Origen y milagros del escapulario del Carmen (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la Virgen del Carmen venerada en la Basílica de San Jaime Apóstol. Algemesí, Valencia (España). Fotografía: Ana Mª Ribes.

Continuamos con el segundo artículo dedicado plenamente a varios milagros documentados del Escapulario.

Curación de un paralítico:
En el asilo de las Hermanitas de los Pobres desamparados de Burgos, estaba recogido el anciano Luís Beltrán, natural de Covarrubias, provincia de Burgos, de setenta y cinco años de edad, completamente imposibilitado, con las piernas rígidas y el cuerpo encorvado, sin poderse mover sino con dos muletas. Todos cuantos remedios se le aplicaron por los médicos resultaron ineficaces, por lo cual lo habían dejado por incurable, y el se hallaba resignado a pasar en tan lamentable estado el tiempo que Dios le concediera de vida.

Durante la novena de Nuestra Madre del Carmen, que se hace todos los años en aquel asilo con gran solemnidad, en el año 1921, el capellán de la casa, Don Rosendo Álvarez, le impuso el Santo Escapulario del Carmen. Tanto durante la novena, como en la Misa y en el acto de imposición, nuestro anciano se encomendó fervorosamente a la Santísima Virgen del Carmen, pidiéndole la gracia de poder valerse sin ayuda ajena, al menos en las cosas ordinarias, para no tener que molestar. No se hizo mucho de rogar esta bondadosa Madre.

Cuenta el afortunado anciano que, apenas se le impuso el Santo Escapulario, notó en todo su cuerpo un temblor extraño, observando al mismo tiempo que sus piernas perdían su rigidez y que podía enderezar el tronco del cuerpo. Su primera intención fue la de tirar las muletas y comenzar a gritar “¡Milagro, milagro!”, pero fue tal la impresión que esto le causó, que no podía convencerse de lo que estaba palpando.
Temeroso de ser víctima de una alucinación, continuó usando las muletas durante aquel día. Al llegar la noche, y antes de que el enfermo fuese, como de costumbre a acostarse, tanteó cerrar las ventanas sin ayuda de las muletas, lo cual hizo sin dificultad. Lleno de alegría, se desnudó y acostó solo, siendo grande la sorpresa del enfermero cuando, al ir a meterle en la cama, le encontró ya en ella y su rostro radiante de alegría. Al día siguiente se vistió solo y se dirigió a la capilla como los demás, donde oyó la santa Misa y comulgó de rodillas, cosa que no había podido hacer desde que le cogió la parálisis.

Virgen del Carmen venerada en su capilla del cementerio de Picassent, Valencia (España). Fotografía: Ana Mª Ribes.

(El relato del siguiente milagro ocurrió en mi ciudad).
El pequeño náufrago:
El hecho sucedió en Villareal, espléndida ciudad de la provincia de Castellón de la Plana. Era el 29 de agosto de 1928.Un cielo claro y el sol, propio de la estación estival, inundaba de luz la fértil campiña villarealense.
Una señora con su familia, salió al campo para pasar unas horas de solaz en una alquería, casita de campo de su propiedad, por cuya vera pasa la Acequia Mayor, que toma su crecido caudal del río Mijares. Dicha señora ordenó a una niñera que tenia a su servicio saliese de la alquería para quebrar almendras. Tras la niñera siguió el pequeño hijo del ama, llamado Miguel Cantavella Pitarch, que hacia unos días había cumplido los tres años de edad.

Transcurrido un rato de absoluto silencio, la señora ni oía la voz del hijo ni de la niñera, ni el ruido que esta debía hacer cumpliendo con la faena que se le había encomendado. Ignoraba que la joven criada se había alejado de la alquería, dejando al niño Miguel solo, al borde de la acaudalada acequia. Con todo salio para dar un vistazo, busco con la mirada anhelante y angustiosa a su Miguelín, le voceó. ¿Dónde estaría el niño? Al dirigir su vista a la corriente de agua de la acequia, vió a su pequeño hijo que flotaba en la superficie como una boya, sin hundirse, sin ser arrastrado por la corriente. Nótese que la acequia tiene de profundidad algo mas que la alzada de un hombre de buena talla; su anchura oscila entre cuatro y cinco metros; la masa de agua que llevaba a la sazón alcanzaba la altura de un metro aproximadamente, y el desnivel del álveo determinaba en el punto del suceso un movimiento progresivo casi impetuoso. Y recuérdese lo que se ha dicho, que el niño de tres años aparecía en la superficie, flotando como una boya.

A poco que la angustiada madre hubiera reflexionado se hubiera convencido de que su hijo, que no había perecido, tampoco perecería: hubiera podido ver allí una mano oculta, un prodigio patente. Pero el instinto de salvar al hijo no le permitió un segundo de serena reflexión. Le faltó tiempo para arrojarse al agua con una niña de pecho que llevaba en brazos. Cuando la madre hubo sacado sano y salvo al niño, repuesta de la mortal congoja, trató de indagar la causa de un prodigio tan patente como inexplicable para ella. El pequeño naufrago, con la sencillez y lenguaje propios de su edad, pero como si fuera una persona mayor que terminaba de bañarse en agua de rosas dijo a su madre:
“La Mare de Deu me tenia aixina” (La Madre de Dios me tenia así).
Y mientras decía estas palabras, reveladoras del gran prodigio, que luego repetía muchas veces, juntaba los codos a la cintura y extendía los antebrazos y las manos en actitud de sostener algo, el cuerpecito de un niño, en nuestro caso.

La afortunada madre acababa de comprender que la Virgen del Carmen había salvado a su hijo de una muerte inevitable; entendió perfectamente que el no sumergirse su niño, de tres años, en tanto caudal de agua y el no ser arrastrado por la corriente era un milagro del Escapulario del Carmen, que dos días antes le había hecho imponer y que llevaba pendiente del cuello, en el acto del trágico percance “el pequeño naufrago”.

Pequeña imagen de la Virgen del Carmen en una edícula de la calle homónima en la Pobla Llarga, Valencia (España). Fotografía: Ana Mª Ribes.

Varias balas adornan el escapulario:
El jesuita Teofilo Rainaud narra el siguiente caso, que se lo contó el mismo a quien favoreció María Santísima: Era este un soldado llamado Juan Montaño, a quien en una refriega cercaron muchos enemigos, intentando quitarle la vida a balazos; mas Aquella que le defendía, encaminó de tal suerte las balas, que todas las que le alcanzaron fueron a dar en las cintas o en la estameña del Escapulario, quedando en el prendidas y achatadas o abolladas, cual si fuese bronce bien templado el escudo que resistía a su violencia.

Pudo escapar, y juzgándose al menos mal herido, se desnudó y vio el Escapulario todo esmaltado y guarnecido de balas hasta en sus cintas, todo con singular orden y proporción, y en su cuerpo, la señal correspondiente a cada bala, que con mudo lenguaje le decían que por allí hubiera entrado la muerte o al menos hubiese peligrado la vida, si la que dio tan singular virtud al Santo Escapulario no le hubiera defendido o amparado. Reconocido a tal favor, se consagró a la Virgen, alabándola todos los días de su vida.

Se quema el cofre y el escapulario no:
Siendo obispo de Ávila Don Jaime Escumin, salió ardiendo el palacio episcopal, sin poderse salvar las alhajas eclesiásticas ni profanas. Todo lo devoró el fuego abrasador, que en pocas horas consumiera y derrumbara gran parte del edificio. Una hermana del Prelado, religiosa Carmelita descalza, le había regalado hacia pocos días, un pequeño Escapulario que ella bordara con gran primor para su buen hermano, y que este, con gran estima guardó entre sus alhajas de oro y plata.

Al día siguiente, buscando entre las ruinas del incendio el cofre que guardaba tales joyas, lo hallaron reducido a pavesas y el oro y la plata todo derretido; mas revolviendo con un palo las cenizas para recoger el oro y la plata que se pudiese ¡oh, portento!, la alhaja que no buscaban -el Santo Escapulario- se manifestó ilesa, como si les dijese elocuentemente:
-“Poned toda vuestra estimación en mi y no en el oro y la plata, que perecen, pues ahora conoceréis lo que son y lo que soy por gracia y favor singular de María Santísima. Yo soy muy superior al fuego, y por esto me respeta; el oro y la plata son vil escoria de la tierra y por eso el fuego que es superior a ellos, se les atreve y consume sin piedad”.
Entendieron así los circunstantes esta acertada reprensión y pusieron toda su estima en este precioso tesoro. Unos lo besaban devotamente, otros se los llevaban a los ojos y lo ponían sobre su corazón, y todo querían tocarlo por si era mera ilusión de sus sentidos, y todos, desengañados al ver que era prodigiosa realidad, lo admiraban por portentosa maravilla de la misericordia de María Santísima.

Capilla de la Virgen del Carmen. Iglesia de Nostra Senyora de Gràcia i Sant Josep, Barcelona (España). Fotografía: Ana Mª Ribes.

No sabía nadar y se salvó:
El diario “ABC”,del 22 de abril de 1928 refería la siguiente noticia:”Pontevedra, 23.2 de la tarde. En el vapor pesquero “Amancia”, propiedad de Luciano Soto, estalló la caldera cuando se hallaba entregado a las faenas de pesca en la ría de Marin, cerca de la isla de Sálvora. El vapor se hundió rápidamente, y los tripulantes, heridos y maltrechos, sostuvieron durante dos horas una rudísima lucha con el mar, logrando salvarse alguno de ellos. Los supervivientes fueron salvados por el pesquero “Río Ebro”, que los condujo a Marín, siendo auxiliados y atendidos en las salas de socorro del polígono naval.

Uno de los heridos, Laureano Vilariño, refirió a todos los presentes que no sabia nadar y que se salvó luchando tres cuartos de hora con las olas, gracias a sus invocaciones a la Santísima Virgen del Carmen y al salvavidas milagroso de su bendito Escapulario, que con gran fe llevo desde muy niño. No se cansaba de alabar a María y de encarecer a todos que se adornasen con tan bendita librea para merecer siempre su protección y su salvación a la hora de la muerte.

Salvado de un barranco:
Sucedió en febrero de 1952, en la sierra de Monachil, al vecino de Granada y cofrade fervoroso de Nuestra Madre del Carmen, Don Manuel Morales Fernández. Iba de caza con algunos amigos y cayó a un barranco de profundidad aproximada de unos cincuenta metros. No le dio tiempo mas que para encomendarse a la Virgen del Carmen, cuyo Escapulario llevaba al cuello, por ser gran devoto de María, y le dijo con fe, esta frase:
“¡Virgen del Carmen, valedme!”
Perdió el conocimiento del tremendo golpe que diera en lo profundo de la sima, que recobró al cabo de largas horas. Sus compañeros consideraban de todo punto imposible el que no se hubiera destrozado al caer desde tamaña altura. En un principio ni se atrevían a creerlo ,máxime al comprobar que la escopeta, que la llevaba cargada, ni siquiera se había disparado al sufrir tan tremendo golpe.
Solamente acusaba algunos magullamientos, lo cual era completamente natural a la caída de un cuerpo pesado desde aquella altura de cincuenta metros. Pudo ir por sus propios pies hasta el sitio donde tenían las cabalgaduras y daba infinitas gracias a nuestra Santísima Madre del Carmen por el prodigio que con el había obrado mediante su Santo Escapulario.

Abel

Bibliografía:
– LÓPEZ MELÚS, Rafael: “Prodigios del escapulario del Carmen”, Editorial Apostolado Mariano.

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Origen y milagros del escapulario del Carmen (I)

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San Simón Stock recibe el escapulario de manos de la Virgen. Grabado para la edición inglesa "Lives of The Saints".

A finales del siglo XII o principios del XIII nacía en el Monte Carmelo, de Palestina, la orden de los Carmelitas. Pronto se vieron obligados a emigrar a occidente, donde tampoco fueron muy bien recibidos. Por ello, el Superior General de la Orden, San Simón Stock, suplicó con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen. En el año 1251 la Virgen le concedió un privilegio. Un santoral del siglo XIV así lo cuenta:

Se le apareció la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el Escapulario de la Orden y diciendo estas palabras;”Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas: quien muriere con él no parecerá el fuego del infierno, es decir, el que con él muriese se salvará“.

Esta gran promesa de morir en gracia de Dios a quien llevando el escapulario, piadosamente muera con él las recordaba el Papa Pío XII el 11 de febrero de 1950:

Y en verdad no se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen…Es ciertamente el santo Escapulario como una librea mariana, prenda y señal de la protección de la Madre de Dios. Mas no piensen los que visten esta librea que podrán conseguir la salvación eterna abandonándose a la pereza y a la desidia espiritual.”(Carta “Neminen profecto”).

Desde entonces se difundió esta devoción y uso del santo Escapulario del Carmen hasta que fue el vestido de reyes y nobles, pobres y ricos, clérigos y seglares, de todos los tiempos y lugares. Por ello el Cardenal Gomá la llamo “devoción católica como la misma iglesia”. A lo largo de siete siglos de historia, se ha ido enriqueciendo este “sacramental de María” que representa el compromiso de seguir a Jesús como María, la primera discípula del maestro. El Papa Pío XII en su carta sobre el Escapulario, del 11 de Febrero de 1950 decía:

Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad, vean en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor,vean, sobre todo, en esta librea, que visten día y noche, significada con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino y reconozcan, por fin, en él su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada”.

Vista de un escapulario de la Virgen del Carmen.

Lo que han dicho algunos santos sobre el Escapulario del Carmen.

San Pompilio María Pirrotti: “La Santísima Virgen del Carmen nos regala su vestidura a fin de que, con su auxilio, podamos vivir bien y logremos nuestra salvación”.

San Claudio de la Colombière: “Ella, la Virgen del Carmen, os anuncia su promesa de salvación en tales términos que no encontramos nada oscuro, nada ambiguo”.

San Antonio María Claret: “Teniendo en la mano un medio tan cierto y tan fácil para aseguraros de vuestra eterna salud, ¿por que miráis con tanta indolencia la devoción del santo Escapulario?”

San Alfonso María de Ligorio: “Así como los grandes del mundo se honran con que otros lleven sus libreas, así también María Santísima se complace en que sus devotos lleven su Escapulario”.

San Pío X: “El uso del Escapulario contribuye poderosamente a fomentar la devoción y a excitar propósitos de vida mas santa”.

San José María Escrivá de Balaguer: “Lleva sobre tu pecho el santo Escapulario del Carmen. Pocas devociones tienen tanto arraigo entre los fieles y tantas bendiciones de los Pontífices. Además,¡es tan maternal ese privilegio sabatino!”.

San Pedro Poveda: “Un cristiano sin el Escapulario del Carmen, es como un militar desarmado”.

San Nuño Álvarez Pereira: “Dádiva sublime de la Madre de Dios”.

A continuación y también durante un segundo articulo dedicaré a contra algunos de los milagros y hechos sorprendentes ocurridos en España en relación con el Escapulario del Carmen.

Hacha prodigiosa:
En Aranda  de Duero (Burgos), vivían unos esposos: el, a quien las lecturas antirreligiosas y los amigos libertinos le habían inducido hasta la incredulidad y el escepticismo, increpaba continuamente a su esposa, fervorosa cristiana, por sus practicas religiosas.

Un día, volvía la esposa después de asistir a la función religiosa, y traía en la mano, junto con el devocionario, el Santo Escapulario del Carmen, con el que se había acercado a recibir la Sagrada Comunión. El esposo, en un arrebato de cólera se lo quito de las manos, lo coloca sobre el poyo en el que partía la carne y, lleno de coraje toma el hacha y se dispone a partirlo en pedazos; pero el hacha cayó repetidas veces sobre el santo Escapulario, sin lastimarle lo mas mínimo.

En uno de los golpes reboto el hacha, dándole al carnicero en la frente. Este abrió los ojos de la fe ante aquel repetido prodigio y, arrodillado ante el santo Escapulario, pidió perdón a la Santísima Virgen de su sacrilegio. Acto seguido se fue a la iglesia, donde con muchas lágrimas, se confeso y recibió la Sagrada Comunión y también el santo Escapulario, que llevo con singular devoción durante toda su vida. Desde entonces se portó como un modelo de esposo cristiano.

Óleo contemporáneo de la Virgen del Carmen.

La cubría con un delantal
En “La Lectura Popular” de Orihuela del 15 de Noviembre de 1896, su director, Don Adolfo Claravana publicaba la siguiente noticia:
Una niña de tres años y tres meses se extravió a la mitad de la tarde del sábado 18 de enero, y buscada por todas partes, no apareció. Llegada la noche, sus padres afligidisimos, acudieron a las autoridades; alarmose todo el mundo, y el vecindario en masa, movido por el resorte del mas vivo interior, púsose en movimiento para encontrar a la criatura. En vano fue todo; la noche paso en la mas viva ansiedad, pues a pesar de haber recorrido el monte y huertas vecinas palmo a palmo, nada se logró.
A la mañana siguiente, apenas apunto el día, volvióse a la faena; se publicaron edictos en los pueblos vecinos; aumentó a centenares el numero de personas que buscaban a la niña, y sin embargo tampoco se logro hallarla. Iba ya transcurrido un día entero; hacia mas de veinticuatro horas que la niña no se había alimentado; la noche había sido una de las mas frías del año; la niña, descubierta la cabeza y vestida ligeramente, era imposible que hubiese podio resistir; estaría muerta. Además, el monte cercano esta sembrado de hondanadas y precipicios horribles que, a obscuras es muy difícil salvar.
Mas he aquí que a las tres de la tarde unos tíos de la niña, rebuscando por aquellos peligrosos sitios, ven a la inocente criatura tendida al amparo de un extraño saliente de la montaña, y junto a un precipicio de muchos metros de profundidad, cortada casi verticalmente.
“Aquí está, exclaman; pero,¡ay!,indudablemente está muerta”. Entonces se acercan a ella y ¡oh sorpresa! La niña se levanta, serena y tranquila abre sus bracitos y se dirige a sus tíos como si tal cosa.
“Hija mía, gritan estrechándola contra su corazón,¿qué te ha pasado? ¿cómo has podido sufrir esta horrible noche de frío?”
“Si no he tenido frío”. Dice la niña en su infantil lenguaje.
“¿Como es posible?”
“Si ha estado toda la noche conmigo una mujer y me tapaba con el delantal”
“¿Una mujer?”
“Sí, una mujer”
“Pero esa mujer ¿no te hacía nada? ¿No oías tú, cuando cruzábamos por aquí con luces y hacíamos ruido y te llamábamos a gritos?
“Sí que lo oía, pero la mujer me decía: No te muevas hija mía, que ya vendrán por ti”
El estupor de los que escuchaban estas palabras llego a su colmo: aquello,¡era un milagro! Trasladada la niña al pueblo, celebrose al día siguiente en la Iglesia Parroquial una solemne misa de acción de gracias por el hallazgo de la niña. Y ahora viene lo admirable… al entrar la niña al templo ve una imagen de la Virgen del Carmen, y exclama dando un grito como si volviese a encontrar a una persona querida:
“Madre, ésa es la mujer que me tapaba con el delantal”
Calcúlese la sorpresa que producirían estas palabras. Cerca de la imagen de la Virgen había una de San Juan Evangelista.
“¿Es ésa?”, le preguntaban para ver si la niña había dicho aquello por capricho.
“No, aquélla”, contesta insistiendo en señalar a la Virgen del Carmen.

El entusiasmo de la muchedumbre, que literalmente llenaba la iglesia, se trocó en lágrimas de fervor; todo el mundo lloraba. Sacaron a la niña, terminada la función, y la llevaron de casa en casa. Una de ellas fue la del vicario del pueblo. La niña entró en el despacho del sacerdote; en él hay un cuadro de la Virgen del Carmen.
“Ésa es la mujer que me tapaba con el delantal”, repite la niña. Sigue visitando muchas casas, y entra en otra donde había otra imagen igual.
“Ésa es la mujer que me tapaba con el delantal”, repite por tercera vez.
“Ya no cabe duda, dice el pueblo entero a una voz; esta niña ha sido objeto de un verdadero milagro. Milagro del Escapulario de la Virgen, y la niña llamaba delantal”.

Fotografía de una comunidad de frailes carmelitas en Kintambo (República Democrática del Congo).

Ampara a un albañil bajo su manto blanco

Sucedió en Estepa (Sevilla) en 1932. Se hallaba trabajando en el revestimiento de un pozo, un maestro albañil de la localidad, fervoroso cofrade del Santo Escapulario, quien jamás se desprendía de él para sus trabajos. Le sobrevino un desprendimiento de materiales de mas de seis metros de altura que, cayendo sobre él, lo dejo sepultado en las profundidades del pozo, sin que nadie creyese que pudiera sobrevivir.

Comenzaron los trabajos de desescombro, que duraron mas de tres días, en la seguridad de extraerlo cadáver; pero cual no seria la sorpresa y alborozo de los circunstantes cuando al tercer día de inauditos trabajos pudieron percibir muy lejana la voz del albañil, quien desde el fondo les gritaba con voz firme y alegre: “No se precipiten, pues junto a mi y amparándome bajo su blanco manto, está la Virgen del Carmen, a quien tanto frecuento desde niño y cuyo bendito Escapulario llevo”.

Publicó este relato el “Correo de Andalucía”, en un articulo bellísimo, y lo aprobó como hecho verdaderamente milagroso el Cardenal Ilundain y Esteban, Prelado a la sazón de la diócesis hispalense.

(En el próximo artículo continuaremos con un repertorio de diferentes tipos de milagros documentados acaecidos en suelo español).

Abel

Bibliografía:

– LÓPEZ MELÚS, Rafael, “Prodigios del Escapulario del Carmen”, Ed. Apostolado Mariano.

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El Monte Carmelo y la Virgen del Carmen

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Panorámica del monte Carmelo, Palestina.

El Carmelo es una cadena montañosa situada en Palestina y que se extiende sobre el Mar Mediterráneo formando un acantilado, un escarpado promontorio. En el promontorio llamado cabo del Carmelo es donde está el monasterio carmelita del que a continuación hablaremos y que está situado a ciento setenta metros sobre el nivel del mar. Esta cadena montañosa es mencionada en el Antiguo Testamento, llamándola Hakkarmel; los árabes le llaman Kurmul, siendo el significado de estos nombres, “el jardín” o “el huerto” ya que es una montaña con abundante y riquísima vegetación, matorrales y árboles de hoja perenne.

Aunque este monte nunca es mencionado en el Nuevo Testamento, en el Antiguo, si. Su conquista se remonta a los tiempos de Josué y era el límite sur de la tribu de Aser. El Cantar de los Cantares habla de él, así como los profetas Isaías, Jeremías, Amós y otros. En este monte se había erigido un altar a Yahweh, cuyas ruínas fueron reparadas por el profeta Elías y es este profeta el que en más de una ocasión celebró allí alguna asamblea con el pueblo elegido, con el pueblo de Israel. Allí se reunían los israelitas para celebrar la luna llena y el sabbath y allí se establecieron los profetas Elías y Eliseo; de hecho, aun es conocida alli la llamada gruta de Elías, venerada por las tres religiones monoteistas.

El III Libro de los Reyes habla de la disputa entre el profeta Elías y los profetas de Baal acerca de cual era el verdadero Dios y como parte del pueblo se inclinaba por adorar al ídolo fenicio, Elías predijo una gran sequía, que se  produjo para castigar a los adoradores de Baal. Al tercer año, Elías consigue que el rey Acab reuna allí a todo su pueblo y a los sacerdotes de Baal y en presencia de todos consigue el milagro divino de que un fuego bajado del cielo consumiera el sacrificio ofrecido a Yahweh. Cuando todos adoraron al Dios de Israel, el profeta rogó al Señor en esta montaña, para que enviase la lluvia que paliara los daños producidos durante esa desastrosa sequía que azotó a Israel y a todos los pueblos vecinos; entonces vió en el cielo una formación de nubes, que se expandió rápidamente cubriendo todo el cielo y que produjo una refrescante y copiosa lluvia, que hizo fertilizar abundantemente a aquella tierra reseca. Pero no sólo el pueblo de Israel, sino también otros pueblos circundantes, consideraron a estos montes, como lugar sagrado; aún en tiempo de los romanos, como lo señala Tácito.

El profeta Elías arrebatado al cielo en carro de fuego. Estampa devocional italiana.

Posteriormente, las tres religiones monoteistas han seguido teniendo a este lugar como lugar sagrado y prueba de ello es que se sigue relacionando al Carmelo con el profeta Elías y que esa montaña sigue llevando el nombre de “Jebel Mar Elias”.

Estas nubes que vio el profeta Elías y esta lluvia milagrosa que cayó abundantemente del cielo, es considerada como una de las muchas premoniciones proféticas de María, fuente de toda gracia y lluvia de santidad contra el mal. Según la tradición, el mismo Elías estableció allí, en el Monte Carmelo, una comunidad de eremitas, que en soledad y oración veneraban a una virgen aún no nacida, que estaba destinada a ser la Madre del Mesías.

Este santo profeta del Antiguo Testamento, tan mencionado por los Santos Padres de la Iglesia es desde antiguo venerado en Oriente, tanto en el Monte Carmelo y en el santuario de Sarepta, como asimismo, en el cerro desde el cual, según la tradición, fue arrebatado por un carro de fuego que lo llevó a los cielos.

Pero hablar del Carmelo no se puede si no se hace mención a los Carmelitas, frailes católicos que se caracterizan por su doble condición de elianos y marianos. El origen de esta Orden está intimamente relacionado con el profeta Elías como lo atestigua la Regla dada por San Alberto, patriarca de Jerusalén a principios del siglo XIII a unos eremitas que procedían de Occidente y que se habían quedado en el Carmelo muy cerca de la llamada “fuente de Elías”, a quienes ordena construir una iglesia y vivir alrededor de ella, dedicandola a la Virgen y así, lo mismo que Elías había vivido como eremita en esa montaña, ellos también lo hicieron a imitación del santo profeta, pero bajo el amparo de Santa Maria, a la que los ermitaños consideraban su patrona. Esta Regla dada por San Alberto, fue confirmada por el Papa Honorio III en el año 1226 cuando San Simón Stock era Superior General de la Orden. Serán llamados hermanos de Nuestra Señora del Carmelo e hijos del profeta Elías, afirmando siempre que la Orden se había fundado en honor de Santa María.

Pero para hablar de la Orden del Carmelo hay que volver a recordar la figura venerable de San Simón Stock, que con doce años huyó de su casa y se refugió en el tronco hueco de un gran roble con la intención de vivir como ermitaño. El había nacido en Kent (Inglaterra), en el año 1185 y años más tardes se convertiría en el Superior General de la Orden cuando fue elegido en el Capítulo celebrado en Inglaterra. Gobernó la Orden durante veinte años y fue entonces, como he dicho antes, cuando obtuvo del Papa la aprobación definitiva de la Regla. Aunque no se sabe qué número de orden ocupaba en la lista de los Superiores Generales Carmelitanos, hay quienes dicen que fué el quinto, distinguiéndose por su piedad y por su amor a la Virgen a la que le solicitaba diese algún tipo de privilegio a su Orden como prenda de salvación eterna.

La Virgen entrega el escapulario a San Simón Stock. Estampa devocional italiana.

Y así, uno de los hechos más conocido e importante en la historia de la Orden religiosa de los Carmelitas fue la visión que tuvo San Simón Stock en el año 1251. Se le apareció la Virgen, rodeada de una multitud de ángeles, vestida como Nuestra Señora del Carmen y le entregó al anciano penitente y Superior General un escapulario milagroso del que anunció que libraría del infierno a cuantos lo usaran.
San Simón murió en Burdeos (Francia) el día 16 de mayo del año 1265 y allí está sepultado, en la catedral de la ciudad. El último reconocimiento canónico de sus reliquias se realizó en el año 1950, enviándose una parte de su cráneo al convento de Aylesford, en Inglaterra. Debido a esta aparición milagrosa de la Virgen y a la difusión del escapulario del Carmen, ligada a la Orden Carmelita, esta floreció, tuvo una gran difusión entre los siglos XIII y XIV.

Cuando en el año 1226, la Regla fue aprobada por el Papa Honorio III, los carmelitas establecieron la festividad de Nuestra Señora del Carmen, con el fin de festejar el reconocimiento de su Regla y al mismo tiempo, para recordar el antiquísimo origen de la espiritualidad carmelitana. Desde el siglo XIII, la Orden Carmelita tuvo una amplísima difusión en todos los países cristianos, difusión similar a la que tuvieron las Ordenes de los Franciscanos y de los Dominicos. No existía una ciudad que no tuviese una iglesia dedicada a María, flor del Carmelo y su correspondiente convento de carmelitas, que eran los continuadores de aquella antigua tradición de piedad mariana.

Actualmente existen las ramas masculina y femenina de la Orden, tanto en los de la Antigua Observancia como en los Descalzos y ligados de alguna manera a esta Orden, todas aquellas personas que tienen especial devoción al escapulario de la Virgen del Monte Carmelo, comúnmente llamada la Virgen del Carmen, cuya festividad se conmemora el día 16 de julio. Esta fiesta mariana es celebrada por la Iglesia Católica en todo el mundo. En la última reforma litúrgica se transformó en fiesta de IV clase, o fiesta de memoria libre.

Virgen del Carmen. Estampa devocional italiana.

En la fiesta de Nuestra Señora del Carmen existe un punto de encuentro entre los tiempos de la Antigua Alianza y el tiempo de la Redención en Cristo (Antigua y Nueva Alianzas) y no deja de tener un profundo significado el que este punto de encuentro se haga a traves de la figura y del amor de María, fuente de toda salvación, lluvia de toda las gracias y flor del Carmelo.

María es la Madre de Dios, es la Virgen entre las vírgenes, la concebida sin mancha alguna de pecado y su escapulario es un sacramental que vincula especialmente a los cristianos con María. La Virgen del Carmen es la madre y patrona de todos aquellos que viven vinculados al mar.

¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa!
¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo!
Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. (Isaías 7, 10-14)

Felice

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María Santísima de la Insurgencia

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Estandarte de la Virgen de Guadalupe que portara el cura Miguel Hidalgo y Costilla en independencia de México.

Con motivo de que en este año 2010 en varios países de América Latina se celebra el bicentenario de su independencia, creo que es conveniente e interesante hablar de una insurgente poco común y que muchas veces es omitida en los libros de historia, hablo de la Virgen María, que en sus diversas advocaciones cubrió con su patrocinio a las luchas por la independencia en varios países, haciéndole ganar el mote que muy convenientemente usan en México para ella: “la Virgen que forjó una patria”; La devoción a la Virgen María en América ha sido de gran relevancia desde que los españoles conquistaron los territorios y se deja ver con más fuerza en las luchas por la independencia en la que los padres de la patria de los diversos países americanos recurrieron a su intercesión, hare un breve esbozo sobre algunas advocaciones que tuvieron cierta relevancia en algunas luchas independentistas en América, cabe destacar que no son todas, puesto que en la mayoría de los países se dio este tipo de fenómeno mariano, pero pongo las que considero de mayor relevancia.

Desde el siglo XVIII en el territorio de lo que hoy son Perú y Bolivia (antiguamente Alto Perú), se dio una de las primeras manifestaciones insurgentes en América del Sur, hablamos del levantamiento indígena de Tupac Amaru y su familia, hombre que había sido educado con los padres jesuitas y debido a ciertas desavenencias con los autoridades virreinales y la situación de pobreza en la que se encontraban la mayoría de los indígenas, decidió levantarse en armas junto con su esposa Micaela Bastidas, aunque su rebelión fue acallada demás miembros de su familia continuaron su lucha, todos bajo el patrocinio de Nuestra Señora del Carmen, cabe destacar que la lucha de los Tupac Amaru en Bolivia se inició un 16 de julio, festividad de la Reina del Carmelo, en este tipo de luchas armadas es de especial importancia la devoción a la Virgen del Carmen, puesto que debido a la gran cantidad de defunciones que provocaban estas guerras, nada mejor que encomendarse a la patrona de las almas del purgatorio para que los asistiera en vida y en muerte, un óleo queda como testigo de la devoción tupamarista a la Virgen del Carmen, donde aparece Nuestra Señora con los brazos extendidos y cubriendo con su manto a Tupac Amaru y su familia que se encuentran arrodillados a sus pies. Cabe decir que en Bolivia aparece como intercesora de los realistas la Virgen de Copacabana a quien recurrió el intendente Segurola para que los rebeldes no tomaran la ciudad de la Paz y en agradecimiento organizó una procesión a la Virgen, también la Virgen de la Merced fue una advocación recurrida por los realistas en este país.

Hacia el siglo XIX uno de los primeros ejemplos que destacar y de los más relevantes es el de la lucha por la independencia de México, la cual inicia un 16 de septiembre de 1810 a cargo del sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, párroco de la iglesia de Dolores, Guanajuato, quien después de llamar al pueblo a misa y exhortarlos a tomar las armas en contra del opresión y el mal gobierno, y proclamando ¡Viva María Santísima de Guadalupe!, partió con su ejército de indígenas, ex reclusos y algunos soldados hacia el Santuario de Jesús de Atotonilco, donde tomó por estandarte una imagen de la Virgen de Guadalupe, que le serviría de bandera al movimiento independentista: tanto el insurgente Ignacio López Rayón, como José María Morelos hacia 1814 en sus Sentimientos de la Nación (considerados la primera Constitución de México) proclaman a la Virgen de Guadalupe como “patrona de nuestra libertad” y piden que se solemnice el día 12 de diciembre aniversario de la aparición de la Virgen al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac, como fiesta nacional y que cada mes se celebre en los estados la fiesta de Nuestra Señora. Cabe destacar que el primer presidente de México quien fuera un antiguo general insurgente cambiaría su nombre de Miguel Fernández Félix, al de Guadalupe Victoria, por considerar que la victoria en la guerra se la dio la Virgen de Guadalupe.

Patrocinio de la Virgen del Carmen sobre Tupac Amaru y su familia. Óleo del siglo XVIII.

El ejército realista no se quedaría atrás y el Virrey de Nueva España (actual México) Francisco Xavier Venegas para enfrentar a la Virgen de Guadalupe, mando por Nuestra Señora de los Remedios (considerada como una Virgen Conquistadora por haber auxiliado a Hernán Cortés y su ejército durante la conquista de México), por orden del Virrey se le otorgó el cargo de generala del ejército realista y fue llevada en procesión por la ciudad de México mostrándose dispuesta a enfrentarse a su “némesis” la Virgen de Guadalupe; nos puede parecer que llega al grado de caer en el ridículo esta actitud del Virrey de querer enfrentar a dos advocaciones diferentes siendo que ambas son la misma Virgen María, y aun más terrible cuando mucho se dice de que los realistas llegaron a odiar tanto a la Virgen de Guadalupe que cometieron actos sacrílegos contra algunas de sus imágenes y hasta fusilar algunas otras, una tontería de profanar a una advocación mariana y venerar con pompa a otra, como si ambas no fueran la misma Madre de Dios.

En el territorio mexicano, no sólo es de relevancia el caso de la Virgen de Guadalupe y la de los Remedios, caso similar sucede con Nuestra Señora del Pueblito, quien también es nombrada general del ejército realistas por órdenes del brigadier Félix María Calleja (conocido como el azote de los insurgentes y quien después seria virrey de Nueva España), quien manda a pintar la imagen de esta advocación en las banderas de su ejército, logrando una triunfo sobre los insurgentes en la batalla de Aculco.

Otra generala más es Nuestra Señora de Zapopán venerada en el estado de Jalisco, México, quien en 1821 intercedió por los insurgentes al mando de Pedro Celestino Negrete quien pudo tomar la plaza sin derramamiento de sangre y considerando este hecho como auxilio del poder divino, se le nombre a la Virgen como generala del ejército de la Nueva Galicia (actual estado de Jalisco).

En el caso de Chile vuelve a aparecer Nuestra Señora del Carmen en auxilio, ya en 1817 José de San Martín proclama a la Virgen del Carmen como “Patrona del ejército de los Andes” y el 11 de febrero de ese mismo años el general Bernardo O’Higgins proclama a la Virgen del Carmen como “Patrona Generalísima de las armas de Chile”, caso curioso es que de estos hechos no existe ningún documento escrito que avale esta tradición.

Acercándose el final de la lucha por la independencia según se cuenta O’Higgins promete que en el sitio donde se gane la batalla y se consiga la independencia de Chile, se construirá un santuario a la Virgen del Carmen, la batalla victoriosa se llevó a cabo en Maipú un 5 de abril de 1818 con la se logró la independencia de Chile, lugar donde hasta el día de hoy se encuentra ubicado el santuario de la Virgen del Carmen en aquel país.

El último caso del que hablaré pero no por eso menos importante es el de la patrona de Uruguay, Nuestra Señora de los Treinta y Tres que se enlaza con la independencia de su país hacia 1825, el 25 de agosto de este año, los treinta y tres orientales que lucharon por la independencia llegas a entregarle su lucha a la Virgen e inclinan la bandera ante ella, lo que le gano a la Virgen ser llamada desde entonces, Nuestra Señora de los Treinta y Tres.

Estos casos de los que he hablado como ya dije al principio no son los únicos, pero cada uno de ellos deja ver como la devoción a María ah ido haciendo mella en el corazón de cada país, aun desde sus raíces más profundos y los hechos históricos más importantes como es su independencia, mostrándonos una vez más que América es tierra de María.

André Efrén

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