua, Michoacán se coronó solemnemente a la Virgen del Carmen, imagen pintada en una pared.
El hermano del hoy San Rafael Guizar y Valencia, don Antonio, a la sazón arzobispo de Chihuahua, coronó a la patrona del estado, la Virgen Santísima de la Soledad de Parral. Fue el día 22 de octubre de 1943.

Detalle del rostro de la imagen de Nuestra Señora de Izamal, venerada en la localidad homónima de Yucatán, México.

En Acámbaro, Guanajuato, en 1945 se coronó la Imagen la Virgen del Refugio de autor anónimo, copia de de la que trajo a México el padre jesuita Juan José Guica, que llevaba hacia Zacatecas, durante la incursión de la Compañía de Jesús al norte del país.
En un pueblo de los Altos de Jalisco, Ayotlán, fue coronada su santa Patrona, Ntra. Madre de la Soledad, en 1947.
La Inmaculada Virgen de Izamal, en Yucatán, cuya coronación se efectuó el 22 de agosto de 1949. Se dice que la corona fue obsequio de los Reyes Españoles.
Ntra. Sra. del Rosario de Charcas, San Luis Potosí, su coronación se llevó a cabo el día 20 de agosto de 1951. También en ese mismo año fue coronada por el Obispo de Querétaro Dn. Marciano Tinajero y Estrada, la imagen de María Santísima del Pueblito de la Villa de Corregidora, nombrándola patrona de la ciudad Episcopal y del estado, es también patrona de la Provincia Franciscana de Michoacán.
En 1956 es coronada en la Ciudad del Carmen, Campeche. A la Virgen que le da nombre a la ciudad, el 16 de julio.
En el año de 1964 fueron coronadas las imágenes de la Sma. Virgen del Roble, patrona de la Arquidiócesis de Monterrey, y la Dolorosa de Soriano patrona de la Diócesis de Querétaro.
La Patrona del Puerto de Acapulco, María Santísima de la Soledad se coronó el 8 de diciembre de 1965.
Durante el episcopado de Don Ignacio Márquez y Toriz, en la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, se coronaron las imágenes de la Virgen del Rosario del Convento de Sto. Domingo, la Inmaculada Concepción obra del Mtro. Manuel Tolsá que se encuentra en la Capilla del Seminario Palafoxiano y Ntra. Señora de la Defensa que preside el Altar de los Reyes de la Catedral Angelopolitana.
Ntra. Sra. de los Remedios de Naucalpan, testigo de la derrota de los españoles en la Noche Triste durante la conquista, y en la época de la Independencia enarbolada como patrona, generala y protectora de los realistas; en 1974 fue coronada por el primer obispo de diócesis (hoy Arquidiócesis), de Tlalnepantla, Estado de México, Fray Felipe de Jesús Cueto.

La Virgen de Santa Anita, “Salud de los enfermos”, también llamada “la Candelaria de Jalisco”, fue coronada por el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ayudado por los obispos Fray Ramón Godínez, Fray Antonio Pérez Sánchez y Fray Manuel Romero Arvizu de la Orden de San Francisco ya que el santuario de dicha imagen esta custodiada por la mencionada Orden.
La Inmaculada Concepción de Chignahuapan, Puebla. Coronada en 1999 por el entonces Nuncio Apostólico en México Justo Mullor. Esta imagen de María podría ser la de mayor tamaño venerada en todo el mundo.

De estas imágenes, muchas fueron coronadas antes del Conflicto Religioso que atravesó el país. El pueblo católico invoco a Nuestra Señora, Ella, respondiendo a sus clamores, no quiso defenderlos como niños asustadizos sino que suscitó en la Nación corazones valientes que defendieron la Fe, la Unidad con Cristo en la Iglesia y con el Papa.
El Pueblo Cristiano que ve en María una Dulce Soberana, la veneran como fieles vasallos, y la invocan como Madre, que Ella nos bendiga y proteja…

Tacho de Sta. María

Bibliografía:
Felicidad de México. Fausto Zerón- Medina, Editorial Clío. México D.F. 1995.
Historia del culto de María en Iberoamérica y de sus imágenes y santuarios más celebrados. Tomo I y II. Rubén Vargas Ugarte. Tercera edición. Madrid, 1956.

Fuentes Orales:
– Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
– Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldatte, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco

Otras fuentes:
– Ciclo de Conferencias: “Imágenes Marianas en la Nueva España, Memoria y Permanencia”. 7, 14, 21 y 28 de Julio de 2011. Ponentes: Mtra. Denise Fallena Montaño, Mtra. Mónica Pulido Echeveste, Mtro. Armando Gonzales Morales y Mtra. Bertha Pascasio.
– Biblioteca Franciscana/UDLAP. Convento Franciscano de San Gabriel Arcángel, San Pedro Cholula, Puebla.

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Las apariciones marianas en Garabandal

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Dibujo de la Virgen aparecida en Garabandal siguiendo las descripciones de las niñas videntes.

San Sebastián de Garabandal se encuentra en el interior de Cantabria. Es una pequeña aldea en los montes cántabros, donde el 18 de junio de 1961 ocurrieron unos hechos de gran trascendencia para la población.
Esa tarde, cuatro niñas llamadas Conchita, Loli, Mari Cruz y Mari Loli penetraron en un pequeño huerto en las afueras de la población propiedad del maestro, con la intención de apropiarse de unas cuantas manzanas. Su meta era utilizar dichas manzanas para arrojarlas contra las personas que iban esa noche a un baile, escondidas tras unos arbustos. Pero no llegaron al huerto.

Al llegar a una calle que daba salida al pueblo, las cuatro niñas sintieron un frío intenso y quedaron paralizadas con gran temor. Un fuerte estruendo se produjo frente a ellas, seguido de la aparición de un ser que identificaron como el Arcángel San Miguel. La aparición la contemplaron por espacio de unos minutos hasta que desapareció tan súbitamente como había aparecido.
Con las dudas y sentimientos a flor de piel las niñas decidieron al día siguiente personarse en el mismo lugar con un rosario entre las manos para mostrar su buena voluntad, pero nada ocurrió.

Volvieron al cabo de dos días, ya acompañadas de un grupo de personas cuando de nuevo se produjo la aparición del misterioso ser al que ellas habían identificado con San Miguel Arcángel. Desgraciadamente y como ocurre en otro tipo de apariciones, sólo las cinco niñas podía observarlo, no viendo nada los presentes que las acompañaron.
Este ser, como en la primera aparición, se limitó a observarlas sin pronunciar ni gesticular movimiento alguno. Finalmente parece ser que las niñas entablaron conversación con el supuesto Arcángel, entrando en aparente éxtasis e irradiando felicidad sus rostros.

La gran sorpresa llegaría el día 2 de julio, pues multitud de personas, ya llegadas de otras poblaciones acudieron a la cita de las cuatro niñas con el misterioso ser. Huelga decir que entre los que acompañaban al grupo de niñas había dos grupos: los que trataban de echarlas por tierra y los que creían firmemente que aquello era de procedencia divina.

Retablo cerámico que marca el punto donde se produjeron las presuntas apariciones de San Miguel Arcángel en Garabandal, Cantabria (España).

A las 3 de la tarde se celebró una reunión en la parroquia del pueblo en la que se rezo el rosario y a las seis de la tarde la multitud emprendió el camino hacia la calleja al final del pueblo, lugar de las apariciones. Cuatro postes delimitaban el lugar exacto en el que días atrás se había producido la primera manifestación.

En esta ocasión San Miguel Arcángel, junto con otro ser alado de grandes alas rosadas, cubierto de vestiduras azules (al que las cuatro niñas no lograron identificar) acompañaban a una bellísima Señora, de pelo castaño oscuro, rasgos muy sutiles, vestida de blanco, con un manto azul claro y sobre la cabeza una corona con estrellas de oro. La bella Señora fue identificada como la Virgen del Carmen (¡!) y se desplazaba de un lado a otro sin mover los pies, como si flotara. Posteriormente una de las niñas, Conchita González, relataría en su diario lo ocurrido ese día: “Nos fuimos para la Calleja a rezar el Rosario y sin llegar allí se nos apareció la Virgen con un Ángel a cada lado. Uno era San Miguel, pero el otro no lo sabemos…”

En torno a los éxtasis de las niñas el sacerdote Ramón Andreu confeccionó con profusión de detalles un informe que posteriormente remitiría al Obispo de Santander, Monseñor Aldázal. Un extracto del mismo dice así: “Pese a haber intentado sacar a las niñas de su éxtasis, con dolorosos cortes, golpes secos y hasta quemaduras, ellas permanecían insensibles a todo. No percibían nada de cuanto les rodeaba”. Todas estas pruebas tuvieron un gran número de testigos, presentes cuando se realizaron.

El día 27 de julio se produjeron dos nuevas apariciones. En esa ocasión un ángel anuncio a las niñas que a las ocho en punto de la tarde recibirían a San Miguel Arcángel. Por espacio de 85 minutos, mientras duraba la aparición, las niñas permanecieron extendidas en el suelo, rígidas, como pesos muertos, sin que nadie pudiera mover tan pequeños cuerpos.

Las cuatro niñas videntes de Garabandal, arrodilladas en oración y dirigiendo su mirada hacia las presuntas apariciones.

El 8 de octubre a San Sebastián de Garabandal acudieron unas cinco mil personas procedentes no solo de esa región y otras partes de España, sino incluso del extranjero a donde habían llegado las noticias de las presuntas apariciones. Empezaron las curaciones milagrosas, “danzas del sol”, aromas embriagadores, etc.

Las apariciones continuaron durante años. El 30 de noviembre de 1965 la Virgen transmitió un mensaje importante a las niñas, cuyo destinatario era ni más ni menos que el Papa Beato Pablo VI. Dos meses más tarde una de las niñas (ya adolescente), Conchita, viajaba a Roma y era entrevistada durante más de dos horas por el Tribunal de la Congregación de la Fe y posteriormente recibida en audiencia por el Sumo Pontífice al que entregó el mensaje de la Virgen.

El Obispado jamás lo consideró como una auténtica aparición mariana y prohibió el culto en aquel lugar, prohibiendo a fieles, monjas y curas acudir allí. Pasados cinco años parecía que el tema de las apariciones ya apenas era recordado, aunque había gente que seguía acudiendo al lugar.

El 4 de abril de 1970 entró en escena el estrafalario Clemente Rodríguez, vidente y pontífice de El Palmar de Troya, que acudió a San Sebastián de Garabandal en un acto de hermanamiento. Allí, en el lugar de las apariciones cayó en aparente éxtasis y dijo recibir la comunión mística de las mismas manos de la Madre de Dios.

Vista de la rudimentaria capilla levantada en el lugar exacto de las presuntas apariciones. Garabandal, Cantabria (España).

El 18 de octubre de 1972, a las dos de la mañana, la joven Conchita sufrió un repentino ataque de histeria y se dirigió a toda velocidad al lugar de los hechos, cayendo de bruces, semi-inconsciente por espacio de unos minutos. La sorpresa de los que allí acudieron fue tremenda cuando vieron que en la boca de Conchita (suponemos que en la lengua) se iba formando algo similar a una Sagrada Forma. La misma Conchita contaría poco después que fue la presencia del Arcángel San Miguel en su habitación la que le impulsó a acudir a la callejuela.

El Obispado de Santander, tras estudiar los hechos, comunicó que en San Sebastián de Garabandal no ocurría nada sobrenatural. Sin embargo, décadas mas tarde se descubrió que no hubo ninguna comisión ni investigación en profundidad. El Doctor Ricardo Pucernau (director del departamento de Neurología Clínica Universitaria de Patología General) en una carta remitida al reverendo norteamericano Joseph Pelletier, exponía rotundamente las conclusiones a las que había llegado tras estudiar minuciosamente a las cuatro jóvenes.

Vista de una diminuta capilla con la imagen de la Virgen presuntamente aparecida en San Sebastián de Garabandal, colocada en un árbol.

En palabras textuales, decía: “…totalmente imposible aceptar científicamente que se pueda tratar de un juego de niñas. Solo con ver los documentos gráficos que se poseen, queda descartada esta suposición. No se encuentra sin embargo, desde un punto de vista científico-médico, una explicación satisfactoria a la totalidad de los hechos, tanto fisiológicos, psicológicos como parasicológicos de los extraños fenómenos de Garabandal”.

A día de hoy, San Sebastián de Garabandal es un lugar de peregrinación masivo, con una afluencia de miles de personas en fines de semana y donde los sacerdotes administran el sacramento de la confesión en plena calle.

Sobre los mensajes de La Virgen he preferido no incluir ninguno y que los que deseen saber de ellos se dirijan a: www.virgendegarabandal.org. Ahí los podréis leer en su totalidad.

Abel

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Nuestra Señora del Carmen de Maipú: reina de Chile y patrona del Ejército Libertador de los Andes

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Imagen de Nuestra Señora del Carmen, venerada en el Santuario Votivo Nacional en Maipú, Chile.

La veneración a Nuestra Señora del Carmen en Chile como en gran parte del continente americano empezó durante la época colonial. Según se narra existió una princesa inca llamada Huillac que logró escapar de la expedición de Diego de Almagro y junto a otros se dedicó a organizar guerrillas contra los conquistadores; esto le ganó el apodo de “La Tirana”. Se dice que un portugués cayó prisionero de los indios y la princesa Huillac se enamoró de este el cual la convirtió al cristianismo, pero los soldados de “la Tirana” al enterarse de esto asesinaron a la princesa y a su amante con una lluvia de flechas.

Algunos años después, entre 1540 y 1550, un fraile de nombre Antonio Rondón al pasar por aquella región y ver la señal de la cruz decidió construir un templo dedicado a Nuestra Señora del Carmen.

En la región de Chillán hacia 1700, el padre José González y Rivera funda el Colegio de Nobles Araucanos donde posteriormente será educado Bernardo O´Higgins; muy cercano a este lugar se funda una capilla en honor de la Virgen del Carmen de Colhúe.

Debido a la creciente población de Santiago, muchos habitantes decidieron trasladarse al norte del río Mapocho, donde se cuenta que una habitante estando de compras, vio en una puesto de imágenes religiosas una imagen de la Virgen del Carmen que llamó mucho su atención, y al querer tomarla la estampa se elevó por los cielos y cruzó el río Mapocho y descendió en un terreno vacío donde la gente al ver tal milagro decidió construir una capilla, que posteriormente se convirtió en el templo de Nuestra Señora del Carmen de la Estampa Volada.

Nuestra Señora del Carmen, patrona del Ejército Libertador de los Andes y la Armas Chilenas, con las banderas de ambos países.

Pero el hecho más importante para la devoción carmelitana en Chile es la que sucede a principios del siglo XIX durante la guerra de Independencia. Hacia 1817 después de algunas derrotas de Bernardo O´Higgins, el general José de San Martín, gobernador de Mendoza, provincia de Argentina, organiza las tropas para reconquistar Chile para lo cual organiza una gran ejército con miembros tanto chilenos como argentinos denominado “el Ejército Libertador de los Andes”, y el 5 de enero se jura a la Virgen del Carmen como patrona de este ejército. El general San Martín depósito su bastón de mando en manos de la imagen de la Virgen del Carmen venerada en el Cuyo, Argentina, declarándola generala. Posteriormente el general O´Higgins hará lo mismo proclamando a la Virgen del Carmen, Señora, Patrona y Generala de las Armas de Chile. Al ser ganadas las batallas, los héroes son condecorados en un 16 de julio, en honor a la Virgen.

Hacia 1818, al ser declarada la independencia de Chile, las autoridades prometen construirle un templo a la Virgen del Carmen en el lugar donde se libró la batalla que marcará la libertad de los chilenos, lo que ocurrió el 5 de abril en el lugar llamado Maipú. Un mes después Bernardo O´Higgins emite un decreto para que se construya el templo en Maipú y ratificando el patrocinio de la Virgen sobre el ejército de Chile. El 15 de septiembre de ese año los generales iniciaron una marcha hacía Maipú junto a las autoridades civiles y religiosas para colocar la primera piedra.

Debido a la guerra civil la construcción tuvo algunos retrasos y no es concluida hasta el 5 de abril de 1892. Un año después en Santiago, el templo del Salvador es declarado Basílica Menor en honor de la Santísima Virgen del Carmen.

El 24 de octubre de 1923 es declarado el Patronato de la Virgen del Carmen sobre Chile por S.S. Pío XI, con lo que se concede que “cuantas veces su fiesta ocurriere en día no festivo, se pudiese colocar en el siguiente domingo en todas las iglesias chilenas”. El 8 de diciembre del mismo año Monseñor Edwards, Vicario General Castrense, consagra a la República de Chile a la Virgen del Carmen.

Entre grandes fiestas, entre las que se incluyó una recreación de la batalla de Maipú, el 19 de diciembre de 1926 la Virgen del Carmen venerada en el templo del Salvador, fue coronada como patrona de Chile, de manos del Nuncio Apostólico Benedicto Aloisi.

Imagen de Nuestra Señora del Carmen de Maipú, obsequiada por S.S. Benedicto XVI al pueblo chileno en el año 2010 por la celebración del bicentenario de la Independencia de Chile.

El templo de Maipú debido a la gran cantidad de peregrinos se vuelve insuficiente y se decide construir un nuevo santuario el cual es concluido el 24 de octubre de 1974.

Las festividades en honor a la Virgen del Carmen en Chile se celebran en varias fechas, la primera es el 5 de abril fecha en que se recuerda la batalla de Maipú, la segunda es la del 16 de julio y que como dice la declaración del patrocinio puede ser movida a día domingo, la siguiente es el último domingo de septiembre en recuerdo del patrocinio de la Virgen sobre los insurgentes chilenos.

Nuestra bandera chilena,
simboliza con su estrella
la Virgen de nuestra tierra
La Virgen del Carmen bella.

André Efrén

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora del Carmen de Tlalpujahua

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Estampa popular de Nuestra Señora del Carmen de Tlalpujahua.

En el pueblo de Tlalpujahua, en el estado de Michoacán, México, se venera desde el siglo XVII un particular cuadro de Nuestra Señora del Carmen pintado sobre una pared, en el cual aparece la Virgen del Carmen con los brazos extendidos, sin el Niño Jesús, y su manto que es sostenido por San José y Santa Teresa de Jesús, mientras dos ángeles coronan a la Virgen, cubre por el lado izquierdo a dos frailes carmelitas y por el derecho a dos monjas.

La imagen en un principio fue realizada para una humilde ermita de adobe, esto se puede saber debido a que de ese material es el fragmento de  pared sobre la que está pintada la Virgen. La ermita se encontraba en las afueras de la población en la entrada de este. Siempre ha sido de gran sorpresa que en un material tan burdo se haya podido lograr una pintura tan bien hecha. Se piensa que la capilla perteneció a una antigua hacienda, cuyo dueño mandó a decorarla con imágenes de varios santos: San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús y por supuesto la imagen de la Virgen del Carmen. Debido a que estos santos fueron canonizados por Gregorio XV, algunos investigadores piensan que se podría precisar la fecha de la capilla muy cerca de 1623.

Habiendo sido destruida la capilla, lo único que se conservó fue la pared de adobe donde se encontraba la imagen de María del Carmen, a la que para resguardarla de las lluvias se le colocó un improvisado techo. Muchos cuentan que quienes pasaban de noche por aquel sitio, se percataron de que del lugar donde se encontraba Nuestra Señora se despedían fragancias exquisitas que a todos daban gusto y consuelo; se suma a esto que muchos afirman que una cabito de vela que le ardía a la imagen jamás se terminaba, nunca se pasaba de dos dedos de alto en el que siempre se mantenía. Todas estas manifestaciones milagrosas lograron que hacia 1722 se le construyera una nueva capilla a la Virgen.

Debido a los grandes milagros concedidos como curaciones milagrosas y salvación de náufragos, se consiguió la edificación de un santuario para resguardar la imagen que se realizo en estilo neoclásico, y la imagen pasó a estar en el retablo central. A principios del siglo XX un terrible incendio atacó el santuario, pero la imagen salió ilesa, lo que logró que su culto que comenzaba a declinar volviera a tener mucha afluencia y devoción.

Hacia 1930, don Luis María Martínez, obispo de Anemurio, coronó a la Santísima Virgen, pero ésta fue robada al poco tiempo y en 1932 el mismo prelado, ya siendo obispo auxiliar de Morelia, Michoacán coloco una segunda corona en sustitución de la robada. Unas minas cercanas al santuario que se mantenían activas propiciaron una terrible catástrofe el 27 de mayo de 1937. Después de unas terribles lluvias se formó un alud que sepultó a toda la población, sólo se salvaron aproximadamente 183 personas.

Altar mayor de la parroquia de San Pedro Tlalpujahua donde se venera la imagen original de Nuestra Señora del Carmen. Foto de Anastasio Juárez.

El Santuario de la Virgen quedó sepultado al igual que toda la población y pese a que la mayor parte de tierra chocó contra la pared donde se encontraba la Virgen, el muro y su preciosa imagen no sufrieron ningún deterioro. Ante tal portento se decidió mover la imagen a una parroquia cercana, con cinceles se tuvo que remover la imagen y con mucho esfuerzo se llevó al templo, puesto que según consta la imagen pesa alrededor de 6 toneladas y se levanto un acta para comprobar la autenticidad de la imagen. A pesar de que se pensaba que tardarían ocho días en moverla, toda la población conmovida por la milagrosa preservación de la imagen ayudó a moverla y en tan sólo un día lograron llegar a su nueva casa.

En 1941, el Papa Pío XII concedió la coronación a la Virgen, la cual se efectuó el 16 de octubre de 1942.

André Efrén

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